Archivo por meses: junio 2026

Desfile (con aviones españoles) para después de las guerras de Trump

Luis Díez.

España participará con siete aviones del Ejército del Aire en el desfile aéreo organizado el 4 julio en Nueva York para celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. En concreto desfilarán sobre la ciudad de los rascacielos dos cazabombarderos Eurofighter de la base sevillana de Morón de la Frontera (Ala 11), dos F-18 de la base de Zaragoza (Ala 15) y dos Airbus A330 de abastecimiento en vuelo de la base de Torrejón de Ardoz (Ala 45). Les acompaña un A400M de carga para llevar material y personal, y proporcionar cobertura de búsqueda y rescate (SAR). La tripulación de este aparato estará formada por militares del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas de las bases aéreas de Cuatro Vientos (Madrid) y Son San Joan (Mallorca).

La exhibición ha sido bautizada como International Aerial Review 250 (Revista Aérea Internacional 250) y será realizada por 129 aviadores en funciones operativas, logísticas, técnicas, de apoyo a la vida y administrativas. El coste no ha sido desvelado, aunque fuentes ministeriales estiman que ascenderá a dos millones de euros. Los aviones utilizarán la Base Aérea de Atlantic City.

La participación española en el evento organizado por las autoridades estadounidenses, con distintas fuerzas aéreas aliadas y amigas, redunda en las relaciones bilaterales España-USA y se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fuera el primer mandatario europeo en rechazar la agresión bélica del presidente norteamericano Donald Trump y de su amigo israelí Benjamín Netanyahu contra Irán y, después, contra el Líbano. Sánchez fue también el primero en negar la autorización para el uso de las bases de Rota y Morón y del espacio aéreo español para la guerra de Irán.

Aunque el señor Trump amenazó a España con aranceles más altos a nuestros productos y con retirar efectivos de las bases militares de uso conjunto, no ha podido aplicar las represalias. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha explicado que «Rota y Morón siguen plenamente operativas en los términos y con el alcance previsto en los acuerdos con Estados Unidos, un aliado estratégico con el que nos unen profundos lazos históricos, forjados con la propia ayuda española a su Declaración de Independencia». En todo caso, Trump puede concretar su retirada de tropas de Europa en la cumbre de la OTAN prevista para el 7 y 8 de julio en Ankara (Turquía). Para el belicoso Vladimir Putin sería estupendo. Y en la UE daría sentido a la Unidad de Defensa y a la Agencia Europea de Defensa (EDA) ya en marcha.

Pérdida de la paz

Entre tanto, este 4 de julio, 250 aniversario de la independencia, se celebra bajo los efectos del fin de la guerra de Irán. Lo malo no es perder la guerra, sino la paz. Y todo indica que los estadounidenses comenzaron a perderla cuando eligieron presidente para un segundo mandato al millonario mandón, machista, racista y reaccionario frente a la candidata demócrata Kamala Harris. De la guerra arancelaria con todos los países del mundo (menos Rusia) y el apoyo al genocida Netanyahu (75.000 personas asesinadas en Gaza hasta el momento) pasó a bombardear lanchas en el Caribe y asaltar Caracas para secuestrar, encarcelar y juzgar en Nueva York al presidente venezolano Nicolás Maduro.

Si la diligencia demostrada contra el régimen bolivariano para apoderarse de la riqueza y hacerse cargo de la administración del país se repitiera ante el terremoto que ha asolado la región de Carabobo destruido La Guaira casi por completo, derribado cientos de edificios en Puerto Cabello y otras ciudades de la costa y destrozando muchos edificios en Caracas y también de Valencia, Maracay y otras ciudades y pueblos del interior, seguramente se habrían salvado muchas más vidas. Las 48 horas siguientes al terremoto son vitales. Ahora toda la ayuda es poca como bien sabe Marco Rubio, el gobernante de facto designado por Trump.

Los muertos y los costes

Apenas dos meses después del secuestro de Maduro, el belicoso de la Casa Blanca ordenó bombardear Teherán desde los portaviones desplazados al Golfo Pérsico. Actuó de acuerdo con los planes del jefe del gobierno israelí, Netanyahu. El primer día liquidó al ayatolá Jamenei y su corte. La Furia Épica del matón Trump mató ese día a 175 niñas, niños y profesores en un colegio de una ciudad del sur. Los periodistas de The New York Times Edward Wong y Aruni Soni explicaban el costo de la guerra: 3.500 iraníes asesinados, según la agencia del gobierno iraní; 3700 libaneses muertos por los ataques de Israel desde el 18 de marzo, según el Ministerio de Salud libanés; miles de heridos en ambos países; 13 militares estadounidenses muertos, según el Pentágono; 26 israelíes fallecidos, según datos gubernamentales.

Los ataques, principalmente de Irán, también han causado víctimas mortales en todo el Medio Oriente, incluidos trabajadores de países del sur de Asia en el golfo Pérsico. Por su parte, el ejército estadounidense mató a tres marineros civiles indios en un ataque contra un barco comercial cerca de Omán, lo que ha aumentado las tensiones entre Estados Unidos y la India.

La economía de Irán ya estaba en una situación muy complicada antes de la guerra. Pero ahora está en caída libre. Los precios de la comida y otros productos básicos se han disparado, y el día a día es una lucha constante. La magnitud de la devastación ha sido enorme:  cientos de escuelas y centros de salud han resultado dañados o destruidos durante la guerra, según la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, la principal organización de ayuda humanitaria del país.

