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Acerca de Luis Díez

Periodista, doctor en Ciencias de la Información, autor de varios libros, profesor de Periodismo Político y de Géneros de Opinión de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Madrid. Cofundador de Cuartopoder.es. Corresponsal parlamentario de Diarioabierto.es

Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo

Luis Díez.

Después de escribir que “no es el sufrimiento de los niños lo que nos subleva, sino el hecho de que no esté justificado”, vale preguntarse qué escribiría hoy Albert Camus sobre el padecimiento de los niños de Gaza que están siendo asesinados por hambre. Probablemente se pondría a llorar de dolor, indignación e impotencia y, consciente de que las palabras ya no valen para persuadir al asesino Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, y a su valedor Donald Trump, presidente de Estados Unidos (EEUU), de que no sigan matando de hambre a los niños palestinos, no escribiría ni una línea. Si los niños son siempre inocentes ¿por qué les hacéis sufrir antes de matarlos? Vosotros los matones, el genocida en primer grado y su ayudante, sois la vergüenza de la especie humana, habéis cabreado a los abuelos y hecho enmudecer a la inteligencia.

Habéis asesinado sin piedad ni miramiento a más de 60.000 personas en la ratonera de la Franja de Gaza y provocado más de 120.000 heridos. Hay que repetirlo. Vuestros bombardeos, asaltos armados y fusilamientos sin más, han arrasado las ciudades de Gaza y los campamentos de supervivientes desplazados. La mayor parte de esos 180.000 palestinos heridos y asesinados y de los 11.000 desaparecidos eran mujeres y niños. Nadie podrá negar la premeditación de vuestro ímpetu exterminador.

Ahora estáis empleando la ayuda humanitaria como arma letal. Así economizáis en bombas y seguís matando con una hambruna insoportable. Para eso expulsasteis en mayo pasado a la agencia de la ONU que distribuía los alimentos, cancelasteis la entrada de comida y organizasteis vuestro invento, la Fundación Humanitaria estadounidense e israelí. A continuación habéis dejado entrar con cuentagotas algunos camiones con alimentos. Pero lo habéis hecho para disimular, para evitar esas imágenes de niños hambrientos, escuálidos, moribundos y sin esperanza que siguen escandalizando al mundo, no para que los palestinos coman.

La prueba de vuestra crueldad es que redujisteis a cuatro los 400 puntos de distribución de alimentos que gestionaba la ONU con la colaboración de varias ONGs. Y en esos cuatro puntos dispusisteis unidades armadas que están disparando a los gazatis hambrientos. Si con la distribución de la ayuda humanitaria por parte de vuestra Fundación se trata de evitar, según decís, que Hamas controle los alimentos, con las matanzas de hambrientos desesperados se trata de evitar que formen tumultos. Eso decís.

Aunque la cifra de palestinos asesinados por los soldados israelís y los mercenarios de EEUU en los puntos de recogida de alimentos ya supera 1.400, resulta cada vez más difícil obtener pruebas gráficas de lo que estáis haciendo en esos lugares, donde, según testimonios de médicos y cooperantes, vuestros elementos armados disparan en la cabeza, la barriga y los testículos a la pobre gente famélica. De hecho juegan con ellos al «tiro al pato». Y resulta más difícil cada día porque habéis ordenado eliminar a esos notarios de la realidad que son los periodistas. Desde que decidisteis arrasar la Franja habéis matado a 232 periodistas, el último, esta semana, Adam Abu Harbid, que trabajaba como fotoperiodista para varios medios de comunicación.

También esta semana el Programa Mundial de Alimentos, dependiente de la ONU, ha hecho público un comunicado haciendo saber que el hambre en Gaza ha alcanzado “nuevos y asombrosos niveles de desesperación, con un tercio de la población sin comida durante varios días seguidos”. Esto significa más de medio millón de personas hambrientas, desnutridas, quebradizas, sin defensas biológicas y a las que los virus y bacterias acarrean su punto final. Más de cien mil niños en Gaza, según las autoridades palestinas, están amenazados de muerte por la desnutrición y sus consecuencias.

Si, es vergonzoso. Vuestra forma de exterminio avergüenza a la humanidad, hace tiritar de rabia a los ciudadanos informados de todos los países. Lo sabéis y tratáis de eludir la culpa reconociendo que hay “verdadera hambruna” y proclamando: “Tenemos que alimentar a los niños”. Esas palabras de Trump, el lunes pasado, las complementó el genocida Netanyahu con la orden de suspender los bombardeos unas horas cada día mientras se reparte ayuda. Conviene disimular. Incluso habéis participado esta semana en el lanzamiento por aire de palés con alimentos. Sois listos, buscáis atenuantes a la condena internacional de vuestras masacres. Por cierto que España participa desde el viernes en la misión alimentaria de emergencia junto con Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y otros países.

El jefe de la ultraderecha facciosa española, Abascal, confortando al criminal Netanyahu

Se recordará que entonces el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, dijo en el Parlamento que “no era el momento” de reconocer a Palestina como Estado. Su antiguo correligionario y jefe de Vox, Abascal, se apresuró a viajar a Israel a confortar a Netanyahu. Resulta curioso que acudiera con el eurodiputado voxido Germán Tertsch del Valle Lerchundi, hijo del reconocido miembro del Partido Nazi en Austria, Ekkehard Tertsch. El Ejecutivo español pensó –y sigue pensando– que el reconocimiento del Estado Palestino con su actual configuración geográfica bien comunicada (Cisjordania y Gaza, desde el río hasta el mar) es el camino para conseguir una paz negociada de igual a igual y una convivencia duradera entre los dos Estados.

La decisión de España va a ser secundada ahora por Francia, Canadá, Malta y otros países. El presidente francés, Emmanuel Macrón, anunció su intención de proclamar el reconocimiento del Estado Palestino en septiembre, en su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas. La decisión de Macrón, comunicada por carta entregada en mano al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, es producto de una indignación superlativa ante las matanzas y la hambruna como arma de guerra en Gaza. Pero es también la forma de preservar alguna posibilidad de paz entre dos Estados.

El anuncio de Macrón, quien siente la obligación moral de enfrentarse a la devastación en Gaza, provocó respuestas poco amistosas de Israel y EEUU. Lógico. Trump optó por ningunear al presidente francés: “Lo que diga no importa; esa declaración no tiene ningún peso”, manifestó a los informadores. Su nuevo embajador en Francia, el semoviente Charles Kushner prescindió de la diplomacia para acusar a Macrón de hacer “un regalo a Hamas” y dar “un golpe a la paz”. Luego ya, el embajador de Trump en Israel, un majadero intercontinental llamado Mike Huckabee, escribió en las redes sociales: “Ahora puedo revelar en exclusiva que Francia ofrecerá la Costa Azul (para ubicar el Estado Palestino) y que la nueva nación se llamará ‘Franc-en-Stina”.

Más allá de la valoración del matón de la Casa Blanca y sus conspicuos representantes, lo cierto es que uno o dos países industrializados del grupo G7 podrían seguir el ejemplo francés y aumentar la presión sobre Israel. En ese sentido, el primer ministro británico, Keir Starmer, emitió una declaración condenando el sufrimiento incalificable e indefendible de la población de Gaza y afirmando que “el pueblo palestino tiene derecho inalienable a un Estado propio”. Reino Unido reconocerá el Estado Palestino si Israel no acepta un alto el fuego con Hamas en Gaza antes de septiembre y Canadá vincula su decisión a los cambios en la Autoridad Palestina.

De momento, 14 de los 32 países de la OTAN han reconocido al Estado Palestino. Entre las naciones del G-20, 10 ya reconocen al Estado Palestino y serán 13 con Francia, Canadá y Reino Unido. Entre los 27 de la Unión Europea (UE) van ganando terreno las posiciones de Irlanda, España, Francia, Suecia, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía y próximamente Malta. Pero quizá lo que más fastidia a EEUU es quedarse solo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas si Francia y Reino Unido se unen a Rusia y a China en el reconocimiento del Estado Palestino. Ahora una abrumadora mayoría de los países de la ONU (147 de 193) ya reconocen a Palestina como Estado, cuyo estatus sigue siendo de observador.

Palestina, Estado libre y soberan: Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo https://www.nytimes.com/es/2025/07/18/espanol/opinion/israel-genocidio-gaza.html: Netanyahu y Trump avergüenzan al mundo

Del observatorio a la prevención del racismo y el odio a los inmigrantes

Incendio de un asentamiento de trabajadores inmigrantes en Palos de la Frontera (Huelva)

Luis Díez.

El Estado español dispone de medios poderosos para combatir el racismo y la xenofobia. Son los cuerpos y fuerzas de seguridad, las multas y sanciones en manos de los delegados y subdelegados del Gobierno, el Código Penal a disposición de fiscales y jueces. Sin llegar a ese aparato punitivo puede aplicar medidas preventivas para evitar estallidos de odio violento como el desvivido contra personas de origen magrebí en la localidad agraria de Torre Pacheco (Murcia).

Si el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, del que es titular Elma Saiz Delgado, dispone de un sistema de monitoreo en tiempo real de los mensajes de odio en las redes sociales, tendría que servir para algo más que para conocer la etiología del odio y elaborar estadísticas. Tendría que servir para evitar la difusión del odio y la incitación a la violencia. Si se tratara de prevenir, por ejemplo, muertes por gripe, de nada nos serviría tener vacunas si no las usamos.

Algo de eso ocurre con el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), que así se llama la herramienta en manos del departamento de la ministra Saiz. Éste instrumento detecta en tiempo real a diario, todos los días del año, los mensajes de odio en las redes sociales. Para ello cuenta con un sistema llamado FARO (Filtrado y análisis de odio en las redes sociales) que descubre, analiza, recopila y ordena los discursos con motivación racista, xenófoba, islamóbofa, antisemita y antigitana. El monitoreo se realiza sobre las redes sociales más usadas (Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X). Y los seis lectores y dos analistas coordinadores avisan a las plataformas cuando encuentran mensajes delictivos, sancionables por vía administrativa o contrarios a las normas de uso de las propias plataformas digitales.

