Archivo por meses: septiembre 2026

Sanchez deplora en la ONU la maldad de Trump, Netanyahu y Putin

Luis Díez.

Gran parte del interés político de la semana procede de Nueva York, donde los líderes de los países del mundo (menos Palestina, porque Estados Unidos les sigue negando el visado) han participado en la Asamblea General de la ONU. El presidente español, Pedro Sánchez, ha aprovechado la ocasión de intervenir en un foro sobre economía con el alcalde Zohran Mamdani, quien rindió homenaje a nuestro Federico García Lorca. Todo un detalle por su parte. El autor de Poeta en Nueva York fue asesinado por los golpistas nazi-fascistas hace noventa años. Pero se joden: no lo han podio matar.

Ahí dejó Sánchez su primer mensaje: “Frente a la motosierra que ha recortado un tercio de la ayuda al desarrollo en menos de dos años, España ha duplicado su inversión en cooperación y ha aumentado un 60% su contribución al sistema multilateral”. Sin citar al presidente del país más poderoso del mundo, describió cómo “la desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de la migración irregular de los últimos años”, pero quiso dejar claro que ni la avalancha sobre Ceuta ha desviado al Ejecutivo del camino de la solidaridad. “España no va a convertir al migrante en enemigo”, afirmó el líder socialista en contraste con lo que va a pedir este sábado la derecha facciosa en una concentración por Ceuta patrocinada por personajes como el millonario Marcos de Quinto, el navegante Álvaro de Marichalar, hermano del exmarido de la infanta Elena y nieto del vizconde de Eza, precisamente el ministro del Ejército y la Marina corresponsable del desastre de Annual en 1923, y otros patriotas emberrechinados y nada ejemplares.

Autobombo y falsedades

En el pleno de la ONU, el presidente de EEUU, Donald Trump, hizo un balance triunfal de su política económica, contra los inmigrantes –su “Gestapo”, el ICE, los sigue matando impunemente a balazos– y la delincuencia. Dedicó la mayor parte de su monólogo a la guerra contra Irán y a su papel en el escenario mundial. Tras asegurar que ha destruido la fuerza militar iraní dijo que se enfrenta a una “gran decisión”, “aniquilar” a la República Islámica o negociar la paz. Como pacificador se atribuyó la solución de ocho guerras y abundó en su mediación entre Rusia y Ucrania.

De inmediato la BBC y otros medios informativos revelaron las falsedades del belicoso Trump: a pesar de los reveses, Irán ha seguido atacando con misiles y drones las bases militares de EEUU en la región, así como a sus aliados en el Golfo Pérsico. Es decir, su fuerza militar no ha sido destruida, como alardea Trump. Su afirmación de que ahora fluye más petróleo por el estrecho de Ormuz  –“Estamos sacando 22, 25, 30, 32 y 37 barcos, respectivamente, todos los días y todas las noches”, aseguró Trump–, también es falsa, pues la agencia de inteligencia marítima Kpler dijo que el paso de todo tipo de embarcaciones por el estrecho había sido entre 9 y 24 al día la semana pasada, muy por debajo del promedio previo a la guerra, de alrededor de 140 cruces diarios. Los datos de Kpler también muestran que un promedio de 8,1 millones de barriles de petróleo crudo diarios atravesó el estrecho la semana pasada, frente a los 13,5 millones de barriles al día registrados antes de la guerra.

De las 8 guerras con las que Trump dijo haber terminado mencionó seis: Camboya y Tailandia; Kosovo y Serbia; República Democrática del Congo y Ruanda; Pakistán e India; y Armenia y Azerbaiyán, además de la guerra en Gaza. BBC Verify constató que varios de esos conflictos duraron solo unos días, aunque fueron producto de tensiones de larga data, y que las hostilidades han seguido en República Democrática del Congo y contra Gaza.

Para completar el cuadro, Maribel Hastings escribía en Tribuna Hispana USA que Trump despilfarra miles de millones en el conflicto armado mientras reduce los programas sociales como Medicaid y deja sin seguro médico a millones de estadounidenses. Según la última encuesta de Reuters-Ipsos, la aprobación del despótico presidente ha caído al 32%, la más baja de sus mandatos. Y no hay que descartar su dimisión y la entrega del poder al vicepresidente Vance si pierde la mayoría en las elecciones del 3 de noviembre para renovar el Senado y la Cámara de Representantes.

