Escabechina de científicos marca Trump

Luis Díez

Mientras el presidente de Estados Unidos (EEUU), el belicoso y criminal que acaba de atacar a Irán, Donald Trump, desmantela las instituciones de investigación, los gobiernos de numerosos países avanzados ven una oportunidad única de rescatar a muchos de sus investigadores y ofrecen incentivos a la fuga de cerebros del país más poderosos del mundo. Trump recorta miles de millones de dólares a institutos científicos y universidades, restringe lo que se puede estudiar y expulsa a los inmigrantes. Y eso que este patriota de ultraderecha funciona con los lemas: “Hacer grande a América de Nuevo” y “América primero”. Quien lo diría.

Holden Thorp, editor jefe de la revista Science, recuerda que desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha invertido enormes cantidades de dinero en investigación científica en universidades independientes y agencias federales. Esa financiación ayudó al país a convertirse en la mayor potencia científica del mundo, lo llevó, por ejemplo, a la invención de Internet, los teléfonos celulares y a nuevas formas para tratar el cáncer, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Se pueden citar eminencias europeas, españolas y latinas en esos campos del conocimiento –desde la computación y eso que llaman inteligencia artificial hasta la medicina– que de pronto se quedan con sus proyectos en el aire.

La corresponsal en Londres del New York Times en materia económica, Patricia Cohen, dice que en 2024 EEUU gastó casi un billón de dólares –aproximadamente el 3,5 % de su producción anual– en I+D. En investigación de base, que a largo plazo produce los avances tecnológicos y científicos más importantes, la aportación gubernamental representó el 40% de la inversión. Pero para el multimillonario presidente y su familia, que ahora lanza una marca propia de teléfonos y una operadora de telefonía, la ciencia es “cantidad negativa”. Así que considera “un despilfarro” el gasto federal en ciencia y ha recortado los fondos y el personal subvencionado por Fundación Nacional de Ciencias, los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus iniciales en inglés), la NASA y otras agencias, además de reducir la ayuda a la investigación en varias universidades privadas. El hachazo en el presupuesto de 2026 es del 40% a los NIH y del 55% a la Fundación Nacional de ciencias.

Varias universidades ya han anunciado congelaciones en las contrataciones, recortes de personal y han dejado de admitir a nuevos estudiantes de posgrado. Los ataques de Trump y sus secuaces a la Universidad de Harvard, prohibiendo la inscripción de estudiantes extranjeros, son la evidencia más escandalosa del nepotismo y la necedad. Las instituciones de investigación de terceros países que colaboran con sus colegas de EEUU ven con preocupación el desmantelamiento y la liquidación de programas. Pero, al mismo tiempo aprovechan la oportunidad para atraer el talento. “Hay amenazas para la ciencia al sur de la frontera”, dijo Brad Wouters, directivo del University Health Network, el principal hospital y centro de investigación médica de Canadá. Y a renglón seguido lanzó la campaña de reclutamiento “Canadá Leads”.

“Vengan para acá”, dijeron los directivos del Instituto Australiano de Política Estratégica. Líderes europeos, largo tiempo preocupados por la fuga de cerebros ofrecen incentivos para recuperar y atraer a los investigadores despreciados en EEUU. La Unión Europea (UE) anunció en mayo un presupuesto suplementario de 550 millones de euros adicionales (556 millones de dólares) para cebar el imán europeo y atraer a los investigadores”. Ni que decir tiene que es una cifra muy escasa en comparación con las cifras estadounidenses. También es cierto que los salarios son más bajos en la UE. Un investigador postdoctoral en Stanford gana un salario de 6000 euros (unos 6700 dólares) mientras en Francia, por ejemplo, un investigador de 35 años puede gana como máximo 3.600 euros. Y en España no pasa de 3.000 brutos. Pero no todo es cuestión de dinero, ya que tres de cada cuatro estudiantes de doctorado e investigadores posdoctorales de los 1600 que respondieron a una encuesta de la revista Nature en marzo pasado se confesaron dispuestos a abandonar el país por la políticas de Trump.

Hay menos dinero, pero una red de seguridad social y eso que llamamos Estado del Bienestar que compensa la diferencia salariales por países y universidades de todo el mundo.

Francia invertirá 100 millones de euros para atraer a investigadores estadounidenses, según ha anunciado el presidente Emmanuel Macron. España destina 45 millones de euros adicionales para atraer a investigadores de EEUU según ha explicado la ministra de Ciencia, Innovación y Universidad Diana Morant. Y Cataluña ha puesto en marcha un programa suplementario de 30 millones de euros. Además, una decena de universidades españolas contribuirán a financiar los programas de investigación de 78 científicos estadounidenses de “alta calidad” durante los próximos tres años. Gran Bretaña planea gastar 50 millones de libras (o 66 millones de dólares) para atraer y financiar a científicos internacionales. En Dinamarca el director de la Cámara de Comercio, Brian Mikkelsen, hizo una invitación directa a 200 investigadores estadounidenses para que vengan a trabajar durante los próximos tres años. Y lo propio ha hecho en Suecia el ministro de Educación, Johan Pehrson, y el primer ministro de Noruega, Jonás Gahr Store, quien dispuso una ayuda extra de 100 millones de coronas para atraer el talento.

En Canadá laRed Universitaria de Salud de Toronto y otras entidades dedicarán 21,5 millones de dólares USA a la contratación de 100 jóvenes científicos de EEUU. En Portugal, la Escuela de Medicina NOVA presupuestará dos millones de dólares adicionales para cubrir los salarios de “investigadores internacionales de excelencia” durante tres años y algunos costos de reubicación. En Australia (continente australiano), la Academia de Ciencias ha puesto en marcha una campaña de donaciones para aprovechar una “oportunidad urgente e inigualable para atraer a las mentes más brillantes de Estados Unidos”, dijo su presidenta, Anna-Maria Arabia. Incluso China, Japón y Corea del Sur han implementado políticas para atraer a los cerebros en fuga de EEUU.

En todos los casos, los anuncios han ido acompañados de críticas veladas y abiertas a las políticas de Trump. La ministra de Mujer, Ciencia e Investigación de Austria, Eva-Maria Holzleitner, se despachó en un video en Instagram: “La destrucción de la libertad científica y la democracia en Estados Unidos me deja sin palabras”, dijo antes de anunciar: “Estamos trabajando en programas para brindar un refugio seguro a estudiantes y científicos en riesgo”. Resulta muy novedoso que los captores de talento ofrezcan sobre todo “libertad académica” a los profesores e investigadores estadounidenses. La propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó fechas atrás, cuando lanzó el programa “Elige Europa para la Ciencia”, el proyecto de “consagrar por ley la libertad de investigación científica”. Ni gobiernos ni presidentes podrán amenazar la libertad de pensar, investigar, crear y enseñar.

Millones se alzan contra Trump al grito de ‘Reyes no’

Luis Díez.

Es probable que el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, sea un simple emulo de los peores emperadores romanos en su ejercicio del poder. Por llamarle eso, emperador, el premio Nobel de la Paz Oscar Arias se quedó sin visado de entrada a EEUU. La amenaza expansionista del poderoso personaje se mantiene desde que tomó posesión hace cinco meses. Aspira a anexionar Canadá y Groenlandia –de momento–, a apoderarse de la minería metálica de Ucrania y a dominar el Canal de Panamá. Ya ha sometido ese paso entre el Atlántico y el Pacífico a la vigilancia de su flota de guerra. La coacción e intimidación de su discurso odioso y belicoso se vuelve crueldad sin límite cuando se trata de respaldar a Netanyahu en el exterminio de los palestinos de la Franja de Gaza para convertirla, dice, en un destino turístico ocupado y administrado por israelitas y estadounidenses.

Ese rey neto, absoluto, como también le consideran muchos estadounidenses, no sería nadie sin Ejército. Lo que está sucediendo en Los Ángeles con el despliegue de tres mil efectivos de la Guardia Nacional y setecientos marines podría ser una de sus ideas ingeniosas para superar el escándalo de las acusaciones de Elon Musk sobre las fiestas sexuales con chicas menores de edad si no fuera un paso más hacia la autocracia. Enviar al Ejército contra el pueblo a las calles de la segunda ciudad más poblada de EEUU para asfixiar las protestas por las redadas indiscriminadas de la policía federal para el Control de Inmigración y Aduanas (ICE) contra los inmigrantes latinos ha sido una decisión propia de un tipo autoritario e insensato. Así lo ha manifestado el gobernador Gavin Newsom, quien ha deplorado la provocación de Trump y su contribución a la desesperación y el incendio de las calles. Las marchas de protesta y solidaridad no se han hecho esperar en otras grandes ciudades norteamericanas.

Este sábado, Trump celebra celebra su cumpleaños en Washington con un gigantesco desfile militar, con un costo estimado de 45 millones de dólares. Su síndrome de Keops le ha llevado a montar un festejo para celebrar el 250º aniversario del Ejército exactamente el día que él cumple 79 años. Algo increíble, nunca visto por los estadounidenses, salvo por la tele con ocasión Día Nacional en Pyongyang, dice en Los Ángeles Times la escritora Anne Lamott, quien anima al personal a asistir a las decenas de manifestaciones “Sin Reyes” que se celebran el sábado por todo Estados Unidos contra las políticas de Trump. “Yo asistiré a una porque es importante y porque me alegrará el corazón”, añade la novelista –su último libro se titula: De alguna manera: pensamientos sobre el amor— antes de animar a sus conciudadanos a sumarse a las concentraciones.

