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Falacias de Feijóo y mentiras punibles de Mazón sobre la Dana

Luis Díez

El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, testificará por videoconferencia el próximo viernes, 9 de enero, ante la jueza de Catarroja (Valencia) Nuria Ruiz Torraba que instruye el sumario sobre la gestión de la Dana. Las lluvias torrenciales y la riada del 29 de octubre de 2024 mataron a 230 personas y arrasaron desde la comarca de Utiel-Requena a la Huerta Sur de Valencia sin que el Gobierno autonómico que presidía entonces Carlos Mazón Guixot, alertara a tiempo a la población.

Ya es sabido que mientras decenas de personas perdían la vida, sorprendidas por la riada y las inundaciones, el presidente valenciano disfrutaba de un largo almuerzo con la periodista Isabel Vilaplana, seguido de un “tranquilo paseo” desde el restaurante El Ventorro hasta el parking donde ella había estacionado su coche. Ya se sabe que el máximo responsable político valenciano estuvo tan ajetreado al teléfono como inoperante en realidad, pues ni siquiera se esforzó en ordenar la alerta a la población hasta pasadas las ocho de la noche. Pero lo que no se conocía son los embustes con los que el líder del PP, Feijóo, empedró su discurso y el de su partido para culpar al Gobierno central –desde Pedro Sánchez a la vicepresidenta y actual comisaria europea Teresa Ribera, pasando por la Agencia Española de Meterología (AEMET) y la Confederación Hidrográfica del río Júcar– y exonerar a Mazón de su responsabilidad. Las falacias de Feijóo han quedado en evidencia tras conocer los mensajes que le envió Mazón el día de la Dana.

La jueza de Catarroja pidió a Feijóo esos mensajes el pasado 22 de diciembre y éste le envió dos días después los whatsaps de Mazón, aunque no los suyos que, finalmente, le ha remitido el viernes 2 de enero. Ambos envíos fueron compulsados por un notario.

Información en “tiempo real”

Feijóo declaró a los periodistas en Valencia el 31 de octubre de 2024 que el presidente de la Generalitat le había informado en “tiempo real desde el lunes” y que siguió recibiendo información martes y miércoles.

Falacia al descubierto: Feijóo contactó por Whasap con Mazón a las 19:57 del 29 de octubre, día de la Dana, que era martes y no lunes como afirmó, rectificando después. Le mandó el primer mensaje tras “conocer por los medios de comunicación el agravamiento de la situación en Valencia”, según su escrito a la jueza. Es decir, no tuvo información de Mazón “en tiempo real”, como había declarado. Mazón contestó al mensaje del líder del PP tres minutos después: “Gracias presi. Luego te cuento. Se está jodiendo cada minuto”.

La verdad es que a aquella hora de la noche el president de la Generalitat Valenciana todavía no se había personado en el CECOPI. Tampoco había dado la orden a su consejera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, que presidía el centro de emergencias de que enviara la alerta a los ciudadanos. Utiel y Requena estaban completamente anegadas. La riada ya inundaba localidades de l’Horta Sud: Catarroja, Alfafar, Benetússer, Sedaví. A las 20:15, mientras el president Mazón se desplazaba al centro de coordinación de emergencias, le escribía a Feijóo: “Noche larga por delante”.

“Abandonados” por el Gobierno de Sánchez

Feijóo mintió el 27 de noviembre de 2024, apenas un mes después del desastre, ante el Pleno del Congreso, al afirmar que el Gobierno se había desentendido de la crisis. ““Esta vez, señor Sánchez no ha calculado bien: la gente no le va a perdonar que no ejerciese sus competencias, no le va a perdonar su abandono”. Eso dijo.

Falacia al descubierto: Ahora se demuestra que Mazón informó a Feijóo en un whasap de las 23:23 horas del 29 de octubre de que había hablado con el presidente Pedro Sánchez. “Sí que he hablado con Sánchez, Montero (la vicepresidenta primera María Jesús Montero) y los de Defensa e Interior (Margarita Robles y Fernando Grande Marlaska) para que tengan en prealerta posibles efectivos para mañana. El problema ahora es que no podemos ni entrar en muchos pueblos con gente en los tejados muerta de miedo”.

La verdad es que el presidente Sánchez llamó a Mazón desde la India, donde se encontraba de viaje oficial y estaba ya a punto de regresar, para poner a su disposición cuantos medios necesitara.

Moncloa no colabora

Feijóo se dedicó a denunciar la falta de colaboración del Gobierno desde el primer momento. Así, en su visita a Valencia el día 31 dijo tras reunirse con aquel Mazón siempre con chaleco de trabajador de emergencias, que “al Gobierno no le pediría una mayor colaboración, sino alguna”.

Falacia al descubierto: Resulta que a las 23:24 del 29 de octubre, Mazón le había mandado el siguiente mensaje: “A través de Delegación (del Gobierno) de momento tenemos lo que necesitamos que ahora es la UME (Unión Militar de Emergencias)”.

Emergencia nacional

En el debate parlamentario del 27 de noviembre sobre el desastre de la Dana, el jefe de la oposición y líder del PP insistió en que el Gobierno se había desentendido de la tragedia en vez de declarar la “emergencia nacional, que es lo que yo haría”. Atacó a Pedro Sánchez por estar de viaje en la India “con una imputada” (en referencia a su esposa, Begoña Gómez), insinuó que había cometido un delito por “omisión del deber de socorro” y sostuvo: “debieron declarar la emergencia nacional porque son el Gobierno de España y tienen la responsabilidad y los recursos. Si no, ¿para qué están?”.

Falacia al descubierto: A las 23:21 horas de la noche de la Dana, Feijóo escribe a Mazón: “Dice el Gobierno q os ha llamado… espero q sea así y os estén prestando ayuda suficiente”. Y Mazón le contesta: “Más o menos sí”. Y añade: “Ha montado un gabinete de crisis que no vale para nada. Bah”.

La verdad es que Mazón no pidió en ningún momento el Nivel 3 de alarma que habría permitido al Ejecutivo central hacerse cargo de la dirección de la crisis. Y no consta que el propio Feijóo se lo hubiera aconsejado. Pedro Sánchez le dijo en el Congreso: “Señor Feijóo, usted ha hablado con el señor Mazón y el señor Mazón a usted le ha dicho lo mismo que a mí, y es que no quiere elevar a nivel 3, a emergencia nacional, la catástrofe de la Dana”.

El Gobierno reaccionó muy tarde

El líder del PP afirmó en el mencionado debate parlamentario del 27 de noviembre: “Su Gobierno no reaccionó hasta las once de la noche”. Por su parte, la exdiputada y vicepresidenta de la Generalitat, Susana Camarero, ha estado un año diciendo que los valencianos habían tenido que “esperar 96 horas para que el Ejército se desplegase”.

Falacia al descubierto: Feijóo sabía por los mensajes de Mazón que el Gobierno estaba coordinado para atender a las peticiones de la Generalitat, responsable de la gestión de la crisis, y que la UME entró en acción en cuanto la solicitaron. Además, los medios de comunicación informaron de rescates de personas por parte de los militares horas antes del intercambio de mensajes entre Feijóo y Mazón.

La verdad es que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ordenó a la UME empezar a prepararse para una posible intervención ese mismo martes día 29 a las 9 de la mañana y no dejó de hacerlo a lo largo de todo el día, a pesar de que la consejera de Justicia de la Generalitat Valenciana rechazó hasta tres veces el ofrecimiento de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, de movilizarla. Gracias a la preparación preventiva, la UME pudo ponerse en marcha a las 15:45, un minuto después de que la solicitaran para la comarca de Utiel-Requena y empezar a rescatar gente a las 17:55. Lo mismo ocurrió con los subsiguientes envíos de efectivos a las zonas afectadas; por eso, por ejemplo, las Fuerzas Armadas pudieron satisfacer el cambio de parecer del señor Mazón el día 2 de noviembre, cuando pasó de pedir 500 militares a más de 5000 militares en unas pocas horas. Y lo mismo ocurrió con las demás agencias de la Administración General del Estado que intervinieron en la crisis. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, canceló su agenda oficial el día 29 a primera hora y se dedicó en exclusiva a movilizar y a gestionar el apoyo de la Administración General del Estado a la Generalitat.De hecho, a las 9:30 ya se reunió con entidades como, por ejemplo, la Dirección General de Tráfico, la Policía Nacional, la Guardia Civil, ADIF o Renfe para que estuviesen listas para movilizarse.

La AEMET y la Confederación del Júcar, culpables

El presidente del PP no dudó en culpar a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y a la Confederación Hidrográfica del Jucar, dependiente también del Gobierno central, de no haber alertado en tiempo y forma a la Generalitat sobre la situación. “Un presidente autonómico gestiona en función de la información que recibe –dijo el 31 de octubre en defensa de Mazón–. Y la información que se recibe son informaciones que dependen de organismos con competencia exclusiva del Gobierno central. Léase la AEMET, que es la que informa sobre la previsión de las horas o las precipitaciones, y la Conferencia Hidrográfica, que es la que tiene competencia exclusiva en los cauces y en la gestión hidráulica de los ríos”. Y añadió: “Nadie puede tomar decisiones en función de una información que puede ser exacta, inexacta o mejorable”. 

Falacia al descubierto: El presidente del PP conocía podía conocer la información meteorológica de ese fatídico 29 de octubre en la Comunidad Valenciana y en toda España porque era pública. Y también la que suministró la Confederación Hidrográfica del Júcar, que puede consultarse online de forma abierta.

La verdad es que a las 7:31 de la mañana, la AEMET activó el nivel rojo para el litoral sur de Valencia y llamó al departamento de Protección Civil de la Comunitat Valenciana para subrayar la gravedad de la situación. Informó de nuevo a las 9:43 de la subida a nivel rojo en toda la provincia de Valencia y continúo emitiendo comunicados públicos sobre los cambios en los avisos, llamando a Protección Civil valenciana durante toda la jornada del día 29. En cuanto ala Confederación Hidrográfica del Júcar, ya a las 12:07 minutos informó sobre el crecimiento del caudal del barranco del Poyo, información que el Centro de Emergencias de la Generalitat Valenciana usó para activar la alerta hidrológica en los municipios ribereños de la rambla. Envió 198 correos electrónicos a las autoridades de Protección Civil, estuvo presente en el CECOPI desde el primer momento, donde alertó del incremento generalizado de los caudales en toda la provincia de Valencia y transmitió durante todo ese tiempo datos sobre la pluviometría y el nivel y volumen de los embalses y los ríos de forma constante. No hubo, como se ha dicho, ningún “apagón informativo”, si bien el sensor de Ribarroja dejó de funcionar a las 18:55 de la tarde, aunque la gravedad de la situación ya era conocida y los bomberos ya estaban rescatando personas en el barranco del Poyo.

