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Acerca de Luis Díez

Periodista, doctor en Ciencias de la Información, autor de varios libros, profesor de Periodismo Político y de Géneros de Opinión de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Madrid. Cofundador de Cuartopoder.es. Corresponsal parlamentario de Diarioabierto.es

El roble milenario de Robin Hood sucumbe al cambio climático

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

El profesor Manises, que vaya si era listo, había llegado a un acuerdo con el camarero Nano, que también era listo a su manera, para ahorrarse los euros de la música conmemorativa. Por “conmemorativa” entendían decesos, cumpleaños, aniversarios y cosas así. Si, por ejemplo, era el aniversario del adiós de Luis Eduardo Aute, Manises ponía sus discos sin tener que meter en la ranura un euro por cada canción. Las onomásticas incluían el día mundial del Medio Ambiente, del Refugiado, de la Poesía… El día de Europa, Manises ponía el Himno de la Alegría, de Miguel Ríos. Lógico. Y dado que la tragaperras musical del Palmeral de la Playa no tenía todos los discos ni mucho menos, el acuerdo de Manises con Nano incluía el permiso de trolear a la máquina introduciéndole un lapicero electrónico con las piezas que debía de reproducir.

Viene esto a cuento de que aquel atardecer llegó Manises e introdujo una pieza musical que los seculares, con todos sus años acuestas, no habían oído nunca. Así que la baronesa se interesó: “¿Eso qué es?” Y el profesor le contestó que “un musical espléndido sobre Robin Hood o Robín de los Bosques, como prefieras”. A la señorita Raquel, la bióloga, le agradó la primera pieza. “¿De quién es?” Y profesor, al que le gustaba que le preguntasen cosas, dijo que de un compositor alemán muy reconocido, llamado Martin Doepke, con libreto de Andrea Friedrichs. «La obra se titula Für Liebe und Gerechtigkeit en alemán, que significa sencillamente Por Amor y Justicia«.

El profesor siguió hablando sobre aquel musical compuesto a base de fusión pop-rock –como si los seculares y los demás no lo estuvieran oyendo– y de una mezcla bien lograda de sonidos acústicos y eléctricos con instrumentos étnicos medievales y todas esas cosas. Iba comentando las baladas y los pasajes gospel (evangélicos) cuando el viejo periodista Víctor Márquez le interrumpió: “Vale, tío, que eres más pesado que un collar de melones”.

Entonces los seculares se quedaron callados, escuchando la música un rato, pero poco rato porque enseguida el antiguo agente secreto Abelino Godoy va y dice que a nosotros nos importan un rábano los aniversarios de los bandidos y menos si son ingleses. Y que le parece muy bien que a Robin Hood le hayan hecho un musical, pero nosotros no tenemos por qué oírlo. Entonces Víctor Márquez le hizo una zancadilla verbal y se alzó en defensa de la figura legendaria de Hood aduciendo que sus acciones son justicieras porque roba a los ricos para dar a los pobres y eso es lo que jode, fastidia y molesta a los forajidos matones capitalistas que gobiernan el mundo.

La discusión estaba servida. Godoy le devolvió el golpe, llamó desfasado al viejo periodista y sostuvo que en el mundo de hoy, nadie, ni siquiera los políticos que se autodefinen comunistas, discute el capitalismo. “Es ya como una religión que está por encima de los regímenes políticos”, añadió el espía como si fuera una verdad del Nuevo Testamento.

El viejo periodista negó el aserto del espía. “Claro, por eso se prohibieron las obras sobre Robin Hood en USA –dijo irónicamente– y por eso, porque el capitalismo está fuera de discusión, durante el macartismo, las autoridades-insecto, que diría Mark Twain, persiguieron incluso a los actores que hacían los papeles de obispo y de sheriff de Nottingham, lanzados a la caza y captura de Hood… Lo que pasa, Abelino, es que nos quieren hacer ver que el capitalismo feroz y voraz no tiene alternativa, pero vaya si la tiene».

Márquez siguió diciendo que los multimillonarios hablan mal de los demócratas y socialdemócratas y les llaman comunistas por propugnar más impuestos para conseguir mejoras sociales como la reducción de la pobreza, el hambre y las enfermedades, porque sin duda el capitalismo ni se discute ni se mejora. «Fijaos cuánto será el miedo de los enemigos del reparto y la equidad que la palabra hood sigue significando gángster o persona fuera de la ley en Estados Unidos de Norteamerica. A pesar de eso, la novia de Robin Hood, lady Marian, sirvió de inspiración de la conciencia femenina a partir del  siglo  XIX”.

El árbol donde se refugiaba Robin Hood en el bosque de Sherwood muere a los 1.200 años, víctima del turismo y del cambio climático.

Antes de que Godoy contraargumentase, el profesor Manises se apresuró a poner las cosas en su sitio. “A decir verdad, la música no es en honor de Robin Hood, sino del árbol donde se escondía, porque ha muerto”, confesó.

–¡Por Júpiter! ¿Cómo es eso? –quiso saber la baronesa de Pinopar.

–Pues ya ves, querida, el enorme roble milenario vinculado a la leyenda de Robin, con 1200 años de antigüedad, se ha ido al otro barrio. Al menos eso decía The Guardian esta mañana

–¿Se quemó? –preguntó el veterano aviador apagafuegos.

–No, se secó –dijo el profesor.

–Ya me parecía a mí; en esa latitud los bosques no se queman como aquí, donde la orografía y las olas de calor son terribles.

–No estaría yo tan segura de que el Reino Unido no arda–afirmó la señorita Raquel, bióloga y muy consciente de los efectos perversos del cambio climático.

–Lo que sabemos –añadió Manises– es que al viejo roble no le brotaron las hojas esta primavera, por lo que los encargados del bosque de Sherwood lo declararon víctima de la sequía y de los visitantes, según explicó Hollie Drake, que no es pirata sino portavoz. Es imposible determinar qué mató al árbol, pero la huella de millones de visitantes contribuyó a su caída, junto con las intervenciones para apuntalar sus enormes ramas mediante cables y postes. Según el periódico, míster Drake también atribuyó el deceso al cambio climático, que ha causado olas de calor y sequía.

La leyenda de que el roble había servido a Hood para esconderse de la policía y de los esbirros del rey le salvó de ser talado, como los demás árboles, para construir los barcos de la Marina Real del vicealmirante Horatio Nelson a finales del siglo XVIII y para ser utilizados en el siglo XIX como vigas para el techo de la Catedral de San Pablo de Londres. Pero ya se ve que el cambio climático no solo mata en Teheran (seis años sin agua) más que el negacionista Trump, sino que no deja títere con cabeza en casi ninguna latitud de este planeta, el nuestro, el del capitalismo que no se discute. Amén.

Campeones del mundo y ‘metepatas’ del PP

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

En los meses de junio y julio del año en curso (2026), los seculares del Palmeral de la Playa fueron una muestra aceptable del estado mental de la patria. El Mundial de Fútbol que se celebraba en 16 estadios de otras tantas ciudades de América del Norte (México, Estados Unidos y Canadá), con participación de 48 selecciones, 104 partidos e infinitas controversias, producía tanta tela que cortar que aquellos contertulios jubilados no hablaban de otra cosa.

Primero fue el temor a que el ICE –la Gestapo de Donald Trump contra los inmigrantes– aprovechase la afluencia de trabajadores latinos a los estadios de fútbol en Los Ángeles, Dallas, Miami, Nueva York… para detenerlos, recluirlos, matar a alguno, maltratar a casi todos y echarlos del país. Eso no ocurrió. La FIFA fijó precios muy altos, con evolución al alza, y de ese modo impidió que los trabajadores inmigrantes se acercaran siquiera a los estadios. Como dijo el profesor Manises: «El principio de Séneca: Primun vivere, de in de philosophare sigue vigente».

Aunque el espía Godoy se quejase de que el fútbol perdía su esencia popular a causa de esa carestía de las entradas, y la marquesa de Pinopar acusara al presidente de la FIFA, Gianni Infantino –“el pelota dos mil dos de míster Trump”– de ser “un elemento extractivo que solo buscaba el enriquecimiento”, y aunque el viejo periodista Víctor Márquez parodiase a Eduardo Galeano y a Jorge Valdano diciendo que “el balón es lo único honrado que hay en el fútbol, y todos le dan patadas”, lo cierto es que los estadios se llenaban a reventar. Al balance final rozó los siete millones de espectadores.

Las expectativas eran lo principal. La selección española, conocida como La Roja, carecía de grandes figuras individuales, en contraste con Brasil, Francia, Argentina, Inglaterra, Noruega, Portugal… Las grandes estrellas –Lionel Messi, Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Vinícius Júnior, Cristiano Ronaldo, Erling Haaland, Harry  Kane…– reducían a un puntito de luz en una galaxia futbolística a nuestro Lamine Yamal, muy joven y con poca experiencia frente a aquellos talentosos jugones.

Sin demérito del patriotismo ni menoscabo de la esperanza, hasta la baronesa de Pinopar sostenía que ganaría Francia. El profesor Manises apuntaba en la misma dirección soltando nombres: “Mbappé, Dembélé, Barcolá, Olise, Doué…” antes de exclamar: “¡Qué tíos!” La bióloga Raquel también consideraba superiores a los gallitos franceses, aunque echaba de menos a un director de orquesta como El Principito, en referencia a Antoine Griezmann.

Pero La Roja del entrenador Luis de la Fuente se mantenía en la tabla de los favoritos y avanzaba. Tras el empate a cero con Cabo Verde, ganaba a Arabia Saudita y empezaba a demostrar una conjunción de equipo superior a las selecciones salpicadas de estrellas. “Somos unos mangalisas –decía el viejo aviador apagafuegos José Luis Perrote en referencia a los galones–, pero somos equipo, corremos más y jugamos mejor, con mayor rapidez y precisión”. Tuviera o no razón, los Oyarzabal, Rodri, Pedri, Cubarsí, Cucurella, Dani Olmo, Baena, Simón, Lamine…, fueron laminando a las selecciones de Uruguay, Austria, Portugal, Bélgica y se plantaron en la semifinal contra Francia. Vale que los galos del gallito en el pecho tuvieran ganas de revancha contra Argentina, que se llevó la Copa del Mundo en 2022 en Catar tras empatar a tres y ganar por penaltis, pero antes tendrían que derrotar a España.

Fue entonces cuando apareció el primer metepatas. Nada menos que el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy –un político nefasto de la derecha reaccionaria y cruel al servicio del capital– publicó un artículo simplista y provocador en el que sostenía que “la selección francesa tiene un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”. Su afán de notoriedad quedó colmado, pues se armó la Marimorena y de las redes sociales saltó a los bares.

–Ese majadero cree que los negros no son franceses –comentó el viejo aviador apagafuegos– ¡Menuda metedura de pata!

–Me parece una patochada más propia de un patán iletrado que de todo un ilustre registrador de la propiedad que encima cobra del erario público como expresidente de gobierno –le secundó la bióloga Raquel.

–Patochada, majadería…, lo que queráis, pero yo creo que le ha estallado la glándula racista que lleva en el cerebro –dijo el viejo periodista Víctor Márquez.

–Furúnculo será –saltó Godoy.

