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Lío en la derecha: Aznar corrige a Feijóo en beneficio de Ayuso y Vox

Luis Díez.

Aznar, Ayuso y Feijóo cuando se manifestaban contra la amnistía.

¿Qué le ocurre a Alberto Núñez Feijóo? ¿Las altas temperaturas le inducen a error? Las preguntas de algunos correligionarios suyos tienen sentido porque el presidente del principal partido de la derecha, el PP, ha incurrido en dos supuestos errores superlativos en menos de una semana. El primero ha sido el anuncio de “pasar página” del proceso independentista catalán para abrir un nuevo capítulo en las relaciones con Junts per Catalunya, la formación nacionalista de derechas que dirige desde “el exilio” en Waterloo Carles Puigdemont i Casamajó.

Feijóo cree que como hizo en 1996 el inefable José María Aznar López con Jordi Pujol i Soley también él podría llegar a un pacto de conveniencia con Puigdemont para alcanzar la jefatura del Gobierno sin tener que meter en el Ejecutivo al ultraderechista Santiago Abascal Conde y sus elementos patógenos. Al mismo tiempo, PP catalán ayudaría al dirigente que no se peina a retornar a la presidencia de la Generalitat que ocupó en 2016 y 2017 hasta el referendo y la huida.

El ayudante de Feijóo en el PP, el rollizo Miguel Tellado Filgueira prorrumpió días atrás en una entrevista en la Cadena Ser: “Lo que sucedió en Cataluña en el 2017 sucedió en 2017. No se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo. Hoy la amenaza no es el secesionismo, es la permanencia en el Gobierno de una especie de organización criminal”.

Hombre, designar como “organización criminal” al Gobierno español que preside el prestigioso y no menos correoso Pedro Sánchez Pérez-Castejón, un demócrata de talla que ha concitado el odio de poderes rancios, fácticos, togados y sin togar por aplacar las tendencias separatistas en Cataluña y restaurar la convivencia y el diálogo con los indultos y la amnistía, no deja de ser una estupidez superlativa e impropia de alguien que aspira a gobernar. Pero al margen de esa máquina expendedora de detritus, las palabras de su jefe Feijóo no parece que impresionen a Puigdemont, quien vive pendiente del fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) previsto para el día 16 sobre el alcance de la ley de amnistía. Entre otras cosas, el TJUE dirá si el delito de malversación que se atribuye al expresident y a los dos exconsellers Lluís Puig y Toni Comín –que también residen fuera de España– puede ser anulado por la amnistía.

Más allá de la sentencia y de que Puigdemont regrese o no, la táctica de Feijóo ha excitado sobremanera al señor Aznar, quien considera errático contar con los sucesores de Pujol y Convergencia Democrática de Cataluña para llegar a la Moncloa. “La mayoría será nacional o no será”, ha sentenciado entre aplausos de la presidenta autonómica madrileña Isabel Díaz Ayuso y de su mamá política, Esperanza Aguirre, quien siempre ha abogado por el entendimiento con Abascal, al que llama “Santi”. Queda claro que lo “nacional” ha de ser neto, absoluto, sin sombra de acuerdo con los nacionalismos. Vox y punto. Y si no que le pregunten a Juanma Moreno Bonilla, el dirigente del PP andaluz que ha tenido que tragar con el programa de la ultraderecha y nombrar vicepresidente y tres consejeros voxidos para que le invistan presidente de la Junta y seguir gobernando.

El segundo error canicular de Feijóo –jaleado en esta materia por la madrileña Ayuso– ha consistido en secundar el mensaje de Vox sobre el pucherazo electoral que prepara el Gobierno gracias a la concesión de la nacionalidad española a los nietos de los exiliados que la han solicitado. Conviene aclarar que la Ley de Memoria Democrática, cuya disposición adicional octava reconoce ese derecho, por lo que recibió el nombre de ley de nietos, fue aprobada en 2022 y que hasta el momento se han registrado unas 300.000 concesiones de nacionalidad por derecho de sangre. Pero, según Feijóo, el Gobierno va a hacer “ingeniería electoral” para dar un pucherazo en las próximas elecciones. El líder del PP no sólo ha asumido el mensaje de la ultraderecha española sino que ya quiere ser como Trump.