Para los contribuyentes y consumidores estadounidenses, el costo de la guerra asciende al menos a 132.000 millones de dólares, según una estimación de Moody’s Analytics. Esa cifra incluye los 29.000 millones de gasto militar, que pasarían a ser 40.000 si se incluyesen las reparaciones de las bases USA dañadas y la reposición de armas, vehículos y misiles.

Las perturbaciones en el comercio mundial provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz han hecho subir los precios del petróleo de 70 a 120 dólares el barril, y con ello, las tarifas de los transportes, el precio de los alimentos y algunos fertilizantes. El daño ha sido global y el beneficio mayor ha sido para las petroleras rusas, los inversores y los fabricantes de armamento de EEUU.

Objetivos alcanzados: cero

Según Robert Malley (enviado especial para Irán entre 2021 y 2023) y el historiador especializado en la política exterior de EEUU, Stephen Wertheim, Trump ha logrado de nuevo lo imposible. Al atacar a Irán se adentró donde sus predecesores nunca se atrevieron: se alió con Israel en un intento por derrocar o neutralizar al régimen de Teherán. Como no consiguió ninguna de las dos cosas, parece haber aceptado peores condiciones de las que podría haber obtenido por la vía diplomática. Su guerra también fue un lastre político y cuando comenzó obtuvo menos apoyo público que cualquier otro gran conflicto en la historia moderna de Estados Unidos.

«Ahora, los llamados halcones, los que tienen un enfoque más agresivo sobre el conflicto y que se entusiasmaron con la operación Furia Épica, están molestos con Trump por haber terminado el enfrentamiento. Los pacifistas no le perdonarán haberlo iniciado. Todo el mundo ha salido peor parado y nadie está contento: un final apropiado y extraordinario para una guerra trumpiana», dicen Wertheim y Malley.

En síntesis, el tipo que acudía con su poderío aeronaval y sus baterías de misiles a librar al pueblo iraní de la dictadura teocrática de los ayatolas y los guardianes de la revolución, mentía cual bellaco y no consiguió nada de lo prometido. Por el contrario, su guerra de oportunidad añadió más muertes, más represión, más desaliento y más pobreza.

El personaje que iba a librar a Israel y al resto del mundo de las armas nucleares de Irán es dudoso que consiga un acuerdo similar al que obtuvo Barack Obama. El logrado por el entonces presidente contenía el compromiso firme de Irán de no enriquecer uranio por encima del nivel 3, requerido para uso civil en centrales nucleares. Y tenía vigencia hasta 2030. De hecho, no hay prueba alguna de que Irán haya incumplido su palabra. Pero a los dirigentes del Partido Republicano no les valía y el propio Trump lo anuló en 2018 durante su primer mandato.

Israel perjudicial

Respecto a Israel, lo que comenzó como la campaña militar más estrecha e integrada de la historia terminó con el líder estadounidense reprendiendo públicamente al israelí porque su belicosidad “despiadada” en el Líbano ponía en riesgo un acuerdo con Irán. A esto se suma el hecho de que el 60 por ciento de los estadounidenses tiene ahora una visión negativa de Israel frente al 42 por ciento de 2022. Muchos creen que Netanyahu engatusó a Trump para llevarlo a la guerra con promesas de una victoria rápida y fácil, y luego se involucró en repetidas escaladas para bloquear cualquier salida. El israelí jugó su carta, pero Trump, en caída libre en las encuestas, le descubrió el juego. Ahora se espera que los electores israelíes acierten a jubilar al genocida de Gaza para recomponer las relaciones con Washington.

Por su parte, los países del sur del Golfo Pérsico han podido comprobar que la red de bases militares destinadas a proyectar el poder protector de EE. UU. a los estados árabes, lejos de disuadir, agravó el conflicto. De guardián de la paz, EE. UU. pasó a ser el elemento beligerante a batir. Sus bases generaron vulnerabilidad, no seguridad, tanto para sí mismo como para sus aliados. Los estados del Golfo aprendieron una lección más dura: que, en su hora de necesidad, Estados Unidos priorizó sus propios intereses y los de Israel, dejándolos expuestos a represalias iraníes por una guerra que no querían ni en cuyos planes participaron. Las monarquías del Golfo no romperán sus lazos de seguridad con Washington, pero ambas partes tienen motivos para preguntarse si no estarían mejor construyendo un equilibrio regional menos dependiente de las promesas de protección estadounidense.

Zapatero como paradoja nacional

Luis Díez.

Quienes por motivos políticos han convertido a José Luis Rodríguez Zapatero en cliente de la Audiencia Nacional sabrán explicar el daño que el expresidente del Gobierno (2004/2011) ha infligido al reino de España. Es verdad que en 2006 respaldó desde el Ejecutivo la vía del diálogo que cuatro años después supuso el final de la actividad criminal de ETA y la posterior disolución de la organización terrorista. Con recordar las dos grandes manifestaciones encabezadas por el expresidente José María Aznar López y su entonces fracasado candidato a la jefatura del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, contra el presidente Zapatero, en las que se gritaba “con Zapatero como con su abuelo” –lo fusilaron en León en julio de 1936 sus colegas militares sublevados– sería suficiente para entender el daño de un diálogo con los etarras que ni supuso reducción de penas a los encarcelados ni renuncia a la investigación de los crímenes pendientes de aclarar, por más que el PP se escudase en las víctimas.