–De ahí a gritar «mono» a Vinicius y otros jugadores negros o llamar «moro mierda» a Lamine Yamal solo hay un paso. Glándula o furúnculo, tanto da: esos racistas y supremacistas de la derecha solo esparcen odio y violencia. Y también desprecio a los trabajadores, los pobres, los inmigrantes… El señor Rajoy no se cansaba de repetir la famosa frase de Hitler: «todo alemán de bien», aunque en vez de «alemán» decía «español», y de distinguir entre “las familias de buena condición” y las demás. No es extraño que el pobre hombre sobrecogedor aproveche el mundial para abrazar la “prioridad nacional” de defensa de la raza mediante la discriminación y la persecución de los diferentes.

La insolencia del personaje provocó la expresión “¡Qué vergüenza!” y la petición de disculpas del jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando saludaba al presidente francés Emmanuel Macron, antes de reunirse con otros mandatarios europeos para discutir la ayuda a Ucrania, atacada por Rusia.

Entonces La Roja dio una lección del mejor fútbol y ganó a Francia con tal limpieza, deportividad y precisión –sin cometer un solo error– que antes de la final en Nueva York contra Argentina –campeona de su grupo tras derrotar a Inglaterra– apareció otro político derechista, nada menos que el líder del PP, el paisano de Rajoy, Alberto Núñez Feijóo, diciendo que su partido se parecía a la selección española y otras puerilidades impropias de su edad.

Los seculares del Palmeral de la Playa se despacharon: “Ese tío quiere apropiarse de la selección, que es de todos”, prorrumpió el ferroviario Gregorio, que casi nunca hablaba. “Pues como le oiga el faccioso de Vox, se acabó el pacto –añadió el profesor Manises– ¿Cómo que Nico Williams se parece al PP si es negro y su madre llegó en patera?” “¡Prioridad nacional, tronco!” exclamó el aviador Perrote.

En la final, La Roja anuló con su juego a la Argentina de Messi y proporcionó una inmensa alegría a todos los españoles y a millones de personas en el resto del mundo, sobre todo en Palestina, Líbano e Irán, países atacados por las máquinas de matar del israelí Netanyahu y el estadounidense Trump. Después de  todo, España se había significado por la exigencia de paz a los dos grandes matones. El goce fue total al ver cómo el capitán Rodri recibió la copa de manos de Trump y su pelota Infantino pero no la alzó al cielo hasta que los dos prebostes, que querían salir en el centro de la foto, se quitaron del medio y se pusieron a un lado, como educadamente hizo el rey de España Felipe VI en el extremo contrario.

Ni aun después de ganar el campeonato del mundo (por segunda vez en la historia tras el triunfo de 2010 en Sudáfrica) la derecha dejó de meter la pata. El novio de la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos y Madero, marquesa de Casa Fuerte, promocionada por el belicoso José María Aznar López cuando era jefe del Gobierno, Arcadi Espada, columnista del diario El Mundo, publicó un artículo 48 horas después del triunfo en el que daba por hecho que España había quedado eliminada. Y con tamaña novedad se explayaba en una sucesión de consideraciones y “majarederías”, dijo Márquez.

–¿Y ese Arcadi es periodista? –quiso cerciorarse la Pinopar. Márquez asintió con la testa. Y añadió que los partidos del mundial habían sido vistos por unos 6.000 millones de telespectadores, según los datos de la FIFA, pero se ve que el metepatas, además de profesor de periodismo, no se enteró de que La Roja había ganado la Copa del Mundo, su novia –de madre argentina– no le informó del resultado y el editor ni leyó la columna antes de dar el imprimatur. Ante lo que la Pinopar exclamó: “¡Periodismo de bulos, maldita sea!» Y el anciano Márquez reconoció, resignado, el triunfo del nuevo género, por bulerías, y el fracaso de la verdad. Amen.

España en las garras de unos jueces de marras

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

Dos años después de su desaparición, todavía los contertulios del Palmeral de la Playa le echaban de menos. ¡Lógico! Pues Ramón Sonata era un hombre siempre alegre que tenía magia en las manos y podríamos decir que en el resto del cuerpo. Se marchó sin despedirse de nadie. Fue algo muy raro, como si hubiera huido por un asunto grave o lo hubiesen secuestrado. Preguntaron aquí y allá. Nadie daba razón. Los vecinos de la torre residencial desconocían su paradero. Unos decían que se había ido a Madrid con una pájara, una bailarina de cabaret o algo de eso; otros sostenían que se había largado a Buenos Aires, donde, al parecer, tenía familia. Uno afirmó a pies juntillas que después de despojar de sus ropas a una linda uzbeka y todo lo demás, había partido con ella rumbo a Samarkanda para conocer a sus padres y hacer negocios.

Fue entonces cuando la baronesa de Pinopar recordó que el mago Sonata tenía intención de aceptar una tarea que le habían ofrecido en Nueva York. Cierto es que la baronesa no era muy fiable que digamos. Y no solo porque su memoria funcionaba como las mareas, sino también porque recordaba hechos que ni siquiera habían sucedido, como la llegada de los venusinos.

–¿Una tarea en Nueva York? ¡Qué extraño! –prorrumpió el profesor Manises– Eso querría decir que el amigo Sonata habría incumplido el juramento lafargatico.

–¿Qué juramento es ese?

–El que realizan los que no dan un palo al agua en su vida.

La baronesa hizo una mueca de incredulidad. Víctor Márquez la respaldó pidiendo a Manises la cita exacta del juramento propiamente dicho. Márquez era uno de esos viejos periodistas que sabían un  poco de todo y nada de nada. Estaba un poco majareta y solía hablar a solas con poetas, filósofos, novelistas, pintores, juristas y políticos del pasado.

Manises ni fu ni fa. No supo reproducir la frase exacta del juramento. Se escudó en la debilidad de su memoria, a causa de la edad, y, acto seguido, se incorporó y, encaminándose hacia la máquina de los discos, puso uno de larga duración con canciones de Nino Bravo. Regresó coreando una pieza del malogrado cantautor, dando por cerrado el supuesto juramento atribuido al autor del Derecho a la pereza, Paul Lafargue.

Solo que Márquez volvió a meter la burra en el trigal y le preguntó cómo era eso de que un descreído marxista, un ateo redomado como el yerno de Carlos Marx tuviera la ocurrencia de apelar a la máxima figura de la religión, de todas las religiones, poniéndole de testigo de tal o cual compromiso. «¿No es el juramento una contradicción en la que Lafargue jamás caería, sobre todo, después de predicar que «la religión es el opio del pueblo?», le asestó a Manises.

El profesor, un poco azorado, acabó admitiendo su improvisada invención, «pero os juro que la hice con la intención de no llamar holgazán, así, a palo seco, al amigo Sonata». Rubricó la frase alzando el brazo y dibujando con el índice una circunferencia en el aire para que el camarero Nano les sirviera una ronda a su cuenta como castigo o penitencia.

La especulación más polémica sobre el paradero del viejo amigo desaparecido, Ramón Sonata, salió de boca del aviador apagafuegos José Luis Perrote. “Según mis fuentes –afirmó–, vivía de incógnito, con documentación falsa y nombre supuesto. Pero la policía no es tonta y lo descubrió. Se lo llevaron de madrugada y, según me dicen, ha ingresado en Soto del Real”.

El nombre de Soto del Real –localidad de nueve mil habitantes, situada en la antesierra madrileña del Guadarrama– infundía temor a determinadas personas, pues servía también para designar la cárcel existente en su término municipal. Allí ingresaban algunos políticos que realizaban «ingresos indebidos» del erario público en sus cuentas particulares en Suiza. Entonces se decía “España,  capital Suiza”. Si no hubiese sido porque un vecino del pueblo que se llamaba Casimiro Morcillo llegó a obispo y fue nombrado procurador en las Cortes de la dictadura y además alcanzó la púrpura como arzobispo de Madrid-Alcalá, el pueblo y la cárcel se seguirían llamando Chozas de la Sierra. Pero a aquel Morcillo lo de «Chozas» le parecía “antiestético y malsonate” y en 1959 consiguió el cambio del nombre de su pueblo.

Sin enredarse en nombres, los contertulios quedaron anonadados por la información que les daba el aviador, según la cual el amigo Sonata estaba en la cárcel y no de gira artística por España o el resto del mundo. La baronesa de Pinopar y el viejo periodista Víctor Márquez se resistieron a creer al aviador apagafuegos y le pidieron pruebas. “Os aseguro que no es humo de paja ni simple habladuría, que me lo ha dicho una fuente de categoría», replicó el aviador como si la categoría fuera sinónimo de la verdad.

Puesto que el aviador Perrote había sido militar (de los que trabajan), el exespía Godoy, la bióloga Raquel y el profesor Manises le otorgaron credibilidad. Pero Víctor Márquez, que había pasado gran parte de su vida persiguiendo la verdad, le exigió alguna prueba que les permitiese creer que su «fuente de categoría» le había dicho la verdad.

Entonces Perrote empezó a hacerse de rogar con la típica respuesta de que todo el mundo es libre de creer o no creer. Márquez insistió y él profirió un razonamiento macarrónico según el cual «a este mundo se viene a hacer algo, Sonata vino a este mundo, luego Sonata tenía que hacer algo y no hacía nada. ¿De qué vivía? ¿De la magia? No señor. Aquí se viene a hacer algo, aunque sea robar o ser robado, ya me entiendes».

–Eso son prejuicios tuyos, juicios mal establecidos, amigo Perrote. ¿De verdad crees que Ramón era un ladrón que vivía del botín?

–Claro que si. Ya he dicho que mi fuente es de categoría. Y te diré más. Ese tío actuaba de común acuerdo con un político importante que se aprovechaba del poder para trincar.

–¿Cómplice de un atracador oficial? –se extrañó Márquez– Y encima se hacía pasar por bueno, actuando tantas y tantas veces para causas benéficas, sobre todo a favor de los menores huérfanos por la violencia machista…

–Que no Perrote, no te creo –terció la Pinopar.

–Pues bueno, pues vale, pues me alegro… Si vamos a ver, yo tampoco me creo que tú seas baronesa de verdad, pero tanto da…

El profesor Manises reconvino al aviador. Y éste enseguida sonrió a la baronesa y diciendo que era una broma y explicando que de sobra sabía que el archiduque don Carlos de Austria había concedido el título de nobleza a su tatarabuela en Mallorca cuando el archipiélago y Cataluña y los demás territorios del antiguo Reino de Aragón apoyaban al archiduque y luchaban contra los Borbones que se implantaron en el resto de España con el nieto del rey de Francia Luis XIV al frente. Pero tras las hostias entre los borbónicos y los austracistas, aquella guerra terminó en 1715 con la capitulación de Barcelona y la rendición de Mallorca a las fuerzas de Felipe V, y entonces el Borbón reconoció el título que su adversario el infante don Carlos había concedido a la primera baronesa de Pinopar. “Conque, nada que objetar, mujer”.

La baronesa se congratuló de que Perrote el aviador conociera su origen nobiliario casi mejor que ella y, como si quisiera agradecer o celebrar el buen conocimiento, hizo un gesto a Nano, el camarero, para que se interesara por ellos y les sirviera otra ronda a su salud. A continuación, Márquez volvió a la carga: «Hagamos una comprobación para saber si Sonata está en Soto». Acto seguido desenfundó el teléfono móvil y comenzó a buscar en Google el número telefónico de la cárcel.

