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Acerca de Luis Díez

Periodista, doctor en Ciencias de la Información, autor de varios libros, profesor de Periodismo Político y de Géneros de Opinión de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Madrid. Cofundador de Cuartopoder.es. Corresponsal parlamentario de Diarioabierto.es

Patriotas del bulo, la especulación y la vileza

Luis Díez.

¿La democracia española es un sistema decente? Si. ¿Un sistema en el que la dignidad y el juego limpio están garantizadas por las leyes? Si. ¿Con una Constitución refrendada por la gran mayoría de los ciudadanos que garantiza la libertad, la igualdad y los derechos humanos individuales y sociales? Si. ¿El mejor de todos los sistemas conocidos, aplicados y practicados desde los tiempos del ateniense Pericles? Sin ninguna duda.

Frente a esas sencillas afirmaciones aparecen políticos que se nutren del sistema tratando de torpedearlo. Es indecente afirmar, como han hecho el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que el voto por correo no es fiable para extender la especie del pucherazo. El señor Feijóo, que en su día fue director general de Correos, no se fía de los directivos de la empresa pública –sólo de los carteros, faltaría más– y la segunda, ni siquiera de ellos. “No votéis por correo”, ha dicho Ayuso. Será porque la abstención le interesa. ¿Qué van a hacer si pierden? Asaltar Correos a lo Trump como si fuera el capitolio.

¿Recuerdan lo que en su día hicieron contra Pilar Manjón los fanáticos del PP, seguidores de aquel señor Aznar que atribuyó a ETA la masacre del 11 de marzo de 2004? La portavoz de la primera y principal asociación de víctimas de los atentados jihadistas en cuatro trenes de cercanías del corredor del Henares (Madrid) en los que murieron 192 personas y más de dos mil resultaron heridas, recibió desprecios y amenazas sin cuento, fue insultada y vilipendiada por parlamentarios y altos cargos del PP y aquella mujer destrozada por la pérdida de su hijo llegó a ser execrada porque, como trabajadora, estaba afiliada a Comisiones Obreras (CCOO).

Salvando las distancias y las circunstancias, ¿no estamos ante la misma indecencia que bastantes medios de “deformación” social y determinados políticos como la propia señora Ayuso, implicada en la oscura compra de un ático residencial para uso propio, han perpetrado ahora contra “la maldita” desahuciada de 87 años Maricarmen Abascal Martín, quien ha muerto en el hospital Gregorio Marañón dos semanas después de haber sido desalojada de su casa al no poder pagar el alquiler quintuplicado –pagaba 500 euros al mes?

Ni siquiera después de muerta, los políticos locales y autonómicos de la derecha (PP-Vox) han admitido la petición de los demás grupos de guardar un minuto de silencio como homenaje a Maricarmen, víctima de la crueldad y la injusticia que soportan otras decenas de miles de españoles víctimas de los fondos buitres y de otros especuladores igualmente voraces. ¿Se puede ser más vil y miserable? Ya lo hemos visto ¿Y peor político? También lo hemos visto, hasta el punto de pedir a coro y bailando un tiro en la nuca al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Pero no vale engañarse ni dejarse engañar: el sistema democrático no es el causante de la iniquidad, como algunos quisieran para irse de rositas. Por el contrario, la democracia es la única defensa del pueblo ante la injusticia, la arbitrariedad y la infamia de los poderosos. De ahí que la llamada a las urnas el próximo 29 de noviembre (29-N) realizada por el presidente Sánchez tras el desahucio de Maricarmen y del rechazo de la derecha (PP-Vox-Junts) de los decretos para parar a los fondos buitres y evitar que se repitan estas situaciones, deba ser aprovechada por el poder social visible en las calles y plazas para alejar a los buitres y orear la democracia de tantos falsarios al servicio del trumpismo y el nazifascismo internacional. Y también, por supuesto, para votar a quienes quieren resolver los problemas frente a los que solo utilizan sus competencias para forrarse.

¿Es juego limpio salir a la palestra, como hizo el señor Aznar al día siguiente de la convocatoria electoral, para advertir a los ciudadanos que la monarquía está en peligro? ¿Qué dignidad cabe suponer a un expresidente de gobierno que además de mentir no para de enredar, conspirar y encima insulta? El 12 de noviembre de 2023, el señor Aznar afirmó: “Pedro Sánchez es un peligro para la democracia” e invitó a la acción contra él por haber cruzado “todas las líneas rojas”. “No cabe inhibición ante una crisis constitucional sin precedentes”, afirmó. Se pronunciaba así en contra de la amnistía a los dirigentes del proceso independentistas catalán cuando gobernaba el PP.

¿Qué “crisis constitucional sin precedentes” había provocado el dirigente socialista por aplicar una “medida de gracia” contemplada con esas palabras en la Constitución democrática de 1978? ¿Si el Tribunal Constitucional ya había sentenciado en 1986 que la amnistía es un derecho de gracia perfectamente constitucional, a qué venía tanta alarma y tanta movilización, incluso violenta, de aquellas derechas patrióticas contra los socialistas? La ocupación de la calle de Ferraz, ante la sede del PSOE, durante días y meses no parecía molestar entonces a las autoridades madrileñas que tan molestas se muestran por la acampada en Sol. La amnistía se demostró un instrumento perfectamente constitucional para restablecer la convivencia quebrada por unos políticos nefastos, zorrocotrocos. Pero ahora que se acaba la legislatura por la suma del Junts del amnistiado Carles Puigdemont, precisamente, al PP-Vox en el Congreso de los Diputados, ese señor Aznar al que cada vez se le acentúa la cara de mosquito picajoso alcanza la apoteosis anunciando su delenda est monarchia sin que sepamos que trama están urdiendo? ¿Es eso dignidad, decencia democrática?

Ya ante el 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional, de la Virgen del Pilar, de la Hispanidad o 534º aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América, verán como esos líderes que nunca hicieron nada por el prestigio de España ni ayudaron a los españoles a resolver sus problemas vitales se muestran entre banderas, más patriotas que nadie. Algunos –no lo olvidemos–  alcanzaron el poder con malas artes, campañas de desprestigio contra los adversarios. Otros, como el señor Aznar, sumaron a ello el pacto con un alcalde y unos constructores de Burgos empapelados por corrupción (los Méndez Pozo). Así, haciéndose socio y amigo de especuladores urbanísticos logró alcanzar en 1987 la presidencia de Castilla y León.

Diez años más tarde, cuando alcanzó el Gobierno de la nación, acabaría indultando a sus antiguos amigos millonarios del ladrillo. También, en cierto modo, el patriotismo de su vigente sucesor al frente del PP, señor Feijóo, emana de la corrupción, pues tuvo que dejar Correos para trasladarse a la Xunta de Galicia, desprestigiada por los negocios escandalosos del vicepresidente José Cuiña a cuenta del hundimiento del Prestige y del desastre del chapapote. Y muchos años después tuvo que dejar la Xunta de Galicia para sustituir a Pablo Casado, minado y expulsado de la presidencia del PP por exigir limpieza a la presidenta madrileña, señora Ayuso, quien facilitó mordidas de seis cifras a su hermano y también a su novio durante la pandemia.

Suelto estas líneas antes de que el 12 de Octubre se congreguen cerca de la tribuna de autoridades del desfile militar de la fiesta nacional presidido por los Reyes los habituales grupos de insultones al presidente del Gobierno y de que, como siempre, se conviertan en noticia. ¿Creen que Trump, por ejemplo, les permitiría hacerlo? ¿Y el generalísimo Franco? Fechas atrás un viandante dirigió una palabra desagradable o inexacta al señor Aznar y un policía tardó dos minutos en pedirle su filiación y anotarla. ¿Qué pasa? ¿Los que insultan a Sánchez, a la inteligencia y a Maricarmen ni siquiera son intimidables?

Sánchez convoca elecciones tras el voto PP-Vox-Junts a favor de los fondos buitre

Luis Díez

“La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan”. Fue la advertencia que quedó en el aire del hemiciclo antes de la votación que el viernes perdió el Gobierno sobre los decretos de vivienda. La pronunció el Presidente Pedro Sánchez, dirigiéndose a los tres grupos de derecha (PP, Vox y Junts) que se pronunciaron contra los decretos sobre los alquileres de vivienda para evitar los desahucios y la especulación desbocada. Pero a los grupos encabezados por los líderes Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y Mirian Nogueras en nombre de Carles Puigdemont, turris burris lo que dijera Sánchez. Y ni caso tampoco a los cientos de personas, jóvenes en su mayoría, que en la Carrera de San Jerónimo y la Puerta del Sol y en las calles y las plazas de las principales ciudades españolas reclamaban el derecho a techo. El presidente del Ejecutivo y líder del PSOE decidió el lunes convocar elecciones generales para el 29 de noviembre. Además, el Consejo de Ministros repondrá los decretos rechazados para que se voten de nuevo, ahora, con el Congreso disuelto, en la Diputación Permanente, donde Junts no suma mayoría absoluta con el PP y la extrema derecha.

Frente a las fuerzas políticas progresistas, de izquierda, y también frente a la derecha con conciencia social como el PNV y Coalición Canaria, ganaron los grandes especuladores, es decir, los fondos de inversión que dominan el mercado del alquiler de viviendas y los pisos turísticos en las grandes ciudades y los que castigan a la clase media trabajadora detrayéndole gran parte del salario por la renta del piso. Los líderes Feijóo, Abascal, y su complementario “en el exilio”, Puigdemont –¿quién lo diría?– realizaron correctamente el trabajo sucio como valedores esos fondos que se forran con un bien básico, esencial, como es la vivienda y validos también de algunos bancos.

