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Trump y Netanyahu se estrellan contra la ONU

Luis Díez.

Las sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebradas durante la semana en su sede de Nueva York han proyectado la exigencia casi unánime al Estado de Israel de que ponga fin al exterminio de palestinos de Gaza. Incluso Donald Trump, el gran aliado y amigo del presidente israelí, Benjamín Netanyahu, se sumó al clamor de que pare la masacre. Cierto es que Trump no viene de trompa sino de “trampa” y que el potentado que preside el país más poderoso y temible del globo (en armas y capacidad destructiva) no ha alcanzado el privilegio que atribuía Albert Camus a los seres más evolucionados: ser rey de sus humores. Pero el hecho de que corrigiese a Netanyahu y anunciara que este lunes va a ponerle las peras a cuarto para que acabe con la guerra y renuncie a la anexión de la Franja, abre un rayo de esperanza de paz en Oriente Medio.

Se nota, en todo caso, que el inestable, cínico y contradictorio presidente de Estados Unidos (EEUU) no desea verse envuelto en la acusación política, de momento, de cómplice del genocidio contra el pueblo palestino. Se ve que el anfitrión de los jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la asamblea anual de la ONU se debió de sentir altamente impresionado por la estampida de casi todas las delegaciones, menos la estadounidense, ante la presencia del criminal Netanyahu en la tribuna de oradores. Y se comprende, en fin, que un personaje que hace ocho meses anunciaba la conversión de Gaza en un territorio turístico similar a la Costa Azul francesa, con resorts, casinos y toda suerte de negocios manejados por Israel y EEUU para satisfacer a visitantes y veraneantes millonarios, haya acabado aceptando, al menos en apariencia, la realidad insoslayable.

La ONU, horrorizada por la masacre de Israel en Gaza, ha tomado nota de los crímenes de guerra y del genocidio perpetrado por orden de Netanyahu –aunque el tipo se sigue escudando en la aplicación de la ley del talión contra los terroristas de Hamas que irrumpieron en el festival de música de Reim, en territorio israelí, el 7 de octubre de 2023 y mataron, dice él, a “más de mil personas” (sobre el terreno se recogieron 364 cadáveres)–, pero también ha exigido a Trump y a los mandatarios de otros países de la OTAN que no sigan suministrando armas al genocida.

Para eso sirve la ONU, por más que Trump la ridiculice y obstaculice. Para eso, y para proyectar al conjunto del mundo el reconocimiento del Estado de Palestina que, siguiendo el ejemplo de España hace un año, han firmado ahora Francia, Portugal, Bélgica, Malta, Reino Unido, Australia y Canadá. Esa decisión significa un inequívoco apoyo a la paz y a la convivencia que han de ser negociadas entre los dos Estados soberanos e independientes en pie de igualdad. Es decir, todo lo contrario al apartheid y el gradual exterminio de palestinos que viene practicando Israel y que ha acelerado con más de 65.000 muertos por hambre, disparos y bombazos desde hace dos años para apoderarse de la Franja de Gaza. Las dos treguas y la devolución de los rehenes apresados por Hamas hace dos años le han importado una higa a Netanyahu, quien no ha dudado en romper las treguas y bombardear a los negociadores palestinos en Doha (Catar), como prueba de que su estrategia es el exterminio.

La semana de la diplomacia por excelencia ha servido también para que Trump exhiba su absoluto desprecio a la diplomacia, precisamente. El mandatario venía de presidir el homenaje multitudinario a su amigo y valedor ultra ortodoxo del movimiento MAGA, Charlie Kirk, celebrado en Arizona. Acababa de proclamar su “odio a los oponentes”, en contraste con el mensaje de Erika, la viuda de Kirk, quien dijo que perdonaba al asesino de su marido y afirmó que “la respuesta no es el odio, sino el amor”. Se colocó en la tribuna de oradores y con un tono ora irritado, ora irónico y burlesco, perpetró un monólogo plagado de falsedades, dicterios y reproches al resto de los países occidentales, sobre todo, por no secundar sus políticas de persecución de los inmigrantes y por seguir primando las energías limpias y renovables para preservar la vida frente a la amenaza catastrófica del calentamiento global y el cambio climático.

El primer ataque de un airado Trump fue contra la ONU, precisamente, a la que acusó de no servir a la paz y no ofrecer más que “palabras vacías”. Ante el pasmo de muchos jefes de Estado y de Gobierno lanzó su consabida bola molondrónica: “Acabé con siete guerras, negocié con los líderes de todos y cada uno de estos países y ni siquiera recibí una llamada de las Naciones Unidas ofreciéndose a ayudar a cerrar un acuerdo”. Y a falta de otro recurso, aprovechó la circunstancia de que una escalera mecánica se paro mientras subía su esposa Melania y el hecho de que el cristal invisible que permite leer los discursos sin hacer el pajarito tuviera poca nitidez, para rematar su invectiva: “Estas son las dos cosas que recibí de las Naciones Unidas: una mala escalera mecánica y un mal teleprompter. Muchas gracias”.

Como es sabido, Trump retiró a EEUU de organismos de Naciones Unidas como la UNESCO, el Consejo de Derechos Humanos y canceló su aportación para la cooperación y el desarrollo, así como la ayuda contra el hambre y la acción humanitaria a favor de los refugiados y desplazados por las guerras, tiranías y catástrofes. Al igual que ya hizo en su primer mandato, también se retiró de la Organización Mundial de la Salud. Eso sin contar que EEUU ha dejado de pagar sus deudas a la organización desde que Trump asumió el cargo en enero y que aún tiene atrasos de 2024. Por si fuera poco, el campanudo presidente está aplicando una política de visados miserable y selectiva, como corresponde al individuo que dice odiar a sus oponentes. Así, ha impedido al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, asistir a las sesiones de la Asamblea General y ha impuesto restricciones a la representación iraní.

En este punto, cabe añadir que Trump y sus subordinados sopesan estos días la retirada del visado al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero ante la previsión de que actúe de mediador de las negociaciones en suelo estadounidense para una cambio tranquilo en Venezuela que facilite la retirada del actual presidente Nicolás Maduro. Como es sabido, Trump tacha de “narcotraficante” a Maduro, le acusa de enviar terroristas a EEUU disfrazados de inmigrantes y ha ofrecido 50 millones de dólares de recompensa a quien facilite su detención. Esa cifra duplica la que George W. Bush ofrecía por la captura de Osama bin Laden tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Además de la evidente burla de los usos diplomáticos al utilizar la tribuna de la ONU para arremeter contra la propia institución, a la que también acusó de propiciar la inmigración ilegal (“invasión” le llamó) por ayudar a los refugiados, el mandatario estadounidense laminó el protocolo diplomático no escrito del organismo multilateral al citar los nombres de los países a los que criticó, caso de Alemania y Reino Unido por sus políticas de energía verde, de Grecia y Suiza por permitir la entrada de inmigrantes y de Brasil por lo que calificó de “censura y represión”, en referencia a la reciente condena a 27 años de prisión de su amigo el expresidente Jair Bolsonaro por la intentona golpista de 2022, cuando apeló a las Fuerzas Armadas para evitar la toma de posesión de Lula da Silva como nuevo presidente tras ganar las elecciones.

Luego ya, según Trump “el cambio climático es la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo” y la inmigración “un ataque contra los países occidentales y sus fronteras”. Se puso varias medallas por sus redadas contra los inmigrantes, sus logros económicos (con datos falsos) y sus políticas negacionistas, promotoras de los combustibles fósiles y concluyó: “O siguen mi ejemplo o sus países se van al infierno”. La mayoría de los intervinientes evitaron responder al monólogo trumpista, de casi una hora de duración, y, como hizo el rey Felipe VI, destacaron el papel de la ONU y abogaron por la paz y el diálogo multilateral. Al presidente colombiano, Gustavo Petro, quien refutó las afirmaciones de Trump sobre los supuestos narcotraficantes venezolanos bombardeados por la armada estadounidense en el Caribe y pidió a los soldados que no obedezcan las órdenes de disparar, le retiraron el visado.

La IA te plagia, te engaña, te anula

Luis Díez

La mayoría de los adolescentes de nuestro tiempo poseen uno o más amigos virtuales. Les consultan sus dudas e incertidumbres, hablan con ellos sobre asuntos trascendentes o inconsútiles, los usan para estudiar menos o evitar el esfuerzo de estudiar, los utilizan para pensar poco o no pensar y, en fin, los emplean para validar sus comportamientos. Se puede decir que millones de jóvenes no sabrían vivir sin esos amigos. Esos colegas, los bots de la llamada Inteligencia Artificial (IA), influyen de un modo determinante sobre millones de niños y adolescentes. Y si los legisladores encargados de preservar la bioética y los derechos individuales del ser humano no lo remedian, la IA acabará dictando las pautas de pensamiento y comportamiento de los humanes.

Los compañeros de IA son plataformas diseñadas para servir de “amigos digitales”. Se pueden llamar Replika o de otra manera. Se pueden personalizar con rasgos y personalidades a gusto del consumidor y ofrecen opinión, sabiduría, conversación, compañía y apoyo emocional hasta el punto de parecer humanos. Otras plataformas diseñadas para responder preguntas, como Claude o la famosa ChatGPT, se utilizan también como amigos y terapeutas contra la soledad, el desamor y otras aflicciones, decepciones y disgustos personales.

