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La caída Netanyahu y Trump ayudará a Sánchez

Luis Díez.

Nada agradaría tanto a los demócratas estadounidenses y del resto del mundo como la pérdida de las elecciones de medio mandato, el próximo 3 de noviembre, del reaccionario Donald Trump y sus acólitos neonazis del MAGA. La pérdida de la mayoría absoluta en el Capitolio del personaje que en 2021 lanzó sus huestes al asalto del propio Capitolio al perder las elecciones presidenciales tendría un efecto positivo en España y  en otros países europeos e impediría al señor Trump seguir actuando como un déspota con su país y con el resto del mundo.

Para empezar supondría un trompazo a la ultraderecha “nazional” y “naziolista”, auspiciada y sufragada por el trumpismo para destruir a la Unión Europea (UE), algo en lo que el belicoso de Washington coincide con el sátrapa Vladimir Putin de Moscú.

El triunfo de los demócratas frente al luciferino Trump permitiría además recuperar cierto equilibrio anímico frente a la política crispada, desquiciada y polarizadora de una derecha ávida de nuevos pillajes a costa del estado social y democrático de derecho y de esto que llamamos “estado del bienestar”.

En el caso español, quien más ha corrido a colocarse de alfombra del señor Trump o a “besarle el culo”, como él prefiere, ha sido el jefe de la ultraderecha, Vox, señor Abascal Conde, socio y amigo del señor Núñez Feijóo, presidente del PP y más prudente limpiabotas de ese jefe de Washington cubierto de una suciedad verdaderamente doctoral. Es de esperar en todo caso que los dos dirigentes y sus formaciones, Vox-PP, sufran el retroceso electoral que las encuestas auguran al belicoso arancelario y criminal de la Casa Blanca el 3 noviembre.

Si además del impacto negativo de los resultados de los comicios en EEUU influyera en el electorado español el resultado de las elecciones israelíes del próximo 27 de octubre –todos los sondeos dan por periclitado al genocida de la Franja de Gaza, Benjamín Netanyahu, en favor de un Gadi Eisenkot capaz de atraer votantes de centro y de la derecha moderada–, se podría decir que la protesta de tanta gente –cortes de la vuelta ciclista, flotillas, ayuda al pueblo palestino, reconocimiento del Estado Palestino– y los riesgos asumidos por el presidente socialista Pedro Sánchez no habrían sido en vano.

Frente a la dignidad del Ejecutivo y la mayoría del pueblo español contra el exterminio en Gaza y en defensa de los Derechos Humanos, ya se recordará al traidor Abascal corriendo a confortar al criminal de guerra Netanyahu al día siguiente de que España reconociera al Estado de Palestina. Eso y los viajes de la señora Ayuso a pasar la mano por el lomo de aquel personaje también se vota en España el 29 de noviembre próximo.

Cierto es que el multimillonario Trump se va a resistir por todos los medios a la pérdida electoral que vaticinan las encuestas. Su acuerdo con Putin para que le suministre gasoil a cambio de facilidades para bombardear en Ucrania es un intento desesperado de evitar el incremento de la inflación que golpea a los ciudadanos, pero resulta insuficiente para evitar la desafección.

Su fórmula de ofrecer dinero –hace un mes lanzó la Cuenta Trump que aportará 1000 euros a cada niño nacido bajo su mandato cuyos padres la soliciten– es otra variedad de engaño dentro de la panoplia de las mentiras habituales. Esos mil euros de dinero público se colocan en el mercado bursátil según desee el señor Trump, sólo se pueden rescatar al cumplir 18 años para educación, vivienda o para emprender un negocio, y ni siquiera compensan los recortes a los programas de asistencia alimentaria y Medicaid ejecutados por el  propio Trump.

En la última semana ha aparecido alguna idea para distraer la atención de los estadounidenses de la carestía del coste de la vida, como esa del secretario de Guerra, míster Hegseth, de ofrecer ejecuciones en directo, comenzando por el fusilamiento de un militar que mató a trece colegas en un cuartel de Texas. A Trump no le ha gustado y la ha anulado. Pero ha aparecido también, según la CNN, el eventual lanzamiento de la llamada “madre de todas las bombas” contra la infraestructura energética y las instalaciones nucleares de Irán.

El empleo de la ‘GBU-43/B’ –conocida como MOAB (por sus siglas en inglés: Massive Ordnance Air Blast Bomb)–, la bomba no nuclear más grande del arsenal estadounidense demostraría el poder mortífero del país más poderoso del planeta, que, sin embargo no ha sido capaz de alcanzar sus objetivos estratégicos junto con Israel contra Irán, y ofrecería un impresionante –mortífero, cruel y macabro– espectáculo al pueblo. Es como si esos malditos se repitiesen una y otra vez a sí mismos: «Si no nos quieren que nos teman».

Un hombre bueno como el gran chef humanitario José Andrés comentó en cierta ocasión sobre Trump: “Nunca he visto nada igual, el que no piensa como tu es enemigo”. Y manifestó su opinión sobre él: “Trump no es un líder, sino un extractor del Estado al que solo importa su cuenta de resultados. Liderar no es llegar a la cima con cuatro o cinco que te siguen, sino llegar con todos, aunque eso signifique quedar a mitad de camino. Ahí tenemos a un personaje que ni sabe subir a la montaña ni sabe a donde va. Ese no es el tipo de liderazgo que el mundo necesita. Necesitamos líderes de inclusión, no de exclusión”. Eso dijo. Y en los conceptos que empleó, incluidos “su cuenta de resultados” y “la exclusión”, reflejó bien a los extractivos jefes de la corrupta derecha española.

Sanchez deplora en la ONU la maldad de Trump, Netanyahu y Putin

Luis Díez.

Gran parte del interés político de la semana procede de Nueva York, donde los líderes de los países del mundo (menos Palestina, porque Estados Unidos les sigue negando el visado) han participado en la Asamblea General de la ONU. El presidente español, Pedro Sánchez, ha aprovechado la ocasión de intervenir en un foro sobre economía con el alcalde Zohran Mamdani, quien rindió homenaje a nuestro Federico García Lorca. Todo un detalle por su parte. El autor de Poeta en Nueva York fue asesinado por los golpistas nazi-fascistas hace noventa años. Pero se joden: no lo han podio matar.

Ahí dejó Sánchez su primer mensaje: “Frente a la motosierra que ha recortado un tercio de la ayuda al desarrollo en menos de dos años, España ha duplicado su inversión en cooperación y ha aumentado un 60% su contribución al sistema multilateral”. Sin citar al presidente del país más poderoso del mundo, describió cómo “la desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de la migración irregular de los últimos años”, pero quiso dejar claro que ni la avalancha sobre Ceuta ha desviado al Ejecutivo del camino de la solidaridad. “España no va a convertir al migrante en enemigo”, afirmó el líder socialista en contraste con lo que va a pedir este sábado la derecha facciosa en una concentración por Ceuta patrocinada por personajes como el millonario Marcos de Quinto, el navegante Álvaro de Marichalar, hermano del exmarido de la infanta Elena y nieto del vizconde de Eza, precisamente el ministro del Ejército y la Marina corresponsable del desastre de Annual en 1923, y otros patriotas emberrechinados y nada ejemplares.

Autobombo y falsedades

En el pleno de la ONU, el presidente de EEUU, Donald Trump, hizo un balance triunfal de su política económica, contra los inmigrantes –su “Gestapo”, el ICE, los sigue matando impunemente a balazos– y la delincuencia. Dedicó la mayor parte de su monólogo a la guerra contra Irán y a su papel en el escenario mundial. Tras asegurar que ha destruido la fuerza militar iraní dijo que se enfrenta a una “gran decisión”, “aniquilar” a la República Islámica o negociar la paz. Como pacificador se atribuyó la solución de ocho guerras y abundó en su mediación entre Rusia y Ucrania.

De inmediato la BBC y otros medios informativos revelaron las falsedades del belicoso Trump: a pesar de los reveses, Irán ha seguido atacando con misiles y drones las bases militares de EEUU en la región, así como a sus aliados en el Golfo Pérsico. Es decir, su fuerza militar no ha sido destruida, como alardea Trump. Su afirmación de que ahora fluye más petróleo por el estrecho de Ormuz  –“Estamos sacando 22, 25, 30, 32 y 37 barcos, respectivamente, todos los días y todas las noches”, aseguró Trump–, también es falsa, pues la agencia de inteligencia marítima Kpler dijo que el paso de todo tipo de embarcaciones por el estrecho había sido entre 9 y 24 al día la semana pasada, muy por debajo del promedio previo a la guerra, de alrededor de 140 cruces diarios. Los datos de Kpler también muestran que un promedio de 8,1 millones de barriles de petróleo crudo diarios atravesó el estrecho la semana pasada, frente a los 13,5 millones de barriles al día registrados antes de la guerra.

De las 8 guerras con las que Trump dijo haber terminado mencionó seis: Camboya y Tailandia; Kosovo y Serbia; República Democrática del Congo y Ruanda; Pakistán e India; y Armenia y Azerbaiyán, además de la guerra en Gaza. BBC Verify constató que varios de esos conflictos duraron solo unos días, aunque fueron producto de tensiones de larga data, y que las hostilidades han seguido en República Democrática del Congo y contra Gaza.

Para completar el cuadro, Maribel Hastings escribía en Tribuna Hispana USA que Trump despilfarra miles de millones en el conflicto armado mientras reduce los programas sociales como Medicaid y deja sin seguro médico a millones de estadounidenses. Según la última encuesta de Reuters-Ipsos, la aprobación del despótico presidente ha caído al 32%, la más baja de sus mandatos. Y no hay que descartar su dimisión y la entrega del poder al vicepresidente Vance si pierde la mayoría en las elecciones del 3 de noviembre para renovar el Senado y la Cámara de Representantes.

Egoístas, crueles e ignorantes

Luego, cuando el miércoles a la 1:30 de la madrugada (hora de España) le tocó el turno al presidente español, Pedro Sánchez, lanzó un mensaje contra los líderes “egoístas, ignorantes y crueles”, en velada alusión al estadounidense Trump y al ruso Vladimir Putin, y más clara, al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Les criticó por “la absurda creencia de que el mundo es un juego de suma cero en el que la ganancia de unos implica necesariamente la pérdida de otros, por la ignorancia colosal y desvergonzada que desprecia a la ciencia y asume que hay países tan poderosos que pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar, y por practicar una crueldad que ya ni se inmutan al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros”.