Ya se sabe que los decretos fueron derrotados por 178 frente a 172 votos (PP, Vox y Junts) contra el resto. Y por un margen todavía mayor de 184 frente a 166 votos el segundo decreto de prórroga indefinida de los alquileres, debido al desacuerdo del PNV y la única representante de Coalición Canaria con el contenido. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, se esforzó en pedir a Junts que votara a favor de los inquilinos y no de los grandes caseros y deploró que tengamos “la peor derecha de Europa”, en referencia al PP, al que recordó que las medidas de los decretos también benefician a sus votantes, no exentos de desahucios. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, preguntó a los representantes de la derecha, incluida la catalana, con quienes se habían reunido antes de mencionar a los 75 inquilinos de la Casa de Alba o a los 14 de un inmueble ruinoso del Obispado de Madrid, entre otros al borde del desahucio, con los que ha hablado Sumar. “Ustedes sirven a la oligarquía multinacional, traicionan al pueblo para servir al rentismo”, destacó Bustinduy en alusión al PP-Vox-Junts.

Maricarmen, la anciana de 87 años desahuciada en Madrid ha sido la espoleta de la explosión social.

También se sabe que más de cinco millones de hogares españoles son viviendas de alquiler cuyos inquilinos sufren la inquietud de las subidas y de la no renovación de los contratos, además de los desahucios si se retrasan en el pago aunque la circunstancia esté justificada. Contra estos problemas ya se habían votado medidas en el Congreso, rechazadas por la misma derecha (PP, Vox, Junts) cuyo trabajo sucio del viernes haría vomitar a los buitres. Por cierto que la señora Nogueras (Junts) encabezó la falacia que luego sirvió también de argumento a PP y Vox de que los decretos retraen la oferta de alquileres. Estuvo bien Gabriel Rufian cuando mostró a Nogueras un billete de 50 euros diciendo: “Esta es su estelada”.

¿Para qué sirven los grandes tenedores de viviendas? ¿Qué aportan? Un trabajador de la industria hace productos; de la construcción, construye; de la tierra, cultiva; de la ganadería, cría animales para el consumo; del comercio, sirve los productos al consumidor y usuario, y así sucesivamente. ¿Qué hacen los fondos de inversión que se apoderan de las viviendas? Nada, no aportan absolutamente nada, salvo daño. Las compran a precios bajos y las revenden con beneficios superlativos. También, debido a la falta de oferta, las alquilan a precios muy altos, con incrementos del 12% de promedio al año y beneficios bursátiles declarados por encima del 7% en todos los casos. Un chollo. Para eso sirven, es decir, para que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres.

Hoy en Madrid, Barcelona, Sevilla… las familias que no ingresen dos salarios mínimos no pueden vivir de alquiler en un piso de 90 metros cuadrados, sea en el barrio que fuere. ¿Se puede vivir así? ¿A qué fundar una familia y tener hijos? ¿Cómo costear tamaño sacrificio? Los fondos y sus buitres políticos nos ofrecen un futuro de universal esclavitud y tristeza. Quieren que, andemos por donde andemos, llevemos siempre el semblante de quien está subiendo una cuesta y les jode una vitalidad superior a la necesaria para soportar el dolor. Por eso lanzan los bulos incriminatorios como los cuchillos, adoquines, hornillos del alcalde de Madrid José Luis Martínez Almeida contra los acampados en la Puerta del Sol o como las denuncias de doña Áticos contra el delegado del Gobierno por no mandar a la policía a echarlos a palos. Sobre todo les fastidia el “poder social”, ese que se crea (y se destruye) por sí mismo frente a los que, como los fondos rentistas y sus políticos carroñeros no crean nada. ¿Piensa el alcalde Martínez-Almeida que desconocemos los intereses inmobiliarios de la familia de su esposa Teresa Urquijo? El periodista Antonio Maestre ha sacado a la luz la estructura societaria a través de la cual la familia materna de Teresa Urquijo –los Fernández de Araoz– gestiona un relevante negocio rentista en la capital. Se trata de Doalca, una Sociedad Cotizada de Inversión Inmobiliaria (Socimi) que opera con un régimen fiscal privilegiado, según la normativa que puso en marcha Luis De Guindos, exministro de Economía del PP.

Hay otros importantes sujetos dañinos del PP pringados en la desmesura y el latrocinio inmobiliario, empezando por la exalcaldesa de Madrid y esposa del belicoso José María Aznar López, Ana Botella, quien entregó más de mil pisos del parque público de vivienda en alquiler al fondo Blackstone para el que trabajaba su hijo José María. El fondo hizo una buena caja, con un beneficio superior al 100% del precio pagado al Ayuntamiento de Madrid. ¿Justicia, dice usted..? Había una ministra de Agricultura del PP, la señora Isabel García Tejerina, diputada por Valladolid y dueña de una inmobiliaria con más de 900 inmuebles entre pisos y locales en cartera. Al dejar su escaño en 2020 ingresó de consejera en Iberdrola. Qué menos.

Por no seguir con una capilaridad que acabaría con la paciencia del más resistente lector, me remito a los datos de La Fundación Civio. Esta entidad que solicitó información a las Comunidades Autónomas sobre las empresas o entidades públicas que acumulen 50 o más contratos de alquiler con fianzas registradas en las entidades de vivienda autonómicas. Solo le contestaron once (se negaron Extremadura, Asturias, Cantabria, Murcia, La Rioja y Nafarroa, donde no es obligatorio el depósito de fianzas de los contratos de alquiler). Con esa salvedad y las que se derivan de los alquileres en negro y sin registro de fianza, los datos indican que 737 empresas o grupos empresariales acumulan al menos 50 viviendas alquiladas en once comunidades autónomas; entre todos, superan los 178.000 alquileres, una cifra que supone “cerca del 10% de los 1,8 millones de hogares en régimen de alquiler que contempla en estos territorios el Sistema Estatal de Referencia del Precio del Alquiler de Vivienda”. La mayoría de estas entidades son inmobiliarias (604 de las 737 empresas que suman más de 87.100 contratos de alquiler), sin embargo, quienes más viviendas acumulan son, “con mucha diferencia”, fondos de inversión estadounidenses (16 fondos con casi 32.200 viviendas en alquiler) y bancos (15 bancos con unas 40.500 casas alquiladas). He aquí el ranking de las 13 mayores rentistas.

1CaixaBankEntidad bancaria21.815 alquileres
2Fondo BlackstoneFondo de inversión USA. Fundado por 2 ejecutivos de Lheman Brothers19.638 alquileres
3CBREGestor inmobiliario USA más grandes del mundo, con sede en LosÁngeles8.096 alquileres
4Fondo CerberusFondo de inversión estadounidense  quiere vender 3.300 viviendas, la mayoríaen Madrid.6.936 alquileres
5SantanderEntidad bancaria5.001 alquileres
6SabadellEntidad bancaria. 4.442 alquileres
7UnicajaEntidad bancaria4.153 alquileres
8Renta CorporaciónGestor inmobiliario4.129 alquileres
9BBVAEntidad bancaria2.650 alquileres
10Compañía Española de Viviendas en Alquiler SA (Cevasa)Empresa inmobiliaria2.190 alquileres 6.064 espacios alquilables.
11TPG CapitalFondo de inversión estadounidense1.700 alquileres
12Ares ManagementFondo de inversión estadounidense1.330 alquileres
13Lone StarFondo de inversión USASin datos específicos
    
14Goldman SachsEntidad financieraSin datos específicos

Sanchez deplora en la ONU la maldad de Trump, Netanyahu y Putin

Luis Díez.

Gran parte del interés político de la semana procede de Nueva York, donde los líderes de los países del mundo (menos Palestina, porque Estados Unidos les sigue negando el visado) han participado en la Asamblea General de la ONU. El presidente español, Pedro Sánchez, ha aprovechado la ocasión de intervenir en un foro sobre economía con el alcalde Zohran Mamdani, quien rindió homenaje a nuestro Federico García Lorca. Todo un detalle por su parte. El autor de Poeta en Nueva York fue asesinado por los golpistas nazi-fascistas hace noventa años. Pero se joden: no lo han podio matar.

Ahí dejó Sánchez su primer mensaje: “Frente a la motosierra que ha recortado un tercio de la ayuda al desarrollo en menos de dos años, España ha duplicado su inversión en cooperación y ha aumentado un 60% su contribución al sistema multilateral”. Sin citar al presidente del país más poderoso del mundo, describió cómo “la desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de la migración irregular de los últimos años”, pero quiso dejar claro que ni la avalancha sobre Ceuta ha desviado al Ejecutivo del camino de la solidaridad. “España no va a convertir al migrante en enemigo”, afirmó el líder socialista en contraste con lo que va a pedir este sábado la derecha facciosa en una concentración por Ceuta patrocinada por personajes como el millonario Marcos de Quinto, el navegante Álvaro de Marichalar, hermano del exmarido de la infanta Elena y nieto del vizconde de Eza, precisamente el ministro del Ejército y la Marina corresponsable del desastre de Annual en 1923, y otros patriotas emberrechinados y nada ejemplares.

Autobombo y falsedades

En el pleno de la ONU, el presidente de EEUU, Donald Trump, hizo un balance triunfal de su política económica, contra los inmigrantes –su “Gestapo”, el ICE, los sigue matando impunemente a balazos– y la delincuencia. Dedicó la mayor parte de su monólogo a la guerra contra Irán y a su papel en el escenario mundial. Tras asegurar que ha destruido la fuerza militar iraní dijo que se enfrenta a una “gran decisión”, “aniquilar” a la República Islámica o negociar la paz. Como pacificador se atribuyó la solución de ocho guerras y abundó en su mediación entre Rusia y Ucrania.