Quizá algunos temieron que con la desaparición de ETA se extinguiera también la Audiencia Nacional como tribunal especial. Sería parte del daño imputable a ZP. Hubo comentarios al respecto, aunque la cruda realidad –el terrorismo internacional, el narcotráfico y los delitos económicos relevantes y de corrupción– despejó las dudas sobre el mantenimiento de este tribunal especial creado al comienzo de la Transición. Fue el magistrado Rafael de Mendizábal Allende quien recomendó al presidente Adolfo Suárez González la creación de la Audiencia como órgano judicial singular y especializado en los delitos más graves que hasta entonces había juzgado el macabro TOP (Tribunal de Orden Público) durante la dictadura.

Por cierto, cuando el señor Aznar alcanzó la jefatura del Gobierno, en 1996, nombró ministra de Justicia a una hija del magistrado del TOP Jaime Mariscal de Gante. Este hombre había ejercido como comisario de la brigada político social en Zaragoza desde 1954. Doce años después prosiguió su labor represiva como titular del juzgado número 1 del TOP. Pero para que algunos rojos vieran que tenía corazón, el dirigente del PCE Simón Sánchez Montero me contaba: “A mi me condenó por terrorismo, que eran 20 años de cárcel, en vez de los 25 que te caían por comunista”. La hija de aquel juez, Margarita Mariscal de Gante, era juez de familia en Madrid, pero se negaba a firmar sentencias de divorcio. El Consejo del Poder Judicial le abrió un expediente, pero el PP la propuso como consejera del órgano rector de la judicatura; salió elegida y en cuanto tomó posesión, su expediente desapareció. Poco después, Aznar la nombró ministra. Una vergüenza.

Si no fuera lamentable sería paradójico que esa Audiencia Nacional ampliamente conocida por juzgar a los terroristas acabara condenando por supuesto “tráfico de influencias” y otros sonoros delitos al presidente del Gobierno que acabó con la peor plaga que ha padecido este país. Zapatero recuerda: “Cuando dialogué con ETA, un día, desde la tribuna del Congreso, se me dijo que estaba traicionando a los muertos. Fui contenido. Y la misma persona que lo dijo, que era el señor Rajoy, cuando llegó el fin de ETA, hizo una declaración que siempre le he aplaudido y agradecido. Rajoy afirmó que era el fin de verdad y que no se había pagado un precio político”.

El presidente Zapatero, que mantuvo informado a Rajoy del diálogo con ETA, lo que resultó básico para que el PP se sumara al éxito de la democracia frente a aquel engendro terrorista con base social creado por la dictadura criminal franquista y con el que no pudo la guerra sucia ni la cooperación francesa, era el mismo tipo que muchos años después salió en defensa de Pedro Sánchez cuando la derecha reaccionaria hacía campaña contra él, como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, al grito: «¡Que te vote Txapote!» Era como si esa derecha añorase a ETA o como si quisiera negar la libertad a los que habían cumplido sus penas –lustros y más lustros de prisión– o como si les estuvieran pidiendo la vuelta a las andadas. Otra vergüenza.

El presidente Zapatero, acusado de corrupción en una causa judicial encabezada por el PP-VOX y tres grupúsculos ultras afines, es la misma persona que defendió la legitimidad de Aznar y exigió respeto hacia él frente a los denuestos del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que le llamó “fascista”. El incidente ocurrió en la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile en noviembre de 2007 y dio lugar al famoso “¿Por qué no te callas?” del rey Juan Carlos I al líder bolivariano. La realidad es que el señor Aznar no sólo no condenó el golpe militar contra Chávez, protagonizado por varios mandos y la oligarquía empresarial en 2002, aprovechando el descontento laboral y las protestas por los despidos en Petróleos de Venezuela (PDVSA), sino que de acuerdo con los mandatarios estadounidenses, envió a su embajador en Caracas, Manuel Viturro de la Torre, un diplomático más franquista que Franco, a cumplimentar al nuevo presidente encumbrado por los golpistas, el jefe de la patronal Pedro Carmona.

Como es sabido, el golpe de Estado («vacío de poder», según los promotores) fracasó en veinticuatro horas. Chávez había sido retenido en el Fuerte Tiuna, el principal cuartel de Caracas, y volvió a ocupar el Palacio de Miraflores. El entonces presidente del Gobierno español, señor Aznar y su embajador Viturro quedaron en evidencia, apoyando a los golpistas «en el marco del diálogo reforzado» con la Administración Estadounidense de George Bush. Cabe añadir que después, durante la primera legislatura de Zapatero (2004-2008), el ya expresidente Aznar utilizó la fundación FAES para atacar a Chavez (también al presidente de Bolivia, Evo Morales y, desde luego, a Fidel Castro) y entorpecer las relaciones de España con Venezuela.

Mucho tiempo después, ya fuera del Gobierno y de la política activa en España, el expresidente Zapatero utilizaría sus buenas relaciones con los mandatarios venezolanos, especialmente con el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro y su número dos, la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para realizar tareas de mediación, evitar confrontaciones violentas y liberar a cientos de presos políticos.

«Yo empecé mi tarea en Venezuela –explica Zapatero– a petición de la oposición para hacer una mediación en un país que tenía gran conflicto. Una mediación que duró con intensidad desde el año 2016 al 2019 y que se ha traducido en 58 viajes con ocasión del diálogo en Venezuela: 48 a Caracas; 14 a República Dominicana, donde se celebraron negociaciones básicamente en el año 2017, con Unasur, con el expresidente Torrijos, con el expresidente Samper; una he estado en Washington, con ocasión de Venezuela en la OEA; una en Roma y una en Bogotá. La actividad de los viajes fue sobre todo hasta 2019, 2020, prácticamente el 80 %. A partir de ahí he viajado una o dos veces al año de media, fundamentalmente en procesos electorales y para la tarea que me ha ocupado esencialmente durante estos años: liberar presos en Venezuela. He participado directa o indirectamente en la liberación de centenares de presos”.