En un extenso reportaje, la periodista Jocelyn Gecker, de Associated Press, concluyó que la IA está desempeñando un papel mucho más importante del que suponemos en la vida de los adolescentes. En realidad muchos padres no tienen ni idea de lo que está pasando con sus hijos. Hasta ahora la preocupación por las trampas escolares ha dominado el debate sobre los niños y la IA, pero lo cierto es que está desempeñando un papel mucho más importante en muchas de sus vidas, convirtiéndose en una fuente de referencia para obtener consejos personales, apoyo emocional, toma de decisiones cotidianas y resolución de problemas.

Esto supone un cambio sideral en las relaciones humanas. A diferencia de padres, hermanos y amigos reales, la IA siempre está disponible, no se aburre contigo, nunca te juzga, siempre te acompaña, jamás te lleva la contraria, siempre encuentra interesantes tus preguntas, opiniones y emociones. Son respuestas comunes y coincidentes de muchos menores a las preguntas de Gecker. “Es como si los bots estuvieran reemplazando definitivamente nuestras relaciones con otras personas”, afirma Gecker. Y lo más impresionante es que el grado de satisfacción de las relaciones con amigos virtuales es igual o superior, según las encuestas, a las conversaciones con amigos de carne y huesos.

Es lógico que la satisfacción del trato con los bots sea creciente, dado que esos colegas son amables, educados, serviciales, listos, hablan bien, te ayudan, nunca te contradicen y siempre aprueban y validan tus impresiones y comportamientos. Esto en unas mentes en formación de chicas y chicos de diez, doce, quince años, implica unos riesgos a los que deberían prestar mucha atención los padres, docentes y legisladores. La IA, desregulada y con un empuje igual o superior a los teléfonos digitales y las redes sociales, puede acabar creando generaciones de individuos torpes e inadaptados para las relaciones sociales.

Dice Michael Robb, autor principal de un estudio realizado en abril y mayo por Common Sense Media sobre el impacto de la IA en los jóvenes, que los compañeros virtuales deberían complementar y no reemplazar las interacciones del mundo real. “Si los adolescentes desarrollan habilidades sociales en plataformas de IA donde se los valida constantemente, no se los desafía, no aprenden a leer señales sociales ni a comprender la perspectiva de los demás, no estarán preparados adecuadamente para el mundo real”.

La organización sin ánimo de lucro Common Sense, en cuya ejecutiva se encuentran el director general de Goldmand Sanch, David Ludwig, así como la directora de la Fundación Comunitaria de Silicon Walley, Nicole Taylor, ha realizado también una evaluación de riesgos de las aplicaciones de IA más populares y ha detectado que tienen restricciones de edad ineficaces en materia sexual, que dan consejos peligrosos y que ofrecen contenidos dañinos. Esta organización recomienda que los menores de 18 años no utilicen aplicaciones de IA.

Sin embargo el impacto de la IA es tan asombroso que algunos estudiantes reconocen que acudirían al ChatGPT antes de sacar el bolígrafo para escribir sobre cualquier asunto. Otros no encuentran razones para hacer amigos reales con los que practicar deportes colectivos y librarse de las adición o atadura que les provocan los chatbots. “Si las redes sociales satisfacen la necesidad de muchas personas de ser vistas y oídas, creo que la IA complementa otra necesidad mucho más profunda: nuestra necesidad de apego y de sentir emociones”, dice un joven consultado. Es una de las múltiples aplicaciones de la IA para configurar el futuro ser humano. La IA hará tantas cosas por nosotros que el plagio de todas y cada una de nuestras capacidades, multiplicado por miles de millones de dólares permitirá detentar el poder a unos entes llamados OpenAI, Scale AI, Anthropic, Perplexity y Databricks, etcétera, cuyos propósitos y objetivos desconocemos.

Se van acuñando palabras como “tecnofeudalismo” para referirse al sistema político y legal del futuro y al papel que nos espera como siervos de la gleba. También se habla de los transhumanos capaces de habitar en otras realidades, no sabemos si en este u otros planetas e incluso complejos espaciales, pero lo cierto es que en la lucha por ese poder se están gastando millonadas que en buena lógica deberían servir para el desarrollo armónico, sin guerras, plagas, hambrunas ni canalladas como el genocidio contra los palestinos de Gaza por parte del Estado de Israel y su presidente Benjamín Netanyahu con el autócrata Donald Trump como cómplice principal.

Cierto que eso es mucho pedir y que, por el momento, las tecnológicas estadounidenses se dedican a competir contra las tecnológicas chinas, a litigar entre sí, a ver quién corre más, quien plagia mejor –hasta el New York Times ha demandado a Open AI por apropiarse de millones de contenidos con derechos de autor–, y en ese mundo de ingenios y minería de datos, a ver quien consigue dominar el mundo y uno de los recursos más dúctiles y abundantes que hay: el ser humano.

De la excrecencia mental a la violencia política

Luis Díez.

Solo un miserable con la mente muy sucia podía utilizar en la política partidista española el asesinato del activista de la utraderecha del Partido Republicano estadounidense Charlie Kirk. Es lo que ha hecho el hombre fuerte del PP, Miguel Tellado, al lanzar la pregunta de qué ocurriría aquí si el asesinado fuera de izquierda y el asesino de derecha. ¿En qué y en quién estaba pensando el susodicho al plantear tal hipótesis? ¿Daba por supuesto Tellado que el autor del disparo contra Kirk, perfectamente desconocido en España aunque muy elogiado por el presidente de EEUU Donald Trump, era de izquierdas antes de que la policía lograra averiguar su identidad e ideología y consiguiera detenerle?

A determinados botarates políticos sin talento natural ni más programa para nuestro país que la liquidación (incluso física) del adversario político se les escapa el ansia de crispar, azuzar y deteriorar la convivencia entre la gente. Un día dice el orondo del PP que ya están “cavando la fosa” para el presidente Pedro Sánchez y los suyos, al siguiente aparece su jefe Alberto Núñez Feijóo coreando en un karaoke el famoso “hijo de puta” dirigido a Sánchez con la fórmula frutera de su subordinada Ayuso y al siguiente vuelve el grueso a la materia cruel a cuenta del influencer trumpista Krik, a quien algunos sectores políticos y religiosos quieren convertir en mártir y, por supuesto, vengar su muerte.

¿De verdad el ruin Tellado busca algo similar en nuestro país? ¿Es eso todo lo que puede aportar a la convivencia un responsable político supuestamente creíble? ¿De verdad añoran el terrorismo político, valga la redundancia? La paz, la convivencia, las libertades públicas y la democracia como el mejor sistema político conocido son asuntos muy delicados para tratarlos con el trazo grueso y la chabacanería que emplean los líderes del PP, dizque “hombres de estado” en dura lid contra los malvados socialistas y feroz competencia con el ultraderechista visitante de Trump y Netanyahu, el Santi Abascal de la señora Aguirre.

A propósito de la muerte de Krik, quien recibió un disparo mientras hablaba bajo una carpa en el campus de Orem, en la Universidad de Utah Valley, también conviene señalar que el presidente Trump ha perdido una oportunidad excelente, otra más, de afrontar la restricción del libre acceso a las armas de fuego en su país.

Pero además, Trump ha desaprovechado la ocasión de hacer un llamamiento a la convivencia pacífica frente a los sectores más radicales de su partido que reclaman venganza. Por el contrario, ha añadido leña al fuego al afirmar el 10 de septiembre, horas después de la muerte de Krik, que la retórica de la “izquierda radical” era “directamente responsable del terrorismo que estamos viendo hoy en nuestro país”. Dos días después insistió en Fox y Friends que “Los radicales de izquierda son el problema, y ​​son crueles, horribles y políticamente astutos”.

Por su parte los demócratas condenaron el asesinato y han lanzado mensajes contra el odio y la violencia política. La congresista progresista y activista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez declaró que «el asesinato de Charlie Kirk corre el riesgo de desencadenar un caos político y una violencia que no podemos permitirnos en Estados Unidos”. Y el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, dijo en una publicación del 10 de septiembre en X que “la violencia política NUNCA es aceptable”.

Aunque resulte paradójico, el último diálogo de Krik antes de recibir el balazo en el cuello que acabó con su vida fue con un TikToker autocalificado de liberal que le preguntó sobre los tiroteos masivos en los que están implicadas personas trans. En 2023, Kirk se sentó en el escenario de la Iglesia Awaken en Salt Lake City y dijo: “Creo que vale la pena pagar, lamentablemente, algunas muertes por armas de fuego cada año para que podamos tener la Segunda Enmienda y proteger nuestros otros derechos otorgados por Dios”.

Y dos días antes de su muerte retuiteó un video de sí mismo diciendo que “se avecina una batalla espiritual para Occidente”, con “el wokeismo o marxismo combinándose con el islamismo” para atacar “el estilo de vida americano, que es, por cierto, la cristiandad”. El propagandista de Trump, de 31 años, era acogido en campus y salones universitarios para celebrar charlas y debates con los estudiantes. En su caso, al contrario de lo que ocurrió con las protestas contra el genocidio perpetrado por Israel en Gaza, no había riesgo de que los centros fueran multados.

Su virulenta retórica contra las minorías raciales y religiosas, las personas LGBTQ+, las mujeres sin hijos, los progresistas y quienes discrepaban con él alcanzó extremos como calificar de “grave error” la ley de derechos civiles de 1964 y tildar de “horrible” a Martin Luther King. En un podcast llegó a pedir que si algún patriota de San Francisco o del área de la Bahía quería ser un héroe solo tenía que pagar la fianza del tipo que agredió con un martillo al esposo de la expesidenta del Congreso, Nancy Pelosi en 2022.