De inmediato la BBC y otros medios informativos revelaron las falsedades del belicoso Trump: a pesar de los reveses, Irán ha seguido atacando con misiles y drones las bases militares de EEUU en la región, así como a sus aliados en el Golfo Pérsico. Es decir, su fuerza militar no ha sido destruida, como alardea Trump. Su afirmación de que ahora fluye más petróleo por el estrecho de Ormuz  –“Estamos sacando 22, 25, 30, 32 y 37 barcos, respectivamente, todos los días y todas las noches”, aseguró Trump–, también es falsa, pues la agencia de inteligencia marítima Kpler dijo que el paso de todo tipo de embarcaciones por el estrecho había sido entre 9 y 24 al día la semana pasada, muy por debajo del promedio previo a la guerra, de alrededor de 140 cruces diarios. Los datos de Kpler también muestran que un promedio de 8,1 millones de barriles de petróleo crudo diarios atravesó el estrecho la semana pasada, frente a los 13,5 millones de barriles al día registrados antes de la guerra.

De las 8 guerras con las que Trump dijo haber terminado mencionó seis: Camboya y Tailandia; Kosovo y Serbia; República Democrática del Congo y Ruanda; Pakistán e India; y Armenia y Azerbaiyán, además de la guerra en Gaza. BBC Verify constató que varios de esos conflictos duraron solo unos días, aunque fueron producto de tensiones de larga data, y que las hostilidades han seguido en República Democrática del Congo y contra Gaza.

Para completar el cuadro, Maribel Hastings escribía en Tribuna Hispana USA que Trump despilfarra miles de millones en el conflicto armado mientras reduce los programas sociales como Medicaid y deja sin seguro médico a millones de estadounidenses. Según la última encuesta de Reuters-Ipsos, la aprobación del despótico presidente ha caído al 32%, la más baja de sus mandatos. Y no hay que descartar su dimisión y la entrega del poder al vicepresidente Vance si pierde la mayoría en las elecciones del 3 de noviembre para renovar el Senado y la Cámara de Representantes.

Egoístas, crueles e ignorantes

Luego, cuando el miércoles a la 1:30 de la madrugada (hora de España) le tocó el turno al presidente español, Pedro Sánchez, lanzó un mensaje contra los líderes “egoístas, ignorantes y crueles”, en velada alusión al estadounidense Trump y al ruso Vladimir Putin, y más clara, al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Les criticó por “la absurda creencia de que el mundo es un juego de suma cero en el que la ganancia de unos implica necesariamente la pérdida de otros, por la ignorancia colosal y desvergonzada que desprecia a la ciencia y asume que hay países tan poderosos que pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar, y por practicar una crueldad que ya ni se inmutan al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros”.

Fue el de Sánchez un discurso sentido y demoledor. “A lo largo de estos ocho años he visto a estas fuerzas reaccionarias –egoístas, ignorantes y crueles– crecer. He visto cómo se quitaban las caretas y se hacían con el poder en muchos lugares. Y desde allí, las he visto lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes. Las he visto tratar a millones de seres humanos como si fueran ganado y retirar la ayuda a quienes más sufren la pobreza y la enfermedad. Las he visto contaminar la atmósfera y el océano como si fueran de su propiedad. Y conspirar para destruir esta organización y todo lo que ella representa. Ser testigo de estas cosas ha transformado mi forma de entender el mundo”. Eso dijo antes de asegurar que no ha perdido la esperanza. Y ha blandido la oposición de España a todas las guerras, ya sea la desatada por Putin en Ucrania o la montada por Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano.

“Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5% del PIB –ha proseguido Sánchez– y hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para evitar agresiones contrarias a la Carta de las Naciones Unidas, sancionando a los agresores rusos, imponiendo un embargo de armas a Israel, impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional y condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza”. Luego se ha referido a las generaciones futuras: “Cuando miren hacia atrás y estudien esta década nos preguntarán qué hicimos cuando algunos países quebraron las reglas y otros hicieron la vista gorda. Cuando eso ocurra queremos poder decirles que no dejamos de luchar. Nosotros no”. Terminó este apartado diciendo que se dejará la piel para legar a los niños “un mundo más pacífico, más sostenible y más justo”. “Ese es el compromiso que quiero dejar en esta tribuna, no en mi nombre, sino en el del país al que represento, España”.

Sánchez, que planteó una propuesta firme sobre la revitalización de la ONU y de algunos de sus organismos como la Corte Penal Internacional, dijo que ya es hora de que la presidencia de la organización que agrupa a casi todos los países del mundo sea ejercida por una mujer latinoamericana. Hasta ahora todos sus presidentes han sido hombres. El jefe del Gobierno terminó así una jornada que había iniciado con un paseo por Central Park con el nuevo primer ministro de Reino Unido, el laborista Andy Burnham, al que no conocía.

La pequeña España en Nueva York

La Pequeña España da nombre a la confluencia de la calle 14 con la Octava Avenida de Nueva York desde el lunes pasado.

Y lo que es la vida. Mientras en Madrid unos prebostes reaccionarios organizaban la protesta por la entrada de inmigrantes, incriminando al presidente del Gobierno, sobre el que piden la detención (ya no lo quieren matar como cuando gritan “Pedro Sánchez, hijo de puta, Pedro Sánchez, tiro en la nuca”, solo detener) en Nueva York lucía desde el lunes un letrero verde en la calle 14 con la Octava Avenida de Manhattan con el nombre de “Little Spain-La Nacional Way” (La Pequeña España-calle de La Nacional) en homenaje al barrio que durante un siglo y medio ha sido hogar para la comunidad española de la ciudad y aún conserva sus huellas. La Nacional, conocida también como la Sociedad Benéfica Española, fue creada en 1868 para unir orientar y ayudar a los inmigrantes españoles e hispanos que entre otros, incluido el alemán Donald Drumpd (abuelo de Trump), construyeron esta ciudad y ese país. “El lado oeste de Manhattan ha sido hogar de comunidades de inmigrantes, y la española no es una excepción. Hoy honramos ese legado”, afirmó el concejal Carl Wilson. Este hombre convencido de que inmigración y riqueza son sinónimos se sorprendió de que el Tribunal Supremo dificulte ahora el voto a los nietos de los exiliados republicanos españoles.

Cada uno de los 83 jueces del Supremo cobra 30.000 euros más que Sánchez

Sede del Tribunal Supremo, donde fungen más de ochenta magistrados.

Luis Díez

Por extraño que parezca, el Tribunal Supremo cuenta con más de ochenta magistrados –ochenta y tres es la cifra exacta, aunque el dato casi nunca se verifica debido a las bajas por jubilación y otras circunstancias–, y todos y cada uno de ellos gana más que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según la última actualización del Portal de Transparencia del Ejecutivo, el jefe del Gobierno cobra un sueldo anual bruto de 90.449 euros.

En contraste con la tarea y las responsabilidades del presidente del Gobierno, todos los miembros del máximo órgano judicial ordinario español ganan más que él. La presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, María Isabel Perelló Doménech, percibe una remuneración anual bruta de 151.186 euros; su vicepresidente, Teodoro Dimitry Berberoff Ayuda, 135.282 euros; los presidentes de cada una de las cinco Salas, 127.521 euros, y los magistrados 124.202 euros brutos al año. Las variaciones entre unos y otros dependen de los cargos y destinos que les correspondan y de la antigüedad o trienios que sumen.

La verdad es que el Portal de Transparencia del Supremo no ha actualizado los sueldos de sus señorías desde la gran subida salarial de 2023 que les permitió alcanzar las cifras antedichas gracias al Presupuesto del Estado presentado entonces por el Gobierno de coalición progresista presidido por Sánchez. Desde entonces sus salarios se han revalorizado como mínimo en función de la inflación anual, pero el máximo órgano del poder judicial no ha tenido a bien actualizar durante tres años las cantidades que cobran sus miembros del público erario. ¿Por qué?

La cima de la carrera judicial ordinaria es en todo caso una de las funciones mejor retribuidas del sector público. Téngase en cuenta que llegar al Supremo exige haber superado la oposición a la judicatura, escalar puestos en la carrera judicial durante un periodo no inferior a quince años y conseguir la plaza mediante concurso de méritos resuelto por decisión del CGPJ. El dominio de la derecha política de ese órgano durante las etapas de los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez por la negativa del PP a renovar a sus miembros ha sido una bicoca para la derecha, ha permito promocionar a jueces reaccionarios y descaradamente lanares y sumisos y ha tenido unas consecuencias nefastas para la ecuanimidad y credibilidad de la Justicia.

De hecho, en la legislatura que comenzó en 2023 el Supremo se ha caracterizado por ser más una cámara de oposición al Gobierno de Sánchez que la más alta instancia de la Justicia en el Reino de España. Su condena y expulsión de la carrera judicial del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por una revelación de secretos que en ningún caso quedó demostrada en el juicio, significó un golpe muy serio a la credibilidad de la Justicia. Defender la verdad de los hechos frente a los infundios fabricados por el jefe del gabinete de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, el periodista Miguel Ángel Rodríguez, otrora jefe de prensa del expresidente José María Aznar, en beneficio del novio de la señora Ayuso y defraudador a Hacienda confeso Alberto González Amador, supuso para el fiscal García Ortiz una condena de inhabilitación por dos años con la insólita decisión de los juzgadores de hacerle responsable penal de su entorno.

Aquel episodio –¿qué jurisprudencia se derivará de la sentencia de marras?– ha sido seguido de otras resoluciones alarmantes, entre ellas, la que en junio pasado estableció que los inmigrantes que llegaran a nado por el mar a Ceuta no podrían ser devueltos por no haberse saltado ninguna barrera, como si los sistemas de vigilancia no lo fueran. El contenido de la eutrapélica sentencia –si no fuese trágica sería jocosa– fue difundido y jaleado por agentes nada amistosos del Gobierno español entre una juventud marroquí con desempleo, pobreza y sin expectativas de futuro. Las consecuencias ya son conocidas. Pero la pregunta sigue en el aire: “¿Quién fue el autor intelectual de la incitación de la avalancha humana de más de 70.000 inmigrantes que entraron en Ceuta la mañana del 30 de julio y de la muerte de 141 personas, en su mayoría mujeres, jóvenes y niños que fallecieron ahogados?”