Fue el de Sánchez un discurso sentido y demoledor. “A lo largo de estos ocho años he visto a estas fuerzas reaccionarias –egoístas, ignorantes y crueles– crecer. He visto cómo se quitaban las caretas y se hacían con el poder en muchos lugares. Y desde allí, las he visto lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes. Las he visto tratar a millones de seres humanos como si fueran ganado y retirar la ayuda a quienes más sufren la pobreza y la enfermedad. Las he visto contaminar la atmósfera y el océano como si fueran de su propiedad. Y conspirar para destruir esta organización y todo lo que ella representa. Ser testigo de estas cosas ha transformado mi forma de entender el mundo”. Eso dijo antes de asegurar que no ha perdido la esperanza. Y ha blandido la oposición de España a todas las guerras, ya sea la desatada por Putin en Ucrania o la montada por Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano.

“Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5% del PIB –ha proseguido Sánchez– y hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para evitar agresiones contrarias a la Carta de las Naciones Unidas, sancionando a los agresores rusos, imponiendo un embargo de armas a Israel, impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional y condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza”. Luego se ha referido a las generaciones futuras: “Cuando miren hacia atrás y estudien esta década nos preguntarán qué hicimos cuando algunos países quebraron las reglas y otros hicieron la vista gorda. Cuando eso ocurra queremos poder decirles que no dejamos de luchar. Nosotros no”. Terminó este apartado diciendo que se dejará la piel para legar a los niños “un mundo más pacífico, más sostenible y más justo”. “Ese es el compromiso que quiero dejar en esta tribuna, no en mi nombre, sino en el del país al que represento, España”.

Sánchez, que planteó una propuesta firme sobre la revitalización de la ONU y de algunos de sus organismos como la Corte Penal Internacional, dijo que ya es hora de que la presidencia de la organización que agrupa a casi todos los países del mundo sea ejercida por una mujer latinoamericana. Hasta ahora todos sus presidentes han sido hombres. El jefe del Gobierno terminó así una jornada que había iniciado con un paseo por Central Park con el nuevo primer ministro de Reino Unido, el laborista Andy Burnham, al que no conocía.

La pequeña España en Nueva York

La Pequeña España da nombre a la confluencia de la calle 14 con la Octava Avenida de Nueva York desde el lunes pasado.

Y lo que es la vida. Mientras en Madrid unos prebostes reaccionarios organizaban la protesta por la entrada de inmigrantes, incriminando al presidente del Gobierno, sobre el que piden la detención (ya no lo quieren matar como cuando gritan “Pedro Sánchez, hijo de puta, Pedro Sánchez, tiro en la nuca”, solo detener) en Nueva York lucía desde el lunes un letrero verde en la calle 14 con la Octava Avenida de Manhattan con el nombre de “Little Spain-La Nacional Way” (La Pequeña España-calle de La Nacional) en homenaje al barrio que durante un siglo y medio ha sido hogar para la comunidad española de la ciudad y aún conserva sus huellas. La Nacional, conocida también como la Sociedad Benéfica Española, fue creada en 1868 para unir orientar y ayudar a los inmigrantes españoles e hispanos que entre otros, incluido el alemán Donald Drumpd (abuelo de Trump), construyeron esta ciudad y ese país. “El lado oeste de Manhattan ha sido hogar de comunidades de inmigrantes, y la española no es una excepción. Hoy honramos ese legado”, afirmó el concejal Carl Wilson. Este hombre convencido de que inmigración y riqueza son sinónimos se sorprendió de que el Tribunal Supremo dificulte ahora el voto a los nietos de los exiliados republicanos españoles.

Cada uno de los 83 jueces del Supremo cobra 30.000 euros más que Sánchez

Sede del Tribunal Supremo, donde fungen más de ochenta magistrados.

Luis Díez

Por extraño que parezca, el Tribunal Supremo cuenta con más de ochenta magistrados –ochenta y tres es la cifra exacta, aunque el dato casi nunca se verifica debido a las bajas por jubilación y otras circunstancias–, y todos y cada uno de ellos gana más que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según la última actualización del Portal de Transparencia del Ejecutivo, el jefe del Gobierno cobra un sueldo anual bruto de 90.449 euros.

En contraste con la tarea y las responsabilidades del presidente del Gobierno, todos los miembros del máximo órgano judicial ordinario español ganan más que él. La presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, María Isabel Perelló Doménech, percibe una remuneración anual bruta de 151.186 euros; su vicepresidente, Teodoro Dimitry Berberoff Ayuda, 135.282 euros; los presidentes de cada una de las cinco Salas, 127.521 euros, y los magistrados 124.202 euros brutos al año. Las variaciones entre unos y otros dependen de los cargos y destinos que les correspondan y de la antigüedad o trienios que sumen.

La verdad es que el Portal de Transparencia del Supremo no ha actualizado los sueldos de sus señorías desde la gran subida salarial de 2023 que les permitió alcanzar las cifras antedichas gracias al Presupuesto del Estado presentado entonces por el Gobierno de coalición progresista presidido por Sánchez. Desde entonces sus salarios se han revalorizado como mínimo en función de la inflación anual, pero el máximo órgano del poder judicial no ha tenido a bien actualizar durante tres años las cantidades que cobran sus miembros del público erario. ¿Por qué?

La cima de la carrera judicial ordinaria es en todo caso una de las funciones mejor retribuidas del sector público. Téngase en cuenta que llegar al Supremo exige haber superado la oposición a la judicatura, escalar puestos en la carrera judicial durante un periodo no inferior a quince años y conseguir la plaza mediante concurso de méritos resuelto por decisión del CGPJ. El dominio de la derecha política de ese órgano durante las etapas de los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez por la negativa del PP a renovar a sus miembros ha sido una bicoca para la derecha, ha permito promocionar a jueces reaccionarios y descaradamente lanares y sumisos y ha tenido unas consecuencias nefastas para la ecuanimidad y credibilidad de la Justicia.

De hecho, en la legislatura que comenzó en 2023 el Supremo se ha caracterizado por ser más una cámara de oposición al Gobierno de Sánchez que la más alta instancia de la Justicia en el Reino de España. Su condena y expulsión de la carrera judicial del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por una revelación de secretos que en ningún caso quedó demostrada en el juicio, significó un golpe muy serio a la credibilidad de la Justicia. Defender la verdad de los hechos frente a los infundios fabricados por el jefe del gabinete de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, el periodista Miguel Ángel Rodríguez, otrora jefe de prensa del expresidente José María Aznar, en beneficio del novio de la señora Ayuso y defraudador a Hacienda confeso Alberto González Amador, supuso para el fiscal García Ortiz una condena de inhabilitación por dos años con la insólita decisión de los juzgadores de hacerle responsable penal de su entorno.

Aquel episodio –¿qué jurisprudencia se derivará de la sentencia de marras?– ha sido seguido de otras resoluciones alarmantes, entre ellas, la que en junio pasado estableció que los inmigrantes que llegaran a nado por el mar a Ceuta no podrían ser devueltos por no haberse saltado ninguna barrera, como si los sistemas de vigilancia no lo fueran. El contenido de la eutrapélica sentencia –si no fuese trágica sería jocosa– fue difundido y jaleado por agentes nada amistosos del Gobierno español entre una juventud marroquí con desempleo, pobreza y sin expectativas de futuro. Las consecuencias ya son conocidas. Pero la pregunta sigue en el aire: “¿Quién fue el autor intelectual de la incitación de la avalancha humana de más de 70.000 inmigrantes que entraron en Ceuta la mañana del 30 de julio y de la muerte de 141 personas, en su mayoría mujeres, jóvenes y niños que fallecieron ahogados?”

Ante el silencio vergonzante de los prebostes concernidos ha alzado la voz el belicoso expresidente Aznar López, dando un paso más en su ruin imaginario sobre los «poderes fácticos». El enfático jicho ha pedido «la militarización» de Ceuta en defensa de la Patria y para expulsar a las personas que no retornaron a Marruecos en los días siguientes al asalto. Muchos son menores y han de ser devueltos con garantías legales y civiles, y todos han de recibir un trato digno y respetuoso con los derechos humanos. Bastante daño hizo el señor Aznar a las Fuerzas Armadas cuando las metió en la guerra de Irak, la de las mentiras y las armas de destrucción masiva, y cuando no respetó ni los restos de los fallecidos en el accidente del Yak-42. ¿Qué quiere ese millonario señor de La Moraleja? ¿Tratar a los emigrantes a punta de culata y meterles plomo en el cuerpo para que se larguen?

Volviendo al Supremo, al cercenar la llamada “ley de nietos” de 2022 mediante una resolución que obliga a los hijos y nietos de los exiliados republicanos a demostrar que sus progenitores tuvieron que huir de la dictadura franquista por motivos políticos, raciales, religiosos y de orientación sexual si quieren tener derecho al voto, sus señorías de la toga negra y las puñetas se han colocado en contra de la elogiada Transición a la democracia y de la democracia propiamente dicha. ¿Acaso a José Machado, hermano de Antonio Machado o a su madre o a Luis Cilla, el soldado que reconoció al poeta cuando estaba sentado en el banco de un parquecito de Collure y le entregó el capote militar (llovía y hacía frío), y a tantos y tantos otros exiliados (más de medio millón), los franceses les entregaban alguna certificación como refugiados? Y quien dice los franceses –que ordenaban a los guardias senegaleses mantenerlos a raya en los arenales–, dice los rusos, los mexicanos, los británicos…

Suspender, como ha hecho el Supremo, el derecho al voto de los españoles a los que el Parlamento reconoció la nacionalidad mediante la ley de Memoria Democrática o ley de nietos y hacerlo por petición de la ultraderecha VOX, respaldada por el PP, con el argumento falaz de esos grandes líderes de la inquina, el insulto y la falacia, conocidos como Abascal y Feijó, no pasa de ser una jugada rastrera. Y hacer creer a los ciudadanos que Sánchez y el PSOE realizan “ingeniería electoral” y “manipulan el censo” para ganar las próximas elecciones revela muy mala intención contra la credibilidad y limpieza del sistema electoral y una cochambre mental superlativa, pues de sobra saben que el voto de los españoles en el exterior sólo ha modificado la adscripción de un escaño y fue a favor del PP en 2023.

En esta foto de Alfonso se ve a Antonio Machado, Matea Monedero y su marido, el pintor José Machado. Debajo se ve a la madre de los Machado, Ana Ruiz, rodeada de sus tres nietas, Eulalia, María y Carmen, que se exiliaron en Chile.

