Millones de personas aprovecharon el asueto del sábado 28 de marzo para acudir a los más de cuatro mil actos convocados en otros tantos pueblos y ciudades de Estados Unidos contra la guerra en Irán, decidida y lanzada por el presidente Donald Trump de acuerdo con el primer ministro de Israel, el genocida Benjamín Netanyahu, sin una consulta al Congreso ni siquiera a su gabinete en pleno, que reunió el jueves pasado por primera vez desde que empezó la guerra.
Las protestas, bajo el lema No Kings, por tercera vez en menos de un año, se dirigieron también contra la política migratoria del matón republicano de la Casa Blanca, que persigue con especial saña a hispanos y africanos y ha llegado a emplear al ejército en las ciudades para reforzar las redadas indiscriminadas de la policía de aduana y fronteras, el ICE, considerado “la Gestapo de Trump”.
En esta ocasión Minnesota se convirtió en el centro de atención de las protestas masivas contra las políticas del belicoso jefe ultraderechista del Partido Republicano, en recuerdo y homenaje a los dos jóvenes profesionales estadounidenses asesinados a tiros por el ICE, Renee Good y Alex Pretti. Miles de personas corearon su nombre, hombro con hombro, mientras en los jardines del Capitolio, en San Paul, el cantante Bruce Springsteen interpretaba Streets of Minneapolis, la canción que compuso en respuesta a los asesinatos. “Vuestra fortaleza y vuestro compromiso nos demostraron que esto seguía siendo Estados Unidos”, dijo. “Y esta pesadilla reaccionaria, y estas invasiones de ciudades estadounidenses, no quedarán impunes”.
La gente se movilizó desde la populosa Nueva York hasta Driggs, un pueblo de menos de 2.000 habitantes en el este de Idaho, donde Trump ganó con el 66% de los votos en 2024. Chicago fue un clamor contra la guerra y los ataques a los inmigrantes. La escalada del conflicto contra Irán ha provocado un aumento desmesurado de los precios de la gasolina y el despliegue del ICE en los aeropuertos ha colmado la paciencia de los estadounidenses.
Además de la protesta en el Grant Park de Chicago, que comenzó el sábado por la tarde con una potente interpretación de In This America de la artista local Melody Angel, se registraron manifestaciones masivas en Denver, Boston, Austin, Phoenix, Los Ángeles, Atlánta, Miami… En esta ocasión la manifestación llegó a la zona entre Mar-a-Lago y Boca de Ratón donde se encuentra el resort y club de lujo del destinatario de la nueva protesta.
Según informaciones de los grandes diarios y de la agencia AP, la participación superó la registrada en las dos convocatorias anteriores y alcanzó la cifra de ocho millones de personas. A pesar del tono pacífico de los actos, dos legisladores estatales fueron tiroteados en Minneapolis sin que se registrara ninguna desgracia. Otras tres personas fueron heridas de bala durante la manifestación en Salt Lake City. En Culpeper, Virginia, un tipo embistió con su vehículo a la multitud, atropellando a una persona, que resultó con heridas leves.
Aparte esos episodios odiosos, en Austin la policía utilizó gases lacrimógenos y realizó arrestos cerca del Capitolio Estatal tras un día de manifestaciones que se mantuvieron mayoritariamente pacíficas. Horas antes, se avisó una “amenaza creíble” contra legisladores estatales de Texas que planeaban asistir a la manifestación. En Los Ángeles, la policía también empleó irritantes químicos contra los manifestantes y practicó detenciones de personas que suponía que eran inmigrantes.
Bruce Springsteen rindió homenaje a Rene y Alex, asesinados por el ICE en MinnesotaEn BostonEn DenverAcciones policiales en Los Ángeles
Cuando aparecen sobre la superficie terrestre los monstruos despiadados y poderosos que conocemos por televisión y por la muerte, el sufrimiento y el daño que acarrean a la humanidad –caso del matón de la Casa Blanca, Donald Trump, y su compadre el genocida de Gaza y Líbano, Benjamín Netanyahu, junto al ruso con cara de víbora, Vladímir Putin–, tiendo a invocar a Samuel Langhorne Clemens: el gran Mark Twain. El nació el 30 de noviembre de 1835 durante una de las visitas a la Tierra del cometa Halley y predijo que se iría con él. Acertó. Murió 74 años después, coincidiendo con la siguiente visita del cometa.
Mark Twain fue muchas cosas, pero sobre todo demostró talento, humor y sabiduría como escritor. Alguien como William Faulkner, premio Nobel de Literatura, con enorme influencia incluso sobre los hispanos Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, dijo que Twain “es el padre de la literatura estadounidense”. Es probable que acertara. Desde la pequeña localidad de Florida, en Musuri (EEUU), donde sus padres John y Jane le trajeron al mundo, se trasladó a Annibal, en la ribera del Misisipi, donde pasó su niñez, perdió a su padre, dejó la escuela con once años y empezó a trabajar de aprendiz en una imprenta.
Ya convertido en tipógrafo, a los quince años empezó a publicar artículos humorísticos y relatos de viajes en el Annibal Journal, periódico que editaba su hermano mayor, Orion, al que poco después acompañó a Iowa, donde había comprado parte del Journal de Muscatine. Con 18 años Twain escribía relatos de viaje mientras rulaba como impresor itinerante por Nueva York, Filadelfia, San Luis, Cincinnati…
Cansado de recorrer aquel mundo, a los 22 años regresó a Annibal, en Misuri, donde se conserva su casa-museo y muchas cosas llevan su nombre, incluido el puente sobre la autopista 72 que une Misuri e Ilinois sobre el Misisipi y un faro a su memoria.
