Archivo por meses: noviembre 2025

«Tiro en la nuca»

Manifestación de nazi-fascistas por el centro de Madrid

Luis Díez.

Quienes están empeñados en acabar con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sea como sea, han demostrado que la liquidación física, el “tiro en la nuca”, también les vale. El asunto es muy grave porque revela el máximo desprecio a la democracia y los derechos humanos por parte de unos actores políticos que se benefician de la democracia, cobran del erario público, gozan de protección especial o aforamiento frente a la justicia ordinaria y ejercen un magisterio y una influencia que debiendo de ser ejemplar es nefasta.

La secuencia ya es conocida. Unos fachas de la Falange (el partido único de Franco, fundado por José Antonio Primo de Rivera) protagonizan una manifestación por el centro de Madrid contra la Constitución y la democracia. La convocatoria lleva el lema Contra el genocidio del 78, en referencia al año en que se aprobó la Constitución. La Delegación del Gobierno, de la que es titular Francisco Martín Aguirre, no autorizó la marcha, pero los nazi-fascistas apelaron al Tribunal Superior de Justicia y obtuvieron autorización.

Así que unos setecientos fachas del mencionado partido franquista y otros correligionarios de ultraderecha se congregan en la calle de Génova y recorren los bulevares hasta la confluencia de Marqués de Urquijo con Ferraz la tarde-noche del sábado 21 de noviembre. Se ve que un día después de conmemorar con cánticos y misas el 50º aniversario de la muerte del general Franco, el tipo que encabezó el golpe de Estado contra la democracia de la II República y alcanzó el poder con la ayuda de Hitler y Mussolini sobre una montaña de muertos, se hallaban tan henchidos de amor patrio que si no clamaban contra los “enemigos de España” –rojos, inmigrantes, feministas, verdes…– reventaban.

Al llegar a Ferraz, junto a la sede del PSOE arrecian sus gritos “¡Pedro Sánchez, tiro en la nuca!” “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!” Esta última es la frase que tanto gusta a los del PP desde que la novia del defraudador fiscal confeso tras la mordida de dos millones de euros en mascarillas, Alberto González Amador, la vocalizó en la tribuna de invitados del Congreso y que luego sus arúspices disfrazaron de “me gusta la fruta”. Por lo demás, tampoco era la primera vez que pedían la liquidación física del presidente Sánchez, pues ya los activistas de Vox habían hecho vudú en el mismo lugar, destrozado a estacazos un muñeco colgado que representaba al dirigente socialista.

La apelación al asesinato de Sánchez, aunque de forma menos directa, fue también proferida por el secretario general del PP, Miguel Tellado, cuando dijo a la vuelta de sus vacaciones, en septiembre pasado, que ya estaban “cavando la fosa”para él. Casi al mismo tiempo aparecía Alberto Núñez Feijóo coreando en un karaoke el famoso “hijo de puta” contra el jefe del Ejecutivo. Por cierto que Tellado, muy sensible ante el asesinato del influencer estadounidense Charlie Kirk, un machista reaccionario, valedor y amigo de Trump, se apresuró a decir que el asesino era de izquierdas y preguntó qué pasaría aquí en un supuesto a la inversa. Aunque luego resultara que el tirador no era precisamente de izquierdas, vale preguntar por qué tanta precipitación en trasladar a España un acto similar.

Con un magisterio político tan cortés, respetoso y educado como el de los dirigentes del principal partido de la derecha, a nadie puede extrañar que salten aquí y allá afirmaciones como la de Laura del Río, exalcaldesa y actual concejala de Gomezserracín (Segovia), quien ya anticipó el 18 de noviembre de 2023 que Pedro Sánchez “se merece un tiro en la nuca”. Ese día era sábado, el inefable Aznar López acababa de afirmar que «Sánchez es un peligro para la democracia” y el PP celebraba una gran manifestación en Madrid contra la amnistía de los implicados de un modo u otro en el proceso independentista catalán. Dos días antes, la mayoría del Congreso de los Diputados había investido al dirigente socialista como presidente del Gobierno.