El barranco del Poyo

Alberto Núñez Feijóo y su número dos en el PP, Miguel Ángel Tellado Figueira, se esforzaron en atribuir los estragos de la riada a la falta de canalización del llamado Barranco del Poyo. Culparon de ello a la entonces vicepresidenta tercera y ministra para la transición ecológica y el reto demográfico, Teresa Ribera. Tellado la tildó en el Congreso de los Diputados de “incompetente, intransigente y tremendamente egoísta”. Y algo más: “Si no hubiese anulado en el año 2021 el proyecto de encauzamiento y drenaje del barranco del Poyo, se hubieran salvado muchas vidas”.

La verdad es que fue Teresa Ribera quien firmó en 2011 como secretaria de Estado la única declaración de impacto ambiental favorable a las intervenciones en el barranco del Poyo. Y el Ejecutivo del PP, presidido por Mariano Rajoy, no abordó el proyecto, que caducó en 2017. En 2018, el Ejecutivo de Pedro Sánchez recuperó las obras de emergencia y se encontró con problemas debido a la falta de consenso en el territorio. “Fue una pena que costara tanto poner orden en el caos de las obras declaradas de interés general por parte del Estado, con los terrenos ya expropiados, cuando llegamos al Gobierno en junio de 2018”, reconoció la actual vicepresidenta de la Comisión Europea.

La gente se ahogaba y Mazón mentía

Los mensajes de Mazón a Feijó revelan que el entonces president de la Generalitat sabía que la Dana estaba causando muertos en Utiel y más abajo, en la Huerta Sur. Sin embargo mintió el 17 de noviembre de 2025 en la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados al asegurar que no supo que la gente se estaba ahogando “hasta las cinco de la mañana del día siguiente”. El diputado de Compromis Alberto Ibáñez Mezquida le pregunta: “¿Usted cree que, mientras la gente se ahogaba, era lógico ir de paseo a hablar del derbi de Elche? ¿Era normal?” Mazón contesta: “Es que nadie sabía que la gente se estaba ahogando, nadie lo sabía”. (Varios señoras y señores diputados: ¡Ohhhhh!). Ibáñez incide: “¿Usted no sabía que se estaban ahogando? ¿Ninguna de las llamadas? ¿Usted puede decir aquí que ninguna de las llamadas que usted recibió ni ninguno de los wasaps le informaban de que la gente estaba encima de los tejados? Mazón se defiende diciendo que Rufián no le dejó contestar a esa cuestión y que la delegada del Gobierno dijo lo mismo que él. Ibáñez insiste: “Señor Mazón, cuando venga la delegada del Gobierno, le preguntaremos a ella. ¿Usted puede ratificar aquí que a las 19:43 no sabía que había gente ahogándose? Mazón contesta: “Hasta las cinco de la mañana deldía siguiente…”

La verdad es que Mazón escribió a Feijóo a las 23.25: “No lo hemos hecho público aún, pero están apareciendo muertos en Utiel y van a aparecer bastantes más. Un puto desastre va a ser esto”. Y un minuto después añade: “Van a ser decenas, seguro”. Feijóo, que ya sabía por un mensaje anterior que había “muchos desaparecidos” respondió dos minutos después´: “Lógico. Ánimo amigo”. Y sin una palabra sobre las víctimas, le reiteró: “Lleva la iniciativa de comunicación… Es la clave. Los alcaldes diputaciones coordinados y con la gente y tú informando”.

Aunque según dejó claro Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta regional madrileña, «mentir no es delito», faltar a la verdad queda feo y hacerlo (como hizo Mazón) ante una comisión de investigación del Congreso está castigado con multa y pena de seis meses a un año de prisión.

Los gazatíes siguen alli. Y los están matando

Luis Díez.

Antes de fin de año me llega carta de Raquel Martí, directora en España la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, la UNRWA. Me cuenta que la situación en la Franja de Gaza sigue siendo muy dura. Sus compañeros sobre el terreno la califican de “insostenible”. A la precariedad de las tiendas de campaña, único refugio de cientos de miles de gazatíes cuyas casas fueron destruidas por el ejército de Israel, se añade la meteorología adversa desde mediados de diciembre. Las lluvias torrenciales, las heladas, el frío y el fuerte viento quebrantan todavía más la salud de los niños y de la pobre gente mal alimentada y sin los medios necesarios para afrontar la especial dureza de este invierno.

Raquel tiene razón cuando dice que la atención informativa a lo que está ocurriendo en Gaza ha caído en picado desde el acuerdo de alto el fuego alcanzado el 10 de octubre. Pero la prensa digital de la Franja y las grandes agencias siguen informando sobre la penuria y las calamidades de los palestinos. Un despacho de Waffa Shurafa para Associated Press cuenta desde Deir Al-Balah que las lluvias que anegaron los campamentos provocaron también el derrumbe de edificios dañados por la guerra y dejaron al menos 22 muertos, entre los que se incluye un bebé de dos semanas. Aunque los trabajadores de emergencias piden a la gente que no se aloje en los edificios dañados, gran parte del territorio ha sido reducido a escombros. Ya en julio pasado el Centro de Satélites de la ONU verificó que el 80% de los edificios en Gaza habían sido dañados o destruidos por las bombas de Israel.

Los grupos de ayuda dicen que, a pesar de dos meses de alto el fuego, no ha llegado suficiente material de refugio a Gaza para ayudar a los palestinos a enfrentar el invierno. Las cifras del ejército israelí publicadas recientemente sugieren que no se ha cumplido con la estipulación del alto el fuego de permitir la entrada de 600 camiones de ayuda a Gaza al día, aunque el gobierno lo niega. La gran mayoría de los dos millones de personas en Gaza han sido desplazadas y sobreviven en vastos campamentos que se extienden a lo largo de la costa y entre los cascos de los edificios dañados.

Según el organismo israelí encargado de coordinar la ayuda han entrado en Gaza unas 270.000 tiendas de campaña en los últimos meses, así como artículos de invierno, equipos de refugio y suministros de saneamiento. Pero algunos grupos de ayuda como Shelter Cluster, una coalición internacional de proveedores liderada por el Consejo Noruego para los Refugiados, afirmaba hace una semana que solo habían entrado 68.000 tiendas a través de la ONU y de las organizaciones no gubernamentales y los países. Lo cierto es que, según cuenta Raquel, los casi dos millones de desplazados están sufriendo un invierno durísimo en refugios abarrotados, tiendas de campaña y a la intemperie. Y necesitan ayuda de todo tipo, desde comida y agua potable a medicinas, mantas y tiendas de campaña para el frío.

La directora de UNRWA España, que planteó el reto de lograr que 530 personas se unan a la organización solidaria antes del 31 de diciembre, añadía en su carta: “Aunque ya no aparezca en los medios, aunque muchos países miren hacia otro lado, los gazatíes siguen allí. Y los están matando”.

Desde que entró en vigor el alto el fuego, el gobierno del genocida Benjamín Netanyahu afirma que sus militares solo han atacado a militantes de Hamas. ¿Entonces ese promedio de dos niños asesinados cada día por las bombas y balazos de los soldados israelíes desde el alto el fuego del 10 de octubre es una invención de los representantes de la Agencia humanitaria de la ONU que trabaja sobre el terreno? ¿O es que en la Franja hasta los niños de pecho son de Hamas? Raquel me dice en su carta: “Luis, cada día dos niños mueren asesinados desde que se declaró el alto el fuego. ¿Era esta la paz que anunciaron? Lo que Israel sigue haciendo en Gaza es insoportable y atroz”.

Bilal Shbair informaba desde la Franja para el New York Times cómo Maysaa al-Attar, estudiante de farmacia de 30 años, murió por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Recibió un disparo en el abdomen mientras dormía en la tienda de campaña de sus padres en el noroeste de Gaza. A finales de octubre habían montado la tienda sobre las ruinas de la casa familiar. A Ali al-Hashash, de 32 años, lo mataron el 6 de noviembre a las ocho de la mañana mientras buscaba leña al este de la Línea Amarilla para calentar y cocinar para su esposa embarazada, que daría a luz en pocos días, y su hijo de 4 años. Según su padre, Hasan al-Hashash, no había gas en el campo de refugiados de Bureij donde vivían. El riesgo añadido por la llegada del frío le costó una mano el 18 de diciembre a Saeed al-Awawda, de 66 años, amigo del al-Hashash. Recibió un disparo mientras recogía leña. Los casos se suceden cada día.

La muerte puede venir por cruzar la Línea Amarilla, que es la frontera mal demarcada entre el este de Gaza, donde se ha atrincherado el ejército israelí, y la mitad occidental, donde Hamás intenta restablecer el control sobre los gazatíes. Los jefes militares israelíes aseguran que no disparan a personas desarmadas, lo cual es falso, y que si los palestinos no obedecen sus indicaciones, tienen orden de disparar al suelo como advertencia. Pero puede ocurrir, como sucedió en Nuseirat el 29 de octubre, que la muerte se produzca por parentesco, por ser padre, madre, hermano, hijo, primo… de algún supuesto activista de Hamas identificado por los israelíes y entonces, como le ocurrió a la familia Abu Dalal, ataquen con misiles durante la noche y destruyan sus hogares, dejando un saldo de 18 muertos, incluidos dos niños de tres años.

“Si la tregua lleva poco más de dos meses ¿por qué han muerto cientos de gazaties?”, se preguntaba el Times la noche de Navidad. Las autoridades palestinas han contabilizado 406 personas asesinadas por fuego israelí desde el 10 de octubre. 157 eran niños.

Termina un año de mucho sufrimiento para los palestinos. Un año en el que miles de españoles denunciaron las masacres en Gaza del único modo que podían: interrumpiendo etapas aquí y allá de la Vuelta Ciclista para que el equipo israelí del millonario Sylvan Adams, amigo y valedor del criminal Netanyahu, no pasara ni pisara las calles de nuestras ciudades. Ese equipo no se retiró, pero la Vuelta no llegó a la meta, en Madrid. La decencia cívica y el rechazo a la guerra que desde el primer momento encabezó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hicieron que millones de españoles nos sintiéramos orgullosos. Y a la poste, con Francia, Reino Unido, Canadá y otros grandes países, secundando la iniciativa española de reconocer al Estado de Palestina, y dejando en evidencia al narcisista Trump y al fatídico Netanyahu ante la Asamblea General de Naciones Unidas, se consiguió parar el genocidio y la expulsión de los gazatíes de su tierra. Pero hemos de perseverar para que no les sigan matando.

Injerencias de Trump para dinamitar la UE

Luis Díez.

No hay semana sin sorpresa. El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, y sus principales validos, el vicepresidente James David Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth han elaborado una nueva “estrategia nacional de seguridad” que por primera vez desde 1945 desprecia la alianza con los europeos occidentales, declara su hostilidad hacia la Unión Europea (UE) y promueve la destrucción de la unidad y de las políticas comunes de los 27 mediante el apoyo a los partidos políticos de ultraderecha en los distintos países, lo que supone una falta de respeto descarada y una injerencia electoral en la soberanía nacional de los demás.

