Archivo por meses: septiembre 2025

Trump y Netanyahu se estrellan contra la ONU

Luis Díez.

Las sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebradas durante la semana en su sede de Nueva York han proyectado la exigencia casi unánime al Estado de Israel de que ponga fin al exterminio de palestinos de Gaza. Incluso Donald Trump, el gran aliado y amigo del presidente israelí, Benjamín Netanyahu, se sumó al clamor de que pare la masacre. Cierto es que Trump no viene de trompa sino de “trampa” y que el potentado que preside el país más poderoso y temible del globo (en armas y capacidad destructiva) no ha alcanzado el privilegio que atribuía Albert Camus a los seres más evolucionados: ser rey de sus humores. Pero el hecho de que corrigiese a Netanyahu y anunciara que este lunes va a ponerle las peras a cuarto para que acabe con la guerra y renuncie a la anexión de la Franja, abre un rayo de esperanza de paz en Oriente Medio.

Se nota, en todo caso, que el inestable, cínico y contradictorio presidente de Estados Unidos (EEUU) no desea verse envuelto en la acusación política, de momento, de cómplice del genocidio contra el pueblo palestino. Se ve que el anfitrión de los jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la asamblea anual de la ONU se debió de sentir altamente impresionado por la estampida de casi todas las delegaciones, menos la estadounidense, ante la presencia del criminal Netanyahu en la tribuna de oradores. Y se comprende, en fin, que un personaje que hace ocho meses anunciaba la conversión de Gaza en un territorio turístico similar a la Costa Azul francesa, con resorts, casinos y toda suerte de negocios manejados por Israel y EEUU para satisfacer a visitantes y veraneantes millonarios, haya acabado aceptando, al menos en apariencia, la realidad insoslayable.

La ONU, horrorizada por la masacre de Israel en Gaza, ha tomado nota de los crímenes de guerra y del genocidio perpetrado por orden de Netanyahu –aunque el tipo se sigue escudando en la aplicación de la ley del talión contra los terroristas de Hamas que irrumpieron en el festival de música de Reim, en territorio israelí, el 7 de octubre de 2023 y mataron, dice él, a “más de mil personas” (sobre el terreno se recogieron 364 cadáveres)–, pero también ha exigido a Trump y a los mandatarios de otros países de la OTAN que no sigan suministrando armas al genocida.

Para eso sirve la ONU, por más que Trump la ridiculice y obstaculice. Para eso, y para proyectar al conjunto del mundo el reconocimiento del Estado de Palestina que, siguiendo el ejemplo de España hace un año, han firmado ahora Francia, Portugal, Bélgica, Malta, Reino Unido, Australia y Canadá. Esa decisión significa un inequívoco apoyo a la paz y a la convivencia que han de ser negociadas entre los dos Estados soberanos e independientes en pie de igualdad. Es decir, todo lo contrario al apartheid y el gradual exterminio de palestinos que viene practicando Israel y que ha acelerado con más de 65.000 muertos por hambre, disparos y bombazos desde hace dos años para apoderarse de la Franja de Gaza. Las dos treguas y la devolución de los rehenes apresados por Hamas hace dos años le han importado una higa a Netanyahu, quien no ha dudado en romper las treguas y bombardear a los negociadores palestinos en Doha (Catar), como prueba de que su estrategia es el exterminio.

La semana de la diplomacia por excelencia ha servido también para que Trump exhiba su absoluto desprecio a la diplomacia, precisamente. El mandatario venía de presidir el homenaje multitudinario a su amigo y valedor ultra ortodoxo del movimiento MAGA, Charlie Kirk, celebrado en Arizona. Acababa de proclamar su “odio a los oponentes”, en contraste con el mensaje de Erika, la viuda de Kirk, quien dijo que perdonaba al asesino de su marido y afirmó que “la respuesta no es el odio, sino el amor”. Se colocó en la tribuna de oradores y con un tono ora irritado, ora irónico y burlesco, perpetró un monólogo plagado de falsedades, dicterios y reproches al resto de los países occidentales, sobre todo, por no secundar sus políticas de persecución de los inmigrantes y por seguir primando las energías limpias y renovables para preservar la vida frente a la amenaza catastrófica del calentamiento global y el cambio climático.

El primer ataque de un airado Trump fue contra la ONU, precisamente, a la que acusó de no servir a la paz y no ofrecer más que “palabras vacías”. Ante el pasmo de muchos jefes de Estado y de Gobierno lanzó su consabida bola molondrónica: “Acabé con siete guerras, negocié con los líderes de todos y cada uno de estos países y ni siquiera recibí una llamada de las Naciones Unidas ofreciéndose a ayudar a cerrar un acuerdo”. Y a falta de otro recurso, aprovechó la circunstancia de que una escalera mecánica se paro mientras subía su esposa Melania y el hecho de que el cristal invisible que permite leer los discursos sin hacer el pajarito tuviera poca nitidez, para rematar su invectiva: “Estas son las dos cosas que recibí de las Naciones Unidas: una mala escalera mecánica y un mal teleprompter. Muchas gracias”.