Pero la siembra del odio, la apelación al asesinato del adversario, se puede situar varios años antes, con el mencionado señor Aznar al frente de una manifestación por el barrio de los ricos (distrito de Salamanca) contra el entonces presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, por intentar convencer a los cabecillas de ETA de que aceptasen la democracia y renunciaran a los secuestros, atentados y tiros en la nuca, precisamente. Era el año 2006 y los seguidores del expresidente Aznar y su sucesor Rajoy reclamaban el fusilamiento de Zapatero coreando: “Con Zapatero, como con su abuelo”. El abuelo paterno, Juan Rodríguez Lozano, era capitán del Ejército y fue fusilado por sus colegas golpistas el 18 de agosto de 1936 en Puente Castro, a las afueras de la ciudad de León, por no sumarse al golpe de Estado.

A pesar de ese bagaje, los socialistas esperaban que el pleno del Senado emitiese esta semana una condena expresa de las amenazas de muerte contra Pedro Sánchez. Pero PP y Vox, que tienen mayoría absoluta en la Cámara Alta, se negaron a suscribir la declaración institucional. El texto atribuía las amenazas al “clima de odio impulsado desde la ultraderecha y animado y beneficiado por clamoroso silencio de quienes deberían sumarse a su condena de manera rotunda”. Advertía sobre “la violencia verbal, paso previo de la física” que sufren las sedes (pintadas con insultos y amenazas), los militantes y dirigentes del PSOE y de otras formaciones a su izquierda, y después de invocar los derechos humanos y los valores de la Constitución, terminaba conminando a las formaciones políticas a “no usar mensajes que promuevan el odio hacia los adversarios políticos” y a “expulsar del debate político el insulto y el odio en aras de reforzar nuestra convivencia y los valores democráticos”.

Contaba Eduardo Haro Tecglen en El refugio (Santillana, Suma de Letras, 2001) cómo Pilar Primo de Rivera había disparado desde su coche a una muchacha que volvía de su domingo en la Casa de Campo con un pañuelo rojo de pionera al cuello. Ni cincuenta años de democracia han diluido el odio de la derecha reaccionaria española contra los progresistas. La joven asesinada por aquella fascista furibunda a la que Franco nombró presidenta vitalicia de la Sección Femenina del Movimiento Nacional y el falangista surrealista Ernesto Giménez Caballero quiso casar con Hitler, quedó tendida en la acera de la calle Trafalgar y murió diez días después. Se llamaba Juanita Rico y era de aquellas Juventudes Socialista que engrosaron las filas del PCE.

¿Quién quiere volver a eso? Cuando hoy algunos líderes (conductores de masas) se callan ante los que vociferan odio y tiros en la nuca no es que otorguen, es que más que conductores son conducidos. Conviene prestar atención, pues muchos logros de la democracia, incluso aquellos que nos parecen incuestionables, como la abolición de la pena de muerte, el derecho a la sanidad y la educación públicas, a la pensión y al sufragio universal pueden derrumbarse como un castillo de naipes cuando, como escribe Ricardo Moreno Castillo, en su Breve tratado sobre la estupidez humana (Fórcola Ediciones, 2018), están a merced de cualquier botarate con capacidad de organización, facilidad para hacerse sitio en medios de comunicación y destreza para conseguir apoyos económicos y políticos.

Trump a una periodista: «¡Silencio, cerdita!»

Sobre estas líneas la periodista Catherine Lucey, a la que el presidente de EEUU insultó; la exMiss Alicia Machado, a la que también llamó «cerdita» hace 19 años. A la derecha el mandatario con su amigo el pederasta Epstein.

Luis Díez.

Aquel viernes, 14 de noviembre de 2025, el presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, viajaba abordo del Air Force One desde Washington a Florida para pasar el fin de semana en su mansión Mar-a-Lago. Faltaban tres minutos para las siete de la tarde, hora local, cuando estimó llegado el momento de echar alpiste a los pájaros, así que abrió la portañuela del departamento donde viajaban los periodistas y se sometió a sus preguntas. Enseguida la veterana Catherine Lucey, que antes cubría la información de la Casa Blanca para el para el Wall Street Journal y ahora para la agencia Bloomberg News, le preguntó si iba a publicar los archivos del caso Epstein.

“¡Silencio! ¡Silencio, cerdita!”, la conminó.

