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Zapatero como paradoja nacional

Luis Díez.

Quienes por motivos políticos han convertido a José Luis Rodríguez Zapatero en cliente de la Audiencia Nacional sabrán explicar el daño que el expresidente del Gobierno (2004/2011) ha infligido al reino de España. Es verdad que en 2006 respaldó desde el Ejecutivo la vía del diálogo que cuatro años después supuso el final de la actividad criminal de ETA y la posterior disolución de la organización terrorista. Con recordar las dos grandes manifestaciones encabezadas por el expresidente José María Aznar López y su entonces fracasado candidato a la jefatura del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, contra el presidente Zapatero, en las que se gritaba “con Zapatero como con su abuelo” –lo fusilaron en León en julio de 1936 sus colegas militares sublevados– sería suficiente para entender el daño de un diálogo con los etarras que ni supuso reducción de penas a los encarcelados ni renuncia a la investigación de los crímenes pendientes de aclarar, por más que el PP se escudase en las víctimas.

Quizá algunos temieron que con la desaparición de ETA se extinguiera también la Audiencia Nacional como tribunal especial. Sería parte del daño imputable a ZP. Hubo comentarios al respecto, aunque la cruda realidad –el terrorismo internacional, el narcotráfico y los delitos económicos relevantes y de corrupción– despejó las dudas sobre el mantenimiento de este tribunal especial creado al comienzo de la Transición. Fue el magistrado Rafael de Mendizábal Allende quien recomendó al presidente Adolfo Suárez González la creación de la Audiencia como órgano judicial singular y especializado en los delitos más graves que hasta entonces había juzgado el macabro TOP (Tribunal de Orden Público) durante la dictadura.

Por cierto, cuando el señor Aznar alcanzó la jefatura del Gobierno, en 1996, nombró ministra de Justicia a una hija del magistrado del TOP Jaime Mariscal de Gante. Este hombre había ejercido como comisario de la brigada político social en Zaragoza desde 1954. Doce años después prosiguió su labor represiva como titular del juzgado número 1 del TOP. Pero para que algunos rojos vieran que tenía corazón, el dirigente del PCE Simón Sánchez Montero me contaba: “A mi me condenó por terrorismo, que eran 20 años de cárcel, en vez de los 25 que te caían por comunista”. La hija de aquel juez, Margarita Mariscal de Gante, era juez de familia en Madrid, pero se negaba a firmar sentencias de divorcio. El Consejo del Poder Judicial le abrió un expediente, pero el PP la propuso como consejera del órgano rector de la judicatura; salió elegida y en cuanto tomó posesión, su expediente desapareció. Poco después, Aznar la nombró ministra. Una vergüenza.

Si no fuera lamentable sería paradójico que esa Audiencia Nacional ampliamente conocida por juzgar a los terroristas acabara condenando por supuesto “tráfico de influencias” y otros sonoros delitos al presidente del Gobierno que acabó con la peor plaga que ha padecido este país. Zapatero recuerda: “Cuando dialogué con ETA, un día, desde la tribuna del Congreso, se me dijo que estaba traicionando a los muertos. Fui contenido. Y la misma persona que lo dijo, que era el señor Rajoy, cuando llegó el fin de ETA, hizo una declaración que siempre le he aplaudido y agradecido. Rajoy afirmó que era el fin de verdad y que no se había pagado un precio político”.

El presidente Zapatero, que mantuvo informado a Rajoy del diálogo con ETA, lo que resultó básico para que el PP se sumara al éxito de la democracia frente a aquel engendro terrorista con base social creado por la dictadura criminal franquista y con el que no pudo la guerra sucia ni la cooperación francesa, era el mismo tipo que muchos años después salió en defensa de Pedro Sánchez cuando la derecha reaccionaria hacía campaña contra él, como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, al grito: «¡Que te vote Txapote!» Era como si esa derecha añorase a ETA o como si quisiera negar la libertad a los que habían cumplido sus penas –lustros y más lustros de prisión– o como si les estuvieran pidiendo la vuelta a las andadas. Otra vergüenza.