Mensajes de odio

En el caso del llamamiento de la extrema derecha a la violencia en Torre Pacheco (Murcia), el sistema detectó un pico extraordinario de mensajes de odio. Pasó de 2.313 el 9 de julio a 11.081 el 11 de julio. En el ínterin, el 10 de julio, se produjo la agresión de tres jóvenes de origen magrebí a un hombre de 69 años. La foto del hombre con la frente ensangrentada fue utilizada por cabecillas ultras para incitar a los grupos neonazis “a la caza del moro”. Emplearon además videos manipulados, bulos y noticias tergiversadas.

Los mensajes de xenofobia y odio hacia los ciudadanos de origen magrebí arraigados desde hace décadas en la localidad murciana y con nacionalidad española en la mayor parte de los casos llegaron a 32.892 el 12 de julio y fueron 23.758 el día 13. Las jornadas que siguieron fueron también de muchos mensajes contra los norteafricanos, con una horquilla entre 11.870 el día 14 y 5.575 una semana después, el 21 de julio. Ya el 22 de este mes, las expresiones de odio en las redes volvieron a la normalidad: poco más de dos mil, según la Web del OBERAXE.

Aun con las limitaciones de personal –ocho empleados– y de monitorización –sólo textos en español y en perfiles públicos, lo que excluye a Telegram–, resulta evidente que la supresión de los mensajes delictivos de incitación al odio y la violencia contra los inmigrantes evitaría la expansión de esa venenosa polución mental. Con ello se acotaría el insoportable clima de insultos, injurias, calumnias y llamamientos a la agresión de los migrantes por parte de los cabecillas de la extrema derecha, enemiga de la convivencia, de los derechos humanos y de los valores democráticos. Tanto esas convocatorias “a cazar moros” como otras acciones delictivas con las que el PP se ha mostrado complaciente se convertirían en flautus vocis carentes de eficacia.

Ocurre que los datos suministrados por el OBERAXE sobre la supresión de mensajes de odio no concuerdan con los consignados en un boletín especial de ese observatorio sobre el caso de Torre Pacheco. En el boletín se afirma que suprimieron más del 20% de los mensajes incitando al odio y la violencia en la localidad murciana, pero la gráfica interactiva de la web del OBERAXE sólo muestra la retirada de 11 mensajes el día 10 de julio. En las jornadas que siguieron se registraron retiradas de un mensaje y algunos días de ninguno. Como es sabido, las convocatorias prendieron y al final fue el despliegue de más de setenta guardias civiles el que evitó agresiones y mayores males provocados por neonazis llegados de fuera.

Racismo institucional

Si el Gobierno progresista ha de afinar los instrumentos para prevenir y evitar esos estallidos de odio y violencia contra los inmigrantes y sus familias, también parece evidente que alcaldes como el de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca Tornel, un tipo del PP, caldeó los ánimos de los vecinos convocando una manifestación nada más saber que tres jóvenes de origen magrebí habían pegado a un hombre mayor. El regidor actuó en consonancia con las declaraciones de algunos líderes de su partido y de Vox. Durante la concentración, algunos vecinos culparon al presidente del Gobierno (¿Cómo no?) de la inmigración y se realizaron coreando “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!” como le llamó Ayuso desde el palco de invitados del hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Hay acciones y declaraciones de regidores, casi siempre del PP y Vox, demasiado complacientes con la violencia verbal, la denigración y el maltrato a inmigrantes. Para algunos, como el concejal de Seguridad Ciudadana, Urbanismo y Fiestas de Ponferrada (León), un tipo del PP llamado Carlos Cortina, las pintadas racistas aparecidas en las pilastras del puente del paseo Río Sil sólo son “un hecho puntual” que en absoluto indica racismo en la capital del Bierzo. “Ya están siendo borradas”, añadió. El alcalde, otro tipo del PP llamado Marco Morala, ha preferido no hacer declaraciones en este caso. ¿Tan difícil resulta a un abogado como Morala, que es regidor gracias a dos concejales de Vox, denunciar las pintadas y abrir la consiguiente investigación?

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: 94288dc7-0dbd-45ba-ba7b-a4255702c0da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0-1-e1753478470928.webp

Las pintadas aparecieron coincidiendo con los mensajes de odio contra los magrebíes de Torre Pacheco. Entre otras expresiones se leía: “Islam=mierda”, “Fuera paguitas” y “Fuera de España panchitos, moros y negros”.

Los mismos periódicos locales que recogían esas frases miserables denunciadas por el PSOE informaban días después: “El campo berciano busca 1.300 temporeros para trabajar en la recolección de pera y manzana”. Según la Asociación Berciana de Agricultores, que gestiona la bolsa de empleo rural, la campaña que comienza a finales de agosto con la recogida de la pera conferencia y la manzana reineta necesitará por lo menos los mismos braceros que la temporada pasada. La asociación hará unos 1.500 contratos. Y en el futuro serán más porque la superficie de frutales va aumentando.

De “racismo institucional” pudo ser tachada la actitud del alcalde de Palos de Moguer (Huelva), un sujeto del PP llamado Carmelo Romero Hernández, que se negó a acoger en las instalaciones municipales a los inmigrantes africanos cuyo asentamiento de chabolas improvisadas quedó arrasado por un incendio nocturno. El fuego redujo a cenizas el racimo de chabolas de Pinospardos, a seis kilómetros del pueblo. Las llamas se extendieron en un santiamén, se elevaron hacia el cielo y destruyeron todo el campamento, incluidos algunos vehículos. Los inmigrantes lo perdieron todo, menos la vida. Por suerte no hubo muertos que lamentar, aunque sí heridos. No se sabe cuántos. Dos ambulancias se desplazaron al lugar y los enfermeros atendieron a los quemados y proporcionaron oxígeno a mujeres y niños afectados por el humo.

Los inmigrantes –unos cuatrocientos temporeros de la fresa– pidieron ser acogidos en algún pabellón del pueblo, pero el alcalde Romero Hernández se negó a socorrer a aquella pobre gente pese a contar con el magnífico polideportivo Plus Ultra con duchas, vestuarios y un pabellón cubierto que habría servido para cobijar y confortar a los damnificados. Ese tipo era entonces (13 de mayo de 2023) diputado nacional del PP además de alcalde. Cinco meses antes le había tocado el gordo de la Lotería de Navidad (400.000 euros, según declaró en al Congreso). Ahora es senador y ha dejado la alcaldía a su hija y concejala Milagros Romero, quien le ha nombrado primer teniente de alcalde. ¿No es estupendo?

Un Comisionado sería menester

Aunque no se refleje en el observatorio OBERAXE, el “racismo institucional” hacia los inmigrantes temporeros, en su mayoría norteafricanos, que trabajan en los cultivos bajo plástico y residen en chabolas construidas con materiales de deshecho de los propios invernaderos, resulta patente (y patético) en el trato que les dan numerosos Ayuntamientos. Les niegan el agua potable, la luz, la recogida de residuos y otros servicios elementales y cuando reclaman algo tan básico como una toma de agua les responden que al no estar empadronados no son vecinos ni tienen derecho.

La situación ha alcanzado tal grado de indignidad que después de visitar los municipios freseros bajo el mar de plástico en Huelva, los diputados de IU y Sumar, Enrique de Santiago, Juan Antonio Valero y Francisco Sierra han presentado una proposición no de ley para crear un Comisionado estatal que vele por la inmigración temporera especialmente en la provincia de Huelva. El texto atribuye al futuro Comisionado “la competencia específica” para abordar la situación unas 5.000 personas migrantes empleadas en las campañas agrícolas que residen en asentamientos de chabolas. Sólo para la recogida de la fresa en Huelva se contratan en Marruecos más de 15.000 braceros de febrero a junio. La mayoría son mujeres.

La proposición no de ley de la izquierda del PSOE denuncia “la continua y reiterada vulneración de los derechos humanos que sufre la población migrante” en la provincia de Huelva, donde miles de personas viven en asentamientos provisionales construidos con cartón, plásticos y tablas “sin acceso a agua potable, saneamiento, electricidad, empadronamiento, atención sanitaria o recogida de residuos”. Según Francisco Sierra la situación es intolerable y exige una respuesta institucional de mayor alcance a la que han dado hasta ahora los gobiernos locales, autonómicos y el Ejecutivo estatal.

La derecha española imita a Trump contra los inmigrantes y sus hijos

Luis Díez.

Por más que exhiban su cinismo, los “autores intelectuales” de la incitación al odio, el racismo y la violencia contra los inmigrantes son personajes y cargos electos de ese PP que fundó Manuel Fraga Iribarne a partir de aquella Alianza Popular formada con los prebostes más evolucionados del franquismo, conocidos en 1976 como “los siete magníficos”. De ese PP y su brazo desgajado de extrema derecha al que llaman en latín Vox (Voz), emanan los mayores dicterios contra la inmigración y las promesas de expulsar a todos los sin papeles, los arraigados y sus hijos nacidos en España, como está haciendo en Estados Unidos (EEUU) su presidente y jefe supremacista Donald Trump.

Puede parecer contradictorio que los cachorros de los herederos del franquismo –que fue “el fascismo con corrupción”, me dijo una vez el sociólogo Amando de Miguel– vayan “a la caza del moro”, ayer en Torre Pachecho (Murcia), hoy en Alcalá de Henares (Madrid), mañana en Ponferrada (León)…, dado que el propio Franco y sus subordinados Varela y Orgaz trajeron a más de 100.000 mercenarios “moros” a matar rojos y ganar la guerra. ¿Tan mal les parece ahora que vengan a trabajar, no a matar, y ocupen los empleos que los españoles no quieren? ¿Tan mal les parece que subsaharianos, hispanos y demás personas de distintas razas y religiones aporten su inteligencia y esfuerzo al desarrollo y bienestar de nuestro país?