El documento publicado el viernes 5 de diciembre por la Casa Blanca sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha suscitado gran sorpresa e inquietud en todas o casi todas las capitales europeas. “El amigo americano” ha decidido retirarse a sí mismo ese tratamiento en el cuadernillo elaborado por Trump y sus dos posibles sucesores Vance y Rubio. El documento parece emanado del Kremlin y, según el periódico alemán Der Spiegel, recoge una lista de deseos de Moscú. Es como si Trump y sus ayudantes hubieran plagiado los objetivos de Putin, pues cargan contra la UE y proponen socavar la unidad, obstaculizar sus avances y destruirla para volver a los nacionalismos estatales. Es como si los presidentes actuales de las dos grandes potencias mundiales coincidieran en este mundo con un objetivo común: hacer daño.

Del belicoso arancelario, ahora entregado al crimen y la piratería en el Caribe, los aliados europeos de la OTAN aceptaron la exigencia de aumentar su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, es decir, más del doble de lo acordado hasta 2025. El presidente español, Pedro Sánchez, fue el único que le plantó cara y dijo “no”. ¿Por qué el 5% en armamento cuando EEUU no aporta más del 3% de su PIB? ¿Por qué la UE ha de sacrificar la enseñanza, la sanidad y otros vectores del Estado del Bienestar que le son propios para comprar armamento en EEUU y realizar inversiones allí necesarias aquí? Fueron las preguntas que formuló Sánchez ante el silencio de los demás dirigentes europeos que ahora discuten si los fondos y bienes incautados a Rusia por invadir Ucrania han de emplearse en fortalecer a Kief, parar a Putin y reparar el daño.

Vale recordar que en aquella cumbre de la OTAN el soberbio Trump amenazó a España con altos aranceles si no entraba por el aro de su voluntad. Ahora ha decidido amenazar al conjunto de la UE con una descalificación de la unidad europea y un ataque inmerecido a sus “débiles” dirigentes. En las dos páginas y media de estrategia USA hacia Europa vitupera la unión, descalifica e intenta humillar a los europeos y pronostica el final de la civilización europea en veinte años si los países no renuncian a la unidad política y económica y no siguen los postulados de la extrema derecha que Trump y sus esbirros, incluido Elon Musk, patrocinan para el viejo continente.

La mentira como arma

El nutrido grupo de farsantes multimillonarios en el poder en USA alimentan el principio de “divide y vencerás” que ya venía practicando por detrás contra la UE el cara de víbora Vladimir Putin. Se ve que a los dos amigantes (amigos mangantes), Putin y Trump, les jode, fastidia, irrita, delata y deja en evidencia el éxito económico y social (también político) de la UE de los 27 en relación con otras áreas del mundo (incluida la Federación Rusa y los EEUU) en las que la pobreza y las diferencias sociales son enormes, impúdicas y crecientes.

Pero además el documento estratégico de la Casa Blanca utiliza contra la UE un arma tan antigua como la mentira, un trato tan vulgar como el desprecio y una técnica tan manida como infundir el miedo. Desde Suz Tzu, el general chino que vivió en el siglo V antes de Cristo, es sabido que “el arte de la guerra se basa en el engaño”, no en la mentira descarada a la que apelan Trump y sus acólitos. Así, el mandatario con síndrome de Keops, sostiene que Europa está en decadencia y se refiere al “declive económico” afirmando que “la Europa continental ha ido perdiendo participación en el PIB mundial –del 25 % en 1990 al 14 % en la actualidad”, lo cual es falso.

Según el Fondo Monerario Internacional (FMI), la UE representó el 17,41% de la riqueza mundial en 2024 y su PIB supuso, según Eurostat, el 14,7% de la economía global contabilizada. Mal que pese al “declive económico” empleado como argumento por el eutrapélico Trump, los bienes y servicios de la UE supusieron el año pasado 19 billones de euros, lo que permite a los 27 países europeos figurar como la segunda potencia comercial, con el 9,2% del comercio mundial, por detrás de China (11,8%) y por delante de USA (6,8%).

Por incidir en ese “declive económico”, la UE dispone de su propio presupuesto para financiar prioridades y grandes proyectos que la mayoría de los países miembros no podrían financiar por sí solos. Posee una política agraria común que garantiza la seguridad alimentaria de la que carecen otras regiones del mundo. Y dispone de un presupuesto para el período 2021-2027 de más de dos billones de euros, superior al federal de EEUU, con un déficit público del 3,2% del PIB, inferior al estadounidense y una deuda bruta consolidada del 81% del PIB, frente al 122% de EEUU.

Con independencia de que la UE sufrió las consecuencias de la grave crisis financiera provocada por las prácticas bancarias sucias de los especuladores estadounidenses en 2008 y más tarde tuvo que idear su propia fórmula para mantener la economía y el tejido productivo tras la pandemia del coronavirus (2000-2022), los estrategas autoritarios y neofascistas en el poder en Washington se esmeran en presentar su posverdad para demostrar que la UE tiene menos futuro que un caramelo en la puerta de un colegio.

La amenaza como herramienta

La fijación de Trump y sus esbirros resulta extraordinaria. En su documento oficial afirman que “el declive económico (de la UE) se ve eclipsado por la perspectiva real y más cruda de una desaparición de la civilización”. Es tremendo. Y añaden: “los problemas más importantes que enfrenta Europa incluyen las actividades de la Unión Europea y otros organismos transnacionales que socavan la libertad política y la soberanía; las políticas migratorias que están transformando el continente y creando conflictos; la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política; el desplome de las tasas de natalidad; y la pérdida de identidades nacionales y de confianza en sí mismas”. Tremendo.

Queda claro que la UE como institución supranacional les fastidia. Que la unidad económica de 450 millones de ciudadanos de 27 países europeos les impide mangonear a unos y a otros por separado como sería su deseo y es su práctica en América Latina. Que las regulaciones promovidas por la propia UE y los Estados miembros para evitar los abusos de esas grandes multinacionales –incluida la X, antigua Twitter, del nazi Musk– que burlan las leyes del libre mercado (las suyas) y trasgreden los principios básicos de la dignidad humana, les irritan. Y en fin, que, según dicen, la baja natalidad y la inmigración, son las grandes amenazas para esta Europa en peligro, al borde del “colapso” y a punto de “desaparecer” como civilización. Tremendo.

Sobre la disminución de la natalidad la verdad es que la tasa correspondiente a Europa es de 1,41 mientras la de EEUU es de 1,62 hijos de media por cada mujer. Esa diferencia ligeramente superior indica que el gobierno estadounidense debería temer un “colapso de la civilización” también en su propio país.

Sobre las políticas migratorias conviene aclarar que el discurso racista y xenófobo de Trump, sus violentas redadas contra los trabajadores inmigrantes en barrios, fábricas, campos, comercios y talleres, con el empleo del Ejército –como si los miles de agentes armados del ICE fueran insuficientes–, sus encarcelamientos y deportaciones, además del profuso paquete de disposiciones negando el acceso a la sanidad, la educación y hasta la alimentación a la población inmigrante es rechazada de plano por los demócratas y por un porcentaje cada vez mayor de los republicanos. Con independencia de la manipulación política del fenómeno migratorio, está demostrado que inmigración, progreso y prosperidad son sinónimos. Y que la gobernanza común europea de la migración ha de ir más allá del simple endurecimiento de las leyes y, por supuesto, combatir la propaganda negativa que esparcen las formaciones neofascistas.

La intromisión como política

Más allá de la retórica falaz del documento estratégico de seguridad de EEUU acusando a Europa de “censura de la libertad de expresión, supresión de la oposición política (…) y pérdida de identidades nacionales y de confianza en sí mismas”, se puede leer negro sobre blanco el objetivo de Washington de “cultivar la resistencia a la trayectoria actual de Europa dentro de las naciones europeas”. ¿Qué quiere decir esto? El New York Times entiende que el documento “deja explícito el apoyo de Washington a los partidos nacionalistas de extrema derecha de Europa”. En pocas palabras: una injerencia política y electoral en toda regla.

Antes de fijar esa y otras “prioridades para Europa” (página 26 del documento) que vienen a resumir aquel discurso amenazante del señor Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero pasado, los redactores animan a sus aliados políticos en Europa a promover el “resurgimiento del espíritu” de los Estados-nación y dicen que “la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, sin duda, motivo de gran optimismo”. O sea que para Trump y sus acólitos de Maga, incluido Elon Musk –quien en los últimos días ha pedido la desintegración de la Unión Europea–, no basta con que Europa se pague su defensa; hace falta también que se recupere de su decadencia y debilidad, debidas a su multiculturalismo, y para ello hay que apoyar a la extrema derecha como en Brasil, Honduras, Argentina, etcétera.

Tan diestros estrategas tienen un problema. Está en la página 10 de su documento, allí donde dice: “Estados Unidos trazará su propio rumbo en el mundo y determinará su propio destino, libre de interferencias externas”.

Eso está bien. ¿Entonces por qué practican la injerencia, interferencia, intromisión y otras técnicas de erosión en terceros países? La soberanía y el respeto de todos y cada uno de los países de la UE son bienes legales y morales idénticos a los que EEUU protege sin reservas frente a potencias y entidades extranjeras que socaven o busquen dirigir sus políticas. No lo olviden.

«Tiro en la nuca»

Manifestación de nazi-fascistas por el centro de Madrid

Luis Díez.

Quienes están empeñados en acabar con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sea como sea, han demostrado que la liquidación física, el “tiro en la nuca”, también les vale. El asunto es muy grave porque revela el máximo desprecio a la democracia y los derechos humanos por parte de unos actores políticos que se benefician de la democracia, cobran del erario público, gozan de protección especial o aforamiento frente a la justicia ordinaria y ejercen un magisterio y una influencia que debiendo de ser ejemplar es nefasta.

La secuencia ya es conocida. Unos fachas de la Falange (el partido único de Franco, fundado por José Antonio Primo de Rivera) protagonizan una manifestación por el centro de Madrid contra la Constitución y la democracia. La convocatoria lleva el lema Contra el genocidio del 78, en referencia al año en que se aprobó la Constitución. La Delegación del Gobierno, de la que es titular Francisco Martín Aguirre, no autorizó la marcha, pero los nazi-fascistas apelaron al Tribunal Superior de Justicia y obtuvieron autorización.

Así que unos setecientos fachas del mencionado partido franquista y otros correligionarios de ultraderecha se congregan en la calle de Génova y recorren los bulevares hasta la confluencia de Marqués de Urquijo con Ferraz la tarde-noche del sábado 21 de noviembre. Se ve que un día después de conmemorar con cánticos y misas el 50º aniversario de la muerte del general Franco, el tipo que encabezó el golpe de Estado contra la democracia de la II República y alcanzó el poder con la ayuda de Hitler y Mussolini sobre una montaña de muertos, se hallaban tan henchidos de amor patrio que si no clamaban contra los “enemigos de España” –rojos, inmigrantes, feministas, verdes…– reventaban.