Argumenta Lamott: “Nosotros, el pueblo, hacemos las mejores pancartas; mis favoritas en la marcha: «Manos Fuera», «Toca la bocina si nunca enviaste mensajes de texto borracho con planes de guerra» y «Ahora has cabreado a las abuelas». Se escucharán las viejas canciones del movimiento por los derechos civiles y las protestas que detuvieron la guerra de Vietnam”. Tal es el ambiente contra el autócrata belicoso arancelario. “Celebraré la última semana de primavera con decenas de miles de personas en el Centro Cívico de San Francisco. Ciudadanos comunes y corrientes, sin un plan ni una estrategia para salvar a esta nación herida, nos presentaremos con el corazón roto, enojados, pacíficos y eufóricos: jóvenes y ancianos, bebés, las generaciones X, Y y Z, personas de todas las etnias, caminos espirituales y de ninguna. El amor que sentimos por esta hermosa y asediada nación democrática será nuestra pequeña luz para ver y brillar”.

Y concluye Lamott: “Ojalá todos los que se reúnan en mi ciudad pudieran llorar juntos por lo destruido y mancillado, por toda la gente que muere desde que Musk consiguió que USAID (la agencia de cooperación internacional) fuera desmantelada. Pero los liberales, en general, no lloramos: nos inquietamos, como niños pequeños. Al menos, yo sí. Cuando los bebés descubren esos deditos, mueven las yemas de una mano contra la otra y parece como si estuvieran tejiendo. Esto es precisamente lo que haremos el sábado: tejer una resistencia pacífica a la dictadura, a la política de la crueldad. ¿Recuerdas la vieja pegatina para el parachoques que decía: “La democracia es un verbo”?

Pero Trump ha llamado “basura” a los inmigrantes sin papeles, tildado de “inepto” al gobernador Gavin, quien se perfila como nuevo líder del Partido Democrata, y reafirmado su política de persecución de los inmigrantes. Ha hecho saber que reprimirá duramente las manifestaciones ciudadanas del sábado si se producen disturbios. Y ha anunciado que no tolerara protestas en Washington contra el desfile militar. Una muestra del mal humor reinante en la Casa Blanca la sufrió el jueves el senador por Californa Alex Padilla. Al entrarse de que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ofrecía una rueda de prensa en el edificio federal de Los Ángeles donde tiene su oficina, se dirigió a la sala, entró y se quedó detrás, junto a la puerta. Cuando Noem parecía a punto de terminar, Padilla se identificó para preguntarle sobre las redadas migratorias, pero no pudo: cuatro agentes federales le empujaron al pasillo, le obligaron a arrodillarse (es un hombre corpulento) y lo esposaron. Poco después lo liberaron sin cargos.

Los grandes periódicos destacan que las manifestaciones de hoy, bajo el lema “Reyes no”, se están organizando a conciencia y serán multitudinarias. Se han convocado 1.500 marchas en todo Estados Unidos. En Nueva York se esperan unas cien mil personas. En Los Ángeles, a pesar del miedo a las detenciones que siguieron a las primeras protestas, el 6 de junio, contra las redadas de La Migra, se esperan al menos 25.000 manifestantes que ocuparán un día más las calles y bulevares del centro de la ciudad. Así, mientras se lleva a cabo el desfile militar en Washington DC, millones de ciudadanos muestran su rechazo en lo que llaman “día nacional de acción y movilización masiva en respuesta a los crecientes excesos autoritarios y la corrupción de la administración Trump”.

Algunos datos: 50.000 personas se encuentran actualmente bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según el informe más reciente de la agencia. Este alarmante aumento —un 25% en tan solo cuatro meses— se produce en medio de la escalada cada vez más autoritaria de Trump, con detenciones y deportaciones masivas. Luego ya las encuestas revelan que el 52% de la población estadounidense considera negativa la política migratoria de Trump –detenciones y deportaciones– frente a un 37% que la califica de positiva. Esta percepción ha debido de enfadar bastante al reaccionario inquilino de la Casa Blanca que hizo del reforzamiento de las fronteras y la expulsión de migrantes el principal eje de su campaña hace unos meses. ¿Puede funcionar la economía estadounidense sin trabajadores inmigrantes, especialmente en los sectores agrario, del transporte, el comercio y los servicios? ¿Verdad que no?

Del legado de Musk (enfermedad, hambre y muerte) a la debilidad de Trump

Madrid.–Luis Díez.

Doge no era una marca de automóviles, sino una maldición. El Departamento de Eficiencia Gubernamental o Doge, por sus siglas en inglés, fue el artefacto que el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, puso en manos de su amigante Elon Musk, el hombre más rico del mundo, para podar la Administración Federal y eliminar gastos inútiles. El dueño de Tesla, la red X en Internet y la lanzadera espacial SpaceX, hizo el saludó fascista en el festejo multitudinario de la toma de posesión de Trump y apareció como el tipo decisivo para subsanar la administración. Dijo tener un plan para ahorrar un billón de dólares mediante la supresión del “despilfarro, el abuso y el fraude”. Era el mes de enero del corriente y toda la fanfarria de la corte de ultras millonarios sonaba tan metálica y ruidosa como quería el fanfarrón jefe.

Cinco meses después, del billón de euros ya no se habla, el amigante Musk ha abandonado el cargo y se ha enzarzado en una trama de reproches, descalificaciones e insinuaciones con el presidente que no auguran nada bueno. El Doge dice haber ahorrado 175.000 dólares. Pero los expertos sostienen que esa cifra está muy inflada. Según la Asociación para el Servicio Público, los ataques del Doge al personal gubernamental –despidos, recontrataciones, uso de licencias retribuidas y pérdida de productividad asociada– pueden costarle al gobierno (todos los ciudadanos, incluso los inmigrantes sin derechos de ciudadanía) más de 135.000 millones de dólares este año fiscal. Y eso sin contar las consecuencias judiciales de los desenfrenos de Musk.

Las repercusiones internas de los ajustes han sido graves en materia sanitaria, muy negativas para la alimentación infantil en las escuelas, fatales para algunas agencias de investigación como la encargada del banco de semillas, un organismo esencial para luchar contra las plagas y vital para la alimentación. Los palos a la ciencia han sido tremendos. Por ejemplo, la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Maryland), líder en investigación científica y reconocida en todo el mundo por sus avances biomédicos, ha tenido que despedir a más de 2000 personas por los recortes de Musk. La quita fue, en este caso, de 800 millones de dólares. Otro ejemplo: las becas de la Fundación Nacional de Ciencias, la principal agencia de investigación en ciencias físicas, han bajado al nivel de 1990.

Incluso el Servicio Nacional de Meteorología, que cuesta 4 dólares al año por estadounidense –el equivalente a cuatro litros de leche– y ofrece un rendimiento anual equivalente a un 8000 por ciento, ha sufrido el brutal tsunami del Doge. En solo tres meses, el Servicio Nacional de Metereología se ha visto aplastado. Sus 122 centros en todo el país han sufrido una reducción de personal del 60%, incluidos equipos directivos enteros. “Perder a los cazadores de huracanes sería catastrófico”, decían los afectados en los periódicos. Si las alertas anticipadas hasta una semana permitían a la gente protegerse y evacuar a tiempo pueblos y ciudades, tras los estragos del Doge, la red de alerta (24 horas al día, 7 días a la semana) ha quedado tuerta, o si lo prefieren, ciega por varias horas cada día.

“El legado de Elon Musk es enfermedad, hambre y muerte”. Así titulaba la columnista de The New York Times Michelle Goldberg un artículo sobre la práctica destrucción de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en inglés) por parte del amigante de Trump. El relato comenzaba con la publicación de Musk de una frase, el 3 de febrero, en su red X: “Hemos pasado el fin de semana metiendo a USAID en la trituradora de madera. En vez de ir a unas fiestas estupendas hemos hecho esto”. Lo que el magnate de 53 años y sus secuaces estaban haciendo era eliminar el 80% de las subvenciones de la agencia. ¿Qué les importaba a ellos que cientos de miles de personas muriesen (y han muerto) hambre y enfermedades en los países más empobrecidos de África?

Decía Josep Borrell en una entrevista con Aimar Bretos en Hora 25 (Cadena Ser) que era muy difícil convencer a los líderes con una influencia decisiva sobre Netanyahu de que le obligasen a parar la matanza de palestinos en Gaza. No citó expresamente a Trump ni a ningún otro, pero dejó claro su mensaje cuando preguntó retóricamente al periodista: «¿Sabe usted cuanta gente morirá en el futuro inmediato solo por la retirada de la ayuda humanitaria al desarrollo?” Tampoco citó expresamente a EEUU. “Se lo digo yo: cuatro millones de personas”, afirmó. Con ello Borrell, el tipo que desde el primer momento pidió la revisión de las relaciones de la UE con Israel, puso de relieve la escasa importancia de las personas sin medios económicos para los que detentan y hasta ostentan el gran poder mundial.