¿Quiénes son, en fin, esos señores de negro para decir que los nietos del pintor José Machado, refugiado en Chile, no pueden votar si antes no demuestran que su abuelo era un exiliado que llegó en el Winnipeg? Alguien podría contestar que no es menester que les diga quiénes son esos señores de negro, pues pueden olerlos desde ahí. De acuerdo. Pero además de colegas del magistrado Pablo Llanera, que el lunes pasado desestimó los recursos del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y del exconseller Antoni Comín, para que se les amnistíe del supuesto delito de malversación, tal como ha ordenado el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, esos señores que cobran más que el presidente del Gobierno, tienen su mutualidad (La Mugeju) con cuotas muy inferiores a las de la Seguridad Social (3,8% del haber regulador) y no se jubilan antes de los 72 años si no quieren, creen detentar el poder político desde que se lo entregó el PP de Rajoy para meter a la cárcel a los independentistas catalanes. Y puesto que ese fenómeno no debería proseguir porque además de cruel es del todo antidemocrático habrá que utilizar el voto en las próximas elecciones generales para, salarios incluidos, colocarlos en su sitio de acuerdo con Montesquieu.

Desfile (con aviones españoles) para después de las guerras de Trump

Luis Díez.

España participará con siete aviones del Ejército del Aire en el desfile aéreo organizado el 4 julio en Nueva York para celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. En concreto desfilarán sobre la ciudad de los rascacielos dos cazabombarderos Eurofighter de la base sevillana de Morón de la Frontera (Ala 11), dos F-18 de la base de Zaragoza (Ala 15) y dos Airbus A330 de abastecimiento en vuelo de la base de Torrejón de Ardoz (Ala 45). Les acompaña un A400M de carga para llevar material y personal, y proporcionar cobertura de búsqueda y rescate (SAR). La tripulación de este aparato estará formada por militares del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas de las bases aéreas de Cuatro Vientos (Madrid) y Son San Joan (Mallorca).

La exhibición ha sido bautizada como International Aerial Review 250 (Revista Aérea Internacional 250) y será realizada por 129 aviadores en funciones operativas, logísticas, técnicas, de apoyo a la vida y administrativas. El coste no ha sido desvelado, aunque fuentes ministeriales estiman que ascenderá a dos millones de euros. Los aviones utilizarán la Base Aérea de Atlantic City.

La participación española en el evento organizado por las autoridades estadounidenses, con distintas fuerzas aéreas aliadas y amigas, redunda en las relaciones bilaterales España-USA y se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fuera el primer mandatario europeo en rechazar la agresión bélica del presidente norteamericano Donald Trump y de su amigo israelí Benjamín Netanyahu contra Irán y, después, contra el Líbano. Sánchez fue también el primero en negar la autorización para el uso de las bases de Rota y Morón y del espacio aéreo español para la guerra de Irán.

Aunque el señor Trump amenazó a España con aranceles más altos a nuestros productos y con retirar efectivos de las bases militares de uso conjunto, no ha podido aplicar las represalias. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha explicado que «Rota y Morón siguen plenamente operativas en los términos y con el alcance previsto en los acuerdos con Estados Unidos, un aliado estratégico con el que nos unen profundos lazos históricos, forjados con la propia ayuda española a su Declaración de Independencia». En todo caso, Trump puede concretar su retirada de tropas de Europa en la cumbre de la OTAN prevista para el 7 y 8 de julio en Ankara (Turquía). Para el belicoso Vladimir Putin sería estupendo. Y en la UE daría sentido a la Unidad de Defensa y a la Agencia Europea de Defensa (EDA) ya en marcha.

Pérdida de la paz

Entre tanto, este 4 de julio, 250 aniversario de la independencia, se celebra bajo los efectos del fin de la guerra de Irán. Lo malo no es perder la guerra, sino la paz. Y todo indica que los estadounidenses comenzaron a perderla cuando eligieron presidente para un segundo mandato al millonario mandón, machista, racista y reaccionario frente a la candidata demócrata Kamala Harris. De la guerra arancelaria con todos los países del mundo (menos Rusia) y el apoyo al genocida Netanyahu (75.000 personas asesinadas en Gaza hasta el momento) pasó a bombardear lanchas en el Caribe y asaltar Caracas para secuestrar, encarcelar y juzgar en Nueva York al presidente venezolano Nicolás Maduro.

Si la diligencia demostrada contra el régimen bolivariano para apoderarse de la riqueza y hacerse cargo de la administración del país se repitiera ante el terremoto que ha asolado la región de Carabobo destruido La Guaira casi por completo, derribado cientos de edificios en Puerto Cabello y otras ciudades de la costa y destrozando muchos edificios en Caracas y también de Valencia, Maracay y otras ciudades y pueblos del interior, seguramente se habrían salvado muchas más vidas. Las 48 horas siguientes al terremoto son vitales. Ahora toda la ayuda es poca como bien sabe Marco Rubio, el gobernante de facto designado por Trump.

Los muertos y los costes

Apenas dos meses después del secuestro de Maduro, el belicoso de la Casa Blanca ordenó bombardear Teherán desde los portaviones desplazados al Golfo Pérsico. Actuó de acuerdo con los planes del jefe del gobierno israelí, Netanyahu. El primer día liquidó al ayatolá Jamenei y su corte. La Furia Épica del matón Trump mató ese día a 175 niñas, niños y profesores en un colegio de una ciudad del sur. Los periodistas de The New York Times Edward Wong y Aruni Soni explicaban el costo de la guerra: 3.500 iraníes asesinados, según la agencia del gobierno iraní; 3700 libaneses muertos por los ataques de Israel desde el 18 de marzo, según el Ministerio de Salud libanés; miles de heridos en ambos países; 13 militares estadounidenses muertos, según el Pentágono; 26 israelíes fallecidos, según datos gubernamentales.

Los ataques, principalmente de Irán, también han causado víctimas mortales en todo el Medio Oriente, incluidos trabajadores de países del sur de Asia en el golfo Pérsico. Por su parte, el ejército estadounidense mató a tres marineros civiles indios en un ataque contra un barco comercial cerca de Omán, lo que ha aumentado las tensiones entre Estados Unidos y la India.

La economía de Irán ya estaba en una situación muy complicada antes de la guerra. Pero ahora está en caída libre. Los precios de la comida y otros productos básicos se han disparado, y el día a día es una lucha constante. La magnitud de la devastación ha sido enorme:  cientos de escuelas y centros de salud han resultado dañados o destruidos durante la guerra, según la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, la principal organización de ayuda humanitaria del país.

Para los contribuyentes y consumidores estadounidenses, el costo de la guerra asciende al menos a 132.000 millones de dólares, según una estimación de Moody’s Analytics. Esa cifra incluye los 29.000 millones de gasto militar, que pasarían a ser 40.000 si se incluyesen las reparaciones de las bases USA dañadas y la reposición de armas, vehículos y misiles.

Las perturbaciones en el comercio mundial provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz han hecho subir los precios del petróleo de 70 a 120 dólares el barril, y con ello, las tarifas de los transportes, el precio de los alimentos y algunos fertilizantes. El daño ha sido global y el beneficio mayor ha sido para las petroleras rusas, los inversores y los fabricantes de armamento de EEUU.

Objetivos alcanzados: cero

Según Robert Malley (enviado especial para Irán entre 2021 y 2023) y el historiador especializado en la política exterior de EEUU, Stephen Wertheim, Trump ha logrado de nuevo lo imposible. Al atacar a Irán se adentró donde sus predecesores nunca se atrevieron: se alió con Israel en un intento por derrocar o neutralizar al régimen de Teherán. Como no consiguió ninguna de las dos cosas, parece haber aceptado peores condiciones de las que podría haber obtenido por la vía diplomática. Su guerra también fue un lastre político y cuando comenzó obtuvo menos apoyo público que cualquier otro gran conflicto en la historia moderna de Estados Unidos.

«Ahora, los llamados halcones, los que tienen un enfoque más agresivo sobre el conflicto y que se entusiasmaron con la operación Furia Épica, están molestos con Trump por haber terminado el enfrentamiento. Los pacifistas no le perdonarán haberlo iniciado. Todo el mundo ha salido peor parado y nadie está contento: un final apropiado y extraordinario para una guerra trumpiana», dicen Wertheim y Malley.

En síntesis, el tipo que acudía con su poderío aeronaval y sus baterías de misiles a librar al pueblo iraní de la dictadura teocrática de los ayatolas y los guardianes de la revolución, mentía cual bellaco y no consiguió nada de lo prometido. Por el contrario, su guerra de oportunidad añadió más muertes, más represión, más desaliento y más pobreza.

El personaje que iba a librar a Israel y al resto del mundo de las armas nucleares de Irán es dudoso que consiga un acuerdo similar al que obtuvo Barack Obama. El logrado por el entonces presidente contenía el compromiso firme de Irán de no enriquecer uranio por encima del nivel 3, requerido para uso civil en centrales nucleares. Y tenía vigencia hasta 2030. De hecho, no hay prueba alguna de que Irán haya incumplido su palabra. Pero a los dirigentes del Partido Republicano no les valía y el propio Trump lo anuló en 2018 durante su primer mandato.

Israel perjudicial

Respecto a Israel, lo que comenzó como la campaña militar más estrecha e integrada de la historia terminó con el líder estadounidense reprendiendo públicamente al israelí porque su belicosidad “despiadada” en el Líbano ponía en riesgo un acuerdo con Irán. A esto se suma el hecho de que el 60 por ciento de los estadounidenses tiene ahora una visión negativa de Israel frente al 42 por ciento de 2022. Muchos creen que Netanyahu engatusó a Trump para llevarlo a la guerra con promesas de una victoria rápida y fácil, y luego se involucró en repetidas escaladas para bloquear cualquier salida. El israelí jugó su carta, pero Trump, en caída libre en las encuestas, le descubrió el juego. Ahora se espera que los electores israelíes acierten a jubilar al genocida de Gaza para recomponer las relaciones con Washington.

Por su parte, los países del sur del Golfo Pérsico han podido comprobar que la red de bases militares destinadas a proyectar el poder protector de EE. UU. a los estados árabes, lejos de disuadir, agravó el conflicto. De guardián de la paz, EE. UU. pasó a ser el elemento beligerante a batir. Sus bases generaron vulnerabilidad, no seguridad, tanto para sí mismo como para sus aliados. Los estados del Golfo aprendieron una lección más dura: que, en su hora de necesidad, Estados Unidos priorizó sus propios intereses y los de Israel, dejándolos expuestos a represalias iraníes por una guerra que no querían ni en cuyos planes participaron. Las monarquías del Golfo no romperán sus lazos de seguridad con Washington, pero ambas partes tienen motivos para preguntarse si no estarían mejor construyendo un equilibrio regional menos dependiente de las promesas de protección estadounidense.

Por primera vez un Papa habla (para todos) desde la tribuna del Congreso

Luis Díez.

Robert Francis Prevots, más conocido como papa León XIV, ya está con nosotros. Llegó a Madrid a las 10:30 de este sábado, 6 de junio de 2026, en vuelo directo desde Roma. Bienvenido sea. Entre actos protocolarios, discursos, saludos, vigilias, rezos, misas y procesiones –la del Corpus Chisti el domingo en Cibeles– le van a dar un tute de no parar. No importa, pues el hombre de la sotana blanca todavía es joven (70 años) para la tradición de los santos padres y, según me comenta un voltaico amigo vaticanista, llega con las pilas cargadas de energía.