Después, durante un viaje río abajo hacia Nueva Orleans en un riverboat (vapor con ruedas de palas) conoció al piloto Horace Bixby y decidió seguir sus pasos. Estudio las técnicas de navegación fluvial por el Misisipi, adquirió conocimientos detallados sobre las corrientes del cambiante río, los puertos, los cientos de embarcaderos y cuantos detalles sobresalientes debía de conocer sobre el inmenso río de tres mil kilómetros. Al cabo de dos años obtuvo la licencia de piloto fluvial.
Pero pasaron muchas cosas y pocas buenas. La más dura fue la muerte de su hermano Henry. Mark le convenció para que trabajase con él vapor Pennsylvania y lo más triste fue que un mes antes de que muriera a consecuencia del estallido de la caldera del barco, él había tenido un sueño realista con la premonición de que ocurriría eso. Samuel, que entonces todavía no era conocido como Mark Twain, se sintió culpable el resto de su vida.
En este punto alguien puede suponer que la invocación del autor de Las aventuras de Tom Sawyer se debe al deseo de que nos transmita su pronóstico sobre cuándo van a desaparecer de la faz de la Tierra los canallas de la guerra. No es eso. Aunque a raíz de la amarga experiencia con su hermano, Twain se interesó por la parapsicología, no encontró métodos fiables de transmisión psicológica de fallecidos hace más de un siglo a vivos de ahora. Y por otra parte nunca se creyó infalible en sus premoniciones.
En cambio, el autor de Las aventuras de Huckleberry Finn, nos transmitió por escrito, que era la forma más sencilla de transferir información del pasado al futuro, un relato estupendo y cargado de sencillez para liquidar la guerra, todas las guerras. Samuel –para entonces ya había adoptado como seudónimo la expresión mark twain o marca dos, en referencia a las dos brazas (3,6 metros) de calado mínimo para una navegación segura de los riverboats– proponía dejar un niño de pecho al cuidado de un general para que comprobásemos cómo le daba tanta guerra que lo acababa derrotando. Y a continuación, añadía un brindis por los lactantes.
Creo que el cuento se titulaba Discurso a los lactantes o algo por el estilo y venía empaquetado junto con otros en un volumen con el título de alguno de los relatos, quizá El hombre que corrompió a una ciudad o La célebre rana saltadora del distrito de Calaveras. El editor sabrá. La conclusión sugerida –que no explícita– del gran Twain que combinaba la sátira, la crítica social y el pensamiento sencillo es bien clara: para acabar con las guerras hemos de dar niños de pecho a los comandantes jefes para que se ocupen de ellos.
En el caso del forajido fascista de la Casa Blanca con el cerebro deforme por la telerrealidad de la que también salieron otros miembros de su gabinete como el secretario de Transportes Sean Duffy, el segundo secretario de Seguridad Nacional, señor Mullin, sustituto de la aspirante a estrella de reality shows Kristi Noem, sin olvidar al excomentarista “político” de Fox News y actual secretario de Guerra, Peter Brian Hegseth, se podría considerar la excepción de que el niño fuera algo mayor para que el abuelo se entretuviera con él disparando en la Nintendo a monstruos como el inquilino de Jerusalén Balfou Street.
Por si fuera poco el daño humano y material que los criminales de guerra Trump y Netanyahu están causando en Irán y Líbano, sus 21 días de bombardeos ya dejan a millones de perdedores en el frente económico. Somos cientos de miles de trabajadores, clase media laboral, funcionarios, especialistas, técnicos, aprendices, estudiantes, gente de mediado pasar y, a mayor desgracia, personas en el límite de la subsistencia. La carestía nos golpea y convierte la vida en una lucha sin cuartel contra un ejército de fantasmas. Como decía Blas de Otero, “vivir se ha puesto al rojo vivo”.
El cierre del pasillo del petróleo por el estrecho de Ormuz ha provocado un incremento del precio de los carburantes del 40%. El bombardeo por parte de Israel del yacimiento de gas más grande del mundo, conocido como South Pars y administrado por Irán y Qatar en el Golfo Pérsico, ha duplicado de la noche a la mañana el precio del gas licuado. El incremento del precio de los carburantes y de la energía afecta a toda la cadena productiva y al transporte de tal forma que los cálculos más optimistas ya sitúan la pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios en un 10%.
Los estadounidenses pagaban la gasolina a finales de febrero a 2,90 dólares por galón (3,78 litros), y en dos semanas de guerra el precio había subido a 3,70 dólares, según la Administración de Información Energética. En el caso del gasóleo el precio es más alto. Es el mayor aumento en menos tiempo de los últimos 30 años, superior al registrado al comienzo de la guerra en Ucrania en 2022 y a los asociados a la recesión de 2008 y los recortes de extracción de la OPEP. Es todo lo que tienen que agradecer al matón que colocaron en la Casa Blanca. También ellos están perdiendo la guerra.
Los chinos, muy dependientes de los suministros de crudo desde el Golfo, ya funcionan con la consigna de consumir menos energía fósil, moverse poco, tele-trabajar y darle al pedal. Eso no quita para que toda su producción agraria y fabril sea más cara y tengan que volver al carbón, con el consiguiente daño añadido a la atmósfera. De hecho, la descarbonización ha quedado paralizada en gran parte de Asia Oriental. La atmósfera terrestre es también perdedora de la guerra. ¿Qué miérda respirarán nuestros hijos?