El aviador apagafuegos se inquietó. «¿Qué pasa, que no me crees?» El viejo periodista movió la cabeza a derecha e izquierda. «¿Y si te dijera que mi información procede de un magistrado?», desveló el aviador. Márquez volvió a mover la cabeza. El aviador cedió: “Aunque no voy a decirte el nombre por lealtad, puedo acudir al refranero para que le conozcas por sus obras. Una consistió en llevar p’alante y quitar el pasaporte a la esposa del jefe del Gobierno… ¿No sé si me entiendes…?”

–Claro que te entiendo, amigo Perrote, muchas gracias –repuso Víctor Márquez esbozando una mueca irónica y recorriendo con la vista las caras de la baronesa, el profesor Manises y la bióloga Raquel, que correspondieron con otras tantas expresiones de incredulidad.

Ahora sabían que aquel juez de marras podía mentir con la misma facilidad y el mismo impulso que le proporcionaba el odio, estimulado por políticos prepotentes, insultones y reaccionarios, contra el gobierno progresista y su presidente socialdemócrata, un tipo valioso, trabajador, preparado y con prestigio y valía internacional. No se sabe por qué concitaba tanto odio si hacían una política sensata, moderada, que facilitaba la convivencia y el progreso económico y social. Les fastidiaba, quizá, que se preocuparan de los de abajo, defendieran los servicios públicos esenciales y la igualdad efectiva de oportunidades frente al corporativismo tradicional y el nepotismo togado.

Sabían algo más: que con el respaldo de aquel administrador de la Justicia que era propietario de cuadras de caballos de carrera fuera de España para no tener que cumplir las leyes españolas y poder seguir amargando la vida a la gente e incluso pasar a la historia como el ilustre magistrado que sentó en el banquillo de los acusados a la consorte de un presidente del gobierno y le quitó el pasaporte para que no se fugara del país, ayudada por los policías que la protegían…, la derecha corrupta, cruel y retardataria se disponía a ganar las elecciones.

Y también sabían que con el apoyo de aquellos grajos que además condenaron al hermano del presidente del gobierno sin haber cometido delito alguno, y de los altos prebostes del Supremo, unos santos trabajadores que sudaban agua bendita y no tenían tiempo ni de cumplir la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia sobre la amnistía constitucional y anular las causas contra el expresidente de Cataluña, los dirigentes de la derecha extrema y la extrema derecha tenían hecha la labor de oposición y la campaña electoral.

Sobre niños y el bebé Lamine en manos de Messi

RELATO DE VERANO

Luis Díez.

El profesor Manises saludó desde la puerta al camarero Nano y a los contertulios del Palmeral de la Playa, se acercó a la máquina de la música, introdujo el euro por la rendija y seleccionó un disco. Luego se dirigió al lugar donde sus compañeros jubiletas ya estaban arreglando el mundo.

–¿Qué carajo es eso que has puesto? –le preguntó el aviador apagafuegos arrugando el hocico con gesto de disgusto.

–Es un Rockabye Baby, un pupurrí de Rihanna, Guns and Roses…, ideal para escuchar con los niños. Hoy es el día de las niñas y niños –explicó Manises de acuerdo con su costumbre de elegir la música según la actualidad del día.

–Te equivocas, Jotaele –dijo Raquel la bióloga–; en España el día del niño es el 26 de abril, no el 20 de noviembre.

–Tienes razón, pero el “día internacional”, proclamado por la ONU para que los gobiernos y las autoridades de los países del mundo dediquen al menos 24 horas a promover los derechos de los menores o, al menos, a reflexionar sobre su situación, es precisamente hoy.

Antes de que la conversación volara hacia las travesuras de los nietos y sobrinos o se remontara a las aventuras de la infancia de cada cual, el profesor aportó algunos datos técnicos criticando la poca preocupación de los gobiernos por los menores, como lo demuestra el hecho de que desde 1945 en  que se fundó la ONU hasta 1989 no entrara en vigor la Convención sobre los Derechos del Niño.

–Si serán desidiosos –añadió el profesor– que tardaron catorce años en realizar la última actualización de la carta de derechos de las niñas y niños; empezaron a discutirla en 1975 y se demoraron hasta 1989 para ponerla en marcha. Los dos reglamentos básicos para aplicar la Convención no se actualizaron ni aprobaron hasta el año 2000.

–Día internacional de los peques…, menuda cosa. Si sirviera para evitar que los mataran de hambre como han hecho y siguen haciendo en la Franja de Gaza… –comentó el viejo periodista Víctor Márquez antes de añadir–: si me dais un minuto os leo uno o dos párrafos de un artículo del boletín que he recibido esta mañana del Consejo Carnegie para la Ética en las Relaciones Internacionales.

Márquez tecleó su teléfono móvil buscando el documento recibido desde USA por el correo electrónico. “Aquí está. Os traduzco: La decisión del segundo gobierno de Trump de recortar las operaciones de USAID ha tenido graves consecuencias humanitarias. Las estimaciones varían, pero un estudio de la Universidad de Boston indica que casi 800.000 personas han muerto en el plazo de un año tras los recortes de USAID a principios de 2025; aproximadamente dos tercios eran niños y niñas”.

El profesor levantó la cabeza y vio a los contertulios interesados e impresionados por la materia, así que siguió: “A continuación dice que varios estudios sobre la salud global afirman que esas muertes se podían haber evitado, lo que plantea urgentes interrogantes éticos sobre la retirada de una ayuda vital por orden del presidente de USA y promotor del América Primero”.  

La baronesa de Pinopar estuvo en un tris de despotricar contra el “tío Zanahorio”, como solía llamar a míster Trump, pero el agente de inteligencia Abelino Godoy se le anticipó puntualizando que la liquidación de la Agencia para el Desarrollo Internacional, la USAID propiamente dicha, había corrido a cargo del multimillonario Elon Musk, “un tipo tan maldito y despiadado como el que lo nombró por haberle ayudado a ganar las elecciones para que blandiera la motosierra. Y como es lógico, lo primero que hizo fue cortar la ayuda humanitaria a los más pobres de los países pobres y a las agencias de Naciones Unidas. ¿Qué les importa a esos tíos los millones de refugiados en África a causa de las guerras que provocan para surtirse de las materias primas, el coltán, el petróleo, el uranio y todo eso que llaman tierras raras? ¿Qué les importa la muerte de millones de niños por falta de vacunas, el avance de las enfermedades que parecían controladas como el virus del sida..? Sólo les interesa el petróleo de Sudan, las tierras raras de Kenia, la minería metálica y los diamantes de Namibia…”

La indignación iba enrojeciendo el rostro del viejo espía a medida que hablaba, así que para distender el asunto, la baronesa de Pinopar comentó que para ella el 20 de noviembre siempre había sido una buena fecha. “Ya sabéis por qué. Lo que no sabía yo es que además fuera el día internacional de los pequeños”, añadió.

–¿Buena fecha desde el año 1975, supongo? –quiso cerciorarse el profesor.

La baronesa asintió y Manises comentó la paradoja de que la instauración del día internacional del menor por parte de la ONU se produjera el mismo día del año que las diñó el dictador español Franco Bahamonde.

–¡Y que lo digas! ¿Sabes tú cómo le llamaban? –preguntó la baronesa.

–El enano asesino del Pardo; eso lo sabía todo el mundo –se precipitó otra vez el espía Godoy.

–Lo que no acabo de explicarme es cómo aquel tipo tan bajito, que no daba la talla para ser soldado, pudo llegar a general –se preguntó la baronesa–. Y no me digáis que fue por méritos de la guerra de Marruecos, que eso ya lo sé.

–Hay antecedentes históricos, baronesa; tenga en cuenta que el general Valeriano Weyler, enviado a Cuba a someter a los insurrectos –un asesino feroz que se hartó de matar gente, incluidos los miles de jóvenes españoles enviados a la trocha–, era más bajito que Franco, que mató más –explicó el profesor.

Se hizo un silencio sepulcral como si de común acuerdo hubiesen decidido rendir homenajes a los muertos. Hasta la música dejó de sonar (el disco se había terminado). En eso llegó Nano con infusiones en la bandeja. “¡Pensativos les hallo!”, exclamó.

–Es lo que pasa cuando se trata de las grandes desgracias y las últimas tragedias históricas de España –dijo Manises. El camarero, un buen conversador que sabía latín, andaba urgido y evitó entrar en materia.

Cuando acabó de servir, el profesor Manises retomó el hilo de la historia y recordó el cantar de la guaira al general Weyler: “Mi querido Valeriano,/ cuando te vayas de aquí/ te llamaré Valerí/ porque habrás perdido el ano”.

A lo que la baronesa prorrumpió por contagio: “Franco, Franco, que tiene el culo blanco porque su mujer lo lava con Ariel” (una marca de jabón). Y Raquel la secundó: “…que tiene el culo así porque su mujer se lo lava con Persil” (otra marca de jabón).

–¡Por Júpiter! ¿No hablábamos de los niños? –protestó el viejo periodista Víctor Márquez, provocando las disculpas de la baronesa por haber desviado la conversación hacia la fecha y la estatura del maldito dictador. Márquez aceptó las excusas y añadió tecleando en la pantalla de su teléfono–: si os portáis bien os muestro una cosa que os va a gustar.

Los “seculares” del Palmeral de la Playa –les llamaban así porque entre todos sumaban más de un milenio de edad– aceptaron la propuesta. Sabían que era una foto y enseguida también ellos empezaron a buscar en sus teléfonos móviles instantáneas de sus nietos.

–Esta foto es sensacional –dijo Márquez para estimular el apetito visual de los contertulios–; es una instantánea única, con un valor histórico formidable, una ternura extraordinaria y una simpatía desbordante. La hizo el gran fotógrafo catalán Joan Monfort, quien declaró al New York Times en 2024 que “fue una toma muy difícil. Sudé la gota gorda para conseguirla”. La foto data del año 2007. Monfort la hizo para el calendario benéfico de 2008 que entonces lanzaban la Fundación del club del Barça y el periódico Sport del antiguo Grupo Z para ayudar a UNICEF –la agencia de la ONU que se ocupa de los niños– y a otras organizaciones benéficas. El periódico estadounidense la volvió a publicar unas horas antes de que La Roja derrotara a los galos del gallo en la semifinal de la Copa Mundial de Fútbol, en Dallas (Texas). Quizá se olían que aquel Lionel Messi de 20 años que entonces comenzaba su legendaria carrera en el Barça, se enfrentaría en la final en Nueva York con aquel bebé de color al que había enjabonado y bañado amorosamente cuando tenía cinco meses. Era Lamine Yamal. Miradlo bien, recrearos con la tierna escena y sabed que el mérito fue de la mamá de Lamine, que le llevó desde donde vivían, a cuarenta kilómetros, a las instalaciones del club.

Messi, la madre de Lamine y el bebé en el calendario de UNICEF 2008. La foto es de Joan Monfort.

La IA abre el debate sobre cómo vivir sin trabajar

Luis Díez.

La posibilidad de vivir sin trabajar es hoy mas cierta que nunca. Gran parte de las personas que la sociología define como “clase media trabajadora” en esto que llamamos “primer mundo” van a experimentar el impacto inmediato –si no han comenzado a sufrirlo ya– de la gran revolución tecnológica digital que convertirá en humo su labor y suprimirá su puesto de trabajo. El alcance de la Inteligencia Artificial (IA) trastocará el mundo, anulando empleos y haciendo innecesario que la mayoría de los que ahora son niños de menos de cinco años tengan que trabajar.