El Pontífice tiene previsto acudir el lunes a las 10:30 al templo de la soberanía nacional. Una hora antes recibirá al presidente del Gobierno en la Nunciatura. Es de suponer que Pedro Sánchez le ponga al corriente de la situación política antes de que, ya en el Congreso de los Diputados, el Papa pronuncie su discurso a los diputados y senadores que quieran oírlo, incluidos agnósticos y ateos.

Es la primera vez en la historia contemporánea de España que sucede esto. Y además ocurre con un gobierno de izquierdas, socialista y democrático, progresista, amable, pacifista y defensor de los derechos y libertades individuales y sociales. “¡Gaudeamos igitur, inter nobis habemus Papam!” (alegrémonos, pues tenemos al Papa entre nosotros), me dice un discípulo del inolvidable Peces-Barba, aquel constitucionalista al que llamaban padre Gregorio. “Verás cómo los descreídos acaban aplaudiendo al vir bonus” (hombre de bien), añade.

Por la información que le hayan aportado ya sabrá este chicagüense con nacionalidad de EEUU y de Perú (nació Chicago y fue obispo de Chiclayo) que aquí no quedan bolcheviques, aunque sobran cavernícolas y que el templo de la democracia ha adquirido en los últimos tiempos la dimensión de un insultódromo, de un área de desfogue de silvestres jabalís y algún rinoceronte ávido de poder.

En los últimos cien días se ha registrado medio centenar de insultos o dicterios, casi siempre por boca de la oposición de derechas. A saber: 12 relacionados con supuestas faltas a la verdad (embusteros, mentirosos, falaces, falsos, trileros, tramposos…); otros 12 alusivos a la administración de lo público pro domo suo (corruptos, prevaricadores, ladrones y otros sinónimos como el popular “chorizos); 7 veces “mafiosos, delincuentes organizados» y a secas. Todos ellos acompañados de varios «sinverguenzas, inmorales, filoterroristas y traidores a España». Tal es el nivel del debate.

Si hasta en el extranjero han podido ver y leer el ininteligente insulto que desde el palco de invitados del Congreso lanzó hace tiempo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al presidente del Gobierno cuando éste solicitó al dirigente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que la cesara por improbidad reiterada en adjudicaciones de contratos de mascarillas durante la pandemia a beneficio de su hermano y a mayor beneficio de su compañero sentimental, el defraudador fiscal Alberto González Amador, hemos de dar por hecho que el romano Pontífice sabe como tratan aquí al jefe del Ejecutivo.

En ocasiones la señora Ayuso y su madre política, Esperanza Aguirre, aquella lideresa aznarista que ahora aparece en manifestaciones callejeras con clientes de la Audiencia Nacional como el adquirido Aldama y otros tipos de la ultraderecha, animalizan el nombre propio de Sánchez para corear más a gusto: “perroo sánchez… hijo de puta”. “Ignosce illis, quia sciunt quid dicant, et non dicunt quae sciunt. (Perdónales porque no saben lo que dicen y no dicen lo que saben), dice mi amigo vaticanista.

León XIV entrega un libro a Pedro Sánchez durante su reciente encuentro en el Vaticano.

También hemos de dar por hecho que su Santidad, que como prior de los Agustinos visitó a comienzos de siglo las congregaciones de Tenerife, Málaga, Ávila, Bilbao y León, conoce las vicisitudes migratorias de los españoles y es consciente de que nuestra derecha política abjura del proceso de regularización de inmigrantes sin documentación que ha impulsado el Gobierno a petición, entre otras organizaciones humanitarias, de esa Cáritas Diocesana cuyo proyecto “Cedia 24 horas” va a conocer este sábado antes de participar en la Vigilia de Oración con los jóvenes en la plaza de Lima.

¿No es paradójico que una derecha tan católica, apostólica y romana…, unas mujeres y hombres tan defensores de las virtudes cardinales y teologales, unos dirigentes cual Ayuso, Feijóo, Gamarra… gente de insignias, bandera, libro de reglas…, personas que se presentan sine labe concepta (sin defecto concebidas) sean a su vez tan cínicas y crueles con los inmigrantes. ¿O es que no son tan justos, virtuosos ni piadosos como pregonan y prefieren que los inmigrantes sigan sin reconocimiento legal ni social para explotarles mejor?

Sepa León XIV que los líderes de esa derecha reaccionaria a los que va a saludar en el Congreso tratan de envenenar la convivencia y están sembrando cizaña contra los trabajadores inmigrantes que, por otra parte, aportan mucha más riqueza, bondad y bienestar que los magros salarios y el abundante desprecio reciben. De todo hay en la viña del señor, pero esa derecha criminaliza a los inmigrantes pobres, los acusa de delincuentes y finalmente les niega el derecho a la igualdad con los demás ciudadanos (pactos del PP y VOX en varios gobiernos autonómicos). Además promete aplicar la política del bronco y despiadado presidente de EEUU (detención, confinamiento y expulsión) a los inmigrantes y sus hijos si llega a gobernar.

Y sepa también el romano Pontífice que los jefes de esta derecha dura y bronca ni rechazan las guerras de oportunidad de Donald Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano ni han condenado las masacres en Gaza (Palestina). Por el contrario, cuando el presidente del Gobierno, señor Sánchez, ha ido a Jerusalén a pedir a Netanyahu que pare la máquina de matar, y cuando España ha reconocido al Estado de Palestina, algunos de ellos han acudido en persona a mostrar su apoyo al primer ministro israelí.

¿Qué pueden decir ahora ante los cuatro ataques de mortero lanzados contra la base Miguel de Cervantes de los cascos azules españoles en Líbano, que costaron la vida a un soldado serbio e hirieron sin gravedad a dos españoles? El incidente ocurrió la noche del miércoles en el alfoz de la ciudad de Marjayún. Israel lo atribuyó a las milicias de Hizbula. Pero su ejército sigue ocupando y bombardeando Líbano, lo mismo que hizo en Gaza. Y de tanto en tanto ataca, asesina y trata de intimidar a los soldados de paz de la ONU, que considera molestos. ¿Realizará la derecha española alguna gestión exigiendo al Estado israelí que respete a quienes luchan por la paz? En ninguna ocasión anterior lo ha hecho.

En fin, puesto que la última intervención registrada en el Congreso de un dirigente principal del PP –su secretario general, Miguel Tellado– fue para insultar al propio Parlamento, al Gobierno y, de paso, reprochar a su paisana galega, la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz que no haya dimitido por “las tramas de corrupción”, alguien ha de informar a León XIV que no, que el Congreso de los Diputados del Reino de España no es “una barbacoa de chorizos” como ha dijo el señor Tellado. Cierto, que enseguida concreto: “de tanto chorizo del Gobierno y el Partido Socialista”.

Miguel Tellado (en el centro) se fue a Bilbao a insultar al PNV tras decir que el Congreso era una «barbacoa de chorizos del Gobierno y el partido socialista»

Poco después el pícnico dirigente viajó a Bilbao a insultar a los del PNV porque mantienen su apoyo al Gobierno del socialista Sánchez Pérez-Castejón que el martes pasado cumplió ocho años en el poder, el equivalente a dos legislaturas que, entre otras cosas han servido para restablecer la concordia con los nacionalistas, combatir la pobreza, mejorar la producción, el empleo, afianzar los derechos civiles y sociales y conducir a este país por la senda del equilibrio, la solidaridad y la prosperidad.

Rece su Santidad por todos nosotros y disculpe el lector los latinajos de este texto; se deben a que León XIV puede hablar a sus señorías en latín y obligado es a los periodistas que, como decía Manuel Chaves Nogales, somos los sacristanes de todos los cultos, entrenar las neuronas para entenderlo o, cuando menos, interpretarlo cabalmente. Gracias.

La derecha agita las togas contra Zapatero para derribar a Sánchez

Luis Díez.

La corrupción tradicional afecta al Partido Popular (PP) desde los años noventa del siglo pasado, cuando Manuel Fraga Iribarne –que pedía unos “naseiriños” para las elecciones– pegó una patada en el culo al abogado Antonio Hernández Mancha –les salió un poco rojillo, decían– y colocó a José María Aznar López, que a su vez designo a su sucesor Mariano Rajoy Brey, quien tuvo que abandonar el Gobierno por corrupción a raíz de la moción de censura del socialista Pedro Sánchez.

Pero ahora, en vez de presentar una moción de censura contra Sánchez por los casos de presuntas mordidas del exministro José Luis Ábalos Meco, su ayudante Koldo García Izaguirre (los dos en la cárcel), el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán León (encarcelado entre el 30 de junio y el 20 de noviembre del año pasado) y la militante Leire Díez, el presidente del PP y reputado jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, lleva jaleando ad nauseam la corrupción del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Por qué lo hace? Se dirá que para tapar el impacto maloliente del caso Kitchen del que el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón apartó a Rajoy porque no sabía quien era M. Rajoy. Se añadirá que para atacar y derribar cuando antes al Gobierno del malvado Sánchez, que hasta permitió acercarse a Canarias al crucero Hondius y evacuar a los viajeros tras sufrir el brote de un hantavirus mortal, cuando, según Feijóo y su socio el presidente canario Manuel Clavijo “no se podía permitir que el barco entrara en Canarias”.

Lo cierto es que el señor Feijóo lleva tratando de corrupto y medio al expresidente Zapatero mucho tiempo antes de que al juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama le citase como investigado en el caso de las ayudas (dos préstamos por un total de 53 millones de euros) a la aerolínea Plus Ultra tras la pandemia del Covid-19. Se adelanto incluso al sagaz Miguel Ángel Rodríguez Bajón, gran expendedor de trápalas y jefe del gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pues cuando éste dijo aquello de “Zapatero va palante”, ya el de Ourense venía avisando (2 de enero en Servimedia): “No descarto que Zapatero pueda sentarse en el banquillo judicial”. Y anunciaba que iba a ser citado en esa comisión de investigación del Senado que sigue escarbando en el “caso Koldo”. Se notaba que tanto el líder del PP como ese alto cargo de Ayuso que en sus tiempos de secretario de Estado de Comunicación con Aznar se dedicaba a agallinar periodistas, tenían buena información de los guisos judiciales secretos.

