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Acerca de Luis Díez

Periodista, doctor en Ciencias de la Información, autor de varios libros, profesor de Periodismo Político y de Géneros de Opinión de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Madrid. Cofundador de Cuartopoder.es. Corresponsal parlamentario de Diarioabierto.es

La baronesa cultivada

Cuentos y descuentos del sábado (12-08-2023).–Luis Díez

Desconocía la existencia de la baronesa de Pinopar hasta que el vecino de arriba, señor Sipero, elogió la sabiduría vegetal de aquella mujer que, al parecer, mantuvo una gran amistad con la marquesa de Pompadour, quien daría nombre a las infusiones que tomaba el enfermizo François Marie Arouet, más conocido como Voltaire. Según un librito de aquella baronesa, ilustrado como si fuera un catálogo, que el señor Sipero me permitió hojear en la cafetería del pie de casa, aquella aristócrata mallorquina por obra y gracia del archiduque Carlos de Austria sostenía que quienes comen con método son más dados a la meditación que a la vehemencia.

La patata, decía, es un buen alimento para los dirigentes políticos y los magistrados porque desarrolla el raciocinio y produce gran nivelación mental. Así que coman muchas patatas.

La zanahoria es estupenda para las personas que siempre andan disgustadas, malhumoradas y biliosas, pues su ingestión cura la melancolía, los celos, la ira y el deseo de venganza.

Las espinacas son muy recomandables para las personas pusilánimes, ya que aportan los minerales necesarios para fortalecer la voluntad. Todos los generales han consumido espinacas en abundancia. Y ya sabemos que después se convirtió en el vegetal favorito del Popeye de los dibujos animados.

Las aceitunas pequeñas, arbequinas, son extraordinarias para los banqueros, financieros y mercaderes, pues estimulan la minuciosidad, es decir, el aprecio de los peniques, los céntimos y otras fracciones menores de la unidad monetaria. Si se toman con vermú de Reus provocan entusiasmo.

Las calabazas, en cambio, poseen unos aminoácidos muy favorables para los estudiantes cuando las consumen sus profesores, pues desarrollan la comprensión y estimulan la vista gorda.

Entre las coles, la lechuga induce a las caricias y es excelente para los enamorados. Por cierto que al eminente ciclista Federico Martín Bahamontes, fallecido hace unos días –esto no lo decía la baronesa–, no sólo le llamaban el Águila de Toledo, sino también el Lechuga porque, como dice el dicho, entre col y col, lechuga. Y coll en francés significa puerto de montaña, de modo que entre puerto y puerto, allí estaba él. Seis veces quedó campeón de la montaña en el Tour. Honor y gloria. Descanse en paz.

En cuanto a las berzas, repollos y grelos en puré proporcionan tantas calorías a los niños pequeños que si quedan al cuidado de militares les dan mucha guerra y acaban por derrotarlos. Sobre los calabacines y las berenjenas decía la baronesa que suavizan el carácter y son muy recomendables para los alcaldes y gobernantes.

Quienes aspiren a tener ideas poéticas y artísticas, coman judías verdes a todo pasto, porque ellas proporcionan inspiración y armonía. Pero son las judías blancas, al decir de la baronesa, las reinas de los vegetales. Si se comen con manteca o aceite son más vigorizadoras que la carne de res y de pez, reponen el sistema nervioso y aunque parezca feo y resulte fétido, nos ayudan a realizar una función esencial del intestino grueso.

La baronesa refería a continuación las propiedades saludables de otros muchos vegetales, incluyendo las ortigas, que son diuréticas. Y dedicaba varias páginas a las plantas aromáticas: la albahaca, el tomillo, la canela en rama… Sobre las preciadas trufas, favoritas de miles, millones de paladares, sostenía que avivaban el sexo adormecido de las personas de cierta edad.

Luego ya, para demostrar que no carecía de espíritu crítico, ponía de vuelta y media a los guisantes verdes, pues desarrollan la frivolidad y hacen a la gente, especialmente a las mujeres, caprichosas y descuidadas. Eso decía.

Antes de devolver el librillo al señor Sipero eché en falta una referencia a las cebollas, tan habituales en nuestra cocina como las patatas, los tomates y los pimientos. Él me señaló un texto breve, sin ilustración, a modo de apéndice. Lo leí enseguida. “Las cebollas son excelentes para combatir la calvicie. Se frota bien con cebolla la parte de la cabeza donde empieza a clarear el pelo. Esto ocurre porque la piel del cráneo se endurece y se vuelve escamosa, impidiendo el crecimiento del cabello. Tras encebollar la zona enseguida notamos que el jugo ablanda el cuero cabelludo, eliminamos las escamas y el cabello vuelve a brotar”. Eso decía antes de añadir: “Dado que el olor a cebolla puede resultar molesto, podemos atemperar su efecto pasando varias veces medio limón por el área afectada”. Si que era cultivada la baronesa.

Meada regia

Cuentos y descuentos del sábado (05-08-2023).–Luis Díez

Cuentan lenguas de doble filo que hallándose un día en el palco presidencial de la plaza de toros de Las Ventas sintió Su Majestad una gana irresistible de mear y no hallando dónde poder hacerlo se desabrochó la bragueta y dirigió el miembro viril hacia el bolsillo del pantalón del tipo que tenía al lado, que no era otro que el comisario encargado de dirigir la lidia. Al notar éste el calorcillo húmedo del orín que fluía desde su bolsillo y le empapaba el pernil y le encharcaba el zapato se volvió hacia el Rey y le dijo respetuosamente:

–Majestad, se le ha calentado el champan.

–Jajajá –respondió éste, apurando la micción.

Luego, mientras Su Enormidad replegaba la chorra y cerraba la petrina, añadió a modo de disculpa:

–A determinada edad ya no te puedes fiar de la próstata.

–Si señor, por eso a los toros hay que venir meado –le recomendó el comisario.

Miles de amílcares muertos

Cuentos y descuentos del sábado (29-07-2023).–Luis Díez

Los oretanos eran gente pacífica y acogedora. Preferían mezclarse a guerrear. Se llevaban bien con los vetones, los carpetanos, los lobetanos y las demás tribus vecinas. Procreaban sin mayor reparo con sus semejantes de otras tierras y otros valles hasta el punto de tejer estrechos lazos de sangre con los bastetanos y los contestanos del sudeste peninsular. Solían extraer de la tierra algunos minerales y arcillas para realizar utensilios, conocían el valor alimenticio de algunas frutas y vegetales, y en vez de matar a los animales intentaban domesticarlos. Pero entonces llegaron a la costa mediterránea unos tipos armados en unas embarcaciones toscas que nada tenían que ver con las naves de los fenicios, que se dedicaban al comercio de la sal y de otros minerales y metales útiles, y tampoco se parecían a los barcos de pesca de los bastetanos ni de sus hermanos contestanos y edetanos.