El matón que dibujaba sus mentiras

Luis Díez

El siguiente en la lista de críticos amenazados la semana pasada por Donald Trump es el exgobernador de Nueva Jersey, el republicano Chris Christie. Este antiguo antiguo colaborador de Trump –lideró su equipo de transición presidencial en 2016– compitió con él en las primarias republicanas de 2024 y no ahorró críticas a su figura. Hace unos días desveló en una entrevista a la cadena ABC que Trump había afirmado en campaña electoral ante determinadas personas que “configuraría un Departamento de Justicia capaz de actuar como su representante legal personal, y eso es lo que ha hecho”.

Ni que decir tiene que el presidente de Estados Unidos negó que maneje a su antojo y en beneficio propio la Administración de Justicia. Entonces Chistie entró en materia, el asunto que más perjudica a Trump ante sus bases ultraderechistas: su amistad con el procesado por pederastia Joffrey Epstein, un ricacho que organizaba fiestas sexuales con menores de edad. Ese Epstein se suicidó en la cárcel en 2019, según la versión oficial.

Trump nunca negó su amistad con el reconocido autor y promotor de delitos sexuales contra menores –de hecho conoció a su tercera esposa, Melania, en una fiesta organizada por Epstein en Nueva York–, pero aseguró que rompió con él en el año 2000 a raíz de una disputa por la compra de una casa en Miami. Trump prometió además en campaña electoral que desclasificaría y publicaría la información incautada por el FBI al depravado personaje. Quería despejar así cualquier duda sobre su comportamiento.

Pero en cuanto ganó las elecciones y empuñó el poder se olvidó de aquel asunto menor de su glorioso pasado. Entonces se lo recordó Elon Musk cuando dejaron de ser amigantes. “No publicas la lista de Epstein porque estás en ella”. Eso le dijo. Trump se enfadó muchísimo y le amenazó con “revisar los contratos a sus empresas”. Finalmente sellaron la paz. Pero el asunto Epstein volvió al primer plano de la actualidad para disgusto del presidente.

Entonces el antiguo abogado de Trump, ahora convertido en fiscal general adjunto de la Corte Suprema, Todd Blanche, tuvo la luminosa idea de practicar un interrogatorio a la compañera y cómplice de Epstein, Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años de prisión. La entrevista permitió a Maxwell afirmar que Trump y otros famosos personajes no estaban implicados en la trama de tráfico sexual por el que ella y Epstein fueron procesados.

Trump ordenó que se publicara la transcripción textual. Pero entonces salió el crítico Chistie a tachar de vulgar farsa un interrogatorio que la hija del famoso magnate de medios de comunicación Robert Maswell, muerto en Canarias en 1991, aprovechó para pedir el indulto. “Bien podía haber dicho –ironizo Chistie–: ‘el hombre que puede indultarme nunca ha hecho nada malo. El hombre que puede indultarme siempre ha sido maravilloso”.

Aunque la reclusa Maxwell aseguró que Trump era un amigo “cordial” y “amable” que no participó en “ninguna irregularidad” (en referencia a las fiestas sexuales con menores), la burla del exgobernador y antiguo colaborador enfureció a Trump, que le amenazó con reabrir el caso Bridgegate, una estratagema de Chistie consistente en cortar varios carriles del puente George Washinton para formar atascos en venganza contra el alcalde demócrata por no haber respaldado su reelección como gobernador.

La verdad es que el belicoso Trump, cómplice del genocidio de Netanyahu en la Franja de Gaza, no logra quitarse de encima el caso de su antiguo amigo Epstein sobre tráfico sexual con menores para ricos y famosos. El 18 de julio demandó al Wall Street Journal por reseñar una nota que Trump habría remitido a Epstein felicitándole el cumpleaños con un dibujo de una mujer desnuda. “Esas no son mis palabras ni mi forma de hablar. Además yo no hago dibujos”, afirmó en redes sociales.

Mintió. Pero cuando la verificadora del New York Times Linda Qui documentó que Trump donaba regularmente dibujos a organizaciones benéficas a principios de la década del 2000, admitió que “a veces la gente me decía: ‘¿Dibujarías un edificio? Y yo dibujaba cuatro líneas y un tejadito, ya sabes, para una cosa benéfica. Pero no soy una persona que dibuje. No hago dibujos de mujeres, eso te lo puedo decir. Dicen que hay un dibujo de una mujer, y yo no hago dibujos de mujeres”.

Algunos dibujos de Trump se subastaron a favor de la Misión Capuchina que dispensa alimentos a más de 3.000 familias cada semana en los barrios más pobres de Nueva York. Después de todo, aquel magnate inmobiliario que llegó a presidente, arengó a sus seguidores a asaltar el Capitolio en 2021 antes de reconocer la derrota y protagoniza ahora los más crueles episodios del desorden internacional, hizo algo positivo por alguien, aunque solo fueran dibujos.

Algunos dibujos realizados por Donald Trump en su época de magnate inmobiliario y publicados por The New York Times para demostrar que no dijo la verdad cuando afirmó que él no dibujaba.

Pero el martes, 8 del corriente, el Congreso estadounidense hizo público el dibujo aludido por el Financial Times y entregado a la comisión parlamentaria por el despacho de abogados que actúa como albacea del fallecido Esptein. Es este.

Los demócratas del Comité de Supervisión hicieron pública esta imagen, obtenida mediante citación del patrimonio de Jeffrey Epstein, el lunes. El texto dice: Voz en off: / Debe haber más en la vida que tenerlo todo. / Donald: Sí, lo hay, pero no te diré qué es. / Jeffrey: Yo tampoco, pues yo también sé que es. / Donald: Tenemos ciertas cosas en común, Jeffrey. / Jeffrey: Es cierto, ahora que lo pienso. / Donald: Los enigmas nunca envejecen, ¿te has fijado? / Jeffrey: De hecho, me quedó claro la última vez que te vi. / Donald: Un amigo es algo maravilloso. Feliz cumpleaños, y que cada día sea otro secreto maravilloso. Donald J. Trump

Trump quiere ir al cielo con la maldad por delante

Luis Díez.

El otro día, al escribir sobre la beligerancia del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, contra los Estados que adoptan medidas para reducir la contaminación y frenar el cambio climático, olvidé mencionar la rescisión del programa de la NASA que observa e investiga las emisiones contaminantes de los combustibles fósiles y su efecto invernadero. Trump ha eliminado sin palabras ese programa. Ha dejado sin empleo a un centenar de científicos por la vía de hecho: suprimiendo el presupuesto. El “negacionista” (una desgracia para el planeta) evita de ese modo la difusión periódica de los malditos informes sobre la pérdida de bosques, fugas de metano, disminución de los casquetes polares y otras evidencias que niega.

No le gusta que la realidad le lleve la contraria. Por eso destituyó en julio pasado a la directora de la agencia que mide los datos de empleo, Erika McEntarfer. Él, el todopoderoso Trump había anunciado que su mandato era excelente para la creación de empleo, pero los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales negaban su afirmación y demostraban la desaceleración de la contratación. Solución: cesar a la directora y tacharla de enemiga política.

Derechos humanos cero

Le fastidia que le acusen de ser cómplice, amigo y aliado de mandatarios que conculcan los derechos humanos. Por eso el secretario de Estado Marco Rubio ha desmantelado las principales oficinas del departamento que supervisaba los derechos humanos, la democracia y las cuestiones laborales. Este año Rubio no ha presentado la evaluación anual ni escrito el prefacio del informe, como hacían sus predecesores. Por supuesto, el genocidio en Gaza no existe. El dossier que el año pasado consignaba los miles de muertos y heridos civiles causados en la guerra de Israel contra Hamas en Gaza, así como los desplazamientos forzosos de palestinos y la crisis humanitaria, ha quedado en blanco este año. El hambre como arma de guerra tampoco se menciona en el nuevo informe.

Según Josh Paul, exfuncionario de la oficina del Departamento de Estado que supervisa las transferencias de armas, el informe sobre derechos humanos “se puede resumir en pocas palabras, más de las que al parecer se usaron para escribirlo: pocas verdades, muchas medias verdades y nada parecido a la verdad”. Paul dimitió en señal de protesta contra el suministro de armas a Israel por parte del gobierno de Biden. En declaraciones al periodista Edward Wong para su crónica en New York Times del 14 de agosto, añadió que “las agendas políticas tienen prioridad sobre los hechos” y calificó el primer informe del nuevo mandato del valedor de Netanyahu y aspirante al Nobel de “producto muy abreviado, más propio de la propaganda soviética que de un sistema democrático”.

Acusaciones con falacias

Trump también rechaza la neutralidad de las instituciones comunes. Por eso ha ordenado a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, que abandone el cargo y le ha buscado las vueltas hasta acusarla de un supuesto delito de “fraude hipotecario”, un montaje ruin y estúpido de la ultraderecha (¿les suena?) para echarla. Pero ha pinchado en hueso, pues Cook ha recurrido contra el ardid de Trump y sus secuaces. La intriga es apasionante y los jueces resolverán el suspense sobre si la Fed conservará la neutralidad con la que fue diseñada por el Congreso hace 112 años.