Ningún colega repitió la pregunta en señal de solidaridad ante el insulto machista en tono amenazante. Pero el comportamiento del preboste quedó grabado y saltó a las redes sociales en cuanto aterrizaron en Miami. Un portavoz de Bloomberg dijo que “nuestros periodistas en la Casa Blanca prestan un servicio público vital, haciendo preguntas sin miedo ni favoritismos”. Y dejó correr el asunto sin referirse a la humillación e intimidación sufrida por su reportera Lucey.

De antemano es conocida la catadura machista, cruel y abusona, del personaje –para regocijo o vergüenza de sus votantes–, aunque parece que en este caso el subconsciente le jugó una mala pasada, pues empleó el mismo insulto que utilizaba contra las jóvenes y adolescentes en los felices años noventa, cuando mantenía una sólida amistad con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.

En aquellos tiempos, el depravado Epstein –fue condenado por abuso sexual de menores en Miami en 2008, pero no cumplió ni un mes de prisión porque le concedieron el régimen abierto– se dedicaba a la administración de capitales y pasaba por ser un inversor multimillonario. Poseía una finca en en Miami Beach y la casa privada más grande de Manhattan, una vivienda de siete pisos en la que organizaba fiestas exclusivas (con jovencitas para ligar) para amigos y amigos de personas importantes, entre ellos, el constructor, hotelero, propietario de un gran casino y director del holding Trump Organización.

Entonces a Epstein le gusta decir que era un solitario, un hombre que jamás había probado el alcohol ni las drogas, y cuya vida nocturna distaba mucho de ser animada. Eso escribió en 2002 el reportero Landon Thomas Jr en un artículo de fondo para New York Magazine. “Sin embargo, si uno habla con Donald Trump, surge un Epstein completamente distinto”, añadió. “Conozco a Jeff desde hace quince años. Un tipo estupendo”, exclama Trump. “Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres guapas tanto como a mí, y muchas de ellas son bastante jóvenes. No cabe duda: Jeffrey disfruta de su vida social”.

Trump, que residía cerca de Epstein en Nueva York y en Nort Beach (Miami-Florida), conoció a la eslovena Melania, su tercera mujer, porque se la presentó el propio Epstein en una de sus fiestas. El actual presidente de EEUU contaba entonces entre sus negocios con la agencia de modelos P-Model Management y entre otras actividades lucrativas organizaba cada año los grandes concursos de belleza femenina Mis Universo, Miss Usa y Miss Teen Usa (éste último para adolescentes de 14 a 17 años).

Y sí, en su trato con las jóvenes, utilizaba el calificativo de “piggy”, cerdita, y si no que le pregunten a Alicia Machado, Miss Universo en 1996, y verán como la actriz, presentadora y productora audiovisual nacida en Venezuela y residente en Los Ángeles como ciudadana americana, les contesta: “Si, me llamaba Miss Piggi y me instaba a adelgazar”. ¡O tempora o mores!, que diría el elocuente Cicerón.

Claro que ahora que el Congreso de EEUU (la Cámara de representantes y el Senado) ha aprobado la ley que ordena la desclasificación de los documentos de la investigación del FBI sobre Epstein, Trump detesta que le pregunten sobre aquel depravado predador sexual que se suicido en la cárcel (versión oficial) en 2019 durante su primer mandato como presidente.

Trump prometió durante su campaña electoral, hace un año, que desclasificaría los documentos del caso Epstein si volvía a la Casa Blanca. Y consiguió volver, pero enseguida se negó a cumplir la promesa, escudándose en la afirmación de su fiscala general Pam Bondi de que la publicación afectaba a investigaciones en curso. Incluso el 14 de noviembre, antes de insultar a la periodista Lucey, escribió en su red social que “Epstein era demócrata y es el problema de los demócratas”. “Pregunten a Bill Clinton, Reid Hoffman y Larry Summers sobre Epstein, ellos lo saben todo sobre él, no pierdan el tiempo con Trump. ¡Tengo un país que dirigir!”

Así que el amigo y vecino del pederasta, aquel Tramp que le felicitaba su cincuenta cumpleaños con un dibujo (una silueta de mujer desnuda, varios mensajes y su firma a modo de Monte de Venus) y que aparece en los correos electrónicos hallados entre los 20.000 papeles que el delincuente sexual dejó a su albacea (un despacho de abogados) y acabaron en manos de la Cámara de representantes de EEUU, estaría protegiendo a determinados adversarios políticos al no desclasificar las investigaciones del caso Epstein.