Ante el silencio vergonzante de los prebostes concernidos ha alzado la voz el belicoso expresidente Aznar López, dando un paso más en su ruin imaginario sobre los «poderes fácticos». El enfático jicho ha pedido «la militarización» de Ceuta en defensa de la Patria y para expulsar a las personas que no retornaron a Marruecos en los días siguientes al asalto. Muchos son menores y han de ser devueltos con garantías legales y civiles, y todos han de recibir un trato digno y respetuoso con los derechos humanos. Bastante daño hizo el señor Aznar a las Fuerzas Armadas cuando las metió en la guerra de Irak, la de las mentiras y las armas de destrucción masiva, y cuando no respetó ni los restos de los fallecidos en el accidente del Yak-42. ¿Qué quiere ese millonario señor de La Moraleja? ¿Tratar a los emigrantes a punta de culata y meterles plomo en el cuerpo para que se larguen?

Volviendo al Supremo, al cercenar la llamada “ley de nietos” de 2022 mediante una resolución que obliga a los hijos y nietos de los exiliados republicanos a demostrar que sus progenitores tuvieron que huir de la dictadura franquista por motivos políticos, raciales, religiosos y de orientación sexual si quieren tener derecho al voto, sus señorías de la toga negra y las puñetas se han colocado en contra de la elogiada Transición a la democracia y de la democracia propiamente dicha. ¿Acaso a José Machado, hermano de Antonio Machado o a su madre o a Luis Cilla, el soldado que reconoció al poeta cuando estaba sentado en el banco de un parquecito de Collure y le entregó el capote militar (llovía y hacía frío), y a tantos y tantos otros exiliados (más de medio millón), los franceses les entregaban alguna certificación como refugiados? Y quien dice los franceses –que ordenaban a los guardias senegaleses mantenerlos a raya en los arenales–, dice los rusos, los mexicanos, los británicos…

Suspender, como ha hecho el Supremo, el derecho al voto de los españoles a los que el Parlamento reconoció la nacionalidad mediante la ley de Memoria Democrática o ley de nietos y hacerlo por petición de la ultraderecha VOX, respaldada por el PP, con el argumento falaz de esos grandes líderes de la inquina, el insulto y la falacia, conocidos como Abascal y Feijó, no pasa de ser una jugada rastrera. Y hacer creer a los ciudadanos que Sánchez y el PSOE realizan “ingeniería electoral” y “manipulan el censo” para ganar las próximas elecciones revela muy mala intención contra la credibilidad y limpieza del sistema electoral y una cochambre mental superlativa, pues de sobra saben que el voto de los españoles en el exterior sólo ha modificado la adscripción de un escaño y fue a favor del PP en 2023.

En esta foto de Alfonso se ve a Antonio Machado, Matea Monedero y su marido, el pintor José Machado. Debajo se ve a la madre de los Machado, Ana Ruiz, rodeada de sus tres nietas, Eulalia, María y Carmen, que se exiliaron en Chile.

¿Quiénes son, en fin, esos señores de negro para decir que los nietos del pintor José Machado, refugiado en Chile, no pueden votar si antes no demuestran que su abuelo era un exiliado que llegó en el Winnipeg? Alguien podría contestar que no es menester que les diga quiénes son esos señores de negro, pues pueden olerlos desde ahí. De acuerdo. Pero además de colegas del magistrado Pablo Llanera, que el lunes pasado desestimó los recursos del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y del exconseller Antoni Comín, para que se les amnistíe del supuesto delito de malversación, tal como ha ordenado el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, esos señores que cobran más que el presidente del Gobierno, tienen su mutualidad (La Mugeju) con cuotas muy inferiores a las de la Seguridad Social (3,8% del haber regulador) y no se jubilan antes de los 72 años si no quieren, creen detentar el poder político desde que se lo entregó el PP de Rajoy para meter a la cárcel a los independentistas catalanes. Y puesto que ese fenómeno no debería proseguir porque además de cruel es del todo antidemocrático habrá que utilizar el voto en las próximas elecciones generales para, salarios incluidos, colocarlos en su sitio de acuerdo con Montesquieu.

Trump quiere comprar las elecciones por un billón de dólares

Luis Díez.

Dice el cantar popular que las elecciones democráticas y el cariño verdadero ni se compran ni se venden. Y si no lo dice, debería decirlo para que los ricachos se limitaran a prometer bajadas de impuestos, privatizaciones y todo eso, y no siguieran opilando la inteligencia con pastelería, cosmética y bajos instintos. Pero ya se vio hace dos años cómo el multimillonaro Donald Trump, el tecnoligarca Elon Musk y otros amigantes rifaban millones de dólares en los mítines del Partido Republicano de Estados Unidos para que así, estimulando la codicia, los electores fueran a oírles y, por supuesto, les votaran para hacer más –decían–, mucho más grande a América.

Es evidente que la jugada les salió bien. Ganaron las elecciones y no tuvieron que lanzar a la plebe al asalto del Capitolio otra vez. El despótico agente naranja se apresuró a aumentar su fortuna y la de sus hijos en más de mil millones cada año. Su asesor para el recorte del gasto público, el demoníaco Musk, obtuvo grandes contratos públicos, aunque después de hacer mucho daño a la gente más pobre e indefensa del planeta, salió tarifando con el inquilino de la Casa Blanca y promotor de la destrucción del ala este en aras de un fastuoso salón de baile en obras.

Los demás hitos de los primeros dos años del segundo mandato del belicoso fanfarrón han consistido, como es sabido, en alentar el genocidio de Netanyahu contra los palestinos de Gaza, declarar la guerra arancelaria a la mayoría de los países del mundo, maldecir a la ONU, debilitar a la OTAN, denostar a la Unión Europea (UE) e intentar dividirla con su apoyo al más vil nazifascismo, en una soprendente confluencia de objetivos con cara de vívora Putin. Personajes como Steve Bannon (ideólogo del neofascismo), el propio Musk e incluso el acerbus cazador de inmigrantes latinos, Greg Bobino, han querido aportar lo mejor de sí mismos a esa siembra de cizaña entre los europeos, convertida ya en elemento estratégico de Trump, JD. Vance, Hegseth, Marco Rubio y demás altos gobernantes de EEUU.

Pero algo debe ir muy mal para que el agente naranja haya tenido que anunciar que repartirá cheques de 5000 dólares si su partido, el del elefante, gana las elecciones de noviembre (de medio mandato) y él puede seguir mandando con mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado, es decir, bombardeando Irán y haciendo daño aquí y allá, según convenga a sus intereses y a los de la oligarquía que lo mantiene. La oferta trumpista, planteada el miércoles pasado ante la convención republicana en Dallas, genera cuestionamientos económicos y legales. Da igual que se llame «dividendo Trump», como él mismo anunció, o «duros a tres pesetas» que diría el conde de Romanones, el corrupto mayor del Reino de España en tiempos de Alfonso XIII –como tal lo citó Valle-Inclán en Luces de Bohemia–, pues tamaña oferta costaría más de un billón de dólares, según dicen los expertos y probablemente requeriría la aprobación del Congreso.

Ítem más: al margen de la salvedad anunciada por el agente naranja de que el dinero ha de gastarse en EEUU, la ley federal prohíbe utilizar dinero para influir en las decisiones de los electores mediante acciones como la compra de votos o el soborno a los votantes. Claro que a Trump la ley le trae sin cuidado. Y tampoco le importa la precisión, ya que habló de los cheques como un beneficio para todos los adultos estadounidenses, sin importar si votaban o no y si apoyaban a unos o a otros. Esa falta de rigor induce a pensar que se trata de otra trampa trumposa de trilero.

Vista la catadura política de esos líderes que desde el otro lado del Atlántico inspiran a la ultraderecha facciosa y a la derecha conservadora españolas como si fueran el último grito de la vanguardia mundial, no queda más remedio que reconocer cuando menos la astucia y la buena educación caciquil del mencionado conde de Romanones (Álvaro de Figueroa y Torres). Cuentan que como no había sarraceno ni cristiano que le arrebatara el escaño por Guadalajara, provincia por la que el conde fue diputado durante más de treinta años, el jefe del Partido Conservador, Antonio Maura, decidió plantarle cara y disputarle la plaza. Ya en la Alcarria, haciendo campaña, Maura se enteró de que el conde compraba votos a dos pesetas, ante lo que decidió pagarlos a tres. Entonces Romamones ofreció un duro (cinco pesetas) a los gratificados por Maura. «Me das las tres pesetas que te ha dado ese sinverguenza y yo te doy un duro», les decía. Y de ese modo el conde siguió ganando las elecciones sin tener que pagar más de dos pesetas por voto.

El roble milenario de Robin Hood sucumbe al cambio climático

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

El profesor Manises, que vaya si era listo, había llegado a un acuerdo con el camarero Nano, que también era listo a su manera, para ahorrarse los euros de la música conmemorativa. Por “conmemorativa” entendían decesos, cumpleaños, aniversarios y cosas así. Si, por ejemplo, era el aniversario del adiós de Luis Eduardo Aute, Manises ponía sus discos sin tener que meter en la ranura un euro por cada canción. Las onomásticas incluían el día mundial del Medio Ambiente, del Refugiado, de la Poesía… El día de Europa, Manises ponía el Himno de la Alegría, de Miguel Ríos. Lógico. Y dado que la tragaperras musical del Palmeral de la Playa no tenía todos los discos ni mucho menos, el acuerdo de Manises con Nano incluía el permiso de trolear a la máquina introduciéndole un lapicero electrónico con las piezas que debía de reproducir.