De antemano sabemos que los autores intelectuales del rechazo y el odio a los inmigrantes son los mismos que les quitaron el derecho universal a la asistencia sanitaria, los mismos que suprimieron las ayudas a la integración y que se opusieron con una contumacia feroz a las regularizaciones para, entre otras cosas, evitar la explotación inhumana a la que sometían a los “sin papeles”. El cinismo de los jefes del PP y su brazo fascista Vox alcanza niveles extraordinarios con tal de no reconocer que la inmigración es riqueza y que la economía española funcionaría mucho peor o sencillamente no funcionaría sin los inmigrantes, que en su inmensa mayoría vienen a trabajar y no a delinquir ni a aprovecharse de los servicios públicos como pregonan los más cínicos entre los mandos de la extrema derecha y la derecha extrema. Y ya es sabido que “cínico” viene de can, canelo o perruno que defeca y orina en público sin sentir ningún pudor.

Los jefes del PP y Vox criminalizan a los inmigrantes como si fueran delincuentes y al primer episodio (real o inventado) cometido por un inmigrante alientan el racismo, pregonan el malestar de la buena gente y mientras unos instigan a la violencia (“la caza del moro” en Torre Pacheco por la agresión a un jubilado) otros se solazan en ella y evitan condenar los ataques a los trabajadores inmigrantes. Luego, con un mensaje muy duro, que incluye deportaciones masivas al modo trumpista en EEUU, esperan sacar votos, millones de votos, de ese caldo de cultivo creado por ellos y para ellos, eso sí, “en defensa de España”. Si unos “nos rompen España” otros “nos quitan España”.

En ocasiones la consigna de los autores intelectuales del odio a los inmigrantes es muy nítida. Así, un día antes (el 8 de julio) de la agresión al anciano de Torre Pacheco por parte de tres jóvenes de ascendencia marroquí y de las posteriores convocatorias de ultraderechistas relacionados con Vox para acudir a esa localidad murciana “a cazar moros», la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, proclamó que “la inmigración irregular masiva” es un fenómeno “provocado y perfectamente medido por el Gobierno de Pedro Sánchez para crear problemas de convivencia y saturar los servicios públicos y reventar el país”. Se explica que un grupúsculo de pachequeros coreara insultos contra Pedro Sánchez ante las cámaras de televisión. Ayuso completó su consigna contra el Gobierno progresista: “No sé si es que buscan el estallido social o dejar una España ingobernable en el futuro”.

Por supuesto que la “autoría intelectual” del odio contra los inmigrantes del sur no es exclusiva de Ayuso, a la que el término “intelectual” puede resultar excesivo, sino compartida con su solemne jefe Alberto Núñez Feijóo, quien dice que los inmigrantes “vienen a delinquir”, y con los jichos de Vox, el enfático Abascal (“Santi” para Esperanza Aguirre, que lo amamantó con dinero público), su vicepresidenta y diputada por Almería, Rocío de Meer, quien anunció la expulsión de ocho millones de inmigrantes e hijos de inmigrantes nacidos en España pocos días antes del asalto a Torre Pacheco y, por supuesto, por el vicepresidente y consejero de Seguridad e Interior del gobierno regional murciano de coalición PP-Vox, José Ángel Antelo.

Entre unos y otros, la extrema derecha y la derecha extrema que eliminó el derecho a la asistencia sanitaria universal de los inmigrantes cuando gobernaba, que suprimió los fondos de integración, rechazó más del 90% de las peticiones de asilo y refugio, en contraste con la concesión de la residencia sin límite a quien viniera con medio millón de euros para comprar una vivienda, están haciendo todo lo posible para convertir la inmigración en un problema político de primer orden. Y sobre todo aprovecharán bulos y amplificarán desgracias para colocar su mercancía electoral, nada imaginativa, por cierto, sino al dictado de Trump.

De hecho, los neonazis convocados a “cazar moros” en Torre Pacheco a través de Instagrán por los cabecillas del grupo Deport Them Now (Deportarlos ahora), vinculado a Vox y a formaciones de extrema derecha de varios países europeos, reciben la inspiración (y algo más) de los emisarios de Trump, entre ellos, el propagandista ultra Bannon (no confundir con un saco de estiércol). En mayo pasado celebraron una cumbre en Italia en la que apostaron por la política trampista y acuñaron el término “remigración” como sinónimo de “deportación y expulsión”. El término fue empleado por primera vez por la vicepresidenta de Vox, diputada De Meer, en la rueda de prensa en la que anunció el objetivo de echar de España a ocho millones de personas.

Los planteamientos del PP y Vox convierten en misión imposible la gobernanza positiva de la inmigración. Las experiencias locales y regionales indican que es posible canalizar los flujos de inmigrantes a nivel nacional y europeo hacia los lugares donde se necesitan. Las fórmulas de colaboración entre los países demandantes de mano de obra y aquellos con trabajadores en paro son hoy posibles e inmediatas a través de las bolsas de empleo en Internet. La regulación de la residencia permanente, intermitente y temporal se ha de perfeccionar. Al mismo tiempo se necesita mejorar el tratamiento de las personas protegidas como asilados y refugiados con el fin de que puedan trabajar y labrarse un futuro en nuestro país. Y es menester, por supuesto, dedicar muchos más recursos económicos a cooperación para el desarrollo de nuestros vecinos del sur y más allá del África subsahariana. Todo ello se ha de hacer con el rechazo de una derecha impracticable hasta para cumplir sus obligaciones con los menores inmigrantes y respetar los derechos humanos. Qué pena.

Al poder por la crueldad

Luis Díez.

Falaris, el tirano de Agrigento (S. VI a.C), mandó construir un toro de bronce bastante grande. En él encerraba a quienes criticaban su estilo de mando, prendía fuego y los asaba vivos. De las tripas de aquel artefacto salían unos mugidos pavorosos que agradaban al tirano y le hacían sentirse más poderoso. El ejercicio de aquel poder se apoyaba en el miedo y sus hermanos mayores (horror, terror y pavor), y era similar al que viene ejerciendo desde enero pasado el matón que los estadounidenses pusieron al frente del país en su trato a los inmigrantes y a los demás países en materia de comercio exterior, cooperación y cambio climático.

La crueldad del llamado Toro de Falaris empieza a reflejarse en el campo de internamiento de inmigrantes bautizado como el “Alcatraz de los Caimanes” e inaugurado dos días antes del Cuatro de Julio por míster Trump en compañía de su subordinada de seguridad Kristi Noem y su correligionario Ron DeSantis, gobernador de Florida. La instalación, con una capacidad para 3.000 detenidos, se construyó en ocho días, con unas hileras de contenedores en el centro de unas tierras pantanosas de más de 16 kilómetros cuadrados, plagadas de alligators.

Pocas horas después de la inauguración de esta cárcel para inmigrantes, vigilada por 400 funcionarios y 200 cámaras de seguridad cerca de una pista de aterrizaje abandonada, el fiscal general de Florida, un tipo llamado James Uthmeier, anunció en X: “El Alcatraz de los Caimanes recibirá esta noche a cientos de criminales inmigrantes ilegales. Próxima parada: de regreso a donde vinieron”. El propio DeSantis, un cachorro republicano que compitió con Trump en las primarias, reconoció la crueldad de instalar la cárcel en los rudos y remotos Everglades y admitió la táctica del miedo como señal del presidente Trump para persuadir a las personas que están irregularmente en EEUU de que se marchen.

Serpientes y caimanes en las tierras pantanosas de Florida.

Sobre la crueldad gubernamental, el Nuevo Herald se hizo eco de las denuncias de las asociaciones de inmigrantes sobre el riesgo de paludismo, malaria y otras enfermedades transmitidas por los mosquitos de los pantanos a los migrantes reclusos y a sus cancerberos. Pero los activistas y simpatizantes del Partido Republicano de Florida ya han empezado a recaudar fondos a partir del nuevo centro de detención, vendiendo camisetas y enfriadores de cerveza. Incluso los funcionarios se complacen en la crueldad en redes sociales y medios conservadores, compartiendo memes de un complejo rodeado de alambradas de púas y caimanes con sombreros con el distintivo policíaco del ICE, siglas en inglés de Inmigración y Control de Aduanas.

Las redadas indiscriminadas de esa policía federal conocida como la migra y apoyada por los marines siguen causando el temor generalizado de los hispanos, especialmente en California, donde los trabajadores inmigrantes son la base de la agricultura, el comercio y los servicios. Las redadas arreciaron a partir del 6 junio sin que el necio míster Trump haya prestado atención a las autoridades locales ni aflojado en su rudeza tras las protestas masivas en las principales ciudades del país.

Hoy en Estados Unidos (EEUU) cualquier persona puede ser arrestada, secuestrada y expulsada por su color de piel. El miedo a las detenciones en los lugares menos esperados llevó el miércoles pasado al obispo de San Bernardino (California), Alberto Rojas, a dispensar a los inmigrantes católicos de la obligación de acudir a la misa semanal. Rojas encabeza una congregación de más de 1,5 millones de feligreses en el sur de California. “Hay un miedo real en muchas de nuestras comunidades a ser arrestados por agentes de inmigración”, dijo el obispo.

En Los Ángeles Times se pueden leer informaciones como la reportada por Libor Jany –“¿Secuestradores o agentes del ICE?”– que narran el repentino incremento de llamadas de ciudadanos a la policía local. “Cuando un grupo de hombres armados y enmascarados fue visto arrastrando a una mujer a una camioneta en el Distrito de la Moda la semana pasado, un testigo llamó al 911 para denunciar un secuestro”. Luego, cuando llegaron los agentes de la policía local, en lugar de detener a los secuestradores formaron una línea para protegerlos de la multitud furiosa que exigía la liberación de la mujer.