Ya es sabido que Trump quería echar al presidente de la Fed o banco central, Jerome Powell, desde que empuñó el poder, en enero pasado, porque Powell se negaba (y sigue negando) a reducir los tipos de interés al 1,3% como quería el presidente, sin importarle que se disparase la inflación. Al no poder destituir a Powell ideó la estrategia de controlar la junta de gobierno de la Fed con los votos de los dos consejeros que nombró en su mandato anterior (2016-20) y de otro que designó en agosto para sustituir a una dimisionaria.

Sólo le faltaba un voto para dominar la junta (4-3). Entonces encontró el “vellocino de oro” (Se pirra por el oro). Se lo proporcionó el acólito y adulador ultraderechista William J. Pulte, un importante constructor al que Trump nombró director de la Agencia Federal de Financiación de Viviviendas. Éste esbirro acusó de “fraude de ocupación” o “fraude hipotecario” nada menos que a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook. Y tras la acusación judicial, Trump le mandó una carta exigiendo su dimisión inmediata. A continuación los ultras del MAGA armaron un buen escándalo en las redes sociales como si quisieran demostrar que sus líderes luchan contra la corrupción.

Las acusaciones de Pulte-Trump pretenden denigrar a Cook, designada en su día por la administración de Obama. Según el columnista de negocios del periódico Los Ángeles Times, Michael Hiltzik, los febriles comentarios de Pulte y los seguidores del MAGA contra ella no difieren de la burda difamación política, algo muy practicado en España por el PP y la ultraderecha contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El objetivo es el mismo: destruir al adversario, tacharle de corrupto, arruinar su reputación, provocar su cese. En el caso de Cook tienen un problema. Como informa Hiltzik basándose en reconocidos expertos financieros, el “fraude hipotecario” se produce cuando se declara que la hipoteca es para adquirir la residencia habitual, con el fin de obtener mejores condiciones.

Por lo general, a los prestamistas (la banca) les interesa muy poco ese detalle. Lo que les importa es la solvencia, los avales y garantías del hipotecado. Luego si reside habitualmente en la vivienda, tanto da, siempre y cuando haga frente a los pagos. Sin embargo, los términos “fraude de ocupación” sugieren la comisión de un delito que no es tal. En el caso de que lo fuera, la gobernadora Cook no incurrió en él ni en la otra figura asociada, el supuesto “fraude hipotecario”, ya que ni mintió para obtener ventajas en los tipos de interés ni las obtuvo ni ha tenido una conducta reprochable.

La gobernadora suscribió en 2021 tres hipotecas, una a 15 años, cuando la tasa de interés no llegaba al 2,5% y dos a 30 años, cuando las tasas oscilaban entre el 2,7 y el 3,05%. Si, según la acusación de Trump y sus ultras, alegó que todo era para su vivienda principal, no parece que la señora Cook haya obtenido una tasa preferencial, pues le dieron el prestámo a 15 años al 2,5 y los dos a 30 años al 3,25% y al 2,85%.

Represalias programadas

Pero el hallazgo del “vellocino de oro” ha llevado al inefable Trump a promover acusaciones judiciales por similares delitos supuestos contra el senador demócrata Adam Schiff y la fiscal general de Nueva York, Leticia James. El primero es un adversario político de peso y la segunda ganó una condena de Trump por fraude hipotecario precisamente. Cierto es que la semana pasada el tribunal retiró la multa de 500 millones de dólares, pero mantuvo la condena por fraude. Él sí mintió en la valoración de activos para obtener créditos. Con razón dice el refranero español: “Piensa el ladrón que todos son de su condición”.

En la lista de tipos con cuentas pendientes, esta semana le ha tocado el turno a John Bolton. Trump ha enviado al FBI a registrar su casa en las afuera de Washington. El asalto al domicilio de su antiguo colaborador se convirtió, en palabras del corresponsal del New York Times, Michael S. Schmidt, en un ejemplo de represalia e intimidación para los críticos de Trump. Aunque no está claro qué pruebas presentó el Departamento de Justicia para convencer a un juez federal de que aceptara la orden de allanamiento, Bolton ha estado sometido a una investigación intermitente sobre si manipuló indebidamente información clasificada cuando fue asesor de seguridad nacional de Trump durante su primer mandato, entre abril de 2018 y septiembre de 2019.

No se puede decir que Bolton sea precisamente un angelito de ese cielo al que Donald quiere ir https://www.nytimes.com/es/2025/08/25/espanol/opinion/trump-cielo-esclavitud.html, pero cuando contó sus experiencias en el libro The Room Where it Happened (La habitación donde ocurrió) dijo que Trump era un líder mal informado y con instintos autoritarios. El experto veterano en política exterior y de seguridad discrepó del enfoque de las relaciones de Trump con Putin y fue cesado. Más tarde, ante las elecciones de 2024 Bolton reiteró que Trump no era apto para ser presidente. Pero Trump ganó y Bolton sufre las represalias. Incluso el director del FBI, Kash Patel, antiguo servidor del presidente celebró hace siete meses, cuando fue nombrado, el programa de represalias de Trump.

Sobre estas líneas, de arriba abajo y de izquierda a derecha, Josh Paul, exfuncionario que denunció la venta de armas a Israel y critica la supresión de las atrocidades en Gaza del informe sobre Derechos Humanos. Erika McEntarfer, directora de la Oficina de Estadística Laboral, cesada por Trump. Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal, acusada con falacias para facilitar el intento de Trump de despedirla. Y John Bolton, antiguo asesor de Trump, registrado por el FBI como presunto ladrón de documentos clasificados, una acción en la que sí incurrió el presidente, quien se llevó documentos a su mansión de Mar-a-Lago al acabar su primer mandato. .





Pirómano global

Luis Díez

Mientras los incendios asolaban el sureste de Europa y arrasaban el noroeste de la Península Ibérica (España y Portugal) dejando un rastro de daños en bosques, cultivos, viviendas y ganado… Mientras el fuego se cobraba una vida más (y van cuatro en nuestro país): la del arqueólogo de 45 años Javier San Vicente, fallecido por inhalación de humo del incendio de Cipérez (Salamanca) que afectaba a 10.500 hectáreas… Mientras mujeres y hombres de ciencia –meteorólogos, astrónomos, físicos, químicos, biólogos, médicos y otros expertos– se reunían en París buscando remedios a los graves efectos de las cada vez más intensas olas de calor… Y mientras, en fin, sólo el genocidio en Gaza y los bombardeos rusos contra la población civil en Ucrania, nos parecían una canallada mayor que la agresión a la atmósfera y los efectos incendiarios del cambio climático, el presidente de Estados Unidos (EEUU) acentuaba su negacionismo del daño a la vida provocado por el calentamiento global.

Resulta insólito que todos los países civilizados, y la Unión Europea (UE) en particular, se esfuercen en reducir las emisiones de CO2 mientras el presidente de la primera potencia mundial, míster Trump, hace todo lo contrario, se burla del esfuerzo y dicta disposiciones estimulando el calentamiento global. Eso hizo el 1 de agosto del corriente. La Agencia de Protección Ambiental (“la EPA de Trump”, le llaman ahora) eliminó ese día la conclusión científica incorporada en 2009 a su misión de control de la contaminación porque, según Trump, las emisiones de CO2 no dañan la salud. Dicho de otro modo: la Agencia de Protección Ambiental de EEUU será inútil para proteger el medio y a los ciudadanos de la mierda que respiran.

Ya es sabido que el mandatario estadounidense ha tratado de suprimir las regulaciones climáticas desde que ocupó el cargo en enero pasado. Se retiró entonces de los acuerdos de París y proclamó la primacía de los combustibles fósiles. Reactivó la minería del carbón y las centrales eléctricas de combustibles fósiles. Lanzó a la Fiscalía a recurrir todas la regulaciones restrictivas de la contaminación, aprobadas por distintos Estados, especialmente California. Y ha completado la jugada suprimiendo la medición y limitación nacional por parte de la EPA de las emisiones de anhídrido carbónico. Con ello pretende anular las normas de las federaciones para contener las emisiones.

Los argumentos de la Casa Blanca son tan caprichosos como antojadizo es su inquilino. Afirma que los gases de efecto invernadero no son contaminantes porque tienen efectos globales, no locales. Y asegura que las emisiones de EEUU no contribuyen al cambio climático, pues el supuesto daño es remoto y la porción de emisiones estadounidenses, demasiado pequeñas para darles importancia. Pues mire usted, la ONU dice que EEUU es el segundo emisor mundial de mal humo, con 4.652 millones de toneladas de CO2 anuales, más del 12% de la contaminación atmosférica del planeta. Por delante va China, con 13.259 millones de toneladas-año (el 34%), y por detrás van Índia y Rusia con 2.955 y 2.015 millones de toneladas, respectivamente.

Para completar la estadística, España soltó 270 millones de toneladas brutas de CO₂ equivalente al 8% del conjunto de la UE en 2023. Fue un 7,6 menos que en 2022 y -38% respecto a 2005. El conjunto de la UE ha ido reduciendo las emisiones a un ritmo similar. Según el Informe de situación sobre la acción por el clima de 2024, las emisiones netas de gases de efecto invernadero de los 27 países UE bajaron un 8,3% en 2023 respecto al año anterior. Ahora son un 37% menos que en 1990, lo que, con un crecimiento del PIB del 68% desde entonces, demuestra la disociación progresiva entre emisiones y crecimiento económico. Esto significa que objetivo del acuerdo de París (2015) de frenar el calentamiento global, que avanza dos grados cada año, es realizable.