¿Sabéis cómo se refiere Musk a las personas que desprecia? Les llama “PNJ”, un término de los videojuegos referido a los personajes que no son controlados por los jugadores y que, por lo tanto, no tienen poder de decisión. “Más que un insulto –dice la periodista Goldberg–, creo que el término revela algo sobre su visión del mundo. O bien no considera que la mayoría de las personas sean totalmente reales, o bien no ve el sentido de tratarlas como tales. Como le dijo a Joe Rogan (Comentarista y cómico) este año, “la debilidad fundamental de la civilización occidental es la empatía”, refiriéndose a esta emoción como un “error” de nuestro sistema”.

Según Brooke Nichols, profesora asociada de salud global en la Universidad de Boston, “la trituradora de madera” que convirtió la USAID en serrín “ya ha provocado unas 300.000 muertes, en su mayoría de niños, y muy probablemente provocará muchas más de aquí a fines de año. “Esto es lo que ha logrado la incursión de Musk en la política”, escribió Goldberg el 31 de mayo, tras el anuncio del lanzador de cohetes espaciales que estallan y caen al océano de que dejaba de servir a Trump para dedicarse a sus empresas. Luego, el secretario de Estado Marco Rubio negó ante los diputados que la retirada de la ayuda haya causado tantas muertes como documentó el periodista Nicolás Kristof desde Africa Oriental. Pero su colega Goldberg, recogió testimonios que indican que Rubio miente o está mal informado.

Si el señor Musk hubiese recibido y escuchado a la embajadora de Barack Obama ante Naciones Unidas y después directora de la USAID con Joe Biden, Samantha Power, quizá no hubiera dado luz verde a la matanza silenciosa a la que se refería Borrell. Si en vez de dedicarse a hacer negocios en Catar, los Emiratos y Arabia Saudita junto con Elnecio arancelario y criptomonetario Trump, ese Musk se hubiese desplazado a Uganda para hacer su trabajo, habría conocido sobre el terreno las misiones de la Agencia Internacional, proporcionando medicinas a personas con VIH y alimentando a los refugiados de Sudán del Sur. Y quizá entonces se habría abstenido de pulsar el botón de la trituradora del Doge contra la USAID.

Es una canallada para la ultraderecha estadounidense y sus acólitos europeos que el hombre más rico del mundo le quite los alimentos y medicinas a los niños más pobres del mundo. Y es además, como dice la periodista Goldberg, muy mala publicidad para el señor Musk, sus coches, satélites y negocios en Internet. Ni vergüenza ni decencia ni reputación cabrá atribuir jamás al amigante del fanfarrón que preside el país más poderoso del mundo. Mala gente que camina y va apestando la tierra, diría nuestro Antonio Machado. A más recortes del gasto social –pensaba Musk–, más subvenciones para sí y otros amigantes (amigos mangantes). De hecho ya había colocado a un hombre suyo al frente de la NASA y ocupado otras agencias, incluido el banco de semillas, para pillar contratos multimillonarios. Pero se descompuso al ver que Trump reducía los impuestos a la gente acomodada y frustraba sus previsiones.

De la separación “amistosa” del dúo Trump-Musk pasaron al espectáculo. Comenzó Musk quejándose de la agenda legislativa de Trump. Éste se tomó las críticas con calma hasta que se le hincharon los párpados y manifestó su decepción con su exasesor. Entonces Musk contraatacó con una avalancha de burlas y acusaciones. Dijo que había traicionado las promesas de reducir el gasto federal, que sin su ayuda (después del atentado) no habría ganado las elecciones presidenciales y, lo más grave, que debería ser destituido por haber ocultado información sobre su relación con el infame pedófilo Jeffrey Epstein. Trump amenazó a Musk con eliminar los contratos a las empresas del multimillonario que le llevó un Tesla a los jardines de la Casa Blanca.

A partir de ahí todas las incógnitas están abiertas. Y no es un culebrón para entretener a los fervientes religiosos republicanos. ¿Participó el machista y mujeriego Trump en las fiestas sexuales con niñas de catorce años que organizaba su amigo el millonario Epstein, del que era vecino en Nueva York y en Florida? ¿Iba precisamente a una fiesta cuando Jeffrey le presentó a Melania? Eso declaró Epstein a la CNN. ¿Influyó Trump en la leve condena a su amigo y vecino cuando fue denunciado por múltiples violaciones a menores? En la lista secreta de las fiestas sexuales de Epstein habría muchos famosos y bastantes políticos. Un polémico pacto entre el canalla que atraía a las menores con engaños y la Fiscalía se saldo en 2008 con 13 meses de cárcel para el pedófilo que, sin embargo, volvió a prisión en 2019, al final del primer mandato de Trump y supuestamente se suicidó. La afirmación de Musk abre la caja de Pandora y sí, puede acabar con Trump. La democracia sirve también para limpiar la vida pública de tramposos, corruptos y delincuentes. Por eso los ultras la odian y aspiran a eliminarla.

Criptocorrupción en la Casa Blanca

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Madrid.–Luis Díez.

El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, ha hecho saltar por los aires el sistema de pesas y medidas de la ética presidencial y la moralidad pública. En los cinco meses que lleva en la Casa Blanca ha “monetizado” el ejercicio del poder como no se recuerda que haya hecho ningún presidente anterior. La tarea de multiplicar su fortuna personal y forrar a sus familiares (en la foto aparece con sus dos hijos mayores) y a sus amigantes (amigos donantes y mangantes) ha quedado hasta ahora en segundo plano. Los aranceles, Canadá, Groenlandia, el canal de Panamá y sus políticas de tolerancia con los evidentes aunque “presuntos” criminales de guerra Netanyahu y Putin, han eclipsado la corrupción del personaje con más poder y fuerza bruta destructiva del mundo.

Sin embargo, Washington empieza a oler a podrido. El periodista Peter Baker cubre su sexta presidencia como corresponsal de The New York Times en la Casa Blanca y asegura que “los Trump no son la primera familia presidencial que saca provecho de su tiempo en el poder, pero han hecho más por monetizar la presidencia que cualquiera que haya ocupado la Casa Blanca”. Las primeras dudas entre los representantes republicanos sobre la ética del presidente surgieron cuando el emir de Qatar entregó un avión de lujo a Trump, un regalo valorado por los expertos en 200 millones de dólares, cifra superior a la suma de todos los presentes aportados a los presidentes anteriores. El avión ha sido asignado a las Fuerzas Armadas, podrá ser usado por el presidente como Air Force One y ha sido aceptado como propiedad privada de Trump, quien podrá seguir usándolo cuando termine el mandato.

Se dan varias circunstancias curiosas en la aceptación de ese regalo por parte de míster Trump. La primera es que la Fuerza Aérea, la USAF, tiene previsto reemplazar los dos Boeing 747-200B altamente personalizados de la flota presidencial desde 1990 por otros dos Boeing 747-8 en 2026. La segunda es que el donante, el emir catarí Tamim bin Hamad al Thani, forma parte de la misma tiraría que Trump denunció en su anterior mandato como “financiadora del terrorismo” y sometió a bloqueo diplomático. La tercera consiste en que la fiscala general de EEUU, Pam Bondi, dio el visto bueno a la legalidad del regalo pese a haber trabajado con anterioridad como lobista de los intereses catarís.

En ese sentido, ocho senadores demócratas del Comité Judicial, encabezados por el californiano Adam Schiff, han cuestionado la ética de los informes de Bondi, precisamente porque antes de ser nombrada por Trump tuvo como cliente de su despacho a la monarquía absoluta de ese emirato. Dicen los senadores en su escrito para revisar el asunto que los informes a favor del regalo privado plantean la “preocupante posibilidad” de que el Departamento de Justicia y la propia Bondi sean “parte integral de un plan” para crear una justificación legal que permita al presidente “eludir la Cláusula de Emolumentos Extranjeros de la Constitución, las leyes federales contra el soborno y de exigencia ética, y el control del Congreso para adquirir uno de los mayores obsequios extranjeros de nuestra historia”.

La operación aviónica es parte del conglomerado de intereses privados diseñado por Trump para rentabilizar el poder. Pocos días antes de asumir el cargo, en enero pasado, lanzó la criptomoneda $TRUMP. Y cuatro meses después, ya como presidente, organizó en su club de golf de Sterling, cerca de Washington, una cena exclusiva para los mayores inversionistas en su criptomoneda. Acudieron 220, entre ellos el multimillonario chino Justin Sun, quien mereció una recepción exclusiva del presidente antes de la cena por ser uno de los mayores compradores de los memecoin trumpistas, en los que ha invertido 40 millones de dólares. Por paradojas de la vida, la Comisión del Mercado de Valores acusó a Sun de fraude en 2023, pero dejó en suspenso la demanda tras la llegada de Trump al poder. También abandonó otras investigaciones sobre criptomonedas.