Mientras los agentes del ICE cercan los parques para detener a supuestos inmigrantes sin papeles, entran en empresas, fincas y tierras de labor, irrumpen en centros comerciales o hacen redadas a las puertas de los lugares de culto, las escuelas y en los itinerarios hacia los centros deportivos, el supremacista Trump acaba de retirar el Estatus de Protección Temporal (ETP) a unos 350.000 venezolanos, 500.000 haitianos, más de 160.000 ucranianos y miles de personas de Afganistán, Camerún y Nepal. Con la retirada del ETP desaparece el permiso de trabajo de estas personas que ahora viven con el pánico a ser deportados. El ETP suele otorgarse cuando las condiciones en el país de origen dificultan el regreso. Las personas han de registrarse en el Departamento de Seguridad Nacional para quedar protegidas y poder trabajar. Sin embargo, han de renovar la protección cada 18 meses y los periodos no cuentan para adquirir la nacionalidad. En septiembre otros 250.000 venezolanos y varios miles de sirios verán cancelados sus TPS, y en diciembre se hallarán en la misma situación centenares de yemeníes y somalíes.

El despiadado Trump trata de extender su política del miedo a los alcaldes y dirigentes locales de las “ciudades santuario”, defensoras de los inmigrantes. Para ello dio orden a la fiscal general Pam Bondi de abrir causas penales contra esas autoridades. La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, ha sido incriminada. Pero claro, la lista de “jurisdicciones santuario” del Departamento de Seguridad Nacional tiene más agujeros que la trama de la última película Misión Imposible, dice el columnista de prensa Gustavo Arellano antes de poner de relieve los errores más chuscos e hilarantes de esa relación apresurada para satisfacer al gran jefe necio.

En la lista aparece, por ejemplo, Huntington Beach, la ciudad del condado de Orange que ha demandado a Califiornia, precisamente, por ser un Estado santuario y se ha declarado “comunidad no santuario”. Aparece asimismo Represa, una localidad de la que nadie había oído hablar y era lógico porque no existe. Resulta que no es una ciudad, sino el nombre de la oficina de correos de dos lugares que no se caracterizan precisamente como santuarios: la prisión estatal de Folsom y la prisión estatal de California en Sacramento. “Más errores risibles –escribe el amigo Arellano–: Livingston, la primera ciudad del Valle Central en declararse santuario para los inmigrantes en 2017 no está en la lista, en cambio, Santee, en el condado de San Diego, tan conocido por su racismo que todavía se llama Klantee, sé lo está”.

El relato de errores y desaciertos sigue, es largo y demuestra cuán cegado de odio y furia está el mandatario deportador. Y lo malo es que la política de crueldad contra los más débiles y desamparados de un país de inmigrantes como EEUU está siendo exportada a Europa y aplicada en parte por la aventajada alumna ultraderechista, signora Meloni. El principal mentor de la política de Trump es ese saco de estiércol al que llaman Bannon, promotor de la ultraderecha paneuropea y, curiosamente, encarcelado y procesado en Nueva York por apropiarse de al menos un millón de dólares de los fondos donados por la gente para la construcción del muro en la frontera mexicana.

Los receptores y seguidores al pie de la letra de los métodos trampistas son en España los dirigentes de la extrema derecha, Vox. En cuanto se enteraron de que el todopoderoso líder multimillonario ha obtenido el plácet judicial para quitar la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en EEUU se han apresurado a proclamar que suprimirán la nacionalidad española a los inmigrantes y a sus hijos, y los expulsarán al país de origen. Para que suene menos mal, en vez de “expulsión” y “deportación”, hablan de “remigración”, un término político inventado por los racistas y supremacistas trumpianos. ¿A cuantos millones de españoles van a expulsar? ¿Incluso a los que les han votado?

Tristeza PSOE, euforia PP

Luis Díez.

Se impone un viaje o una mirada al interior de esta nación de nacionalidades y regiones porque están ocurriendo asuntos muy serios en la política partidaria. Este primer fin de semana de julio de 2025, víspera de San Fermín, el navarro que fuera secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, lleva seis días en la cárcel de Soto del Real (Madrid) por orden del magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente, debido a las presuntas mordidas que pegaba en las adjudicaciones amañadas de obras públicas, de acuerdo con el que fuera ministro y antecesor en su cargo en el PSOE, José Luis Ábalos Meco y de su antiguo chófer y asesor ministerial Koldo García Izaguirre.

El mazado a la formación socialista y a su secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es enorme. El descrédito golpea al partido y afecta al Gobierno. El chorro de votos que huyen (se alejan del hedor) parece difícil de contener, según las encuestas. Algunas ya sitúan al PP seis puntos por encima del PSOE, al filo de los 150 escaños, lo que le permitiría gobernar en minoría con una geometría variable apoyada por la ultraderecha o los nacionalistas, según convenga. Pero las encuestas son eso, platos cocinados al gusto de quien paga.

De momento, el Comité Federal socialista renovará la dirección Ejecutiva y adoptará más medidas de prevención contra la corrupción subjetiva. Por suerte no aparecen indicios de que Cerdán y su antecesor Ábalos hayan destinado las supuestas mordidas a financiar el partido. Después, el presidente Pedro Sánchez acudirá al Congreso de los Diputados a explicar lo que sabe del caso, las decisiones adoptadas y las medidas higiénicas pertinentes. En este país donde la honradez en la contratación pública parece imposible de conseguir, Sánchez haría bien en proponer sanciones más severas contra los usos y maneras, convertidos en costumbre y a punto de devenir en fuente del Derecho, de los corruptores y los corruptos.

Los escándalos provocados por los dos últimos secretarios de organización del PSOE –el exministro Abalos: 2017-2021, y el diputado Cerdán: 2021-2025–, fulminados por Sánchez, le han obligado a proponer una nueva dirección “coral y con contrapesos” en la que la nueva secretaria de organización, Rebeca Torró, realizará sus funciones con dos adjuntos: el madrileño Borja Cabezón y la almeriense Anabel Mateos. Torró formó parte del Ejecutivo valenciano de Ximo Puig y en la actualidad es secretaria de Estado de Industria. Es probable que los cambios en la Ejecutiva del PSOE afecten a otras áreas ajenas al llamado “trío tóxico koldificado”, en alusión al chófer y asesor Koldo que grababa en secreto a sus compañeros y benefactores desde 2015.

Pese a las medidas de descontaminación que el máximo órgano entre congresos del PSOE adopte y que los socialistas y el Gobierno puedan proponer en el Parlamento, el proceso judicial va para largo. Quiere decirse que la oposición va servida de titulares y argumentos contra los socialistas por varios años. El instructor del Tribunal Supremo, Puente, un magistrado de gran prestigio, tardará su tiempo en aclarar la trama de los supuestos “amaños” de contratos en la dirección general de Carreteras y en ADIF a favor de las UTEs (uniones temporales de empresas) de Acciona y Servinabar 2000. Hay además otras dos empresas introducidas por Koldo, y de las que era intermediario el corruptor Aldana, que habrían pagado mordidas por adjudicaciones de obras en UTEs con la multinacional Acciona. En todo caso, el reparto de obra pública entre las grandes constructoras se mantuvo sin apenas variaciones desde 2018 a 2021 con Ábalos de ministro de Obras Públicas y Transportes.

En el caso concreto de la empresa navarra Serbinabar se da la circunstancia de que participaba presuntamente como socio y accionista (mediante escrito privado) el político Sántos Cerdán, quien luego, según se deduce de la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, pagaba, a través de Koldo García, al ministro José Luis Ábalos y al propio Koldo, parte de las mordidas.

El informe de la UCO, basado en las grabaciones y mensajes de Koldo con Cerdán y Ábalos hasta que Ábalos fue cesado de ministro, sitúa a Cerdán como el capo mafioso que controlaba las mordidas y repartía la pasta. Es curioso porque esto lo hacía desde el cargo de coordinador territorial de la Ejecutiva, a la que llegó en 2017 y colocó a Koldo como chofer de Ábalos, quien entonces accedió a la Ejecutiva como secretario de organización o número tres de Sánchez. En la lista de curiosidades se podrían anotar otras, por ejemplo el NIF del documento privado que acreditaría la participación de Cerdán en Servinabar no coincide con el que figura en su DNI, o el uso de la expresión “mafiosos” y del lema “Mafia o democracia” por parte del PP en la concentración nacional convocada en Madrid antes de que se conociera el informe de la UCO sobre Cerdán. Salvo invención de IA, en la concentración del PP se vieron imágenes de la bandera de la Guardia Civil.

Al afirmar que el proceso va para largo no sólo cabe referirse a la mayor o menor agilidad del instructor Puente –el mismo magistrado que fue ponente de la cuestión de inconstitucionalidad de la ley de amnistía, y utilizó diez veces en 49 folios la expresión “golpe de Estado” para referirse al “proceso independentista”–, sino también a la propia sección económica de la UCO. En estos momentos, sus dependencias en el centro de negocios Eisenhower de la Avenida Sur del Aeropuerto de Barajas, se estarían analizando millones de datos bancarios solicitados a decenas de entidades sobre movimientos de más de medio millar de cuentas, con el fin de identificar las mordidas (medio millón de euros en seis adjudicaciones de obras públicas públicas por más de 500 millones, según la investigación de la UCO). Algunas de esas cuentas fueron abiertas el siglo pasado y canceladas antes de la llegada del PSOE al Gobierno en 2018 mediante la moción de censura de Pedro Sánchez contra M. Rajoy por la corrupción, precisamente.