El proceso del negacionista Trump para coronarse rey de la indecencia ha sido fácil. Tras abandonar los compromisos de París, ha eliminado la Evaluación Nacional del Clima, una revisión periódica exigida por el Congreso y realizada por cuatrocientos científicos del clima de distintas universidades y de una docena de agencias gubernamentales. Los cinco informes sucesivos de de esos expertos venían advirtiendo desde el año 2000 sobre los peligros derivados del calentamiento global. Pero al solicitante del Nobel de la Paz tales conclusiones le parecían impertinentes y “poco fiables”, así que nombró a cuatro especialistas del Departamento de Energía para que concluyeran que el calentamiento global es más beneficioso que perjudicial y que las bajas temperaturas son peor amenaza. Añadieron que los fenómenos meteorológicos extremos no son peores que antaño. Y asunto resuelto.

Para la profesora de derecho administrativo y ambiental en la Facultad de Derecho de Harvard, Jody Freeman, quien fue consejera de energía y cambio climático del presidente Obama en 2009 y 2010, resulta evidente que las decisiones de Trump son egoístas en el orden internacional y muy negativas en el plano interno, pues liquidan el consenso de la Ley de Aire Limpio que exigía a la EPA regular los contaminantes que ponen en peligro la salud y el bienestar humanes. Freeman recuerda que la Corte Suprema dictaminó en 2007 por 5 a 4 votos que los gases de efecto invernadero son contaminantes atmosféricos y que la decisión sobre su peligrosidad ha de basarse en la ciencia.

Freeman añade que en 2009, tras revisar los estudios de la Evaluación Nacional del Clima, el Consejo Nacional de Investigación y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, la EPA concluyó que la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera es un peligro: temperaturas más altas, peor calidad del aire, fenómenos meteorológicos extremos, incendios y sequías en expansión, así como un mayor número de patógenos transmitidos por los alimentos y el agua. Siguiendo el proceso establecido en la Ley de Aire Limpio, la agencia estableció normas nacionales de emisiones para las fuentes de cada sector de la economía estadounidense que contribuyen a este problema.

Todo eso es lo que ahora míster Trump se ha cargado de un plumazo. O como manifestó el administrador de la EPA, Lee Zeldin, “esta Administración ha clavado una daga en el corazón de la religión del cambio climático”. Solo que el cambio climático no es religión sino física y química. Y como dice la profesora Freeman, “a la ciencia no le importa la creencia política”. La ciencia ha predicho lo que está ocurriendo: las tormentas son cada vez más intensas, las olas de calor más mortíferas y los incendios forestales más destructivos.

Muchos estadounidenses se preguntan por qué han de gastar miles de millones de dólares al año en respuesta a los desastres, mientras otros países se adelantan en innovación y fabricación de energías limpias. China domina ahora la producción de paneles solares y vehículos eléctricos, Europa lidera la energía eólica y marina. Y también se preguntan cuanto tiempo perderán y cuanto daño sufrirán antes de volver a una política climática responsable. La respuesta dependerá de su capacidad de prescindir de un negacionista autoritario, pirómano global, un tipo que pone militares a patrullar las calles de grandes ciudades para cazar inmigrantes y limpiarlas de pobres, un sujeto con programas militares secretos para colocar armas nucleares en el espacio y, en fin, un matón que dice que “Netanyahu es un héroe de guerra” y añade: “Y supongo que yo también lo soy”.

Incendios

Luis Díez.– Con un sentimiento cercano al desaliento, los paisanos escupían decepción, impotencia y miedo. Regaban los tejados y sacaban la lengua a pasear. Se contaban historias que habían leído en los periódicos o “sentido” por la radio, historias descabelladas. Se decía que muchos fuegos eran provocados por lugareños con el fin de que los contrataran para sofocarlos. Se había visto pasar a alguien cerca del monte arrojando cabos de mecha encendida. Se decía que si los furtivos, ya se sabe, pegaban fuego en un lado para llevar la caza al otro. Ocurrencias y barbaridades no faltaban. Después de todo, lo más probable era que el fuego hubiera sido provocado por algún rayo de las tormentas eléctricas que aparecían al anochecer de aquellos días de calor infernal en los que los mercurios llegan a alcanzar 42 grados Celsius. Para que luego digan el Trump y esos políticos reaccionarios y “negacionistas” que el cambio climático es una gran trola. O sea.

Cuando por la tarde arreciaba el viento, aumentaba el temor a la propagación del fuego a una velocidad imparable. Chozos y granjas y casas ardían, en algunos casos, con los animales dentro. Se contaban historias de acá y de allá, incidentes fatales, muy tristes. Aquellas desgracias eran esgrimidas por los precavidos contra la temeridad de enfrentarse al fuego con pocos medios o sin herramientas siquiera. Mira lo que le pasó al pobre hombre de Colmenar Viejo (Madrid) que acudió a soltar a los caballos de un club hípico al píe de la urbanización del Soto de Viñuelas. Las llamas, azuzadas por el viento, se abalanzaron sobre él y le quemaron el 98% del cuerpo. Murió sin poder liberar a los 22 caballos (otros dicen 27) estabulados. Se calcinaron vivos.

El hombre tenía 50 años, trabajaba de mecánico y transportista, se llamaba Mircea Spiridon. y era de origen rumano. Para que luego todos esos políticos reaccionarios digan que inmigrante y delincuente son lo mismo. Mientras la mayoría de los vecinos permanecían en sus casas, temerosos de que el fuego se acercara, Mircena acudió ayudar al dueño de la finca –un hombre de 83 años, Miguel de las Heras– a librar del fuego a los caballos. Ambos acabaron en el hospital de La Paz, Miguel solo con contusiones torácicas y él, evacuado en helicóptero, completamente quemado. El incendio de Colmenar Viejo, al norte de la capital, arrasó unas 1300 hectáreas y afectó a varias ganaderías, pero enseguida quedó controlado. En Madrid hay más medios y están más cerca que en otras comunidades autónomas.

Los bosques se pueden recuperar, las vidas no. Dos días después de la muerte de Mircea perdía la vida Abel Ramos, vecino de la Bañeza (León), cuando contribuía como voluntario a apagar el fuego en la comarca de la Valdería (Valle del Eria), donde ardieron casas, viñas, castaños centenarios… Era un hombre joven (35 años), empresario de la construcción, muy conocido y apreciado por sus paisanos como vicepresidente del Motoclub Bañezano que, precisamente, el fin de semana pasado había celebrado el Gran Premio de motociclismo de La Bañeza. Se había sumado con una desbrozadora de su propiedad a la lucha contra el fuego y se hallaba coordinado con los bomberos cuando el martes fue atrapado por las llamas. En el incendio de esa comarca también cayó herido Jaime Aparicio Vidales, de 37 años, también voluntario. Las quemaduras afectaban al 85% de su cuerpo. Fue trasladado al hospital de León y luego a la Unidad de Quemados del Rio Hortega en Valladolid, donde murió el 14 de agosto, víspera de la “fiesta nacional” de la Asunción de la Virgen María al cielo. ¿Quién dijo “España, Estado aconfesional”? (18 de agosto falleció el bombero de 57 años Ignacio Rumbao en las cercanías de Ponferrada).

Después de calcinar la vegetación de Las Médulas, el histórico paraje del Bierzo donde los romanos extraían el oro, declarado “patrimonio de la humanidad”, el fuego aparecía en las comarcas ganaderas y boscosas de Jarmuz y la Valdería, en León y Zamora. En esta provincia ardía otra vez la Sierra de la Culebra, donde murieron cuatro personas en 2022, víctimas de un fuego similar. Miles de vecinos, en su mayoría de edad avanzada, se veían obligados a desalojar pueblos y aldeas asediadas por el fuego. Se decía que solo en los incendios del suroeste de León desalojaron a más de 8000 personas de treinta y tantas localidades. Muchos fueron acogidos en el Seminario de Astorga, se dispusieron camas en el acuartelamiento de Santocildes, también en Astorga; otros ocuparon el polideportivo de La Bañeza y otros fueron a los domicilios de familiares y amigos. Situaciones parecidas se producían en decenas de poblaciones del interior de Galicia, Extremadura y Andalucía occidental.

A lo lejos se divisaban llamas, colinas ardiendo, hombres y vehículos en movimiento dentro de aquel resplandor ancho hondo y rojo por encima de la oscuridad. Los que habían tenido que abandonar sus casas no podían dormir debido a la preocupación de si habrían ardido, si los animalillos habrían huído a tiempo, si los soldados de la Unidad Militar de Emergencia (UME) habrían llegado a tiempo con sus cubas de agua. Las chispas viajan como centellas por el aire. Desbordan a las cuadrillas. Prenden la hierba seca, muy alta y muy seca, que arde como la yesca. Con una primavera tan lluviosa como la que hemos tenido, la maleza del sotobosque te llega por la cintura y solo espera una chispa para arder como una gran antorcha.

Se comenta que eso pasa porque cada vez hay menos ganadería, cabras y ovejas y también vacas sueltas que aprovechen los pastos. El ganado en muy esclavo y la gente joven no quiere saber nada. Las tierras no se rozan, el bosque bajo, escobas, espinos y yerbajos, rodean las casas, invaden los caminos. No hay hacenderas porque los mayores no están para muchos trotes y demasiados pueblos son geriátricos. Súmale a eso el hecho de que los Gobiernos autonómicos, que son los que tienen las competencias y reciben el dinero correspondiente de los impuestos, solo contratan peones forestales (“bomberos forestales”, les llaman ahora) en los meses de verano, cuando aparecen los incendios, y no gastan en personal ni en material de limpieza y preservación del monte para hacer lo que hay que hacer cuando hay que hacerlo.