En términos globales sólo Rusia está ganando la guerra en el frente económico. Aunque la Unión Europea (EA) mantiene el embargo al petroleo y el gas del putinato, el bloqueo del estrecho de Ormuz le permite aportar más suministros a más clientes en el resto del mundo. Los europeos, principales paganos de los efectos de la guerra de Ucrania, sufrimos un mayor impacto del precio de los carburantes que los propios estadounidenses, productores de petroleo. La UE es perdedora neta de esta guerra.
España y otros países están adoptando medidas como la reducción del IVA y otros impuestos a los carburantes para ayudar a los ciudadanos (productores y consumidores) frente a la carestía. La Tarifa de Último Recurso (TUR) de gas natural, diseñada para proteger a los consumidores de menos de 50.000 kWh/año, se ha demostrado una solución aceptable para viviendas con calefacción y agua caliente de gas.
Los bonos sociales para combatir la carestía eléctrica y otras medidas acordadas el viernes por el Gobierno del socialista Pedro Sánchez y que convalidará el Parlamento (si la derecha no se desdice) tratan de atemperar la nueva crisis provocada por el matón de la Casa Blanca y su amigante el genocida de Balfour Street en Jerusalén. Por cierto que en la tercera semana de su despiadada guerra ilegal se han registrado diferencias entre los dos monstruos.
El señor Trump, que tanto disfruta con la producción y difusión de videos en los que presenta los bombazos y la destrucción de vidas e infraestructuras en Teherán y otras ciudades de Irán como si fueran un juego, ha salido a la palestra a reprender al israelí Netanyahu por atacar las plantas de extracción del yacimiento de gas de South Pars, compartido por Qatar e Irán en el Golfo Pérsico.
A última hora del miércoles, 18 de marzo, el señor Trump publicó en redes sociales que “Estados Unidos (o sea, él) no sabía nada sobre este ataque en particular”. Pero ante el temor a ser desmentido, al día siguiente cambió de rumbo y dio a entender a los periodistas en la Casa Blanca que había hablado con Netanyahu. “Le dije que no hiciera eso”, aseguró antes de añadir: “Somos independientes. Nos llevamos de maravilla. Es algo coordinado”.
Funcionarios israelíes confirmaron que Trump había sido informado antes del ataque. Luego Netanyahu intentó desvincular a EEUU de la operación, consciente de que Qatar es aliado de los estadounidenses y no fue informado de lo que iba a suceder. Horas después del ataque israelí contra South Pars, las instalaciones de gas natural en Qatar fueron atacadas. El emirato culpó a Irán y pidió la desescalada. Un portavoz militar iraní dijo que era la respuesta al bombardeo de South Pars y que se habían limitado a atacar instalaciones energéticas “consideradas parte de los intereses de Estados Unidos”.
En contraste con ese bombardeo a South Pars que ha disparado los precios mundiales del petróleo y el gas –estamos hablando del yacimiento de gas más grande del mundo y del emirato de Qatar como tercer exportador mundial de gas natural licuado–, el señor Trump se abstuvo de dañar la infraestructura petrolera de la isla iraní de Kharg durante su ataque de hace diez días. Dijo entonces que había respetado las instalaciones del mayor centro exportador de petróleo iraní “por razones de decencia”.
Aunque resulta paradójico el término “decencia” en boca de un tipo que el primer día de su guerra mató con un misil guiado Tomahawk de un millón de dólares a 168 niñas, niños menores de doce años y profesores en la escuela en Minab (Irán) y luego atribuyó el bombazo a los iraníes, y, más tarde, afirmó que “no sabía nada”, queda clara la escala de valores del monstruo criminal: primero los bienes y valores (petróleo y gas en este caso) y después la gente, que es la “materia prima” más barata y abundante que hay.
Sólo en la primera semana de guerra, hasta el 6 de marzo, la Agencia de Noticias de Derechos Humanos (HRANA), documentó la muerte de 1.114 civiles iraníes, incluidos 183 niños. La cifra de muertos se acerca ya a las cuatro mil personas. Los desplazados –esos que de pronto el jefe del PP español, señor Núñez Feijóo, teme que lleguen como enmigrantes y se hagan terroristas– supera los tres millones. Ellos son los grandes perdedores de la guerra. Y con ellos, los más de mil muertos y 20.000 heridos y el millón de desplazados en un Líbano atormentado por los bombardeos e incursiones del ejército israelí.
La semana pasada, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, explicaba en Al Jazeera que esta guerra ponía a EEUU al servicio de Israel y confiaba en que la población estadounidense y los países de la región elevaran la voz para pararla. El descontento ante el daño a la exportación de petróleo que la guerra de Trump y Netanyahu está provocando, comienza a apreciarse entre los jeques del Golfo Pérsico.
“¿Cómo es posible que a ellos (Irán) se les permita vender, mientras a nosotros se nos prohíbe hacerlo?”, preguntaba miércoles el comentarista Nadim Koteich, cercano al gobierno de los Emiratos Árabes Unidos. “Alguien está pagando las consecuencias” de las interrupciones de suministros causadas por la guerra, “y ese alguien somos nosotros”, concluía.
El matón de la Casa Blanca acusa ese descontento que muy pocos medios de comunicación se atreven a reflejar (en EEUU están amenazados con la retirada de licencias) y vuelve a apelar a los aliados de la OTAN para que escolten a los petroleros. El viernes los tachó de “cobardes” y volvió a amenazar a España con retirarse de Rota y Morón.
Sin embargo, ningún punto del tratado de la Alianza Atlántica obliga a defender a quien, como EEUU, no ha sido atacado, ni tampoco a respaldarle como atacante, creador del caos, violador del derecho internacional y promotor de la ley de la fuerza frente a la fuerza de la ley, el diálogo, la paz y la civilización. Por cierto que a ese señor que insulta y mata, la señora Díaz Ayuso le ha otorgado la medalla de honor de la Comunidad de Madrid en nombre de los madrileños. ¿Por qué?