Las dilaciones judiciales en estos casos complejos son enormes. Por ejemplo, la tramitación judicial del caso Gurtell y sus piezas separadas, como el caso del tesorero multimillonario en Suiza, Luis Bárcenas, se han prolongado por más de una década. Y todavía no han terminado. Faltan sentencias y respuestas a recursos y reposiciones. En algunas tramas de corrupción en adjudicaciones de gobernantes del PP han muerto imputados y testigos clave. El último deceso ha sido el del sagaz empresario José Luis Aneri, de 45 años, quien apareció muerto en su domicilio el 25 de junio pasado. El finado llevaba pendiente de la investigación por corrupción desde 2013. El tipo y sus amigantes de la patronal regional y del gobierno madrileño de Esperanza Aguirre embolsaron 15 millones de euros por cursos de formación laboral que simulaban y no realizaban.

El fiasco de la corrupción en el PSOE, azuzado por el gigante navarro Koldo García a partir de las acusaciones del defraudador e intermediario Víctor de Aldama Delgado, ha animado al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo a orientar el 21º Congreso del PP, que se celebra este fin de semana, hacia la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas. Para ello, como si se tratara de aquella oprobiosa junta reunida en Salamanca, ha colocado un mando único para dirigir la contienda. Se trata del secretario generalísimo natural de Ferrol, Miguel Tellado, de apariencia franca, mirada sagaz, verbo brutal y con larga experiencia al lado de Feijóo. Su puesto de portavoz en el Congreso será ocupado por la diputada leonesa Ester Muñoz, a la que Tellado considera una discípula aventajada en el arte de zaherir al contrario y ejercer de jabalina. Según recuerda Álvaro Caballero en el Diario de León, la diputada Muñoz ya sonaba dialéctica hace 26 años, cuando ganó el premio nacional de oratoria Gabriel Cisneros, convocado por la Fundación para la Defensa de la Nación Española que presidía el jefe de Vox Santiago Abascal. Además del ultraderechista, el jurado lo componían personas tan relevantes como Gustavo Bueno, Andrés de Blas, Felicísimo Balbuena, José Manuel Otero Novás, Nicolás Redondo Terreros y Eduardo Zaplana. Amén.

El europeo que plantó cara a Trump era un socialista español

Luis Díez.

España destina a la defensa militar 1.359 euros por habitante y año. Es bastante dinero. Más, por ejemplo, de lo que el dueño de cada casa dedica (si quiere) a protegerla de los amigos de lo ajeno y de otros daños con una alarma y un seguro que a precio medio de mercado se sitúa entre 40 y 45 euros al mes, unos 500 euros al año. Resulta curioso constatar que hace solo tres años la defensa militar de este país pacifista de cuarenta millones de personas costaba a cada español menos que el servicio de Movistar-Prosegur de protección del hogar. Y eso que el anterior presidente del Gobierno, M, Rajoy, se había comprometido a dedicar el 2% del PIB a la altura de 2017. El putinato ya había atacado a Ucrania y mantenía su espada de Damocles sobre el norte de la UE. Pero ni se olía el peligro ni las flores.

El caso es que para cumplir el porcentaje comprometido tras el último recordatorio (en marzo pasado) de la Comisión de la UE a los socios renuentes, el actual jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tenido que arañar 10.471 millones de euros que, sumados a los 33.123 del presupuesto ordinario (el 1,6% del PIB), suponen esa aportación per cápita reseñada y comprometida (1.359 €) y han evitado el reproche de los socios europeos.

Entonces, de pronto, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, un experto en dimitir como primer ministro holandés, eleva el dígito al 5% del PIB en Defensa. Es mucho dinero. Supone la curiosa cifra de 106.420 millones de euros para España. Eso no puede ser. El presidente Pedro Sánchez no firmará el trágala. Negocia a través del tal Rutte con el líder que formula su imposición, el ultraico Trump, y consigue “la carta de excepción”a cambio de no romper la unidad y estampar su firma en el comunicado final de la cumbre de La Haya. Buen trabajo.

Míster Trump llega a la ciudad holandesa en plan matón, después de haber lanzado unas cargas telúricas de bombas y misiles perforadores contra las instalaciones en las que supuestamente Irán trataría de montar bombas nucleares. La operación fue bautizada como “Martillo de Medianoche” y resultó un éxito, según el mandatario estadounidense. El matón atacó sin permiso alguno de Naciones Unidas, vulnerando el derecho internacional y, por supuesto, sin informar a los socios y aliados de la OTAN. Para que vean quién manda aquí. Y ahora ya pueden besarme el culo.

Asombrados debieron quedar los gobiernos de la UE que ejercieron sus buenos oficios diplomáticos para que Irán mantuviera la negociación con Washington tras los bombardeos de los que ha sido objeto por parte de Netanyahu. Después de la “guerra de los doce días” como bautizó Trump al intercambio de misiles entre Israel e Irán, el mundo debía agradecerle que nos librara de más riesgo nuclear. Como si el suyo y el del criminal Netanyahu no fueran suficientes. Para el escritor judío Josh Hammer quedó claro que tras los ataques “la relación bilateral entre Trump y Netanyahu es claramente más sólida que nunca”. Y así lo escribió entre elogios al matón, en Los Angeles Times.

Ya en suelo holandés, el jefe de Estados Unidos (EEUU) preguntaba a unos y a otros qué le pasa a España. Se ve que el tipo que venía a exigir forraje europeo para el complejo militar industrial USA con el fin de garantizar su opulenta continuidad dos lustros más, no digería el hecho de que un país desobedeciera su voluntad. Pero allí estaba Pedro Sánchez. Si quería saber qué pasa con España solo tenía que acercarse y preguntarle. No lo hizo. En cambió amenazó a nuestro país con duplicar los aranceles. La UE y EEUU todavía negocian el acuerdo del famoso “día de la liberación” de Trump. Por no decir fiasco.

La singularidad de España tiene sentido porque ya aporta un esfuerzo considerable y asume un riesgo inestimable autorizando el uso de las bases de Rota y Morón al Ejército y la Armada estadunidenses. Históricamente lo tiene porque bien poco debe a EEUU por la liberación del nazifascismo. Y quitando la leche en polvo, nada obtuvo del plan Marshall. Es de llorar tener que recordar esto y, recordar, por ejemplo que todavía sufrimos la contaminación del dióxido de plutonio procedente de las dos bombas nucleares que cayeron y se deterioraron el 17 de enero de 1966 sobre la localidad almeriense de Palomares. Ahora que Trump anda buscando “tierras raras” vale recordar que no se llevaron las cinco mil toneladas de tierra almeriense que iban a cargar. Ni siquiera la mitad.

El mismo líder que niega el cambio climático, retira la firma de los objetivos de París y persigue en los tribunales a estados como California por la descarbonización en curso, exige a la OTAN más gastos en armamento. El mismo tipo que ningunea a la UE en sus negociaciones con Putin sobre el futuro de Ucrania le pide 700.000 millones de dólares más. Para qué? Para repartirse Ucrania con Putin?

Se trata del mismo sujeto que se retira de la OMS, que liquida la Cooperación Internacional, dejando en África a decenas de millones de personas al albur de las enfermedades, la hambruna y la muerte; el mismo individuo que jibariza la democracia en su país, persigue sañudo a los inmigrantes, sobre todo si son trabajadores de origen hispano… ?todavía se atreve a preguntar qué le pasa a España? España tiene dignidad, posee un presidente que la representa, que sabe que a Trump le repugna el castellano y que no le besa el culo, míster. Los españoles no lo tolerarían verdad? Este dirigente socialdemócrata, llamado Pedro Sánchez, también se quedó solo pidiendo en el Consejo Europeo la suspensión del acuerdo de trato preferente con Israel en protesta por el genocidio en Gaza. “Oh soledad, mi sola soledad”, que diría nuestro Antonio Machado, un hombre bueno.

Escabechina de científicos marca Trump

Luis Díez

Mientras el presidente de Estados Unidos (EEUU), el belicoso y criminal que acaba de atacar a Irán, Donald Trump, desmantela las instituciones de investigación, los gobiernos de numerosos países avanzados ven una oportunidad única de rescatar a muchos de sus investigadores y ofrecen incentivos a la fuga de cerebros del país más poderosos del mundo. Trump recorta miles de millones de dólares a institutos científicos y universidades, restringe lo que se puede estudiar y expulsa a los inmigrantes. Y eso que este patriota de ultraderecha funciona con los lemas: “Hacer grande a América de Nuevo” y “América primero”. Quien lo diría.

Holden Thorp, editor jefe de la revista Science, recuerda que desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha invertido enormes cantidades de dinero en investigación científica en universidades independientes y agencias federales. Esa financiación ayudó al país a convertirse en la mayor potencia científica del mundo, lo llevó, por ejemplo, a la invención de Internet, los teléfonos celulares y a nuevas formas para tratar el cáncer, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Se pueden citar eminencias europeas, españolas y latinas en esos campos del conocimiento –desde la computación y eso que llaman inteligencia artificial hasta la medicina– que de pronto se quedan con sus proyectos en el aire.

La corresponsal en Londres del New York Times en materia económica, Patricia Cohen, dice que en 2024 EEUU gastó casi un billón de dólares –aproximadamente el 3,5 % de su producción anual– en I+D. En investigación de base, que a largo plazo produce los avances tecnológicos y científicos más importantes, la aportación gubernamental representó el 40% de la inversión. Pero para el multimillonario presidente y su familia, que ahora lanza una marca propia de teléfonos y una operadora de telefonía, la ciencia es “cantidad negativa”. Así que considera “un despilfarro” el gasto federal en ciencia y ha recortado los fondos y el personal subvencionado por Fundación Nacional de Ciencias, los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus iniciales en inglés), la NASA y otras agencias, además de reducir la ayuda a la investigación en varias universidades privadas. El hachazo en el presupuesto de 2026 es del 40% a los NIH y del 55% a la Fundación Nacional de ciencias.