El presidente Zapatero, acusado de corrupción en una causa judicial encabezada por el PP-VOX y tres grupúsculos ultras afines, es la misma persona que defendió la legitimidad de Aznar y exigió respeto hacia él frente a los denuestos del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que le llamó “fascista”. El incidente ocurrió en la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile en noviembre de 2007 y dio lugar al famoso “¿Por qué no te callas?” del rey Juan Carlos I al líder bolivariano. La realidad es que el señor Aznar no sólo no condenó el golpe militar contra Chávez, protagonizado por varios mandos y la oligarquía empresarial en 2002, aprovechando el descontento laboral y las protestas por los despidos en Petróleos de Venezuela (PDVSA), sino que de acuerdo con los mandatarios estadounidenses, envió a su embajador en Caracas, Manuel Viturro de la Torre, un diplomático más franquista que Franco, a cumplimentar al nuevo presidente encumbrado por los golpistas, el jefe de la patronal Pedro Carmona.

Como es sabido, el golpe de Estado («vacío de poder», según los promotores) fracasó en veinticuatro horas. Chávez había sido retenido en el Fuerte Tiuna, el principal cuartel de Caracas, y volvió a ocupar el Palacio de Miraflores. El entonces presidente del Gobierno español, señor Aznar y su embajador Viturro quedaron en evidencia, apoyando a los golpistas «en el marco del diálogo reforzado» con la Administración Estadounidense de George Bush. Cabe añadir que después, durante la primera legislatura de Zapatero (2004-2008), el ya expresidente Aznar utilizó la fundación FAES para atacar a Chavez (también al presidente de Bolivia, Evo Morales y, desde luego, a Fidel Castro) y entorpecer las relaciones de España con Venezuela.

Mucho tiempo después, ya fuera del Gobierno y de la política activa en España, el expresidente Zapatero utilizaría sus buenas relaciones con los mandatarios venezolanos, especialmente con el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro y su número dos, la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para realizar tareas de mediación, evitar confrontaciones violentas y liberar a cientos de presos políticos.

«Yo empecé mi tarea en Venezuela –explica Zapatero– a petición de la oposición para hacer una mediación en un país que tenía gran conflicto. Una mediación que duró con intensidad desde el año 2016 al 2019 y que se ha traducido en 58 viajes con ocasión del diálogo en Venezuela: 48 a Caracas; 14 a República Dominicana, donde se celebraron negociaciones básicamente en el año 2017, con Unasur, con el expresidente Torrijos, con el expresidente Samper; una he estado en Washington, con ocasión de Venezuela en la OEA; una en Roma y una en Bogotá. La actividad de los viajes fue sobre todo hasta 2019, 2020, prácticamente el 80 %. A partir de ahí he viajado una o dos veces al año de media, fundamentalmente en procesos electorales y para la tarea que me ha ocupado esencialmente durante estos años: liberar presos en Venezuela. He participado directa o indirectamente en la liberación de centenares de presos”.

Aunque la mediación entre la oposición y el Gobierno bolivariano y la labor humanitaria del expresidente Zapatero no le reportaban ingreso alguno, según declaró hace dos meses en el Senado, donde fue insultado, una vez más, por el representante del PP que le interrogó, su actuación ha dado lugar a la publicación de bulos y disparates que le colocaban de propietario de una mina de oro en Venezuela. La supuesta información fue atribuida Hugo Carvajal, un antiguo colaborador de Chávez, enfrentado a Maduro. Este militar estaba reclamado por la Justicia de EEUU y fue detenido en Madrid y extraditado. Las supuestas informaciones del llamado pollo Carvajal se habrían producido en la Audiencia Nacional, según esos medios. Sin embargo, Carvajal, encarcelado en EEUU, ha negado por escrito en una carta a Zapatero haber dicho eso ni haber hablado mal del expresidente, al que, por otra parte ha agradecido la liberación de un amigo preso en Caracas.