La confusión entre los intereses públicos, del Estado, y los privados del presidente y su familia a través de empresas particulares en las que participan es absoluta. Muchos intelectuales y millones de trabajadores manuales estadounidenses se preguntan si Trump ha normalizado la corrupción y ya es candidato al uso más descarado del cargo en la historia de EEUU, eclipsando incluso los casos Teapot Dome y Watergate, que arruinaron las presidencias de Warren G. Harding (1921-23) y Richard Nixon (1972-74), respectivamente. El profesor emérito de la Universidad Colgate de Nueva York, Michael Johston, confesaba días atrás al periodista Baker, del Times: “Llevo 50 años observando la corrupción y escribiendo sobre ella, y la cabeza me sigue dando vueltas”.

El corresponsal del Times recoge otras opiniones especializadas sobre lo mucho que Trump ha transformado Washinton a favor de las tramas de enriquecimiento. De hecho, el primer delincuente convicto que ha sido elegido presidente, ha hecho que esas tramas se vean con normalidad. “La muerte de la indignación en la era Trump, o al menos la escasez de indignación, ejemplifica hasta qué punto el mandatario ha cambiado el comportamiento aceptado en Washington”, escribe Baker.

Y naturalmente, el presidente ha eliminado los límites éticos y desmantelado los instrumentos de rendición de cuentas que limitaban a sus predecesores. No habrá investigaciones oficiales porque Trump se ha asegurado de ello. Ha despedido a los inspectores generales del gobierno y a los vigilantes de la ética, ha instalado a simpatizantes leales para dirigir el Departamento de Justicia, el FBI y las agencias reguladoras, y ha comunicado a un Congreso controlado por los republicanos que no está dispuesto a celebrar audiencias.

Pero eso no elimina la percepción del uso y abuso del poder para forrarse económicamente. Quizá el asunto de las criptomonedas acabe siendo el talón de Aquiles del autoritario, caprichoso y necio inquilino de la Casa Blanca. Zach Witkoff, fundador de la empresa de criptomonedas de la familia Trump, World Liberty Financial, anunció a finales de abril en Dubái junto a Eric Trump, el segundo hijo de Trump, un acuerdo de 2.000 millones de dólares en los Emiratos Árabes. El anuncio se produjo una semana antes de que los padres de ambos “criptofinancieros”, Donald y su enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, realizaran una visita oficial a la zona.

Los dos cachorros, ejecutivos con criptomonedero, dijeron ante cientos de interesados que llenaban el salón de actos que un fondo respaldado por Abu Dabi cerraría un acuerdo comercial por esos dos mil millones de dólares citados, utilizando las criptomonedas de la firma Trump. Esa transacción representa una importante contribución de un gobierno extranjero a la empresa privada del presidente de EEUU y generará importantes beneficios a la familia. ¿Corrupción? ¿Conflicto ético y de intereses?

Zach Witkoff reveló se utilizaría una denominada “moneda estable” desarrollada por la empresa trumpista para completar la transacción entre la firma de inversión emiratí respaldada por el estado MGX y Binance, el mayor intercambio de criptomonedas del mundo. El uso de la stablecoin World Liberty, USD1, por parte de MGX permite a una empresa de la familia Trump colaborar con una entidad de capital riesgo respaldada por un gobierno extranjero. El acuerdo crea además un vínculo formal entre World Liberty y Binance, una empresa que ha estado bajo la supervisión del gobierno estadounidense desde 2023, cuando admitió haber violado las leyes federales contra el blanqueo de capitales. “Agradecemos a MGX y Binance la confianza depositada en nosotros”, declaró Witkoff. “Esto es solo el principio”. Eric Tramp por su parte hizo otras gestiones para levantar una torre en Dubái.

Luego, cuando llegó el presidente y su corte de multimillonarios, Elon Musk se dedicó a la caza de contratos con los emires para el lanzamiento de minisatélites de comunicación, observación y control, al tiempo que su hermano también cerraba negocios con jeques petroleros. El amigante de Trum que, entre otras cosas, ha conseguido que su amigo y colaborador Jared Isaacman haya sido nombrado administrador de la NASA, lo que redundará en más y mejores contratos con la lanzadera SpaceX de Musk, realizó un anuncio inquietante: la creación de un centro para implantar microchips en el cerebro humano. Sin principios éticos en el manejo del poder, huelgan las barreras de la bioética. A unos cientos de kilómetros de la Península Arábiga, los bombardeos del carnicero Netanyahu contra la población civil de Gaza –ya ha matado a 54.000 palestinos, 18.000 de ellos niños– seguían siendo ignorados por tan poderosos individuos.

Cómo evitar que el neofascismo maneje la migración

Madrid.–Luis Díez.

La inmigración ha sido causa principal del aumento de la utraderecha en los principales países de la Unión Europea (UE), incluido nuestro vecino Portugal, según dicen los analistas de las elecciones generales del domingo, 18 de mayo. Los socialistas, con su discurso de la solidaridad y la integración, y las fuerzas situadas a su izquierda van perdiendo apoyo social mientras la derecha intolerante y los neofascismos contrarios a las prácticas democráticas siguen ganando terreno.

El discurso de la ultraderecha trasciende el rechazo de la derecha cruda y dura a la inmigración. La extrema derecha se esmera en la siembra de odio mediante las consabidas técnicas goebelianas que ahora llaman de la “postverdad”. Primero convierten al inmigrante en sinónimo de delincuente y después alimentan el miedo. Miedo a los robos, los homicidios, la ocupación ilegal de viviendas; miedo a que seduzcan a tu novia, tu compañera; miedo a que secuestren y violen a tus hijos, y miedo, en fin, a que si no delinquen te quiten el empleo.

Del miedo al odio a esas personas que vienen de fuera y algunas son de razas y culturas muy distintas y distantes a la nuestra, sólo media un paso. En ese caldo de cultivo, los lobos de la ultraderecha, disfrazados de corderos, ofrecen soluciones drásticas si les votas. Para ello desatarán redadas, detenciones y expulsiones ejecutivas a lo Trump; instalarán más vallas, levantarán más muros y desplegarán el Ejército a lo Trump para repeler a quienes se acerquen a la raya; penalizarán con impuestos del 5% los envíos de remesas a sus familias, como acaba de imponer Trump, que además amenaza a los inmigrantes con prohibir las transferencias de dinero a sus países.

Curiosamente, algunas medidas adoptadas por el presidente de EEUU no frenan sino que alientan la inmigración al restar y cortar los escasos ingresos económicos y medios de vida en países empobrecidos. Pero a la derecha facciosa, tanto en EEUU como en la UE, solo le importa cultivar los peores instintos como la hostilidad al diferente para conseguir votos y empuñar el poder. Resulta paradógico que el movimiento humano siempre haya estado ligado al desarrollo y progreso de los pueblos y que hoy la inmigración sea recibida con hostilidad creciente en los países donde más prosperidad históricamente ha producido.

El departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la división de Población de Naciones Unidas cifró en 304 millones de personas los migrantes existentes en todo el mundo. “Y probablemente la cifra se quede corta”, dice Susi Han, investigadora de la Universidad de Columbia, quien constata la innegable relevancia de la emigración: “Domina el discurso político, alimenta los resultados electorales y a menudo desencadena políticas reaccionarias en lugar de una gobernanza proactiva”.

El profesor de la universidad de Columbia y miembro senior del Consejo Carnegie para la Ética en los Asuntos Internacionales, Michael W. Doyle, recuerda que hay además117 millones de personas en todo el mundo desplazadas a la fuerza por conflictos armados y otros acontecimientos, pero que siguen viviendo dentro de las fronteras de sus países. Muchos huirían al extranjero si pudieran. Y a estas cifras se añadirán los 216 millones de personas que según el Banco Mundial se verán obligadas a inmigrar antes de 2050 debido a la crisis climática si no se adoptan medidas globales.

Hace diez años, Doyle participó con otros cuarenta expertos e investigadores de todo el mundo en la elaboración de un modelo de gobernanza de la migración capaz de dar respuesta a las tendencias actuales, de abordar las lagunas políticas existentes y de aprovechar el potencial de la movilidad humana. Los expertos en migración, derechos humanos, economía laboral, seguridad nacional y derecho de los refugiados emprendieron un proceso de deliberación de dos años. Su objetivo era elaborar un marco integral para la movilidad humana. Surgió así el Modelo de Convenio de Movilidad Internacional (MIMC), cuyo contenido resume perfectamente Susi Han.

El MIMC es un documento jurídico de 165 artículos repartidos en ocho capítulos que pretende modernizar el gobierno de la inmigración de una forma pragmática, practica y basada en los derechos. Para superar el estancamiento político y ayudar al Norte Global a reconocer la migración como una realidad estructural que forma parte integrante de su prosperidad, el MIMC ofrece una hoja de ruta que fomenta la cooperación internacional, establece vías legales y mejora la integración económica, despolitizando la migración y replanteándola como una cuestión de gobernanza y no de crisis.