Egoístas, crueles e ignorantes

Luego, cuando el miércoles a la 1:30 de la madrugada (hora de España) le tocó el turno al presidente español, Pedro Sánchez, lanzó un mensaje contra los líderes “egoístas, ignorantes y crueles”, en velada alusión al estadounidense Trump y al ruso Vladimir Putin, y más clara, al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Les criticó por “la absurda creencia de que el mundo es un juego de suma cero en el que la ganancia de unos implica necesariamente la pérdida de otros, por la ignorancia colosal y desvergonzada que desprecia a la ciencia y asume que hay países tan poderosos que pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar, y por practicar una crueldad que ya ni se inmutan al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros”.

Fue el de Sánchez un discurso sentido y demoledor. “A lo largo de estos ocho años he visto a estas fuerzas reaccionarias –egoístas, ignorantes y crueles– crecer. He visto cómo se quitaban las caretas y se hacían con el poder en muchos lugares. Y desde allí, las he visto lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes. Las he visto tratar a millones de seres humanos como si fueran ganado y retirar la ayuda a quienes más sufren la pobreza y la enfermedad. Las he visto contaminar la atmósfera y el océano como si fueran de su propiedad. Y conspirar para destruir esta organización y todo lo que ella representa. Ser testigo de estas cosas ha transformado mi forma de entender el mundo”. Eso dijo antes de asegurar que no ha perdido la esperanza. Y ha blandido la oposición de España a todas las guerras, ya sea la desatada por Putin en Ucrania o la montada por Trump y Netanyahu contra Irán y Líbano.

“Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5% del PIB –ha proseguido Sánchez– y hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para evitar agresiones contrarias a la Carta de las Naciones Unidas, sancionando a los agresores rusos, imponiendo un embargo de armas a Israel, impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional y condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza”. Luego se ha referido a las generaciones futuras: “Cuando miren hacia atrás y estudien esta década nos preguntarán qué hicimos cuando algunos países quebraron las reglas y otros hicieron la vista gorda. Cuando eso ocurra queremos poder decirles que no dejamos de luchar. Nosotros no”. Terminó este apartado diciendo que se dejará la piel para legar a los niños “un mundo más pacífico, más sostenible y más justo”. “Ese es el compromiso que quiero dejar en esta tribuna, no en mi nombre, sino en el del país al que represento, España”.

Sánchez, que planteó una propuesta firme sobre la revitalización de la ONU y de algunos de sus organismos como la Corte Penal Internacional, dijo que ya es hora de que la presidencia de la organización que agrupa a casi todos los países del mundo sea ejercida por una mujer latinoamericana. Hasta ahora todos sus presidentes han sido hombres. El jefe del Gobierno terminó así una jornada que había iniciado con un paseo por Central Park con el nuevo primer ministro de Reino Unido, el laborista Andy Burnham, al que no conocía.

La pequeña España en Nueva York

La Pequeña España da nombre a la confluencia de la calle 14 con la Octava Avenida de Nueva York desde el lunes pasado.

Y lo que es la vida. Mientras en Madrid unos prebostes reaccionarios organizaban la protesta por la entrada de inmigrantes, incriminando al presidente del Gobierno, sobre el que piden la detención (ya no lo quieren matar como cuando gritan “Pedro Sánchez, hijo de puta, Pedro Sánchez, tiro en la nuca”, solo detener) en Nueva York lucía desde el lunes un letrero verde en la calle 14 con la Octava Avenida de Manhattan con el nombre de “Little Spain-La Nacional Way” (La Pequeña España-calle de La Nacional) en homenaje al barrio que durante un siglo y medio ha sido hogar para la comunidad española de la ciudad y aún conserva sus huellas. La Nacional, conocida también como la Sociedad Benéfica Española, fue creada en 1868 para unir orientar y ayudar a los inmigrantes españoles e hispanos que entre otros, incluido el alemán Donald Drumpd (abuelo de Trump), construyeron esta ciudad y ese país. “El lado oeste de Manhattan ha sido hogar de comunidades de inmigrantes, y la española no es una excepción. Hoy honramos ese legado”, afirmó el concejal Carl Wilson. Este hombre convencido de que inmigración y riqueza son sinónimos se sorprendió de que el Tribunal Supremo dificulte ahora el voto a los nietos de los exiliados republicanos españoles.