Los desplazados al seminario de Astorga y al polideportivo de La Bañeza siguen esperando. Perciben el sabor y el olor del humo, miran al cielo pidiendo lluvia como si esas nubes trajeran agua, pero no la traen: son nubes de humo. Entonces algunas mujeres mayores y dos o tres hombres creyentes se ponen a rezar el rosario. Esos se creen que la Virgen va a resolver esto, a arreglar las alteraciones atmosféricas extremas a causa de la brutal contaminación de las grandes potencias. Mejor harían enfrentándose a esos patriotas de hojalata del PP y Vox que acusan de “fanatismo climático” al Gobierno del socialista Pedro Sánchez por cumplir los Acuerdos de París y fomentar las energías limpias para evitar los desastres atmosféricos.

Al despuntar el alba algunos hombres de edad avanzada salían en sus coches camino del pueblo a ver –si les dejaba pasar la Guardia Civil– qué había sucedido con sus casas. Algunas, la mayor parte, no habían sufrido daños a pesar de la cercanía del fuego. El entorno calcinado, todo ceniza, negrura y hollín provocaba el llanto. En muchos, muchísimos pueblos, algunos vecinos armados de valor consiguieron frenar y mantener a raya el fuego a lomos de sus tractores con cubas de regar y otros aperos convenientes. Se jugaron el tipo y ganaron. Los bomberos forestales no llegaron. En varias aldeas, la UME llegó tarde y ardieron casas y granjas. Lo peor, hasta el 15 de agosto, era la pérdida de tres vidas humanas y las heridas graves y muy graves de una decena de personas.

Puestos a hacer balance de daños, la Xunta de Galicia rebajaba la superficie quemada que aportaban los satélites Copernicus. Eso, al menos, decían los bomberos. Los incendios sin control que arrasan Galicia, especialmente en la provincia de Ourense, ascienden ya a 28.590 hectáreas quemadas. Solo el fuego en Chandrexa de Queixa, donde se unieron los focos de Requeixo y Parafita, arrasó 11.000 hectáreas y dicen que es el mayor de la historia desde que hay registros. Al terreno quemado en esta ola de incendios que se ha cebado con Ourense se han de añadir 3.000 hectáreas quemadas en junio y julio. La Xunta no comunica los incendios forestales de menos de 20 hectáreas aunque en muchos casos no sean quemas controladas.

También en León se registraban los incendios más extensos de la historia. En Zamora dañan ya 30.000 hectáreas. En Salamanca están siendo más manejables. En Jarilla (Cáceres), el fuego afecta a 4.800 hectáreas y ha obligado a desalojar tres pueblos. En el conjunto de Extremadura permanecían activos seis incendios al mediodía del viernes, 15 de agosto. La suma provisional de la oleada arrojaba 115.000 hectáreas quemadas. (El 20 de agosto eran ya 370.000). La situación también sigue siendo peliaguda en Portugal, Grecia, Turquía, Albania y Montenegro, con grandes incendios en marcha.

En fin, para que no falte de nada, el inefable jefe de la oposición de derechas y líder del PP, Alberto Nuñez Feijóo, expresidente de Galicia, va por ahí atribuyendo a Pedro Sánchez la responsabilidad de los incendios aunque de sobra sabe que la competencia corresponde a los gobiernos autonómicos, por cierto, todos de su partido y con algunos presidentes desaparecidos, “ventorreando” y de vacaciones en Miami Beach. El Gobierno central ha aportado todos los medios y la ayuda que las autonomías han solicitado, aunque para Feijóo, un personaje con el conocimiento justo para pasar el día, habría que “militarizar” los incendios y poner al Ejército a apagarlos. ¡Por Júpiter si no se rieron y hartaron de criticar al presidente Zapatero cuando creo la Unidad Militar de Emergencias (UME) para ayudar a la sociedad civil en situaciones como esta!

Novela de Richard Ford sobre la materia:

Trump y Putin juegan a la barbarie nuclear

Luis Díez.

Cuando se cumplen 80 años de los únicos bombardeos atómicos del mundo, realizados por Estados Unidos (EEUU) sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, los mandatarios estadounidense y ruso se comportan como si no hubieran aprendido nada. Donald Trump coloca dos submarinos nucleares frente al territorio ruso en el Atlántico. Es su forma de presionar para obligar a Rusia a acabar con la guerra en Ucrania. Eso dice. Y Vladimir Putin proclama (3 de agosto) que “ya no se considera obligado por las restricciones” del Tratado de Misiles Nucleares de Alcance Intermedio (500 a 5500 kilómetros) porque EEUU se dispone a desplegar armas similares en Europa y Asia.

Perece que los dos mandatarios tienen más cosas en común: quieren mantener a la gente en vilo, añoran la guerra fría, son nefastos para la democracia y los derechos humanos y sociales y, sobre todo, los dos emplean la nostalgia del pasado mejor como argumento para que les voten con uve cuando sus pueblos deberían botarlos, con be. Uno quiere volver a los tiempos de Rockefeller y Carnegie (el dominio del petróleo y del acero) y el otro a los de la URSS de Stalin. Ahora, el 15 de agosto, festividad de la Virgen María, se van a reunir en Alaska. ¿Para qué? ¿Contra quién?

Sería deseable que no siguieran conspirando contra nuestra Europa de los derechos y las libertades y que renunciaran a la zozobra que ambos provocan con sus amenazas nucleares. Sería bueno que se sentaran a conversar en el Museo de la Paz, en Hirosima, donde la bomba atómica mató a 140.000 personas el 6 de agosto de 1945. Tres días después, el 9 de agosto, otra bomba sobre Nagasaki liquidó a 70.000 seres humanos más. Ahí pueden observar en negro y gris los efectos que causarían sus misiles guiados y provistos de cabezas nucleares. Las dos ciudades se fueron al negro, desaparecieron del mapa. En un instante, niños, mujeres, hombres, perros, hormigas, insectos, árboles, plantas y demás seres vivos reventaron, se evaporaron, quedaron carbonizados.

No hay fotos de las consecuencias inmediatas de las explosiones y los dos hongos en el cielo, pero las imágenes nunca se desvanecieron de las retinas de los pocos supervivientes. “Formas humanas que se tambaleaban con tiras de carne colgando de sus cuerpos. Los globos oculares pendían de sus caras En todas partes la gente gritaba pidiendo agua para enfriar sus gargantas ardientes. En Hirosima se arrojaron al río, retorciéndose de tormento hasta que la muerte los liberó”. Así lo describe la periodista Hannah Beech en un impresionante reportaje en el New York Times.

El sufrimiento de los supervivientes, quemados e infectados, debió de ser terrible. Murieron en las horas y los días que siguieron a las explosiones. Las radiaciones contribuyeron al exterminio. Personas que parecían estar bien, de repente se desplomaban y morían. El cáncer destruía los órganos internos. La gente desconocía los efectos de las radiaciones y la duración y extensión de aquella contaminación mortal que flotaba en las nubes e infestaba las aguas y los suelos.

Después del sufrimiento llegó el estigma. Las personas irradiadas, hibakusha les llamaban, eran potenciales transmisores de enfermedades incurables. Para evitar que sus hijos nacieran ciegos, deformes o desarrollaran cánceres era mejor que se marchitaran sin casarse ni tener descendencia. Nadie conocía el alcance de aquel veneno ni los efectos futuros de aquella toxicidad. Un efecto cierto fue que el emperador japonés se rindió pocos días después y acabó así la Segunda Guerra Mundial.

Hoy conocemos un poco mejor los daños inmediatos y duraderos de las explosiones y radiaciones nucleares. Y también conocemos las recomendaciones de algunos supervivientes casi centenarios de aquella guerra. Se resumen en “nunca jamas”. A Kunshiro Kiyozumi (en la foto), de 97 años, le preocupa que la gente olvide lo que pasó. Con 15 años fue el marinero más joven a bordo del submarino I-58 de la Armada Imperial Japonesa. Acechó y torpedeó en el Pacífico a seis barcos aliados, incluido el crucero Indianápolis, que hundió.

Otros supervivientes, como Tadanori Suzuki, recuerda: “Hace mucho tiempo hicimo algo muy estúpido”. Y aconseja a los jóvenes: “No vayan a la guerra, quédense en casa con sus padres y familias”. Le secunda Tetsuo Sato (105 años): “Destrozaron nuestras vidas como quien rompe un papel. Nunca mueran por el emperador ni por la patria”.

Por supuesto que Putin y Trump no elegirían Hiroshima como punto de reunión para planear el daño a los europeos, a esa UE a la que ambos odian. Pero sería conveniente que entendieran que las armas nucleares son un mal camino, un camino bloqueado. Y que la prepotencia que les conceden sus silos también es su muerte, su nihilismo, su final.

Ya en febrero pasado, el ultraderechista y gurú de Trump, Steve Bannon, dijo en respuesta a si el Gobierno debía controlar el desarrollo de la Inteligencia Artificial: “Si tienes el comienzo de la parte cinética (motriz) de la Tercera Guerra Mundial en la masa continental euroasiática y tienes…” El entrevistador le interrumpe: “Es decir, China versus Taiwán, para decirlo en términos sencillos, ¿no?”. Y Bannon aclara: “No, no. Quiero decir un millón de personas muertas y heridas en Ucrania, en Medio Oriente, estoy hablando de eso. Lo que digo es que Trump tiene que manejar eso”.