Al llegar a Ferraz, junto a la sede del PSOE arrecian sus gritos “¡Pedro Sánchez, tiro en la nuca!” “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!” Esta última es la frase que tanto gusta a los del PP desde que la novia del defraudador fiscal confeso tras la mordida de dos millones de euros en mascarillas, Alberto González Amador, la vocalizó en la tribuna de invitados del Congreso y que luego sus arúspices disfrazaron de “me gusta la fruta”. Por lo demás, tampoco era la primera vez que pedían la liquidación física del presidente Sánchez, pues ya los activistas de Vox habían hecho vudú en el mismo lugar, destrozado a estacazos un muñeco colgado que representaba al dirigente socialista.

La apelación al asesinato de Sánchez, aunque de forma menos directa, fue también proferida por el secretario general del PP, Miguel Tellado, cuando dijo a la vuelta de sus vacaciones, en septiembre pasado, que ya estaban “cavando la fosa”para él. Casi al mismo tiempo aparecía Alberto Núñez Feijóo coreando en un karaoke el famoso “hijo de puta” contra el jefe del Ejecutivo. Por cierto que Tellado, muy sensible ante el asesinato del influencer estadounidense Charlie Kirk, un machista reaccionario, valedor y amigo de Trump, se apresuró a decir que el asesino era de izquierdas y preguntó qué pasaría aquí en un supuesto a la inversa. Aunque luego resultara que el tirador no era precisamente de izquierdas, vale preguntar por qué tanta precipitación en trasladar a España un acto similar.

Con un magisterio político tan cortés, respetoso y educado como el de los dirigentes del principal partido de la derecha, a nadie puede extrañar que salten aquí y allá afirmaciones como la de Laura del Río, exalcaldesa y actual concejala de Gomezserracín (Segovia), quien ya anticipó el 18 de noviembre de 2023 que Pedro Sánchez “se merece un tiro en la nuca”. Ese día era sábado, el inefable Aznar López acababa de afirmar que «Sánchez es un peligro para la democracia” y el PP celebraba una gran manifestación en Madrid contra la amnistía de los implicados de un modo u otro en el proceso independentista catalán. Dos días antes, la mayoría del Congreso de los Diputados había investido al dirigente socialista como presidente del Gobierno.

Pero la siembra del odio, la apelación al asesinato del adversario, se puede situar varios años antes, con el mencionado señor Aznar al frente de una manifestación por el barrio de los ricos (distrito de Salamanca) contra el entonces presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, por intentar convencer a los cabecillas de ETA de que aceptasen la democracia y renunciaran a los secuestros, atentados y tiros en la nuca, precisamente. Era el año 2006 y los seguidores del expresidente Aznar y su sucesor Rajoy reclamaban el fusilamiento de Zapatero coreando: “Con Zapatero, como con su abuelo”. El abuelo paterno, Juan Rodríguez Lozano, era capitán del Ejército y fue fusilado por sus colegas golpistas el 18 de agosto de 1936 en Puente Castro, a las afueras de la ciudad de León, por no sumarse al golpe de Estado.

A pesar de ese bagaje, los socialistas esperaban que el pleno del Senado emitiese esta semana una condena expresa de las amenazas de muerte contra Pedro Sánchez. Pero PP y Vox, que tienen mayoría absoluta en la Cámara Alta, se negaron a suscribir la declaración institucional. El texto atribuía las amenazas al “clima de odio impulsado desde la ultraderecha y animado y beneficiado por clamoroso silencio de quienes deberían sumarse a su condena de manera rotunda”. Advertía sobre “la violencia verbal, paso previo de la física” que sufren las sedes (pintadas con insultos y amenazas), los militantes y dirigentes del PSOE y de otras formaciones a su izquierda, y después de invocar los derechos humanos y los valores de la Constitución, terminaba conminando a las formaciones políticas a “no usar mensajes que promuevan el odio hacia los adversarios políticos” y a “expulsar del debate político el insulto y el odio en aras de reforzar nuestra convivencia y los valores democráticos”.

Contaba Eduardo Haro Tecglen en El refugio (Santillana, Suma de Letras, 2001) cómo Pilar Primo de Rivera había disparado desde su coche a una muchacha que volvía de su domingo en la Casa de Campo con un pañuelo rojo de pionera al cuello. Ni cincuenta años de democracia han diluido el odio de la derecha reaccionaria española contra los progresistas. La joven asesinada por aquella fascista furibunda a la que Franco nombró presidenta vitalicia de la Sección Femenina del Movimiento Nacional y el falangista surrealista Ernesto Giménez Caballero quiso casar con Hitler, quedó tendida en la acera de la calle Trafalgar y murió diez días después. Se llamaba Juanita Rico y era de aquellas Juventudes Socialista que engrosaron las filas del PCE.

¿Quién quiere volver a eso? Cuando hoy algunos líderes (conductores de masas) se callan ante los que vociferan odio y tiros en la nuca no es que otorguen, es que más que conductores son conducidos. Conviene prestar atención, pues muchos logros de la democracia, incluso aquellos que nos parecen incuestionables, como la abolición de la pena de muerte, el derecho a la sanidad y la educación públicas, a la pensión y al sufragio universal pueden derrumbarse como un castillo de naipes cuando, como escribe Ricardo Moreno Castillo, en su Breve tratado sobre la estupidez humana (Fórcola Ediciones, 2018), están a merced de cualquier botarate con capacidad de organización, facilidad para hacerse sitio en medios de comunicación y destreza para conseguir apoyos económicos y políticos.

«¡Ánimo Alberto!»

Luis Díez.

Carente de discurso y proyecto propio sobre el futuro de nuestro país, el presidente del principal partido de la derecha, Feijóo, asiste atónito desde que llegó a Madrid, hace tres años y medio, al creciente prestigio y valoración del presidente del Ejecutivo español en el ámbito internacional. Su valía y capacidad es indudable en el seno de la Unión Europea (UE), donde ha encabezado propuestas de éxito, beneficiosas para nuestro país en materias tan decisivas como el mercado energético y la recuperación económica después de la amarga pandemia del Covid-19. Su paciencia y resistencia es encomiable frente a la política ratonera de los patriotas de la derecha, día y noche entregados al ruido y la mendacidad. Su defensa de los intereses españoles en Europa y en el mundo es loable por el fundamento, la firmeza y la capacidad de diálogo y negociación que despliega ante otros mandatarios. No solo conecta con las necesidades de amplios sectores sociales y económicos, sino también con los valores y emociones de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Lo hemos visto en la causa por la supervivencia de Palestina, anticipándose a otros grandes países en el reconocimiento del Estado Palestino y acumulando fuerza social y moral para obligar al genocida Benjamín Netanyahu y forzar a su cómplice, el militarista faccioso Donald Trump, a parar el exterminio de palestinos en Gaza.

Con una mayoría precaria en el Parlamento y unas alianzas de gobierno con esa izquierda del PSOE siempre tendente a enfatizar la pluralidad y acentuar las diferencias fraccionarias, el socialista Sánchez realiza una política interna equilibrada y positiva para la clase media trabajadora que le sitúa a gran distancia de la época en que el PP, con mayoría absoluta, recortaba derechos a los trabajadores, implantaba el despido libre a coste mínimo –para “crear empleo”, decían–, subía impuestos a los asalariados mientras decretaba amnistías para los grandes defraudadores, congelaba las pensiones de los jubilados y legislaba para impedir que volvieran a subir igual que los precios al consumo o, en fin, no promovía una sola vivienda social y vendía a precio de saldo las pocas que había en Madrid a los fondos buitre, convenientemente asesorados por un hijo de la alcaldesa Ana Botella y el expresidente Aznar, gran privatizador, amén de belicoso y tramposo para no ir a la mili. La reversión de aquella política nefasta y la reparación de la sima con Cataluña que, no olvidemos, celebró aquel 1 de octubre de 2017 su referendo de autodeterminación con 2,1 millones de votantes (el censo era de 5,3 millones) a favor de la República Catalana, añaden épica, audacia y acierto a la política del presidente Sánchez.

Aunque no estemos en tiempo electoral conviene pedir “calidad” a los políticos y, como decía el Miquel Roca de los mejores tiempos, tendríamos que ir a votar como quien va a comprar un coche, una lavadora o frigorífico: “Escolteu! Que almenys funcioni!” (¡Óiga, que al menos funcione!). Por suerte, el presidente Sánchez funciona y, haciendo de la necesidad virtud, está conduciendo al país a unas mejoras sociales apreciables y tasas de empleo y crecimiento económico sostenido por la senda de la economía sostenible que provocan la admiración de muchos países. Eso enfurece a una oposición reaccionaria que no descansa en su producción de bulos, insultos y causas para deteriorar a Sánchez, atacando a su esposa, su hermano y hasta su suegro que en paz descanse con la colaboración de algunos jichos judiciales tan contaminados como celosos de su independencia. Es lo que pasa cuando se judicializa la política como han hecho los dirigente del PP no solo en respuesta a los independentistas catalanes, sino también como ardid ante el nuevo impulso corrupto que encabezan la nueva millonaria Ayuso y su pareja Alberto González Amador.

Si la lenguaraz Ayuso, quien lo mismo acusa al presidente del PNV de amenazarla de muerte como cuando la ETA cometía atentados, que se declara insumisa o ajena al cumplimiento de la ley del aborto –“Vayanse a otro lado a abortar”, ha sido su último grito–, que llama “bilduetarras” a los parlamentarios vascos democráticamente elegidos, etc. etc., fuera mínimante eficaz, Madrid no tendría un transporte público masificado y hecho unos zorros, unos precios insoportables de la vivienda y, desde luego, un porcentaje de abortos tan escaso en la sanidad pública (el 0,2% de los registrados en 2024). Si su colega el alcalde José Luis Martínez-Almeida Navasqués no comulgara con Vox para aterrar con síndromes monstruosos a las mujeres que se ven abocadas a abortar. Y si, en fin, el presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, se hubiera mostrado eficaz en sus competencias sanitarias, miles de mujeres –se han contabilizado 3000 de momento– habrían recibido urgentemente los resultados de sus mamografías ante los signos de un posible cáncer de mama, para que se sometieran a nuevas pruebas diagnósticas y en su caso al consiguiente tratamiento. Pero no les enviaron los resultados “para no alarmarlas”, dijo Bonilla, quien cesó a su consejera de sanidad, y van tres. Si a tanta ineficacia con resultado de muerte –incluido el cruel comportamiento de Ayuso con los ancianos de las residencias durante la pandemia– se añaden las actitudes de otros reputados presidentes autonómicos del PP (con Vox), como el valenciano Carlos Arturo Mazón Guixot, un inútil falsario de lo peor, como demostró ante la DANA del 29 de octubre del año pasado que costó la vida a 229 personas en Valencia sin que la Generalitat alertara a tiempo a la población, o como el salmantino Alfonso Fernando Fernández Mañueco, que no se sabía por donde andaba cuando ardían Las Médulas en el Bierzo. Después apareció para la foto mientras se quemaban varias aldeas, ardían miles de hectáreas de monte, bosque, viñedos y frutales en León y Zamora y Salamanca –además de Orense, tierra de Feijóo– y morían dos voluntarios y un bombero forestal, al tiempo que cuatro militares de la UME y numerosos paisanos resultaban heridos en su lucha contra el fuego.