Eso dijo el domingo pasado al Wall Street Journal el multimillonario tecnológico Vinod Khosla. El principal inversor en Open AI desde 2019 viene repitiendo que el impacto laboral de la IA será extraordinario por el ahorro de mano de obra en la producción de bienes y servicios. Khosla ha pronosticado que la IA estará haciendo en 2050 el 80 por ciento del trabajo en todos los empleos, lo que hará necesaria una “renta básica universal para compensar la destrucción de empleos”.

Según este tecnólogo nacido en India y considerado uno de los inversores con mayor acierto y visión de futuro en Estados Unidos al apostar por Open AI antes de la creación de ChatGPT, “a medida que la IA reduce la necesidad de mano de obra humana, el salario básico universal será crucial y los gobiernos tendrían que desempeñar un papel clave en la regulación del impacto IA y en la distribución equitativa de la riqueza”.

Vinod Khosla en una entrevista para Bloomberg. El tecnólogo multimillonario pide un salario básico y más impuestos al capital para compensar a los trabajadores por la pérdida de empleos que va a provocar la IA.

Esto significa, según Khosla, que la irrupción de la IA va exigir cambios políticos radicales, comenzando por una nueva gobernanza del capitalismo y un sistema fiscal que no solo iguale los impuestos a los beneficios del capital con los que hoy soportan las rentas del trabajo, sino también que los aumente en una proporción equivalente a la desaparición de los empleos y por tanto de los impuestos a las rentas del trabajo.

En síntesis, la predicción de este experto inversor que reclama más impuestos a los beneficios, el lujo y los bienes raíces, es que el coste de la mano de obra caerá tanto que su aportación al Producto Interior Bruto (PIB) –él se refiere a EEUU– será poco significativa. Y lo que viene después no será una catástrofe sino lo que él considera “una nueva era de abundancia”.

Cierto es que del dicho al hecho hay un trecho y que el color político de los gobiernos será determinante a la hora de dirigir este proceso tan inevitable como la irrupción de las lavadoras y la desaparición de las lavanderas a partir de la llegada del agua corriente a los hogares. Por eso será más importante que nunca el voto a los defensores de la cohesión social y la igualdad fiscal frente a los conservadores de derechas que todavía apuestan por los incentivos a los inversores y las reducciones fiscales a los beneficios.

Con sus reflexiones en entrevistas periodísticas, podcast y artículos en redes sociales, el señor Khosla, un capitalista al fin y al cabo que ha respaldado al Partido Demócrata y considera que el acercamiento de algunos prebostes tecnológicos a Donald Trump no es verdadero capitalismo sino cabildeo clientelar, trata de poner sobre la mesa el debate sobre una realidad inminente e insoslayable. Sobran trabajadores y sobrarán más en todos los sectores. ¿Qué hacer?

En España la propuesta del Gobierno progresista de ir reduciendo la jornada laboral fue derrotada por la derecha, la ultraderecha y Junts –nunca mejor dicho–. Es una forma de ir afrontando el reto sin descuidar otras variantes, como la reducción de precios que se podría derivar de la tendencia al menor coste de los bienes y servicios al reducir la mano de obra. En este sentido muchos economistas advierten que las ganancias en productividad no se trasladan a precios más bajos para los consumidores y usuarios. Sin políticas firmes, el beneficio redundará en los que ya poseen fortunas y acentuará las desigualdades.

También pesan, y mucho, en este debate las variantes sobre las fugas de inversores a países más o menos propicios en términos fiscales. Y, desde luego, el ritmo de implantación de la IA y su impacto en las empresas y entidades. De momento, el 90 por ciento de los directivos consultados que aplican IA en sus empresas dicen que no ha afectado al empleo ni a la productividad en los últimos tres años y estiman  que supondrá un crecimiento de la productividad en torno al 1,5 por ciento en 2029.

Además de los efectos socioeconómicos de la IA en todos los sectores públicos y privados, incluida la producción y el uso del armamento más sofisticado, las implicaciones éticas, jurídicas e incluso medioambientales de esta herramienta del siglo XXI llevó a la UE a aprobar hace dos años el primer Reglamento (rango de ley en los países miembros) sobre el uso y control de la IA para preservar los derechos individuales básicos. El Reglamento de IA entró en vigor este año y desde el próximo mes de agosto el Gobierno podrá sancionar a los operadores que incumplan las normas comunitarias y estatales.

La norma de la UE es la primera del mundo, en contraste con la negativa del presidente de EEUU a regular esta materia, y establece obligaciones para proveedores y usuarios en función del riesgo de IA. El primer nivel es el “riesgo inaceptable” de IA que prohíbe expresamente “la manipulación cognitiva del comportamiento de personas o de grupos vulnerables específicos: por ejemplo, juguetes activados por voz que fomentan comportamientos peligrosos en los niños; la puntuación social: clasificación de personas en función de su comportamiento, estatus socioeconómico o características personales, y los sistemas de identificación biométrica en tiempo real y a distancia, como el reconocimiento facial en espacios públicos (con excepciones policíacas cuando se trate de evitar un delito y previa autorización judicial).

El reglamento contempla el “alto riesgo” general para la integridad de las personas por la IA en coches, aviones, ascensores, etcétera, y el “alto riesgo específico”, en ocho categorías, incluyendo el empleo, la gestión de trabajadores, de inmigrantes y exiliados, entre otras materias. Y exige que todos los sistemas de IA de alto riesgo sean evaluados antes de su comercialización y a lo largo de su ciclo de vida. Los ciudadanos y ciudadanas tendrán derecho a presentar reclamaciones sobre los sistemas de IA a autoridades nacionales específicas. Por último exige unos “requisitos de transparencia” ineludibles. Por ejemplo, la IA generativa, como ChatGPT, no se considera de alto riesgo, pero ha de cumplir las exigencias de transparencia en relación con los derechos de autor en la UE.

Por otra parte España ha sido elegida por Naciones Unidas como sede del llamado Laboratorio de Gobernanza de la IA para la Humanidad. Este organismo, dirigido por la ingeniera española Ana García Robles y radicado en Valencia, echó a andar en mayo pasado con la función de reforzar el diálogo global y las alianzas de gobiernos, empresas, comunidad científica y sociedad civil para contribuir al desarrollo y uso de la IA con criterios de seguridad, confiabilidad, derechos humanos y desarrollo sostenible.

Lío en la derecha: Aznar corrige a Feijóo en beneficio de Ayuso y Vox

Luis Díez.

Aznar, Ayuso y Feijóo cuando se manifestaban contra la amnistía.

¿Qué le ocurre a Alberto Núñez Feijóo? ¿Las altas temperaturas le inducen a error? Las preguntas de algunos correligionarios suyos tienen sentido porque el presidente del principal partido de la derecha, el PP, ha incurrido en dos supuestos errores superlativos en menos de una semana. El primero ha sido el anuncio de “pasar página” del proceso independentista catalán para abrir un nuevo capítulo en las relaciones con Junts per Catalunya, la formación nacionalista de derechas que dirige desde “el exilio” en Waterloo Carles Puigdemont i Casamajó.

Feijóo cree que como hizo en 1996 el inefable José María Aznar López con Jordi Pujol i Soley también él podría llegar a un pacto de conveniencia con Puigdemont para alcanzar la jefatura del Gobierno sin tener que meter en el Ejecutivo al ultraderechista Santiago Abascal Conde y sus elementos patógenos. Al mismo tiempo, PP catalán ayudaría al dirigente que no se peina a retornar a la presidencia de la Generalitat que ocupó en 2016 y 2017 hasta el referendo y la huida.

El ayudante de Feijóo en el PP, el rollizo Miguel Tellado Filgueira prorrumpió días atrás en una entrevista en la Cadena Ser: “Lo que sucedió en Cataluña en el 2017 sucedió en 2017. No se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo. Hoy la amenaza no es el secesionismo, es la permanencia en el Gobierno de una especie de organización criminal”.

Hombre, designar como “organización criminal” al Gobierno español que preside el prestigioso y no menos correoso Pedro Sánchez Pérez-Castejón, un demócrata de talla que ha concitado el odio de poderes rancios, fácticos, togados y sin togar por aplacar las tendencias separatistas en Cataluña y restaurar la convivencia y el diálogo con los indultos y la amnistía, no deja de ser una estupidez superlativa e impropia de alguien que aspira a gobernar. Pero al margen de esa máquina expendedora de detritus, las palabras de su jefe Feijóo no parece que impresionen a Puigdemont, quien vive pendiente del fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) previsto para el día 16 sobre el alcance de la ley de amnistía. Entre otras cosas, el TJUE dirá si el delito de malversación que se atribuye al expresident y a los dos exconsellers Lluís Puig y Toni Comín –que también residen fuera de España– puede ser anulado por la amnistía.

Más allá de la sentencia y de que Puigdemont regrese o no, la táctica de Feijóo ha excitado sobremanera al señor Aznar, quien considera errático contar con los sucesores de Pujol y Convergencia Democrática de Cataluña para llegar a la Moncloa. “La mayoría será nacional o no será”, ha sentenciado entre aplausos de la presidenta autonómica madrileña Isabel Díaz Ayuso y de su mamá política, Esperanza Aguirre, quien siempre ha abogado por el entendimiento con Abascal, al que llama “Santi”. Queda claro que lo “nacional” ha de ser neto, absoluto, sin sombra de acuerdo con los nacionalismos. Vox y punto. Y si no que le pregunten a Juanma Moreno Bonilla, el dirigente del PP andaluz que ha tenido que tragar con el programa de la ultraderecha y nombrar vicepresidente y tres consejeros voxidos para que le invistan presidente de la Junta y seguir gobernando.

El segundo error canicular de Feijóo –jaleado en esta materia por la madrileña Ayuso– ha consistido en secundar el mensaje de Vox sobre el pucherazo electoral que prepara el Gobierno gracias a la concesión de la nacionalidad española a los nietos de los exiliados que la han solicitado. Conviene aclarar que la Ley de Memoria Democrática, cuya disposición adicional octava reconoce ese derecho, por lo que recibió el nombre de ley de nietos, fue aprobada en 2022 y que hasta el momento se han registrado unas 300.000 concesiones de nacionalidad por derecho de sangre. Pero, según Feijóo, el Gobierno va a hacer “ingeniería electoral” para dar un pucherazo en las próximas elecciones. El líder del PP no sólo ha asumido el mensaje de la ultraderecha española sino que ya quiere ser como Trump.

Cierto es que Feijóo prometió en Buenos Aires, siendo presidente de la Xunta de Galicia, extender la ley de nietos a los inmigrantes por motivos económicos y no sólo a los descendientes de los exiliados republicanos. Pero ahora, cuando el ministro Oscar Puente, se lo ha recordado en las redes sociales, ha sustituido los términos “ingeniería electoral” por “ingeniería social”, aunque sin renunciar a la sospecha sobre la falta de limpieza del sistema electoral: “Estoy convencido de que esta ingeniería social no tiene objetivos inocentes”, ha proclamado.