¿A quién beneficia la guerra? En primer lugar, a los fabricantes de armas, municiones y máquinas de matar. “Si las usan moriremos por explosión, si no por hambre y enfermedad”, decía el periodista Rafael Barret a principios del siglo XX para demostrar que todas, absolutamente todas las armas son una mierda. En la guerra emprendida por el matón de la Casa Blanca, señor Trump, y su amigo genocida del pueblo palestino, señor Netanyahu, contra Irán, los hijos mayores del primero, Donald y Eric, se benefician directamente de la conflagración como inversores en compañías vinculadas a la fabricación de armamento como la tecnológica Powerus, con sede en West Palm Beach (Florida), que se está fusionando con otras firmas para fabricar drones. Antes de los ataques militares contra Irán, Eric Trump se implicó también en un acuerdo para aportar 1.500 millones de dólares a la firma israelí Xtend, especializada en aeronaves tácticas no tripuladas.
Según la información suministrada por el Wall Street Journal, la apuesta de la familia Trump por la industria armamentista pretende satisfacer la demanda de drones planteada por el Pentágono y llenar el vacío dejado por la orden previa de la administración estadounidense de prohibir drones de importación y más concretamente los de fabricación china que inundaban el mercado. Brett Velicovich, cofundador de Powerus y veterano de operaciones especiales del ejército de Estados Unidos que ha asesorado a empresas de drones en USA y Ucrania dice que Powerus trabaja en acuerdos para adquirir empresas de drones ucranianas o agenciar su tecnología y construirlos y comercializarlos con marca blanca en EEUU. El director ejecutivo de Powerus, Andrew Fox, concreta el objetivo de construir más de 10.000 drones al mes. Verdad que ahora se entiende mejor el llamamiento del Trump a la industria militar de su país para que “cuadruplique la producción”?
El presidente de EEUU Donald Trump con sus hijos Ivanka, Eric y Donald junior
Para hacerse una ligera idea de los impresionantes beneficios de la industria del armamento baste decir que tan solo en los dos primeros días de la guerra de Trump contra Irán, el ejercito USA consumió 5.600 millones de dólares en munición. Fue uno de los datos ofrecidos por el Pentágono en las sesiones informativas a puerta cerrada en el Capitolio. Este consumo fue mucho más costoso de lo divulgado oficialmente, lo que viene a confirmar lo que de antemano sabíamos: que la primera víctima de la guerra es la verdad y que cuanto más dinero público detraen de los servicios y necesidades básicas de supervivencia, más lo tapan. Roban, restan y se forran a una velocidad supersónica, según la información aportada por el Washington Post.
El matón de la Casa Blanca que ha provocado el asesinato de 175 niñas menores de doce años y de varias profesoras en la escuela iraní de Mehr, beneficia los negocios del sátrapa del Krenlim, Putin, y sus amigos y subordinados petroleros, al provocar con su guerra contra Irán una carestía del petróleo muy conveniente para sufragar el putinato y los bombardeos y la ocupación de territorio en Ucrania. Hay potentados rusos haciendo negocios con la hija mayor de Trump, Ivanka, y su marido, Jared Kushner, consejero del presidente y creador de la compañía de capital riesgo Affinity Partners. Esa entidad canaliza además miles de millones de dólares de inversión de los Emitatos Árabes Unidos, Catar y Arábia Sudita en EEUU. Los medios consultados coinciden en que príncipe heredero saudí y hombre fuerte del régimen, Mohammed ben Salman, es amigo y persona muy cercana al yerno de Trump.
Arabia Saudita envía a los petroleros a cargar en el mar rojo ante el riesgo en el estrecho de Ormuz
Aunque la inseguridad para sacar el petróleo del Golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz ha paralizado el paso de los petroleros, con el consiguiente beneficio mayor para Rusia, según destacaba esta semana el presidente del Consejo de la UE, Antonio Costa, la principal extractora Saudi Aramco ha pedido a los compradores asiáticos que acudan a cargar el crudo al puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, y que comuniquen cuanto antes (antes del viernes, 13 de marzo) cuánto desean importar en abril. Ese y otros anuncios ponen de manifiesto la existencia de alternativas al bloqueo del estrecho por el que sale el 20% del petroleo que consume el mundo. Cierto es que la capacidad de almacenaje de los extractores es limitada y puede obligar a los jeques a parar el bombeo. Pero no por eso sufrirán grandes estragos, habida cuenta de que esa minería líquida, al contrario que la del carbón, no requiere muchos trabajadores ni gran gasto de personal.
Rysard Kapuściński, el gran periodista polaco que tan bien contó la caída del Sha de Persia, Mohamed Reza Pahlevi en 1979 y la revolución islámica con el ayatola Jomeini al frente de la república teocrática actual, decía que el petroleo era una bendición para los autócratas de los países árabes porque su extracción no provocaba huelgas ni revueltas obreras. Los jefes como aquel Sha vivían estupendamente, casi siempre fuera del país, creaban unidades de élite en el ejército, las dotaban de material sofisticado, importaban especialistas con sueldos fabulosos, vivían en una orgía permanente de lujo y baleaban al pueblo cuando protestaba en las calles porque tenía hambre y unos salarios de miseria. Eso hacía el Sha Reza Pahlevi y por eso cayó tras matar a cientos de personas que se manifestaban en Teherán. Y eso ha vuelto a hacer ahora el ayatolá Jamenei antes de morir bajo las bombas de Trump. Su segundo hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei puede ser considerado otro beneficiario neto de la guerra de un Trump que lejos de tumbar, ha fortalecido al régimen.