Ante tamaña exhibición de «calidad» de los presidentes autonómicos del PP y buen «funcionamiento» en momentos decisivos –así gobierna el PP– es comprensible que el aspirante al sillón de La Moncloa y supuesto jefe superior de la tropa, señor Feijóo, se desespere y descargue su inquina contra el presidente del Gobierno, en dura competencia con la deslenguada Ayuso. Una le llama “hijo de puta” y el otro amplía el concepto para afirmar que “se beneficia” de la prostitución, lo que incluye al vulgarmente llamado “chulo putas”. Es razonable que el elevado discurso de un hombre de Estado sometido a tan cruel competencia de la ultraderecha interna y externa provoque incluso la solidaridad del presidente Sánchez, impresa en su respuesta: “¡Ánimo Alberto!”

De la excrecencia mental a la violencia política

Luis Díez.

Solo un miserable con la mente muy sucia podía utilizar en la política partidista española el asesinato del activista de la utraderecha del Partido Republicano estadounidense Charlie Kirk. Es lo que ha hecho el hombre fuerte del PP, Miguel Tellado, al lanzar la pregunta de qué ocurriría aquí si el asesinado fuera de izquierda y el asesino de derecha. ¿En qué y en quién estaba pensando el susodicho al plantear tal hipótesis? ¿Daba por supuesto Tellado que el autor del disparo contra Kirk, perfectamente desconocido en España aunque muy elogiado por el presidente de EEUU Donald Trump, era de izquierdas antes de que la policía lograra averiguar su identidad e ideología y consiguiera detenerle?

A determinados botarates políticos sin talento natural ni más programa para nuestro país que la liquidación (incluso física) del adversario político se les escapa el ansia de crispar, azuzar y deteriorar la convivencia entre la gente. Un día dice el orondo del PP que ya están “cavando la fosa” para el presidente Pedro Sánchez y los suyos, al siguiente aparece su jefe Alberto Núñez Feijóo coreando en un karaoke el famoso “hijo de puta” dirigido a Sánchez con la fórmula frutera de su subordinada Ayuso y al siguiente vuelve el grueso a la materia cruel a cuenta del influencer trumpista Krik, a quien algunos sectores políticos y religiosos quieren convertir en mártir y, por supuesto, vengar su muerte.

¿De verdad el ruin Tellado busca algo similar en nuestro país? ¿Es eso todo lo que puede aportar a la convivencia un responsable político supuestamente creíble? ¿De verdad añoran el terrorismo político, valga la redundancia? La paz, la convivencia, las libertades públicas y la democracia como el mejor sistema político conocido son asuntos muy delicados para tratarlos con el trazo grueso y la chabacanería que emplean los líderes del PP, dizque “hombres de estado” en dura lid contra los malvados socialistas y feroz competencia con el ultraderechista visitante de Trump y Netanyahu, el Santi Abascal de la señora Aguirre.

A propósito de la muerte de Krik, quien recibió un disparo mientras hablaba bajo una carpa en el campus de Orem, en la Universidad de Utah Valley, también conviene señalar que el presidente Trump ha perdido una oportunidad excelente, otra más, de afrontar la restricción del libre acceso a las armas de fuego en su país.

Pero además, Trump ha desaprovechado la ocasión de hacer un llamamiento a la convivencia pacífica frente a los sectores más radicales de su partido que reclaman venganza. Por el contrario, ha añadido leña al fuego al afirmar el 10 de septiembre, horas después de la muerte de Krik, que la retórica de la “izquierda radical” era “directamente responsable del terrorismo que estamos viendo hoy en nuestro país”. Dos días después insistió en Fox y Friends que “Los radicales de izquierda son el problema, y ​​son crueles, horribles y políticamente astutos”.

Por su parte los demócratas condenaron el asesinato y han lanzado mensajes contra el odio y la violencia política. La congresista progresista y activista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez declaró que «el asesinato de Charlie Kirk corre el riesgo de desencadenar un caos político y una violencia que no podemos permitirnos en Estados Unidos”. Y el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, dijo en una publicación del 10 de septiembre en X que “la violencia política NUNCA es aceptable”.

Aunque resulte paradójico, el último diálogo de Krik antes de recibir el balazo en el cuello que acabó con su vida fue con un TikToker autocalificado de liberal que le preguntó sobre los tiroteos masivos en los que están implicadas personas trans. En 2023, Kirk se sentó en el escenario de la Iglesia Awaken en Salt Lake City y dijo: “Creo que vale la pena pagar, lamentablemente, algunas muertes por armas de fuego cada año para que podamos tener la Segunda Enmienda y proteger nuestros otros derechos otorgados por Dios”.

Y dos días antes de su muerte retuiteó un video de sí mismo diciendo que “se avecina una batalla espiritual para Occidente”, con “el wokeismo o marxismo combinándose con el islamismo” para atacar “el estilo de vida americano, que es, por cierto, la cristiandad”. El propagandista de Trump, de 31 años, era acogido en campus y salones universitarios para celebrar charlas y debates con los estudiantes. En su caso, al contrario de lo que ocurrió con las protestas contra el genocidio perpetrado por Israel en Gaza, no había riesgo de que los centros fueran multados.

Su virulenta retórica contra las minorías raciales y religiosas, las personas LGBTQ+, las mujeres sin hijos, los progresistas y quienes discrepaban con él alcanzó extremos como calificar de “grave error” la ley de derechos civiles de 1964 y tildar de “horrible” a Martin Luther King. En un podcast llegó a pedir que si algún patriota de San Francisco o del área de la Bahía quería ser un héroe solo tenía que pagar la fianza del tipo que agredió con un martillo al esposo de la expesidenta del Congreso, Nancy Pelosi en 2022.

Trump quiere ir al cielo con la maldad por delante

Luis Díez.

El otro día, al escribir sobre la beligerancia del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, contra los Estados que adoptan medidas para reducir la contaminación y frenar el cambio climático, olvidé mencionar la rescisión del programa de la NASA que observa e investiga las emisiones contaminantes de los combustibles fósiles y su efecto invernadero. Trump ha eliminado sin palabras ese programa. Ha dejado sin empleo a un centenar de científicos por la vía de hecho: suprimiendo el presupuesto. El “negacionista” (una desgracia para el planeta) evita de ese modo la difusión periódica de los malditos informes sobre la pérdida de bosques, fugas de metano, disminución de los casquetes polares y otras evidencias que niega.

No le gusta que la realidad le lleve la contraria. Por eso destituyó en julio pasado a la directora de la agencia que mide los datos de empleo, Erika McEntarfer. Él, el todopoderoso Trump había anunciado que su mandato era excelente para la creación de empleo, pero los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales negaban su afirmación y demostraban la desaceleración de la contratación. Solución: cesar a la directora y tacharla de enemiga política.

Derechos humanos cero

Le fastidia que le acusen de ser cómplice, amigo y aliado de mandatarios que conculcan los derechos humanos. Por eso el secretario de Estado Marco Rubio ha desmantelado las principales oficinas del departamento que supervisaba los derechos humanos, la democracia y las cuestiones laborales. Este año Rubio no ha presentado la evaluación anual ni escrito el prefacio del informe, como hacían sus predecesores. Por supuesto, el genocidio en Gaza no existe. El dossier que el año pasado consignaba los miles de muertos y heridos civiles causados en la guerra de Israel contra Hamas en Gaza, así como los desplazamientos forzosos de palestinos y la crisis humanitaria, ha quedado en blanco este año. El hambre como arma de guerra tampoco se menciona en el nuevo informe.

Según Josh Paul, exfuncionario de la oficina del Departamento de Estado que supervisa las transferencias de armas, el informe sobre derechos humanos “se puede resumir en pocas palabras, más de las que al parecer se usaron para escribirlo: pocas verdades, muchas medias verdades y nada parecido a la verdad”. Paul dimitió en señal de protesta contra el suministro de armas a Israel por parte del gobierno de Biden. En declaraciones al periodista Edward Wong para su crónica en New York Times del 14 de agosto, añadió que “las agendas políticas tienen prioridad sobre los hechos” y calificó el primer informe del nuevo mandato del valedor de Netanyahu y aspirante al Nobel de “producto muy abreviado, más propio de la propaganda soviética que de un sistema democrático”.

Acusaciones con falacias

Trump también rechaza la neutralidad de las instituciones comunes. Por eso ha ordenado a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, que abandone el cargo y le ha buscado las vueltas hasta acusarla de un supuesto delito de “fraude hipotecario”, un montaje ruin y estúpido de la ultraderecha (¿les suena?) para echarla. Pero ha pinchado en hueso, pues Cook ha recurrido contra el ardid de Trump y sus secuaces. La intriga es apasionante y los jueces resolverán el suspense sobre si la Fed conservará la neutralidad con la que fue diseñada por el Congreso hace 112 años.

Ya es sabido que Trump quería echar al presidente de la Fed o banco central, Jerome Powell, desde que empuñó el poder, en enero pasado, porque Powell se negaba (y sigue negando) a reducir los tipos de interés al 1,3% como quería el presidente, sin importarle que se disparase la inflación. Al no poder destituir a Powell ideó la estrategia de controlar la junta de gobierno de la Fed con los votos de los dos consejeros que nombró en su mandato anterior (2016-20) y de otro que designó en agosto para sustituir a una dimisionaria.

Sólo le faltaba un voto para dominar la junta (4-3). Entonces encontró el “vellocino de oro” (Se pirra por el oro). Se lo proporcionó el acólito y adulador ultraderechista William J. Pulte, un importante constructor al que Trump nombró director de la Agencia Federal de Financiación de Viviviendas. Éste esbirro acusó de “fraude de ocupación” o “fraude hipotecario” nada menos que a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook. Y tras la acusación judicial, Trump le mandó una carta exigiendo su dimisión inmediata. A continuación los ultras del MAGA armaron un buen escándalo en las redes sociales como si quisieran demostrar que sus líderes luchan contra la corrupción.