Sin entrar en tan procelosa materia –reuniones discretas de Feijóo y compañía con fiscales y otros funcionarios prestos a la simonía para medrar–, basta recordar que el actual magistrado de la Sala de Enjuiciamiento de la Audiencia Nacional, Enrique López López, fue nombrado en 2019 consejero de Interior, Justicia y Víctimas del Terrorismo del Ejecutivo autonómico madrileño por la presidenta Ayuso y permaneció en el cargo hasta 2023. Entonces se dio de baja en el PP y pasó a ocupar la plaza que tenía asignada desde 2017 en la Audiencia Nacional, el mismo órgano judicial que, en efecto, como anunciaron Feijóo y Rodríguez, imputa horribles delitos de corrupción a Zapatero como jefe de una trama para cobrar la mordida de más de medio millón de euros (el 1% de los créditos oficiales concedidos con cargo al Fondo de Recuperación de la pandemia).

Un por cierto: en abril de 2025, la Audiencia Nacional que ahora está celebrando el juicio contra el exministro del Interior y amigo de Rajoy, Jorge Fernández Díaz y su secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, por el caso Kitchen, anuló la comparecencia de López como testigo. En la Kitchen –operación urdida en 2013 para arrebatar al extesorero del PP Luis Bárcenas los papeles que perjudicaban a Rajoy y a varios subordinados, utilizando altos mandos policiales y dinero de los fondos reservados del Ministerio del Interior– aparecieron datos y testimonios según los cuales López, siempre al servicio del partido, presentó al empresario Agustín de Diego, muy amigo de Bárcenas, al abogado del partido en el caso Gürtel, Jesús Santos.

Jefes y mandos de Interior de la trama Kitchen para quitar los papeles a Bárcenas (de espaldas) y evitar la causa judicial contra la financiación y los sobresueldos en B de los líderes del PP

Aquello sucedió en 2016. El letrado del PP y el empresario amigo de Bárcenas mantuvieron (versión de los periódicos Mundo y Confidencial) más de una docena de encuentros cuando la primera fase del juicio a los gurtélidos quedó visto para sentencia en 2017. Faltaba el juicio por la caja B (sobresueldos y pagos en negro) y se trataba de amañar un acuerdo con Bárcenas para que infligiera el menor daño posible a los dirigentes del PP, eso que los anglosajones llaman un win-win (ganar-ganar), pero el tesorero del PP de Rajoy rechazó la oferta. López reconoció haber puesto en contacto a De Diego y Santos, aunque dijo que luego se desentendió. Bueno, pues la rigurosa magistratura de la Audiencia Nacional anuló la testimonial de López en la vista oral diciendo que era consejero de la Comunidad de Madrid y ésta no tiene nada que ver con la Kitchen. Sólo que López fue nombrado consejero en julio de 2019: tres años después. Así se escribe la historia. Lo que no sabemos es cómo se borra.

A pesar de los denuestos del líder del PP contra Zapatero, su incriminación por parte del juez Calama ha tenido un impacto demoledor sobre los socialistas. Ese era el indisimulado objetivo de los enemigos del PSOE y del Gobierno progresista. No les bastaba con atacar a la esposa del presidente Sánchez, Begoña Gómez, con una balumba de falsedades instruida por un juez oscuro y cenagoso. Ni tampoco con arremeter contra su hermano, el músico y director apreciado más allá de nuestras fronteras, David Sánchez, por haber sido contratado por la Diputación de Badajoz para coordinar y ayudar a programar los conciertos y actividades escénicas en los Conservatorios y teatros de la provincia. Tras la instrucción realizada por una jueza afín a la ultraderecha, el jueves comenzó la vista contra él y quienes le contrataron. Y tampoco era suficiente la logorrea de los casos Cerdán, Koldo y lúbrico Ábalos. Había que cercar a Sánchez, desanimar a los militantes, simpatizantes y electores socialistas y, por supuesto, pasar factura al infame ZP.

El señor Feijóo dijo el 12 de mayo en un mitin en Tomares (Sevilla): “Empieza a haber muchas sospechas sobre el expresidente Zapatero, al parecer por llevarse dinero sucio. O sea que hay novedades en materia de corrupción, mañana habrá más, la próxima semana mucho más”. ¿Cómo «empieza a haber» si ya el 2 de marzo Feijóo utilizó su mayoría absoluta en el Senado para llamarle a declarar en la Comisión de investigación del Koldo por el rescate de Plus Ultra? Para que vean cómo utiliza el PP la mayoría absoluta, le citaron con urgencia, con sólo cinco días hábiles de margen y sin decirle la materia sobre la que querían interrogarle. Pero tanto da.

Faltaban entonces pocos días para que los castellanos y leoneses acudieran a las urnas, y tildar de corrupto a ZP le venía estupendamente al PP, que temía que el PSOE ganara las autonómicas. Y otro tanto ocurrió cinco días antes de los comicios andaluces. Feijóo consiguió muchos titulares sorprendentes a cuenta de Zapatero, pero en Castilla y León no logró despegarse de VOX y en Andalucía perdió la mayoría absoluta que Juan Manuel Moreno Bonilla obtuvo en 2022.

El senador del PP Fernando Martínez-Maíllo Toribio practicó un interrogatorio cargado de conjeturas sobre las peticiones de Zapatero al presidente Sánchez y las presiones al entonces ministro de Transportes, Ábalos, así como a altos cargos de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), para que concedieran los famosos préstamos de 53 millones a la compañía hispano-venezolana Air Plus, aprobados por el Consejo de Ministros de 9 de marzo de 2021. El sagaz interrogador, senador por Zamora y abogado al fin y al cabo ya preguntó entonces a Zapatero si había hecho negocios con Javier de Paz en Telefónica. «No». Si trabajó para la consultora Acento (creada por José Blanco y vendida a una sociedad francesa). “No, ninguna relación, nada”, dijo ZP. Si trabajó con Zaño. “No la conozco”, respondió el expresidente. A lo que Toribio agregó: “Pues es la (consultora) de Gaspar Zarrías, donde estaba contratada Leire Díez. ¿Nunca ha estado reunido con Pepe Blanco ni con Gaspar Zarrías para hablar de temas de negocios? ¿Nunca?” Zapatero respondió: “Nunca. Jamás”.

El interrogador Toribio afirmó que el expresidente había sido despedido de la consultora Kreab, para la que trabajó durante diez años desde que en 2012 dejó la jefatura del Gobierno. “Eso es falso”, le aclaró Zapatero. Pero Toribio abundó: “Usted dejó de estar ahí porque le echaron por sus contactos con Cuba y con Venezuela”. Toribio hozicó sin resultado sobre las relaciones de Zapatero con Santos Cerdán. Escarbó, también sin resultado, sobre las relaciones con el empresario chino Miguel Duch, al que llamó “el Julito chino, para que nos entendamos todos”.

Comoquiera que la empresa de mercadotecnia y publicidad de las hijas de Zapatero (Whathefav, 6 empleados) tenía como cliente a la telefónica y fabricante de teléfonos china Huawei y a su vez gestionó el diseño de redes sociales del Gate Center chino y que, además, el comisario de policía Segundo Martínez, antiguo jefe de seguridad de La Moncloa, fue contratado años después como responsable de seguridad de Huawei, el senador inquirió: “¿No se ha reunido nunca con Miguel Duch para hablar de Huawei?”, a lo que Zapatero respondió: “No”. Faltaba la trama china. Y claro, el letrado Toribio puso la carne en el asador: “Huawei es una empresa que tanto la Unión Europea como Estados Unidos consideran peligrosa desde el punto de vista de la seguridad”, a lo que el expresidente Zapatero respondió: “Por eso va la presidenta de la Comunidad de Madrid a inaugurar el centro de Huawei en Madrid, haciendo unos elogios enormes a Huawei”.

Consciente de que Feijóo se debe a Ayuso, que derribó a su antecesor Pablo Casado por pedirle cuentas sobre la corrupción, el interrogador Toribio corrigió el tiro, acusó a ZP de negocios oscuros con el expresidente venezolano Nicolás Maduro, apresado por EEUU en una operación militar a sangre y fuego el 2 de enero pasado, y empezó a resumir su imputación: “Usted facturó 459.000 euros a Análisis Relevante. Análisis Relevante (consultora creada por Julio Martínez Martínez, amigo de Zapatero) facturó esa misma cantidad a Plus Ultra. Plus Ultra recibió un rescate del Estado de 53 millones. Las fechas son coincidentes, entre 2020 y 2025. ¿Dígame usted que lo que parece no es lo que es?”

El expresidente respondió a Toribio: “Pues no es, en absoluto, porque para eso tendría usted que aportar un solo elemento, un hecho de que yo haya intervenido en el rescate y no he intervenido en nada”. Incluso corrigió al senador: “Sus cifras están fuera de margen. Por mi trabajo percibí y mis hijas percibieron por el trabajo de Whathefav mucho más de lo que usted ha dicho, seiscientos y pico mil euros, me parece”. Zapatero también negó su vinculación societaria a la consultora Análisis Relevante creada por el compañero de carreras matinales por el monte de El Pardo, Martínez Martínez, y rechazó la imputación del PP de que se trataba de una empresa pantalla para cobrar mordidas, pues ha trabajado como autónomo desde 2012 y ha pagado a Hacienda casi la mitad de sus ingresos como consultor. Pero turris-burris lo que dijera, pues según Toribio “el señor Zapatero se ha convertido en una especie de lobista de regímenes totalitarios. Sí, sí, en un lobista de regímenes totalitarios donde no hay transparencia”.

En vano el expresidente Zapatero –un referente de honradez y tolerancia para miles de socialistas– se defendió diciendo: “Le he explicado que no he tenido absolutamente ninguna percepción económica de Venezuela ni del gobierno ni de ningún régimen. ¿Por qué me llama lobista? ¿Por qué se atreve? ¿Por qué miente?” En vano porque, según Toribio: “Está pringado hasta el cuello, señor Zapatero; hasta el cuello, señor Zapatero”.

La derecha dura y la extrema derecha no podían dejar de pasar factura al gobernante que como dijo Carla Antonelli, senadora de Mas Madrid, “convirtió este país en un lugar mucho más decente durante su Gobierno, con todo tipo de avances en derechos civiles y que el PP recurrió sistemáticamente, aunque luego fueron los primeros en usarlas, como la interrupción voluntaria del embarazo en una norma de plazos, la Ley de igualdad de trato, la Ley de dependencia, la Ley de violencia de género o la Ley del matrimonio igualitario, en la que me complace haber trabajado con usted. O la Ley de identidad de género, una norma por la que esta senadora figura en su DNI como Carla Delgado Gómez”.

Pero además de promover el diálogo y facilitar el final de ETA, a Zapatero tampoco le podían pasar por alto el apoyo activo al dirigente del PSOE y jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, al que PP y VOX insultan a diario al tiempo que se colocan como ilotas del belicoso imperial Donald Trump. ¿Cómo iban a perdonar al expresidente que en 2023 participó en Ginebra en el diálogo PSOE-Junts? “Me siento muy honrado de haber participado en aquellas reuniones. He tenido una relación, especialmente con el señor Puigdemont, intensa, sincera y creo que muy positiva. Le tengo gran respeto y deseo que pueda culminarse la amnistía cuanto antes”. De ahí el ruido y el viento para extender las patrañas y enmerdar su biografía. Ruido y viento, política de flatulencia.