Aunque la mediación entre la oposición y el Gobierno bolivariano y la labor humanitaria del expresidente Zapatero no le reportaban ingreso alguno, según declaró hace dos meses en el Senado, donde fue insultado, una vez más, por el representante del PP que le interrogó, su actuación ha dado lugar a la publicación de bulos y disparates que le colocaban de propietario de una mina de oro en Venezuela. La supuesta información fue atribuida Hugo Carvajal, un antiguo colaborador de Chávez, enfrentado a Maduro. Este militar estaba reclamado por la Justicia de EEUU y fue detenido en Madrid y extraditado. Las supuestas informaciones del llamado pollo Carvajal se habrían producido en la Audiencia Nacional, según esos medios. Sin embargo, Carvajal, encarcelado en EEUU, ha negado por escrito en una carta a Zapatero haber dicho eso ni haber hablado mal del expresidente, al que, por otra parte ha agradecido la liberación de un amigo preso en Caracas.

Por paradójico que parezca, la propia Administración estadounidense dirigida por Donald Trump y sus colaboradores ultraderechistas colocó a ZP en el punto de mira al temer que sus funciones de mediación supusieran una salida pacífica y negociada con la oposición al régimen chavista. Trump no quería un acuerdo de las fuerzas democráticas. Su objetivo eran –sigue siendo– las riquezas del país. Así, al tiempo que desplegaba su fuerza naval en el Caribe para volar «narcolanchas» y preparar el asalto a Caracas, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, sugería públicamente retirar el visado al socialista español.

Landau reaccionó a una información del Diario Las Américas sobre la mediación de Zapatero para la retirada de Maduro y la transición pactada, publicando en X una imagen de ZP a lo Batman y su «batiseñal» con el breve texto: “¿Será esta la señal para el Quitavisas?”. La información de ese periódico al servicio de la derecha y el trumpismo refiere que Zapatero, el general chavista Miguel Rodríguez Torres y el exdiputado Eudoro González Dellán, que componen su círculo venezolano, expusieron en Madrid el plan durante una reunión de “exploración” con opositores venezolanos exiliados y tendrían previsto hacer contactos en Washington, a través de las relaciones de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, con altos funcionarios de Qatar.

La retirada del visado a Zapatero añadiría tensión a las relaciones bilaterales de EEUU con España, algo que tras el asalto a la residencia y el secuestro del presidente Maduro, encarcelado en Nueva York, donde está siendo juzgado, perdería sentido. Sin embargo, el hallazgo ahora de los mensajes del teléfono clonado en 2021 por la policía de fronteras en el Aeropuerto de Miami al accionista mayoritario de Plus Ultra, el venezolano Rodolfo Reyes Rojas ha sido determinante para que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama procesara a Zapatero.

El empresario venezolano hablaba de la influencia del «pana Zapatero» para obtener dos préstamos oficiales de la SEPI por valor de 53 millones de euros a fin de devolver unos créditos-puente que habían conseguido para mantener a flote la compañía aérea. Por razones desconocidas, las alusiones al expresidente del Gobierno español en el teléfono clonado al entonces presidente de Plus Ultra sin mandamiento ni control judicial fueron entregadas al juez de la Audiencia Nacional que reclamó el caso al juzgado ordinario de instrucción que admitió las denuncias ultras.

El juez Calama comunicó el procesamiento del expresidente Zapatero el 18 de mayo pasado, apenas una semana después de recibir los clonajes telefónicos de la agencia policial norteamericana. Después se acordó que el cumplimiento de las normas procesales requería la petición formal del juzgado. Con todo, tras interrogar a Zapatero el lunes pasado durante tres horas, su señoría afirmó en el auto posterior que el expresidente «no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad expuestos en la imputación y que derivan de diversas y distintas fuentes de prueba».

El magistrado denegó las medidas preventivas que pidió la Fiscalía Anticorrupción como eran la comparecencia quincenal ante el juzgado, la retirada del pasaporte y la prohibición de salir de España. También rechazó las peticiones de la acusación popular unificada en el representante del PP e integrada por VOX, Hazte Oír, Iustitia Europa y Liberum. El partido de extrema derecha y los tres apéndices pidieron prisión provisional para el expresidente.

Trabajador autónomo y padre de dos hijas

El exdirigente del PSOE salió de la presidencia del Gobierno tras las elecciones generales de finales de 2011, permaneció unos meses en el Consejo de Estado y se dio de alta como autónomo para trabajar como consultor de una prestigiosa marca internacional con una potente sucursal en España. Más tarde, en 2020 aceptaría trabajar para la consultora creada por su amigo Julio Martínez Martínez, un pequeño empresario del calzado y la actividad inmobiliaria. Los pagos tanto a Zapatero como a la empresa de marketing y publicidad de sus hijas por parte de este Martínez han sido relacionados con el porcentaje del 1% de los 53 millones de euros concedidos por la SEPI a los dueños de Plus Ultra. Aunque ni siquiera la cantidad 530.000 euros coincide con los pagos realizados por Martínez Martínez como presidente de la consultora Análisis Relevante, el magistrado de la Audiencia Nacional da validez al informe policial frente a la fácil verificación de los ingresos de Zapatero por la venta de una vivienda.