El nuevo ayatola Mojtaba Jamenei, segundo hijo del anterior, asesinado por las bombas USA sobre Teherán
Por cierto que el nuevo ayatola, a quien mandos militares estadounidenses aseguran haber «desfigurado», no le va a la saga a aquel Sha en materia de lujosos inmuebles, palacios y negocios en varios países europeos. En España es dueño del complejo turístico Steigenberger Hotel y Resort Camp de Mar, en Palma de Mallorca. Se trata de un hotel de cinco estrellas con campo de golf gestionado por la entidad Smart Global Limited. Las operaciones inmobiliarias del ayatola muerto y de su hijo el ayatola puesto estarían a cargo de Ali Ansari, un empresario iraní sancionado en Reino Unido tras la quiebra del banco Ayandeh, implicado en el desvío defondos para la Guardia Revolucionaria. Este personaje maneja sociedades registradas en paraísos fiscales a las que canaliza fondos procedentes de la venta de petróleo bajo mano a distintos países, eludiendo las sanciones internacionales. Las inversiones de inmuebles de lujo en Madrid, Marbella, Palma de Mallorca, Londres, Berlín y algunas ciudades de Austria formarían parte del inmenso capital del nuevo líder iraní mientras mantiene un perfil austero ante su pueblo.
Hotel de cinco estrellas del presidente iraní, el ayatola Jamenei en Palma de Mallorca
En último, aunque pudiera ser en primer lugar, hay un beneficiario principal del caos y la muerte provocada por los ataques a Irán y Líbano del dúo criminal Netanyahu-Trump. Es el propio matón de la Casa Blanca. Su turbio pasado con su millonario amigo y traficante sexual de menores Jeffrey Epstein le persigue. ¿Trabajaba Epstein para el Mosad? ¿Qué saben de Trump los servicios secretos israelíes que le han llevado a obedecer ciegamente al genocida Netanyahu? Los grandes prebostes infestados por el proveedor sexual Epstein siguen cayendo como fichas de dominó –el último ha sido Steve Tisch, copropietario de los Giants de Nueva York y productor de filmes de éxito como Forrest Gump, Risky Business y otras–, pero de Trump ya no se habla en relación con el traficante sexual y pederasta que supuestamente se suicidó en 2019 en una cárcel de Nueva York, sino con el curso de la guerra.
A propósito de beneficios de una guerra que en 15 días ha provocado cientos de muertos civiles y tres millones de desplazados en Irán, además de setecientos fallecidos y más de 800.000 desplazados en Líbano por los bombardeos de Israel y casi medio centenar de víctimas mortales en los países del Golfo, Iraq y el propio Israel, convendría saber qué ventajas, ingresos y canongías aspiran a obtener el expolítico nefasto Aznar López y los mediocres dirigentes del PP cuando vituperan al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por negar el permiso a Trump para utilizar las bases de Rota y Morón en sus planes bélicos contrarios a la legalidad internacional y la Carta de Naciones Unidas. ¿Qué clase de patriotismo profesan estos tipos y su apéndice dizque más ultra, el corrupto Abascal, cuando colocan la soberanía nacional de alfombra de los dos personajes criminales y además les llaman “aliados”?
Ahora que los ciudadanos españoles, del mismo modo que los del resto del mundo, incluidos los estadounidenses, estamos pagando las consecuencias de la guerra, conviene acordarse de los amigantes de Trump y Netanyahu no sólo en las gasolineras, los supermercados o cuando recibimos las facturas del gas y la electricidad, sino muy especialmente a la hora de votar. Además de un asunto de clase social –ricos y pobres, capitalistas y proletarios, trabajadores y empresarios– es también una cuestión de dignidad, calidad humana, honradez y preservación de la paz, la convivencia, la equidad, la igualdad de género y los derechos humanos frente a falsarios que corren a lamer el culo a los matones y sembradores de odio.
Las amenazas comerciales del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, contra España porque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha permitido que utilice las bases militares de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) para atacar a Irán junto con su amigo el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, revelan la mentalidad imperial, patógena y mercantilista del señor de los aranceles. El presidente Trump ha de entender que los pueblos no eligen a sus gobernantes para que vayan a Washington a besarle el culo, como dijo cuando desató la guerra arancelaria, sino para que dirijan bien los países y no hagan daño. De modo que el Gobierno de España, como el de cualquier otro país soberano, tiene derecho a manifestar su posición (“No a la guerra”) ante una conflagración innecesaria y contraria a la Carta de Naciones Unidas y a la legalidad internacional.
Pero además, el Convenio bilateral de Cooperación para la Defensa entre España y EEUU (BOE núm. 108 de 6 de mayo de 1989), expresa en su breve preámbulo “el ideal común de respeto a los principios de la democracia, las libertades individuales y el imperio de la ley” y añade que los dos países “reafirman su fe en los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas y su deseo de vivir en paz con todos los pueblos y todos los gobiernos”. Y después de reconocer que la seguridad e integridad territorial de ambos estados contribuye al mantenimiento de la paz y la seguridad en Occidente, enseguida dispone (Art. 2.2) que “cualquier uso (de las Bases militares) que vaya más allá de los objetivos de ámbito bilateral o multilateral (OTAN) de este Convenio exigirá la autorización previa del Gobierno español”.