Los recién llegados eran gente feroz y mal encarada. Asaltaban, saqueaban y arrasaban los poblados. Su crueldad carecía de límite. Mataban, apresaban y esclavizaban a los aborígenes, de cuyas despensas y tierras se apropiaban a sangre y fuego. Se hacían llamar cartagineses y estaban en guerra contra los romanos. Gran parte de ellos eran nubios del norte de África. Su cabecilla jefe respondía al nombre de Amilcar Barca.

Los estragos de los despiadados invasores llegaron enseguida a oídos de los oretanos. Y también las peticiones de ayuda de sus hermanos de la costa. Pero qué socorro podían prestarles si ellos eran gente de paz, carente de otras armas que no fueran las herramientas de labor, machucas, estacas y piedras. Según documentó el párroco de Montoro, Fernando José López de Cárdenas, en la primavera de 1783, cuando recorría las sierras sobre el valle de Alcudia recogiendo minerales por encargo del conde de Floridablanca, aquellos iberos oretanos dejaron huellas de su pacifismo en los palotes que halló aquel cura en la Peña Escrita, a unos pocos kilómetros de la actual Fuencaliente (Ciudad Real): figurillas bailando en parejas, gente gozosa, encantada de la vida. Las cuevas y roquedales con vestigios ancestrales revelan su carácter pacífico. Ni espadas ni arcos ni flechas ni hachas siquiera. Se celtificaron e incluso se mezclaron con los lusitanos, pero no guerrearon.

Sin embargo, las peticiones de socorro y los avisos de que venían aquellos guerreros sanguinarios (los cartagineses), arrasándolo y quemándolo todo, les colocó en la tesitura de defenderse. Entonces un mozo llamado Orisón tuvo una idea que luego se llamó “estratagema”. Consistía en echar el lazo a algunos animales que no se dejaban domesticar (toros bravos), atarles las patas, cargarlos en carretas empalizadas y llevarlos como donativo, en son de paz, al campamento de los cartagineses. Orisón y los oretanos más fuertes se pusieron manos a la obra. No dudaban de que Amilcar Barca aceptaría el regalo y de que sus guerreros se pondrían muy contentos con tanta y tan buena materia prima para sus festines y cuchipandas.

Guiados por sus amigos y aliados de las tribus ribereñas, Orisón y sus hermanos emplearon varios días en recorrer con sus carretas cargadas con media docena de toros bravos la distancia que los separaba del campamento de Amilcar y sus feroces guerreros. El lugar se llamaba Heliké (después Elche). Además de procurar que los toros no flojearan, los oretanos adornaron sus cuernos con juncos y retamas embadurnadas con sebo y aceite. Cuando llegaron al campamento salió Amilcar en su caballo a recibir el regalo. Entonces prendieron fuego a las testuces de los morlacos y abrieron las jaulas de los carros. Los toros saltaron, azuzados por el fuego, y los guerreros huyeron despavoridos, perseguidos por aquellos animales enfurecidos que los corneaban y desgraciaban a los caballos. Tal fue el pasmo y el pánico de los cartagineses que el propio Amilcar salió huyendo hacia el río, perseguido por un toro embolado, cayo del caballo y murió. No se sabe si se desnucó o se ahogó, pero apareció muerto.

La estratagema había funcionado. Los feroces cartagineses se quedaron sin jefe. Desde Cartago, en la orilla del sur del Mediterráneo, nombraron a Asdrubal hasta que llegó Anibal, que era hijo de Amilcar Barca y había jurado odio eterno a los romanos. Anibal se parecía mucho a su padre, pero era más astuto que él. Viendo cómo las gastaban los celtíberos, procuró hacerse amigo de ellos. ¿Cómo? Primero parlamentando y luego pidiendo la mano (y el resto del cuerpo) de una moza de la que se había enamorado en la colina de Auringis (ahora Jaén). La joven se llamaba Himilce y era hija de un jefe local llamado Mucro, quien aceptó el pacto de sangre y protegió así a las gentes de su tribu. Anibal e Himilce se casaron en Cartagena, donde los de Cartago tenían sus navíos atracados y un gran campamento. Su enlace constituyó una alianza que perduró hasta la invasión romana de lo que llamaron Hispania. Previamente, Anibal compuso un gran ejército que incluía toros bravos y elefantes y marchó contra Roma. Himilce murió mientras su belicoso marido cruzaba los Alpes para guerrear contra los romanos.

La historia jamás se detiene; de aquellos oretanos y demás tribus que habitaron la Península Ibérica en la edad del cobre y sufrieron las invasiones cartaginesa y romana, ochocientos años antes de nuestra era, quedaron muchos vestigios que nos permiten una interpretación cabal de la evolución humana. Hoy, por ejemplo, nadie utilizaría los toros bravos, con teas o sin ellas en la testuz, para combatir, ahuyentar o dar estopa a los enemigos. Pero eso no quiere decir que los Amilcar no sigan cayendo como moscas. Miles han muerto desde entonces. Sin ir más lejos, el verano pasado (2022) murieron ocho personas en los correbous o bous al carrer (suelta de toros por las calles) de las distintas localidades de la Comunidad Valenciana y más de trescientas resultaron heridas. ¿Cuántos más tendrán que sufrir y morir para poner coto a la barbaridad? Las derechas políticas se niegan por sistema a abrir un debate. Que cada ayuntamiento se las averigüe, dicen. Y ahora, con un torero de vicepresidente y consejero de Cultura del gobierno autonómico, sólo se admitirá un argumento: “¡Eh, bou!” «¡Eh, toro!»

Lisonjeros y aduladores

Cuentos y descuentos del sábado (22-07-2023).--Luis Díez

Un día más, Marisa y Fiol se encontraron en el Metro. Hablaron.

–¿En qué andas? –se interesó ella.

–Preparo un pequeño ensayo sobre adulaciones y lisonjas.

–Supongo que no te faltará material –dijo ella. Y a continuación le refirió el caso de una presentadora de televisión tan ávida de agradar al aspirante de las derechas a la jefatura del Gobierno que le llamó “Presidente” aunque sólo era candidato.

–Lo vi –dijo Fiol–, vi al entrevistado mover los labios a modo de sonrisa, señal de que le gustó el tratamiento. La adulación de los poderosos sigue siendo una moneda común.

–Incluso de los prepoderosos –puntualizó ella.