El nuevo marco

Una nueva categoría para los migrantes forzosos: Ante la viabilidad cada vez más cuestionada del sistema de asilo, el MIMC ofrece una categoría de migrante forzoso que garantiza protección a las personas que se enfrentan a amenazas modernas para sus vidas -como los desastres inducidos por el clima y la inseguridad alimentaria- que no estaban contempladas en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. El MIMC reafirma al mismo tiempo los derechos de los refugiados tradicionales, evitando que se confunda a los migrantes económicos con los que huyen de la persecución. Esto garantizará que ambos grupos reciban respuestas adecuadas y adaptadas.

Un mecanismo internacional coordinado para la gestión de la migración: Las políticas migratorias actuales son reaccionarias y fragmentadas. El MIMC propone un mecanismo de coordinación mundial que permita vías estructuradas para la circulación. Afirma el derecho soberano a controlar las fronteras, pero también abre vías para profundizar en la cooperación internacional. Esto incluye una plataforma laboral digital que adapte la demanda de mano de obra a los flujos migratorios, un concepto pionero en la sociedad civil pero que carece de escala gubernamental.

Un enfoque distributivo de visados laborales: Reconociendo el papel fundamental que desempeña la migración en la estabilidad económica, MIMC ofrece un sistema de movilidad laboral. Diseñado para adecuar las cualificaciones a la demanda, este sistema mantiene el acceso a los medios de subsistencia en el centro, al tiempo que reduce la migración irregular.

No se trata de ideas abstractas. De hecho, se basan en iniciativas locales y regionales de éxito, lo que demuestra que el mundo ya posee los conocimientos y las herramientas para gobernar la migración con eficacia. El enfoque del MIMC simplemente amplía estas buenas prácticas a escala internacional, convirtiendo las innovaciones fragmentadas en una respuesta global unificada.

Trump (6) o cuando el necio contamina y mata

Madrid.–Luis Díez.

La fiscal federal del país más poderoso del mundo, Pam Bondi, tiene una tarea suplementaria. Se la ha encargado su señorito Donald Trump. La primera semana de junio debe entregarle una lista con las leyes y normativas de los distintos estados de la unión contra el cambio climático, así como los recursos judiciales que ha interpuesto contra esas normas y las medidas legislativas adicionales necesarias para suspenderlas en el caso de que la justicia le sea esquiva.

La negación del cambio climático es una de las materias por las que el presidente de EEUU se ha ganado el calificativo de necio mayor. Si el primer día de su segundo mandato anunció que su país se retiraba (otra vez) de los Acuerdos de París contra el cambio climático y los consiguientes desastres “naturales” que estamos sufriendo (danas incluidas), el 8 de abril firmó una de sus órdenes ejecutivas para que Bondi identificara y detuviera la aplicación de las leyes estatales que abordan el cambio climático y otras iniciativas ambientales contra la destrucción del medio ambiente. Justificó esa orden ejecutiva diciendo que las leyes para frenar el cambio climático que han promulgado algunos estados son onerosas, ideológicas, amenazan “el dominio energético estadounidense” y “nuestra seguridad económica nacional”.

Trump acusa a varios estados de «extorsionar» a las empresas de combustibles fósiles por su contribución pasada a las emisiones de gases de efecto invernadero y al calentamiento global. Desde la Casa Blanca quiere anular el principio del que contamina paga y acabar con los topes a las emisiones de gases de las empresas que les permiten “vender créditos” a otras por las emisiones no utilizadas. En este sentido ataca especialmente a California, cuya legislación por la descarbonizacion de la economía y el uso de energías limpias llega a calificar de “radical”. Las autoridades del bastión demócrata temen que sus esfuerzos para lograr la transición a los vehículos eléctricos, que incluyen la prohibición de vender automóviles nuevos a gasolina a partir de 2035, sean saboteados por el jefe republicano.

El programa de topes y comercio de emisiones no solo está amenazado en California, sino también en Nueva York y Vermont. A Trump no le importa en absoluto la destrucción de la atmósfera y los desastres ecológicos. Con su caótico discurso negacionista acusa de “fanatismo climático” a los países europeos y a los gobiernos que en todo el mundo se esfuerzan por cumplir los compromisos de París. Su descalificación contagiosa viene siendo repetida por la extrema derecha desde hace una década. Pero lo cierto es que algunos estados de la unión apuestan por la vida y la preservación del planeta frente al fomento y la protección de la industria de los combustibles fósiles de EEUU que patrocina el multimillonario agente naranja.

Petroleros y gasistas celebraron el 8 de abril la orden ejecutiva de arremeter contra las leyes medioambientales de los estados y también la 14241 de expansión inmediata de la producción de carbón, la apertura de nuevas minas y la prolongación de la vida útil de las plantas de carbón para la producción de energía eléctrica. “La industria del carbón ha empleado históricamente a cientos de miles de estadounidenses. Los recursos carboníferos de Estados Unidos son vastos, con un valor actual estimado en billones de dólares, y son más que capaces de contribuir sustancialmente a la independencia energética estadounidense, con excedentes para la exportación, apoyando a los aliados y nuestra competitividad económica”, decía la disposición presidencial.

“Aplaudimos la acción del presidente Trump –escribió Ryan Meyers, vicepresidente del Instituto Americano del Petróleo– de exigir responsabilidades a estados como Nueva York y California por implementar medidas inconstitucionales que penalizan ilegalmente a los productores estadounidenses de petróleo y gas natural por entregar la energía de la que dependen los consumidores estadounidenses todos los días”. Queda claro que a la oligarquía petrolera le disgusta que algunos estados como California, por ejemplo, hayan alcanzado un nivel de generación de energía limpia y renovable equivalente a la demanda total de 45 días al año.

Y también queda claro que en vez de avanzar en energías límpias, Elnecio relanza la política sucia, dañina y contaminante contra la población estadounidense en primer lugar y, junto con la dictadura China, contra la especie humana en su conjunto. La ley trumpista (y tramposa) que elimina las barreras regulatorias del carbón suspende de un plumazo los cierres previstos de numerosas centrales eléctricas de carbón en todo el país. La que tramita el Congreso y que ha contado con el voto favorable de más de treinta representantes del Partido Demócrata, anula los esfuerzos por reducir las emisiones contaminantes de los automóviles al prolongar sine die la automoción a base de combustibles fósiles.

Pese al desprecio de las energías renovables por parte del errático presidente de EEUU, vale citar a algunas grandes empresas que como United Airlines, la segunda aerolínea más grande del mundo tras American Airlines, se asocian con empresas emergentes de tecnología limpia para cumplir los objetivos contra el cambio climático. La aerolínea de Chicago busca un futuro con bajas emisiones de carbono en el que no sólo pueda compensar el CO2 que emite a la atmósfera sino capturar el carbono y utilizarlo para producir combustible de aviación. De ahí que se haya asociado con empresas emergentes que están trabajando en la extracción del dióxido de carbono del aire y en la producción de combustible, imitando la fotosíntesis.

La United, con 708 aeronaves Boeing y Airbus en servicio, se ha unido a Heirloom, una empresa especializada en la captura directa de dióxido de carbono del aire, y colabora con Twelve, una tecnológica que utiliza la “fotosíntesis industrial” para producir combustible a partir de CO2 y agua. La aerolínea está invirtiendo en la tecnológica JetZero para desarrollar aviones de ala combinada y fuselaje ancho que podrían reducir un 50% el consumo de combustible. Según Lauren Riley, directora de sostenibilidad de United, el objetivo es “emisiones cero” en 2050.

Muchas otras empresas contaminantes van tomando conciencia del daño y reduciendo el uso de la energía fósil. En contraste con los mandatos ejecutivos de Washinton, la Asociación Americana del Pulmón afirma en su último informe que “casi la mitad de la población está expuesta a un aire insalubre”. Según publica Ignacio Calderón en USA Today, el informe titulado denuncia que alrededor de 156 millones de personas (el peor nivel en una década) viven ahora en condados plagados de altos niveles de ozono y partículas contaminantes que pueden causar enfermedades graves, incluidos ataques de asma y accidentes cerebrovasculares.  El estudio de 2025, basado en datos de la EPA hasta 2023 (el año completo más reciente disponible), muestra un aumento de 25 millones de personas que viven en áreas con calificaciones bajas de calidad del aire en comparación con el estudio anterior.

Según Katherine Pruitt, autora principal del estudio y directora de políticas de la Asociación, “el número de personas que viven en lugares con aire insalubre es cada vez mayor, lo que representa una reversión de las mejoras impulsadas por la Ley de Aire Limpio y una aceleración del calentamiento global y el cambio climático”. La carga de salud que supone la contaminación del aire recae de forma desigual sobre las personas de color, siendo la población hispana la más castigada por la insalubridad del aire y las enfermedades derivadas.

Fiestas y cabildeos vaticanos en vano de fachas y ‘trumpistas’

Madrid.–Luis Díez.

Católicos trumpistas estadounidenses y algunos aristócratas y políticos europeos de extrema derecha se dedicaron a celebrar fiestas, banquetes y cabildeos en palacios y hoteles de Roma durante los nueve días de luto que siguieron al funeral por el Papa Francisco. Aunque trataron de influir en la decisión del Cónclave, ya es sabido que los 133 cardenales de más de setenta países eligieron al agustino Roberto Prevot Martínez, quien adoptó el nombre de León XIV y es el primer Papa (el 267º) en dos mil años nacido en Estados Unidos, aunque completamente opuesto a las políticas belicosas, antisociales, de persecución de inmigrantes y desamparo de refugiados del presidente Donald Trump, Elnecio negacionista del cambio climático.