Durante más de una década, el señor Zapatero ha hecho informes y trabajado como consultor invitado por empresas, instituciones y organizaciones de todo el mundo. En el Senado dio algunos datos sobre su tarea: «He realizado 172 viajes internacionales para actividades no de recreo, sino de trabajo; 172 viajes internacionales. He sido invitado —obviamente, a esto se va siempre invitado— a 186 actos públicos en 38 países. En España he hecho 134 viajes nacionales, sin contar, por supuesto, actos de partido, que me piden muchos, y 370 actos públicos. Conviene tener un poco la medida de por qué un consultor tiene cierta valoración en el mercado y se llega a un acuerdo de mercado. Eso me parece importante. Por ejemplo, en estos años he sido invitado a la Universidad de Yale, a la Universidad de Harvard, a la Universidad de Oxford, al Parlamento Europeo, al Banco Mundial, al Colegio Español de París, a la Universidad Libre de Bogotá, a la Universidad de Toulouse, al PNUD…» El PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) es la agencia de Naciones Unidas que se encarga de la lucha contra la pobreza y las desigualdades en más de 170 países.

El expresidente pertenece al consejo asesor de Gate Center, un think tank, con el que ha dado conferencias por todo el mundo, como es habitual en los exmandatarios internacionales. Gate Center forma parte del grupo Thinking Heads, presidido y fundado por Daniel Romero-Abreu. El magistrado Calama y la UDEF vinculan los cobros de Zapatero por su actividad de consultor, conferenciante y docente durante más de una década con la supuesta trama de «influencias», situando los 681.318 euros que ha percibido de este grupo y los 352.980 euros de Gate Center, así como los 171.727 euros que percibió la empresa de mercadotecnia y publicidad de sus dos hijas (cuenta con seis empleados), como fondos del entramado de la red de influencias que se enmarcaría en el delito de tráfico de influencias.

Si las retribuciones dinerarias en todos esos años, con una tributación como autónomo de más del 40% por IRPF, procedían del trabajo personal como consultor carecería de sentido crear una sociedad en un paraíso fiscal para escamotear el pago de impuestos. Pero hasta de «blanqueo de capitales» está acusado Zapatero, cuyas dos hijas también han sido procesadas por el magistrado Calama, junto con Gertrudis, su secretaria de toda la vida.

Lo que más ha impactado a la opinión pública es que tuviera joyas en la caja fuerte de su despacho de expresidente del Gobierno, situado en la calle de Ferraz, frente a la sede del PSOE. Ya se sabe que la casa Ansorena ha tasado en 1,3 millones de euros el valor de esas piedras preciosas y oro blanco. También se sabe que el juez Calama ha negado otra tasación solicitada por el encausado. En cuanto a la procedencia, más allá de los regalos de los jeques árabes a otros ministros y representantes españoles (también a periodistas), el expresidente del Gobierno ha pedido tiempo para documentar la procedencia de las alhajas intervenidas por la policía. ¿Tienen los expresidentes obligación de entregar los regalos? ¿Por qué las guardaba en el despacho oficial, agenciado con dinero público, y no en un lugar más privado y seguro?

Un colegio, metáfora del desprecio de Ayuso a los vecinos de Rivas

Luis Díez.

Parcela cedida hace 8 años para la construcción de un colegio

Un colegio de enseñanza infantil y básica se ha convertido en muestra evidente de la mala gestión educativa y el desprecio del Gobierno del PP de la Comunidad de Madrid hacia los vecinos de Rivas-Vaciamadrid. Esta ciudad situada en el este de la región, al pie de las montañas formadas por escombros, residuos y basuras de la capital –el vertedero se completó con una incineradora hace 25 años– cuenta ya con 100.000 habitantes y está gobernada por la izquierda sin interrupción desde las primeras elecciones locales en 1979. Hace ocho años su Ayuntamiento entregó al Ejecutivo autonómico, competente en materia educativa, una parcela de 12.900 metros cuadrados, valorada en cuatro millones de euros, para que construyera un Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) en una zona de expansión urbanística articulada por la Avenida de Pablo Iglesias.

Era el mes de noviembre de 2018 y el Gobierno autonómico madrileño se hallaba bajo los efectos de las crisis de los batracios o sucesivas dimisiones de consejeros de los gabinetes de Esperanza Aguirre que “salían ranas”. Su vicepresidente y sucesor, Ignacio González, también salió rana y la sustituta de éste, Cristina Cifuentes, de confianza del entonces presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, descarriló cuando los enemigos internos hicieron llegar al medio digital Okdiario de Eduardo Inda un video con los empleados de seguridad de un supermercado descubriendo que Cifuentes se llevaba sin pagar unas cremas faciales y corporales bastante caras. Dimitió y fue sustituida por su correligionario Ángel Garrido, quien ocupó la presidencia entre abril de 2018 y agosto de 2019. También dimitió porque, contra el criterio de la dirección del PP madrileño, el nuevo presidente nacional, Pablo Casado, nombró a Isabel Díaz Ayuso –una periodista empleada de Aguirre– candidata a la presidencia autonómica.

Se entiende que en aquellos tiempos marcados por las luchas intestinas y las crisis de improbidad –los casos de corrupción todavía afectan al Ejecutivo madrileño– el solar para el colegio que necesitaban los niños de un barrio de Rivas fuera un asunto menor para los gobernantes de la Puerta del Sol. De lo único que se ocuparon los jichos que alcanzaron el poder (PP, Ciudadanos y Vox) con Ayuso al frente fue de aceptar los terrenos y rechazar el nombre del futuro colegio que, a propuesta del Ayuntamiento de Rivas, previa deliberación del Consejo Municipal de Educación, se iba a llamar Mercedes Vera. En lugar de eso, el Gobierno autonómico decidió que se llamaría CEIP de la Hispanidad. ¿Por qué?