Lo cierto es que el martes, 18 de noviembre del año en curso, demócratas y republicanos votaban en el Capitolio la ley que ordena la desclasificación de los papeles y obligaban a Trump a asumir su propio compromiso electoral. Casi al mismo tiempo el señor Summers, secretario del Tesoro con Clinton y director y profesor en Harvard, abandonaba sus cargos y se retiraba de sus actividades por el error, decía, de haber tratado con aquel pederasta.

Entre las víctimas de aquel canalla, María Farmer, la primera sobreviviente de los abusos que denunció a Epstein y a su exnovia Ghislaine Maxwell ante la policía, en 1996, lanzó un comunicado celebrando que “por fin el Congreso haya escuchado a las víctimas” después de “décadas de oscuridad” y de la “vista gorda de cinco gobiernos ante la enorme farsa de justicia”.

Pero cuidado, porque como informaba el periodista del New York Times Luke Broadwater, la firma de la ley que obliga a Trump a publicar los archivos sobre el delincuente sexual de marras, no garantiza la desclasificación de todas las pruebas, ya que contiene excepciones como la protección de investigaciones en curso. En ese sentido, el presidente, consciente de que iba a perder la votación –por lo que ordenó al Partido Republicano que se sumara a ella–, exigió al Departamento de Justicia que abriera una investigación sobre los prohombres del Partido Demócrata citados en los correos del pederasta y traficante sexual.

Además, Trump podrá retener los registros para preservar la identidad de las víctimas y aquellos que incluyan imágenes de abusos sexuales a menores o que sean confidenciales de otro modo. La legislación también permite retener archivos si pudieran poner en peligro una investigación federal en curso. En resumen, como decía el periodista Rafael Barret hace más de un siglo, “cuanto más grave es un asunto, más lo tapan”.

La Cumbre del Clima en Brasil se enfrenta a las mentiras de Trump y los negacionistas

Luis Díez

Toda la panoplia de falacias gebelianas y más está siendo empleada por farsantes de la dialéctica y la comunicación social, agitadores baratos, políticos botarates y atolondrados seguidores del mismísimo presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, para negar las evidencias del cambio climático y los efectos desastrosos de la contaminación y el calentamiento del planeta. Toda esa endiablada red de mentirosos quieren aplicarnos la “política del champiñón”, consistente en mantenernos a oscuras y suministrarnos mierda, para que no pidamos cuentas sobre el constante atentado contra el medio ambiente de su industria basada en energías fósiles y sobre su rapiña y falta de compromiso con el futuro y las generaciones más jóvenes. El negacionista Trump ha llegado a sostener que los esfuerzos para reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero son “la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo”.

Esa afirmación proferida en septiembre pasado ante la Asamblea General de la ONU por el experto estafador Trump cayó como un escupitajo ante los mandatarios allí presentes de países de Polinesia y Micronesia que se están hundiendo por la subida del mar provocada por la liquidación progresiva de los polos. Pero además de asombro, provocó una seria reflexión sobre la necesidad de defender la verdad científica acerca del clima y la conveniencia de plantar cara a las mentiras de políticos y medios de comunicación más o menos corruptos y reaccionarios y siempre financiados por las empresas y corporaciones más sucias y voraces del capitalismo rampante.

Así que ahora, en Belém (Brasil), en la cumbre climática de la ONU, la COP30, se está abordando también el fenómeno de la desinformación y la intoxicación no con gases, aguas ni alimentos contaminados, sino con mentiras. Cuenta Carlos Meneses, de la Agencia EFE, que la propia COP30 ha sido víctima de noticias falsas en los meses previos y en su apertura. La narrativa toxica y las mentiras fueron denunciadas en la cumbre de líderes que precedió a la inauguración de la Conferencia. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el francés Emmanuel Macron denunciaron la ola de ‘fake news’ en torno a las discusiones sobre el calentamiento global.

Ya en el marco negociador, esta semana , unas cuatrocientas organizaciones lanzaron una carta abierta exigiendo a los gobiernos “medidas ambiciosas, robustas y vinculantes” contra esta lacra, las mentiras. De momento, un grupo de países europeos y americanos, entre los que se encuentran Brasil, Chile, Uruguay, Alemania, Francia y España, se han sumado a una declaración para promover la “integridad de la información climática”. Y también en el marco de la Conferencia, la sociedad civil brasileña ha presentado el “Diccionario de la mentira”.