Aristócratas y políticos europeos llenaron los jardines del Palacio Brancaccio para merendar, cenar y bailar con agentes del poder norteamericano y peregrinos católicos trumpistas. Era uno de los actos significativos de la “Semana de Estados Unidos” que, por inspiración del Espíritu Santo, se había programado antes de que falleciera el Papa Francisco. El evento podía haber sido aplazado para respetar el luto, pero la ocasión era estupenda para influir en el cónclave entre saludos, presentaciones, cachetes de ternera a baja temperatura servidos sobre velouté de papa a la naranja y bailes de salón.

La corresponsal de The New York Times Elizabeth Dias describió la fiesta en el Brancaccio como una de las actividades principales de la semana estadounidense en Roma. Allí el candidato de Trump a ocupar la embajada ante la Santa Sede, Brian Burch, cenó en una de las mesas principales junto a la princesa alemana Gloria von Thurn y Taxis, quien, a su vez, es amiga íntima del juez de la Corte Suprema de EEUU Samuel Alito. A la princesa bávara, una fiestera de los años ochenta que se convirtió al catolicismo conservador y mantiene fuertes vínculos con la extrema derecha, y al juez Alito, alias Scalito, por referencia al también magistrado del Supremo de ascendencia italiana, Antonin Scalia, los unió el fervor católico y su rechazo al aborto.

Al festejo acudieron políticos de la extrema derecha como el diputado italiano Antonio Giordano, del partido de la primera ministra Giorgia Meloni, quien dio la bienvenida a los varios centenares de invitados destacando la urgencia de “proteger a la familia, prohibir el aborto y fomentar la natalidad para vencer eficazmente el invierno demográfico”. Después de la cena llegó el primer baile de una semana que comenzó a celebrarse hace años por iniciativa de la Fundación Papal, una organización benéfica estadounidense que recauda millones de dólares mediante donativos a partir de siete cifras para proyectos del Vaticano.

Aparte los prebostes mencionados, disfrutaron del baile algunos estadounidenses influyentes como Steve Cortes, exasesor de la campaña de Trump y promotor de Voto Católico, órgano propagandístico ultraconservador, y eurodiputados como la española Margarita de la Pisa Carrión, del partido de extrema derecha Vox. Esta política y farmacéutica de profesión fue premiada el 20 de mayo de 2024 por el CEU (Opus Dei) como ejemplo de laboriosidad en contra del aborto y compartió galardón con la también eurodiputada Isabel Benjumea Benjumea, del PP. Por cierto que De la Pisa profirió entonces acusaciones genéricas como las siguientes: “Consideran que ser provida es contrario a los derechos humanos”. ¿Quién considera eso? “Se quiere incluir el aborto en la carta de derechos fundamentales de Naciones Unidas” ¿Quién quiere eso?

Poco les faltó, a ultras y trumpistas, para acusar al finado Papa Francisco de tolerancia con el aborto. En todo caso, la fundación papal mencionada y otras influyentes organizaciones católicas capitalistas, regidas por el principio de quien paga manda, quisieron mostrar en Roma su unidad en el compromiso de promover los principios tradicionales referidos al matrimonio, la fe y la familia. Y desde luego se esforzaron en su labor de lobby ante la elección del nuevo Papa. En lo estrictamente financiero, el director del Colegio Pontificio Norteamericano, Mark Randall, declaró que “los europeos desean aprender sobre filantropía (para financiar a la Iglesia Católica), sobre cómo hacemos estas cosas, cómo recaudamos dinero, cómo definimos lo que es un apostolado digno y lo que no lo es”.

Pero volviendo al baile, hay que añadir que estuvo patrocinado por la recién creada Fundación Luis IX, de la que es directivo el embajador Burch. Resulta elocuente que la nueva organización lleve el nombre de un rey de Francia del siglo XIII que lanzó la Séptima Cruzada en defensa de la cristiandad en Oriente. Entre valses nobles y sentimentales de Strauss, Tchaikosky, Ravel… políticos, aristócratas y mercaderes fervorosos entablaron y estrecharon relaciones para orientar el futuro gobierno espiritual de los mil cuatrocientos millones de católicos que hay en el mundo. Algunos participantes también acudieron a adoraciones nocturnas en las iglesias romanas y rezaron con la esperanza de que un nuevo Papa les ayude en sus objetivos afines a la política reaccionaria de Trump y la ultraderecha.

El Instituto Napa –red conservadora estadounidense– organizó una peregrinación con motivo del año jubilar, alojó a sus notables peregrinos en el Hotel Russie y celebró una cena privada con el cardenal James Harvey en el jardín de su residencia. Ese cardenal fue uno de los diez purpurados estadounidenses con voto en el Cónclave para elegir nuevo Papa. También el Instituto Acton para el Estudio de la Religión y la Libertad (el libre mercado) celebró una conferencia para empresarios. La organización católica de noticias EWTN montó una cena en la azotea del Waldorf Astoria para que productores de cine y filántropos hablaran sobre posibles proyectos.

La celebración de la Semana de Estados Unidos en Roma fue propicia para que varios personajes cercanos a Trump mantuvieran encuentros privados con cardenales cuando éstos se retiraban a descansar de sus reuniones previas al cónclave. Aparte de monseñor Raymond Leo Burke, un conservador recalcitrante, natural de Wisconsin, que encabezó la oposición al Papa Francisco, en los cabildeos se rechazó expresamente la apertura y el impulso progresista en la Iglesia por entender que estaban debilitando la doctrina católica. Nada de parejas del mismo sexo, nada de bendecir a los hijos adoptados por esas parejas y, sobre todo, mucha voluntad de control jerárquico. En algunos de esos encuentros, los trumpistas llegaron a considerar al húngaro Peter Erdo el cardenal ideal como nuevo Papa. Éste purpurado muy conservador se opuso a algunas iniciativas del Papa a favor de los inmigrantes y de los gays y lesbianas, y se ha alineado en muchas materias con el primer ministro húgaro, Viktor Orbán.

Después de tanto cabildeo y de esa mezcla de activismo, religión, dinero, bailes, rezos, banquetes y devoción, el Espíritu Santo, que es quien inspira a los cardenales en los cónclaves, según dicen, decidió que el continuador de Francisco fuera un hombre afín a su línea de acción social, favorable a los inmigrantes, refugiados y trabajadores. También defensor de la vida, la paz, el diálogo entre los pueblos y las religiones, la multiculturalidad, el medio ambiente y las medidas contra el cambio climático. Y también abierto al avance de las mujeres en la Iglesia Católica lo mismo que en la sociedad y tolerante con quienes se sienten de otro sexo. Es decir, lo contrario de lo que el presidente Trump trata de imponer trampeando.

De este modo se puede decir que el antiguo prior de la Orden de San Agustín, misionero, párroco y obispo en Perú, país del que adoptó la nacionalidad sin renunciar a la estadunidense de nacimiento, pues nació en Chicago hace 69 años, Roberto Prevot Martínez, León XIV, hijo de padre de origen francés y madre española, comulga con quien ha recuperado el prestigio de la Iglesia Católica y no precisamente con quienes pugnan por devolverla a la cerrazón y el oscurantismo.

Trump (5)avanza hacia los Estados Desunidos de América

Madrid.–Luis Díez

La guerra arancelaria declarada por el presidente norteamericano, Donald Trump, Elnecio, al resto del mundo hace un mes y un día no solo dislocó de repente los principales mercados de valores sino que ha generado una profunda sima interna, de modo que, por extraño que parezca, ya se comienza a hablar de los Estados Desunidos de América. Trece estados han recurrido ante los órganos judiciales competentes contra la aplicación de los aranceles decididos por Trump y presentados el 2 de abril con una fanfarria propagandística increíble, es decir, impropia del presidente de la primera potencia mundial.

Los estados de Oregon, Arizona, Colorado, Connecticut, Delaware, Illinois, Maine, Minnesota, Nevada, Nuevo México, Nueva York y Vermont, han seguido el ejemplo de Califonornia de rechazar por la vía legal la imposición de aranceles al comercio exterior. Los doce interpusieron la semana pasada una demanda en la Corte de Comercio Internacional de EEUU, con sede en Nueva York, para suspender la política arancelaria de Trump, argumentando que es ilegal y que ha generado un caos en la economía estadounidense.

Según la información de Associated Press (AP), la demanda sostiene que la política del mandatario ha estado sujeta a “los caprichos en lugar de al ejercicio sólido de la autoridad legal”. Como ya hiciera el gobernador de California, Gavin Newsom, la denuncia cuestiona la facultad de Trump de imponer aranceles arbitrariamente en base a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional. Los doce recurrentes solicitan al tribunal que declare ilegales las tasas arancelarias e impida a las agencias gubernamentales aplicarlas y cobrarlas.