Mercedes Vera (1907-2000) fue una maestra represaliada por la dictadura franquista, una mujer que acabó enseñando en la finca El Porcal y en el casco antiguo de aquella pequeña aldea de aparceros que era Rivas hasta los años ochenta del siglo pasado en que la necesidad de viviendas la convirtió en la ciudad actual. Los enseñantes y el consistorio entendían que aquella mujer que combatió el analfabetismo en unas condiciones de pobreza, precariedad y persecución inenarrables merecía un reconocimiento y un recuerdo. Pero la catadura fascio-franquista de los jefes de la derecha española todavía lo impide.

Rivas no ha parado de crecer, hay pisos pero faltan plazas escolares.

Desde 2018 hasta el día de hoy ha pasado mucha agua del Jarama bajo el Puente de Arganda, ha habido inundaciones, borrascas y se han posado los silenciosos copos de nieve por estas latitudes sin que las autoridades competentes se hayan ocupado de la falta de plazas escolares más que para colocar contenedores de chapa como aulas y ampliar el número de alumnos por enseñante. Ni que decir tiene que también han ayudado a la iniciativa privada a plantar sus ciudades escolares –dos complejos educativos de pago desde infantil a la universidad y un colegio concertado–, pero con la carestía de la vivienda y unas familias hipotecadas hasta las cejas, la enseñanza pública (de tanta o mayor calidad que la privada) es, además de un derecho, una viva necesidad.

Tres años después de la entrega de la parcela, el gobierno de Ayuso decidió que el colegio Hispanidad (Mercedes Vera para los vecinos) comenzase a funcionar. Pero ni siquiera había sido construido. ¿Qué hacer? Los niños del ciclo infantil del curso 2021/22 se incorporarían a las aulas del CEIP Dulce Chacón. El curso siguiente (2022/23) el colegio seguía sin construir, así que los alumnos de 1° y 2° dieron sus clases en unos barracones instalados en el patio del Dulce Chacón.

Pancartas vecinales reclamando el colegio Mercedes Vera a medio construir.

Finalmente, el Gobierno autonómico, que había dividido en dos fases la construcción del colegio, contra el criterio de los vecinos y del Ayuntamiento de Rivas, entregó un primer inmueble de planta baja con aulas y un pequeño patio de recreo para que fuera usado en el curso 2024/25 por los alumnos de 1º a 3º de educación infantil. Habían pasado seis años. Las torres de viviendas habían crecido alrededor. La necesidad de plazas escolares era un clamor en esta y en otras zonas de Rivas. La iniciativa privada iba cubriendo las necesidades en el barrio de La Luna, área de expansión urbana, pero “la emergencia educativa” provocaba concentraciones vecinales y se leía en las pancartas y carteles colocadas en las entradas a la ciudad.

La primera fase del CEIP Hispanidad (Mercedes Vera) había sido adjudicada en dos millones de euros, y el consejero de Educación, Emilio Viciana, acudió a Rivas en compañía de su viceconsejero de Organización Educativa, José Carlos Fernández Borreguero, para anunciar “a corto plazo” la segunda fase del centro educativo. No realizaron su anuncio en un acto público sino en un encuentro sectario con afiliados al PP. Dijeron que la ampliación se había licitado hacía una semana, aseguraron que estaría finalizada en 2026 y explicaron que el nuevo edificio tendría tres aulas más de Infantil para 75 alumnos y 24 de Primaria para otros 600, así como cuatro aulas de desdoble, cuatro de apoyo, otras específicas, biblioteca, gimnasio y pista deportiva.

A la Asociación de Familiares de Alumnos (AFA) les pareció extraño que en el proyecto no figurase una cocina, como tienen los demás colegios. Ante el supuesto olvido pidieron aclaraciones y reclamaron ese equipamiento esencial. Sin embargo, las obras ya habían sido adjudicadas (7 millones de euros) y la reclamación cayó en saco roto. Con todo, el suministro de comida industrial elaborada fuera del centro no iba a ser la única sorpresa. Pronto las familias afectadas se darían cuenta de que la segunda fase (definitiva) del CEIP se acabaría convirtiendo en el cuento de nunca acabar del famoso editor Saturnino Calleja.

Las obras comenzaron antes del verano de 2025 y, tras plantar las estructuras prefabricadas de bigas metálicas, la construcción del edificio (dos plantas de ladrillo rojo revocado con cemento y calafateado) alcanzó un buen ritmo. Pero un día de febrero pasado los andamios quedaron sin albañiles, desaparecieron las furgonetas y los camiones que traían al personal y el material, la jirafa de la grúa permaneció inmóvil y silenciosa. Transcurrió una semana y los vecinos comenzaron a inquietarse. Lógico. La obra había sido paralizada. ¿Por qué?

Madres y padres de alumnos junto a la obra parada del anhelado colegio público.

El consejero Viciana acababa de ser sustituido por Mercedes Zarzalejo Carbajo, que no sabía nada. El viceconsejero Fernández Borreguero se mantenía en el cargo, pero se negaba a dar explicaciónes. El director general de Infraestructuras y Servicios, Ignacio García Rodríguez, ni mu. Y el director del Área Territorial Madrid-Este, Marcos Rafael Moreno Sánchez, miembro a la sazón del Cuerpo de Inspectores de Educación de Madrid, atribuía la paralización de la obra a “causas sobrevenidas”. ¿Qué causas?