Por paradójico que parezca, la propia Administración estadounidense dirigida por Donald Trump y sus colaboradores ultraderechistas colocó a ZP en el punto de mira al temer que sus funciones de mediación supusieran una salida pacífica y negociada con la oposición al régimen chavista. Trump no quería un acuerdo de las fuerzas democráticas. Su objetivo eran –sigue siendo– las riquezas del país. Así, al tiempo que desplegaba su fuerza naval en el Caribe para volar «narcolanchas» y preparar el asalto a Caracas, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, sugería públicamente retirar el visado al socialista español.

Landau reaccionó a una información del Diario Las Américas sobre la mediación de Zapatero para la retirada de Maduro y la transición pactada, publicando en X una imagen de ZP a lo Batman y su «batiseñal» con el breve texto: “¿Será esta la señal para el Quitavisas?”. La información de ese periódico al servicio de la derecha y el trumpismo refiere que Zapatero, el general chavista Miguel Rodríguez Torres y el exdiputado Eudoro González Dellán, que componen su círculo venezolano, expusieron en Madrid el plan durante una reunión de “exploración” con opositores venezolanos exiliados y tendrían previsto hacer contactos en Washington, a través de las relaciones de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, con altos funcionarios de Qatar.

La retirada del visado a Zapatero añadiría tensión a las relaciones bilaterales de EEUU con España, algo que tras el asalto a la residencia y el secuestro del presidente Maduro, encarcelado en Nueva York, donde está siendo juzgado, perdería sentido. Sin embargo, el hallazgo ahora de los mensajes del teléfono clonado en 2021 por la policía de fronteras en el Aeropuerto de Miami al accionista mayoritario de Plus Ultra, el venezolano Rodolfo Reyes Rojas ha sido determinante para que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama procesara a Zapatero.

El empresario venezolano hablaba de la influencia del «pana Zapatero» para obtener dos préstamos oficiales de la SEPI por valor de 53 millones de euros a fin de devolver unos créditos-puente que habían conseguido para mantener a flote la compañía aérea. Por razones desconocidas, las alusiones al expresidente del Gobierno español en el teléfono clonado al entonces presidente de Plus Ultra sin mandamiento ni control judicial fueron entregadas al juez de la Audiencia Nacional que reclamó el caso al juzgado ordinario de instrucción que admitió las denuncias ultras.

El juez Calama comunicó el procesamiento del expresidente Zapatero el 18 de mayo pasado, apenas una semana después de recibir los clonajes telefónicos de la agencia policial norteamericana. Después se acordó que el cumplimiento de las normas procesales requería la petición formal del juzgado. Con todo, tras interrogar a Zapatero el lunes pasado durante tres horas, su señoría afirmó en el auto posterior que el expresidente «no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad expuestos en la imputación y que derivan de diversas y distintas fuentes de prueba».

El magistrado denegó las medidas preventivas que pidió la Fiscalía Anticorrupción como eran la comparecencia quincenal ante el juzgado, la retirada del pasaporte y la prohibición de salir de España. También rechazó las peticiones de la acusación popular unificada en el representante del PP e integrada por VOX, Hazte Oír, Iustitia Europa y Liberum. El partido de extrema derecha y los tres apéndices pidieron prisión provisional para el expresidente.

Trabajador autónomo y padre de dos hijas

El exdirigente del PSOE salió de la presidencia del Gobierno tras las elecciones generales de finales de 2011, permaneció unos meses en el Consejo de Estado y se dio de alta como autónomo para trabajar como consultor de una prestigiosa marca internacional con una potente sucursal en España. Más tarde, en 2020 aceptaría trabajar para la consultora creada por su amigo Julio Martínez Martínez, un pequeño empresario del calzado y la actividad inmobiliaria. Los pagos tanto a Zapatero como a la empresa de marketing y publicidad de sus hijas por parte de este Martínez han sido relacionados con el porcentaje del 1% de los 53 millones de euros concedidos por la SEPI a los dueños de Plus Ultra. Aunque ni siquiera la cantidad 530.000 euros coincide con los pagos realizados por Martínez Martínez como presidente de la consultora Análisis Relevante, el magistrado de la Audiencia Nacional da validez al informe policial frente a la fácil verificación de los ingresos de Zapatero por la venta de una vivienda.