Trump aprovechó la visita del canciller alemán Friedrich Merz para lanzar sus amenazas contra España
Queda claro para quien sepa leer –y se supone que el señor Trump y sus hábiles diplomáticos y astutos militares saben– que la “guerra de oportunidad”, sin consulta a los aliados ni siquiera a los representantes inmediatos del pueblo estadounidense, ha sido una decisión personal del supremacista y su amigo, acusado de genocidio contra el pueblo plestino. Y que España, en cumplimiento de la letra y el espíritu del convenio, debía negarse a colaborar en el infierno que han desatado y que ya hemos comenzado a pagar. De hecho, los ataques criminales contra Irán y Líbano son tan condenables como los perpetrados por el sanguinario Vladimir Putin contra Ucrania, a la que lleva cuatro años bombardeando, con un saldo de 55.000 soldados ucranianos muertos, según los datos aportados por el presidente Volodímir Zelenski, y el triple de soldados y mercenarios del ejército ruso, según la BBC.
El señor Trump parecía enfadado cuando anunció ante el canciller alemán Friedrich Merz su intención de castigar a España por no autorizar el uso de Rota y Morón en su guerra contra Irán. “Podría parar todo lo relacionado con España, todos los negocios relacionados con España; tengo derecho a pararlo, a embargos. Hago lo que quiera con ellos y podríamos hacerlo con España. Vamos a cortar todo comercio con España”, proclamó. Luego anunció que ya ha dado la orden al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para que actúe en consecuencia. Y remató; “España no tiene absolutamente nada que necesitemos, salvo gente estupenda. Tienen gente estupenda pero les falta un gran liderazgo”, concluyó. Al día siguiente, el señor Bessent salió diciendo la barbaridad de que España quiere que mueran soldados estadounidenses. Y horas más tarde, la portavoz de la Casa Blanca lanzó la versión de que el Gobierno español había modificado su posición y apoyaba la operación militar contra Irán.
Más allá de la falta de coordinación y unidad de mensaje en Wasington, la Unión Europea (UE) salió inmediatamente en defensa de España, recordando al señor Trump y a sus subordinados que las relaciones comerciales se establecen con el conjunto de la UE y no es posible aplicar vetos ni sanciones a un país miembro sin pasar por Bruselas. La normativa de la UE y acuerdo arancelario con EEUU, igual que la letra del Convenio de Defensa, es algo que el señor Trump preferiría ignorar, pero no es posible. Su ímpetu punitivo contra el dirigente español se transformó en crítica al primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, quien también evitó apoyar la operación “Furia Épica” y del que Trump dijo en tono displicente: “no estamos tratando con Churchill”, precisamente. Como es sabido, Winston Churchill, que era del Partido Conservador, luchaba para defender a su país de los ataques de los nazis, como también lo hacían decenas de miles de republicanos españoles alistados en la resistencia francesa. ¿Qué tiene eso que ver con la guerra contra el país de los ayatolas con los que EEUU negociaba hasta ayer el uso civil de la energía nuclear?
Sobre el daño comercial que Trump puede hacer a España conviene saber que las exportaciones españolas a EEUU supusieron 16.716 millones de euros de ingresos el año pasado (un 8% menos que en 2024) y las importaciones, unos pagos de 30.174,7 millones, un 7% más que el año anterior. Con esa balanza comercial tan favorable a EEUU huelga decir que la amenaza trampista perjudica más a su país. Las exportaciones españolas al país norteamericano representaron el 4,3% del importe total de las ventas españolas al exterior, que fueron 387.091 millones en 2005 y las importaciones supusieron el 6,8% de las compras al exterior, que alcanzaron 444.164,4 millones de euros.
Cierto es que EEUU ocupa el primer lugar entre los inversores en España. Los activos de empresas estadounidenses en nuestro país están valorados en unos 120.000 millones de euros, con una cifra de negocios superior a 130.000 millones y unos 270.000 empleos, según datos oficiales. Pero también España mantiene unas inversiones valoradas en 91.000 millones de euros en EEUU, que son el segundo destino de inversores españoles. Con todo, España no tiene petróleo y es también vulnerable en tecnología de vanguardia. Vale señalar que el suministro de gas licuado por parte de EEUU supone el 30% y de petroleo el 15% del consumo anual, y que la dependencia española es total en Inteligencia Artificial.
Pese a las amenazas trampistas, el Ejecutivo español mantiene el encuentro empresarial España-Estados Unidos previsto el 13 y 14 de abril en Boston, con el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, al frente de la delegación española. Las alianzas estratégicas en sectores de las ciencias de la vida, singularmente la biotecnología, parecen interesar sobremanera a los socios estadounidenses. Según el Instituto de Comercio Exterior (ICEX), las principales ofertas a las empresas españolas para participar en proyectos punteros están relacionadas con el Departamento de Guerra (El Pentágono) y las agencias encargadas de evaluar las tecnologías para mejorar las capacidades militares.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido su firmeza contra la guerra pese a las amenazas del supremacista imperial señor Trump de sancionar económicamente a España por negar las bases de Rota y Morón para bombardear Irán.
El presidente Pedro Sánchez se ha mantenido firme ante el punitivo jefe de la Casa Blanca. “La posición de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”, afirmó tajante. “Si Washington quiere cambiar su relación comercial con España, deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EE.UU”, advirtió antes de reafirmar que España es “un miembro clave de la OTAN”, cumple con sus compromisos y contribuye “de forma destacada” a la defensa del territorio europeo. El Ejecutivo lo ha demostrado con el escudo antimisiles en Turquía y con la aportación de una fragata al grupo de combate francés en defensa de Chipre, el país que preside la UE este semestre. Sánchez también ha recordado que España “es una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos EEUU, con quien mantenemos una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa”.