Las acusaciones de Pulte-Trump pretenden denigrar a Cook, designada en su día por la administración de Obama. Según el columnista de negocios del periódico Los Ángeles Times, Michael Hiltzik, los febriles comentarios de Pulte y los seguidores del MAGA contra ella no difieren de la burda difamación política, algo muy practicado en España por el PP y la ultraderecha contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El objetivo es el mismo: destruir al adversario, tacharle de corrupto, arruinar su reputación, provocar su cese. En el caso de Cook tienen un problema. Como informa Hiltzik basándose en reconocidos expertos financieros, el “fraude hipotecario” se produce cuando se declara que la hipoteca es para adquirir la residencia habitual, con el fin de obtener mejores condiciones.

Por lo general, a los prestamistas (la banca) les interesa muy poco ese detalle. Lo que les importa es la solvencia, los avales y garantías del hipotecado. Luego si reside habitualmente en la vivienda, tanto da, siempre y cuando haga frente a los pagos. Sin embargo, los términos “fraude de ocupación” sugieren la comisión de un delito que no es tal. En el caso de que lo fuera, la gobernadora Cook no incurrió en él ni en la otra figura asociada, el supuesto “fraude hipotecario”, ya que ni mintió para obtener ventajas en los tipos de interés ni las obtuvo ni ha tenido una conducta reprochable.

La gobernadora suscribió en 2021 tres hipotecas, una a 15 años, cuando la tasa de interés no llegaba al 2,5% y dos a 30 años, cuando las tasas oscilaban entre el 2,7 y el 3,05%. Si, según la acusación de Trump y sus ultras, alegó que todo era para su vivienda principal, no parece que la señora Cook haya obtenido una tasa preferencial, pues le dieron el prestámo a 15 años al 2,5 y los dos a 30 años al 3,25% y al 2,85%.

Represalias programadas

Pero el hallazgo del “vellocino de oro” ha llevado al inefable Trump a promover acusaciones judiciales por similares delitos supuestos contra el senador demócrata Adam Schiff y la fiscal general de Nueva York, Leticia James. El primero es un adversario político de peso y la segunda ganó una condena de Trump por fraude hipotecario precisamente. Cierto es que la semana pasada el tribunal retiró la multa de 500 millones de dólares, pero mantuvo la condena por fraude. Él sí mintió en la valoración de activos para obtener créditos. Con razón dice el refranero español: “Piensa el ladrón que todos son de su condición”.

En la lista de tipos con cuentas pendientes, esta semana le ha tocado el turno a John Bolton. Trump ha enviado al FBI a registrar su casa en las afuera de Washington. El asalto al domicilio de su antiguo colaborador se convirtió, en palabras del corresponsal del New York Times, Michael S. Schmidt, en un ejemplo de represalia e intimidación para los críticos de Trump. Aunque no está claro qué pruebas presentó el Departamento de Justicia para convencer a un juez federal de que aceptara la orden de allanamiento, Bolton ha estado sometido a una investigación intermitente sobre si manipuló indebidamente información clasificada cuando fue asesor de seguridad nacional de Trump durante su primer mandato, entre abril de 2018 y septiembre de 2019.

No se puede decir que Bolton sea precisamente un angelito de ese cielo al que Donald quiere ir https://www.nytimes.com/es/2025/08/25/espanol/opinion/trump-cielo-esclavitud.html, pero cuando contó sus experiencias en el libro The Room Where it Happened (La habitación donde ocurrió) dijo que Trump era un líder mal informado y con instintos autoritarios. El experto veterano en política exterior y de seguridad discrepó del enfoque de las relaciones de Trump con Putin y fue cesado. Más tarde, ante las elecciones de 2024 Bolton reiteró que Trump no era apto para ser presidente. Pero Trump ganó y Bolton sufre las represalias. Incluso el director del FBI, Kash Patel, antiguo servidor del presidente celebró hace siete meses, cuando fue nombrado, el programa de represalias de Trump.

Sobre estas líneas, de arriba abajo y de izquierda a derecha, Josh Paul, exfuncionario que denunció la venta de armas a Israel y critica la supresión de las atrocidades en Gaza del informe sobre Derechos Humanos. Erika McEntarfer, directora de la Oficina de Estadística Laboral, cesada por Trump. Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal, acusada con falacias para facilitar el intento de Trump de despedirla. Y John Bolton, antiguo asesor de Trump, registrado por el FBI como presunto ladrón de documentos clasificados, una acción en la que sí incurrió el presidente, quien se llevó documentos a su mansión de Mar-a-Lago al acabar su primer mandato. .





Incendios

Luis Díez.– Con un sentimiento cercano al desaliento, los paisanos escupían decepción, impotencia y miedo. Regaban los tejados y sacaban la lengua a pasear. Se contaban historias que habían leído en los periódicos o “sentido” por la radio, historias descabelladas. Se decía que muchos fuegos eran provocados por lugareños con el fin de que los contrataran para sofocarlos. Se había visto pasar a alguien cerca del monte arrojando cabos de mecha encendida. Se decía que si los furtivos, ya se sabe, pegaban fuego en un lado para llevar la caza al otro. Ocurrencias y barbaridades no faltaban. Después de todo, lo más probable era que el fuego hubiera sido provocado por algún rayo de las tormentas eléctricas que aparecían al anochecer de aquellos días de calor infernal en los que los mercurios llegan a alcanzar 42 grados Celsius. Para que luego digan el Trump y esos políticos reaccionarios y “negacionistas” que el cambio climático es una gran trola. O sea.

Cuando por la tarde arreciaba el viento, aumentaba el temor a la propagación del fuego a una velocidad imparable. Chozos y granjas y casas ardían, en algunos casos, con los animales dentro. Se contaban historias de acá y de allá, incidentes fatales, muy tristes. Aquellas desgracias eran esgrimidas por los precavidos contra la temeridad de enfrentarse al fuego con pocos medios o sin herramientas siquiera. Mira lo que le pasó al pobre hombre de Colmenar Viejo (Madrid) que acudió a soltar a los caballos de un club hípico al píe de la urbanización del Soto de Viñuelas. Las llamas, azuzadas por el viento, se abalanzaron sobre él y le quemaron el 98% del cuerpo. Murió sin poder liberar a los 22 caballos (otros dicen 27) estabulados. Se calcinaron vivos.

El hombre tenía 50 años, trabajaba de mecánico y transportista, se llamaba Mircea Spiridon. y era de origen rumano. Para que luego todos esos políticos reaccionarios digan que inmigrante y delincuente son lo mismo. Mientras la mayoría de los vecinos permanecían en sus casas, temerosos de que el fuego se acercara, Mircena acudió ayudar al dueño de la finca –un hombre de 83 años, Miguel de las Heras– a librar del fuego a los caballos. Ambos acabaron en el hospital de La Paz, Miguel solo con contusiones torácicas y él, evacuado en helicóptero, completamente quemado. El incendio de Colmenar Viejo, al norte de la capital, arrasó unas 1300 hectáreas y afectó a varias ganaderías, pero enseguida quedó controlado. En Madrid hay más medios y están más cerca que en otras comunidades autónomas.

Los bosques se pueden recuperar, las vidas no. Dos días después de la muerte de Mircea perdía la vida Abel Ramos, vecino de la Bañeza (León), cuando contribuía como voluntario a apagar el fuego en la comarca de la Valdería (Valle del Eria), donde ardieron casas, viñas, castaños centenarios… Era un hombre joven (35 años), empresario de la construcción, muy conocido y apreciado por sus paisanos como vicepresidente del Motoclub Bañezano que, precisamente, el fin de semana pasado había celebrado el Gran Premio de motociclismo de La Bañeza. Se había sumado con una desbrozadora de su propiedad a la lucha contra el fuego y se hallaba coordinado con los bomberos cuando el martes fue atrapado por las llamas. En el incendio de esa comarca también cayó herido Jaime Aparicio Vidales, de 37 años, también voluntario. Las quemaduras afectaban al 85% de su cuerpo. Fue trasladado al hospital de León y luego a la Unidad de Quemados del Rio Hortega en Valladolid, donde murió el 14 de agosto, víspera de la “fiesta nacional” de la Asunción de la Virgen María al cielo. ¿Quién dijo “España, Estado aconfesional”? (18 de agosto falleció el bombero de 57 años Ignacio Rumbao en las cercanías de Ponferrada).

Después de calcinar la vegetación de Las Médulas, el histórico paraje del Bierzo donde los romanos extraían el oro, declarado “patrimonio de la humanidad”, el fuego aparecía en las comarcas ganaderas y boscosas de Jarmuz y la Valdería, en León y Zamora. En esta provincia ardía otra vez la Sierra de la Culebra, donde murieron cuatro personas en 2022, víctimas de un fuego similar. Miles de vecinos, en su mayoría de edad avanzada, se veían obligados a desalojar pueblos y aldeas asediadas por el fuego. Se decía que solo en los incendios del suroeste de León desalojaron a más de 8000 personas de treinta y tantas localidades. Muchos fueron acogidos en el Seminario de Astorga, se dispusieron camas en el acuartelamiento de Santocildes, también en Astorga; otros ocuparon el polideportivo de La Bañeza y otros fueron a los domicilios de familiares y amigos. Situaciones parecidas se producían en decenas de poblaciones del interior de Galicia, Extremadura y Andalucía occidental.

A lo lejos se divisaban llamas, colinas ardiendo, hombres y vehículos en movimiento dentro de aquel resplandor ancho hondo y rojo por encima de la oscuridad. Los que habían tenido que abandonar sus casas no podían dormir debido a la preocupación de si habrían ardido, si los animalillos habrían huído a tiempo, si los soldados de la Unidad Militar de Emergencia (UME) habrían llegado a tiempo con sus cubas de agua. Las chispas viajan como centellas por el aire. Desbordan a las cuadrillas. Prenden la hierba seca, muy alta y muy seca, que arde como la yesca. Con una primavera tan lluviosa como la que hemos tenido, la maleza del sotobosque te llega por la cintura y solo espera una chispa para arder como una gran antorcha.

Se comenta que eso pasa porque cada vez hay menos ganadería, cabras y ovejas y también vacas sueltas que aprovechen los pastos. El ganado en muy esclavo y la gente joven no quiere saber nada. Las tierras no se rozan, el bosque bajo, escobas, espinos y yerbajos, rodean las casas, invaden los caminos. No hay hacenderas porque los mayores no están para muchos trotes y demasiados pueblos son geriátricos. Súmale a eso el hecho de que los Gobiernos autonómicos, que son los que tienen las competencias y reciben el dinero correspondiente de los impuestos, solo contratan peones forestales (“bomberos forestales”, les llaman ahora) en los meses de verano, cuando aparecen los incendios, y no gastan en personal ni en material de limpieza y preservación del monte para hacer lo que hay que hacer cuando hay que hacerlo.