Cada uno de los 83 jueces del Supremo cobra 30.000 euros más que Sánchez

Sede del Tribunal Supremo, donde fungen más de ochenta magistrados.

Luis Díez

Por extraño que parezca, el Tribunal Supremo cuenta con más de ochenta magistrados –ochenta y tres es la cifra exacta, aunque el dato casi nunca se verifica debido a las bajas por jubilación y otras circunstancias–, y todos y cada uno de ellos gana más que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Según la última actualización del Portal de Transparencia del Ejecutivo, el jefe del Gobierno cobra un sueldo anual bruto de 90.449 euros.

En contraste con la tarea y las responsabilidades del presidente del Gobierno, todos los miembros del máximo órgano judicial ordinario español ganan más que él. La presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, María Isabel Perelló Doménech, percibe una remuneración anual bruta de 151.186 euros; su vicepresidente, Teodoro Dimitry Berberoff Ayuda, 135.282 euros; los presidentes de cada una de las cinco Salas, 127.521 euros, y los magistrados 124.202 euros brutos al año. Las variaciones entre unos y otros dependen de los cargos y destinos que les correspondan y de la antigüedad o trienios que sumen.

La verdad es que el Portal de Transparencia del Supremo no ha actualizado los sueldos de sus señorías desde la gran subida salarial de 2023 que les permitió alcanzar las cifras antedichas gracias al Presupuesto del Estado presentado entonces por el Gobierno de coalición progresista presidido por Sánchez. Desde entonces sus salarios se han revalorizado como mínimo en función de la inflación anual, pero el máximo órgano del poder judicial no ha tenido a bien actualizar durante tres años las cantidades que cobran sus miembros del público erario. ¿Por qué?

La cima de la carrera judicial ordinaria es en todo caso una de las funciones mejor retribuidas del sector público. Téngase en cuenta que llegar al Supremo exige haber superado la oposición a la judicatura, escalar puestos en la carrera judicial durante un periodo no inferior a quince años y conseguir la plaza mediante concurso de méritos resuelto por decisión del CGPJ. El dominio de la derecha política de ese órgano durante las etapas de los gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez por la negativa del PP a renovar a sus miembros ha sido una bicoca para la derecha, ha permito promocionar a jueces reaccionarios y descaradamente lanares y sumisos y ha tenido unas consecuencias nefastas para la ecuanimidad y credibilidad de la Justicia.

De hecho, en la legislatura que comenzó en 2023 el Supremo se ha caracterizado por ser más una cámara de oposición al Gobierno de Sánchez que la más alta instancia de la Justicia en el Reino de España. Su condena y expulsión de la carrera judicial del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por una revelación de secretos que en ningún caso quedó demostrada en el juicio, significó un golpe muy serio a la credibilidad de la Justicia. Defender la verdad de los hechos frente a los infundios fabricados por el jefe del gabinete de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, el periodista Miguel Ángel Rodríguez, otrora jefe de prensa del expresidente José María Aznar, en beneficio del novio de la señora Ayuso y defraudador a Hacienda confeso Alberto González Amador, supuso para el fiscal García Ortiz una condena de inhabilitación por dos años con la insólita decisión de los juzgadores de hacerle responsable penal de su entorno.

Aquel episodio –¿qué jurisprudencia se derivará de la sentencia de marras?– ha sido seguido de otras resoluciones alarmantes, entre ellas, la que en junio pasado estableció que los inmigrantes que llegaran a nado por el mar a Ceuta no podrían ser devueltos por no haberse saltado ninguna barrera, como si los sistemas de vigilancia no lo fueran. El contenido de la eutrapélica sentencia –si no fuese trágica sería jocosa– fue difundido y jaleado por agentes nada amistosos del Gobierno español entre una juventud marroquí con desempleo, pobreza y sin expectativas de futuro. Las consecuencias ya son conocidas. Pero la pregunta sigue en el aire: “¿Quién fue el autor intelectual de la incitación de la avalancha humana de más de 70.000 inmigrantes que entraron en Ceuta la mañana del 30 de julio y de la muerte de 141 personas, en su mayoría mujeres, jóvenes y niños que fallecieron ahogados?”