Al hilo de una anécdota reciente sabemos que el mandatario estadounidense tiene en mente los misiles. El martes, 4 de agosto por la mañana, Trump fue visto caminando por el tejado de la Casa Blanca. Una periodista le preguntó que hacía allí arriba y él contestó: “Simplemente daba un pequeño paseo”. Y completó la explicación con algo más extraño todavía: “Quiero colocar misiles nucleares ahí arriba”. Luego se rió entre dientes y movió su mano imitando un proyectil. Podía haber dicho que examinaba la ampliación de la sede presidencial para construir un gran salón de baile, proyecto oficial que costará 200 millones de dólares, pero le bailó el subconsciente.

Ver: https://www.nytimes.com/es/2025/07/29/espanol/mundo/ultimos-soldados-japon-segunda-guerra-mundial.html

Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo

Luis Díez.

Después de escribir que “no es el sufrimiento de los niños lo que nos subleva, sino el hecho de que no esté justificado”, vale preguntarse qué escribiría hoy Albert Camus sobre el padecimiento de los niños de Gaza que están siendo asesinados por hambre. Probablemente se pondría a llorar de dolor, indignación e impotencia y, consciente de que las palabras ya no valen para persuadir al asesino Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, y a su valedor Donald Trump, presidente de Estados Unidos (EEUU), de que no sigan matando de hambre a los niños palestinos, no escribiría ni una línea. Si los niños son siempre inocentes ¿por qué les hacéis sufrir antes de matarlos? Vosotros los matones, el genocida en primer grado y su ayudante, sois la vergüenza de la especie humana, habéis cabreado a los abuelos y hecho enmudecer a la inteligencia.

Habéis asesinado sin piedad ni miramiento a más de 60.000 personas en la ratonera de la Franja de Gaza y provocado más de 120.000 heridos. Hay que repetirlo. Vuestros bombardeos, asaltos armados y fusilamientos sin más, han arrasado las ciudades de Gaza y los campamentos de supervivientes desplazados. La mayor parte de esos 180.000 palestinos heridos y asesinados y de los 11.000 desaparecidos eran mujeres y niños. Nadie podrá negar la premeditación de vuestro ímpetu exterminador.

Ahora estáis empleando la ayuda humanitaria como arma letal. Así economizáis en bombas y seguís matando con una hambruna insoportable. Para eso expulsasteis en mayo pasado a la agencia de la ONU que distribuía los alimentos, cancelasteis la entrada de comida y organizasteis vuestro invento, la Fundación Humanitaria estadounidense e israelí. A continuación habéis dejado entrar con cuentagotas algunos camiones con alimentos. Pero lo habéis hecho para disimular, para evitar esas imágenes de niños hambrientos, escuálidos, moribundos y sin esperanza que siguen escandalizando al mundo, no para que los palestinos coman.

La prueba de vuestra crueldad es que redujisteis a cuatro los 400 puntos de distribución de alimentos que gestionaba la ONU con la colaboración de varias ONGs. Y en esos cuatro puntos dispusisteis unidades armadas que están disparando a los gazatis hambrientos. Si con la distribución de la ayuda humanitaria por parte de vuestra Fundación se trata de evitar, según decís, que Hamas controle los alimentos, con las matanzas de hambrientos desesperados se trata de evitar que formen tumultos. Eso decís.

Aunque la cifra de palestinos asesinados por los soldados israelís y los mercenarios de EEUU en los puntos de recogida de alimentos ya supera 1.400, resulta cada vez más difícil obtener pruebas gráficas de lo que estáis haciendo en esos lugares, donde, según testimonios de médicos y cooperantes, vuestros elementos armados disparan en la cabeza, la barriga y los testículos a la pobre gente famélica. De hecho juegan con ellos al «tiro al pato». Y resulta más difícil cada día porque habéis ordenado eliminar a esos notarios de la realidad que son los periodistas. Desde que decidisteis arrasar la Franja habéis matado a 232 periodistas, el último, esta semana, Adam Abu Harbid, que trabajaba como fotoperiodista para varios medios de comunicación.

También esta semana el Programa Mundial de Alimentos, dependiente de la ONU, ha hecho público un comunicado haciendo saber que el hambre en Gaza ha alcanzado “nuevos y asombrosos niveles de desesperación, con un tercio de la población sin comida durante varios días seguidos”. Esto significa más de medio millón de personas hambrientas, desnutridas, quebradizas, sin defensas biológicas y a las que los virus y bacterias acarrean su punto final. Más de cien mil niños en Gaza, según las autoridades palestinas, están amenazados de muerte por la desnutrición y sus consecuencias.

Si, es vergonzoso. Vuestra forma de exterminio avergüenza a la humanidad, hace tiritar de rabia a los ciudadanos informados de todos los países. Lo sabéis y tratáis de eludir la culpa reconociendo que hay “verdadera hambruna” y proclamando: “Tenemos que alimentar a los niños”. Esas palabras de Trump, el lunes pasado, las complementó el genocida Netanyahu con la orden de suspender los bombardeos unas horas cada día mientras se reparte ayuda. Conviene disimular. Incluso habéis participado esta semana en el lanzamiento por aire de palés con alimentos. Sois listos, buscáis atenuantes a la condena internacional de vuestras masacres. Por cierto que España participa desde el viernes en la misión alimentaria de emergencia junto con Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y otros países.

El jefe de la ultraderecha facciosa española, Abascal, confortando al criminal Netanyahu

Se recordará que entonces el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, dijo en el Parlamento que “no era el momento” de reconocer a Palestina como Estado. Su antiguo correligionario y jefe de Vox, Abascal, se apresuró a viajar a Israel a confortar a Netanyahu. Resulta curioso que acudiera con el eurodiputado voxido Germán Tertsch del Valle Lerchundi, hijo del reconocido miembro del Partido Nazi en Austria, Ekkehard Tertsch. El Ejecutivo español pensó –y sigue pensando– que el reconocimiento del Estado Palestino con su actual configuración geográfica bien comunicada (Cisjordania y Gaza, desde el río hasta el mar) es el camino para conseguir una paz negociada de igual a igual y una convivencia duradera entre los dos Estados.

La decisión de España va a ser secundada ahora por Francia, Canadá, Malta y otros países. El presidente francés, Emmanuel Macrón, anunció su intención de proclamar el reconocimiento del Estado Palestino en septiembre, en su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas. La decisión de Macrón, comunicada por carta entregada en mano al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, es producto de una indignación superlativa ante las matanzas y la hambruna como arma de guerra en Gaza. Pero es también la forma de preservar alguna posibilidad de paz entre dos Estados.

El anuncio de Macrón, quien siente la obligación moral de enfrentarse a la devastación en Gaza, provocó respuestas poco amistosas de Israel y EEUU. Lógico. Trump optó por ningunear al presidente francés: “Lo que diga no importa; esa declaración no tiene ningún peso”, manifestó a los informadores. Su nuevo embajador en Francia, el semoviente Charles Kushner prescindió de la diplomacia para acusar a Macrón de hacer “un regalo a Hamas” y dar “un golpe a la paz”. Luego ya, el embajador de Trump en Israel, un majadero intercontinental llamado Mike Huckabee, escribió en las redes sociales: “Ahora puedo revelar en exclusiva que Francia ofrecerá la Costa Azul (para ubicar el Estado Palestino) y que la nueva nación se llamará ‘Franc-en-Stina”.

Más allá de la valoración del matón de la Casa Blanca y sus conspicuos representantes, lo cierto es que uno o dos países industrializados del grupo G7 podrían seguir el ejemplo francés y aumentar la presión sobre Israel. En ese sentido, el primer ministro británico, Keir Starmer, emitió una declaración condenando el sufrimiento incalificable e indefendible de la población de Gaza y afirmando que “el pueblo palestino tiene derecho inalienable a un Estado propio”. Reino Unido reconocerá el Estado Palestino si Israel no acepta un alto el fuego con Hamas en Gaza antes de septiembre y Canadá vincula su decisión a los cambios en la Autoridad Palestina.

De momento, 14 de los 32 países de la OTAN han reconocido al Estado Palestino. Entre las naciones del G-20, 10 ya reconocen al Estado Palestino y serán 13 con Francia, Canadá y Reino Unido. Entre los 27 de la Unión Europea (UE) van ganando terreno las posiciones de Irlanda, España, Francia, Suecia, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía y próximamente Malta. Pero quizá lo que más fastidia a EEUU es quedarse solo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas si Francia y Reino Unido se unen a Rusia y a China en el reconocimiento del Estado Palestino. Ahora una abrumadora mayoría de los países de la ONU (147 de 193) ya reconocen a Palestina como Estado, cuyo estatus sigue siendo de observador.

Palestina, Estado libre y soberan: Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo https://www.nytimes.com/es/2025/07/18/espanol/opinion/israel-genocidio-gaza.html: Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo

Del observatorio a la prevención del racismo y el odio a los inmigrantes

Incendio de un asentamiento de trabajadores inmigrantes en Palos de la Frontera (Huelva)

Luis Díez.

El Estado español dispone de medios poderosos para combatir el racismo y la xenofobia. Son los cuerpos y fuerzas de seguridad, las multas y sanciones en manos de los delegados y subdelegados del Gobierno, el Código Penal a disposición de fiscales y jueces. Sin llegar a ese aparato punitivo puede aplicar medidas preventivas para evitar estallidos de odio violento como el desvivido contra personas de origen magrebí en la localidad agraria de Torre Pacheco (Murcia).