Durante más de una década, el señor Zapatero ha hecho informes y trabajado como consultor invitado por empresas, instituciones y organizaciones de todo el mundo. En el Senado dio algunos datos sobre su tarea: «He realizado 172 viajes internacionales para actividades no de recreo, sino de trabajo; 172 viajes internacionales. He sido invitado —obviamente, a esto se va siempre invitado— a 186 actos públicos en 38 países. En España he hecho 134 viajes nacionales, sin contar, por supuesto, actos de partido, que me piden muchos, y 370 actos públicos. Conviene tener un poco la medida de por qué un consultor tiene cierta valoración en el mercado y se llega a un acuerdo de mercado. Eso me parece importante. Por ejemplo, en estos años he sido invitado a la Universidad de Yale, a la Universidad de Harvard, a la Universidad de Oxford, al Parlamento Europeo, al Banco Mundial, al Colegio Español de París, a la Universidad Libre de Bogotá, a la Universidad de Toulouse, al PNUD…» El PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) es la agencia de Naciones Unidas que se encarga de la lucha contra la pobreza y las desigualdades en más de 170 países.

El expresidente pertenece al consejo asesor de Gate Center, un think tank, con el que ha dado conferencias por todo el mundo, como es habitual en los exmandatarios internacionales. Gate Center forma parte del grupo Thinking Heads, presidido y fundado por Daniel Romero-Abreu. El magistrado Calama y la UDEF vinculan los cobros de Zapatero por su actividad de consultor, conferenciante y docente durante más de una década con la supuesta trama de «influencias», situando los 681.318 euros que ha percibido de este grupo y los 352.980 euros de Gate Center, así como los 171.727 euros que percibió la empresa de mercadotecnia y publicidad de sus dos hijas (cuenta con seis empleados), como fondos del entramado de la red de influencias que se enmarcaría en el delito de tráfico de influencias.

Si las retribuciones dinerarias en todos esos años, con una tributación como autónomo de más del 40% por IRPF, procedían del trabajo personal como consultor carecería de sentido crear una sociedad en un paraíso fiscal para escamotear el pago de impuestos. Pero hasta de «blanqueo de capitales» está acusado Zapatero, cuyas dos hijas también han sido procesadas por el magistrado Calama, junto con Gertrudis, su secretaria de toda la vida.

Lo que más ha impactado a la opinión pública es que tuviera joyas en la caja fuerte de su despacho de expresidente del Gobierno, situado en la calle de Ferraz, frente a la sede del PSOE. Ya se sabe que la casa Ansorena ha tasado en 1,3 millones de euros el valor de esas piedras preciosas y oro blanco. También se sabe que el juez Calama ha negado otra tasación solicitada por el encausado. En cuanto a la procedencia, más allá de los regalos de los jeques árabes a otros ministros y representantes españoles (también a periodistas), el expresidente del Gobierno ha pedido tiempo para documentar la procedencia de las alhajas intervenidas por la policía. ¿Tienen los expresidentes obligación de entregar los regalos? ¿Por qué las guardaba en el despacho oficial, agenciado con dinero público, y no en un lugar más privado y seguro?

Patógenos ultras buscan envenenar la convivencia

Luis Díez.

Primero se les insulta. Si son negros se les llama “monos”. El otro sábado (18 de abril) se pusieron a gritar “¡Fuera la mona!” en la Puerta del Sol de Madrid. “La mona” era, según ellos, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, y los que gritaban eran cientos de venezolanos residentes en España que acudieron a agasajar a la líder de la oposición al chavismo residual y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, muy arropada y acompañada por dirigentes de la derecha extrema y la extrema derecha española. Lanzó y jaleó el grito racista el cantante Carlos Baute, un tipo que ya en 2018 aparecía en las listas de Hacienda con unos impagos de 407.000 euros, más de lo que gana en doce años un trabajador medio en España.