Ya a mediados de abril, Newsom, gobernador de California y dirigente destacado del Partido Demócrata, afirmaba en su recurso ante la Corte de Distrito Federal para el norte de California que el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles era ilegal, pues la norma permite congelar y bloquear transacciones en respueta a amenazas extranjeras, pero la implementación de aranceles requiere la aprobación del Congreso. California es la mayor economía de EEUU y el mayor importador. Como estado independiente se situaría en el cuarto lugar del mundo, con un PIB del 4,5%, por delante de Alemania y de Japón, según ha destacado estos días la prensa local. Además del aumento de precios, negativo para los consumidores, el sistema fiscal californiano y su presupuesto de ingresos depende mucho de las ganancias de capital por acciones e inversiones de sus contribuyentes más ricos.

Para la fiscal general de Arizona, Kris Mayes, el esquema arancelario de Trump es “una locura”. Afirma que “no sólo es económicamente imprudente, sino también ilegal”. Su colega el fiscal general de Connecticut, William Tong, dice que “los caóticos e ilegales aranceles de Trump son un enorme impuesto para las familias y un desastre para las empresas y empleos de Connecticut”. Los demandantes inciden en que «Trump ha trastocado el orden constitucional” al reclamar la autoridad para imponer inmensos y cambiantes aranceles sobre cualquier bien que entre en Estados Unidos y que él elija y por cualquier razón que considere conveniente para declarar una emergencia.

Desde la Casa Blanca solo han respondido de momento al gobernador de California, Gavin Newsom, al que ya atisban como futuro candidato a la presidencia y recomiendan que se ocupe de sus problemas, “el crimen desenfrenado, la falta de vivienda y lo incosteable en California”, dijo el subsecretario de prensa del presidente, Kush Desai. La reiteración del fin –reducir el déficit de la balanza comercial y recuperar la industria que está siendo diezmada– sirve a los empleados de Trump y de su movimiento Maga para poner sordina a las coacciones y otros medios dañinos que el creso presidente está empleando. Mientras se esperan los veredictos judiciales Elnecio insiste en su arma de presión para que los mandatarios vayan a “besarle el culo”, es decir, a negociar.

Trump (4) o cuando el necio celebra el fin de un Papa bueno y crítico

Madrid.– Luis Díez

Veinte días antes de que muriera en Roma el Papa Francisco, la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos –equivalente a la Conferencia Episcopal española– decidió reformar su organigrama. Fue una reforma muy simple. Consistió en suprimir el Departamento de Migraciones y Servicios de Refugio. El titular de ese negociado era el obispo de El Paso (Texas) Mark Joseph Seitz, un hombre de 70 años, que con anterioridad fuera obispo auxiliar en Dallas y había sido nombrado en 2013 por Francisco jefe de la diócesis a caballo con México.

Nadie mejor que el obispo Seitz y sus grupos de voluntarios conoce los problemas a los que se enfrentan los inmigrantes económicos que consiguen cruzar la frontera y también los refugiados que piden asilo en EEUU. En ocasiones tuvo que acompañar a las víctimas de guerras, matanzas y desastres a las oficinas policiales para que no les detuvieran cuando iban a presentar sus peticiones de asilo. Seitz criticó la dureza de las separaciones familiares, especialmente, el confinamiento de niños pequeños y la expulsión de sus padres. También escribió contra los centros de reclusión de inmigrantes y los procedimientos injustos y brutales dictados por la administración estadounidense.

Aunque monseñor Seitz no tiene un pelo de ingenuo y sus críticas adolecen de moderación, no esperaba que el ejercicio del derecho a la libertad de expresión acarreara represalias. Pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha supuesto el final de la ayuda a la labor humanitaria hacia los inmigrantes y, en consecuencia, la clausura, a finales de este año, del Departamento que dirigía el obispo de El Paso. La organización se cierra “al cesar los dineros gubernamentales que había recibido a lo largo de cinco décadas”, escribió un portavoz en Internet.

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: 6474b4dcd1c7f988d4ebaabd3bb4c10ea5b3003a45fd0d45b7ce2dd6-e1745661128917.jpg

Si la primera preocupación que demostró aquel jesuita argentino, Jorge Mario Bergoglio, nada más ser elegido Papa, fue por los inmigrantes que llegaban a Lampedusa (Italia) y eran rechazados después de unas travesías mortales para cientos y cientos de ellos en las aguas del Mediterráneo, la primera acción de Tramp consistió en aplicar a los inmigrantes una ley de guerra del siglo XIX para detenerlos, encarcelarlos y deportarlos a toda prisa por la vía ejecutiva y con olímpico desprecio al Poder Judicial.

La cruzada de Trump, alias Elnecio, contra los inmigrantes está contagiando a gobernadores y elementos reaccionarios de su partido hasta el punto de que, por ejemplo, en Idaho, uno de los estados más pobres, aquejado por brotes de sarampión, se ha puesto fin a la vacunación de inmigrantes sin papeles. Otras medidas para capturar y expulsar a los inmigrantes sin permiso de residencia aunque con contratos de trabajo están siendo los cruces de datos entre Hacienda y el Departamento de Seguridad Nacional. El titular del Tesoro, Scott Bessent, ha firmado un convenio con la jefa del sistema policial, Kristi Noem, para transferirle todos los datos fiscales, supuestamente protegidos.

Las estadísticas internas indican que entre 18 y 20 millones de puestos de trabajo en EEUU están ocupados por inmigrantes tanto legales como sin permiso de residencia, y algunos estados, comenzando por California, y numerosas ciudades se han declarado “valedoras” y “ciudades refugio” de inmigrantes. Con todo, el miedo de los trabajadores y sus familias inmigrantes aflora cada día en las páginas de la prensa ante la nueva exigencia de Trump de que quienes hayan entrado sin permiso se inscriban en un censo especial antes de que acabe abril. Con qué fin? No lo dicen, pero la mayoría supone que es para expulsarlos.

Para entender la catadura de Elnecio que ahora acude al funeral del Papa Francisco en Roma podemos tener en cuenta el hecho de que el 80% de los inmigrantes que están en riesgo de ser deportados de EEUU son cristianos. Así lo revela el último informe auspiciado por importantes organizaciones católicas y evangélicas, del que se hizo eco el 4 de abril el diario The Ángeles Times. El informe indica que alrededor de 10 millones de cristianos están en una situación vulnerable ante la agresiva política de Trump y que 7 millones de cristianos comparten residencia con al menos una persona en riesgo de deportación.

El vicepresidente de la organización humanitaria evangélica World Relief (Auxilio Mundial), Matthew Soerens, manifestó que el informe pretendía alertar a muchas personas que no se han dado cuenta de que la mayoría de las personas que podrían ser deportadas comparten la misma fe. Sin citarlo expresamente, llaman a un frente solidario común de católicos y evangélicos. Entres los grupos que ayudaron a realizar el estudio están la Asociación Nacional de Evangélicos, la Conferencia de Obispos Católicos y el Centro para el Estudio del Cristianismo Global en el Seminario Teológic de Massachusetts. Aunque el informe no defiende ninguna posición política, pretende crear conciencia entre los cristianos y aboga por reformas para abrir vías de legalidad a los inmigrantes.

Los migrantes en riesgo de ser expulsados van desde aquellos que cruzaron la frontera sin permiso hasta los que tienen estatus legal que podría ser revocado. Por ejemplo, el gobierno federal ha eliminado el estatus de protección temporal a venezolanos y haitianos y suprimido el permiso humanitario que otorgó a otros migrantes de estos dos países y de Cuba y Nicaragua. Por si fuera poco, el gobierno de Trump está retirando los visados a estudiantes extranjeros que protestan por las matanzas israelíes de los palestinos de Gaza, otra preocupación diaria del Papa Francisco.

Según el obispo Mark J. Seitz, cuyo departamento participó en la elaboración del informe, los católicos representan más de la mitad de las personas susceptibles de deportación en EEUU. El jefe de la diócesis de El Paso no oculta su preocupación sobre las consecuencias de las deportaciones, incluida la muerte. “Conocemos el impacto de romper la unidad familiar y tambien las enormes amenazas que enfrentan las personas que son deportadas sumarialmente a sus países de origen, de los que huyeron en primer lugar debido a las amenazas que sufrían”, declaró Seitz en referencia a la represión gubernamental y el crimen organizado en sus países de origen. “Hay personas que van a morir si este esfuerzo de deportación continúa al nivel actual”, concluyó.

En ese contexto no se sabe muy bien si Elnecio acude a rendir póstumo homenaje al “fantástico” Papa Francisco, a modo de burla, como otros despiadados ultraderechistas (Milei, Orbán, Meloni…), o para doctorarse en cinismo global. Lo único cierto es que para Trump y su ralea fascistoide y cruel ha desaparecido un Papa molesto por su defensa de los Derechos Humanos y su enorme predicamento mundial. La congresista republicana por Georgia, Marjorie Taylor Greene, quien se lucró de los vaivenes bursátiles gracias a los mensajes de Trump, celebró la muerte de Francisco y enseguida twiteó: “Hoy hubo grandes cambios en el liderazgo mundial; el mal está siendo derrotado por la mano de Dios”. Esa criatura había escrito en Religion News Service que los obispos estaban “controlados por Satanás” al brindar ayuda a los inmigrantes.