Varias universidades ya han anunciado congelaciones en las contrataciones, recortes de personal y han dejado de admitir a nuevos estudiantes de posgrado. Los ataques de Trump y sus secuaces a la Universidad de Harvard, prohibiendo la inscripción de estudiantes extranjeros, son la evidencia más escandalosa del nepotismo y la necedad. Las instituciones de investigación de terceros países que colaboran con sus colegas de EEUU ven con preocupación el desmantelamiento y la liquidación de programas. Pero, al mismo tiempo aprovechan la oportunidad para atraer el talento. “Hay amenazas para la ciencia al sur de la frontera”, dijo Brad Wouters, directivo del University Health Network, el principal hospital y centro de investigación médica de Canadá. Y a renglón seguido lanzó la campaña de reclutamiento “Canadá Leads”.

“Vengan para acá”, dijeron los directivos del Instituto Australiano de Política Estratégica. Líderes europeos, largo tiempo preocupados por la fuga de cerebros ofrecen incentivos para recuperar y atraer a los investigadores despreciados en EEUU. La Unión Europea (UE) anunció en mayo un presupuesto suplementario de 550 millones de euros adicionales (556 millones de dólares) para cebar el imán europeo y atraer a los investigadores”. Ni que decir tiene que es una cifra muy escasa en comparación con las cifras estadounidenses. También es cierto que los salarios son más bajos en la UE. Un investigador postdoctoral en Stanford gana un salario de 6000 euros (unos 6700 dólares) mientras en Francia, por ejemplo, un investigador de 35 años puede gana como máximo 3.600 euros. Y en España no pasa de 3.000 brutos. Pero no todo es cuestión de dinero, ya que tres de cada cuatro estudiantes de doctorado e investigadores posdoctorales de los 1600 que respondieron a una encuesta de la revista Nature en marzo pasado se confesaron dispuestos a abandonar el país por la políticas de Trump.

Hay menos dinero, pero una red de seguridad social y eso que llamamos Estado del Bienestar que compensa la diferencia salariales por países y universidades de todo el mundo.

Francia invertirá 100 millones de euros para atraer a investigadores estadounidenses, según ha anunciado el presidente Emmanuel Macron. España destina 45 millones de euros adicionales para atraer a investigadores de EEUU según ha explicado la ministra de Ciencia, Innovación y Universidad Diana Morant. Y Cataluña ha puesto en marcha un programa suplementario de 30 millones de euros. Además, una decena de universidades españolas contribuirán a financiar los programas de investigación de 78 científicos estadounidenses de “alta calidad” durante los próximos tres años. Gran Bretaña planea gastar 50 millones de libras (o 66 millones de dólares) para atraer y financiar a científicos internacionales. En Dinamarca el director de la Cámara de Comercio, Brian Mikkelsen, hizo una invitación directa a 200 investigadores estadounidenses para que vengan a trabajar durante los próximos tres años. Y lo propio ha hecho en Suecia el ministro de Educación, Johan Pehrson, y el primer ministro de Noruega, Jonás Gahr Store, quien dispuso una ayuda extra de 100 millones de coronas para atraer el talento.

En Canadá laRed Universitaria de Salud de Toronto y otras entidades dedicarán 21,5 millones de dólares USA a la contratación de 100 jóvenes científicos de EEUU. En Portugal, la Escuela de Medicina NOVA presupuestará dos millones de dólares adicionales para cubrir los salarios de “investigadores internacionales de excelencia” durante tres años y algunos costos de reubicación. En Australia (continente australiano), la Academia de Ciencias ha puesto en marcha una campaña de donaciones para aprovechar una “oportunidad urgente e inigualable para atraer a las mentes más brillantes de Estados Unidos”, dijo su presidenta, Anna-Maria Arabia. Incluso China, Japón y Corea del Sur han implementado políticas para atraer a los cerebros en fuga de EEUU.

En todos los casos, los anuncios han ido acompañados de críticas veladas y abiertas a las políticas de Trump. La ministra de Mujer, Ciencia e Investigación de Austria, Eva-Maria Holzleitner, se despachó en un video en Instagram: “La destrucción de la libertad científica y la democracia en Estados Unidos me deja sin palabras”, dijo antes de anunciar: “Estamos trabajando en programas para brindar un refugio seguro a estudiantes y científicos en riesgo”. Resulta muy novedoso que los captores de talento ofrezcan sobre todo “libertad académica” a los profesores e investigadores estadounidenses. La propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó fechas atrás, cuando lanzó el programa “Elige Europa para la Ciencia”, el proyecto de “consagrar por ley la libertad de investigación científica”. Ni gobiernos ni presidentes podrán amenazar la libertad de pensar, investigar, crear y enseñar.

Millones se alzan contra Trump al grito de ‘Reyes no’

Luis Díez.

Es probable que el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, sea un simple emulo de los peores emperadores romanos en su ejercicio del poder. Por llamarle eso, emperador, el premio Nobel de la Paz Oscar Arias se quedó sin visado de entrada a EEUU. La amenaza expansionista del poderoso personaje se mantiene desde que tomó posesión hace cinco meses. Aspira a anexionar Canadá y Groenlandia –de momento–, a apoderarse de la minería metálica de Ucrania y a dominar el Canal de Panamá. Ya ha sometido ese paso entre el Atlántico y el Pacífico a la vigilancia de su flota de guerra. La coacción e intimidación de su discurso odioso y belicoso se vuelve crueldad sin límite cuando se trata de respaldar a Netanyahu en el exterminio de los palestinos de la Franja de Gaza para convertirla, dice, en un destino turístico ocupado y administrado por israelitas y estadounidenses.

Ese rey neto, absoluto, como también le consideran muchos estadounidenses, no sería nadie sin Ejército. Lo que está sucediendo en Los Ángeles con el despliegue de tres mil efectivos de la Guardia Nacional y setecientos marines podría ser una de sus ideas ingeniosas para superar el escándalo de las acusaciones de Elon Musk sobre las fiestas sexuales con chicas menores de edad si no fuera un paso más hacia la autocracia. Enviar al Ejército contra el pueblo a las calles de la segunda ciudad más poblada de EEUU para asfixiar las protestas por las redadas indiscriminadas de la policía federal para el Control de Inmigración y Aduanas (ICE) contra los inmigrantes latinos ha sido una decisión propia de un tipo autoritario e insensato. Así lo ha manifestado el gobernador Gavin Newsom, quien ha deplorado la provocación de Trump y su contribución a la desesperación y el incendio de las calles. Las marchas de protesta y solidaridad no se han hecho esperar en otras grandes ciudades norteamericanas.

Este sábado, Trump celebra celebra su cumpleaños en Washington con un gigantesco desfile militar, con un costo estimado de 45 millones de dólares. Su síndrome de Keops le ha llevado a montar un festejo para celebrar el 250º aniversario del Ejército exactamente el día que él cumple 79 años. Algo increíble, nunca visto por los estadounidenses, salvo por la tele con ocasión Día Nacional en Pyongyang, dice en Los Ángeles Times la escritora Anne Lamott, quien anima al personal a asistir a las decenas de manifestaciones “Sin Reyes” que se celebran el sábado por todo Estados Unidos contra las políticas de Trump. “Yo asistiré a una porque es importante y porque me alegrará el corazón”, añade la novelista –su último libro se titula: De alguna manera: pensamientos sobre el amor— antes de animar a sus conciudadanos a sumarse a las concentraciones.

Argumenta Lamott: “Nosotros, el pueblo, hacemos las mejores pancartas; mis favoritas en la marcha: «Manos Fuera», «Toca la bocina si nunca enviaste mensajes de texto borracho con planes de guerra» y «Ahora has cabreado a las abuelas». Se escucharán las viejas canciones del movimiento por los derechos civiles y las protestas que detuvieron la guerra de Vietnam”. Tal es el ambiente contra el autócrata belicoso arancelario. “Celebraré la última semana de primavera con decenas de miles de personas en el Centro Cívico de San Francisco. Ciudadanos comunes y corrientes, sin un plan ni una estrategia para salvar a esta nación herida, nos presentaremos con el corazón roto, enojados, pacíficos y eufóricos: jóvenes y ancianos, bebés, las generaciones X, Y y Z, personas de todas las etnias, caminos espirituales y de ninguna. El amor que sentimos por esta hermosa y asediada nación democrática será nuestra pequeña luz para ver y brillar”.

Y concluye Lamott: “Ojalá todos los que se reúnan en mi ciudad pudieran llorar juntos por lo destruido y mancillado, por toda la gente que muere desde que Musk consiguió que USAID (la agencia de cooperación internacional) fuera desmantelada. Pero los liberales, en general, no lloramos: nos inquietamos, como niños pequeños. Al menos, yo sí. Cuando los bebés descubren esos deditos, mueven las yemas de una mano contra la otra y parece como si estuvieran tejiendo. Esto es precisamente lo que haremos el sábado: tejer una resistencia pacífica a la dictadura, a la política de la crueldad. ¿Recuerdas la vieja pegatina para el parachoques que decía: “La democracia es un verbo”?

Pero Trump ha llamado “basura” a los inmigrantes sin papeles, tildado de “inepto” al gobernador Gavin, quien se perfila como nuevo líder del Partido Democrata, y reafirmado su política de persecución de los inmigrantes. Ha hecho saber que reprimirá duramente las manifestaciones ciudadanas del sábado si se producen disturbios. Y ha anunciado que no tolerara protestas en Washington contra el desfile militar. Una muestra del mal humor reinante en la Casa Blanca la sufrió el jueves el senador por Californa Alex Padilla. Al entrarse de que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ofrecía una rueda de prensa en el edificio federal de Los Ángeles donde tiene su oficina, se dirigió a la sala, entró y se quedó detrás, junto a la puerta. Cuando Noem parecía a punto de terminar, Padilla se identificó para preguntarle sobre las redadas migratorias, pero no pudo: cuatro agentes federales le empujaron al pasillo, le obligaron a arrodillarse (es un hombre corpulento) y lo esposaron. Poco después lo liberaron sin cargos.