Delcy Rodríguez no es Vinicius, pero tanto da. Si el presidente de los Estados Unidos (EEUU), el belicoso supremacista Donald Trump, caracteriza en las redes sociales a su antecesor Barack Obama y a su compañera Michelle como si fueran una pareja de orangutanes tampoco es cuestión de pedir respeto y educación a sus nuevos subordinados. Así que venga, todos a una: “¡Fuera la mona!” Quizá más tarde, cuando cientos de mujeres venezolanas se congreguen en la Plaza Brión de Chacaíto, al este de Caracas, para rechazar los insultos no solo a la presidenta encargada sino a las mujeres venezolanas, el mencionado Baute y la galardonada Corina (Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid y Llave de Oro de la ciudad) se sientan obligados a disculparse, como sucedió de hecho.

Cuando se pasa de esa introducción al desprecio que es el vulgar insulto racista –“mono, panchito, moromierda, sudaca, negrata” y otros– a un análisis más sosegado, enseguida aparece la observación de que los insultados son seres inferiores, extranjeros poco evolucionados, gente más instintiva que racional, individuos primitivos que afilan sus cuchillos en la edad de piedra y, por consiguiente, plebe peligrosa. “Van a regularizar a violadores”, afirmó nada menos que el presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, sin presentar prueba alguna de su aserto verbal.

Ya es sabido que el principal partido de la derecha y sus aliados de la ultraderecha voxida están que bufan porque el Gobierno de Pedro Sánchez ha puesto en marcha la regularización de más de medio millón de inmigrantes que desde hace tiempo viven y trabajan con nosotros. Es una regularización aprobada hacia dos años por el Congreso de los Diputados y respaldada por más de 600.000 firmas, sindicatos, patronales, organización no gubernamentales y la propia Iglesia Católica. Pero se ve que a PP-VOX les molesta que sean visibles y tengan derechos sociales e incluso humanos.

Un paso más en el estudio de los coloquiales insultos racistas y de la xenofobia en boga conduce al observador a preguntarse si este fenómeno es el primer signo proclive a la supresión de los derechos civiles básicos de los inmigrantes insultados. Y si. Esa es precisamente la estrategia de la derecha reaccionaria y patógena. Primero se les insulta, se les califica de animales o de subespecie humana en el mejor de los casos y luego ya resulta más fácil negarles los derechos inalienables como seres humanos.

La discriminación de las personas por razón de origen, raza, religión y otros motivos ha sido plasmada por agentes patógenos en los acuerdos PP-VOX para formar los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón, de modo que los inmigrantes queden detrás de los nacidos en España a la hora de acceder a la asistencia sanitaria, social, educativa y a las migajas del que llaman “estado del bienestar”. “Primero los de casa”, dicen, como si los europeos, americanos, asiáticos y africanos que viven y trabajan en nuestro país no fueran personas ni tuvieran los mismos deberes y obligaciones que nosotros.

Esos dirigentes patógenos llegados a este mundo a envenenar la convivencia con mentiras y propaganda barata son los mismos que rechazan el derecho a la igualdad de las mujeres, niegan los asesinatos y la violencia machista, califican de “fanatismo climático” el calentamiento del planeta y los efectos letales de las emisiones contaminantes. Son patógenos cínicos, canelos, perrunos que orinan en público sin sentir ningún pudor y actúan, viven y cobran buenos sueldos a cuenta del común –y algunos trincan por detrás– amparados por la Constitución democrática de 1978, pero en contra de la Constitución, la democracia, la igualdad y el Estado de derecho.

Esos seguidores del matón de la Casa Blanca y del genocida Netanyahu dijeron meses atrás que iban a echar de España a ocho millones de personas, inmigrantes e hijos de inmigrantes, y retoman ahora su mensaje de odio rehabilitando el concepto empleado hace cuarenta años por el fascista francés Jean-Marie Le Pen de “prioridad nacional” para hacernos creer que si algunos servicios de la sanidad pública están colapsados y funcionan mal o si faltan plazas escolares o si hay poca vivienda y es muy cara o si las ayudas a la dependencia llegan tarde y las pagas del mínimo vital, más tarde todavía, es por culpa de los inmigrantes.