Los desplazados al seminario de Astorga y al polideportivo de La Bañeza siguen esperando. Perciben el sabor y el olor del humo, miran al cielo pidiendo lluvia como si esas nubes trajeran agua, pero no la traen: son nubes de humo. Entonces algunas mujeres mayores y dos o tres hombres creyentes se ponen a rezar el rosario. Esos se creen que la Virgen va a resolver esto, a arreglar las alteraciones atmosféricas extremas a causa de la brutal contaminación de las grandes potencias. Mejor harían enfrentándose a esos patriotas de hojalata del PP y Vox que acusan de “fanatismo climático” al Gobierno del socialista Pedro Sánchez por cumplir los Acuerdos de París y fomentar las energías limpias para evitar los desastres atmosféricos.

Al despuntar el alba algunos hombres de edad avanzada salían en sus coches camino del pueblo a ver –si les dejaba pasar la Guardia Civil– qué había sucedido con sus casas. Algunas, la mayor parte, no habían sufrido daños a pesar de la cercanía del fuego. El entorno calcinado, todo ceniza, negrura y hollín provocaba el llanto. En muchos, muchísimos pueblos, algunos vecinos armados de valor consiguieron frenar y mantener a raya el fuego a lomos de sus tractores con cubas de regar y otros aperos convenientes. Se jugaron el tipo y ganaron. Los bomberos forestales no llegaron. En varias aldeas, la UME llegó tarde y ardieron casas y granjas. Lo peor, hasta el 15 de agosto, era la pérdida de tres vidas humanas y las heridas graves y muy graves de una decena de personas.

Puestos a hacer balance de daños, la Xunta de Galicia rebajaba la superficie quemada que aportaban los satélites Copernicus. Eso, al menos, decían los bomberos. Los incendios sin control que arrasan Galicia, especialmente en la provincia de Ourense, ascienden ya a 28.590 hectáreas quemadas. Solo el fuego en Chandrexa de Queixa, donde se unieron los focos de Requeixo y Parafita, arrasó 11.000 hectáreas y dicen que es el mayor de la historia desde que hay registros. Al terreno quemado en esta ola de incendios que se ha cebado con Ourense se han de añadir 3.000 hectáreas quemadas en junio y julio. La Xunta no comunica los incendios forestales de menos de 20 hectáreas aunque en muchos casos no sean quemas controladas.

También en León se registraban los incendios más extensos de la historia. En Zamora dañan ya 30.000 hectáreas. En Salamanca están siendo más manejables. En Jarilla (Cáceres), el fuego afecta a 4.800 hectáreas y ha obligado a desalojar tres pueblos. En el conjunto de Extremadura permanecían activos seis incendios al mediodía del viernes, 15 de agosto. La suma provisional de la oleada arrojaba 115.000 hectáreas quemadas. (El 20 de agosto eran ya 370.000). La situación también sigue siendo peliaguda en Portugal, Grecia, Turquía, Albania y Montenegro, con grandes incendios en marcha.

En fin, para que no falte de nada, el inefable jefe de la oposición de derechas y líder del PP, Alberto Nuñez Feijóo, expresidente de Galicia, va por ahí atribuyendo a Pedro Sánchez la responsabilidad de los incendios aunque de sobra sabe que la competencia corresponde a los gobiernos autonómicos, por cierto, todos de su partido y con algunos presidentes desaparecidos, “ventorreando” y de vacaciones en Miami Beach. El Gobierno central ha aportado todos los medios y la ayuda que las autonomías han solicitado, aunque para Feijóo, un personaje con el conocimiento justo para pasar el día, habría que “militarizar” los incendios y poner al Ejército a apagarlos. ¡Por Júpiter si no se rieron y hartaron de criticar al presidente Zapatero cuando creo la Unidad Militar de Emergencias (UME) para ayudar a la sociedad civil en situaciones como esta!

Novela de Richard Ford sobre la materia:

Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo

Luis Díez.

Después de escribir que “no es el sufrimiento de los niños lo que nos subleva, sino el hecho de que no esté justificado”, vale preguntarse qué escribiría hoy Albert Camus sobre el padecimiento de los niños de Gaza que están siendo asesinados por hambre. Probablemente se pondría a llorar de dolor, indignación e impotencia y, consciente de que las palabras ya no valen para persuadir al asesino Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, y a su valedor Donald Trump, presidente de Estados Unidos (EEUU), de que no sigan matando de hambre a los niños palestinos, no escribiría ni una línea. Si los niños son siempre inocentes ¿por qué les hacéis sufrir antes de matarlos? Vosotros los matones, el genocida en primer grado y su ayudante, sois la vergüenza de la especie humana, habéis cabreado a los abuelos y hecho enmudecer a la inteligencia.

Habéis asesinado sin piedad ni miramiento a más de 60.000 personas en la ratonera de la Franja de Gaza y provocado más de 120.000 heridos. Hay que repetirlo. Vuestros bombardeos, asaltos armados y fusilamientos sin más, han arrasado las ciudades de Gaza y los campamentos de supervivientes desplazados. La mayor parte de esos 180.000 palestinos heridos y asesinados y de los 11.000 desaparecidos eran mujeres y niños. Nadie podrá negar la premeditación de vuestro ímpetu exterminador.

Ahora estáis empleando la ayuda humanitaria como arma letal. Así economizáis en bombas y seguís matando con una hambruna insoportable. Para eso expulsasteis en mayo pasado a la agencia de la ONU que distribuía los alimentos, cancelasteis la entrada de comida y organizasteis vuestro invento, la Fundación Humanitaria estadounidense e israelí. A continuación habéis dejado entrar con cuentagotas algunos camiones con alimentos. Pero lo habéis hecho para disimular, para evitar esas imágenes de niños hambrientos, escuálidos, moribundos y sin esperanza que siguen escandalizando al mundo, no para que los palestinos coman.

La prueba de vuestra crueldad es que redujisteis a cuatro los 400 puntos de distribución de alimentos que gestionaba la ONU con la colaboración de varias ONGs. Y en esos cuatro puntos dispusisteis unidades armadas que están disparando a los gazatis hambrientos. Si con la distribución de la ayuda humanitaria por parte de vuestra Fundación se trata de evitar, según decís, que Hamas controle los alimentos, con las matanzas de hambrientos desesperados se trata de evitar que formen tumultos. Eso decís.

Aunque la cifra de palestinos asesinados por los soldados israelís y los mercenarios de EEUU en los puntos de recogida de alimentos ya supera 1.400, resulta cada vez más difícil obtener pruebas gráficas de lo que estáis haciendo en esos lugares, donde, según testimonios de médicos y cooperantes, vuestros elementos armados disparan en la cabeza, la barriga y los testículos a la pobre gente famélica. De hecho juegan con ellos al «tiro al pato». Y resulta más difícil cada día porque habéis ordenado eliminar a esos notarios de la realidad que son los periodistas. Desde que decidisteis arrasar la Franja habéis matado a 232 periodistas, el último, esta semana, Adam Abu Harbid, que trabajaba como fotoperiodista para varios medios de comunicación.

También esta semana el Programa Mundial de Alimentos, dependiente de la ONU, ha hecho público un comunicado haciendo saber que el hambre en Gaza ha alcanzado “nuevos y asombrosos niveles de desesperación, con un tercio de la población sin comida durante varios días seguidos”. Esto significa más de medio millón de personas hambrientas, desnutridas, quebradizas, sin defensas biológicas y a las que los virus y bacterias acarrean su punto final. Más de cien mil niños en Gaza, según las autoridades palestinas, están amenazados de muerte por la desnutrición y sus consecuencias.

Si, es vergonzoso. Vuestra forma de exterminio avergüenza a la humanidad, hace tiritar de rabia a los ciudadanos informados de todos los países. Lo sabéis y tratáis de eludir la culpa reconociendo que hay “verdadera hambruna” y proclamando: “Tenemos que alimentar a los niños”. Esas palabras de Trump, el lunes pasado, las complementó el genocida Netanyahu con la orden de suspender los bombardeos unas horas cada día mientras se reparte ayuda. Conviene disimular. Incluso habéis participado esta semana en el lanzamiento por aire de palés con alimentos. Sois listos, buscáis atenuantes a la condena internacional de vuestras masacres. Por cierto que España participa desde el viernes en la misión alimentaria de emergencia junto con Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y otros países.

El jefe de la ultraderecha facciosa española, Abascal, confortando al criminal Netanyahu

Se recordará que entonces el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, dijo en el Parlamento que “no era el momento” de reconocer a Palestina como Estado. Su antiguo correligionario y jefe de Vox, Abascal, se apresuró a viajar a Israel a confortar a Netanyahu. Resulta curioso que acudiera con el eurodiputado voxido Germán Tertsch del Valle Lerchundi, hijo del reconocido miembro del Partido Nazi en Austria, Ekkehard Tertsch. El Ejecutivo español pensó –y sigue pensando– que el reconocimiento del Estado Palestino con su actual configuración geográfica bien comunicada (Cisjordania y Gaza, desde el río hasta el mar) es el camino para conseguir una paz negociada de igual a igual y una convivencia duradera entre los dos Estados.

La decisión de España va a ser secundada ahora por Francia, Canadá, Malta y otros países. El presidente francés, Emmanuel Macrón, anunció su intención de proclamar el reconocimiento del Estado Palestino en septiembre, en su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas. La decisión de Macrón, comunicada por carta entregada en mano al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, es producto de una indignación superlativa ante las matanzas y la hambruna como arma de guerra en Gaza. Pero es también la forma de preservar alguna posibilidad de paz entre dos Estados.

El anuncio de Macrón, quien siente la obligación moral de enfrentarse a la devastación en Gaza, provocó respuestas poco amistosas de Israel y EEUU. Lógico. Trump optó por ningunear al presidente francés: “Lo que diga no importa; esa declaración no tiene ningún peso”, manifestó a los informadores. Su nuevo embajador en Francia, el semoviente Charles Kushner prescindió de la diplomacia para acusar a Macrón de hacer “un regalo a Hamas” y dar “un golpe a la paz”. Luego ya, el embajador de Trump en Israel, un majadero intercontinental llamado Mike Huckabee, escribió en las redes sociales: “Ahora puedo revelar en exclusiva que Francia ofrecerá la Costa Azul (para ubicar el Estado Palestino) y que la nueva nación se llamará ‘Franc-en-Stina”.

Más allá de la valoración del matón de la Casa Blanca y sus conspicuos representantes, lo cierto es que uno o dos países industrializados del grupo G7 podrían seguir el ejemplo francés y aumentar la presión sobre Israel. En ese sentido, el primer ministro británico, Keir Starmer, emitió una declaración condenando el sufrimiento incalificable e indefendible de la población de Gaza y afirmando que “el pueblo palestino tiene derecho inalienable a un Estado propio”. Reino Unido reconocerá el Estado Palestino si Israel no acepta un alto el fuego con Hamas en Gaza antes de septiembre y Canadá vincula su decisión a los cambios en la Autoridad Palestina.