Sin necesidad de las represalias de Washington, los españoles y los europeos –también los chinos– hemos comenzado a pagar la guerra de Trump y Netanyahu con el corte del suministro petrolero de los Emiratos, Catar, Kuwait y Arabia Saudita a través del Estrecho de Ormuz y el encarecimiento de los transportes y la energía. Las estimaciones inflacionarias se sitúan en el 3% a mediados de año. El mayor daño en el corte de suministros carga sobre China, que ya ha ordenado a sus refinerías que no vendan ni un litro de gasolina fuera. Y el mayor beneficio de esta guerra va a ser para Rusia, como principal suministrador de gas y petróleo a China y el sudeste asiático.
En cuanto al elemento humano, además de iraníes y libaneses, que ponen la mayoría de los muertos y desplazados por esta guerra, los más perjudicados son los trabajadores de la ribera del sur del Golfo Pérsico, en especial los emigrantes de Pakistán, India y Sri Lanka. De éste último país se cuentan 350.000 en Emiratos Árabes Unidos, 246.139 en Arabia Saudita, 175.000 en Kuwait y 140.000 en Katar, donde realizan, junto con otros emigrantes indios y pakistaníes, la mayor parte del trabajo doméstico, la hostelería, la atención sanitaria, la construcción, el transporte y la limpieza. A las autoridades srilankesas correspondió el jueves rescatar a los 130 marineros de la fragata iraní Dena, hundida por un torpedo lazado por un submarino estadounidense cuando navegaba en aguas internacionales a 2.000 millas de la costa de Irán. Solo una treintena consiguieron salvarse. La fragata había sido invitada por la Armada de India a participar en unas maniobras, junto con el buque iraní Irins Bushehr, que pudo refugiarse en un puerto de Sri Lanka con 208 militares a bordo. Fue, en fin, uno de los episodios más crueles y al tiempo más celebrados por los agresores del Pentágono y la Casa Blanca.
Mapa de los bombardeos en el Golfo Pérsico y Oriente Medio tras la operación Furia Épica de Trump
Así quedó el Alcazar presidencial en Teherán, tras ser bombardeado el sábado. Murieron el ayatola Jamenei y más de cuarenta altos cargos del régimen teocrático iraní.
Conviene no olvidar quien empezó esta guerra. Donald Trump y su amigo Benjamín Netanyahu, un tipo acusado de genocidio contra el pueblo palestino, abrieron el sábado, 28 de febrero, las puertas del infierno al atacar con misiles y aviones la capital de Irán y otros supuestos objetivos militares en varias ciudades de este inmenso país de cien millones de habitantes. El duo belicoso inició así una guerra ilegal, criminal y perjudicial para el conjunto de la humanidad, sin que el régimen iraní –la cruel teocracia de los ayatolas que masacra a su propio pueblo–, amenazase la seguridad y los intereses de los atacantes. Por el contrario, Irán negociaba en Ginebra con los representantes de EEUU los límites de su programa nuclear.
Ahora, cuatro días después, Trump y Netanyahu ya han matado a más de mil iraníes. Siguiendo con la secuencia, el presidente de EEUU y el primer ministro de Israel se apuntaron el “éxito” inicial de sus operaciones Furia Épica y Rugido del León, respectivamente, pues su lluvia de misiles guiados pulverizó con treinta bombazos el complejo amurallado o Alcázar presidencial en la zona noble de Teherán, matando a la primera autoridad religiosa, política y militar del país, el ayatola Alí Jamenei y a su esposa.
El líder chiita, considerado una auténtica bestia parda por los judíos de Israel, llevaba mucho tiempo bajo la lupa de los espías israelíes y cometió el error de convocar una reunión de altos funcionarios, incluidos los negociadores de Ginebra, en el Alcazar presidencial, adelantando el zafarrancho de combate. Murieron cuarenta y ocho, entre ellos, el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour, y el ministro de Defensa, Amari Nasirzadeh, a quien ya habían dado por muerto en los bombardeos de EEUU contra el programa nuclear iraní en junio pasado.
Ni que decir tiene que el campanudo Trump se reservó el anuncio de que habían liquidado al ayatola Jamanei. Un gran éxito. El domingo compareció eufórico en varias televisoras de su país. “Nuestros ataques han eliminado a 48 líderes del régimen teocrático”, dijo a Jacqui Heinrich, de Fox News. “La operación está avanzando, avanza rápidamente. Nadie puede creer el éxito que estamos teniendo”, añadió. En la CNBC reiteró su satisfacción porque la operación en Irán “avanza muy bien, muy bien, antes de lo previsto”. Trump recordó que estamos ante “un régimen muy violento, uno de los más violentos de la historia” y le dijo al presentador Joe Kernen: “Estamos haciendo nuestro trabajo no solo por nosotros, sino por el mundo”.
El matón de la Casa Blanca no tuvo una palabra de condolencia hacia las familias de las 180 niñas, maestras y cuidadoras asesinadas por el bombardeo de su escuela en la ciudad de Minab, al sur del Irán. El primer saldo que publicó la Media Luna Roja hablaba de “más de doscientos muertos” civiles. Hoy superan el millar de personas. Y Trump y Netanyahu se proponen seguir bombardeando Irán durante “al menos cuatro o cinco semanas”, según dijo el martes el matón de la Casa Blanca. Su afirmación inicial de que “hacemos nuestro trabajo por (el bien) del mundo”, es rigurosamente falsa. Nadie, salvo Netanyahu, le había pedido la intervención militar contra Irán.