Viene esto a cuento de que aquel atardecer llegó Manises e introdujo una pieza musical que los seculares, con todos sus años acuestas, no habían oído nunca. Así que la baronesa se interesó: “¿Eso qué es?” Y el profesor le contestó que “un musical espléndido sobre Robin Hood o Robín de los Bosques, como prefieras”. A la señorita Raquel, la bióloga, le agradó la primera pieza. “¿De quién es?” Y profesor, al que le gustaba que le preguntasen cosas, dijo que de un compositor alemán muy reconocido, llamado Martin Doepke, con libreto de Andrea Friedrichs. «La obra se titula Für Liebe und Gerechtigkeit en alemán, que significa sencillamente Por Amor y Justicia«.

El profesor siguió hablando sobre aquel musical compuesto a base de fusión pop-rock –como si los seculares y los demás no lo estuvieran oyendo– y de una mezcla bien lograda de sonidos acústicos y eléctricos con instrumentos étnicos medievales y todas esas cosas. Iba comentando las baladas y los pasajes gospel (evangélicos) cuando el viejo periodista Víctor Márquez le interrumpió: “Vale, tío, que eres más pesado que un collar de melones”.

Entonces los seculares se quedaron callados, escuchando la música un rato, pero poco rato porque enseguida el antiguo agente secreto Abelino Godoy va y dice que a nosotros nos importan un rábano los aniversarios de los bandidos y menos si son ingleses. Y que le parece muy bien que a Robin Hood le hayan hecho un musical, pero nosotros no tenemos por qué oírlo. Entonces Víctor Márquez le hizo una zancadilla verbal y se alzó en defensa de la figura legendaria de Hood aduciendo que sus acciones son justicieras porque roba a los ricos para dar a los pobres y eso es lo que jode, fastidia y molesta a los forajidos matones capitalistas que gobiernan el mundo.

La discusión estaba servida. Godoy le devolvió el golpe, llamó desfasado al viejo periodista y sostuvo que en el mundo de hoy, nadie, ni siquiera los políticos que se autodefinen comunistas, discute el capitalismo. “Es ya como una religión que está por encima de los regímenes políticos”, añadió el espía como si fuera una verdad del Nuevo Testamento.

El viejo periodista negó el aserto del espía. “Claro, por eso se prohibieron las obras sobre Robin Hood en USA –dijo irónicamente– y por eso, porque el capitalismo está fuera de discusión, durante el macartismo, las autoridades-insecto, que diría Mark Twain, persiguieron incluso a los actores que hacían los papeles de obispo y de sheriff de Nottingham, lanzados a la caza y captura de Hood… Lo que pasa, Abelino, es que nos quieren hacer ver que el capitalismo feroz y voraz no tiene alternativa, pero vaya si la tiene».

Márquez siguió diciendo que los multimillonarios hablan mal de los demócratas y socialdemócratas y les llaman comunistas por propugnar más impuestos para conseguir mejoras sociales como la reducción de la pobreza, el hambre y las enfermedades, porque sin duda el capitalismo ni se discute ni se mejora. «Fijaos cuánto será el miedo de los enemigos del reparto y la equidad que la palabra hood sigue significando gángster o persona fuera de la ley en Estados Unidos de Norteamerica. A pesar de eso, la novia de Robin Hood, lady Marian, sirvió de inspiración de la conciencia femenina a partir del  siglo  XIX”.

El árbol donde se refugiaba Robin Hood en el bosque de Sherwood muere a los 1.200 años, víctima del turismo y del cambio climático.

Antes de que Godoy contraargumentase, el profesor Manises se apresuró a poner las cosas en su sitio. “A decir verdad, la música no es en honor de Robin Hood, sino del árbol donde se escondía, porque ha muerto”, confesó.

–¡Por Júpiter! ¿Cómo es eso? –quiso saber la baronesa de Pinopar.

–Pues ya ves, querida, el enorme roble milenario vinculado a la leyenda de Robin, con 1200 años de antigüedad, se ha ido al otro barrio. Al menos eso decía The Guardian esta mañana

–¿Se quemó? –preguntó el veterano aviador apagafuegos.

–No, se secó –dijo el profesor.

–Ya me parecía a mí; en esa latitud los bosques no se queman como aquí, donde la orografía y las olas de calor son terribles.

–No estaría yo tan segura de que el Reino Unido no arda–afirmó la señorita Raquel, bióloga y muy consciente de los efectos perversos del cambio climático.

–Lo que sabemos –añadió Manises– es que al viejo roble no le brotaron las hojas esta primavera, por lo que los encargados del bosque de Sherwood lo declararon víctima de la sequía y de los visitantes, según explicó Hollie Drake, que no es pirata sino portavoz. Es imposible determinar qué mató al árbol, pero la huella de millones de visitantes contribuyó a su caída, junto con las intervenciones para apuntalar sus enormes ramas mediante cables y postes. Según el periódico, míster Drake también atribuyó el deceso al cambio climático, que ha causado olas de calor y sequía.

La leyenda de que el roble había servido a Hood para esconderse de la policía y de los esbirros del rey le salvó de ser talado, como los demás árboles, para construir los barcos de la Marina Real del vicealmirante Horatio Nelson a finales del siglo XVIII y para ser utilizados en el siglo XIX como vigas para el techo de la Catedral de San Pablo de Londres. Pero ya se ve que el cambio climático no solo mata en Teheran (seis años sin agua) más que el negacionista Trump, sino que no deja títere con cabeza en casi ninguna latitud de este planeta, el nuestro, el del capitalismo que no se discute. Amén.

Campeones del mundo y ‘metepatas’ del PP

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

En los meses de junio y julio del año en curso (2026), los seculares del Palmeral de la Playa fueron una muestra aceptable del estado mental de la patria. El Mundial de Fútbol que se celebraba en 16 estadios de otras tantas ciudades de América del Norte (México, Estados Unidos y Canadá), con participación de 48 selecciones, 104 partidos e infinitas controversias, producía tanta tela que cortar que aquellos contertulios jubilados no hablaban de otra cosa.

Primero fue el temor a que el ICE –la Gestapo de Donald Trump contra los inmigrantes– aprovechase la afluencia de trabajadores latinos a los estadios de fútbol en Los Ángeles, Dallas, Miami, Nueva York… para detenerlos, recluirlos, matar a alguno, maltratar a casi todos y echarlos del país. Eso no ocurrió. La FIFA fijó precios muy altos, con evolución al alza, y de ese modo impidió que los trabajadores inmigrantes se acercaran siquiera a los estadios. Como dijo el profesor Manises: «El principio de Séneca: Primun vivere, de in de philosophare sigue vigente».

Aunque el espía Godoy se quejase de que el fútbol perdía su esencia popular a causa de esa carestía de las entradas, y la marquesa de Pinopar acusara al presidente de la FIFA, Gianni Infantino –“el pelota dos mil dos de míster Trump”– de ser “un elemento extractivo que solo buscaba el enriquecimiento”, y aunque el viejo periodista Víctor Márquez parodiase a Eduardo Galeano y a Jorge Valdano diciendo que “el balón es lo único honrado que hay en el fútbol, y todos le dan patadas”, lo cierto es que los estadios se llenaban a reventar. Al balance final rozó los siete millones de espectadores.

Las expectativas eran lo principal. La selección española, conocida como La Roja, carecía de grandes figuras individuales, en contraste con Brasil, Francia, Argentina, Inglaterra, Noruega, Portugal… Las grandes estrellas –Lionel Messi, Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Vinícius Júnior, Cristiano Ronaldo, Erling Haaland, Harry  Kane…– reducían a un puntito de luz en una galaxia futbolística a nuestro Lamine Yamal, muy joven y con poca experiencia frente a aquellos talentosos jugones.

Sin demérito del patriotismo ni menoscabo de la esperanza, hasta la baronesa de Pinopar sostenía que ganaría Francia. El profesor Manises apuntaba en la misma dirección soltando nombres: “Mbappé, Dembélé, Barcolá, Olise, Doué…” antes de exclamar: “¡Qué tíos!” La bióloga Raquel también consideraba superiores a los gallitos franceses, aunque echaba de menos a un director de orquesta como El Principito, en referencia a Antoine Griezmann.

Pero La Roja del entrenador Luis de la Fuente se mantenía en la tabla de los favoritos y avanzaba. Tras el empate a cero con Cabo Verde, ganaba a Arabia Saudita y empezaba a demostrar una conjunción de equipo superior a las selecciones salpicadas de estrellas. “Somos unos mangalisas –decía el viejo aviador apagafuegos José Luis Perrote en referencia a los galones–, pero somos equipo, corremos más y jugamos mejor, con mayor rapidez y precisión”. Tuviera o no razón, los Oyarzabal, Rodri, Pedri, Cubarsí, Cucurella, Dani Olmo, Baena, Simón, Lamine…, fueron laminando a las selecciones de Uruguay, Austria, Portugal, Bélgica y se plantaron en la semifinal contra Francia. Vale que los galos del gallito en el pecho tuvieran ganas de revancha contra Argentina, que se llevó la Copa del Mundo en 2022 en Catar tras empatar a tres y ganar por penaltis, pero antes tendrían que derrotar a España.

Fue entonces cuando apareció el primer metepatas. Nada menos que el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy –un político nefasto de la derecha reaccionaria y cruel al servicio del capital– publicó un artículo simplista y provocador en el que sostenía que “la selección francesa tiene un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”. Su afán de notoriedad quedó colmado, pues se armó la Marimorena y de las redes sociales saltó a los bares.

–Ese majadero cree que los negros no son franceses –comentó el viejo aviador apagafuegos– ¡Menuda metedura de pata!

–Me parece una patochada más propia de un patán iletrado que de todo un ilustre registrador de la propiedad que encima cobra del erario público como expresidente de gobierno –le secundó la bióloga Raquel.