Ante el silencio vergonzante de los prebostes concernidos ha alzado la voz el belicoso expresidente Aznar López, dando un paso más en su ruin imaginario sobre los «poderes fácticos». El enfático jicho ha pedido «la militarización» de Ceuta en defensa de la Patria y para expulsar a las personas que no retornaron a Marruecos en los días siguientes al asalto. Muchos son menores y han de ser devueltos con garantías legales y civiles, y todos han de recibir un trato digno y respetuoso con los derechos humanos. Bastante daño hizo el señor Aznar a las Fuerzas Armadas cuando las metió en la guerra de Irak, la de las mentiras y las armas de destrucción masiva, y cuando no respetó ni los restos de los fallecidos en el accidente del Yak-42. ¿Qué quiere ese millonario señor de La Moraleja? ¿Tratar a los emigrantes a punta de culata y meterles plomo en el cuerpo para que se larguen?

Volviendo al Supremo, al cercenar la llamada “ley de nietos” de 2022 mediante una resolución que obliga a los hijos y nietos de los exiliados republicanos a demostrar que sus progenitores tuvieron que huir de la dictadura franquista por motivos políticos, raciales, religiosos y de orientación sexual si quieren tener derecho al voto, sus señorías de la toga negra y las puñetas se han colocado en contra de la elogiada Transición a la democracia y de la democracia propiamente dicha. ¿Acaso a José Machado, hermano de Antonio Machado o a su madre o a Luis Cilla, el soldado que reconoció al poeta cuando estaba sentado en el banco de un parquecito de Collure y le entregó el capote militar (llovía y hacía frío), y a tantos y tantos otros exiliados (más de medio millón), los franceses les entregaban alguna certificación como refugiados? Y quien dice los franceses –que ordenaban a los guardias senegaleses mantenerlos a raya en los arenales–, dice los rusos, los mexicanos, los británicos…

Suspender, como ha hecho el Supremo, el derecho al voto de los españoles a los que el Parlamento reconoció la nacionalidad mediante la ley de Memoria Democrática o ley de nietos y hacerlo por petición de la ultraderecha VOX, respaldada por el PP, con el argumento falaz de esos grandes líderes de la inquina, el insulto y la falacia, conocidos como Abascal y Feijó, no pasa de ser una jugada rastrera. Y hacer creer a los ciudadanos que Sánchez y el PSOE realizan “ingeniería electoral” y “manipulan el censo” para ganar las próximas elecciones revela muy mala intención contra la credibilidad y limpieza del sistema electoral y una cochambre mental superlativa, pues de sobra saben que el voto de los españoles en el exterior sólo ha modificado la adscripción de un escaño y fue a favor del PP en 2023.

En esta foto de Alfonso se ve a Antonio Machado, Matea Monedero y su marido, el pintor José Machado. Debajo se ve a la madre de los Machado, Ana Ruiz, rodeada de sus tres nietas, Eulalia, María y Carmen, que se exiliaron en Chile.

¿Quiénes son, en fin, esos señores de negro para decir que los nietos del pintor José Machado, refugiado en Chile, no pueden votar si antes no demuestran que su abuelo era un exiliado que llegó en el Winnipeg? Alguien podría contestar que no es menester que les diga quiénes son esos señores de negro, pues pueden olerlos desde ahí. De acuerdo. Pero además de colegas del magistrado Pablo Llanera, que el lunes pasado desestimó los recursos del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y del exconseller Antoni Comín, para que se les amnistíe del supuesto delito de malversación, tal como ha ordenado el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, esos señores que cobran más que el presidente del Gobierno, tienen su mutualidad (La Mugeju) con cuotas muy inferiores a las de la Seguridad Social (3,8% del haber regulador) y no se jubilan antes de los 72 años si no quieren, creen detentar el poder político desde que se lo entregó el PP de Rajoy para meter a la cárcel a los independentistas catalanes. Y puesto que ese fenómeno no debería proseguir porque además de cruel es del todo antidemocrático habrá que utilizar el voto en las próximas elecciones generales para, salarios incluidos, colocarlos en su sitio de acuerdo con Montesquieu.

Trump quiere comprar las elecciones por un billón de dólares

Luis Díez.