Cierto es que Feijóo prometió en Buenos Aires, siendo presidente de la Xunta de Galicia, extender la ley de nietos a los inmigrantes por motivos económicos y no sólo a los descendientes de los exiliados republicanos. Pero ahora, cuando el ministro Oscar Puente, se lo ha recordado en las redes sociales, ha sustituido los términos “ingeniería electoral” por “ingeniería social”, aunque sin renunciar a la sospecha sobre la falta de limpieza del sistema electoral: “Estoy convencido de que esta ingeniería social no tiene objetivos inocentes”, ha proclamado.

Puesto que la memoria es frágil, habrá que recordar a los dirigentes y gobernantes del PP-VOX que los requisitos para garantizar la limpieza del voto exterior se endurecieron extraordinariamente después de las trampas realizadas por el PP en 1999 en Baleares. Un año antes de las elecciones, el entonces presidente autonómico, Jaume Matas y su consejera de presidencia, Rosa Estarás, visitaron Argentina. A partir de ahí comenzó la “ingeniería electoral” consistente en censar a cientos de argentinos en distintos municipios de Mallorca e introducir sus votos por correo. Las denuncias realizadas en Formentera por la Colición de Organizaciones Progresistas (COP) revelaron la inscripción de 74 emigrantes en Argentina. Demasiados para una isla tan pequeña. Ninguno de ellos conocía la isla ni tenía relación alguna con el entonces conocido como “feudo” de Abel Matutes, exministro de Exteriores con Adolfo Suárez y después prohombre del PP. “Me han preparado el voto”, “he votado al PP”, “solo conozco a Jaume Matas”, decían a los periodistas algunos electores. Tras las elecciones del 13 de junio de 1999 la COP, que ganó en Formentera pudo comprobar que de los 74 censados en Formentera, 72 votaron al PP.

Aznar con Jaume Matas, al que hizo ministro pese a estar acusado de pucherazo en Baleares

La fiscalía anunció la acusación por supuesto fraude electoral. Pero el Tribunal Supremo decidió el 11 de octubre de 2002 no citar a Matas, convertido en ministro de Medio Ambiente de Aznar, ni a Rosa Estarás, diputada en el Congreso. Los dos eran aforados. Los “responsables intermedios” fueron exonerados en julio de 2005. El efecto del pucherazo fue la revisión de las normas electorales por una comisión parlamentaria, lo que complicó los trámites para votar.

Uno de los acusados intermedios, el senador José Juan Cardona, ocupó el cargo de Consejero de Comercio e Industria de Baleares de 2003 a 2007 con Matas como presidente autonómico. Acabó condenado a 16 años de cárcel por el saqueo de 8,27 millones de euros. Ingresó en prisión en julio de 2013. El Supremo ratificó la condena en 2016, convirtiendo a ese Cardona en el político más castigado por los jueces hasta la reciente condena a 24 años de prisión al exsecretario de organización del PSOE y exministro de Transportes y Obras Públicas, José Luis Ábalos, por el caso de las mascarillas, del que el delincuente Víctor Aldama se embolsó 3,5 millones de euros. La sentencia del Supremo le exime de entrar en prisión y de devolver el botín.

Tristeza PSOE, euforia PP

Luis Díez.