–Patochada, majadería…, lo que queráis, pero yo creo que le ha estallado la glándula racista que lleva en el cerebro –dijo el viejo periodista Víctor Márquez.

–Furúnculo será –saltó Godoy.

–De ahí a gritar «mono» a Vinicius y otros jugadores negros o llamar «moro mierda» a Lamine Yamal solo hay un paso. Glándula o furúnculo, tanto da: esos racistas y supremacistas de la derecha solo esparcen odio y violencia. Y también desprecio a los trabajadores, los pobres, los inmigrantes… El señor Rajoy no se cansaba de repetir la famosa frase de Hitler: «todo alemán de bien», aunque en vez de «alemán» decía «español», y de distinguir entre “las familias de buena condición” y las demás. No es extraño que el pobre hombre sobrecogedor aproveche el mundial para abrazar la “prioridad nacional” de defensa de la raza mediante la discriminación y la persecución de los diferentes.

La insolencia del personaje provocó la expresión “¡Qué vergüenza!” y la petición de disculpas del jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando saludaba al presidente francés Emmanuel Macron, antes de reunirse con otros mandatarios europeos para discutir la ayuda a Ucrania, atacada por Rusia.

Entonces La Roja dio una lección del mejor fútbol y ganó a Francia con tal limpieza, deportividad y precisión –sin cometer un solo error– que antes de la final en Nueva York contra Argentina –campeona de su grupo tras derrotar a Inglaterra– apareció otro político derechista, nada menos que el líder del PP, el paisano de Rajoy, Alberto Núñez Feijóo, diciendo que su partido se parecía a la selección española y otras puerilidades impropias de su edad.

Los seculares del Palmeral de la Playa se despacharon: “Ese tío quiere apropiarse de la selección, que es de todos”, prorrumpió el ferroviario Gregorio, que casi nunca hablaba. “Pues como le oiga el faccioso de Vox, se acabó el pacto –añadió el profesor Manises– ¿Cómo que Nico Williams se parece al PP si es negro y su madre llegó en patera?” “¡Prioridad nacional, tronco!” exclamó el aviador Perrote.

En la final, La Roja anuló con su juego a la Argentina de Messi y proporcionó una inmensa alegría a todos los españoles y a millones de personas en el resto del mundo, sobre todo en Palestina, Líbano e Irán, países atacados por las máquinas de matar del israelí Netanyahu y el estadounidense Trump. Después de  todo, España se había significado por la exigencia de paz a los dos grandes matones. El goce fue total al ver cómo el capitán Rodri recibió la copa de manos de Trump y su pelota Infantino pero no la alzó al cielo hasta que los dos prebostes, que querían salir en el centro de la foto, se quitaron del medio y se pusieron a un lado, como educadamente hizo el rey de España Felipe VI en el extremo contrario.

Ni aun después de ganar el campeonato del mundo (por segunda vez en la historia tras el triunfo de 2010 en Sudáfrica) la derecha dejó de meter la pata. El novio de la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos y Madero, marquesa de Casa Fuerte, promocionada por el belicoso José María Aznar López cuando era jefe del Gobierno, Arcadi Espada, columnista del diario El Mundo, publicó un artículo 48 horas después del triunfo en el que daba por hecho que España había quedado eliminada. Y con tamaña novedad se explayaba en una sucesión de consideraciones y “majarederías”, dijo Márquez.

–¿Y ese Arcadi es periodista? –quiso cerciorarse la Pinopar. Márquez asintió con la testa. Y añadió que los partidos del mundial habían sido vistos por unos 6.000 millones de telespectadores, según los datos de la FIFA, pero se ve que el metepatas, además de profesor de periodismo, no se enteró de que La Roja había ganado la Copa del Mundo, su novia –de madre argentina– no le informó del resultado y el editor ni leyó la columna antes de dar el imprimatur. Ante lo que la Pinopar exclamó: “¡Periodismo de bulos, maldita sea!» Y el anciano Márquez reconoció, resignado, el triunfo del nuevo género, por bulerías, y el fracaso de la verdad. Amen.

España en las garras de unos jueces de marras

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

Dos años después de su desaparición, todavía los contertulios del Palmeral de la Playa le echaban de menos. ¡Lógico! Pues Ramón Sonata era un hombre siempre alegre que tenía magia en las manos y podríamos decir que en el resto del cuerpo. Se marchó sin despedirse de nadie. Fue algo muy raro, como si hubiera huido por un asunto grave o lo hubiesen secuestrado. Preguntaron aquí y allá. Nadie daba razón. Los vecinos de la torre residencial desconocían su paradero. Unos decían que se había ido a Madrid con una pájara, una bailarina de cabaret o algo de eso; otros sostenían que se había largado a Buenos Aires, donde, al parecer, tenía familia. Uno afirmó a pies juntillas que después de despojar de sus ropas a una linda uzbeka y todo lo demás, había partido con ella rumbo a Samarkanda para conocer a sus padres y hacer negocios.

Fue entonces cuando la baronesa de Pinopar recordó que el mago Sonata tenía intención de aceptar una tarea que le habían ofrecido en Nueva York. Cierto es que la baronesa no era muy fiable que digamos. Y no solo porque su memoria funcionaba como las mareas, sino también porque recordaba hechos que ni siquiera habían sucedido, como la llegada de los venusinos.

–¿Una tarea en Nueva York? ¡Qué extraño! –prorrumpió el profesor Manises– Eso querría decir que el amigo Sonata habría incumplido el juramento lafargatico.

–¿Qué juramento es ese?

–El que realizan los que no dan un palo al agua en su vida.

La baronesa hizo una mueca de incredulidad. Víctor Márquez la respaldó pidiendo a Manises la cita exacta del juramento propiamente dicho. Márquez era uno de esos viejos periodistas que sabían un  poco de todo y nada de nada. Estaba un poco majareta y solía hablar a solas con poetas, filósofos, novelistas, pintores, juristas y políticos del pasado.

Manises ni fu ni fa. No supo reproducir la frase exacta del juramento. Se escudó en la debilidad de su memoria, a causa de la edad, y, acto seguido, se incorporó y, encaminándose hacia la máquina de los discos, puso uno de larga duración con canciones de Nino Bravo. Regresó coreando una pieza del malogrado cantautor, dando por cerrado el supuesto juramento atribuido al autor del Derecho a la pereza, Paul Lafargue.

Solo que Márquez volvió a meter la burra en el trigal y le preguntó cómo era eso de que un descreído marxista, un ateo redomado como el yerno de Carlos Marx tuviera la ocurrencia de apelar a la máxima figura de la religión, de todas las religiones, poniéndole de testigo de tal o cual compromiso. «¿No es el juramento una contradicción en la que Lafargue jamás caería, sobre todo, después de predicar que «la religión es el opio del pueblo?», le asestó a Manises.

El profesor, un poco azorado, acabó admitiendo su improvisada invención, «pero os juro que la hice con la intención de no llamar holgazán, así, a palo seco, al amigo Sonata». Rubricó la frase alzando el brazo y dibujando con el índice una circunferencia en el aire para que el camarero Nano les sirviera una ronda a su cuenta como castigo o penitencia.

La especulación más polémica sobre el paradero del viejo amigo desaparecido, Ramón Sonata, salió de boca del aviador apagafuegos José Luis Perrote. “Según mis fuentes –afirmó–, vivía de incógnito, con documentación falsa y nombre supuesto. Pero la policía no es tonta y lo descubrió. Se lo llevaron de madrugada y, según me dicen, ha ingresado en Soto del Real”.

El nombre de Soto del Real –localidad de nueve mil habitantes, situada en la antesierra madrileña del Guadarrama– infundía temor a determinadas personas, pues servía también para designar la cárcel existente en su término municipal. Allí ingresaban algunos políticos que realizaban «ingresos indebidos» del erario público en sus cuentas particulares en Suiza. Entonces se decía “España,  capital Suiza”. Si no hubiese sido porque un vecino del pueblo que se llamaba Casimiro Morcillo llegó a obispo y fue nombrado procurador en las Cortes de la dictadura y además alcanzó la púrpura como arzobispo de Madrid-Alcalá, el pueblo y la cárcel se seguirían llamando Chozas de la Sierra. Pero a aquel Morcillo lo de «Chozas» le parecía “antiestético y malsonate” y en 1959 consiguió el cambio del nombre de su pueblo.

Sin enredarse en nombres, los contertulios quedaron anonadados por la información que les daba el aviador, según la cual el amigo Sonata estaba en la cárcel y no de gira artística por España o el resto del mundo. La baronesa de Pinopar y el viejo periodista Víctor Márquez se resistieron a creer al aviador apagafuegos y le pidieron pruebas. “Os aseguro que no es humo de paja ni simple habladuría, que me lo ha dicho una fuente de categoría», replicó el aviador como si la categoría fuera sinónimo de la verdad.

Puesto que el aviador Perrote había sido militar (de los que trabajan), el exespía Godoy, la bióloga Raquel y el profesor Manises le otorgaron credibilidad. Pero Víctor Márquez, que había pasado gran parte de su vida persiguiendo la verdad, le exigió alguna prueba que les permitiese creer que su «fuente de categoría» le había dicho la verdad.

Entonces Perrote empezó a hacerse de rogar con la típica respuesta de que todo el mundo es libre de creer o no creer. Márquez insistió y él profirió un razonamiento macarrónico según el cual «a este mundo se viene a hacer algo, Sonata vino a este mundo, luego Sonata tenía que hacer algo y no hacía nada. ¿De qué vivía? ¿De la magia? No señor. Aquí se viene a hacer algo, aunque sea robar o ser robado, ya me entiendes».

–Eso son prejuicios tuyos, juicios mal establecidos, amigo Perrote. ¿De verdad crees que Ramón era un ladrón que vivía del botín?

