Por primera vez un Papa hablará (en latín) desde la tribuna del Congreso

Luis Díez.

Robert Francis Prevots, más conocido como papa León XIV, ya está con nosotros. Llegó a Madrid a las 10:30 de este sábado, 6 de junio de 2026, en vuelo directo desde Roma. Bienvenido sea. Entre actos protocolarios, discursos, saludos, vigilias, rezos, misas y procesiones –la del Corpus Chisti el domingo en Cibeles– le van a dar un tute de no parar. No importa, pues el hombre de la sotana blanca todavía es joven (70 años) para la tradición de los santos padres y, según me comenta, programa en mano, un amigo voltaico y vaticanista, llega con las pilas cargadas de energía.

El Pontífice tiene previsto acudir el lunes a las 10:30 al templo de la soberanía nacional. Una hora antes recibirá al presidente del Gobierno en la Nunciatura. Es de suponer que Pedro Sánchez le ponga al corriente de la situación política antes de que, ya en el Congreso de los Diputados, el Papa pronuncie su discurso a los diputados y senadores que quieran oírlo, incluidos agnósticos y ateos.

Es la primera vez en la historia contemporánea de España que sucede esto. Y además ocurre con un gobierno de izquierdas, socialista y democrático, progresista, amable, pacifista y defensor de los derechos y libertades individuales y sociales. “¡Gaudeamos igitur, inter nobis habemus Papam!” (alegrémonos, pues tenemos al Papa entre nosotros), me dice un discípulo del inolvidable Peces-Barba, aquel constitucionalista al que llamaban padre Gregorio. “Verás cómo los descreídos acaban aplaudiendo al vir bonus” (hombre de bien), añade.

Por la información que le hayan aportado ya sabrá este chicagüense con nacionalidad de EEUU y de Perú (nació Chicago y fue obispo de Chiclayo) que aquí no quedan bolcheviques, aunque sobran cavernícolas y que el templo de la democracia en el que va a dirigir la palabra a los representantes del pueblo español ha adquirido en los últimos tiempos la dimensión de insultódromo, amén de área de desfogue de silvestres jabalís y de acometidas de algunos rinocerontes cabreados porque no pueden mandar.

Les cuento: en los últimos cien días se han pronunciado 98 dicterios en esa cámara de diputados, a saber: 23 veces “embusteros, mentirosos, falaces, trileros y tramposos”; 21 veces “corruptos, prevaricadores, ladrones” y otros sinónimos como el popular “chorizos”; 20 veces “indecentes” y sus sinónimos “abusivos, vergonzosos, obscenos, desvergonzados”; 19 “ladrones”, “saqueadores” y otros sinónimos como el popular “chorizos”; 12 veces “malhechores, infractores y delincuentes” organizados y sin organizar, y el resto: “traidores”, “filoterroristas” y “enemigos de España”. Tal es el nivel del debate.

Si hasta los sordomudos han podido ver y leer el ininteligente insulto que desde el palco de invitados del Congreso lanzó hace tiempo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al presidente del Gobierno cuando éste solicitó al dirigente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que la cesara por improbidad reiterada en adjudicaciones de contratos de mascarillas durante la pandemia a beneficio de su hermano y a mayor beneficio de su compañero sentimental, el defraudador fiscal Alberto González Amador, hemos de dar por hecho que el romano Pontífice sabe como tratan aquí al jefe del Ejecutivo.

En ocasiones la señora Ayuso y su madre política, Esperanza Aguirre, aquella lideresa aznarista que ahora aparece en manifestaciones callejeras con clientes de la Audiencia Nacional como el adquirido Aldama y otros tipos de la ultraderecha, animalizan el nombre propio de Sánchez para corear más a gusto: “perroo sánchez… hijo de puta”. “Ignosce illis, quia sciunt quid dicant, et non dicunt quae sciunt. (Perdónales porque no saben lo que dicen y no dicen lo que saben), dice mi amigo vaticanista.

León XIV entrega un libro a Pedro Sánchez durante la reciente visita del presidente del Gobierno al Vaticano

También hemos de dar por hecho que su Santidad, que como prior de los Agustinos visitó a comienzos de siglo las congregaciones de Tenerife, Málaga, Ávila, Bilbao y León, conoce las vicisitudes migratorias de los españoles, es consciente de que nuestra derecha política despotrica contra el proceso de regularización de inmigrantes sin documentación que ha impulsado el Gobierno a petición, entre otras organizaciones humanitarias, de esa Cáritas Diocesana cuyo proyecto “Cedia 24 horas” va a conocer este sábado antes de participar en la Vigilia de Oración con los jóvenes en la plaza de Lima.