Andalucía elige entre privatizadores y defensores de los servicios públicos

Luis Díez.

Este domingo, 17 de mayo, llaman a votar a los 6,81 millones de andaluces mayores de 18 años para que elijan a sus diputados (en lenguaje inclusivo), quienes elegirán a su vez al presidente del gobierno autonómico. Se trata de una figura con mucho poder, pues administrará con una docena de consejeros la friolera de 51.597,9 millones de euros de dinero público este año. Es el presupuesto más alto de la historia de la autonomía andaluza, con un crecimiento de 2.726 millones sobre 2025.

Tras la campaña electoral los andaluces (8.666.412 personas, según datos de 2025) deben de saber que el Presupuesto de la Junta podía haber sido mayor si el principal partido de la oposición, el PP que gobierna en Andalucía con mayoría absoluta, hubiese aceptado la propuesta de financiación autonómica realizada por el Gobierno estatal. Ese presupuesto autonómico tendría además mejor rendimiento si el PP de Alberto Núñez Feijóo hubiese aceptado la quita de la deuda que propuso a todas las autonomías el Ejecutivo estatal que preside el socialista Pedro Sánchez, un economista al fin y al cabo. Pero el errático Feijóo –abogado de secano y funcionario de la Junta de Galicia– anda emberrechinado, que dijo Lope de Vega en la comedia Isidro Labrador, y ha dejado Andalucía perjudicada y al servicio de la deuda.

Aunque no existe una sola causa para votar a unos u a otros, si los electores tienen en cuenta que la candidata del PSOE a la presidencia de la Junta, María Jesús Montero, fue quien propuso, como vicepresidenta y titular de Hacienda del Ejecutivo de Sánchez, las medidas citadas sobre la financiación autonómica que más beneficiaban a Andalucía y que fueron rechazadas por ese PP anticatalán y antisanchista, encontrarán una razón (hay muchas más) para votar a quien intentó beneficiarles en vez de a quienes les perjudicaron. Sirva el recordatorio para la buena política, la que según Platón apela al pensamiento y la razón en detrimento de la mala, que usa la cosmética y la pastelería para mentir, prometer y disfrazar la dura realidad.

Con todo, la propia demografía electoral indica que Andalucía progresa. Sus 6,81 millones de electores (302.070 figuran en el Censo de Residentes Ausentes, CERA) suponen un incremento de 186.094 respecto a las últimas elecciones generales de 2023. Eso es estupendo, la población aumenta y esto se debe a la mejoría de las condiciones de vida y a las políticas sociales impulsadas en los últimos años por los gobiernos progresistas de Sánchez y bien acogidas por el Ejecutivo autonómico andaluz de Juan Manuel Moreno Bonilla.

De este modo pierde fuerza la vieja cantinela de que Andalucía es la región más pobre de España. Sólo en 2024 –últimos datos oficiales de la Junta– llegaron 226.242 personas a vivir en Andalucía y se marcharon 164.330, lo que supone un saldo migratorio positivo de 61.912 nuevos vecinos. De los que vinieron, 164.441 procedían del extranjero, siendo españoles unos 16.400 y el resto, el 90%, extranjeros. La mayoría de esos 148.041 migrantes procedían de países europeos, seguidos de Marruecos (29.393, el 17,9%), Colombia (17.756, el 10,8%) y Venezuela (8.998, el 5,5%).

Para todos está claro que la europeización y los progresos democráticos pusieron fin hace ya a décadas a la emigración y han convertido a Andalucía en tierra de acogida de inmigrantes temporales y residentes permanentes, con el consiguiente aporte de riqueza y progreso. Un ejemplo: a muchos parecerá desmesurado que vengan anualmente treinta mil marroquíes a residir en Andalucía, cuando el hecho cierto es que más de 15.000 (la mayoría mujeres) llegan a Huelva a la campaña de los frutos rojos, que dura tres o cuatro meses. Y otro tanto podría decirse de los cultivos del mar de plástico almeriense.

Se podría apelar a los ingresos de la exportación de fresas y arándanos de Huelva (328.000 toneladas y 1.207 millones de euros sólo a los países de la UE) o a la exportación hortofrutícola almeriense, líder de Europa, con una proyección de 3.716 millones de euros 2024-25 y un valor medio por hectárea superior a 250.000 euros, para entender que una gran parte de la riqueza del sector primario andaluz se debe al sudor de los inmigrantes, por no hablar ya del trabajo en el olivar. ¿A santo de qué entonces la campaña de odio, segregación y apartheid de los inmigrantes, promovida por esa derecha facciosa que dicen VOX (Voz en latín), coincidiendo precisamente con los comicios andaluces y arrastrando al PP del descentrado Feijóo a firmar pactos inconstitucionales contra las personas y la igualdad de derechos para seguir mandando en Extremadura y Aragón, de momento?

Ante las elecciones del domingo la ultraderecha aparece como una garantía de que el PP podrá seguir gobernando si no consigue la mayoría absoluta. Cierto es que el candidato Moreno Bonilla, que alcanzó la presidencia de la Junta en enero de 2019 con los votos de Vox y gobernó hasta junio de 2022 con el desaparecido Ciudadanos, desearía repetir la mayoría absoluta que obtuvo hace cuatro años para no recabar el apoyo ultra. Si en 2019 consiguió, pactando con unos y otros, poner fin a 36 años de gobiernos socialistas en Andalucía y en 2022 obtuvo 58 de los 109 escaños del Parlamento autonómico, ahora algunas encuestas reducen su mayoría absoluta en dos escaños y otras le dejan por debajo de los 55 diputados.

Sin embargo, sea con VOX o con la abstención de algunos diputados ajenos, será fácil la permanencia de “los Manueles” (en alusión a Juan Manuel y su esposa Manuela Villena López, gerente institucional del grupo farmacéutico Biofarma, favorecido por la Junta) en el palacio de San Telmo, sede de la presidencia e histórica residencia de aquel duque de Montpensier (Felipe de Orleáns, hijo del rey de Francia Luis Felipe) y esposo de Luisa Fernanda, hermana de la reina Isabel II, al que llamaban “El Naranjero” porque comerciaba con las naranjas de los patios y jardines palatinos. De hecho, hipotecó el palacio para pagar cómplices y derrocar a Isabel II. No lo consiguió y huyó a Portugal.

La supuesta inmovilidad de “los Manueles” que aparecen en la foto delante del palacio de San Telmo –él besando al pequeño de sus hijos– ha de atribuirse a las encuestas que otorgan a la candidata del PSOE menos del 24% de los votos, lo que restaría dos de los actuales 30 escaños. Con ese resultado sería imposible conseguir un gobierno progresista, dado que las mismas encuestas atribuyen a Por Andalucía (coalición de IU, Sumar, Podemos, republicanos y verdes) 6 escaños y 4 a Adelante Andalucía. Sumarían 38 diputados frente a los restantes 71 del bloque de derechas.

La coincidencia de los candidatos progresistas José Ignacio García Sánchez (Adelante Andalucía), Antonio Maillo (Por Andalucía) y María Jesús Montero (PSOE) ha sido plena durante la campaña en defensa de los servicios públicos, comenzando por la Sanidad, de la que Montero, médica a fin de cuentas y consejera de Sanidad en su día, ha hecho su bandera principal. Según las encuestas del CIS, la sanidad es el principal problema para los andaluces (un 22%), seguida de la carestía (el 13%) y la falta de empleo (11%). En el último Barómetro Sanitario de 2025, Andalucía registraba la peor valoración de todo el país sobre su sistema sanitario público, con solo un 38,8% de opiniones favorables frente al 51,6% de media nacional o al 66,4% en Cantabria, la mejor valorada.

En estos momentos hay más de cinco millones de andaluces esperando atención médica. De ellos, 200.000 esperan una intervención quirúrgica. Las citas en Atención Primaria son para dentro de 12 días frente a 9 de media nacional y las de especialistas van de 6 meses a dos años. La crisis de los cribados de cáncer de mama, con unas 2.300 mujeres afectadas por una dilación de más de dos años en los avisos a las que dieron positivo –“para no alarmarlas”, dijeron, y algunas han fallecido– fue la señal de alarma de una gestión infame que Moreno Bonilla ha tratado de solventar y no ha podido. Las mujeres afectadas están recurriendo a los juzgados mientras la que fuera consejera de Sanidad entonces, Catalina García, tuvo tiempo de pasar a Medio Ambiente y encabeza ahora la lista del PP por Jaén.

Por lo demás, el hecho de que Andalucía haya registrado en los últimos seis años un total de 3.701 muertes por tumores malignos sobre la media del resto de España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, ha llevado a acreditados especialistas a atribuir esa “sobremortalidad” a los déficits de accesibilidad (tardanza y retrasos) y a la poca calidad de la atención oncológica. Según el el profesor e investigador del Instituto de Biomédicina de Cádiz Antonio Escolar, estas cosas ocurren cuando se derivan los recursos de la sanidad pública a la privada mediante conciertos y otros acuerdos y se deja a una parte de la población ante un sistema infradotado y sin dinero. “Yo llamo a las listas de espera corredores de la muerte; si no te intervienen, no tienes un tratamiento adecuado y un diagnóstico precoz”, explica didácticamente el doctor Escolar.

Otros problemas de mala gestión pública en beneficio de chiringuitos y empresas privadas afectan con dureza a la enseñanza pública y a la vivienda. Algunos datos: desde que el PP gobierna en Andalucía se han liquidado 2.700 aulas en la enseñanza pública y ha aumentado la subvención a la enseñanza privada concertada hasta alcanzar 1.100 millones de euros este año. Las aulas masificadas y la falta de profesores de apoyo son la evidencia más sobresaliente. En materia de vivienda, es significativo el rechazo del PP al plan gubernamental de viviendas públicas con una inversión de 7.000 millones de euros mientras nueve de cada diez jóvenes andaluces afirman no poder emanciparse por los bajos salarios y la falta de viviendas asequibles.

Aunque esas razones serían por sí solas suficientes para votar en función de las necesidades o, como dijo Miquel Roca, para ir a votar como quien va a comprar una lavadora –exige que al menos funcione–, ya Pericles advirtió que no son pocos los que quieren más de aquello que les perjudica. Y para saber lo que quieren, lo mejor es ir a votar. Pues ea, y que gane el bien común antes de que las oligarquías apliquen la IA y jibaricen la democracia.

La derecha esparce alarma tras negar el socorro al crucero Hondius

Luis Díez.