Se impone un viaje o una mirada al interior de esta nación de nacionalidades y regiones porque están ocurriendo asuntos muy serios en la política partidaria. Este primer fin de semana de julio de 2025, víspera de San Fermín, el navarro que fuera secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, lleva seis días en la cárcel de Soto del Real (Madrid) por orden del magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente, debido a las presuntas mordidas que pegaba en las adjudicaciones amañadas de obras públicas, de acuerdo con el que fuera ministro y antecesor en su cargo en el PSOE, José Luis Ábalos Meco y de su antiguo chófer y asesor ministerial Koldo García Izaguirre.

El mazado a la formación socialista y a su secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es enorme. El descrédito golpea al partido y afecta al Gobierno. El chorro de votos que huyen (se alejan del hedor) parece difícil de contener, según las encuestas. Algunas ya sitúan al PP seis puntos por encima del PSOE, al filo de los 150 escaños, lo que le permitiría gobernar en minoría con una geometría variable apoyada por la ultraderecha o los nacionalistas, según convenga. Pero las encuestas son eso, platos cocinados al gusto de quien paga.

De momento, el Comité Federal socialista renovará la dirección Ejecutiva y adoptará más medidas de prevención contra la corrupción subjetiva. Por suerte no aparecen indicios de que Cerdán y su antecesor Ábalos hayan destinado las supuestas mordidas a financiar el partido. Después, el presidente Pedro Sánchez acudirá al Congreso de los Diputados a explicar lo que sabe del caso, las decisiones adoptadas y las medidas higiénicas pertinentes. En este país donde la honradez en la contratación pública parece imposible de conseguir, Sánchez haría bien en proponer sanciones más severas contra los usos y maneras, convertidos en costumbre y a punto de devenir en fuente del Derecho, de los corruptores y los corruptos.

Los escándalos provocados por los dos últimos secretarios de organización del PSOE –el exministro Abalos: 2017-2021, y el diputado Cerdán: 2021-2025–, fulminados por Sánchez, le han obligado a proponer una nueva dirección “coral y con contrapesos” en la que la nueva secretaria de organización, Rebeca Torró, realizará sus funciones con dos adjuntos: el madrileño Borja Cabezón y la almeriense Anabel Mateos. Torró formó parte del Ejecutivo valenciano de Ximo Puig y en la actualidad es secretaria de Estado de Industria. Es probable que los cambios en la Ejecutiva del PSOE afecten a otras áreas ajenas al llamado “trío tóxico koldificado”, en alusión al chófer y asesor Koldo que grababa en secreto a sus compañeros y benefactores desde 2015.

Pese a las medidas de descontaminación que el máximo órgano entre congresos del PSOE adopte y que los socialistas y el Gobierno puedan proponer en el Parlamento, el proceso judicial va para largo. Quiere decirse que la oposición va servida de titulares y argumentos contra los socialistas por varios años. El instructor del Tribunal Supremo, Puente, un magistrado de gran prestigio, tardará su tiempo en aclarar la trama de los supuestos “amaños” de contratos en la dirección general de Carreteras y en ADIF a favor de las UTEs (uniones temporales de empresas) de Acciona y Servinabar 2000. Hay además otras dos empresas introducidas por Koldo, y de las que era intermediario el corruptor Aldana, que habrían pagado mordidas por adjudicaciones de obras en UTEs con la multinacional Acciona. En todo caso, el reparto de obra pública entre las grandes constructoras se mantuvo sin apenas variaciones desde 2018 a 2021 con Ábalos de ministro de Obras Públicas y Transportes.

En el caso concreto de la empresa navarra Serbinabar se da la circunstancia de que participaba presuntamente como socio y accionista (mediante escrito privado) el político Sántos Cerdán, quien luego, según se deduce de la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, pagaba, a través de Koldo García, al ministro José Luis Ábalos y al propio Koldo, parte de las mordidas.