–Claro que si. Ya he dicho que mi fuente es de categoría. Y te diré más. Ese tío actuaba de común acuerdo con un político importante que se aprovechaba del poder para trincar.

–¿Cómplice de un atracador oficial? –se extrañó Márquez– Y encima se hacía pasar por bueno, actuando tantas y tantas veces para causas benéficas, sobre todo a favor de los menores huérfanos por la violencia machista…

–Que no Perrote, no te creo –terció la Pinopar.

–Pues bueno, pues vale, pues me alegro… Si vamos a ver, yo tampoco me creo que tú seas baronesa de verdad, pero tanto da…

El profesor Manises reconvino al aviador. Y éste enseguida sonrió a la baronesa y diciendo que era una broma y explicando que de sobra sabía que el archiduque don Carlos de Austria había concedido el título de nobleza a su tatarabuela en Mallorca cuando el archipiélago y Cataluña y los demás territorios del antiguo Reino de Aragón apoyaban al archiduque y luchaban contra los Borbones que se implantaron en el resto de España con el nieto del rey de Francia Luis XIV al frente. Pero tras las hostias entre los borbónicos y los austracistas, aquella guerra terminó en 1715 con la capitulación de Barcelona y la rendición de Mallorca a las fuerzas de Felipe V, y entonces el Borbón reconoció el título que su adversario el infante don Carlos había concedido a la primera baronesa de Pinopar. “Conque, nada que objetar, mujer”.

La baronesa se congratuló de que Perrote el aviador conociera su origen nobiliario casi mejor que ella y, como si quisiera agradecer o celebrar el buen conocimiento, hizo un gesto a Nano, el camarero, para que se interesara por ellos y les sirviera otra ronda a su salud. A continuación, Márquez volvió a la carga: «Hagamos una comprobación para saber si Sonata está en Soto». Acto seguido desenfundó el teléfono móvil y comenzó a buscar en Google el número telefónico de la cárcel.

El aviador apagafuegos se inquietó. «¿Qué pasa, que no me crees?» El viejo periodista movió la cabeza a derecha e izquierda. «¿Y si te dijera que mi información procede de un magistrado?», desveló el aviador. Márquez volvió a mover la cabeza. El aviador cedió: “Aunque no voy a decirte el nombre por lealtad, puedo acudir al refranero para que le conozcas por sus obras. Una consistió en llevar p’alante y quitar el pasaporte a la esposa del jefe del Gobierno… ¿No sé si me entiendes…?”

–Claro que te entiendo, amigo Perrote, muchas gracias –repuso Víctor Márquez esbozando una mueca irónica y recorriendo con la vista las caras de la baronesa, el profesor Manises y la bióloga Raquel, que correspondieron con otras tantas expresiones de incredulidad.

Ahora sabían que aquel juez de marras podía mentir con la misma facilidad y el mismo impulso que le proporcionaba el odio, estimulado por políticos prepotentes, insultones y reaccionarios, contra el gobierno progresista y su presidente socialdemócrata, un tipo valioso, trabajador, preparado y con prestigio y valía internacional. No se sabe por qué concitaba tanto odio si hacían una política sensata, moderada, que facilitaba la convivencia y el progreso económico y social. Les fastidiaba, quizá, que se preocuparan de los de abajo, defendieran los servicios públicos esenciales y la igualdad efectiva de oportunidades frente al corporativismo tradicional y el nepotismo togado.

Sabían algo más: que con el respaldo de aquel administrador de la Justicia que era propietario de cuadras de caballos de carrera fuera de España para no tener que cumplir las leyes españolas y poder seguir amargando la vida a la gente e incluso pasar a la historia como el ilustre magistrado que sentó en el banquillo de los acusados a la consorte de un presidente del gobierno y le quitó el pasaporte para que no se fugara del país, ayudada por los policías que la protegían…, la derecha corrupta, cruel y retardataria se disponía a ganar las elecciones.

Y también sabían que con el apoyo de aquellos grajos que además condenaron al hermano del presidente del gobierno sin haber cometido delito alguno, y de los altos prebostes del Supremo, unos santos trabajadores que sudaban agua bendita y no tenían tiempo ni de cumplir la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia sobre la amnistía constitucional y anular las causas contra el expresidente de Cataluña, los dirigentes de la derecha extrema y la extrema derecha tenían hecha la labor de oposición y la campaña electoral.

Sobre niños y el bebé Lamine en manos de Messi

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

El profesor Manises saludó desde la puerta al camarero Nano y a los contertulios del Palmeral de la Playa, se acercó a la máquina de la música, introdujo el euro por la rendija y seleccionó un disco. Luego se dirigió al lugar donde sus compañeros jubiletas ya estaban arreglando el mundo.

–¿Qué carajo es eso que has puesto? –le preguntó el aviador apagafuegos arrugando el hocico con gesto de disgusto.

–Es un Rockabye Baby, un pupurrí de Rihanna, Guns and Roses…, ideal para escuchar con los niños. Hoy es el día de las niñas y niños –explicó Manises de acuerdo con su costumbre de elegir la música según la actualidad del día.

–Te equivocas, Jotaele –dijo Raquel la bióloga–; en España el día del niño es el 26 de abril, no el 20 de noviembre.

–Tienes razón, pero el “día internacional”, proclamado por la ONU para que los gobiernos y las autoridades de los países del mundo dediquen al menos 24 horas a promover los derechos de los menores o, al menos, a reflexionar sobre su situación, es precisamente hoy.

Antes de que la conversación volara hacia las travesuras de los nietos y sobrinos o se remontara a las aventuras de la infancia de cada cual, el profesor aportó algunos datos técnicos criticando la poca preocupación de los gobiernos por los menores, como lo demuestra el hecho de que desde 1945 en  que se fundó la ONU hasta 1989 no entrara en vigor la Convención sobre los Derechos del Niño.

–Si serán desidiosos –añadió el profesor– que tardaron catorce años en realizar la última actualización de la carta de derechos de las niñas y niños; empezaron a discutirla en 1975 y se demoraron hasta 1989 para ponerla en marcha. Los dos reglamentos básicos para aplicar la Convención no se actualizaron ni aprobaron hasta el año 2000.

–Día internacional de los peques…, menuda cosa. Si sirviera para evitar que los mataran de hambre como han hecho y siguen haciendo en la Franja de Gaza… –comentó el viejo periodista Víctor Márquez antes de añadir–: si me dais un minuto os leo uno o dos párrafos de un artículo del boletín que he recibido esta mañana del Consejo Carnegie para la Ética en las Relaciones Internacionales.

Márquez tecleó su teléfono móvil buscando el documento recibido desde USA por el correo electrónico. “Aquí está. Os traduzco: La decisión del segundo gobierno de Trump de recortar las operaciones de USAID ha tenido graves consecuencias humanitarias. Las estimaciones varían, pero un estudio de la Universidad de Boston indica que casi 800.000 personas han muerto en el plazo de un año tras los recortes de USAID a principios de 2025; aproximadamente dos tercios eran niños y niñas”.

El profesor levantó la cabeza y vio a los contertulios interesados e impresionados por la materia, así que siguió: “A continuación dice que varios estudios sobre la salud global afirman que esas muertes se podían haber evitado, lo que plantea urgentes interrogantes éticos sobre la retirada de una ayuda vital por orden del presidente de USA y promotor del América Primero”.  

La baronesa de Pinopar estuvo en un tris de despotricar contra el “tío Zanahorio”, como solía llamar a míster Trump, pero el agente de inteligencia Abelino Godoy se le anticipó puntualizando que la liquidación de la Agencia para el Desarrollo Internacional, la USAID propiamente dicha, había corrido a cargo del multimillonario Elon Musk, “un tipo tan maldito y despiadado como el que lo nombró por haberle ayudado a ganar las elecciones para que blandiera la motosierra. Y como es lógico, lo primero que hizo fue cortar la ayuda humanitaria a los más pobres de los países pobres y a las agencias de Naciones Unidas. ¿Qué les importa a esos tíos los millones de refugiados en África a causa de las guerras que provocan para surtirse de las materias primas, el coltán, el petróleo, el uranio y todo eso que llaman tierras raras? ¿Qué les importa la muerte de millones de niños por falta de vacunas, el avance de las enfermedades que parecían controladas como el virus del sida..? Sólo les interesa el petróleo de Sudan, las tierras raras de Kenia, la minería metálica y los diamantes de Namibia…”

La indignación iba enrojeciendo el rostro del viejo espía a medida que hablaba, así que para distender el asunto, la baronesa de Pinopar comentó que para ella el 20 de noviembre siempre había sido una buena fecha. “Ya sabéis por qué. Lo que no sabía yo es que además fuera el día internacional de los pequeños”, añadió.

–¿Buena fecha desde el año 1975, supongo? –quiso cerciorarse el profesor.

La baronesa asintió y Manises comentó la paradoja de que la instauración del día internacional del menor por parte de la ONU se produjera el mismo día del año que las diñó el dictador español Franco Bahamonde.

–¡Y que lo digas! ¿Sabes tú cómo le llamaban? –preguntó la baronesa.

–El enano asesino del Pardo; eso lo sabía todo el mundo –se precipitó otra vez el espía Godoy.

–Lo que no acabo de explicarme es cómo aquel tipo tan bajito, que no daba la talla para ser soldado, pudo llegar a general –se preguntó la baronesa–. Y no me digáis que fue por méritos de la guerra de Marruecos, que eso ya lo sé.

–Hay antecedentes históricos, baronesa; tenga en cuenta que el general Valeriano Weyler, enviado a Cuba a someter a los insurrectos –un asesino feroz que se hartó de matar gente, incluidos los miles de jóvenes españoles enviados a la trocha–, era más bajito que Franco, que mató más –explicó el profesor.

Se hizo un silencio sepulcral como si de común acuerdo hubiesen decidido rendir homenajes a los muertos. Hasta la música dejó de sonar (el disco se había terminado). En eso llegó Nano con infusiones en la bandeja. “¡Pensativos les hallo!”, exclamó.