Si el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, del que es titular Elma Saiz Delgado, dispone de un sistema de monitoreo en tiempo real de los mensajes de odio en las redes sociales, tendría que servir para algo más que para conocer la etiología del odio y elaborar estadísticas. Tendría que servir para evitar la difusión del odio y la incitación a la violencia. Si se tratara de prevenir, por ejemplo, muertes por gripe, de nada nos serviría tener vacunas si no las usamos.

Algo de eso ocurre con el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), que así se llama la herramienta en manos del departamento de la ministra Saiz. Éste instrumento detecta en tiempo real a diario, todos los días del año, los mensajes de odio en las redes sociales. Para ello cuenta con un sistema llamado FARO (Filtrado y análisis de odio en las redes sociales) que descubre, analiza, recopila y ordena los discursos con motivación racista, xenófoba, islamóbofa, antisemita y antigitana. El monitoreo se realiza sobre las redes sociales más usadas (Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X). Y los seis lectores y dos analistas coordinadores avisan a las plataformas cuando encuentran mensajes delictivos, sancionables por vía administrativa o contrarios a las normas de uso de las propias plataformas digitales.

Mensajes de odio

En el caso del llamamiento de la extrema derecha a la violencia en Torre Pacheco (Murcia), el sistema detectó un pico extraordinario de mensajes de odio. Pasó de 2.313 el 9 de julio a 11.081 el 11 de julio. En el ínterin, el 10 de julio, se produjo la agresión de tres jóvenes de origen magrebí a un hombre de 69 años. La foto del hombre con la frente ensangrentada fue utilizada por cabecillas ultras para incitar a los grupos neonazis “a la caza del moro”. Emplearon además videos manipulados, bulos y noticias tergiversadas.

Los mensajes de xenofobia y odio hacia los ciudadanos de origen magrebí arraigados desde hace décadas en la localidad murciana y con nacionalidad española en la mayor parte de los casos llegaron a 32.892 el 12 de julio y fueron 23.758 el día 13. Las jornadas que siguieron fueron también de muchos mensajes contra los norteafricanos, con una horquilla entre 11.870 el día 14 y 5.575 una semana después, el 21 de julio. Ya el 22 de este mes, las expresiones de odio en las redes volvieron a la normalidad: poco más de dos mil, según la Web del OBERAXE.

Aun con las limitaciones de personal –ocho empleados– y de monitorización –sólo textos en español y en perfiles públicos, lo que excluye a Telegram–, resulta evidente que la supresión de los mensajes delictivos de incitación al odio y la violencia contra los inmigrantes evitaría la expansión de esa venenosa polución mental. Con ello se acotaría el insoportable clima de insultos, injurias, calumnias y llamamientos a la agresión de los migrantes por parte de los cabecillas de la extrema derecha, enemiga de la convivencia, de los derechos humanos y de los valores democráticos. Tanto esas convocatorias “a cazar moros” como otras acciones delictivas con las que el PP se ha mostrado complaciente se convertirían en flautus vocis carentes de eficacia.

Ocurre que los datos suministrados por el OBERAXE sobre la supresión de mensajes de odio no concuerdan con los consignados en un boletín especial de ese observatorio sobre el caso de Torre Pacheco. En el boletín se afirma que suprimieron más del 20% de los mensajes incitando al odio y la violencia en la localidad murciana, pero la gráfica interactiva de la web del OBERAXE sólo muestra la retirada de 11 mensajes el día 10 de julio. En las jornadas que siguieron se registraron retiradas de un mensaje y algunos días de ninguno. Como es sabido, las convocatorias prendieron y al final fue el despliegue de más de setenta guardias civiles el que evitó agresiones y mayores males provocados por neonazis llegados de fuera.

Racismo institucional

Si el Gobierno progresista ha de afinar los instrumentos para prevenir y evitar esos estallidos de odio y violencia contra los inmigrantes y sus familias, también parece evidente que alcaldes como el de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca Tornel, un tipo del PP, caldeó los ánimos de los vecinos convocando una manifestación nada más saber que tres jóvenes de origen magrebí habían pegado a un hombre mayor. El regidor actuó en consonancia con las declaraciones de algunos líderes de su partido y de Vox. Durante la concentración, algunos vecinos culparon al presidente del Gobierno (¿Cómo no?) de la inmigración y se realizaron coreando “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!” como le llamó Ayuso desde el palco de invitados del hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Hay acciones y declaraciones de regidores, casi siempre del PP y Vox, demasiado complacientes con la violencia verbal, la denigración y el maltrato a inmigrantes. Para algunos, como el concejal de Seguridad Ciudadana, Urbanismo y Fiestas de Ponferrada (León), un tipo del PP llamado Carlos Cortina, las pintadas racistas aparecidas en las pilastras del puente del paseo Río Sil sólo son “un hecho puntual” que en absoluto indica racismo en la capital del Bierzo. “Ya están siendo borradas”, añadió. El alcalde, otro tipo del PP llamado Marco Morala, ha preferido no hacer declaraciones en este caso. ¿Tan difícil resulta a un abogado como Morala, que es regidor gracias a dos concejales de Vox, denunciar las pintadas y abrir la consiguiente investigación?

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Las pintadas aparecieron coincidiendo con los mensajes de odio contra los magrebíes de Torre Pacheco. Entre otras expresiones se leía: “Islam=mierda”, “Fuera paguitas” y “Fuera de España panchitos, moros y negros”.

Los mismos periódicos locales que recogían esas frases miserables denunciadas por el PSOE informaban días después: “El campo berciano busca 1.300 temporeros para trabajar en la recolección de pera y manzana”. Según la Asociación Berciana de Agricultores, que gestiona la bolsa de empleo rural, la campaña que comienza a finales de agosto con la recogida de la pera conferencia y la manzana reineta necesitará por lo menos los mismos braceros que la temporada pasada. La asociación hará unos 1.500 contratos. Y en el futuro serán más porque la superficie de frutales va aumentando.

De “racismo institucional” pudo ser tachada la actitud del alcalde de Palos de Moguer (Huelva), un sujeto del PP llamado Carmelo Romero Hernández, que se negó a acoger en las instalaciones municipales a los inmigrantes africanos cuyo asentamiento de chabolas improvisadas quedó arrasado por un incendio nocturno. El fuego redujo a cenizas el racimo de chabolas de Pinospardos, a seis kilómetros del pueblo. Las llamas se extendieron en un santiamén, se elevaron hacia el cielo y destruyeron todo el campamento, incluidos algunos vehículos. Los inmigrantes lo perdieron todo, menos la vida. Por suerte no hubo muertos que lamentar, aunque sí heridos. No se sabe cuántos. Dos ambulancias se desplazaron al lugar y los enfermeros atendieron a los quemados y proporcionaron oxígeno a mujeres y niños afectados por el humo.

Los inmigrantes –unos cuatrocientos temporeros de la fresa– pidieron ser acogidos en algún pabellón del pueblo, pero el alcalde Romero Hernández se negó a socorrer a aquella pobre gente pese a contar con el magnífico polideportivo Plus Ultra con duchas, vestuarios y un pabellón cubierto que habría servido para cobijar y confortar a los damnificados. Ese tipo era entonces (13 de mayo de 2023) diputado nacional del PP además de alcalde. Cinco meses antes le había tocado el gordo de la Lotería de Navidad (400.000 euros, según declaró en al Congreso). Ahora es senador y ha dejado la alcaldía a su hija y concejala Milagros Romero, quien le ha nombrado primer teniente de alcalde. ¿No es estupendo?

Un Comisionado sería menester

Aunque no se refleje en el observatorio OBERAXE, el “racismo institucional” hacia los inmigrantes temporeros, en su mayoría norteafricanos, que trabajan en los cultivos bajo plástico y residen en chabolas construidas con materiales de deshecho de los propios invernaderos, resulta patente (y patético) en el trato que les dan numerosos Ayuntamientos. Les niegan el agua potable, la luz, la recogida de residuos y otros servicios elementales y cuando reclaman algo tan básico como una toma de agua les responden que al no estar empadronados no son vecinos ni tienen derecho.

La situación ha alcanzado tal grado de indignidad que después de visitar los municipios freseros bajo el mar de plástico en Huelva, los diputados de IU y Sumar, Enrique de Santiago, Juan Antonio Valero y Francisco Sierra han presentado una proposición no de ley para crear un Comisionado estatal que vele por la inmigración temporera especialmente en la provincia de Huelva. El texto atribuye al futuro Comisionado “la competencia específica” para abordar la situación unas 5.000 personas migrantes empleadas en las campañas agrícolas que residen en asentamientos de chabolas. Sólo para la recogida de la fresa en Huelva se contratan en Marruecos más de 15.000 braceros de febrero a junio. La mayoría son mujeres.

La proposición no de ley de la izquierda del PSOE denuncia “la continua y reiterada vulneración de los derechos humanos que sufre la población migrante” en la provincia de Huelva, donde miles de personas viven en asentamientos provisionales construidos con cartón, plásticos y tablas “sin acceso a agua potable, saneamiento, electricidad, empadronamiento, atención sanitaria o recogida de residuos”. Según Francisco Sierra la situación es intolerable y exige una respuesta institucional de mayor alcance a la que han dado hasta ahora los gobiernos locales, autonómicos y el Ejecutivo estatal.