El informe de la UCO, basado en las grabaciones y mensajes de Koldo con Cerdán y Ábalos hasta que Ábalos fue cesado de ministro, sitúa a Cerdán como el capo mafioso que controlaba las mordidas y repartía la pasta. Es curioso porque esto lo hacía desde el cargo de coordinador territorial de la Ejecutiva, a la que llegó en 2017 y colocó a Koldo como chofer de Ábalos, quien entonces accedió a la Ejecutiva como secretario de organización o número tres de Sánchez. En la lista de curiosidades se podrían anotar otras, por ejemplo el NIF del documento privado que acreditaría la participación de Cerdán en Servinabar no coincide con el que figura en su DNI, o el uso de la expresión “mafiosos” y del lema “Mafia o democracia” por parte del PP en la concentración nacional convocada en Madrid antes de que se conociera el informe de la UCO sobre Cerdán. Salvo invención de IA, en la concentración del PP se vieron imágenes de la bandera de la Guardia Civil.

Al afirmar que el proceso va para largo no sólo cabe referirse a la mayor o menor agilidad del instructor Puente –el mismo magistrado que fue ponente de la cuestión de inconstitucionalidad de la ley de amnistía, y utilizó diez veces en 49 folios la expresión “golpe de Estado” para referirse al “proceso independentista”–, sino también a la propia sección económica de la UCO. En estos momentos, sus dependencias en el centro de negocios Eisenhower de la Avenida Sur del Aeropuerto de Barajas, se estarían analizando millones de datos bancarios solicitados a decenas de entidades sobre movimientos de más de medio millar de cuentas, con el fin de identificar las mordidas (medio millón de euros en seis adjudicaciones de obras públicas públicas por más de 500 millones, según la investigación de la UCO). Algunas de esas cuentas fueron abiertas el siglo pasado y canceladas antes de la llegada del PSOE al Gobierno en 2018 mediante la moción de censura de Pedro Sánchez contra M. Rajoy por la corrupción, precisamente.

Las dilaciones judiciales en estos casos complejos son enormes. Por ejemplo, la tramitación judicial del caso Gurtell y sus piezas separadas, como el caso del tesorero multimillonario en Suiza, Luis Bárcenas, se han prolongado por más de una década. Y todavía no han terminado. Faltan sentencias y respuestas a recursos y reposiciones. En algunas tramas de corrupción en adjudicaciones de gobernantes del PP han muerto imputados y testigos clave. El último deceso ha sido el del sagaz empresario José Luis Aneri, de 45 años, quien apareció muerto en su domicilio el 25 de junio pasado. El finado llevaba pendiente de la investigación por corrupción desde 2013. El tipo y sus amigantes de la patronal regional y del gobierno madrileño de Esperanza Aguirre embolsaron 15 millones de euros por cursos de formación laboral que simulaban y no realizaban.

El fiasco de la corrupción en el PSOE, azuzado por el gigante navarro Koldo García a partir de las acusaciones del defraudador e intermediario Víctor de Aldama Delgado, ha animado al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo a orientar el 21º Congreso del PP, que se celebra este fin de semana, hacia la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas. Para ello, como si se tratara de aquella oprobiosa junta reunida en Salamanca, ha colocado un mando único para dirigir la contienda. Se trata del secretario generalísimo natural de Ferrol, Miguel Tellado, de apariencia franca, mirada sagaz, verbo brutal y con larga experiencia al lado de Feijóo. Su puesto de portavoz en el Congreso será ocupado por la diputada leonesa Ester Muñoz, a la que Tellado considera una discípula aventajada en el arte de zaherir al contrario y ejercer de jabalina. Según recuerda Álvaro Caballero en el Diario de León, la diputada Muñoz ya sonaba dialéctica hace 26 años, cuando ganó el premio nacional de oratoria Gabriel Cisneros, convocado por la Fundación para la Defensa de la Nación Española que presidía el jefe de Vox Santiago Abascal. Además del ultraderechista, el jurado lo componían personas tan relevantes como Gustavo Bueno, Andrés de Blas, Felicísimo Balbuena, José Manuel Otero Novás, Nicolás Redondo Terreros y Eduardo Zaplana. Amén.