Conviene saber que según ese diccionario, las mentiras pueden adquirir forma de “ataque directo” a personas e instituciones para socavar su credibilidad. Es la forma más usada por el negacionista mayor, míster Trump, en sus airados y teatrales monólogos. Luego está el llamado “greenwashing” o lavado en verde, una técnica de las empresas para simular más respeto al medio ambiente del que en realidad practican. También el “woke-washing” de determinadas compañías cuando simulan compartir causas y términos progresistas para maquillar el impacto sucio y contaminante de sus actividades lucraticas.

A esas técnicas de la mentira hay que añadir el llamado “astroturfing”o creación de organizaciones y fundaciones patrocinadas por empresas contaminantes; la “retórica anticiencia” mediante el uso de especialistas falsos o comprados para difundir teorías conspiranoicas capaces de hacer creer que el CO2 es saludable para los pulmones y fortalece a la especie humana. Y, por supuesto, “los lobbys” del petrolero y demás fuentes de energía fósil, muy contaminante, y “la propaganda” de políticos engrasados para que se asuman los argumentos negacionistas del cambio climático y se incorporen a los idearios y programas de los partidos políticos.

La finalidad de las mentiras y la desinformación sobre las causas científicamente demostradas del calentamiento global y el cambio climático, con sus efectos desastrosos, es mantener e incluso fortalecer el statu quo de la industria de los combustibles fósiles. En EEUU, por ejemplo, la patronal petrolera y carbonera pretende un nivel de protección federal equiparable a la industria del armamento, lo que supone un tratamiento legal de “sector estratégico”. Lo peor para el planeta Tierra es que con Trump en la mutilada Casa Blanca están a punto de conseguirlo.

Por seguir con el ejemplo del Trump que hace diez meses retiró por segunda vez la firma de los Acuerdos de París de 2015 contra el cambio climático y que ha disuelto los comités científicos y eliminado la división de la NASA dedicada detectar y evaluar las emisiones con efecto invernadero, al tiempo que en agosto pasado suprimió la medición y consiguiente limitación nacional de las emisiones de anhídrido carbónico por parte de la Agencia de Protección Ambiental (“La EPA cero o EPA de Trump” llamanle ahora), su negativa a dar la cara en Brasil parece debida a la evidencia de sus mentiras y la carencia de otros argumentos para justificar la insolidaridad y el daño de EEUU al planeta al no limitar sus emisiones.

Su argumento ante la Asamblea General de la ONU fue: “Todas estas predicciones hechas por las Naciones Unidas y muchos otros, a menudo por razones erróneas, estaban equivocadas. Fueron hechas por personas estúpidas que han costado fortunas a sus países y no han dado a esos mismos países ninguna posibilidad de éxito. Si no se alejan de esta estafa verde, sus países van a fracasar”. Pues bien, esa mentira en tono bronco del negacionista jefe ni se tenía ni se tiene de pie. Basta comprobar que las emisiones netas de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) de los 27 países de la Unión Europea (UE) fueron en 2023 un 37% inferiores a las de 1990 –se redujeron de 4.872,5 millones de toneladas en 1990 a 3.160 en 2023– mientras el PIB aumentó un 68%, lo que demuestra la disociación progresiva entre emisiones y crecimiento económico.

La pregunta es si Trump miente para asustar y desacreditar a científicos y gobernantes serios y honrados o lo hace para no pagar por ser el segundo emisor mundial de malos humos, con 4.652 millones de toneladas de CO2 anuales, –más del 12% de la contaminación atmosférica del planeta–, solo aventajado por China, con 13.259 millones de toneladas-año (el 34% mundial), y seguido por la UE (3.160 millones de toneladas) Índia (2.955) y Rusia (2.015). Y la respuesta más simple es que está convencido de que la emergencia climática no afecta a su país o le importa un bledo y además miente porque puede, pues por algo es presidente de la primera potencia militar del mundo.

Entre tanto, resulta esperanzador que China vaya comprendiendo la necesidad de reducir las energías fósiles y aceptando el concepto de “crecimiento sostenible”. En ese sentido cabe señalar que su exportación de componentes para la producción de energía limpia (aérea, solar e hidráulica) ya supera los ingresos que obtiene EEUU por la venta de petróleo. Y eso contando los dividendos suplementarios del suministro a la UE tras el corte al petróleo ruso para sancionar al criminal del Kremlin por la invasión militar de Ucrania.