Cuando el martes, 5 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió ayuda al Gobierno español para socorrer al crucero neerlandés Hondius, afectado por la infección de un hantavirus mortal, el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez respondió positivamente, como corresponde a un país avanzado, solidario y cumplidor del derecho internacional, en este caso, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y el Reglamento de Socorro Internacional.

Pero de inmediato la oposición política de derechas (PP y VOX) aprovechó la oportunidad viral de sembrar cizaña. El dirigente del PP Alberto Núñez Feijóo respaldó la negativa del presidente de Canarias, Manuel Clavijo, a que el buque atracase en puerto alguno del archipiélago español. “No puedo permitir que el barco entre en Canarias”, dijo el jefe de la Coalición Canaria que gobierna a medias con el PP.

Si Clavijo recorrió durante la mañana del miércoles, 6 de mayo, todas las emisoras de radio y televisión difundiendo su enérgica negativa a que el Hondius tocase tierra en Canarias, el señor Feijóo se agarró a la afirmación del presidente autonómico de que no había sido informado por el Gobierno para acusar además a Pedro Sánchez de “deslealtad institucional”.

Pues mire, no. Desde la Moncloa dijeron que Clavijo actuaba de forma “irresponsable”, generando un “alarmismo” innecesario y usando una emergencia sanitaria para marcar su posición política. Personas del entorno del presidente Sánchez negaron rotundamente la falta de comunicación con la administración canaria. “Tenemos mucha experiencia en gestión de crisis y siempre, ahora también, actuamos con lealtad institucional”, subrayaron.

Las descalificaciones de Feijóo fueron seguidas por sus notables colaboradores, comenzando por el orondo Miguel Tellado y siguiendo por el lobista proisraelí Elías Bendodo, quien pidió la dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García. Cuca Gamarra y la actual portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, se ocuparon también de criticar el “caos absoluto” en el Gobierno, la “falta de preparación” de la ministra del ramo, “las contradicciones” en el Ejecutivo y otros fallos “alarmantes”.

Lo cierto y verdad es que la decisión inicial del líder del PP (de acuerdo con el señor Clavijo) ha sido igual a la que en noviembre de 2002 adoptó el Gobierno que entonces presidía José María Aznar López y vicepresidía Mariano Rajoy Brey con el petrolero averiado Prestige, de no acoger, sino de alejar el barco, creyendo que así alejaba el peligro. El resultado fue bien penoso: el mayor desastre ecológico sucedido en la historia contemporánea de España.

Ante la imposibilidad de cometer errores impagables porque no gobierna, ha sido muy curioso comprobar cómo Feijóo iba corrigiendo el tiro contra la llegada del barco a Canarias con afirmaciones de que «necesita que alguien ejerza el liderazgo cuando hay crisis» y con juegos de palabras sobre Sánchez: «No tiene que pedir tranquilidad a la gente sino transmitir tranquilidad a los ciudadanos». De las tautologías de Rajoy pasaba Feijóo a las mismas peticiones que durante la pandemia del Covid hacía su antecesor Pablo Casado: listado de expertos sobre el hantavirus y de documentos que maneja el Gobierno.

Luego ya, el socio de ultraderecha del PP, Santiago Abascal, un punto acusado de corrupción y enriquecimiento ilícito por fundadores y antiguos correligionarios de VOX, ha realizado su aportación al ruido con deposiciones como que el presidente del Gobierno no solo quiere que venga aquí “toda África y toda América y regularizarlos y nacionalizarlos a todos sino que también ha dicho que un barco que hay por ahí con un virus mortífero venga aquí, a Canarias”.

Del elevado nivel intelectual de los responsables políticos de la derecha gobernante en la mayor parte de las comunidades autónomas, incluida Andalucía, donde los gobernantes del PP silenciaron más de tres mil pruebas de cáncer de mama con resultado positivo, solo cabe esperar excrecencias de los agitadores a sueldo de la derecha extrema y la extrema derecha corrupta.

He ahí al favorito de Tellado y Feijóo, el famoso Vito Zoppellari Quiles, haciendo méritos: “Trajeron un virus que mató a 150.000 personas por negarse a cerrar las fronteras y permitir el 8M. Ahora te traen un hantavirus mortal utilizando Canarias para acoger a gente infectada. El Gobierno quiere acabar con los españoles porque ya ninguno les apoya”, escribió en X. Según publicó Eldiario.com el jueves pasado, el ultra Javier Negre, jefe del mencionado agitador, recibió en 2025 del Gobierno de Canarias un contrato menor de 14.995 euros (cinco por debajo del tope legal que obliga a sacar el servicio a concurso) en concepto de “campaña divulgativa de interés para la ciudadanía”.

Hojarasca y ruido aparte, es lo cierto que el crucero de lujo Hondius (24.000 euros pasaje) se hallaba en aguas de Cabo Verde el martes pasado con 147 personas de 23 nacionalidades diferentes (14 españoles). La falta de medios sanitarios suficientes en el país africano (archipiélago que fue colonia portuguesa) llevó al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en coordinación con la UE, a enviar una carta al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recabando ayuda sanitaria en Canarias. La petición se realizó la tarde del martes, 5 de mayo, y tuvo una respuesta favorable.

Hasta ese momento el buque había realizado un largo recorrido que comenzó en Ushuaia (Argentina), de donde zarpó el 1 de abril. Bajó hacia la Antártida e hizo escala los días 5 y 6 en las Islas Sandwich del Sur –sin población permanente, con fauna salvaje y condiciones extremas–. La travesía prosiguió hacia la isla británica de Santa Elena, donde hizo escala el 24 de abril. En esta parada abandonaron el crucero 30 pasajeros. La cifra incluye el cuerpo de uno que falleció el día 11, según informó la compañía Oceanwide Expeditions.

La operadora del trasatlántico, que aseguró que se están esforzando en rastrear a todos los pasajeros y miembros de la tripulación que embarcaron y desembarcaron en las distintas escalas desde el 20 de marzo, dijo que el fallecido era un neerlandés que experimentó los síntomas del hantavirus y murió abordo. Su mujer trasladó el cadáver a Johannesburgo (Sudáfrica) y murió el 26 de abril en el aeropuerto. Otra mujer de nacionalidad alemana murió a bordo el 2 de mayo. Su cadáver podrá ser repatriado a partir del domingo, cuando el barco llegue a Tenerife, donde fondeará junto al puerto Granadella, una instalación logística muy poco utilizada, a 20 kilómetros del aeropuerto de Tenerife Sur.

El hecho de que treinta personas abandonasen el barco en Santa Elena abre la posibilidad de más contagios. Suiza confirmó el miércoles un contagio que afecta a un pasajero que viajó en el crucero y retornó a su país a finales de abril, y que podría ser uno de los que desembarcó en Santa Elena. Singapur informó el jueves que había aislado a dos personas que estaban a bordo del crucero afectado, e indicó que se les han hecho pruebas y se esperan los resultados. A los tres fallecidos y cinco contagiados se añadió la noticia de que una azafata neerlandesa de KLM que había estado en contacto con la mujer fallecida en Sudáfrica y presentaba síntomas de contagio. Por suerte, las pruebas dieron negativas.

Aunque la OMS y las autoridades sanitarias europeas insisten en que el contagio del hantavirus procedente de excrementos, orín y otras secreciones de ratones rabilargos es muy bajo y la situación no es comparable con el Covid-19, los responsables sanitarios velan para que el desembarco se produzca con las máximas garantías de aislamiento y los pasajeros y tripulantes no sean trasladados a tierra hasta que no estén listos los aviones que han de repatriarlos desde el aeropuerto de Tenerife.

Ninguna persona del barco tiene síntomas de la enfermedad en este momento, si bien la incubación del virus que ataca al pulmón y a los riñones y provoca fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas (dolores de cabeza), náuseas, vómitos, y a veces dolor abdominal y diarrea, puede llegar a 45 días. De ahí que los 14 españoles que el domingo serán trasladados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en el barrio madrileño de Carabanchel, tendrán que pasar la cuarentena voluntaria u obligada para preservar de la salud familiar y pública.

Patógenos ultras buscan envenenar la convivencia

Luis Díez.

Primero se les insulta. Si son negros se les llama “monos”. El otro sábado (18 de abril) se pusieron a gritar “¡Fuera la mona!” en la Puerta del Sol de Madrid. “La mona” era, según ellos, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, y los que gritaban eran cientos de venezolanos residentes en España que acudieron a agasajar a la líder de la oposición al chavismo residual y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, muy arropada y acompañada por dirigentes de la derecha extrema y la extrema derecha española. Lanzó y jaleó el grito racista el cantante Carlos Baute, un tipo que ya en 2018 aparecía en las listas de Hacienda con unos impagos de 407.000 euros, más de lo que gana en doce años un trabajador medio en España.

Delcy Rodríguez no es Vinicius, pero tanto da. Si el presidente de los Estados Unidos (EEUU), el belicoso supremacista Donald Trump, caracteriza en las redes sociales a su antecesor Barack Obama y a su compañera Michelle como si fueran una pareja de orangutanes tampoco es cuestión de pedir respeto y educación a sus nuevos subordinados. Así que venga, todos a una: “¡Fuera la mona!” Quizá más tarde, cuando cientos de mujeres venezolanas se congreguen en la Plaza Brión de Chacaíto, al este de Caracas, para rechazar los insultos no solo a la presidenta encargada sino a las mujeres venezolanas, el mencionado Baute y la galardonada Corina (Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid y Llave de Oro de la ciudad) se sientan obligados a disculparse, como sucedió de hecho.

Cuando se pasa de esa introducción al desprecio que es el vulgar insulto racista –“mono, panchito, moromierda, sudaca, negrata” y otros– a un análisis más sosegado, enseguida aparece la observación de que los insultados son seres inferiores, extranjeros poco evolucionados, gente más instintiva que racional, individuos primitivos que afilan sus cuchillos en la edad de piedra y, por consiguiente, plebe peligrosa. “Van a regularizar a violadores”, afirmó nada menos que el presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, sin presentar prueba alguna de su aserto verbal.

Ya es sabido que el principal partido de la derecha y sus aliados de la ultraderecha voxida están que bufan porque el Gobierno de Pedro Sánchez ha puesto en marcha la regularización de más de medio millón de inmigrantes que desde hace tiempo viven y trabajan con nosotros. Es una regularización aprobada hacia dos años por el Congreso de los Diputados y respaldada por más de 600.000 firmas, sindicatos, patronales, organización no gubernamentales y la propia Iglesia Católica. Pero se ve que a PP-VOX les molesta que sean visibles y tengan derechos sociales e incluso humanos.