La realidad nunca aclarada es que el Gobierno de Ayuso adjudicó la segunda fase del colegio a la unión temporal de empresas (UTE) compuesta por Tableros y Puentes S.A. (TAPUSA) y Bienes y Obras del Principado S.A. (BOPRISA) sin reparar en que la primera, una sociedad manejada por la familia Álvarez Yague, venía arrastrando problemas en Chile desde 2022 y ha dejado sin terminar obras públicas –carreteras y puentes– en cuatro regiones de ese país. Sus incumplimientos de contratos e impagos del salario a 400 trabajadores han dado lugar a demandas judiciales del gobierno chileno. La empresa ha tenido problemas por casos de alta corrupción en Perú. Pero al Ejecutivo de Ayuso no le importó. La asociada BOPRISA pertenece a la familia Argüelles Aller y Argüelles Casal y construye casi exclusivamente en Asturias, donde posee un conglomerado societario con sede en el Polígono Riaño II de Langreo.

Mientras tanto, la falta de explicaciones y, sobre todo, de soluciones para terminar el colegio proyectado hace ocho años, ha llevado a algunos padres y madres afectadas por la falta de plazas escolares a colocar pancartas, encerrarse en el colegio y acudir a La Revuelta, el popular programa de TVE que dirige David Broncano para denunciar la incuria a la que vienen siendo sometidos por la Administración de Ayuso, una presidenta autonómica más preocupada por soltar dicterios contra Pedro Sánchez y por defender las mordidas y el fraude a Hacienda de su novio que de resolver los problemas de los ciudadanos.

La construcción del colegio abandonado sin terminar se adjudicó a una empresa que dejó obras colgadas y salarios sin pagar en Chile y estuvo afectada por corrupción en Perú.

Se podría decir que los vecinos de esta zona central de Rivas tienen mala suerte si no fuera que la construcción del gimnasio del CEIP La Luna sigue pendiente, el futuro Instituto de Educación Secundaria (IES) Margarita Salas sigue sin terminar y, encima, el Ejecutivo autonómico ha reducido la oferta de Formación Profesional al cancelar la colaboración del hospital privado HM con el centro Justa Freire. La alcaldesa de Rivas, Aida Castillejo (IU-Mas Madrid-Equo) explica que el Ayuntamiento ha ofrecido hacerse cargo de la terminación del CEIP Hispanidad (Mercedes Vera). “Hace un mes que nos reunimos con la Consejería y nos dijeron que la solución era inminente”, afirma Castillejo. Pero a una semana del final del curso escolar no hay cesión de obras ni nueva licitación. Lo único cierto es que el colegio seguirá sin terminar cuando comience el nuevo curso escolar 2026-27.

Por primera vez un Papa habla (para todos) desde la tribuna del Congreso

Luis Díez.

Robert Francis Prevots, más conocido como papa León XIV, ya está con nosotros. Llegó a Madrid a las 10:30 de este sábado, 6 de junio de 2026, en vuelo directo desde Roma. Bienvenido sea. Entre actos protocolarios, discursos, saludos, vigilias, rezos, misas y procesiones –la del Corpus Chisti el domingo en Cibeles– le van a dar un tute de no parar. No importa, pues el hombre de la sotana blanca todavía es joven (70 años) para la tradición de los santos padres y, según me comenta un voltaico amigo vaticanista, llega con las pilas cargadas de energía.

El Pontífice tiene previsto acudir el lunes a las 10:30 al templo de la soberanía nacional. Una hora antes recibirá al presidente del Gobierno en la Nunciatura. Es de suponer que Pedro Sánchez le ponga al corriente de la situación política antes de que, ya en el Congreso de los Diputados, el Papa pronuncie su discurso a los diputados y senadores que quieran oírlo, incluidos agnósticos y ateos.

Es la primera vez en la historia contemporánea de España que sucede esto. Y además ocurre con un gobierno de izquierdas, socialista y democrático, progresista, amable, pacifista y defensor de los derechos y libertades individuales y sociales. “¡Gaudeamos igitur, inter nobis habemus Papam!” (alegrémonos, pues tenemos al Papa entre nosotros), me dice un discípulo del inolvidable Peces-Barba, aquel constitucionalista al que llamaban padre Gregorio. “Verás cómo los descreídos acaban aplaudiendo al vir bonus” (hombre de bien), añade.

Por la información que le hayan aportado ya sabrá este chicagüense con nacionalidad de EEUU y de Perú (nació Chicago y fue obispo de Chiclayo) que aquí no quedan bolcheviques, aunque sobran cavernícolas y que el templo de la democracia ha adquirido en los últimos tiempos la dimensión de un insultódromo, de un área de desfogue de silvestres jabalís y algún rinoceronte ávido de poder.

En los últimos cien días se ha registrado medio centenar de insultos o dicterios, casi siempre por boca de la oposición de derechas. A saber: 12 relacionados con supuestas faltas a la verdad (embusteros, mentirosos, falaces, falsos, trileros, tramposos…); otros 12 alusivos a la administración de lo público pro domo suo (corruptos, prevaricadores, ladrones y otros sinónimos como el popular “chorizos); 7 veces “mafiosos, delincuentes organizados» y a secas. Todos ellos acompañados de varios «sinverguenzas, inmorales, filoterroristas y traidores a España». Tal es el nivel del debate.

Si hasta en el extranjero han podido ver y leer el ininteligente insulto que desde el palco de invitados del Congreso lanzó hace tiempo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al presidente del Gobierno cuando éste solicitó al dirigente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que la cesara por improbidad reiterada en adjudicaciones de contratos de mascarillas durante la pandemia a beneficio de su hermano y a mayor beneficio de su compañero sentimental, el defraudador fiscal Alberto González Amador, hemos de dar por hecho que el romano Pontífice sabe como tratan aquí al jefe del Ejecutivo.

