
Luis Díez.–La decisión del Gobierno progresista español de regularizar a cuantos inmigrantes sin papeles residen en nuestro país desde antes del 31 de diciembre abrió el martes pasado la edición digital del New York Times. No es la primera vez que el principal periódico estadounidense destaca la política migratoria del Ejecutivo de Pedro Sánchez (PSOE) por el respeto y aprecio a las personas, en contraste con la crueldad implantada en EEUU por Donald Trump contra hispanos, negros y asiáticos.
En esta ocasión, la medida que facilita la residencia legal en España de las personas inmigrantes que hasta ahora estaban en el limbo legal y eran pasto del miedo, la marginación, el engaño y la vil explotación laboral, ha coincidido con las redadas en Mineápolis (Minnesota) de “la Gestapo de Trump”, como llaman a los policías enmascarados de la agencia estatal de inmigración y fronteras (ICE). En dichas redadas el ICE mató el 7 de enero a Renee Good y el 24 a Alex Pretti. Renee era poetisa, madre y admirada por su compromiso social. Alex era enfermero de cuidados intensivos. Los dos tenían 37 años, los dos eran estadounidenses y ambos fueron acribillados a tiros. Los agentes de la migra trampista vaciaron los cargadores de sus armas contra ellos.

Se comprende que en medio de la indignación popular en EEUU por los constantes ataques a los trabajadores inmigrantes y a sus familias, España aparezca como una isla de humanidad y sentido común. El reconocimiento de derechos humanos, sociales y de ciudadanía de más de medio millón de personas sin papeles –según la estimación de la fundación Funcas– que ya residen y trabajan en nuestro país se realiza al amparo de la última reforma del Reglamento de Extranjería (2025), no necesita decreto, fomenta la integración y la convivencia y es compatible con el crecimiento económico y la cohesión social, según explica el Ejecutivo en nota de prensa.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, aclara el alcance, las condiciones y otros detalles en este documento de preguntas y respuestas (pdf – 1,1 MB). “La regularización reconoce y dignifica a quienes ya viven entre nosotros”, dice antes de explicar que en vez de aprobar la medida por decreto, se hará por la vía reglamentaria, que es hoy “la más rápida, eficaz y garantista” para dar una respuesta inmediata, ordenada y plenamente conforme al marco legal español y europeo.
En las conversaciones entre el Gobierno y las formaciones políticas en busca de los votos necesarios para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, el grupo de Unidas Podemos (5 diputados) puso la condición de que se aprobase la regularización pendiente desde que el propio Parlamento votó mayoritariamente a favor de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) el 9 de abril de 2024. La ILP llegó respaldada por más de 700.000 firmas y unas 900 entidades y asociaciones. Entonces fue respaldada por 310 votos a favor de todas las formaciones frente a 33 de la ultraderecha, ahora alineada con el trumpismo.
PP y ultras trumpistas en contra
La portavoz en materia migratoria y diputada por Melila del derechista PP, Sofía Acedo Reyes, dijo entonces que votaban a favor de la regularización “porque Cáritas y otras entidades que cuidan y trabajan con los inmigrantes nos lo han pedido; porque también nos lo han pedido los empleadores, que necesitan imperiosamente mano de obra, y nos lo han pedido muchos ciudadanos que han firmado esta iniciativa legislativa popular, y debemos escucharlos. Debe hablarse de esta cuestión –y así lo hacemos en el Partido Popular– como de una cuestión de Estado, con una posición equilibrada entre el limbo jurídico en el que se encuentran muchas personas extranjeras que ya están en España perfectamente integradas, el control de fronteras y la expulsión de los inmigrantes que tienen un expediente de retorno a su país”.
Los nacionalistas vascos y catalanes reclamaron entonces competencias autonómicas en materia migratoria, y lo propio han hecho ahora. El Ejecutivo mantiene sus compromisos de negociar las transferencias correspondientes. Pero si la ministra Saiz elogia el afán de los nacionalistas de asumir responsabilidades en la materia, la izquierda del PSOE, especialmente UP, advierte sobre la tendencia excluyente y racista de Junts, el principal partido de la derecha catalana, y pide al Gobierno de Sánchez que hile fino para evitar que la transferencia de competencias suponga un retroceso.