Los grandes periódicos destacan que las manifestaciones de hoy, bajo el lema “Reyes no”, se están organizando a conciencia y serán multitudinarias. Se han convocado 1.500 marchas en todo Estados Unidos. En Nueva York se esperan unas cien mil personas. En Los Ángeles, a pesar del miedo a las detenciones que siguieron a las primeras protestas, el 6 de junio, contra las redadas de La Migra, se esperan al menos 25.000 manifestantes que ocuparán un día más las calles y bulevares del centro de la ciudad. Así, mientras se lleva a cabo el desfile militar en Washington DC, millones de ciudadanos muestran su rechazo en lo que llaman “día nacional de acción y movilización masiva en respuesta a los crecientes excesos autoritarios y la corrupción de la administración Trump”.

Algunos datos: 50.000 personas se encuentran actualmente bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según el informe más reciente de la agencia. Este alarmante aumento —un 25% en tan solo cuatro meses— se produce en medio de la escalada cada vez más autoritaria de Trump, con detenciones y deportaciones masivas. Luego ya las encuestas revelan que el 52% de la población estadounidense considera negativa la política migratoria de Trump –detenciones y deportaciones– frente a un 37% que la califica de positiva. Esta percepción ha debido de enfadar bastante al reaccionario inquilino de la Casa Blanca que hizo del reforzamiento de las fronteras y la expulsión de migrantes el principal eje de su campaña hace unos meses. ¿Puede funcionar la economía estadounidense sin trabajadores inmigrantes, especialmente en los sectores agrario, del transporte, el comercio y los servicios? ¿Verdad que no?

Del legado de Musk (enfermedad, hambre y muerte) a la debilidad de Trump

Madrid.–Luis Díez.

Doge no era una marca de automóviles, sino una maldición. El Departamento de Eficiencia Gubernamental o Doge, por sus siglas en inglés, fue el artefacto que el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, puso en manos de su amigante Elon Musk, el hombre más rico del mundo, para podar la Administración Federal y eliminar gastos inútiles. El dueño de Tesla, la red X en Internet y la lanzadera espacial SpaceX, hizo el saludó fascista en el festejo multitudinario de la toma de posesión de Trump y apareció como el tipo decisivo para subsanar la administración. Dijo tener un plan para ahorrar un billón de dólares mediante la supresión del “despilfarro, el abuso y el fraude”. Era el mes de enero del corriente y toda la fanfarria de la corte de ultras millonarios sonaba tan metálica y ruidosa como quería el fanfarrón jefe.

Cinco meses después, del billón de euros ya no se habla, el amigante Musk ha abandonado el cargo y se ha enzarzado en una trama de reproches, descalificaciones e insinuaciones con el presidente que no auguran nada bueno. El Doge dice haber ahorrado 175.000 dólares. Pero los expertos sostienen que esa cifra está muy inflada. Según la Asociación para el Servicio Público, los ataques del Doge al personal gubernamental –despidos, recontrataciones, uso de licencias retribuidas y pérdida de productividad asociada– pueden costarle al gobierno (todos los ciudadanos, incluso los inmigrantes sin derechos de ciudadanía) más de 135.000 millones de dólares este año fiscal. Y eso sin contar las consecuencias judiciales de los desenfrenos de Musk.

Las repercusiones internas de los ajustes han sido graves en materia sanitaria, muy negativas para la alimentación infantil en las escuelas, fatales para algunas agencias de investigación como la encargada del banco de semillas, un organismo esencial para luchar contra las plagas y vital para la alimentación. Los palos a la ciencia han sido tremendos. Por ejemplo, la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Maryland), líder en investigación científica y reconocida en todo el mundo por sus avances biomédicos, ha tenido que despedir a más de 2000 personas por los recortes de Musk. La quita fue, en este caso, de 800 millones de dólares. Otro ejemplo: las becas de la Fundación Nacional de Ciencias, la principal agencia de investigación en ciencias físicas, han bajado al nivel de 1990.

Incluso el Servicio Nacional de Meteorología, que cuesta 4 dólares al año por estadounidense –el equivalente a cuatro litros de leche– y ofrece un rendimiento anual equivalente a un 8000 por ciento, ha sufrido el brutal tsunami del Doge. En solo tres meses, el Servicio Nacional de Metereología se ha visto aplastado. Sus 122 centros en todo el país han sufrido una reducción de personal del 60%, incluidos equipos directivos enteros. “Perder a los cazadores de huracanes sería catastrófico”, decían los afectados en los periódicos. Si las alertas anticipadas hasta una semana permitían a la gente protegerse y evacuar a tiempo pueblos y ciudades, tras los estragos del Doge, la red de alerta (24 horas al día, 7 días a la semana) ha quedado tuerta, o si lo prefieren, ciega por varias horas cada día.

“El legado de Elon Musk es enfermedad, hambre y muerte”. Así titulaba la columnista de The New York Times Michelle Goldberg un artículo sobre la práctica destrucción de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) por parte del amigante de Trump. El relato comenzaba con la publicación de Musk de una frase, el 3 de febrero, en su red X: “Hemos pasado el fin de semana metiendo a USAID en la trituradora de madera. En vez de ir a unas fiestas estupendas hemos hecho esto”. Lo que el magnate de 53 años y sus secuaces estaban haciendo era eliminar el 80% de las subvenciones de la agencia. ¿Qué les importaba a ellos que cientos de miles de personas muriesen (y han muerto) hambre y enfermedades en los países más empobrecidos de África?

Decía Josep Borrell en una entrevista con Aimar Bretos en Hora 25 (Cadena Ser) que era muy difícil convencer a los líderes con una influencia decisiva sobre Netanyahu de que le obligasen a parar la matanza de palestinos en Gaza. No citó expresamente a Trump ni a ningún otro, pero dejó claro su mensaje cuando preguntó retóricamente al periodista: «¿Sabe usted cuanta gente morirá en el futuro inmediato solo por la retirada de la ayuda humanitaria al desarrollo?” Tampoco citó expresamente a EEUU. “Se lo digo yo: cuatro millones de personas”, afirmó. Con ello Borrell, el tipo que desde el primer momento pidió la revisión de las relaciones de la UE con Israel, puso de relieve la escasa importancia de las personas sin medios económicos para los que detentan y hasta ostentan el gran poder mundial.

¿Sabéis cómo se refiere Musk a las personas que desprecia? Les llama “PNJ”, un término de los videojuegos referido a los personajes que no son controlados por los jugadores y que, por lo tanto, no tienen poder de decisión. “Más que un insulto –dice la periodista Goldberg–, creo que el término revela algo sobre su visión del mundo. O bien no considera que la mayoría de las personas sean totalmente reales, o bien no ve el sentido de tratarlas como tales. Como le dijo a Joe Rogan (Comentarista y cómico) este año, “la debilidad fundamental de la civilización occidental es la empatía”, refiriéndose a esta emoción como un “error” de nuestro sistema”.

Según Brooke Nichols, profesora asociada de salud global en la Universidad de Boston, “la trituradora de madera” que convirtió la USAID en serrín “ya ha provocado unas 300.000 muertes, en su mayoría de niños, y muy probablemente provocará muchas más de aquí a fines de año. “Esto es lo que ha logrado la incursión de Musk en la política”, escribió Goldberg el 31 de mayo, tras el anuncio del lanzador de cohetes espaciales que estallan y caen al océano de que dejaba de servir a Trump para dedicarse a sus empresas. Luego, el secretario de Estado Marco Rubio negó ante los diputados que la retirada de la ayuda haya causado tantas muertes como documentó el periodista Nicolás Kristof desde Africa Oriental. Pero su colega Goldberg, recogió testimonios que indican que Rubio miente o está mal informado.

Si el señor Musk hubiese recibido y escuchado a la embajadora de Barack Obama ante Naciones Unidas y después directora de la USAID con Joe Biden, Samantha Power, quizá no hubiera dado luz verde a la matanza silenciosa a la que se refería Borrell. Si en vez de dedicarse a hacer negocios en Catar, los Emiratos y Arabia Saudita junto con Elnecio arancelario y criptomonetario Trump, ese Musk se hubiese desplazado a Uganda para hacer su trabajo, habría conocido sobre el terreno las misiones de la Agencia Internacional, proporcionando medicinas a personas con VIH y alimentando a los refugiados de Sudán del Sur. Y quizá entonces se habría abstenido de pulsar el botón de la trituradora del Doge contra la USAID.

Es una canallada para la ultraderecha estadounidense y sus acólitos europeos que el hombre más rico del mundo le quite los alimentos y medicinas a los niños más pobres del mundo. Y es además, como dice la periodista Goldberg, muy mala publicidad para el señor Musk, sus coches, satélites y negocios en Internet. Ni vergüenza ni decencia ni reputación cabrá atribuir jamás al amigante del fanfarrón que preside el país más poderoso del mundo. Mala gente que camina y va apestando la tierra, diría nuestro Antonio Machado. A más recortes del gasto social –pensaba Musk–, más subvenciones para sí y otros amigantes (amigos mangantes). De hecho ya había colocado a un hombre suyo al frente de la NASA y ocupado otras agencias, incluido el banco de semillas, para pillar contratos multimillonarios. Pero se descompuso al ver que Trump reducía los impuestos a la gente acomodada y frustraba sus previsiones.

De la separación “amistosa” del dúo Trump-Musk pasaron al espectáculo. Comenzó Musk quejándose de la agenda legislativa de Trump. Éste se tomó las críticas con calma hasta que se le hincharon los párpados y manifestó su decepción con su exasesor. Entonces Musk contraatacó con una avalancha de burlas y acusaciones. Dijo que había traicionado las promesas de reducir el gasto federal, que sin su ayuda (después del atentado) no habría ganado las elecciones presidenciales y, lo más grave, que debería ser destituido por haber ocultado información sobre su relación con el infame pedófilo Jeffrey Epstein. Trump amenazó a Musk con eliminar los contratos a las empresas del multimillonario que le llevó un Tesla a los jardines de la Casa Blanca.