Trump (3) o los primeros cien días de daño del necio

Madrid.–Luis Díez

Ahora que se van a cumplir cien días de la llegada (por segunda vez) de Donald Trump a la Casa Blanca, los grandes medios de comunicación estadounidenses preparan balances y encargan encuestas sobre la gestión del presidente. Algunos formulan preguntas a sus lectores. El USA Today quiere saber cuantos están de acuerdo con lo que hace el presidente y si les parecen bien o mal sus decisiones económicas. A la hora de hacer un balance de los primeros cien días del “agente naranja”, alias Elnecio, mi amigo Willer se inclina por abreviar al máximo: contar lo que ha hecho bien. Pero la importancia del daño merece un cierto recorrido. El columnista del Wall Street Journal Karl Rove titulaba su análisis del día de Jueves Santos: “Estados Unidos se cansa de Trump” y destacaba que “su ritmo frenético y su falta de concentración dejan preocupados y confundidos a muchos votantes”. Rove es un tipo piadoso.

Elnecio bautizó el 2 de abril como “el día de la liberación”. Rodeado de su corte de secretarios y altos cargos en función de palmeros, anunció en el jardín de la Casa Blanca la imposición de aranceles a todas las mercancías que entraran en Estados Unidos (EEUU) desde cualquier punto del planeta. La tarifa básica del 10% para todos se incrementaba hasta el 145% del precio del producto si procedía de China y también castigaba de una manera especial a Japón y a la Unión Europea (UE). Previamente había firmado órdenes ejecutivas para aplicar aranceles del 25% a los automóviles y sus componentes, así como a los metales más empleados en la construcción y la industria: hierro, acero, aluminio.

Con un batiburrillo plagado de mentiras a modo de discurso, Elnecio justificó su declaración de guerra comercial por el daño que el libre comercio hace a la industria y a la balanza comercial de su país. Mintió sobre el desequilibrio con la UE al no incluir los servicios en la balanza de pagos. Pero al margen de esa y otras consideraciones, el derrumbe de las bolsas de valores fue la respuesta más contundente registrada desde el crack de 1929. Las 500 personas más ricas del planeta, según Bloomberg, perdieron 536.000 millones de dólares en las dos jornadas siguientes al “día de la liberación”. Era la mayor pérdida de riqueza jamás registrada en 48 horas. Entre esos multimillonarios se hallaba el grupito de magnates que apoyó al “agente naranja”, asistió a su toma de posesión o contribuyó a su campaña y entronización.

En lo que el patrimonio neto de los oligarcas más ricos del mundo que ahora gobiernan el país más poderoso de la tierra –léase Elon Musk, Jeff Brezos y Mark Zuckerberg– se desplomaba, al caos bursatil iba seguido del incremento del coste de la deuda. El bono a diez años alcanzaba un interés del 5% debido, según los analistas, a la pérdida de credibilidad del país, algo insólito. Entonces Elnecio intentó calmar la situación anunciando una moratoria arancelaria de noventa días en la que estamos. Justificó, no obstante, ese trimestre de gracia diciendo que se necesita tiempo para recibir a los gobernantes de los 75 países que hacen cola para negociar o, según sus palabras, “que han pedido venir a besarme el culo”.

El matonismo reaccionario y soez de Elnecio, que enseguida se apiadó de las grandes tecnológicas de EEUU que fabrican en China y suprimió los aranceles a teléfonos, chips, ordenadores, televisores, etcétera, ha contagiado a algunos de sus colaboradores. Eso se deduce de los denuestos de Musk contra Peter Navarro, el principal asesor de Trump en comercio exterior, al que tildó de “auténtico imbécil” y “más tonto que un saco de ladrillos”. La bronca empezó cuando Navarro dijo en una televisión que Musk, el propietario de Tesla, “no es un fabricante, sino un ensamblador de autos” en su planta de Austin (Texas). Navarro abundó en que los motores que recibe (sistemas eléctricos y baterías) proceden de Japón y de China, la electrónica viene de Taiwán…” El humor de Musk, que también es dueño de X (antes Twitter) y la lanzadera espacial SpaceX, estalló como un huevo podrido. Le llamó “imbécil”, dijo que sus afirmaciones eran falsas y aseguró que “Tesla tiene la mayor cantidad de autos fabricados en EEUU”. La polémica siguió varios días en las redes sociales. Un usuario que compartió un video de Navarro sobre los aranceles y dijo que le parecía un experto fiable, pues Navarro es doctor en economía de Harvard, la universidad más prestigiosa del mundo occidental, se encontró esta respuesta de Musk: “Un doctorado en Economía de Harvard es algo malo, no bueno”.

Con todo, el multimillonario Musk, el tipo más rico del mundo, al que Trump colocó al frente del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental, deja ya su cometido. Según algunos periódicos de Wasington y Nueva York, abandonará en fechas próximas su colaboración con Elnecio después de haber despedido a más de 150.000 funcionarios y recortado especialmente los programas de sanidad, educación y seguridad social. Eso sí, los mismos medios afirman que Musk seguirá siendo amigo de Trump, quien, quizá para paliar las pérdidas del “día de la liberación”, le ha adjudicado gran parte del programa de lanzamiento de satélites espía del Ejército, con una entrega inicial de 6.000 millones de euros.

Al margen de los juegos de manos entre el presidente y sus familiares y amigantes, quedará ya como patrimonio inmemorial del movimiento reaccionario Make America Great Again (MAGA) la pérdida de fiabilidad de los EEUU. Los profesores Henry J. Farell y Abraham L. Newman, autores del libro Imperio subterráneo (“Cómo EEUU convirtió la economía mundial en un arma”) manifestaban esta semana en The New York Times que probablemente los países y las empresas rindan pleitesía a Trump, o finjan hacerlo para evitar aranceles, sanciones y controles a la exportación. Pero también sabrán que EEUU ya no es del todo fiable. Es probable que veamos la erosión de los mercados que sustentan la fortaleza de Estados Unidos a medida que los tributos unidireccionales desplacen a las relaciones bilaterales en un mundo multilateral. Y añadían: “Las empresas globales diversificarán sus cadenas de suministro aplicando a la exposición estadounidense los mismos cálculos de riesgo que antes aplicaban a los tratos con cleptócratas de poca monta”.

La decisión de Elnecio de “hacer grande a los EEUU de nuevo” declarando la guerra arancelaria a sus vecinos México y Canadá en primer lugar y luego a China, Japón y la UE especialmente, ha provocado también una fuerte tensión interna. El gobernador de California, Gavin Newsom, impugnó la autoridad del presidente para imponer los aranceles generalizados que han desatado una guerra comercial global. La demanda interpuesta el pasado 16 de abril ante la Corte de Distrito Federal para el norte de California argumenta que Tramp hace un “uso ilegal” de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles, pues si bien la ley permite al presidente congelar y bloquear las transacciones en respuesta a amenazas extranjeras, no permite en cambio aplicar aranceles. La implementación de tales aranceles requiere la aprobación del Congreso.

El enfrentamiento más sonado a cuenta de los aranceles se veía venir y estalló por fin en esta semana de pasión. El presidente de la Reserva Federal (la Fed, por sus siglas en inglés), Jerome Powell, manifestó durante un almuerzo en el Club Económico de Chicago lo que todos sabían, que “es muy probable” que los aranceles de Trump provoquen inflación y un empeoramiento de las condiciones económicas del país. El discurso de Powell, seguido de preguntas de empresarios e inversores, sirvió para advertir sobre la posible desaceleración de la economía, la consiguiente carestía y la pérdida de empleo, a consecuencia de las inestables condiciones económicas bajo el gobierno de Trump. Éste repicó en su red Truth Social (Verdad social) con un mensaje amenazante: “El despido de Powell no puede esperar”, decía tras tildarle de errático y lento y de conminarle a bajar los tipos de interés, pues “los precios del petróleo han bajado, los alimentos (incluso los huevos!) han bajado y EEUU se está enriqueciendo con los aranceles”.

Otras medidas de estos cien primeros días de gobierno de Elnecio, como las redadas y deportaciones de inmigrantes, la declaración de unos 6.000 inmigrantes “muertos” para borrarles de la seguridad social, el despliegue del Ejército en la frontera con México con competencias para detener a las personas inmigrantes y entregarlas a la policía, el despliegue de la Armada USA en Panamá, la retirada de fondos federales a las agencias humanitarias, la OMS y las Naciones Unidas, los despidos masivos en la administración federal y la supresión de departamentos como el de Educación al tiempo que lanza sanciones económicas (supresión de 2.200 millones de subvención) contra la universidad de Harvard por no plegarse a las órdenes presidenciales y protestar contra el exterminio de los palestinos en Gaza, así como la befa y la chufa sobre el cambio climático y, desde luego, la discriminación de gais y lesbianas… han comenzado a perjudicar gravemente al país y, sobre todo, a precarizar y arruinar su democracia liberal y, por contagio global , la de otras naciones, provocando más sufrimiento, guerra y pobreza.