Aunque la falsedad y toxicidad de ese mensaje salte a la vista, a cierta derecha política que solo aspira al D+P (el Deterioro y la Privatización) de los servicios públicos para hacer negocio y, por supuesto, a echar del Gobierno al prestigioso dirigente progresista Pedro Sánchez, parece no importarle la discriminación, segregación y el apartheid implícitos y explícitos en los pactos autonómicos PP-VOX. Con esas medidas contra las personas de otros países que viven y trabajan (y juegan al fútbol y forman parte de las Fuerzas Armadas españolas) no solo pretenden enfrentar a la gente, sino además que les voten. Si esos pactos (legales) y las mociones similares que pretenden aprobar en otras autonomías donde tienen mayoría vulneran los derechos constitucionales de las personas, deberían ser recurridos de inmediato por el Defensor del Pueblo sin esperar a que adquieran forma jurídica. No olvidemos que para hacer daño basta con circulares y órdenes verbales. Y si no recuerde lo que hizo la señora Ayuso con los ancianos de las residencias durante la pandemia del coronavirus.

Consecuencias del asalto armado y la «ocupación virtual» de Venezuela

Luis Díez.

A la mayoría de los delincuentes les molesta la luz. Por eso dejaron a oscuras Caracas antes de fumigar desde una flotilla de helicópteros a los centinelas que vigilaban la casa del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de secuestrarlo junto con su esposa Cilia Flores. Se dirá que no eran ladrones, sino soldados de élite. Es cierto. Pero el mandatario de Washington que, para estrenar el año 2026, dio la orden de ataque poco antes de las diez de la noche del 2 de enero, actuó como un vulgar forajido jefe de una banda de ladrones de ganado.

Nicolás Maduro, esposado y rodeado de agentes de la DEA es trasladado a una prisión en Nueva York tras el asalto armado a su residencia en Caracas

Ya es sabido que en el asalto a la residencia de Maduro mataron a 32 centinelas de nacionalidad cubana y que, paralelamente al secuestro, que fue ejecutado a las dos de la madrugada del 3 de enero, bombardearon el puerto de Guaira, la base aérea de La Carlota, el cuartel de Tiuna y las antenas del Volcán, en las cercanías de Caracas. Las autoridades venezolanas no concretaron el número de muertos, aunque algunos medios dijeron que fueron un centenar. Todos ellos se suman a las 114 personas asesinadas en los 35 ataques a embarcaciones de supuestos “narcoterroristas” que luego resultaban ser famélicos pescadores, parados impecunes y delincuentes menores a los que pagaban 500 euros por el transporte de fardos de coca a Trinidad y Tobago y otras islas del Caribe con destino a Europa.

También es sabido que el cuatrero jefe vio y oyó en directo la operación, en compañía del secretario de Estado Marco Rubio; el jefe del Pentágono y secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el director de la CIA, John Tatcliffe (a saber cómo se llamará el tipo). Al matón de la Casa Blanca le agradó de verdad, le gustó mucho la película, según dijo horas después en su mansión Mar-a-Lago, en Florida, donde tan buenos ratos pasó en aquellas fiestas con lindas jovencitas que organizaba su vecino y amigo, el depredador sexual Jeffey Epstein.

Donald Trump sigue en directo la captura de Maduro. A su lado, de brazos cruzados, el jefe de la CIA también contempla las escenas y escucha las explicaciones del secretario de Guerra.

El matón se sintió orgulloso de sus fuerzas armadas, “las mejores del mundo”, dijo; elogió el acierto, la rapidez y la eficacia de sus jichos de operaciones especiales, los Delta Force aerotransportados, y celebró que ninguno hubiera resultado muerto o herido, pues los centinelas de Maduro solo pudieron disparar unos balazos contra un helicóptero, sin consecuencias. Se le olvidó mencionar la colaboración interna, el terreno minado de espías y confidentes y los 50 millones de dólares de recompensa a los que facilitaron la entrega de Maduro.