–Es lo que pasa cuando se trata de las grandes desgracias y las últimas tragedias históricas de España –dijo Manises. El camarero, un buen conversador que sabía latín, andaba urgido y evitó entrar en materia.

Cuando acabó de servir, el profesor Manises retomó el hilo de la historia y recordó el cantar de la guaira al general Weyler: “Mi querido Valeriano,/ cuando te vayas de aquí/ te llamaré Valerí/ porque habrás perdido el ano”.

A lo que la baronesa prorrumpió por contagio: “Franco, Franco, que tiene el culo blanco porque su mujer lo lava con Ariel” (una marca de jabón). Y Raquel la secundó: “…que tiene el culo así porque su mujer se lo lava con Persil” (otra marca de jabón).

–¡Por Júpiter! ¿No hablábamos de los niños? –protestó el viejo periodista Víctor Márquez, provocando las disculpas de la baronesa por haber desviado la conversación hacia la fecha y la estatura del maldito dictador. Márquez aceptó las excusas y añadió tecleando en la pantalla de su teléfono–: si os portáis bien os muestro una cosa que os va a gustar.

Los “seculares” del Palmeral de la Playa –les llamaban así porque entre todos sumaban más de un milenio de edad– aceptaron la propuesta. Sabían que era una foto y enseguida también ellos empezaron a buscar en sus teléfonos móviles instantáneas de sus nietos.

–Esta foto es sensacional –dijo Márquez para estimular el apetito visual de los contertulios–; es una instantánea única, con un valor histórico formidable, una ternura extraordinaria y una simpatía desbordante. La hizo el gran fotógrafo catalán Joan Monfort, quien declaró al New York Times en 2024 que “fue una toma muy difícil. Sudé la gota gorda para conseguirla”. La foto data del año 2007. Monfort la hizo para el calendario benéfico de 2008 que entonces lanzaban la Fundación del club del Barça y el periódico Sport del antiguo Grupo Z para ayudar a UNICEF –la agencia de la ONU que se ocupa de los niños– y a otras organizaciones benéficas. El periódico estadounidense la volvió a publicar unas horas antes de que La Roja derrotara a los galos del gallo en la semifinal de la Copa Mundial de Fútbol, en Dallas (Texas). Quizá se olían que aquel Lionel Messi de 20 años que entonces comenzaba su legendaria carrera en el Barça, se enfrentaría en la final en Nueva York con aquel bebé de color al que había enjabonado y bañado amorosamente cuando tenía cinco meses. Era Lamine Yamal. Miradlo bien, recrearos con la tierna escena y sabed que el mérito fue de la mamá de Lamine, que le llevó desde donde vivían, a cuarenta kilómetros, a las instalaciones del club.

Messi, la madre de Lamine y el bebé en el calendario de UNICEF 2008. La foto es de Joan Monfort.

La IA abre el debate sobre cómo vivir sin trabajar

Luis Díez.

La posibilidad de vivir sin trabajar es hoy mas cierta que nunca. Gran parte de las personas que la sociología define como “clase media trabajadora” en esto que llamamos “primer mundo” van a experimentar el impacto inmediato –si no han comenzado a sufrirlo ya– de la gran revolución tecnológica digital que convertirá en humo su labor y suprimirá su puesto de trabajo. El alcance de la Inteligencia Artificial (IA) trastocará el mundo, anulando empleos y haciendo innecesario que la mayoría de los que ahora son niños de menos de cinco años tengan que trabajar.

Eso dijo el domingo pasado al Wall Street Journal el multimillonario tecnológico Vinod Khosla. El principal inversor en Open AI desde 2019 viene repitiendo que el impacto laboral de la IA será extraordinario por el ahorro de mano de obra en la producción de bienes y servicios. Khosla ha pronosticado que la IA estará haciendo en 2050 el 80 por ciento del trabajo en todos los empleos, lo que hará necesaria una “renta básica universal para compensar la destrucción de empleos”.

Según este tecnólogo nacido en India y considerado uno de los inversores con mayor acierto y visión de futuro en Estados Unidos al apostar por Open AI antes de la creación de ChatGPT, “a medida que la IA reduce la necesidad de mano de obra humana, el salario básico universal será crucial y los gobiernos tendrían que desempeñar un papel clave en la regulación del impacto IA y en la distribución equitativa de la riqueza”.

Vinod Khosla en una entrevista para Bloomberg. El tecnólogo multimillonario pide un salario básico y más impuestos al capital para compensar a los trabajadores por la pérdida de empleos que va a provocar la IA.

Esto significa, según Khosla, que la irrupción de la IA va exigir cambios políticos radicales, comenzando por una nueva gobernanza del capitalismo y un sistema fiscal que no solo iguale los impuestos a los beneficios del capital con los que hoy soportan las rentas del trabajo, sino también que los aumente en una proporción equivalente a la desaparición de los empleos y por tanto de los impuestos a las rentas del trabajo.

En síntesis, la predicción de este experto inversor que reclama más impuestos a los beneficios, el lujo y los bienes raíces, es que el coste de la mano de obra caerá tanto que su aportación al Producto Interior Bruto (PIB) –él se refiere a EEUU– será poco significativa. Y lo que viene después no será una catástrofe sino lo que él considera “una nueva era de abundancia”.

Cierto es que del dicho al hecho hay un trecho y que el color político de los gobiernos será determinante a la hora de dirigir este proceso tan inevitable como la irrupción de las lavadoras y la desaparición de las lavanderas a partir de la llegada del agua corriente a los hogares. Por eso será más importante que nunca el voto a los defensores de la cohesión social y la igualdad fiscal frente a los conservadores de derechas que todavía apuestan por los incentivos a los inversores y las reducciones fiscales a los beneficios.

Con sus reflexiones en entrevistas periodísticas, podcast y artículos en redes sociales, el señor Khosla, un capitalista al fin y al cabo que ha respaldado al Partido Demócrata y considera que el acercamiento de algunos prebostes tecnológicos a Donald Trump no es verdadero capitalismo sino cabildeo clientelar, trata de poner sobre la mesa el debate sobre una realidad inminente e insoslayable. Sobran trabajadores y sobrarán más en todos los sectores. ¿Qué hacer?

En España la propuesta del Gobierno progresista de ir reduciendo la jornada laboral fue derrotada por la derecha, la ultraderecha y Junts –nunca mejor dicho–. Es una forma de ir afrontando el reto sin descuidar otras variantes, como la reducción de precios que se podría derivar de la tendencia al menor coste de los bienes y servicios al reducir la mano de obra. En este sentido muchos economistas advierten que las ganancias en productividad no se trasladan a precios más bajos para los consumidores y usuarios. Sin políticas firmes, el beneficio redundará en los que ya poseen fortunas y acentuará las desigualdades.

También pesan, y mucho, en este debate las variantes sobre las fugas de inversores a países más o menos propicios en términos fiscales. Y, desde luego, el ritmo de implantación de la IA y su impacto en las empresas y entidades. De momento, el 90 por ciento de los directivos consultados que aplican IA en sus empresas dicen que no ha afectado al empleo ni a la productividad en los últimos tres años y estiman  que supondrá un crecimiento de la productividad en torno al 1,5 por ciento en 2029.

Además de los efectos socioeconómicos de la IA en todos los sectores públicos y privados, incluida la producción y el uso del armamento más sofisticado, las implicaciones éticas, jurídicas e incluso medioambientales de esta herramienta del siglo XXI llevó a la UE a aprobar hace dos años el primer Reglamento (rango de ley en los países miembros) sobre el uso y control de la IA para preservar los derechos individuales básicos. El Reglamento de IA entró en vigor este año y desde el próximo mes de agosto el Gobierno podrá sancionar a los operadores que incumplan las normas comunitarias y estatales.

La norma de la UE es la primera del mundo, en contraste con la negativa del presidente de EEUU a regular esta materia, y establece obligaciones para proveedores y usuarios en función del riesgo de IA. El primer nivel es el “riesgo inaceptable” de IA que prohíbe expresamente “la manipulación cognitiva del comportamiento de personas o de grupos vulnerables específicos: por ejemplo, juguetes activados por voz que fomentan comportamientos peligrosos en los niños; la puntuación social: clasificación de personas en función de su comportamiento, estatus socioeconómico o características personales, y los sistemas de identificación biométrica en tiempo real y a distancia, como el reconocimiento facial en espacios públicos (con excepciones policíacas cuando se trate de evitar un delito y previa autorización judicial).

El reglamento contempla el “alto riesgo” general para la integridad de las personas por la IA en coches, aviones, ascensores, etcétera, y el “alto riesgo específico”, en ocho categorías, incluyendo el empleo, la gestión de trabajadores, de inmigrantes y exiliados, entre otras materias. Y exige que todos los sistemas de IA de alto riesgo sean evaluados antes de su comercialización y a lo largo de su ciclo de vida. Los ciudadanos y ciudadanas tendrán derecho a presentar reclamaciones sobre los sistemas de IA a autoridades nacionales específicas. Por último exige unos “requisitos de transparencia” ineludibles. Por ejemplo, la IA generativa, como ChatGPT, no se considera de alto riesgo, pero ha de cumplir las exigencias de transparencia en relación con los derechos de autor en la UE.

Por otra parte España ha sido elegida por Naciones Unidas como sede del llamado Laboratorio de Gobernanza de la IA para la Humanidad. Este organismo, dirigido por la ingeniera española Ana García Robles y radicado en Valencia, echó a andar en mayo pasado con la función de reforzar el diálogo global y las alianzas de gobiernos, empresas, comunidad científica y sociedad civil para contribuir al desarrollo y uso de la IA con criterios de seguridad, confiabilidad, derechos humanos y desarrollo sostenible.