Puesto que la memoria es frágil, habrá que recordar a los dirigentes y gobernantes del PP-VOX que los requisitos para garantizar la limpieza del voto exterior se endurecieron extraordinariamente después de las trampas realizadas por el PP en 1999 en Baleares. Un año antes de las elecciones, el entonces presidente autonómico, Jaume Matas y su consejera de presidencia, Rosa Estarás, visitaron Argentina. A partir de ahí comenzó la “ingeniería electoral” consistente en censar a cientos de argentinos en distintos municipios de Mallorca e introducir sus votos por correo. Las denuncias realizadas en Formentera por la Colición de Organizaciones Progresistas (COP) revelaron la inscripción de 74 emigrantes en Argentina. Demasiados para una isla tan pequeña. Ninguno de ellos conocía la isla ni tenía relación alguna con el entonces conocido como “feudo” de Abel Matutes, exministro de Exteriores con Adolfo Suárez y después prohombre del PP. “Me han preparado el voto”, “he votado al PP”, “solo conozco a Jaume Matas”, decían a los periodistas algunos electores. Tras las elecciones del 13 de junio de 1999 la COP, que ganó en Formentera pudo comprobar que de los 74 censados en Formentera, 72 votaron al PP.

Aznar con Jaume Matas, al que hizo ministro pese a estar acusado de pucherazo en Baleares

La fiscalía anunció la acusación por supuesto fraude electoral. Pero el Tribunal Supremo decidió el 11 de octubre de 2002 no citar a Matas, convertido en ministro de Medio Ambiente de Aznar, ni a Rosa Estarás, diputada en el Congreso. Los dos eran aforados. Los “responsables intermedios” fueron exonerados en julio de 2005. El efecto del pucherazo fue la revisión de las normas electorales por una comisión parlamentaria, lo que complicó los trámites para votar.

Uno de los acusados intermedios, el senador José Juan Cardona, ocupó el cargo de Consejero de Comercio e Industria de Baleares de 2003 a 2007 con Matas como presidente autonómico. Acabó condenado a 16 años de cárcel por el saqueo de 8,27 millones de euros. Ingresó en prisión en julio de 2013. El Supremo ratificó la condena en 2016, convirtiendo a ese Cardona en el político más castigado por los jueces hasta la reciente condena a 24 años de prisión al exsecretario de organización del PSOE y exministro de Transportes y Obras Públicas, José Luis Ábalos, por el caso de las mascarillas, del que el delincuente Víctor Aldama se embolsó 3,5 millones de euros. La sentencia del Supremo le exime de entrar en prisión y de devolver el botín.

Desfile (con aviones españoles) para después de las guerras de Trump

Luis Díez.

España participará con siete aviones del Ejército del Aire en el desfile aéreo organizado el 4 julio en Nueva York para celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. En concreto desfilarán sobre la ciudad de los rascacielos dos cazabombarderos Eurofighter de la base sevillana de Morón de la Frontera (Ala 11), dos F-18 de la base de Zaragoza (Ala 15) y dos Airbus A330 de abastecimiento en vuelo de la base de Torrejón de Ardoz (Ala 45). Les acompaña un A400M de carga para llevar material y personal, y proporcionar cobertura de búsqueda y rescate (SAR). La tripulación de este aparato estará formada por militares del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas de las bases aéreas de Cuatro Vientos (Madrid) y Son San Joan (Mallorca).

La exhibición ha sido bautizada como International Aerial Review 250 (Revista Aérea Internacional 250) y será realizada por 129 aviadores en funciones operativas, logísticas, técnicas, de apoyo a la vida y administrativas. El coste no ha sido desvelado, aunque fuentes ministeriales estiman que ascenderá a dos millones de euros. Los aviones utilizarán la Base Aérea de Atlantic City.

La participación española en el evento organizado por las autoridades estadounidenses, con distintas fuerzas aéreas aliadas y amigas, redunda en las relaciones bilaterales España-USA y se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fuera el primer mandatario europeo en rechazar la agresión bélica del presidente norteamericano Donald Trump y de su amigo israelí Benjamín Netanyahu contra Irán y, después, contra el Líbano. Sánchez fue también el primero en negar la autorización para el uso de las bases de Rota y Morón y del espacio aéreo español para la guerra de Irán.

Aunque el señor Trump amenazó a España con aranceles más altos a nuestros productos y con retirar efectivos de las bases militares de uso conjunto, no ha podido aplicar las represalias. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha explicado que «Rota y Morón siguen plenamente operativas en los términos y con el alcance previsto en los acuerdos con Estados Unidos, un aliado estratégico con el que nos unen profundos lazos históricos, forjados con la propia ayuda española a su Declaración de Independencia». En todo caso, Trump puede concretar su retirada de tropas de Europa en la cumbre de la OTAN prevista para el 7 y 8 de julio en Ankara (Turquía). Para el belicoso Vladimir Putin sería estupendo. Y en la UE daría sentido a la Unidad de Defensa y a la Agencia Europea de Defensa (EDA) ya en marcha.

Pérdida de la paz

Entre tanto, este 4 de julio, 250 aniversario de la independencia, se celebra bajo los efectos del fin de la guerra de Irán. Lo malo no es perder la guerra, sino la paz. Y todo indica que los estadounidenses comenzaron a perderla cuando eligieron presidente para un segundo mandato al millonario mandón, machista, racista y reaccionario frente a la candidata demócrata Kamala Harris. De la guerra arancelaria con todos los países del mundo (menos Rusia) y el apoyo al genocida Netanyahu (75.000 personas asesinadas en Gaza hasta el momento) pasó a bombardear lanchas en el Caribe y asaltar Caracas para secuestrar, encarcelar y juzgar en Nueva York al presidente venezolano Nicolás Maduro.

Si la diligencia demostrada contra el régimen bolivariano para apoderarse de la riqueza y hacerse cargo de la administración del país se repitiera ante el terremoto que ha asolado la región de Carabobo destruido La Guaira casi por completo, derribado cientos de edificios en Puerto Cabello y otras ciudades de la costa y destrozando muchos edificios en Caracas y también de Valencia, Maracay y otras ciudades y pueblos del interior, seguramente se habrían salvado muchas más vidas. Las 48 horas siguientes al terremoto son vitales. Ahora toda la ayuda es poca como bien sabe Marco Rubio, el gobernante de facto designado por Trump.

Los muertos y los costes

Apenas dos meses después del secuestro de Maduro, el belicoso de la Casa Blanca ordenó bombardear Teherán desde los portaviones desplazados al Golfo Pérsico. Actuó de acuerdo con los planes del jefe del gobierno israelí, Netanyahu. El primer día liquidó al ayatolá Jamenei y su corte. La Furia Épica del matón Trump mató ese día a 175 niñas, niños y profesores en un colegio de una ciudad del sur. Los periodistas de The New York Times Edward Wong y Aruni Soni explicaban el costo de la guerra: 3.500 iraníes asesinados, según la agencia del gobierno iraní; 3700 libaneses muertos por los ataques de Israel desde el 18 de marzo, según el Ministerio de Salud libanés; miles de heridos en ambos países; 13 militares estadounidenses muertos, según el Pentágono; 26 israelíes fallecidos, según datos gubernamentales.

Los ataques, principalmente de Irán, también han causado víctimas mortales en todo el Medio Oriente, incluidos trabajadores de países del sur de Asia en el golfo Pérsico. Por su parte, el ejército estadounidense mató a tres marineros civiles indios en un ataque contra un barco comercial cerca de Omán, lo que ha aumentado las tensiones entre Estados Unidos y la India.

La economía de Irán ya estaba en una situación muy complicada antes de la guerra. Pero ahora está en caída libre. Los precios de la comida y otros productos básicos se han disparado, y el día a día es una lucha constante. La magnitud de la devastación ha sido enorme:  cientos de escuelas y centros de salud han resultado dañados o destruidos durante la guerra, según la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, la principal organización de ayuda humanitaria del país.

Para los contribuyentes y consumidores estadounidenses, el costo de la guerra asciende al menos a 132.000 millones de dólares, según una estimación de Moody’s Analytics. Esa cifra incluye los 29.000 millones de gasto militar, que pasarían a ser 40.000 si se incluyesen las reparaciones de las bases USA dañadas y la reposición de armas, vehículos y misiles.

Las perturbaciones en el comercio mundial provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz han hecho subir los precios del petróleo de 70 a 120 dólares el barril, y con ello, las tarifas de los transportes, el precio de los alimentos y algunos fertilizantes. El daño ha sido global y el beneficio mayor ha sido para las petroleras rusas, los inversores y los fabricantes de armamento de EEUU.

Objetivos alcanzados: cero

Según Robert Malley (enviado especial para Irán entre 2021 y 2023) y el historiador especializado en la política exterior de EEUU, Stephen Wertheim, Trump ha logrado de nuevo lo imposible. Al atacar a Irán se adentró donde sus predecesores nunca se atrevieron: se alió con Israel en un intento por derrocar o neutralizar al régimen de Teherán. Como no consiguió ninguna de las dos cosas, parece haber aceptado peores condiciones de las que podría haber obtenido por la vía diplomática. Su guerra también fue un lastre político y cuando comenzó obtuvo menos apoyo público que cualquier otro gran conflicto en la historia moderna de Estados Unidos.

«Ahora, los llamados halcones, los que tienen un enfoque más agresivo sobre el conflicto y que se entusiasmaron con la operación Furia Épica, están molestos con Trump por haber terminado el enfrentamiento. Los pacifistas no le perdonarán haberlo iniciado. Todo el mundo ha salido peor parado y nadie está contento: un final apropiado y extraordinario para una guerra trumpiana», dicen Wertheim y Malley.

En síntesis, el tipo que acudía con su poderío aeronaval y sus baterías de misiles a librar al pueblo iraní de la dictadura teocrática de los ayatolas y los guardianes de la revolución, mentía cual bellaco y no consiguió nada de lo prometido. Por el contrario, su guerra de oportunidad añadió más muertes, más represión, más desaliento y más pobreza.

El personaje que iba a librar a Israel y al resto del mundo de las armas nucleares de Irán es dudoso que consiga un acuerdo similar al que obtuvo Barack Obama. El logrado por el entonces presidente contenía el compromiso firme de Irán de no enriquecer uranio por encima del nivel 3, requerido para uso civil en centrales nucleares. Y tenía vigencia hasta 2030. De hecho, no hay prueba alguna de que Irán haya incumplido su palabra. Pero a los dirigentes del Partido Republicano no les valía y el propio Trump lo anuló en 2018 durante su primer mandato.

Israel perjudicial

Respecto a Israel, lo que comenzó como la campaña militar más estrecha e integrada de la historia terminó con el líder estadounidense reprendiendo públicamente al israelí porque su belicosidad “despiadada” en el Líbano ponía en riesgo un acuerdo con Irán. A esto se suma el hecho de que el 60 por ciento de los estadounidenses tiene ahora una visión negativa de Israel frente al 42 por ciento de 2022. Muchos creen que Netanyahu engatusó a Trump para llevarlo a la guerra con promesas de una victoria rápida y fácil, y luego se involucró en repetidas escaladas para bloquear cualquier salida. El israelí jugó su carta, pero Trump, en caída libre en las encuestas, le descubrió el juego. Ahora se espera que los electores israelíes acierten a jubilar al genocida de Gaza para recomponer las relaciones con Washington.

Por su parte, los países del sur del Golfo Pérsico han podido comprobar que la red de bases militares destinadas a proyectar el poder protector de EE. UU. a los estados árabes, lejos de disuadir, agravó el conflicto. De guardián de la paz, EE. UU. pasó a ser el elemento beligerante a batir. Sus bases generaron vulnerabilidad, no seguridad, tanto para sí mismo como para sus aliados. Los estados del Golfo aprendieron una lección más dura: que, en su hora de necesidad, Estados Unidos priorizó sus propios intereses y los de Israel, dejándolos expuestos a represalias iraníes por una guerra que no querían ni en cuyos planes participaron. Las monarquías del Golfo no romperán sus lazos de seguridad con Washington, pero ambas partes tienen motivos para preguntarse si no estarían mejor construyendo un equilibrio regional menos dependiente de las promesas de protección estadounidense.