Fiol citó a continuación una expresión tan rastroja como “arrójeme a sus pies”, se refirió a los genuflexos por exceso y no por gimnasia, y comentó la acepción más usual del sustantivo “pelotas”. Marisa desvió la atención de su interlocutor explicado que, en contraste con la lisonja, la periodista de otra televisora que entrevistó al mismo candidato le ofreció la oportunidad de rectificar unas afirmaciones falsas sobre la subida anual de la paga a los pensionistas conforme al incremento del índice de precios al consumo (IPC). Pero el candidato mantuvo su aserto como si fuera una verdad del Evangelio. La periodista paró la bola, evitó que los espectadores comulgaran con ruedas de molino y citó los tres años que los gobernantes de su partido no equipararon las pagas de los pensionistas con el incremento de los precios. Y no sólo eso; a renglón seguido le preguntó en qué se basaba para acusar a su adversario socialista de negarse a colaborar con la Justicia en un caso de espionaje telefónico a mandatarios y dirigentes políticos. El candidato contestó que lo había leído en un teletipo. “¿De qué agencia de noticias?”, le preguntó la entrevistadora. El candidato no se acordaba. Lógico. La verdad es que diez horas antes de aquella grave imputación, los jueces del Tribunal Supremo habían publicado su decisión de cancelar la investigación del caso Pegasus (así se llamaba el asunto) ante la negativa de las autoridades del Estado de Israel a colaborar. Los servicios secretos israelíes había ingeniado aquel dispositivo con el que los espías habían accedido incluso al teléfono del contrincante socialista y presidente del Gobierno de España.

–¿Qué sabemos de ese teletipo? –se interesó Fiol.

–Nada, ninguna agencia de noticias conocida ratificó su existencia.

–Observo, amiga Marisa, un gran declive de la honradez intelectual.

–Debe de ser porque la verdad no interesa, no proporciona cargos, rentas ni ascensos. En cambio, la lisonja y la adulación tienen premio.

–Razón no te falta, amiga Marisa: hoy se adula por un plato de lentejas. Y además se halaga sin el arte de un Polignac, quien, al ser preguntado por la duquesa de Maine qué hora era, contestó que todos los relojes se habían parado ante su belleza y elocuencia. También se cuenta del califa Almanzor que habiendo consultado a dos astrólogos acerca de su destino, uno le contestó que los aspirantes al califato morirían antes que él, y el otro que viviría mucho tiempo más que los que pretendiesen el califato. Con adularle ambos igual, sólo fue recompensado el segundo por su habilidad de preferir el verbo vivir al de morir, que siempre produce mala impresión. Quiere decirse que para adular se necesita arte.

–Me pregunto, amigo Fiol, si sería viable una factoría de lisonjas.

–Desde luego, Marisa. Y de vituperios también.

–Bueno, me bajo en esta. Hasta la próxima.

–Adiós, Marisa.

Candi-datos

Cuentos y descuentos del sábado (15-07-2023 ).–Luis Díez

El candidato ordenó a sus escoltas: “Dejad que las gentes se acerquen a mí”. Estaban en campaña y quería ser apreciado por los electores como un hombre cercano y preocupado por los problemas del pueblo. En un momento de su paseo electoral se le acercó una mujer y le dijo: “Me acuerdo mucho de usted”. El candidato la miró con mucho interés, aunque juraría que no la conocía de nada. “¿Y eso a qué se debe?”, le preguntó. Entonces la mujer señaló un letrero que colgaba en un balcón y dijo: “Cada vez que paso por aquí y leo eso, me acuerdo de usted”. A lo que el candidato le aclaró: “Pero ahí pone ‘vendido’ y yo soy Bendodo”. Ante lo que replicó la mujer: “Ve cómo está usted equivocado”.

La mujer era nuestra amiga Rosa, una malagueña muy salada. Cuando venían elecciones, como ahora, Rosa deleitaba a los amigos con los resultados de sus exploraciones de las listas de aspirantes al Congreso y al Senado que aparecen en el BOE. “La número uno del PP por Huelva se llama Bella Verano…, en invierno no sabemos si seguirá siendo lo que su nombre indica. Y en primavera y otoño, tampoco. Como el PSOE no va a ser menos, también lleva su Bella, Bella Mercedes, aunque la ha puesto de suplente”, nos informaba. “Claro que para hermosa, Hermosinda, esa suplente del PP en Baleares”, añadía.

Algunas veces encontraba la coherencia. “Mira, la candidata del Partido Animalista por Almería es nada menos que María Sol Lechón”. Idéntica coherencia podría darse con la candidata Caballo Perruca si no fuera que va por Resistencia Popular. Esta formación lleva en cabeza al señor Garrote –nos informaba–, de modo que el garrote ya no es vil, ahora es candidato. Y otro tanto ocurre con el señor Gas, que ya no es cámara, sino aspirante a diputado por los autónomos de Alicante.

Como no sabíamos si reírnos o echar monedas y las monedas cuestan dinero, nos limitábamos a sorprendernos de sus hallazgos. Caso curioso en la lista del PP por Barcelona al Congreso. Los dos primeros candidatos, dos hombres, llevan sus diminutivos entre paréntesis. ¿Qué trata Ignacio (Nacho) Martín Blanco de conseguir con ese diminutivo a los 41 años? ¿Y Santiago (Santi) Rodríguez Serra con el suyo a los 59 años? ¿Por qué a la número tres, Cristina Agüera, uña y carne de García Albiol en el Ayuntamiento y las empresas municipales de Badalona no le han puesto (Cris)? El primero de la lista es un chaquetero que pasó de Ciudadanos (Cs) al PP. Hay muchos cambiachaquetas, por ejemplo, la segunda de la lista de la ultraderecha Vox en Huelva, María Ponce Gallardo, que era de Cs. O el cabeza de lista por Barcelona de esos sembradores del miedo y del odio, Juan José Aizcorbe Torra, un faccioso reaccionario que transitó por Fuerza Nueva y el Frente Nacional de Blas Piñar, se metió en el PP de Vidal Quadras como jefe de estudios y programas y ahora es concejal de Vox en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y cabeza de la lista voxida de Barcelona al Congreso de los Diputados. ¿Para qué querrá ese Aizcorbe Torra, un abogado liquidador de empresas, antiguo jefe máximo del grupo de Intereconomía, volver a ser diputado si en los cuatro años que ha ocupado escaño sólo ha hecho tres preguntas por escrito y en comisión?, se pregunta Rosa. Y se responde a sí misma: “A esos cara duras los ponía yo a lijar pirisulina”.