Aunque la regularización ha sido acogida con elogios por la Iglesia Católica, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y, por supuesto, Cáritas, la principal ONG cristiana en España, el líder del PP y jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, parece haber olvidado el compromiso parlamentario de su partido y además de acusar al Gobierno de utilizar la inmigración para “distraer la atención” del accidente ferroviario que costó la vida a 45 personas, se ha pronunciado en contra de la medida. Primero ha consultado a la Comisión Europea, con mayoría de derechas, y puesto que la regularización es perfectamente legal, ha anunciado que su partido la recurrirá a la más alta instancia judicial. Y otro tanto ha hecho y dicho el jefe de la ultraderecha Vox. Esos líderes culpan a Sánchez de la llegada de personas que huyen de la pobreza, las guerras, hambrunas y los desastres naturales con frecuencia provocados por el cambio climático que ellos insisten en negar.
Por supuesto que la gobernanza de la inmigración sería posible y mejor si, como ha estudiado y propuesto la fundación Carnegie sobre ética en las relaciones internacionales, se consiguiera el compromiso de los países desarrollados de cooperar entre sí en la admisión de inmigrantes económicos y de refugiados en función de sus mercados laborales y de otros parámetros sociales, económicos y culturales como la demografía, la renta per cápita y la afinidad lingüística y cultural entre otros factores.
Cierto es que en vez de una gobernanza enriquecedora, los gobiernos europeos se han limitado hasta ahora a poner en común el reforzamiento de las fronteras de la Unión Europea (UE) y, coaccionados por la propaganda de la extrema derecha, han decidido endurecer las medidas contra las personas sin papeles ni medios económicos que consiguen entrar en el país y sobrevivir trabajando sin derechos en la economía sumergida y en actividades tangenciales.
Boicot al Mundial de Fútbol
Aunque la persecución del inmigrante sin papeles se ha intensificado en algunos países como Italia, Reino Unido, Alemania, Grecia e incluso Albania, no ha alcanzado las cotas de crueldad imperantes en EEUU, donde ya se contempla el boicot masivo al Mundial de Fútbol como medida de protesta contra las redadas, detenciones, encarcelamientos sin comunicar y asesinatos. Treinta inmigrantes han muerto bajo custodia policial en 2025, primer año del segundo mandato de Trump.

Las agresiones a la población por parte de los matones del ICE al mando del oficial Gregor Bovino, han provocado protestas masivas y demandas por agresiones a tiros y con gases tóxicos allí por donde han pasado sembrando el terror: Los Ángeles, Chicago, Charlotte, Nueva Orleans y Mineápolis, donde el viernes hirieron de un balazo a otra mujer en una mano. La situación es tan delicada que Trump ha anunciado su intención de “desescalar” para calmar al personal y ha sacado a Bovino de Mineápolis y enviado a su zar de la frontera, Tom Homan, a supervisar las operaciones del ICE en el estado.
La represión de esos jefes con ademanes y hasta indumentaria nazi-fascista se completa con los recortes de todas, absolutamente todas las ayudas federales a las personas necesitadas y el encarecimiento de los servicios básicos como la asistencia sanitaria y la escolarización. El odio a los inmigrantes ha llevado a Trump a dejar en suspenso la renovación de la carta de residencia de más de cinco millones de personas. El jefe de la Casa Blanca se ensaña especialmente con los hispanos, provocando quejas de la patronal del transporte, la agricultura y otros sectores. La Ford, por ejemplo, busca cinco mil mecánicos. Pero en vez de resolver problemas, Trump hace la peineta a los trabajadores cuando uno osa imprecarle.

Si a ese estado de cosas se añade la suspensión de la tramitación de nuevos visados a 75 países, entre los que figuran algunos tan importantes como Rusia, Egipto, Nigeria. Y en la propia América Latina: Brasil, Cuba, Colombia y Uruguay, se comprende por qué se está generando una opinión cada vez más amplia a favor del boicot al Mundial de Fútbol de este verano en EEUU. Por si fuera poco, la Administración de Trump ha complicado la vida con trámites, inspecciones y trabas burocráticas a las universidades que reciben estudiantes e investigadores extranjeros. Y también ha encarecido los visados a los trabajadores más cualificados, médicos, ingenieros, abogados, investigadores, gestores, profesores hasta superar los 80.000 dólares por un permiso de un año. ¿Será la forma de hacer grande a América de nuevo, del Maga de Trump? ¿O será tan solo un efecto de la ignorancia y el odio del inquilino supremacista de la Casa Blanca y su salón de baile?
Premios Nobel a inmigrantes en EEUU
Fechas atrás, bueno, el 11 de diciembre de 2025 para ser exacto, leí unas frases atribuidas por el periodista William J. Broad a un hombre que decía: “Tenemos que saber que las personas que proceden de entornos distintos mejoran el nivel de todos los implicados. Es una historia asombrosa. Los grandes pensadores pueden mejorar no solo Estados Unidos, sino el mundo”. Este hombre se llama Omar Yaghi, tiene 60 años y manifestó su preocupación porque Trump ha puesto en peligro el ecosistema estadounidense de excelencia científica. “Creo que es lamentable”, dijo. “En la civilización humana, hemos aprendido una y otra vez que los académicos pueden moverse a través de las fronteras. Así es como se extendió el conocimiento y como vastas regiones del mundo salieron de la pobreza”.
Yaghi creció en una familia de refugiados palestinos en Jordania. Eran ocho hermanos, vivían en un corral de vacas y tenían una habitación para todos. Carecían de electricidad y agua corriente, pero su padre, que era carnicero, consiguió enviarle a estudiar a EEUU cuando tenía quince años. Ahora, bueno, el miércoles 10 de diciembre de 2025, el señor Yaghi, profesor de la Universidad de California en Berkeley, recibía el Premio Nobel de Química en Estocolmo.
En lo que llevamos desvivido del siglo XXI el 40% de los premios Nobel a estadounidenses en Física, Química y Medicina recayeron en personas no nacidas en EEUU, es decir, emigrantes. Y para mayor contrariedad del déspota y desalmado (sin alma) Trump, la proporción fue mayor en el Nobel de Física, que recayó en John Martinis y los inmigrantes en EEUU Michel Devoret, (francés) y John Clarke (inglés).













































