Con el asalto armado a Venezuela y el secuestro de su jefe de Estado, el mandatario de Washington –ese personaje que algunos califican de neonazi enloquecido y emulo de Hitler– ha dinamitado el orden internacional, demostrando que para él las normas de convivencia y de derecho internacional son papel higiénico. No sólo eso: la propia Constitución de EEUU es un estorbo, el Senado y la Cámara de Representantes, un incordio, y la oposición del Partido Demócrata, bosta maloliente. Además, cuantos estadounidenses se oponen a sus criminales decisiones y abusos de poder como si fuese un rey neto, absoluto, son gente odiosa que desprecia a la patria, la debilita y no aprecia su nueva grandeza.

El mandatario matón celebró el éxito burlándose de Maduro y de los venezolanos: “¿De donde sale esa gente tan fea?”, se preguntó, jactancioso. Después, ante un puñado de fanáticos, se prodigó en gestos y mojigangas más propios de un aprendiz de Chiquito de la Caldaza que del jefe del Estado más armado del planeta, choteándose del presidente francés Emmanuel Macrón y de la dirigente de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz, Corina Machado.

A continuación invitó a los jefes de las petroleras estadounidenses a evaluar el botín. “Venezuela pronto entregará decenas de millones de barriles de petróleo a Estados Unidos”, anunció. Su secretario de Energía, Chris Wright, concretó que tienen la intención de mantener “un control significativo” de la extracción petrolera de Venezuela, incluso supervisando la venta de la producción del país “indefinidamente”. “En el futuro venderemos en el mercado la producción que salga de Venezuela”, dijo Wright en una conferencia sobre energía, organizada por Goldman Sachs cerca de Miami.

Si alguien creía que la lucha contra el narcotráfico y por la democratización de Venezuela tras el supuesto robo de las últimas elecciones presidenciales por parte de Nicolás Maduro, eran los motivos del asalto armado, míster Trump quiso dejar claro que su objetivo era el petróleo. Vale recordar que el país sudamericano posee las mayores reservas petroleras del mundo y alberga en su subsuelo metales preciosos y valiosos (oro, plata, cobre) y otros minerales que ahora llaman “tierras raras” de los que también el forajido de Washington pretende apoderarse. Con la ley de la fuerza se ha apoderado de hecho de la soberanía nacional venezolana (que reside en el pueblo y no en Washington ni en Miami) y con la misma ley va a administrar la inmensa riqueza del país, vetando la influencia de la Federación Rusia y China.

Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, siguió diciendo que “Estados Unidos no está en guerra con Venezuela, sino contra el narcotráfico”, la realidad es que su jefe imperial está tan preocupado por la salud de sus súbditos que “ha indultado y conmutado la pena a casi 100 personas por delitos de drogas”, según titulaba el Washigton Post una información pormenorizada y rigurosa, publicada el 9 de diciembre pasado por los analistas Meryl Kornfield y Emili Davies. Entre otros beneficiados citaban al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, acusado de aceptar un millón de dólares del Chapo Guzman, quien metió toneladas de cocaína en EEUU. Condenado a 45 años de prisión en junio de 2024, el recluso Hernández abandonó la cárcel unos días antes de que su formación política, el derechista Partido Nacional, ganara las elecciones respaldado por Trump.

Tanta es la preocupación del mandatario de Washington por el consumo de droga, al que se atribuye la muerte de trescientas mil personas al año en EEUU, que mientras indultaba al exmandatario hondureño o al famoso Ross Ulbricht, condenado a cadena perpetua en 2015 por narcotráfico, conspiración y fraude informático, recortaba 345 millones de dólares de los programas de prevención de adiciones y tratamiento de sobredosis con naloxona y otros placebos. Expertos en la lucha contra las drogas como Theshia Naidoo, directora general de Drug Policy Alliance, o Jeffrey Singer, del Cato Institute, denunciaron cinismo e incoherencia del mandatario.