La justicia del vulgo

Cuentos y descuentos del sábado (08-07-2023 ) .–Luis Díez

Mi vecino don Amadeo Citero lleva una vida cultural envidiable. Va a los conciertos del auditorio nacional y asiste a conferencias, recitales de poesía y presentaciones de novedades científicas y literarias en el paraninfo, el ateneo, el círculo mercantil o el de bellas artes. Rara es la tarde sin algún evento cultural en su agenda. Anoche coincidimos al pie de casa, nos saludamos y le pregunté cómo veía la cosa.

–Peor.

–¿Y eso?

–El vulgo empeora: cada vez es más injusto con los mejores y perjudicial consigo mismo.

–No seré yo quien le niegue la razón –dije.

Hablamos un rato, aprovechando el frescor del anochecer. Venía, me dijo, del auditorio de la antigua facultad de Medicina de oír una disertación del eminente Zozaya sobre el bicentenario de Louis Pasteur. Al gran científico francés y universal, padre de la microbiología, debemos avances tan decisivos para la vida como las vacunas, los antibióticos y, entre otros, esa fórmula para evitar la propagación de las enfermedades infecciosas que llamamos esterilización.

–¿Y qué más dijo nuestro Zozaya sobre el gran Pasteur?

–Glosó sus descubrimientos, comenzando por lo que su nombre indica, la pasteurización, vital para la conservación de los alimentos, y terminando por la demostración de la existencia de bacterias y virus nocivos que se cuelan en los distintos organismos y provocan enfermedades contagiosas. En fin, que demostró que los microorganismos no se forman por generación espontánea en el interior de un caldo, del organismo de un pollo, un gusano de seda, un conejo, un ser humano… como creían hasta entonces, sino que omne vivum ex vivo (toda vida sale de vida).

Don Amadeo parecía entusiasmado con la figura del científico. “Pasteur lo pasó mal –dijo en referencia a su vida–; se burlaron de él. ¿Cómo el hijo de un curtidor, un estudiante mediocre de ciencias naturales, física y química, iba a saber más que los mejores médicos? Sin embargo, el cirujano inglés Joshep Lister aceptó y desarrolló sus teorías sobre la esterilización. Este Lister es considerado hoy en día el padre de la antisepsia moderna. Di tu que Pasteur aguantó las befas y perseveró en sus experimentos y mantuvo su lucha contra el daño de los patógenos y acabó obteniendo el reconocimiento de la Universidad de la Sorbona”.

Ya en el ascensor, mi cultivado vecino se refirió a la reflexión de Zozaya sobre si Pasteur era consciente de que sus esfuerzos iban a suponer la transformación de toda la medicina contemporánea. Bueno, sus experimentos acerca de la rabia, que han acabado por curarla, demuestran que sí. Eso no quita para que el vulgo glorifique antes a quienes lo esclavizan que a los que le ayudan a avanzar. Y añadió nuestro Zozaya: “Ved por qué no se ha concedido a Pasteur la glorificación que a Bonaparte, olvidando que no es lo mismo hacer rabiar que curar la rabia, ni investigar las causas de la vida que aniquilarla, para conquistar un laurel”.

–Pues sí, el vulgo empeora –tuve que admitir.

Quedas derogado

Cuentos y descuentos del sábado (01-07-2023).–Luis Díez

–¡Hombre, Fiol! ¿Cuánto tiempo sin verte? –Le saludó ella al verle subir al vagón.

–Pues sí, un poco.

–¿Has estado de viaje?

–Podría decir que sí, pero en realidad he estado unos días en una Casa de Salud.

–Vaya por dios… Dicen que la tuberculosis está repuntando.

–Me refiero a una casa de salud mental, un manicomio o centro psiquiátrico. Pero no es nada grave, te lo aseguro. Me sentía un poco pasado de rosca y aprovechando la cercanía con mi domicilio decidí someterme a una revisión. Me dieron fecha enseguida. Aunque las constantes mentales estaban bien, me detectaron patinazos neuronales preocupantes y decidieron dejarme ingresado en observación.

–¿Y qué tal la convivencia con los internos?

–Los aguanté como pude, qué remedio. Había un gigantón, un Hércules que engullía todo lo que se podía masticar, incluidas las peladuras de naranjas, de plátanos… ¡Qué tío! Siempre estaba buscando algo comestible.

–Vamos, que para ese no había yogures caducados.

–Le llamaban Vientre de Acero. Después del almuerzo se sentaba a reposar y solía decir: “Ya sólo me faltan cinco años para la metamorfosis”. Le pregunté en qué se quería convertir y me dijo: “En el ejemplar de la raza porcina más prominente de Rebelión en la Granja”.

–Je, je. Bueno, al menos había leído a Orwell.

–El problema de aquel hombre era otro, un enemigo de mirada fría, musculoso y barbado, que se creía jefe permanente y supremo de la extrema derecha nacional y le llamaba “maldito cerdo marxista” y lo quería fusilar. “Hombre, don Jefe, no sabe que eso de fusilar ya no se lleva”, le dije yo. “Bueno, bueno, igual se vuelve a llevar; entre tanto ya se ocupará mi socio y correligionario de la derechita cobarde de derogarlo”.

–Por Júpiter, Fiol, qué nivel político.

–Si, muy alto. Había una señora que exigía trato de alteza y otra más joven que decía ser su hija, aunque no eran parientes lejanos siquiera. La junior aseguraba haber sido la mejor amante del rey, prestado un gran servicio a la Patria y preservando la buena reputación de su majestad al impedir que hozara con pelanduscas de poca monta. La sénior se sentía muy orgullosa de la hija y las dos reclamaban los honores que les correspondían. Otro ejemplar bastante curioso decía ser presidenta de la mejor autonomía del reino y después de haber privatizado los grifos del agua caliente y de salir victoriosa de las elecciones quería privatizar los del agua fría y todos los servicios públicos. Me esforcé en explicarle que no se puede privatizar el patrimonio común en beneficio de unos pocos, por mucho dinero que paguen, y que hay bienes como el sol, el agua, el aire, los árboles, las calles… que son de todos, pero la mandataria no se movía de la famosa frase: “Pues el que quiera (esto, lo otro, lo de más allá) que lo pague, y punto pelota”. Privatizar e implantar tarifas era su objetivo.

–Ya veo que no te ha faltado tarea.