El relato de Trump para justificar su decisión de iniciar la guerra contra Irán con el despliegue de su “hermosa armada” en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo Oriental (50.000 soldados, 200 aviones, 2 portaaviones…, la mayor demostración de fuerza desde la guerra de Irak en 2003) convierte en mentira su promesa al pueblo estadounidense de no ir a la guerra en el extranjero. Como recordaba el corresponsal de Le Monde en Washinton, Piotr Smolar, “Trump basó su carrera política en el rechazo a las costosas e interminables aventuras militares en el extranjero y acaba de sumir a Estados Unidos y Oriente Medio en el caos”.
Portaviones de EEUU en pleno zafarrancho de bombardeo a Irán con cazabombardeos F-18E
Los ataques de Trump y Netanyahu contra Irán vulneran la legalidad internacional. Antes de que lo denunciara el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez y otros mandatarios europeos, lo destacaron varios representantes políticos en EEUU. En Reino Unido, cuyo primer ministro negó permiso para utilizar la isla de Diego García como punto de apoyo aeronaval en el Índico a esta contienda, el analista del Guardian Julián Borger destacó que Trump “viola la carta de la ONU apenas diez días después de iniciar su era en la Junta de la Paz”. El 19 de febrero organizó la reunión inaugural de su Junta de Paz, a la que asistieron representantes de 27 estados dispares, en su mayoría autocracias, y el 28 del mismo mes olvidó los elogios que le dispensaron como “gran pacificador” y comenzó la primera guerra de la era de la Junta de Paz.
El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, condenó la “escalada militar en Oriente Próximo”, tanto por el “uso de la fuerza por parte de EE UU e Israel contra Irán” como por la “represalia subsiguiente de Irán en toda la región”, puesto que ambas cosas “socavan la paz y la seguridad internacionales”. Pidió el “cese inmediato” de las hostilidades y que “todos los Estados miembros de la ONU respeten sus obligaciones en el marco de la legalidad internacional” y recordó que “la Carta de Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia de cualquier Estado”.
La Unión Europea (UE) exigió el “pleno respeto del derecho internacional” a EEUU e Israel en un comunicado conjunto emitido por sus dos máximas autoridades, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En un texto que no citó a los atacantes, instó a todas las partes a que ejerzan la máxima moderación, protejan a los civiles y a respetar las normas de la comunidad internacional. “Reafirmamos nuestro firme compromiso de salvaguardar la seguridad y la estabilidad regionales, garantizar la seguridad nuclear y prevenir cualquier acción que pueda intensificar aún más las tensiones o socavar el régimen mundial de no proliferación”. La alta representante Kaja Kallas recordó que la UE ha adoptado “fuertes sanciones” contra Irán.
Aparte las múltiples manifestaciones de rechazo al ataque y las advertencias a Irán para que no extienda el conflicto, atacando a su vez a otros países de la zona como está haciendo con misiles y drones contra las ciudades de los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, y Arabia Saudita en el Golfo Pérsico, la acción militar unilateral de Netanyahu y Trump ha puesto en riesgo la vida de decenas de miles de ciudadanos, entre los que se cuentan más de 30.000 españoles. La Gaceta del Golfo, único periódico en castellano en los Emiratos publicó todas las advertencias de las embajadas españolas a nuestros connacionales, muchos de ellos afectados por el cierre del espacio aéreo.
Proyectiles a bordo de uno de los dos portaviones enviados por Trump a bombardear Irán
En Ras al Jaima, Dubai y Abu Dabi residen y trabajan unos 7.000 españoles, incluido Juan Carlos I de Borbón, que no trabaja porque está jubilado. En Qatar, Kuwait y Arabia Saudita se cuentan más de tres mil residentes españoles, en Israel unos 7.500. A ellos se han de añadir varios cientos en Palestina, Líbano y el propio Irán junto con los mil soldados españoles desplegados como cascos azules de la ONU entre Líbano e Israel. A nadie puede extrañar que tras los primeros bombazos, el presidente Sánchez saliera a la palestra exigiendo “la desescalada inmediata y el pleno respeto al derecho internacional”. Sánchez fue claro: “Rechazamos la acción militar unilateral de EEUU e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil. Rechazamos igualmente las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria. No podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio”, escribió.
La respuesta de Irán tratando de incendiar el Golfo Pérsico, anunciando el cierre del Estrecho de Ormuz –por el que sale el 20% del petroleo que se consume en el mundo– y lanzando misiles no solo contra Tel Aviv y otras ciudades israelíes, sino contra Chipre, país de la UE, donde Reino Unido posee un aeródromo y una pequeña colonia en el molar sur de Akrotiri, motivaron la consiguiente advertencia común de Reino Unidos, Francia y Alemania a los jefes militares de Irán. Y lo más importante es que dieron la oportunidad al presidente francés, Emmanuel Macrón, de ofrecer su fuerza nuclear, reforzada en un futuro, al conjunto de países europeos, habida cuenta de la deriva belicosa del presidente de EEUU, sin contar con los aliados de la OTAN y poniendo en riego sus intereses de todo tipo.
Macrón no dudó en acudir el lunes a la base secreta de submarinos nucleares (Marina de Ile Longue en Crozon) y realizar su oferta de cobertura nuclear al conjunto de los países europeos. Lo hizo en una comparecencia delante del submarino nuclear Le Temeraire. El presidente francés apuesta por una estrategia de disuasión nuclear estrechamente ligada a sus socios europeos, con una coordinación sin precedentes sobre cualquier decisión de ataque. Dijo que este planteamiento es crucial para la autonomía estratégica del continente y citó algunos países con los que ha iniciado conversaciones, entre ellos, Reino Unido, Alemania y Dinamarca.