Zapatero como paradoja nacional

Luis Díez.

Quienes por motivos políticos han convertido a José Luis Rodríguez Zapatero en cliente de la Audiencia Nacional sabrán explicar el daño que el expresidente del Gobierno (2004/2011) ha infligido al reino de España. Es verdad que en 2006 respaldó desde el Ejecutivo la vía del diálogo que cuatro años después supuso el final de la actividad criminal de ETA y la posterior disolución de la organización terrorista. Con recordar las dos grandes manifestaciones encabezadas por el expresidente José María Aznar López y su entonces fracasado candidato a la jefatura del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, contra el presidente Zapatero, en las que se gritaba “con Zapatero como con su abuelo” –lo fusilaron en León en julio de 1936 sus colegas militares sublevados– sería suficiente para entender el daño de un diálogo con los etarras que ni supuso reducción de penas a los encarcelados ni renuncia a la investigación de los crímenes pendientes de aclarar, por más que el PP se escudase en las víctimas.

Quizá algunos temieron que con la desaparición de ETA se extinguiera también la Audiencia Nacional como tribunal especial. Sería parte del daño imputable a ZP. Hubo comentarios al respecto, aunque la cruda realidad –el terrorismo internacional, el narcotráfico y los delitos económicos relevantes y de corrupción– despejó las dudas sobre el mantenimiento de este tribunal especial creado al comienzo de la Transición. Fue el magistrado Rafael de Mendizábal Allende quien recomendó al presidente Adolfo Suárez González la creación de la Audiencia como órgano judicial singular y especializado en los delitos más graves que hasta entonces había juzgado el macabro TOP (Tribunal de Orden Público) durante la dictadura.

Por cierto, cuando el señor Aznar alcanzó la jefatura del Gobierno, en 1996, nombró ministra de Justicia a una hija del magistrado del TOP Jaime Mariscal de Gante. Este hombre había ejercido como comisario de la brigada político social en Zaragoza desde 1954. Doce años después prosiguió su labor represiva como titular del juzgado número 1 del TOP. Pero para que algunos rojos vieran que tenía corazón, el dirigente del PCE Simón Sánchez Montero me contaba: “A mi me condenó por terrorismo, que eran 20 años de cárcel, en vez de los 25 que te caían por comunista”. La hija de aquel juez, Margarita Mariscal de Gante, era juez de familia en Madrid, pero se negaba a firmar sentencias de divorcio. El Consejo del Poder Judicial le abrió un expediente, pero el PP la propuso como consejera del órgano rector de la judicatura; salió elegida y en cuanto tomó posesión, su expediente desapareció. Poco después, Aznar la nombró ministra. Una vergüenza.

Si no fuera lamentable sería paradójico que esa Audiencia Nacional ampliamente conocida por juzgar a los terroristas acabara condenando por supuesto “tráfico de influencias” y otros sonoros delitos al presidente del Gobierno que acabó con la peor plaga que ha padecido este país. Zapatero recuerda: “Cuando dialogué con ETA, un día, desde la tribuna del Congreso, se me dijo que estaba traicionando a los muertos. Fui contenido. Y la misma persona que lo dijo, que era el señor Rajoy, cuando llegó el fin de ETA, hizo una declaración que siempre le he aplaudido y agradecido. Rajoy afirmó que era el fin de verdad y que no se había pagado un precio político”.

El presidente Zapatero, que mantuvo informado a Rajoy del diálogo con ETA, lo que resultó básico para que el PP se sumara al éxito de la democracia frente a aquel engendro terrorista con base social creado por la dictadura criminal franquista y con el que no pudo la guerra sucia ni la cooperación francesa, era el mismo tipo que muchos años después salió en defensa de Pedro Sánchez cuando la derecha reaccionaria hacía campaña contra él, como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, al grito: «¡Que te vote Txapote!» Era como si esa derecha añorase a ETA o como si quisiera negar la libertad a los que habían cumplido sus penas –lustros y más lustros de prisión– o como si les estuvieran pidiendo la vuelta a las andadas. Otra vergüenza.

El presidente Zapatero, acusado de corrupción en una causa judicial encabezada por el PP-VOX y tres grupúsculos ultras afines, es la misma persona que defendió la legitimidad de Aznar y exigió respeto hacia él frente a los denuestos del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que le llamó “fascista”. El incidente ocurrió en la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile en noviembre de 2007 y dio lugar al famoso “¿Por qué no te callas?” del rey Juan Carlos I al líder bolivariano. La realidad es que el señor Aznar no sólo no condenó el golpe militar contra Chávez, protagonizado por varios mandos y la oligarquía empresarial en 2002, aprovechando el descontento laboral y las protestas por los despidos en Petróleos de Venezuela (PDVSA), sino que de acuerdo con los mandatarios estadounidenses, envió a su embajador en Caracas, Manuel Viturro de la Torre, un diplomático más franquista que Franco, a cumplimentar al nuevo presidente encumbrado por los golpistas, el jefe de la patronal Pedro Carmona.

Como es sabido, el golpe de Estado («vacío de poder», según los promotores) fracasó en veinticuatro horas. Chávez había sido retenido en el Fuerte Tiuna, el principal cuartel de Caracas, y volvió a ocupar el Palacio de Miraflores. El entonces presidente del Gobierno español, señor Aznar y su embajador Viturro quedaron en evidencia, apoyando a los golpistas «en el marco del diálogo reforzado» con la Administración Estadounidense de George Bush. Cabe añadir que después, durante la primera legislatura de Zapatero (2004-2008), el ya expresidente Aznar utilizó la fundación FAES para atacar a Chavez (también al presidente de Bolivia, Evo Morales y, desde luego, a Fidel Castro) y entorpecer las relaciones de España con Venezuela.

Mucho tiempo después, ya fuera del Gobierno y de la política activa en España, el expresidente Zapatero utilizaría sus buenas relaciones con los mandatarios venezolanos, especialmente con el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro y su número dos, la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para realizar tareas de mediación, evitar confrontaciones violentas y liberar a cientos de presos políticos.

«Yo empecé mi tarea en Venezuela –explica Zapatero– a petición de la oposición para hacer una mediación en un país que tenía gran conflicto. Una mediación que duró con intensidad desde el año 2016 al 2019 y que se ha traducido en 58 viajes con ocasión del diálogo en Venezuela: 48 a Caracas; 14 a República Dominicana, donde se celebraron negociaciones básicamente en el año 2017, con Unasur, con el expresidente Torrijos, con el expresidente Samper; una he estado en Washington, con ocasión de Venezuela en la OEA; una en Roma y una en Bogotá. La actividad de los viajes fue sobre todo hasta 2019, 2020, prácticamente el 80 %. A partir de ahí he viajado una o dos veces al año de media, fundamentalmente en procesos electorales y para la tarea que me ha ocupado esencialmente durante estos años: liberar presos en Venezuela. He participado directa o indirectamente en la liberación de centenares de presos”.

Aunque la mediación entre la oposición y el Gobierno bolivariano y la labor humanitaria del expresidente Zapatero no le reportaban ingreso alguno, según declaró hace dos meses en el Senado, donde fue insultado, una vez más, por el representante del PP que le interrogó, su actuación ha dado lugar a la publicación de bulos y disparates que le colocaban de propietario de una mina de oro en Venezuela. La supuesta información fue atribuida Hugo Carvajal, un antiguo colaborador de Chávez, enfrentado a Maduro. Este militar estaba reclamado por la Justicia de EEUU y fue detenido en Madrid y extraditado. Las supuestas informaciones del llamado pollo Carvajal se habrían producido en la Audiencia Nacional, según esos medios. Sin embargo, Carvajal, encarcelado en EEUU, ha negado por escrito en una carta a Zapatero haber dicho eso ni haber hablado mal del expresidente, al que, por otra parte ha agradecido la liberación de un amigo preso en Caracas.

Por paradójico que parezca, la propia Administración estadounidense dirigida por Donald Trump y sus colaboradores ultraderechistas colocó a ZP en el punto de mira al temer que sus funciones de mediación supusieran una salida pacífica y negociada con la oposición al régimen chavista. Trump no quería un acuerdo de las fuerzas democráticas. Su objetivo eran –sigue siendo– las riquezas del país. Así, al tiempo que desplegaba su fuerza naval en el Caribe para volar «narcolanchas» y preparar el asalto a Caracas, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, sugería públicamente retirar el visado al socialista español.

Landau reaccionó a una información del Diario Las Américas sobre la mediación de Zapatero para la retirada de Maduro y la transición pactada, publicando en X una imagen de ZP a lo Batman y su «batiseñal» con el breve texto: “¿Será esta la señal para el Quitavisas?”. La información de ese periódico al servicio de la derecha y el trumpismo refiere que Zapatero, el general chavista Miguel Rodríguez Torres y el exdiputado Eudoro González Dellán, que componen su círculo venezolano, expusieron en Madrid el plan durante una reunión de “exploración” con opositores venezolanos exiliados y tendrían previsto hacer contactos en Washington, a través de las relaciones de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, con altos funcionarios de Qatar.

La retirada del visado a Zapatero añadiría tensión a las relaciones bilaterales de EEUU con España, algo que tras el asalto a la residencia y el secuestro del presidente Maduro, encarcelado en Nueva York, donde está siendo juzgado, perdería sentido. Sin embargo, el hallazgo ahora de los mensajes del teléfono clonado en 2021 por la policía de fronteras en el Aeropuerto de Miami al accionista mayoritario de Plus Ultra, el venezolano Rodolfo Reyes Rojas ha sido determinante para que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama procesara a Zapatero.

El empresario venezolano hablaba de la influencia del «pana Zapatero» para obtener dos préstamos oficiales de la SEPI por valor de 53 millones de euros a fin de devolver unos créditos-puente que habían conseguido para mantener a flote la compañía aérea. Por razones desconocidas, las alusiones al expresidente del Gobierno español en el teléfono clonado al entonces presidente de Plus Ultra sin mandamiento ni control judicial fueron entregadas al juez de la Audiencia Nacional que reclamó el caso al juzgado ordinario de instrucción que admitió las denuncias ultras.

El juez Calama comunicó el procesamiento del expresidente Zapatero el 18 de mayo pasado, apenas una semana después de recibir los clonajes telefónicos de la agencia policial norteamericana. Después se acordó que el cumplimiento de las normas procesales requería la petición formal del juzgado. Con todo, tras interrogar a Zapatero el lunes pasado durante tres horas, su señoría afirmó en el auto posterior que el expresidente «no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad expuestos en la imputación y que derivan de diversas y distintas fuentes de prueba».

El magistrado denegó las medidas preventivas que pidió la Fiscalía Anticorrupción como eran la comparecencia quincenal ante el juzgado, la retirada del pasaporte y la prohibición de salir de España. También rechazó las peticiones de la acusación popular unificada en el representante del PP e integrada por VOX, Hazte Oír, Iustitia Europa y Liberum. El partido de extrema derecha y los tres apéndices pidieron prisión provisional para el expresidente.