De momento, 14 de los 32 países de la OTAN han reconocido al Estado Palestino. Entre las naciones del G-20, 10 ya reconocen al Estado Palestino y serán 13 con Francia, Canadá y Reino Unido. Entre los 27 de la Unión Europea (UE) van ganando terreno las posiciones de Irlanda, España, Francia, Suecia, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía y próximamente Malta. Pero quizá lo que más fastidia a EEUU es quedarse solo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas si Francia y Reino Unido se unen a Rusia y a China en el reconocimiento del Estado Palestino. Ahora una abrumadora mayoría de los países de la ONU (147 de 193) ya reconocen a Palestina como Estado, cuyo estatus sigue siendo de observador.

Palestina, Estado libre y soberan: Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo https://www.nytimes.com/es/2025/07/18/espanol/opinion/israel-genocidio-gaza.html: Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo

Del observatorio a la prevención del racismo y el odio a los inmigrantes

Incendio de un asentamiento de trabajadores inmigrantes en Palos de la Frontera (Huelva)

Luis Díez.

El Estado español dispone de medios poderosos para combatir el racismo y la xenofobia. Son los cuerpos y fuerzas de seguridad, las multas y sanciones en manos de los delegados y subdelegados del Gobierno, el Código Penal a disposición de fiscales y jueces. Sin llegar a ese aparato punitivo puede aplicar medidas preventivas para evitar estallidos de odio violento como el desvivido contra personas de origen magrebí en la localidad agraria de Torre Pacheco (Murcia).

Si el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, del que es titular Elma Saiz Delgado, dispone de un sistema de monitoreo en tiempo real de los mensajes de odio en las redes sociales, tendría que servir para algo más que para conocer la etiología del odio y elaborar estadísticas. Tendría que servir para evitar la difusión del odio y la incitación a la violencia. Si se tratara de prevenir, por ejemplo, muertes por gripe, de nada nos serviría tener vacunas si no las usamos.

Algo de eso ocurre con el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), que así se llama la herramienta en manos del departamento de la ministra Saiz. Éste instrumento detecta en tiempo real a diario, todos los días del año, los mensajes de odio en las redes sociales. Para ello cuenta con un sistema llamado FARO (Filtrado y análisis de odio en las redes sociales) que descubre, analiza, recopila y ordena los discursos con motivación racista, xenófoba, islamóbofa, antisemita y antigitana. El monitoreo se realiza sobre las redes sociales más usadas (Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X). Y los seis lectores y dos analistas coordinadores avisan a las plataformas cuando encuentran mensajes delictivos, sancionables por vía administrativa o contrarios a las normas de uso de las propias plataformas digitales.

Mensajes de odio

En el caso del llamamiento de la extrema derecha a la violencia en Torre Pacheco (Murcia), el sistema detectó un pico extraordinario de mensajes de odio. Pasó de 2.313 el 9 de julio a 11.081 el 11 de julio. En el ínterin, el 10 de julio, se produjo la agresión de tres jóvenes de origen magrebí a un hombre de 69 años. La foto del hombre con la frente ensangrentada fue utilizada por cabecillas ultras para incitar a los grupos neonazis “a la caza del moro”. Emplearon además videos manipulados, bulos y noticias tergiversadas.

Los mensajes de xenofobia y odio hacia los ciudadanos de origen magrebí arraigados desde hace décadas en la localidad murciana y con nacionalidad española en la mayor parte de los casos llegaron a 32.892 el 12 de julio y fueron 23.758 el día 13. Las jornadas que siguieron fueron también de muchos mensajes contra los norteafricanos, con una horquilla entre 11.870 el día 14 y 5.575 una semana después, el 21 de julio. Ya el 22 de este mes, las expresiones de odio en las redes volvieron a la normalidad: poco más de dos mil, según la Web del OBERAXE.

Aun con las limitaciones de personal –ocho empleados– y de monitorización –sólo textos en español y en perfiles públicos, lo que excluye a Telegram–, resulta evidente que la supresión de los mensajes delictivos de incitación al odio y la violencia contra los inmigrantes evitaría la expansión de esa venenosa polución mental. Con ello se acotaría el insoportable clima de insultos, injurias, calumnias y llamamientos a la agresión de los migrantes por parte de los cabecillas de la extrema derecha, enemiga de la convivencia, de los derechos humanos y de los valores democráticos. Tanto esas convocatorias “a cazar moros” como otras acciones delictivas con las que el PP se ha mostrado complaciente se convertirían en flautus vocis carentes de eficacia.

Ocurre que los datos suministrados por el OBERAXE sobre la supresión de mensajes de odio no concuerdan con los consignados en un boletín especial de ese observatorio sobre el caso de Torre Pacheco. En el boletín se afirma que suprimieron más del 20% de los mensajes incitando al odio y la violencia en la localidad murciana, pero la gráfica interactiva de la web del OBERAXE sólo muestra la retirada de 11 mensajes el día 10 de julio. En las jornadas que siguieron se registraron retiradas de un mensaje y algunos días de ninguno. Como es sabido, las convocatorias prendieron y al final fue el despliegue de más de setenta guardias civiles el que evitó agresiones y mayores males provocados por neonazis llegados de fuera.

Racismo institucional

Si el Gobierno progresista ha de afinar los instrumentos para prevenir y evitar esos estallidos de odio y violencia contra los inmigrantes y sus familias, también parece evidente que alcaldes como el de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca Tornel, un tipo del PP, caldeó los ánimos de los vecinos convocando una manifestación nada más saber que tres jóvenes de origen magrebí habían pegado a un hombre mayor. El regidor actuó en consonancia con las declaraciones de algunos líderes de su partido y de Vox. Durante la concentración, algunos vecinos culparon al presidente del Gobierno (¿Cómo no?) de la inmigración y se realizaron coreando “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!” como le llamó Ayuso desde el palco de invitados del hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Hay acciones y declaraciones de regidores, casi siempre del PP y Vox, demasiado complacientes con la violencia verbal, la denigración y el maltrato a inmigrantes. Para algunos, como el concejal de Seguridad Ciudadana, Urbanismo y Fiestas de Ponferrada (León), un tipo del PP llamado Carlos Cortina, las pintadas racistas aparecidas en las pilastras del puente del paseo Río Sil sólo son “un hecho puntual” que en absoluto indica racismo en la capital del Bierzo. “Ya están siendo borradas”, añadió. El alcalde, otro tipo del PP llamado Marco Morala, ha preferido no hacer declaraciones en este caso. ¿Tan difícil resulta a un abogado como Morala, que es regidor gracias a dos concejales de Vox, denunciar las pintadas y abrir la consiguiente investigación?

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: 94288dc7-0dbd-45ba-ba7b-a4255702c0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0-1-e1753478470928.webp

Las pintadas aparecieron coincidiendo con los mensajes de odio contra los magrebíes de Torre Pacheco. Entre otras expresiones se leía: “Islam=mierda”, “Fuera paguitas” y “Fuera de España panchitos, moros y negros”.

Los mismos periódicos locales que recogían esas frases miserables denunciadas por el PSOE informaban días después: “El campo berciano busca 1.300 temporeros para trabajar en la recolección de pera y manzana”. Según la Asociación Berciana de Agricultores, que gestiona la bolsa de empleo rural, la campaña que comienza a finales de agosto con la recogida de la pera conferencia y la manzana reineta necesitará por lo menos los mismos braceros que la temporada pasada. La asociación hará unos 1.500 contratos. Y en el futuro serán más porque la superficie de frutales va aumentando.

De “racismo institucional” pudo ser tachada la actitud del alcalde de Palos de Moguer (Huelva), un sujeto del PP llamado Carmelo Romero Hernández, que se negó a acoger en las instalaciones municipales a los inmigrantes africanos cuyo asentamiento de chabolas improvisadas quedó arrasado por un incendio nocturno. El fuego redujo a cenizas el racimo de chabolas de Pinospardos, a seis kilómetros del pueblo. Las llamas se extendieron en un santiamén, se elevaron hacia el cielo y destruyeron todo el campamento, incluidos algunos vehículos. Los inmigrantes lo perdieron todo, menos la vida. Por suerte no hubo muertos que lamentar, aunque sí heridos. No se sabe cuántos. Dos ambulancias se desplazaron al lugar y los enfermeros atendieron a los quemados y proporcionaron oxígeno a mujeres y niños afectados por el humo.

Los inmigrantes –unos cuatrocientos temporeros de la fresa– pidieron ser acogidos en algún pabellón del pueblo, pero el alcalde Romero Hernández se negó a socorrer a aquella pobre gente pese a contar con el magnífico polideportivo Plus Ultra con duchas, vestuarios y un pabellón cubierto que habría servido para cobijar y confortar a los damnificados. Ese tipo era entonces (13 de mayo de 2023) diputado nacional del PP además de alcalde. Cinco meses antes le había tocado el gordo de la Lotería de Navidad (400.000 euros, según declaró en al Congreso). Ahora es senador y ha dejado la alcaldía a su hija y concejala Milagros Romero, quien le ha nombrado primer teniente de alcalde. ¿No es estupendo?

Un Comisionado sería menester

Aunque no se refleje en el observatorio OBERAXE, el “racismo institucional” hacia los inmigrantes temporeros, en su mayoría norteafricanos, que trabajan en los cultivos bajo plástico y residen en chabolas construidas con materiales de deshecho de los propios invernaderos, resulta patente (y patético) en el trato que les dan numerosos Ayuntamientos. Les niegan el agua potable, la luz, la recogida de residuos y otros servicios elementales y cuando reclaman algo tan básico como una toma de agua les responden que al no estar empadronados no son vecinos ni tienen derecho.

La situación ha alcanzado tal grado de indignidad que después de visitar los municipios freseros bajo el mar de plástico en Huelva, los diputados de IU y Sumar, Enrique de Santiago, Juan Antonio Valero y Francisco Sierra han presentado una proposición no de ley para crear un Comisionado estatal que vele por la inmigración temporera especialmente en la provincia de Huelva. El texto atribuye al futuro Comisionado “la competencia específica” para abordar la situación unas 5.000 personas migrantes empleadas en las campañas agrícolas que residen en asentamientos de chabolas. Sólo para la recogida de la fresa en Huelva se contratan en Marruecos más de 15.000 braceros de febrero a junio. La mayoría son mujeres.

La proposición no de ley de la izquierda del PSOE denuncia “la continua y reiterada vulneración de los derechos humanos que sufre la población migrante” en la provincia de Huelva, donde miles de personas viven en asentamientos provisionales construidos con cartón, plásticos y tablas “sin acceso a agua potable, saneamiento, electricidad, empadronamiento, atención sanitaria o recogida de residuos”. Según Francisco Sierra la situación es intolerable y exige una respuesta institucional de mayor alcance a la que han dado hasta ahora los gobiernos locales, autonómicos y el Ejecutivo estatal.