En ocasiones la señora Ayuso y su madre política, Esperanza Aguirre, aquella lideresa aznarista que ahora aparece en manifestaciones callejeras con clientes de la Audiencia Nacional como el adquirido Aldama y otros tipos de la ultraderecha, animalizan el nombre propio de Sánchez para corear más a gusto: “perroo sánchez… hijo de puta”. “Ignosce illis, quia sciunt quid dicant, et non dicunt quae sciunt. (Perdónales porque no saben lo que dicen y no dicen lo que saben), dice mi amigo vaticanista.

León XIV entrega un libro a Pedro Sánchez durante su reciente encuentro en el Vaticano.

También hemos de dar por hecho que su Santidad, que como prior de los Agustinos visitó a comienzos de siglo las congregaciones de Tenerife, Málaga, Ávila, Bilbao y León, conoce las vicisitudes migratorias de los españoles y es consciente de que nuestra derecha política abjura del proceso de regularización de inmigrantes sin documentación que ha impulsado el Gobierno a petición, entre otras organizaciones humanitarias, de esa Cáritas Diocesana cuyo proyecto “Cedia 24 horas” va a conocer este sábado antes de participar en la Vigilia de Oración con los jóvenes en la plaza de Lima.

¿No es paradójico que una derecha tan católica, apostólica y romana…, unas mujeres y hombres tan defensores de las virtudes cardinales y teologales, unos dirigentes cual Ayuso, Feijóo, Gamarra… gente de insignias, bandera, libro de reglas…, personas que se presentan sine labe concepta (sin defecto concebidas) sean a su vez tan cínicas y crueles con los inmigrantes. ¿O es que no son tan justos, virtuosos ni piadosos como pregonan y prefieren que los inmigrantes sigan sin reconocimiento legal ni social para explotarles mejor?

Sepa León XIV que los líderes de esa derecha reaccionaria a los que va a saludar en el Congreso tratan de envenenar la convivencia y están sembrando cizaña contra los trabajadores inmigrantes que, por otra parte, aportan mucha más riqueza, bondad y bienestar que los magros salarios y el abundante desprecio reciben. De todo hay en la viña del señor, pero esa derecha criminaliza a los inmigrantes pobres, los acusa de delincuentes y finalmente les niega el derecho a la igualdad con los demás ciudadanos (pactos del PP y VOX en varios gobiernos autonómicos). Además promete aplicar la política del bronco y despiadado presidente de EEUU (detención, confinamiento y expulsión) a los inmigrantes y sus hijos si llega a gobernar.

Y sepa también el romano Pontífice que los jefes de esta derecha dura y bronca ni rechazan las guerras de oportunidad de Donald Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano ni han condenado las masacres en Gaza (Palestina). Por el contrario, cuando el presidente del Gobierno, señor Sánchez, ha ido a Jerusalén a pedir a Netanyahu que pare la máquina de matar, y cuando España ha reconocido al Estado de Palestina, algunos de ellos han acudido en persona a mostrar su apoyo al primer ministro israelí.

¿Qué pueden decir ahora ante los cuatro ataques de mortero lanzados contra la base Miguel de Cervantes de los cascos azules españoles en Líbano, que costaron la vida a un soldado serbio e hirieron sin gravedad a dos españoles? El incidente ocurrió la noche del miércoles en el alfoz de la ciudad de Marjayún. Israel lo atribuyó a las milicias de Hizbula. Pero su ejército sigue ocupando y bombardeando Líbano, lo mismo que hizo en Gaza. Y de tanto en tanto ataca, asesina y trata de intimidar a los soldados de paz de la ONU, que considera molestos. ¿Realizará la derecha española alguna gestión exigiendo al Estado israelí que respete a quienes luchan por la paz? En ninguna ocasión anterior lo ha hecho.

En fin, puesto que la última intervención registrada en el Congreso de un dirigente principal del PP –su secretario general, Miguel Tellado– fue para insultar al propio Parlamento, al Gobierno y, de paso, reprochar a su paisana galega, la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz que no haya dimitido por “las tramas de corrupción”, alguien ha de informar a León XIV que no, que el Congreso de los Diputados del Reino de España no es “una barbacoa de chorizos” como ha dijo el señor Tellado. Cierto, que enseguida concreto: “de tanto chorizo del Gobierno y el Partido Socialista”.

Miguel Tellado (en el centro) se fue a Bilbao a insultar al PNV tras decir que el Congreso era una «barbacoa de chorizos del Gobierno y el partido socialista»

Poco después el pícnico dirigente viajó a Bilbao a insultar a los del PNV porque mantienen su apoyo al Gobierno del socialista Sánchez Pérez-Castejón que el martes pasado cumplió ocho años en el poder, el equivalente a dos legislaturas que, entre otras cosas han servido para restablecer la concordia con los nacionalistas, combatir la pobreza, mejorar la producción, el empleo, afianzar los derechos civiles y sociales y conducir a este país por la senda del equilibrio, la solidaridad y la prosperidad.

Rece su Santidad por todos nosotros y disculpe el lector los latinajos de este texto; se deben a que León XIV puede hablar a sus señorías en latín y obligado es a los periodistas que, como decía Manuel Chaves Nogales, somos los sacristanes de todos los cultos, entrenar las neuronas para entenderlo o, cuando menos, interpretarlo cabalmente. Gracias.