Dice el cantar popular que las elecciones democráticas y el cariño verdadero ni se compran ni se venden. Y si no lo dice, debería decirlo para que los ricachos se limitaran a prometer bajadas de impuestos, privatizaciones y todo eso, y no siguieran opilando la inteligencia con pastelería, cosmética y bajos instintos. Pero ya se vio hace dos años cómo el multimillonaro Donald Trump, el tecnoligarca Elon Musk y otros amigantes rifaban millones de dólares en los mítines del Partido Republicano de Estados Unidos para que así, estimulando la codicia, los electores fueran a oírles y, por supuesto, les votaran para hacer más –decían–, mucho más grande a América.

Es evidente que la jugada les salió bien. Ganaron las elecciones y no tuvieron que lanzar a la plebe al asalto del Capitolio otra vez. El despótico agente naranja se apresuró a aumentar su fortuna y la de sus hijos en más de mil millones cada año. Su asesor para el recorte del gasto público, el demoníaco Musk, obtuvo grandes contratos públicos, aunque después de hacer mucho daño a la gente más pobre e indefensa del planeta, salió tarifando con el inquilino de la Casa Blanca y promotor de la destrucción del ala este en aras de un fastuoso salón de baile en obras.

Los demás hitos de los primeros dos años del segundo mandato del belicoso fanfarrón han consistido, como es sabido, en alentar el genocidio de Netanyahu contra los palestinos de Gaza, declarar la guerra arancelaria a la mayoría de los países del mundo, maldecir a la ONU, debilitar a la OTAN, denostar a la Unión Europea (UE) e intentar dividirla con su apoyo al más vil nazifascismo, en una soprendente confluencia de objetivos con cara de vívora Putin. Personajes como Steve Bannon (ideólogo del neofascismo), el propio Musk e incluso el acerbus cazador de inmigrantes latinos, Greg Bobino, han querido aportar lo mejor de sí mismos a esa siembra de cizaña entre los europeos, convertida ya en elemento estratégico de Trump, JD. Vance, Hegseth, Marco Rubio y demás altos gobernantes de EEUU.

Pero algo debe ir muy mal para que el agente naranja haya tenido que anunciar que repartirá cheques de 5000 dólares si su partido, el del elefante, gana las elecciones de noviembre (de medio mandato) y él puede seguir mandando con mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado, es decir, bombardeando Irán y haciendo daño aquí y allá, según convenga a sus intereses y a los de la oligarquía que lo mantiene. La oferta trumpista, planteada el miércoles pasado ante la convención republicana en Dallas, genera cuestionamientos económicos y legales. Da igual que se llame «dividendo Trump», como él mismo anunció, o «duros a tres pesetas» que diría el conde de Romanones, el corrupto mayor del Reino de España en tiempos de Alfonso XIII –como tal lo citó Valle-Inclán en Luces de Bohemia–, pues tamaña oferta costaría más de un billón de dólares, según dicen los expertos y probablemente requeriría la aprobación del Congreso.

Ítem más: al margen de la salvedad anunciada por el agente naranja de que el dinero ha de gastarse en EEUU, la ley federal prohíbe utilizar dinero para influir en las decisiones de los electores mediante acciones como la compra de votos o el soborno a los votantes. Claro que a Trump la ley le trae sin cuidado. Y tampoco le importa la precisión, ya que habló de los cheques como un beneficio para todos los adultos estadounidenses, sin importar si votaban o no y si apoyaban a unos o a otros. Esa falta de rigor induce a pensar que se trata de otra trampa trumposa de trilero.

Vista la catadura política de esos líderes que desde el otro lado del Atlántico inspiran a la ultraderecha facciosa y a la derecha conservadora españolas como si fueran el último grito de la vanguardia mundial, no queda más remedio que reconocer cuando menos la astucia y la buena educación caciquil del mencionado conde de Romanones (Álvaro de Figueroa y Torres). Cuentan que como no había sarraceno ni cristiano que le arrebatara el escaño por Guadalajara, provincia por la que el conde fue diputado durante más de treinta años, el jefe del Partido Conservador, Antonio Maura, decidió plantarle cara y disputarle la plaza. Ya en la Alcarria, haciendo campaña, Maura se enteró de que el conde compraba votos a dos pesetas, ante lo que decidió pagarlos a tres. Entonces Romamones ofreció un duro (cinco pesetas) a los gratificados por Maura. «Me das las tres pesetas que te ha dado ese sinverguenza y yo te doy un duro», les decía. Y de ese modo el conde siguió ganando las elecciones sin tener que pagar más de dos pesetas por voto.