–Y que lo digas. El más astuto se hacía llamar futuro presidente del gobierno. Era un tipo de mirada dudosa, nariz aquilina y apariencia de mozo viejo que siempre andaba de cabildeos con unos y con otros. Con el mayor sigilo repartía embajadas, carteras ministeriales, credenciales de altos cargos, delegaciones y subdelegaciones de gobierno y demás prebendas entre amigos, parientes y correligionarios del partido. Le pregunté si tenía programa para España y me contestó: «Si, claro, y la prioridad es vivir mejor». No dijo quién. Le pregunté: “¿Y si no gana?” Y contestó: “Ganaremos, seguro”. “Ya, pero si no suman”, objeté. “En ese caso derogamos al que gane”, respondió. A lo que su correligionaria privatizadora y tarifaria añadió: “O si no, impugnamos los comicios hasta que los jueces nos den la razón, y punto pelota”.

–Joer, qué gente. ¿Cuántos días estuviste ahí?

–Al cabo de una semana sospeché que querían volverme loco, así que les dije lo de Trías y añadí: “Que os folle un diplodocus”. Y me largué.

–Bien hecho. Yo me bajo en esta.

–Bueno pues adiós Marisa.

–Hasta la próxima, Fiol.

La mató porque era suya

Cuentos y descuentos del sábado (24/06/2023).–Luis Díez

–En España no hay violencia machista.

–¿Eso quién lo dice?

–Lo digo yo.

–¿Y quién es usted para decir eso?

–¿Es que no lo ve? ¡El frutero, coño!

–¿De Vox, claro?

–Pues sí, ¿qué pasa?

–¡Ah…cabaramos! Otro negacionista.

–¡Negacionista ni hostias!

La mujer se ahorró el esfuerzo de ilustrar al necio con algunos datos de la sangrante realidad y lamentó en galego: “Mexan sobre nós e temos que dicir que chove” (Mean sobre nosotros y hemos de decir que llueve).

Luego, mientras se alejaba, se preguntó cuánto tardaríamos en llegar a los “crímenes pasionales” del pasado, al “la mató porque era suya”, a las doctrinas del psiquiatra militar Vallejo-Nájera Lobón (el Menguele de Franco) que negaban “el honor” a la mujer y se lo atribuían al marido, de modo que si ella mancillaba su honor (se iba con otro, por ejemplo), él podía matarla y quedar exonerado de condena por su acción criminal, invocando la llamada “venganza de la sangre”. Este precepto fue rescatado por la dictadura de la legislación penal del siglo XIX, se aplicó a discreción para imponer una moralidad férrea a las mujeres en aquella “España una, grande y libre”, y se mantuvo en el Código Penal español hasta finales de los años sesenta, ya muerto y bien muerto el leal consejero y amigo del enano asesino de El Pardo. Diez años después, en 1977, las nuevas Cortes democráticas eliminaron “el adulterio”, otro precepto incorporado también contra la libertad de las mujeres por aquel franquismo que ahora sirve de guía al rollizo jefe de Vox y no repugna a su aliado y colega Feijóo.

DOÑANA y 5/ Del robo del agua al ‘gran pelotazo’

Madrid, 26-05-2023.– Luis Díez

Según la evidencia de Sexto Empírico, Doñana es una joya de Andalucía, de España, de Europa y de la Humanidad. Es el humedal más importante del Viejo Continente. Cientos de miles de aves dependen de sus marismas para criar, pasar el invierno o para descansar durante su migración anual a África. En la marisma de Hinojos se posan a comer y descansar en su largo peregrinar. En invierno se refugian aquí los ánsares y las grullas procedentes de los países del norte de Europa. Más tarde, en primavera, pasan miles de aves migratorias procedentes de África como los moritos, las garzas imperiales… Vale recordar que el Parque Nacional se funda en 1969 por su especial importancia para la avifauna y por tener dos especies en peligro de extinción como son el lince ibérico y el águila imperial ibérica. También por la combinación de ecosistemas tan dispares –bosque y matorral, dunas y playa, marismas y vera– en un área tan pequeña.

Estampa de la marisma en una laguna del parque

Todo esto que cualquier profano puede leer en la reseña de Wikipedia sobre el municipio de Hinojos se puede completar con otros datos igualmente ciertos: 365 especies de aves (más de 500.000 de invernada todos los años), 21 especies de reptiles, 11 de anfibios, 20 de peces de agua dulce, 37 de mamíferos no marinos (entre ellas el lince ibérico) y unas 900 especies de plantas. Los científicos del CSIC que trabajan en la Estación Biológica aportan conocimientos fundamentales para la preservación de la fauna y la flora, pero también para el desarrollo y el progreso de los humanos en todos los campos, desde el bioquímico al de la salud, pasando por el técnico y el de la ingeniería aplicada. Quizá sea necesario formular algunas preguntas en boca del apicultor de origen gallego Beni Casqueiro (la polinización natural de los campos de fresas requiere una colmena por hectárea): “¿Imaginas un país un poco más grande que Luxemburgo donde los animales campen a sus anchas? ¿Un país donde la armonía y la belleza te sorprende todos los días? ¿Un país donde 450 especies animales viven en armonía? ¿Un país con más de 900 especies de plantas en el que uno de cada tres pasos lo das por un espacio protegido? Ese país que representa el 0,58% del territorio de la amada patria y es Doñana?”

Flamencos en la laguna de El Rocío, hace tres años.
Marisma de El Rocío en la actualidad

Beni enfatiza el término “patria” y el observador intuye su intención de apelar a la derecha política, esos dirigentes del PP y sus aliados de la ultraderecha oxida y “voxida” más patriotas que nadie, pero cuya única ley viene dictada por la avaricia y el afán de engrosar la cartera. Saben que Doñana se muere de sed debido al cambio climático, pero no renuncian al asedio del parque natural y se disponen a aprobar en el Parlamento de Andalucía una ley presentada por el PP con el apoyo de Vox para legalizar cientos de hectáreas de regadío ilegal para la producción de los frutos rojos bajo plástico y los más de mil pozos clandestinos existentes. La organización WWF (siglas en inglés de Fondo Mundial para la Naturaleza) nació precisamente en Doñana, donde mantiene un observatorio permanente, y ha aportado a las autoridades españolas y europeas unos informes que cifran la sustracción anual de agua entre siete y nueve hectómetros cúbicos (cada Hm3 equivale a un millón de metros cúbicos) al parque nacional por parte de los cultivadores sin derecho a riego. Con los arroyos secos y el agua superficial menguante, esos pinchazos permiten mantener 1903,7 hectáreas de cultivo con regadío ilegal en detrimento de la flora y la fauna del parque.