¿No es paradójico que una derecha tan católica, apostólica y romana…, unas mujeres y hombres tan defensores de las virtudes cardinales y teologales, unos dirigentes cual Ayuso, Feijóo, Gamarra… gente de insignias, bandera, libro de reglas…, personas que se presentan sine labe concepta (sin defecto concebidas) sean a su vez tan cínicas y crueles con los inmigrantes. ¿O es que no son tan justos, virtuosos ni piadosos como pregonan y prefieren que los inmigrantes sigan sin reconocimiento legal ni social para explotarles mejor?

Sepa León XIV que los líderes de esa derecha reaccionaria a los que va a saludar en el Congreso tratan de envenenar la convivencia y están sembrando cizaña contra los trabajadores inmigrantes que, por otra parte, aportan mucha más riqueza, bondad y bienestar que los magros salarios y el abundante desprecio reciben. De todo hay en la viña del señor, pero esa derecha criminaliza a los inmigrantes pobres, los acusa de delincuentes y finalmente les niega el derecho a la igualdad con los demás ciudadanos (pactos del PP y VOX en varios gobiernos autonómicos). Además promete aplicar la política del bronco y despiadado presidente de EEUU (detención, confinamiento y expulsión) a los inmigrantes y sus hijos si llega a gobernar.

Y sepa también el romano Pontífice que los jefes de esta derecha dura y bronca ni rechazan las guerras de oportunidad de Donald Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano ni han condenado las masacres en Gaza (Palestina). Por el contrario, cuando el presidente del Gobierno, señor Sánchez, ha ido a Jerusalén a pedir a Netanyahu que pare la máquina de matar, y cuando España ha reconocido al Estado de Palestina, algunos de ellos han acudido en persona a mostrar su apoyo al primer ministro israelí.

¿Qué pueden decir ahora ante los cuatro ataques de mortero lanzados contra la base Miguel de Cervantes de los cascos azules españoles en Líbano, que costaron la vida a un soldado serbio e hirieron sin gravedad a dos españoles? El incidente ocurrió la noche del miércoles en el alfoz de la ciudad de Marjayún. Israel lo atribuyó a las milicias de Hizbula. Pero su ejército sigue ocupando y bombardeando Líbano, lo mismo que hizo en Gaza. Y de tanto en tanto ataca, asesina y trata de intimidar a los soldados de paz de la ONU, que considera molestos. ¿Realizará la derecha española alguna gestión exigiendo al Estado israelí que respete a quienes luchan por la paz? En ninguna ocasión anterior lo ha hecho.

En fin, puesto que la última intervención registrada en el Congreso de un dirigente principal del PP –su secretario general, Miguel Tellado– fue para insultar al propio Parlamento, al Gobierno y, de paso, reprochar a su paisana galega, la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz que no haya dimitido por “las tramas de corrupción”, alguien ha de informar a León XIV que no, que el Congreso de los Diputados del Reino de España no es “una barbacoa de chorizos” como ha dijo el señor Tellado. Cierto, que enseguida concreto: “de tanto chorizo del Gobierno y el Partido Socialista”.

Miguel Tellado (en el centro) se fue a Bilbao a insultar al PNV tras decir que el Congreso era una «barbacoa de chorizos del Gobierno y el partido socialista»

Poco después el pícnico dirigente viajó a Bilbao a insultar a los del PNV porque mantienen su apoyo al Gobierno del socialista Sánchez Pérez-Castejón que el martes pasado cumplió ocho años en el poder, el equivalente a dos legislaturas que, entre otras cosas han servido para restablecer la concordia con los nacionalistas, combatir la pobreza, mejorar la producción, el empleo, afianzar los derechos civiles y sociales y conducir a este país por la senda del equilibrio, la solidaridad y la prosperidad.

Rece su Santidad por todos nosotros y disculpe el lector los latinajos de este texto; se deben a que León XIV hablará a sus señorías en latín y obligado es a los periodistas que, como decía Manuel Chaves Nogales, somos los sacristanes de todos los cultos, entrenar las neuronas para entenderlo o, cuando menos, interpretarlo cabalmente. Gracias.

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