La delegación europea participa desde el lunes hasta el viernes en la cumbre climática de Brasil con la con la propuesta aprobada por el Parlamento Europeo de reducir las emisiones contaminantes un 90% hasta el año 2040. La cifra de referencia siguen siendo las 4.872,5 millones de toneladas emitidas por la UE el año 1990 y ya reducidas a 3.160 millones de toneladas en 2023. El pleno parlamentario aprobó el compromiso por 379 votos a favor, 248 en contra y 10 abstenciones. El PP español que lidera Feijóo y gobierna en las tres autonomías más dañadas el último año por desastres acentuados por el cambio climático –inundaciones mortales en la Comunidad Valenciana (foto) y enormes incendios, también con pérdida de vidas, en Galicia y Castilla y León– se desmarcó de los conservadores europeos y votó con la extrema derecha contra la reducción de las emisiones.

El objetivo de la UE es conseguir la “neutralidad climática” en 2050. Se trata además de “una obligación legal para todos los Estados miembros”, establecida en la Ley del Clima que ahora incorporará la enmienda sobre los objetivos intermedios y vinculantes para 2040 y el examen cada dos años del cumplimiento del objetivo. La norma también incluye la obligación de reducir, como mínimo, un 55% las emisiones netas de gases de efecto invernadero en la UE para 2030 respecto a 1990. Cierto es que con planteamientos políticos tan negativos y negacionistas como los del PP, abrazado a la ultraderecha, la recuperación de la salud del planeta sería imposible. Y las sequías, hambrunas e inundaciones provocarán más de lo que esas fuerzas falsarias y reaccionarias detestan: inmigración de millones de personas pobres en busca de un medio de supervivencia.

La democracia derrota al ultra Trump

Luis Díez.

El martes 4 de noviembre fue un buen día para todos los que en este mundo apreciamos la democracia y abominamos cualquier forma de tiranía con sus vicios añadidos de corrupción, violencia e injusticia. Ese día, miles de demócratas en Nueva York, Virginia, Nueva Jersy y California, le pintaron la cara al reaccionario presidente de Estados Unidos (EEUU) Donald Trump y le asestaron unas victorias electorales inapelables que nos ayudan a confiar en la resiliencia o recuperación de los valores democráticos frente a la cruel ultraderecha creciente.

Ya se ha dicho que el triunfo de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York (tomará posesión en enero) supone un gran quebranto para Trump, un especulador inmobiliario al fin y al cabo en la ciudad de los rascacielos del siglo XX. El joven dirigente del Partido Demócrata representa todo lo que su corrupto y multimillonario conciudadano detesta: la atención a los pobres, los desfavorecidos, los parados, la clase trabajadora y laboral, los inmigrantes, las mujeres, los jóvenes. Su firme decisión de ayudarles con equipamientos públicos básicos como escuelas infantiles, transportes urbanos gratuitos, viviendas asequibles, supermercados municipales con precios de alimentos controlados y otros avances sociales exigirá, según ha dicho, un aumento moderado del impuestos a los ricos y muy ricos que ingresen más de un millón de dólares al año.

Puesto que entre esos ricos y muy ricos figuran familiares, socios, amigos y amigantes (amigos mangantes) del “agente naranja”, se comprende que los valores socialistas de Mamdani le repugnen. Los ricos de esa ralea corrompen a dios y su madre para evitar pagar impuestos. En este caso, el señor Trump ha llegado incluso a pedir el voto para el exgobernador Andrew Cuomo, dirigente del Partido Demócrata derrotado por Mamdani en las primarias –se presentó como independiente– en vez de hacerlo para el candidato de su partido, Curtis Sliwa. No conforme, Trunmp amenazó a los neoyorquinos con suprimir los fondos federales a la ciudad si ganaba Mamdani. A modo de chantaje escribió la víspera electoral en su plataforma en Internet: “Si el candidato comunista Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de la ciudad de Nueva York, es muy improbable que yo contribuya con fondos federales, aparte del mínimo indispensable, a mi amada primera residencia, debido a que, como comunista, esta ciudad, que alguna vez fue grandiosa, ¡tiene cero posibilidades de éxito, o incluso de supervivencia!”