Trabajador autónomo y padre de dos hijas

El exdirigente del PSOE salió de la presidencia del Gobierno tras las elecciones generales de finales de 2011, permaneció unos meses en el Consejo de Estado y se dio de alta como autónomo para trabajar como consultor de una prestigiosa marca internacional con una potente sucursal en España. Más tarde, en 2020 aceptaría trabajar para la consultora creada por su amigo Julio Martínez Martínez, un pequeño empresario del calzado y la actividad inmobiliaria. Los pagos tanto a Zapatero como a la empresa de marketing y publicidad de sus hijas por parte de este Martínez han sido relacionados con el porcentaje del 1% de los 53 millones de euros concedidos por la SEPI a los dueños de Plus Ultra. Aunque ni siquiera la cantidad 530.000 euros coincide con los pagos realizados por Martínez Martínez como presidente de la consultora Análisis Relevante, el magistrado de la Audiencia Nacional da validez al informe policial frente a la fácil verificación de los ingresos de Zapatero por la venta de una vivienda.

Durante más de una década, el señor Zapatero ha hecho informes y trabajado como consultor invitado por empresas, instituciones y organizaciones de todo el mundo. En el Senado dio algunos datos sobre su tarea: «He realizado 172 viajes internacionales para actividades no de recreo, sino de trabajo; 172 viajes internacionales. He sido invitado —obviamente, a esto se va siempre invitado— a 186 actos públicos en 38 países. En España he hecho 134 viajes nacionales, sin contar, por supuesto, actos de partido, que me piden muchos, y 370 actos públicos. Conviene tener un poco la medida de por qué un consultor tiene cierta valoración en el mercado y se llega a un acuerdo de mercado. Eso me parece importante. Por ejemplo, en estos años he sido invitado a la Universidad de Yale, a la Universidad de Harvard, a la Universidad de Oxford, al Parlamento Europeo, al Banco Mundial, al Colegio Español de París, a la Universidad Libre de Bogotá, a la Universidad de Toulouse, al PNUD…» El PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) es la agencia de Naciones Unidas que se encarga de la lucha contra la pobreza y las desigualdades en más de 170 países.

El expresidente pertenece al consejo asesor de Gate Center, un think tank, con el que ha dado conferencias por todo el mundo, como es habitual en los exmandatarios internacionales. Gate Center forma parte del grupo Thinking Heads, presidido y fundado por Daniel Romero-Abreu. El magistrado Calama y la UDEF vinculan los cobros de Zapatero por su actividad de consultor, conferenciante y docente durante más de una década con la supuesta trama de «influencias», situando los 681.318 euros que ha percibido de este grupo y los 352.980 euros de Gate Center, así como los 171.727 euros que percibió la empresa de mercadotecnia y publicidad de sus dos hijas (cuenta con seis empleados), como fondos del entramado de la red de influencias que se enmarcaría en el delito de tráfico de influencias.

Si las retribuciones dinerarias en todos esos años, con una tributación como autónomo de más del 40% por IRPF, procedían del trabajo personal como consultor carecería de sentido crear una sociedad en un paraíso fiscal para escamotear el pago de impuestos. Pero hasta de «blanqueo de capitales» está acusado Zapatero, cuyas dos hijas también han sido procesadas por el magistrado Calama, junto con Gertrudis, su secretaria de toda la vida.

Lo que más ha impactado a la opinión pública es que tuviera joyas en la caja fuerte de su despacho de expresidente del Gobierno, situado en la calle de Ferraz, frente a la sede del PSOE. Ya se sabe que la casa Ansorena ha tasado en 1,3 millones de euros el valor de esas piedras preciosas y oro blanco. También se sabe que el juez Calama ha negado otra tasación solicitada por el encausado. En cuanto a la procedencia, más allá de los regalos de los jeques árabes a otros ministros y representantes españoles (también a periodistas), el expresidente del Gobierno ha pedido tiempo para documentar la procedencia de las alhajas intervenidas por la policía. ¿Tienen los expresidentes obligación de entregar los regalos? ¿Por qué las guardaba en el despacho oficial, agenciado con dinero público, y no en un lugar más privado y seguro?

Un colegio, metáfora del desprecio de Ayuso a los vecinos de Rivas

Luis Díez.

Parcela cedida hace 8 años para la construcción de un colegio

Un colegio de enseñanza infantil y básica se ha convertido en muestra evidente de la mala gestión educativa y el desprecio del Gobierno del PP de la Comunidad de Madrid hacia los vecinos de Rivas-Vaciamadrid. Esta ciudad situada en el este de la región, al pie de las montañas formadas por escombros, residuos y basuras de la capital –el vertedero se completó con una incineradora hace 25 años– cuenta ya con 100.000 habitantes y está gobernada por la izquierda sin interrupción desde las primeras elecciones locales en 1979. Hace ocho años su Ayuntamiento entregó al Ejecutivo autonómico, competente en materia educativa, una parcela de 12.900 metros cuadrados, valorada en cuatro millones de euros, para que construyera un Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) en una zona de expansión urbanística articulada por la Avenida de Pablo Iglesias.

Era el mes de noviembre de 2018 y el Gobierno autonómico madrileño se hallaba bajo los efectos de las crisis de los batracios o sucesivas dimisiones de consejeros de los gabinetes de Esperanza Aguirre que “salían ranas”. Su vicepresidente y sucesor, Ignacio González, también salió rana y la sustituta de éste, Cristina Cifuentes, de confianza del entonces presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, descarriló cuando los enemigos internos hicieron llegar al medio digital Okdiario de Eduardo Inda un video con los empleados de seguridad de un supermercado descubriendo que Cifuentes se llevaba sin pagar unas cremas faciales y corporales bastante caras. Dimitió y fue sustituida por su correligionario Ángel Garrido, quien ocupó la presidencia entre abril de 2018 y agosto de 2019. También dimitió porque, contra el criterio de la dirección del PP madrileño, el nuevo presidente nacional, Pablo Casado, nombró a Isabel Díaz Ayuso –una periodista empleada de Aguirre– candidata a la presidencia autonómica.

Se entiende que en aquellos tiempos marcados por las luchas intestinas y las crisis de improbidad –los casos de corrupción todavía afectan al Ejecutivo madrileño– el solar para el colegio que necesitaban los niños de un barrio de Rivas fuera un asunto menor para los gobernantes de la Puerta del Sol. De lo único que se ocuparon los jichos que alcanzaron el poder (PP, Ciudadanos y Vox) con Ayuso al frente fue de aceptar los terrenos y rechazar el nombre del futuro colegio que, a propuesta del Ayuntamiento de Rivas, previa deliberación del Consejo Municipal de Educación, se iba a llamar Mercedes Vera. En lugar de eso, el Gobierno autonómico decidió que se llamaría CEIP de la Hispanidad. ¿Por qué?

Mercedes Vera (1907-2000) fue una maestra represaliada por la dictadura franquista, una mujer que acabó enseñando en la finca El Porcal y en el casco antiguo de aquella pequeña aldea de aparceros que era Rivas hasta los años ochenta del siglo pasado en que la necesidad de viviendas la convirtió en la ciudad actual. Los enseñantes y el consistorio entendían que aquella mujer que combatió el analfabetismo en unas condiciones de pobreza, precariedad y persecución inenarrables merecía un reconocimiento y un recuerdo. Pero la catadura fascio-franquista de los jefes de la derecha española todavía lo impide.

Rivas no ha parado de crecer, hay pisos pero faltan plazas escolares.

Desde 2018 hasta el día de hoy ha pasado mucha agua del Jarama bajo el Puente de Arganda, ha habido inundaciones, borrascas y se han posado los silenciosos copos de nieve por estas latitudes sin que las autoridades competentes se hayan ocupado de la falta de plazas escolares más que para colocar contenedores de chapa como aulas y ampliar el número de alumnos por enseñante. Ni que decir tiene que también han ayudado a la iniciativa privada a plantar sus ciudades escolares –dos complejos educativos de pago desde infantil a la universidad y un colegio concertado–, pero con la carestía de la vivienda y unas familias hipotecadas hasta las cejas, la enseñanza pública (de tanta o mayor calidad que la privada) es, además de un derecho, una viva necesidad.

Tres años después de la entrega de la parcela, el gobierno de Ayuso decidió que el colegio Hispanidad (Mercedes Vera para los vecinos) comenzase a funcionar. Pero ni siquiera había sido construido. ¿Qué hacer? Los niños del ciclo infantil del curso 2021/22 se incorporarían a las aulas del CEIP Dulce Chacón. El curso siguiente (2022/23) el colegio seguía sin construir, así que los alumnos de 1° y 2° dieron sus clases en unos barracones instalados en el patio del Dulce Chacón.

Pancartas vecinales reclamando el colegio Mercedes Vera a medio construir.

Finalmente, el Gobierno autonómico, que había dividido en dos fases la construcción del colegio, contra el criterio de los vecinos y del Ayuntamiento de Rivas, entregó un primer inmueble de planta baja con aulas y un pequeño patio de recreo para que fuera usado en el curso 2024/25 por los alumnos de 1º a 3º de educación infantil. Habían pasado seis años. Las torres de viviendas habían crecido alrededor. La necesidad de plazas escolares era un clamor en esta y en otras zonas de Rivas. La iniciativa privada iba cubriendo las necesidades en el barrio de La Luna, área de expansión urbana, pero “la emergencia educativa” provocaba concentraciones vecinales y se leía en las pancartas y carteles colocadas en las entradas a la ciudad.

La primera fase del CEIP Hispanidad (Mercedes Vera) había sido adjudicada en dos millones de euros, y el consejero de Educación, Emilio Viciana, acudió a Rivas en compañía de su viceconsejero de Organización Educativa, José Carlos Fernández Borreguero, para anunciar “a corto plazo” la segunda fase del centro educativo. No realizaron su anuncio en un acto público sino en un encuentro sectario con afiliados al PP. Dijeron que la ampliación se había licitado hacía una semana, aseguraron que estaría finalizada en 2026 y explicaron que el nuevo edificio tendría tres aulas más de Infantil para 75 alumnos y 24 de Primaria para otros 600, así como cuatro aulas de desdoble, cuatro de apoyo, otras específicas, biblioteca, gimnasio y pista deportiva.

A la Asociación de Familiares de Alumnos (AFA) les pareció extraño que en el proyecto no figurase una cocina, como tienen los demás colegios. Ante el supuesto olvido pidieron aclaraciones y reclamaron ese equipamiento esencial. Sin embargo, las obras ya habían sido adjudicadas (7 millones de euros) y la reclamación cayó en saco roto. Con todo, el suministro de comida industrial elaborada fuera del centro no iba a ser la única sorpresa. Pronto las familias afectadas se darían cuenta de que la segunda fase (definitiva) del CEIP se acabaría convirtiendo en el cuento de nunca acabar del famoso editor Saturnino Calleja.

Las obras comenzaron antes del verano de 2025 y, tras plantar las estructuras prefabricadas de bigas metálicas, la construcción del edificio (dos plantas de ladrillo rojo revocado con cemento y calafateado) alcanzó un buen ritmo. Pero un día de febrero pasado los andamios quedaron sin albañiles, desaparecieron las furgonetas y los camiones que traían al personal y el material, la jirafa de la grúa permaneció inmóvil y silenciosa. Transcurrió una semana y los vecinos comenzaron a inquietarse. Lógico. La obra había sido paralizada. ¿Por qué?

Madres y padres de alumnos junto a la obra parada del anhelado colegio público.