El “asedio” denunciado desde hace diez años por WWF ante los organismos internacionales ha servido de base a las inspecciones y advertencias reiteradas de la Comisión Europea, que, finalmente, interpuso una demanda judicial contra el Estado español. El resultado fue la condena del Tribunal Europeo de Justicia, publicada hace casi dos años (junio de 2021) por ignorar las extracciones ilegales y no adoptar las medidas necesarias para mantener los hábitats protegidos. La condena puede suponer una multa mil millonaria por parte de la Comisión Europea si el Estado español no clausura los pozos ilegales que aguijonean el acuífero, una masa de agua subterránea bajo los 2.400 kilómetros cuadrados del parque, cuya extracción requiere perforaciones cada vez más profundas. Y ya rebasan los 180 metros en vertical.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) instó al cierre de los pozos ilegales y comenzó el año pasado a supervisar el sellado que siete titulares de tierras acometieron voluntariamente. La ejecución forzosa por la captación ilegal de agua afectaba entonces a 71 pozos, la mayoría en el término municipal de Almonte, el más extenso, pero también a Lucena del Puerto y Rociana del Campo. Los inspectores de la CHG, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, del que es titular la vicepresidenta Teresa Ribera, han documentado unas setecientas perforaciones ilegales, de obligada supresión y sellado.

Para entender la problemática del latrocinio del agua hay que tener en cuenta el Plan Especial de ordenación de las zonas de regadío ubicadas al norte de la corona forestal de Doñana, que fue aprobado en 2014 por la Junta de Andalucía con el apoyo del sector agrícola después de siete años de siete años de trabajo. Según el WWF, el plan es manifiestamente mejorable, pero es el único instrumento para poner orden en el “caos de cultivos existe alrededor de Doñana”, para dar seguridad jurídica a los agricultores y para asegurar la conservación del acuífero. Sobre los criterios del Plan, los expertos de WWF elaboraron en 2020 un informe para determinar qué superficie de regadíos tendría que ser eliminada por su puesta en riego con posterioridad a 2004 y a 1992 (leyes forestales) para las situadas en Monte Público, por encontrarse en zona protegida (Zona A, de especial protección de los recursos naturales) o por no haberse regado durante más de tres años consecutivos, tal y como establecía el Plan Especial. Y los cálculos determinaron que “al menos 1.653 hectáreas de las 10.000 existentes deberían ser eliminadas”. Posteriormente WWF actualizó y elevó esta superficie a las ya citadas 1.903,7 hectáreas de regadío con agua robada al acuífero del parque nacional.

A pesar de la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia, el gobierno del PP en la Junta de Andalucía ya intentó en 2022 legalizar el latrocinio del agua, aunque la quiebra de su coalición con Ciudadanos, provocó nuevas elecciones generales y retrasó la legalización de las tierras que iban a ser declaradas de regadío y en las que, de hecho, hay cientos de parcelas de cultivo del oro rojo bajo túneles de plástico. Después de los comicios, la derecha volvió a la carga con su proposición de ley. La iniciativa de la formación política de Moreno y Feijóo contó con el respaldo de la ultraderecha en el Parlamento andaluz, que la tomó en consideración el 12 de abril de este año 2023 y emprendió su tramitación sin atender las advertencias de las autoridades de la UE sobre la protección medioambiental del parque, Patrimonio de la Humanidad, y las multas millonarias para España. A pesar del estado crítico de los humedales, el argumento principal del presidente de la Junta consiste en que se necesita esa regulación “por el impacto económico” de la agricultura en la zona.

Moreno Bonilla y la patronal del oro carmesí no se cansan de repetir que el sector “da empleo a 100.000 trabajadores”. En los terrenos afectados conviven agricultores legales e ilegales. Con el proyecto de ley, cuya tramitación parlamentaria “por vía de urgencia” ha quedado en suspenso hasta después de las elecciones locales del domingo, 28 de mayo, se trata de legalizar los cultivos en unas 1.600 hectáreas (la derecha dice que 800), según la extensión reconocida por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). Las explotaciones sin permiso de extracción que serían legalizadas se encuentran en los municipios de Almonte, Bonares, Lucena del Puerto, Moguer y Rociana del Condado. Aunque los autores del texto han introducido una modificación básica respecto al de 2022 –“el agua procederá de forma prioritaria de la superficie”– la recalificación parcelaria de secano a regadío y la falta de agua en la superficie contradice, de hecho, esa previsión y augura la legalización del expolio del menguado acuífero Almonte-Marisma.

El presidente de la Junta invoca la ley de 2018 que preveía la transferencia de 19,99 hectómetros cúbicos desde la demarcación hidrográfica de los ríos Tinto, Odiel y Piedras a la del Guadalquivir. Dice que con ese trasvase (19,99 millones de metros cúbicos, es decir, 199.900.000.000 litros) se mantendría el equilibrio hídrico de la zona sin afectar al área de especial protección. En tal sentido ha enviado documentos a Bruselas y a Madrid, atribuyendo a las confederaciones hidrográficas, dependientes del Gobierno central, el incumplido la norma. Sin embargo, pocos trasvases para el riego se pueden hacer desde los cauces cada vez más exiguos de los ríos mencionados y cuando la demanda prioritaria de los ayuntamientos pasa por cubrir las necesidades (crecientes en verano) de la población. Esto que entienden y asumen las comunidades de regantes legales del Marco de Doñana es esgrimido por los líderes del PP (incluido su presidente Feijóo) para mantener la tramitación de la proposición de ley. Y culpar, de paso, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de “secar Doñana”. Lógico. “Non piove ¡Porco Governo!” Cualquier argumento vale para esconder la mano después de tirar la piedra

Sin embargo, el problema es poliédrico: la Comisión Europea tilda la norma que la derecha pretende sacar adelante de “violación flagrante” de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE. El director del Consejo de Participación de Doñana, el CSIC, las asociaciones ecologistas y el Ejecutivo estatal rechazan la iniciativa. En una carta de la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera al presidente andaluz, Moreno Bonilla, le pedía que no siguiera adelante con la iniciativa porque “la protección de Doñana es un asunto del máximo interés ambiental, social y legal, tanto de los españoles como de las instituciones europeas como de los amantes de la naturaleza a nivel mundial”. Tras la toma en consideración de la iniciativa (70 votos del PP y Vox), Ribera afirmó que el Gobierno interpondrá recurso ante el Tribunal Constitucional y reafirmó la decisión en una carta a la Comisión Europea. El presidente Sánchez fue tajante: “Doñana no se toca”. Y a todo ese rechazo se suma una cara más del poliedro: el daño a la reputación de los frutos rojos onubenses en los mercados europeos y los primeros síntomas de los consumidores del rechazo a las “fresas ilegales”.

El presidente andaluz Moreno Bonilla, premiado por los empresarios de los frutos rojos una semana después de impulsar en el pleno del Parlamento de Andalucía la ley que viene a legalizar las tierras de regadío ilegal. Foto de Freshuelva.