Delcy Rodríguez preside el Gobierno venezolano tras el secuestro de Maduro y deberá aceptar los dictados de Washington.

Sin entrar ya en las rectificaciones de la acusación formal del Departamento de Justicia de EEUU contra Maduro, reconociendo que el Cártel de los Soles, cuya dirección se le atribuía desde 2020, no existe como tal cárter de la droga (ver blog de 6 de diciembre), sino como una red estatal de corrupción, ni referir la falta de pruebas de Trump para decir que Maduro dirigía las actividades criminales del Tren de Aragua, una banda “infiltrada” en EEUU para delinquir y organizar disturbios sociales, es lo cierto que el ataque a Venezuela y la captura de su líder tampoco estaban dirigidos al restablecimiento de la democracia de acuerdo con el resultado de las elecciones de 2024. La decepción de la oposición en la clandestinidad y el exilio ha sido catedralicia. Corina Machado y su candidato Edmundo González, residente en España, han sido marginados por el “ocupante virtual” de Venezuela.

El matón de Washington ha designado a su secretario de Estado, Rubio, para que dirija el país con la vicepresidenta de Maduro y nueva presidenta Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez como presidente del legislativo. Ellos marcarán los tiempos y los acuerdos básicos necesarios para la convocatoria de nuevas elecciones. De momento, la presidenta Rodríguez ha excarcelado a un buen puñado de presos políticos, incluidos aquellos por los que abogó el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.

En este punto vale recordar que durante el mandato de Maduro, Zapatero consiguió sacar a más de cuatrocientos presos. Su función mediadora entre el chavismo y la oposición nunca estuvo bien vista por la derecha y la ultraderecha españolas, el dúo PP-VOX que tanto se felicitó por el ataque militar del matón de Washington a un país soberano y hermano. Por cierto que tampoco ZP recibió apoyo del secretario de Estado, Marco Rubio, cuyo subsecretario Christopher Landau le caracterizó de Batman y le amenazó con suprimir su visado para dificultar sus contactos con venezolanos exiliados en EEUU con vistas a una salida negociada de Maduro. Con todo, el jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, que ha condenado sin paliativos la violación del derecho internacional por parte del mandatario estadounidense, ha ofrecido la mediación española en una negociación política para restaurar la democracia en el país.

Detrás del asalto militar y la “ocupación virtual” de Venezuela, Washington reitera su objetivo de controlar el “hemisferio occidental” como “legítima esfera de influencia”. De ahí que el matón de la Casa Blanca haya dictado una estrategia de seguridad que incluye la injerencia electoral en los países de la UE (ver blog de 13 de diciembre) para minar a la Unión mediante el apoyo a la extrema derecha. Además ha amenazado a Colombia con una acción similar a la perpetrada contra Venezuela, aspira a meter tropas en México y pretende arrebatar Groenlandia a Dinamarca, lo que ha provocado la inmediata reacción solidaria de Francia, España, Alemania, Reino Unido e Italia con el país europeo amenazado en su integridad territorial por el cuatrero de Washington.

La cuestión es ahora si Rusia y China se sienten legitimadas para hacer lo mismo que el matón estadounidense en Europa y Asia. El cara de víbora del Krenlim ya ha demostrado con su invasión militar de Ucrania que no necesita legitimidad alguna para atacar a los países vecinos e implantar gobiernos títeres. Y está por ver si el chino Xi Jinping, que parece un tipo tranquilo, decide apoderarse del industrioso y democrático Taiwán. En todo caso pintan bastos. Tal vez, como decía Italo Calvino, estas cosas ocurren cuando los cerdos se suben a los árboles o quizá se deban, como escribió George Orwell, a que se han apoderado de la granja y están embruteciendo al mundo con su fuerza bruta, asaltos, crímenes y genocidios. El futuro será peor, mucho peor, si no les plantamos cara.