El consejero Viciana acababa de ser sustituido por Mercedes Zarzalejo Carbajo, que no sabía nada. El viceconsejero Fernández Borreguero se mantenía en el cargo, pero se negaba a dar explicaciónes. El director general de Infraestructuras y Servicios, Ignacio García Rodríguez, ni mu. Y el director del Área Territorial Madrid-Este, Marcos Rafael Moreno Sánchez, miembro a la sazón del Cuerpo de Inspectores de Educación de Madrid, atribuía la paralización de la obra a “causas sobrevenidas”. ¿Qué causas?

La realidad nunca aclarada es que el Gobierno de Ayuso adjudicó la segunda fase del colegio a la unión temporal de empresas (UTE) compuesta por Tableros y Puentes S.A. (TAPUSA) y Bienes y Obras del Principado S.A. (BOPRISA) sin reparar en que la primera, una sociedad manejada por la familia Álvarez Yague, venía arrastrando problemas en Chile desde 2022 y ha dejado sin terminar obras públicas –carreteras y puentes– en cuatro regiones de ese país. Sus incumplimientos de contratos e impagos del salario a 400 trabajadores han dado lugar a demandas judiciales del gobierno chileno. La empresa ha tenido problemas por casos de alta corrupción en Perú. Pero al Ejecutivo de Ayuso no le importó. La asociada BOPRISA pertenece a la familia Argüelles Aller y Argüelles Casal y construye casi exclusivamente en Asturias, donde posee un conglomerado societario con sede en el Polígono Riaño II de Langreo.

Mientras tanto, la falta de explicaciones y, sobre todo, de soluciones para terminar el colegio proyectado hace ocho años, ha llevado a algunos padres y madres afectadas por la falta de plazas escolares a colocar pancartas, encerrarse en el colegio y acudir a La Revuelta, el popular programa de TVE que dirige David Broncano para denunciar la incuria a la que vienen siendo sometidos por la Administración de Ayuso, una presidenta autonómica más preocupada por soltar dicterios contra Pedro Sánchez y por defender las mordidas y el fraude a Hacienda de su novio que de resolver los problemas de los ciudadanos.

La construcción del colegio abandonado sin terminar se adjudicó a una empresa que dejó obras colgadas y salarios sin pagar en Chile y estuvo afectada por corrupción en Perú.

Se podría decir que los vecinos de esta zona central de Rivas tienen mala suerte si no fuera que la construcción del gimnasio del CEIP La Luna sigue pendiente, el futuro Instituto de Educación Secundaria (IES) Margarita Salas sigue sin terminar y, encima, el Ejecutivo autonómico ha reducido la oferta de Formación Profesional al cancelar la colaboración del hospital privado HM con el centro Justa Freire. La alcaldesa de Rivas, Aida Castillejo (IU-Mas Madrid-Equo) explica que el Ayuntamiento ha ofrecido hacerse cargo de la terminación del CEIP Hispanidad (Mercedes Vera). “Hace un mes que nos reunimos con la Consejería y nos dijeron que la solución era inminente”, afirma Castillejo. Pero a una semana del final del curso escolar no hay cesión de obras ni nueva licitación. Lo único cierto es que el colegio seguirá sin terminar cuando comience el nuevo curso escolar 2026-27.

Por primera vez un Papa habla (para todos) desde la tribuna del Congreso

Luis Díez.

Robert Francis Prevots, más conocido como papa León XIV, ya está con nosotros. Llegó a Madrid a las 10:30 de este sábado, 6 de junio de 2026, en vuelo directo desde Roma. Bienvenido sea. Entre actos protocolarios, discursos, saludos, vigilias, rezos, misas y procesiones –la del Corpus Chisti el domingo en Cibeles– le van a dar un tute de no parar. No importa, pues el hombre de la sotana blanca todavía es joven (70 años) para la tradición de los santos padres y, según me comenta un voltaico amigo vaticanista, llega con las pilas cargadas de energía.

El Pontífice tiene previsto acudir el lunes a las 10:30 al templo de la soberanía nacional. Una hora antes recibirá al presidente del Gobierno en la Nunciatura. Es de suponer que Pedro Sánchez le ponga al corriente de la situación política antes de que, ya en el Congreso de los Diputados, el Papa pronuncie su discurso a los diputados y senadores que quieran oírlo, incluidos agnósticos y ateos.

Es la primera vez en la historia contemporánea de España que sucede esto. Y además ocurre con un gobierno de izquierdas, socialista y democrático, progresista, amable, pacifista y defensor de los derechos y libertades individuales y sociales. “¡Gaudeamos igitur, inter nobis habemus Papam!” (alegrémonos, pues tenemos al Papa entre nosotros), me dice un discípulo del inolvidable Peces-Barba, aquel constitucionalista al que llamaban padre Gregorio. “Verás cómo los descreídos acaban aplaudiendo al vir bonus” (hombre de bien), añade.

Por la información que le hayan aportado ya sabrá este chicagüense con nacionalidad de EEUU y de Perú (nació Chicago y fue obispo de Chiclayo) que aquí no quedan bolcheviques, aunque sobran cavernícolas y que el templo de la democracia ha adquirido en los últimos tiempos la dimensión de un insultódromo, de un área de desfogue de silvestres jabalís y algún rinoceronte ávido de poder.

En los últimos cien días se ha registrado medio centenar de insultos o dicterios, casi siempre por boca de la oposición de derechas. A saber: 12 relacionados con supuestas faltas a la verdad (embusteros, mentirosos, falaces, falsos, trileros, tramposos…); otros 12 alusivos a la administración de lo público pro domo suo (corruptos, prevaricadores, ladrones y otros sinónimos como el popular “chorizos); 7 veces “mafiosos, delincuentes organizados» y a secas. Todos ellos acompañados de varios «sinverguenzas, inmorales, filoterroristas y traidores a España». Tal es el nivel del debate.

Si hasta en el extranjero han podido ver y leer el ininteligente insulto que desde el palco de invitados del Congreso lanzó hace tiempo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al presidente del Gobierno cuando éste solicitó al dirigente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que la cesara por improbidad reiterada en adjudicaciones de contratos de mascarillas durante la pandemia a beneficio de su hermano y a mayor beneficio de su compañero sentimental, el defraudador fiscal Alberto González Amador, hemos de dar por hecho que el romano Pontífice sabe como tratan aquí al jefe del Ejecutivo.

En ocasiones la señora Ayuso y su madre política, Esperanza Aguirre, aquella lideresa aznarista que ahora aparece en manifestaciones callejeras con clientes de la Audiencia Nacional como el adquirido Aldama y otros tipos de la ultraderecha, animalizan el nombre propio de Sánchez para corear más a gusto: “perroo sánchez… hijo de puta”. “Ignosce illis, quia sciunt quid dicant, et non dicunt quae sciunt. (Perdónales porque no saben lo que dicen y no dicen lo que saben), dice mi amigo vaticanista.

León XIV entrega un libro a Pedro Sánchez durante su reciente encuentro en el Vaticano.

También hemos de dar por hecho que su Santidad, que como prior de los Agustinos visitó a comienzos de siglo las congregaciones de Tenerife, Málaga, Ávila, Bilbao y León, conoce las vicisitudes migratorias de los españoles y es consciente de que nuestra derecha política abjura del proceso de regularización de inmigrantes sin documentación que ha impulsado el Gobierno a petición, entre otras organizaciones humanitarias, de esa Cáritas Diocesana cuyo proyecto “Cedia 24 horas” va a conocer este sábado antes de participar en la Vigilia de Oración con los jóvenes en la plaza de Lima.

¿No es paradójico que una derecha tan católica, apostólica y romana…, unas mujeres y hombres tan defensores de las virtudes cardinales y teologales, unos dirigentes cual Ayuso, Feijóo, Gamarra… gente de insignias, bandera, libro de reglas…, personas que se presentan sine labe concepta (sin defecto concebidas) sean a su vez tan cínicas y crueles con los inmigrantes. ¿O es que no son tan justos, virtuosos ni piadosos como pregonan y prefieren que los inmigrantes sigan sin reconocimiento legal ni social para explotarles mejor?

Sepa León XIV que los líderes de esa derecha reaccionaria a los que va a saludar en el Congreso tratan de envenenar la convivencia y están sembrando cizaña contra los trabajadores inmigrantes que, por otra parte, aportan mucha más riqueza, bondad y bienestar que los magros salarios y el abundante desprecio reciben. De todo hay en la viña del señor, pero esa derecha criminaliza a los inmigrantes pobres, los acusa de delincuentes y finalmente les niega el derecho a la igualdad con los demás ciudadanos (pactos del PP y VOX en varios gobiernos autonómicos). Además promete aplicar la política del bronco y despiadado presidente de EEUU (detención, confinamiento y expulsión) a los inmigrantes y sus hijos si llega a gobernar.

Y sepa también el romano Pontífice que los jefes de esta derecha dura y bronca ni rechazan las guerras de oportunidad de Donald Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano ni han condenado las masacres en Gaza (Palestina). Por el contrario, cuando el presidente del Gobierno, señor Sánchez, ha ido a Jerusalén a pedir a Netanyahu que pare la máquina de matar, y cuando España ha reconocido al Estado de Palestina, algunos de ellos han acudido en persona a mostrar su apoyo al primer ministro israelí.

¿Qué pueden decir ahora ante los cuatro ataques de mortero lanzados contra la base Miguel de Cervantes de los cascos azules españoles en Líbano, que costaron la vida a un soldado serbio e hirieron sin gravedad a dos españoles? El incidente ocurrió la noche del miércoles en el alfoz de la ciudad de Marjayún. Israel lo atribuyó a las milicias de Hizbula. Pero su ejército sigue ocupando y bombardeando Líbano, lo mismo que hizo en Gaza. Y de tanto en tanto ataca, asesina y trata de intimidar a los soldados de paz de la ONU, que considera molestos. ¿Realizará la derecha española alguna gestión exigiendo al Estado israelí que respete a quienes luchan por la paz? En ninguna ocasión anterior lo ha hecho.

En fin, puesto que la última intervención registrada en el Congreso de un dirigente principal del PP –su secretario general, Miguel Tellado– fue para insultar al propio Parlamento, al Gobierno y, de paso, reprochar a su paisana galega, la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz que no haya dimitido por “las tramas de corrupción”, alguien ha de informar a León XIV que no, que el Congreso de los Diputados del Reino de España no es “una barbacoa de chorizos” como ha dijo el señor Tellado. Cierto, que enseguida concreto: “de tanto chorizo del Gobierno y el Partido Socialista”.

Miguel Tellado (en el centro) se fue a Bilbao a insultar al PNV tras decir que el Congreso era una «barbacoa de chorizos del Gobierno y el partido socialista»

Poco después el pícnico dirigente viajó a Bilbao a insultar a los del PNV porque mantienen su apoyo al Gobierno del socialista Sánchez Pérez-Castejón que el martes pasado cumplió ocho años en el poder, el equivalente a dos legislaturas que, entre otras cosas han servido para restablecer la concordia con los nacionalistas, combatir la pobreza, mejorar la producción, el empleo, afianzar los derechos civiles y sociales y conducir a este país por la senda del equilibrio, la solidaridad y la prosperidad.

Rece su Santidad por todos nosotros y disculpe el lector los latinajos de este texto; se deben a que León XIV puede hablar a sus señorías en latín y obligado es a los periodistas que, como decía Manuel Chaves Nogales, somos los sacristanes de todos los cultos, entrenar las neuronas para entenderlo o, cuando menos, interpretarlo cabalmente. Gracias.