Pero nada de eso importa a la derecha y sus mentores. Nueve días después de que el PP y Vox ratificaran en el pleno del Parlamento Andaluz la decisión de legalizar las tierras de regadío no calificadas como tales, la entidad Freshuelva, creada a finales de los años ochenta, que presta asesoramiento y contribuye a las investigaciones sobre la mejora de los frutos rojos, concedió a Moreno Bonilla el premio “fresa de oro”. Esta asociación agrupa a más del 90% de los productores de fresas. En una gala en la que se entregaron premios a otros destacados personajes (empresarios, comercializadores, el presidente de una comunidad de regantes, el de una empresas transportista con centros logísticos en varios países de la UE y el representante de un grupo periodístico), el presidente andaluz enfatizó: “Somos la primera potencia agroalimentaria de España. Tenemos que tomar decisiones. De ahí que estemos apostando decididamente por más y mejores infraestructuras hídricas”.

El ministro de Agricultura, Luis Planas, al que también premiaron, no acudió a una gala en la que el monólogo de Moreno Bonilla cosechó largos aplausos. Elogió el esfuerzo de los agricultores desde hace cuarenta años y, sobre todo, dijo lo que algunos querían oír al exigir “más y mejores infraestructuras hídricas”. ¿Qué significa esto? Que quiere trasvases como sea. Pero hay más. El secretario general de WWF, Juan Carlos del Olmo, llama la atención sobre otro hecho fundamental: los agricultores con tierras de secano que riegan ilegalmente van a ver reconocidos unos derechos de regadío basados en la hipótesis del trasvase de los ríos Tinto-Odiel-Piedras. Y ese reconocimiento supone, de pronto, una revalorización de cada hectárea de secano, que multiplica un cien por cien su valor, pasando de entre 6.000 a 10.000 euros por hectárea a 60.000 y 100.000 euros, según las tasaciones actuales. “Además del acoso a Doñana, está en juego un gran pelotazo”, concluye Del Olmo.

DOÑANA 4/ La crueldad del mercado

Madrid, 25-05-2023.– Luis Díez

Algunos datos. En el año 2000 el profesor de la Universidad de Vechta (Alemania) e investigador en la Universidad de Sevilla Andreas Voth aportó una comunicación al III Congreso de Ciencia Regional de Andalucía sobre “el desarrollo comercial de la fresa de Huelva”, según la cual esta provincia producía 340.000 toneladas del preciado fruto rojo, el 90% de la producción en el conjunto de España, y exportaba 150.000 toneladas, mayormente a los países europeos. Hoy Huelva produce el 98% de los frutos rojos del país, el 30% de la producción europea, y exporta a la Unión Europea y al resto del mundo las apreciadas frutas por valor de 1.392 millones de euros, según los datos oficiales correspondientes a la campaña 2021-22. Una riqueza inmensa y creciente que los onubenses han obtenido a pulso, con investigación y tecnología, esfuerzo, asociación y pasión. También con el apoyo político e institucional de los diferentes gobiernos de la Junta de Andalucía.

Pronosticaba el profesor Voth cómo desde su centro pionero en Palos de la Frontera y Moguer (ya entonces el delicioso fresón de Palos había dado la vuelta al mundo como Juan Sebastián Elcano hace 500 años) los cultivos de fresas se irían extendiendo hacia el entorno del Parque Nacional de Doñana, aunque estimaba que el mercado regularía la dinámica de transformación en regadío de aquellas tierras. Con datos de Juan Manuel Jurado, el municipio de Almonte, el más extenso de Doñana, tenía entonces 950 hectáreas de regadío dedicadas al cultivo de fresas. En la actualidad, según cifras de la Junta de Andalucía, Almonte posee 3.356 hectáreas de cultivo bajo plásticos, de las que más de 2.900 están dedicadas a los frutos rojos.

Desde la celebración de aquel congreso, bajo el lema “Identidad regional y globalización”, hasta el día de hoy ha cambiado el paisaje y el uso del suelo a una velocidad impresionante, directamente proporcional a la ambición (y avaricia) de los propietarios de la tierra, los intermediarios y la demanda de los consumidores en todo el mundo. La sustitución de pinares y cultivos de secano por campos de fresa bajo túneles de plástico con riego localizado no sólo en la superficie, sino, sobre todo, en los acuíferos del subsuelo que aportan el líquido elemento a las lagunas y humedales del Parque Nacional de Doñana, no han parado de crecer hasta hoy. Simultáneamente, el Instituto Geológico y Minero comenzó a realizar estudios sobre el impacto en el acuífero principal del Parque Nacional de Doñana y a finales de la década pasada ya cifraba en más de cincuenta hectómetros cúbicos el uso del agua para regadíos. Los cierres de pozos por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (Administración Central) se cifraron en más de 1.200 antes de la polémica sobre el robo del agua y la proposición de ley autonómica del PP y Vox que pretende legalizar las tierras de regadío con agua robada al acuífero.

Dice el último informe de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta que “los municipios productores de frutos rojos han duplicado o triplicado su superficie de cultivo bajo plásticos en la última década y media”. El informe aporta datos de 2019 y cita a Lucena del Puerto, Rociana del Condado, Bonares y Almonte, en la corona hidráulica del norte de Doñana, como los municipios donde mayor fuerza ha tenido este fenómeno, junto con Moguer. De modo que, como decía hace veintitrés años aquel alemán de fisonomía escueta, pelo blanco y rostro pálido (el profesor Voth) el mercado (el éxito de la exportación) ha incrementado los cultivos extra tempranos de primor. Y ese éxito ha incidido en los cambios sociales y económicos por la fuerte demanda de mano de obra, las altas inversiones realizadas y por los servicios relacionados con el sector fresero. El auge tuvo efectos hasta en Castilla y León (Segovia, Ávila y Valladolid), donde se estableció el subsector de viveros de la fresa vinculados con la producción onubense.

Sobre el factor humano, también objeto de varios estudios, las profesoras de Economía Aplicada de la Universidad de Huelva Blanca Miedes y Dolores Redondo explican: “La especificidad y la intensidad de la producción necesita un volumen importante de mano de obra eventual durante los meses de recolección (de enero a junio). Las estimaciones del sector cifran esas necesidades en siete trabajadores por hectárea en producción”. En las campañas entre los años 2004 y 2010, los jornaleros necesarios oscilaron entre 50.000 y 70.000. Hoy las organizaciones empresariales hablan de 100.000 trabajadores, de los que 90.000 son temporeros y el resto fijos.