Un paso más en el estudio de los coloquiales insultos racistas y de la xenofobia en boga conduce al observador a preguntarse si este fenómeno es el primer signo proclive a la supresión de los derechos civiles básicos de los inmigrantes insultados. Y si. Esa es precisamente la estrategia de la derecha reaccionaria y patógena. Primero se les insulta, se les califica de animales o de subespecie humana en el mejor de los casos y luego ya resulta más fácil negarles los derechos inalienables como seres humanos.

La discriminación de las personas por razón de origen, raza, religión y otros motivos ha sido plasmada por agentes patógenos en los acuerdos PP-VOX para formar los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón, de modo que los inmigrantes queden detrás de los nacidos en España a la hora de acceder a la asistencia sanitaria, social, educativa y a las migajas del que llaman “estado del bienestar”. “Primero los de casa”, dicen, como si los europeos, americanos, asiáticos y africanos que viven y trabajan en nuestro país no fueran personas ni tuvieran los mismos deberes y obligaciones que nosotros.

Esos dirigentes patógenos llegados a este mundo a envenenar la convivencia con mentiras y propaganda barata son los mismos que rechazan el derecho a la igualdad de las mujeres, niegan los asesinatos y la violencia machista, califican de “fanatismo climático” el calentamiento del planeta y los efectos letales de las emisiones contaminantes. Son patógenos cínicos, canelos, perrunos que orinan en público sin sentir ningún pudor y actúan, viven y cobran buenos sueldos a cuenta del común –y algunos trincan por detrás– amparados por la Constitución democrática de 1978, pero en contra de la Constitución, la democracia, la igualdad y el Estado de derecho.

Esos seguidores del matón de la Casa Blanca y del genocida Netanyahu dijeron meses atrás que iban a echar de España a ocho millones de personas, inmigrantes e hijos de inmigrantes, y retoman ahora su mensaje de odio rehabilitando el concepto empleado hace cuarenta años por el fascista francés Jean-Marie Le Pen de “prioridad nacional” para hacernos creer que si algunos servicios de la sanidad pública están colapsados y funcionan mal o si faltan plazas escolares o si hay poca vivienda y es muy cara o si las ayudas a la dependencia llegan tarde y las pagas del mínimo vital, más tarde todavía, es por culpa de los inmigrantes.

Aunque la falsedad y toxicidad de ese mensaje salte a la vista, a cierta derecha política que solo aspira al D+P (el Deterioro y la Privatización) de los servicios públicos para hacer negocio y, por supuesto, a echar del Gobierno al prestigioso dirigente progresista Pedro Sánchez, parece no importarle la discriminación, segregación y el apartheid implícitos y explícitos en los pactos autonómicos PP-VOX. Con esas medidas contra las personas de otros países que viven y trabajan (y juegan al fútbol y forman parte de las Fuerzas Armadas españolas) no solo pretenden enfrentar a la gente, sino además que les voten. Si esos pactos (legales) y las mociones similares que pretenden aprobar en otras autonomías donde tienen mayoría vulneran los derechos constitucionales de las personas, deberían ser recurridos de inmediato por el Defensor del Pueblo sin esperar a que adquieran forma jurídica. No olvidemos que para hacer daño basta con circulares y órdenes verbales. Y si no recuerde lo que hizo la señora Ayuso con los ancianos de las residencias durante la pandemia del coronavirus.

El síndrome de Keops ataca a Trump

Luis Díez.

Estatua dorada y escenario para el gran líder belicoso y pacificador.

Las evidencias históricas demuestran que desde que dios se hizo hombre, muchos hombres han querido ser como dios. En nuestro tiempo, el actual presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, considerado el personaje más poderoso del planeta en términos bélicos, está prolongando la deriva mental de emperadores como Cesar o Napoleón, monarcas absolutos y capos criminales como Hitler, Mussolini y Franco (“Espada del altísimo”, lo nombró el arzobispo Gomá y Tomás), llegando a enfrentarse al representante del dios de los católicos en la Tierra, el Papa León XIV, defensor de la paz, la dignidad y los derechos humanos por excelencia, que en junio próximo visitará España invitado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el primer mandatario europeo en plantar cara a los belicosos Netanyahu y Trump.

Algunos especialistas han bautizado esa tendencia al endiosamiento como “síntoma o síndrome de Keops”, el faraón egipcio del 2.500 antes de Cristo que construyó la gran pirámide de Guiza y era creído y temido por el pueblo como sucesor de los dioses Horus y Osiris. Hay algo de ese síndrome de Keops en la demolición de un ala de la Casa Blanca para construir un gran salón de baile (con un refugio antiaéreo debajo) o en ese empeño de añadir su nombre al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington y ese afán de poner también su nombre al aeropuerto internacional de Palm Beach, en Florida, donde el gobernador Ron De Santis, otrora adversario interno, no ha dudado en cultivar el ego del déspota. Más allá del gasto de cinco millones de euros para que el megalómano pueda leer su nombre orificado al aterrizar en West Palm Beach, el señor Santis ha facilitado la entrega a Eric Trump de un solar (un antiguo aparcamiento) en el centro de Miami para que su papá construya una biblioteca vertical, una torre con su nombre en lo alto, estatuas doradas de sí mismo dentro y a los lados del edificio y el avión Air Force One en desuso estacionado en la planta de entrada.

Torre de la futura biblioteca Trump en el centro de Miami.

A propósito de aviones, contaba Terry Castleman en Los Ángeles Times cómo un “avión del fin del mundo” había provocado la alarma al ser visto en Los Ángeles y unos días después en Fresno, en plena guerra de Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano. El avión cerca de Fresno era un Boeing E-6B Mercury que aparentemente realizaba ejercicios de aterrizaje. Tanto éste como el que causó revuelo al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de los Ángeles (un Boeing E-4B Nightwatch que transportaba al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al sur de California como parte de su gira de un mes de duración denominada “Arsenal de la Libertad”) funcionan como centros de operaciones de emergencia del presidente de EEUU ante graves amenazas para la seguridad nacional como una guerra nuclear. De ahí su nombre.

La entrada a la Biblioteca trampista proyectada en Miami.

La penúltima expresión del síndrome de Keops atribuida a Trump no le va a la zaga a Napoleón Bonaparte y se trata de un arco de triunfo en Washington, similar al que el corso erigió en 1806 en los Campos Eliseos de París para conmemorar la victoria de sus tropas en Austerlitz (actual República Checa), sólo que más grande, más alto y con una gran escultura en lo alto. Aunque vale suponer que podría conmemorar la “gran victoria” de los bombardeos contra Irán, con solo 13 bajas en su Ejército, habrá que esperar la decisión del personaje. De lo que no hay duda es de la irritación de millones de católicos estadounidenses ante la burlesca ocurrencia del presidente de difundir su imagen imitando a Jesucristo, con túnica blanca, faja roja, bandera estadounidense alrededor, águilas calvas, aviones de combate y una bicho alado con cuernos en el cielo. El Trump-Jesucristo aparece curando a un enfermo.

El cómico Jon Stewart se reconoció en la bufonada de Trump sobre Jesucristo.

“¡Oh, Dios mío!”, exclamó el hombre enfermo, el actor cómico Jon Stewart, al reconocerse en la imagen reproducida por inteligencia artificial (IA). “No sabía que ya estábamos en esa situación. No me había dado cuenta de que mi aspecto había llegado a un punto lamentable”, confesó Stewart, que es un descreído de izquierda. “Me alegra que Jesús-Trump haya traído su oleo sanador”, confesaba antes de elogiar las limitaciones de la IA. “Es como si dijera: puedo darte fuegos artificiales y poderes curativos y puedo convertirte en Jesus, pero pesas lo que pesas. Tendrás que ser un Jesús gordo”, añadió Stewart. Puesto que la publicación se produjo después de los primeros ataques verbales del presidente contra el Papa, el actor remató: “Los comentarios de Trump sobre el Papa han ofendido a mucha gente cristiana. Pero no se preocupen, la cosa empeorará”.

Trump acusó al Pontífice de ser “indulgente con el crimen” y “terrible en política exterior”. En una extensa diatriba en su red Truth Social se despachó contra el líder católico nacido en Chicago diciendo: “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un Papa que piense que es terrible que Estados Unidos atacara a Venezuela, un país que enviaba enormes cantidades de drogas a Estados Unidos y, peor aún, que vaciaba sus cárceles, incluyendo asesinos, narcotraficantes y criminales, a nuestro país. Y no quiero un Papa que critique al Presidente de los Estados Unidos porque estoy haciendo exactamente para lo que fui elegido, por una aplastante mayoría: establecer cifras récord de delincuencia (sic) y crear el mejor mercado de valores de la historia”.

Las invectivas del matón de la Casa Blanca comenzaron después de que León XIV criticara la “idolatría del yo” y el “delirio de omnipotencia” presentes en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y Líbano, que calificó de “atroz” antes de afirmar que Jesucristo no se puede usar para justificar ninguna guerra y de instar a los jefes de todos los bandos a deponer las armas. La exigencia de paz a un tipo que amenazaba con acabar con la civilización persa en una noche y al que el Papa no citó, enfureció al promotor de la Furia Épica, que no ha cesado de criticarle desde entonces. Sin embargo, el Papa insiste en la exigencia de la paz con palabras tan firmes como las que pronunció el jueves pasado en en el corazón de un Camerún asolado por las guerra: “El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos”, dijo después de criticar a los dirigentes que “derrochan millones de dólares en asesinatos y destrucción”. Como es sabido, Trump ha anunciado una petición de 1,5 billones de dólares para armamento y defensa el próximo año. En un mitin confesó el 1 de abril: “No podemos hacernos cargo del cuidado infantil. Estamos luchando guerras. No es posible que nos encarguemos de las guarderías, el Medicaid, el Medicare, todas estas cosas”.

Al margen de cuál sea el desenlace de una guerra ilegal y de oportunidad del dúo Trump-Netanyahu y de si Irán entrega finalmente a Rusia la media toneladas de uranio enriquecido que guarda bajo tierra para que EEUU desbloquee el tránsito por el Estrecho de Ormuz, cumpliendo la Carta de Naciones Unidas sobre el libre tránsito marítimo, el comportamiento imprevisible y los comentarios extremos de presidente norteamericano han acelerado la discusión sobre si es errático o si tiene problemas de salud más serios. Así lo señalaba el 14 de abril el New York Times. El gobernador de Illinois, JB Pritzker, ha invocado la vigésimoquinta enmienda para revocarlo por incapacidad. “Un loco transtornado no puede tener el control”. Pero no se trata solo de una inquietud expresada por dirigentes del Partido Demócrata, comediantes de televisión y profesionales de la salud mental que hacen diagnósticos a distancia. Ahora, también puede escucharse de generales retirados, diplomáticos y funcionarios extranjeros. Y, lo que es más sorprendente, puede oírse incluso en la derecha, entre antiguos aliados del presidente.

Portavoz muestra el Arco de Triunfo trumpista