El mensaje seguía con una retahíla de daños y calamidades, pero los electores no se arredraron y más de la mitad de los que acudieron a votar lo hicieron por el legislador demócrata nacido en Uganda (África) hace 34 años, residente en Nueva York desde los ocho años, nacionalizado estadounidense en 2018 y miembro de la asamblea del estado de Nueva York. Mamdani se define “socialista democrático” y aunque para Trump, como para Franco hace más de medio siglo, todas las personas de izquierda son “comunistas”, su política no tiende a abolir el liberalismo ni la libertad de mercado ni, mucho menos, el capitalismo rampante, sino a combatir la pobreza, las desigualdades crecientes y evitar que la sima social siga creciendo. Es lo que en Europa llamamos “socialdemócrata”.

Lo mejor de Mamdani es que no debe ni un dólar a los individuos de la ralea de Trump. Según informaba The New York Times durante la campaña, mientras los millonarios se mostraban muy generosos con el candidato Cuomo –la última cifra era de 34 millones de dólares en donativos–, Mamdani, cuyo dios se llama Alá y ha clamado contra el genocidio perpetrado por Netanyahu contra los palestinos de Gaza, apenas obtuvo 3 millones de dólares en pequeños donativos para su campaña.

En contraste con el actual alcalde (en funciones), Eric Adams, un tipo que aceptó cooperar con los agentes del ICE en las redadas contra los inmigrantes ordenadas con Trump a cambio de que el gobierno federal retirara los cargos de corrupción contra él, el nuevo regidor Mamdani representa la honradez y la firmeza democrática capaz de enfrentarse a la corrupción y los ardides del autócrata. No obstante se temen nuevas redadas masivas contra las personas inmigrantes, sin descartar el despliegue de unidades militares. Para el campanudo presidente USA no hay línea roja que se oponga a su absoluta, caprichosa y poderosa voluntad.

Pero el 4 de noviembre –Carlos Borromeo en el santoral cristiano– fue además muy importante para Virginia, Nueva Jersey y California. Dos mujeres del Partido Demócrata, con un perfil centrista y experiencia en seguridad nacional, Abigail Spanberger (veterana de la Marina de 56 años) en Virginia y Mikie Sherrill (exoficial de la CIA de 46 años) en Nueva Jersey ganaron las elecciones a gobernadoras con márgenes superiores al 12% sobre sus contendientes republicanos. Centraron sus campañas en el rechazo a la política de Trump y sus seguidores ultraderechistas y en los objetivos de reducir la carestía y promover el empleo. En sus mítines de apoyo a una y otra candidata, el expresidente Obama describió la contienda como parte de una batalla por la democracia. “No necesitamos especular sobre los peligros que acechan a nuestra democracia. No necesitamos preguntarnos si las personas vulnerables resultarán perjudicadas, ni cuestionarnos hasta qué punto nuestra cultura puede volverse más grosera y cruel. Ya lo hemos visto. Las elecciones sí importan”, dijo Obama en la derechista Virginia. “Todos tenemos más poder del que creemos. Solo tenemos que usarlo”.

La jornada de esperanza en la recuperación de la democracia frente a los abusos de poder, la represión de negros y latinos, el militarismo, la corrupción, la guerra arancelaria y el nuevo imperialismo de Trump culminó con la aprobación en referendo de la nueva distribución de distritos electorales en California. La reforma, con fecha de revisión en 2030, fue lanzada por el gobernador Gavin Newsom con el nombre de Proposición 50 para dar respuesta al trampeo de los distritos electorales impulsado por Trump en los estados republicanos, y acometido ya en Texas. La operación instigada desde la Casa Blanca consiste en dividir o dispersar el voto de los demócratas hacia aquellos distritos donde ganan los republicanos, de modo que queden diluidos y pierdan o no ganen diputados. Con ello se trataba de garantizar la mayoría trumpista en las elecciones de mitad de mandato. Pero Newsom y la mayoría de los californianos le han devuelto la pelota, ante lo que el autócrata, visiblemente irritado tildó la votación de “inconstitucional” y calificó a gritos (con letras mayúsculas) de “un GRAN FRAUDE” la redistribución de distritos en California, sólo en California.