A las necesidades laborales en los túneles de plástico y las naves de manipulación y envasado se añade la producción de cítricos, que necesitan mano de obra todo el año, y cuya campaña de recogida coincide con la de los frutos rojos. Puesto que los trabajadores locales son insuficientes, los productores han de recurrir a inmigrantes, principalmente mujeres. Primero fueron las polacas y después las rumanas y las búlgaras. En la campaña 2006-07, el 90% de los contratos en origen se realizaron en Rumanía. Las profesoras Miedes y Redondo dijeron en un congreso feminista en Zaragoza que la preferencia de los empresarios agrícolas por la mano de obra femenina se debía a sus cualidades y comportamiento. Citaron las declaraciones de un patrón fresero en la prensa local: “Las manos de las mujeres son más adecuadas para la recolección de la fresa, que es muy delicada. Además, la convivencia en el campo es muy estrecha, y ellas generan menos conflictos. Y no van a la discoteca, no fuman, no beben. Se concentran mucho más en trabajar y ahorrar”.

A partir del acuerdo con Marruecos (2001) comenzaron a llegar mujeres del país vecino. Aunque inicialmente suponían el uno por cien de la inmigración empleada en los campos, poco a poco fueron creciendo hasta rebasar la cifra de 10.000 mujeres prevista en el cupo de 2019 hasta convertirse en la actualidad, con un cupo de 15.000 inmigrantes anuales, en el principal colectivo de temporeras. Además de mantener la contratación de trabajadoras rumanas, los cultivadores han extendido las ofertas laborales para traer personal de Ecuador y Honduras, pero la respuesta ha sido muy baja, con apenas 800 trabajadoras en la penúltima campaña. Los empresarios pagan el viaje para venir, pero no para volver. Y lógicamente, les trae a cuenta la cercanía de (Marruecos). “Algunos productores –dice el colmenero Beni en lo que se asoman a la Catedral efímera que están elevando en el paseo central de Almonte– echan mano de los inmigrantes de los asentamientos. Muchos carecen de papeles porque han llegado clandestinamente o se han jugado la vida en las pateras y otros se han quedado después de los primeros contratos en origen. Durante el Ramadán no faltan empresarios que los meten a trabajar por la noche”.

Los asentamientos son parte del paisaje cambiante en las últimas décadas. Dice un informe del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, del que es titular Ione Belarra: “Los asentamientos rurales, a partir de la década del 90, tienen una relación directa con la transformación de la agricultura intensiva en invernaderos, y las necesidades habitacionales de la mano de obra que acude a esas zonas”. El informe es de abril de 2022 y está realizado con el trabajo de campo que realizan varias ONG, entidades humanitarias, sindicatos y organizaciones empresariales. En Huelva, donde el 22% del empleo es rural (la media estatal se sitúa en el 4,4%), se contabilizan 16 núcleos chabolistas rurales a pocos kilómetros de los pueblos freseros. Curiosamente en el municipio de Almonte, el tercero en número de habitantes, con El Rocío y el creciente núcleo turístico de Matalascañas, gran consumidor de agua, no hay chabolas de inmigrantes. Cierto es que el informe ya advierte que sólo se han incluido asentamientos con más de 20 personas residentes.

Según esos datos oficiales en Lepe se cuentan cinco barriadas de infraviviendas, cuatro de ellas situadas en el núcleo urbano y la quinta a medio kilómetro. La mayoría de sus habitantes son trabajadores de Senegal, Mali y Guinea, de los que algo más del 30% carecen de documentación. Los marroquíes prefieren crear núcleos propios, aunque admiten la vecindad de senegaleses y ghanenses. De esos cinco núcleos consignados en Lepe (segunda localidad de Huelva en número de habitantes) sólo hay uno con mayoría de mujeres (45 frente a 15 varones) y dos en los que el número de indocumentados se cifra en el 80%.

En Lucena se cuentan siete núcleos chabolistas en el campo, el más cercano, a 6 kilómetros del pueblo. En uno, situado a 10 kilómetros del pueblo y habitado por marroquíes y rumanos, desvivían en condiciones penosas 17 niños y 13 niñas. Según el informe había 45 niños en el conjunto de los campamentos. Los tres núcleos chabolistas registrados en Moguer están también fuera del pueblo, a cuatro, cinco y seis kilómetros. Como en los demás municipios freseros, sus moradores proceden de Ghana, Guinea Ecuatorial, Mali, Marruecos y Rumanía.

Incendio de un asentamiento de inmigrantes en Palos de la Frontera el 13 de mayo pasado. El alcalde y diputado del PP se negó a prestar un albergue provisional a las personas que lo perdieron todo. Foto de ‘La Mar de Onuba’

Pero es en Palos de la Frontera donde se registra el mayor campamento de infraviviendas de los inmigrantes temporeros, con unos mil habitantes: 820 hombres y 130 mujeres de las nacionalidades citadas. Como en los demás casos, construyen sus chabolas con materiales de desecho procedentes de los invernaderos, tales como plásticos, cartones, palés de madera, cuerdas y tubos de riego. Los incendios, casi siempre atribuidos a causas accidentales y casi nunca investigados a fondo, han vuelto a arrasar de nuevo (13 de mayo) un asentamiento en Palos. Unos cuatrocientos inmigrantes lo perdieron todo, incluidos sus coches. Y lo más sorprendente: el alcalde y diputado nacional del PP Carmelo Romero Hernández, un tipo al que le tocó el gordo de la Lotería de Navidad (400.000 euros, según declaró en el Registro de Intereses del Congreso) se desentendió de las víctimas y se negó a que fueran acogidas en instalaciones municipales.

Desde Andalucía Acoge dicen: “Da igual que sean grandes comunas chabolistas, edificios abandonados, casetas de luz o de aperos reutilizadas como vivienda, campamentos con vehículos de personas nómadas… Todos comparten el hecho de estar vinculados al trabajo en explotaciones agrícolas y de ser una población claramente racializada que no es reconocida como vecina”. Esta ONG ha estudiado el caso de las mujeres marroquíes “sin derecho de vecindad” y explica cómo las que deciden no retornar tras agotar el contrato quedan en una situación administrativa irregular en España. “Se inicia entonces un proceso de exclusión que se agrava con la necesidad de mantener los ingresos mínimos para la subsistencia. Así, muchas de estas mujeres optan por pasar de trabajar irregularmente en los campos de Huelva a trasladarse a otros territorios como Almería o los Llanos de Zafarraya en la provincia de Granada”. Algunas acaban siendo captadas por proxenetas y redes de trata que las explotan en burdeles, cuando no en los propios asentamientos, denuncia esta ONG.