A partir de ahí todas las incógnitas están abiertas. Y no es un culebrón para entretener a los fervientes religiosos republicanos. ¿Participó el machista y mujeriego Trump en las fiestas sexuales con niñas de catorce años que organizaba su amigo el millonario Epstein, del que era vecino en Nueva York y en Florida? ¿Iba precisamente a una fiesta cuando Jeffrey le presentó a Melania? Eso declaró Epstein a la CNN. ¿Influyó Trump en la leve condena a su amigo y vecino cuando fue denunciado por múltiples violaciones a menores? En la lista secreta de las fiestas sexuales de Epstein habría muchos famosos y bastantes políticos. Un polémico pacto entre el canalla que atraía a las menores con engaños y la Fiscalía se saldo en 2008 con 13 meses de cárcel para el pedófilo que, sin embargo, volvió a prisión en 2019, al final del primer mandato de Trump y supuestamente se suicidó. La afirmación de Musk abre la caja de Pandora y sí, puede acabar con Trump. La democracia sirve también para limpiar la vida pública de tramposos, corruptos y delincuentes. Por eso los ultras la odian y aspiran a eliminarla.

Criptocorrupción en la Casa Blanca

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Madrid.–Luis Díez.

El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, ha hecho saltar por los aires el sistema de pesas y medidas de la ética presidencial y la moralidad pública. En los cinco meses que lleva en la Casa Blanca ha “monetizado” el ejercicio del poder como no se recuerda que haya hecho ningún presidente anterior. La tarea de multiplicar su fortuna personal y forrar a sus familiares (en la foto aparece con sus dos hijos mayores) y a sus amigantes (amigos donantes y mangantes) ha quedado hasta ahora en segundo plano. Los aranceles, Canadá, Groenlandia, el canal de Panamá y sus políticas de tolerancia con los evidentes aunque “presuntos” criminales de guerra Netanyahu y Putin, han eclipsado la corrupción del personaje con más poder y fuerza bruta destructiva del mundo.

Sin embargo, Washington empieza a oler a podrido. El periodista Peter Baker cubre su sexta presidencia como corresponsal de The New York Times en la Casa Blanca y asegura que “los Trump no son la primera familia presidencial que saca provecho de su tiempo en el poder, pero han hecho más por monetizar la presidencia que cualquiera que haya ocupado la Casa Blanca”. Las primeras dudas entre los representantes republicanos sobre la ética del presidente surgieron cuando el emir de Qatar entregó un avión de lujo a Trump, un regalo valorado por los expertos en 200 millones de dólares, cifra superior a la suma de todos los presentes aportados a los presidentes anteriores. El avión ha sido asignado a las Fuerzas Armadas, podrá ser usado por el presidente como Air Force One y ha sido aceptado como propiedad privada de Trump, quien podrá seguir usándolo cuando termine el mandato.

Se dan varias circunstancias curiosas en la aceptación de ese regalo por parte de míster Trump. La primera es que la Fuerza Aérea, la USAF, tiene previsto reemplazar los dos Boeing 747-200B altamente personalizados de la flota presidencial desde 1990 por otros dos Boeing 747-8 en 2026. La segunda es que el donante, el emir catarí Tamim bin Hamad al Thani, forma parte de la misma tiraría que Trump denunció en su anterior mandato como “financiadora del terrorismo” y sometió a bloqueo diplomático. La tercera consiste en que la fiscala general de EEUU, Pam Bondi, dio el visto bueno a la legalidad del regalo pese a haber trabajado con anterioridad como lobista de los intereses catarís.

En ese sentido, ocho senadores demócratas del Comité Judicial, encabezados por el californiano Adam Schiff, han cuestionado la ética de los informes de Bondi, precisamente porque antes de ser nombrada por Trump tuvo como cliente de su despacho a la monarquía absoluta de ese emirato. Dicen los senadores en su escrito para revisar el asunto que los informes a favor del regalo privado plantean la “preocupante posibilidad” de que el Departamento de Justicia y la propia Bondi sean “parte integral de un plan” para crear una justificación legal que permita al presidente “eludir la Cláusula de Emolumentos Extranjeros de la Constitución, las leyes federales contra el soborno y de exigencia ética, y el control del Congreso para adquirir uno de los mayores obsequios extranjeros de nuestra historia”.

La operación aviónica es parte del conglomerado de intereses privados diseñado por Trump para rentabilizar el poder. Pocos días antes de asumir el cargo, en enero pasado, lanzó la criptomoneda $TRUMP. Y cuatro meses después, ya como presidente, organizó en su club de golf de Sterling, cerca de Washington, una cena exclusiva para los mayores inversionistas en su criptomoneda. Acudieron 220, entre ellos el multimillonario chino Justin Sun, quien mereció una recepción exclusiva del presidente antes de la cena por ser uno de los mayores compradores de los memecoin trumpistas, en los que ha invertido 40 millones de dólares. Por paradojas de la vida, la Comisión del Mercado de Valores acusó a Sun de fraude en 2023, pero dejó en suspenso la demanda tras la llegada de Trump al poder. También abandonó otras investigaciones sobre criptomonedas.

La confusión entre los intereses públicos, del Estado, y los privados del presidente y su familia a través de empresas particulares en las que participan es absoluta. Muchos intelectuales y millones de trabajadores manuales estadounidenses se preguntan si Trump ha normalizado la corrupción y ya es candidato al uso más descarado del cargo en la historia de EEUU, eclipsando incluso los casos Teapot Dome y Watergate, que arruinaron las presidencias de Warren G. Harding (1921-23) y Richard Nixon (1972-74), respectivamente. El profesor emérito de la Universidad Colgate de Nueva York, Michael Johston, confesaba días atrás al periodista Baker, del Times: “Llevo 50 años observando la corrupción y escribiendo sobre ella, y la cabeza me sigue dando vueltas”.

El corresponsal del Times recoge otras opiniones especializadas sobre lo mucho que Trump ha transformado Washinton a favor de las tramas de enriquecimiento. De hecho, el primer delincuente convicto que ha sido elegido presidente, ha hecho que esas tramas se vean con normalidad. “La muerte de la indignación en la era Trump, o al menos la escasez de indignación, ejemplifica hasta qué punto el mandatario ha cambiado el comportamiento aceptado en Washington”, escribe Baker.

Y naturalmente, el presidente ha eliminado los límites éticos y desmantelado los instrumentos de rendición de cuentas que limitaban a sus predecesores. No habrá investigaciones oficiales porque Trump se ha asegurado de ello. Ha despedido a los inspectores generales del gobierno y a los vigilantes de la ética, ha instalado a simpatizantes leales para dirigir el Departamento de Justicia, el FBI y las agencias reguladoras, y ha comunicado a un Congreso controlado por los republicanos que no está dispuesto a celebrar audiencias.

Pero eso no elimina la percepción del uso y abuso del poder para forrarse económicamente. Quizá el asunto de las criptomonedas acabe siendo el talón de Aquiles del autoritario, caprichoso y necio inquilino de la Casa Blanca. Zach Witkoff, fundador de la empresa de criptomonedas de la familia Trump, World Liberty Financial, anunció a finales de abril en Dubái junto a Eric Trump, el segundo hijo de Trump, un acuerdo de 2.000 millones de dólares en los Emiratos Árabes. El anuncio se produjo una semana antes de que los padres de ambos “criptofinancieros”, Donald y su enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, realizaran una visita oficial a la zona.

Los dos cachorros, ejecutivos con criptomonedero, dijeron ante cientos de interesados que llenaban el salón de actos que un fondo respaldado por Abu Dabi cerraría un acuerdo comercial por esos dos mil millones de dólares citados, utilizando las criptomonedas de la firma Trump. Esa transacción representa una importante contribución de un gobierno extranjero a la empresa privada del presidente de EEUU y generará importantes beneficios a la familia. ¿Corrupción? ¿Conflicto ético y de intereses?

Zach Witkoff reveló se utilizaría una denominada “moneda estable” desarrollada por la empresa trumpista para completar la transacción entre la firma de inversión emiratí respaldada por el estado MGX y Binance, el mayor intercambio de criptomonedas del mundo. El uso de la stablecoin World Liberty, USD1, por parte de MGX permite a una empresa de la familia Trump colaborar con una entidad de capital riesgo respaldada por un gobierno extranjero. El acuerdo crea además un vínculo formal entre World Liberty y Binance, una empresa que ha estado bajo la supervisión del gobierno estadounidense desde 2023, cuando admitió haber violado las leyes federales contra el blanqueo de capitales. “Agradecemos a MGX y Binance la confianza depositada en nosotros”, declaró Witkoff. “Esto es solo el principio”. Eric Tramp por su parte hizo otras gestiones para levantar una torre en Dubái.

Luego, cuando llegó el presidente y su corte de multimillonarios, Elon Musk se dedicó a la caza de contratos con los emires para el lanzamiento de minisatélites de comunicación, observación y control, al tiempo que su hermano también cerraba negocios con jeques petroleros. El amigante de Trum que, entre otras cosas, ha conseguido que su amigo y colaborador Jared Isaacman haya sido nombrado administrador de la NASA, lo que redundará en más y mejores contratos con la lanzadera SpaceX de Musk, realizó un anuncio inquietante: la creación de un centro para implantar microchips en el cerebro humano. Sin principios éticos en el manejo del poder, huelgan las barreras de la bioética. A unos cientos de kilómetros de la Península Arábiga, los bombardeos del carnicero Netanyahu contra la población civil de Gaza –ya ha matado a 54.000 palestinos, 18.000 de ellos niños– seguían siendo ignorados por tan poderosos individuos.