Como es sabido, Trump retiró a EEUU de organismos de Naciones Unidas como la UNESCO, el Consejo de Derechos Humanos y canceló su aportación para la cooperación y el desarrollo, así como la ayuda contra el hambre y la acción humanitaria a favor de los refugiados y desplazados por las guerras, tiranías y catástrofes. Al igual que ya hizo en su primer mandato, también se retiró de la Organización Mundial de la Salud. Eso sin contar que EEUU ha dejado de pagar sus deudas a la organización desde que Trump asumió el cargo en enero y que aún tiene atrasos de 2024. Por si fuera poco, el campanudo presidente está aplicando una política de visados miserable y selectiva, como corresponde al individuo que dice odiar a sus oponentes. Así, ha impedido al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, asistir a las sesiones de la Asamblea General y ha impuesto restricciones a la representación iraní.

En este punto, cabe añadir que Trump y sus subordinados sopesan estos días la retirada del visado al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero ante la previsión de que actúe de mediador de las negociaciones en suelo estadounidense para una cambio tranquilo en Venezuela que facilite la retirada del actual presidente Nicolás Maduro. Como es sabido, Trump tacha de “narcotraficante” a Maduro, le acusa de enviar terroristas a EEUU disfrazados de inmigrantes y ha ofrecido 50 millones de dólares de recompensa a quien facilite su detención. Esa cifra duplica la que George W. Bush ofrecía por la captura de Osama bin Laden tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Además de la evidente burla de los usos diplomáticos al utilizar la tribuna de la ONU para arremeter contra la propia institución, a la que también acusó de propiciar la inmigración ilegal (“invasión” le llamó) por ayudar a los refugiados, el mandatario estadounidense laminó el protocolo diplomático no escrito del organismo multilateral al citar los nombres de los países a los que criticó, caso de Alemania y Reino Unido por sus políticas de energía verde, de Grecia y Suiza por permitir la entrada de inmigrantes y de Brasil por lo que calificó de “censura y represión”, en referencia a la reciente condena a 27 años de prisión de su amigo el expresidente Jair Bolsonaro por la intentona golpista de 2022, cuando apeló a las Fuerzas Armadas para evitar la toma de posesión de Lula da Silva como nuevo presidente tras ganar las elecciones.

Luego ya, según Trump “el cambio climático es la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo” y la inmigración “un ataque contra los países occidentales y sus fronteras”. Se puso varias medallas por sus redadas contra los inmigrantes, sus logros económicos (con datos falsos) y sus políticas negacionistas, promotoras de los combustibles fósiles y concluyó: “O siguen mi ejemplo o sus países se van al infierno”. La mayoría de los intervinientes evitaron responder al monólogo trumpista, de casi una hora de duración, y, como hizo el rey Felipe VI, destacaron el papel de la ONU y abogaron por la paz y el diálogo multilateral. Al presidente colombiano, Gustavo Petro, quien refutó las afirmaciones de Trump sobre los supuestos narcotraficantes venezolanos bombardeados por la armada estadounidense en el Caribe y pidió a los soldados que no obedezcan las órdenes de disparar, le retiraron el visado.

La IA te plagia, te engaña, te anula

Luis Díez

La mayoría de los adolescentes de nuestro tiempo poseen uno o más amigos virtuales. Les consultan sus dudas e incertidumbres, hablan con ellos sobre asuntos trascendentes o inconsútiles, los usan para estudiar menos o evitar el esfuerzo de estudiar, los utilizan para pensar poco o no pensar y, en fin, los emplean para validar sus comportamientos. Se puede decir que millones de jóvenes no sabrían vivir sin esos amigos. Esos colegas, los bots de la llamada Inteligencia Artificial (IA), influyen de un modo determinante sobre millones de niños y adolescentes. Y si los legisladores encargados de preservar la bioética y los derechos individuales del ser humano no lo remedian, la IA acabará dictando las pautas de pensamiento y comportamiento de los humanes.

Los compañeros de IA son plataformas diseñadas para servir de “amigos digitales”. Se pueden llamar Replika o de otra manera. Se pueden personalizar con rasgos y personalidades a gusto del consumidor y ofrecen opinión, sabiduría, conversación, compañía y apoyo emocional hasta el punto de parecer humanos. Otras plataformas diseñadas para responder preguntas, como Claude o la famosa ChatGPT, se utilizan también como amigos y terapeutas contra la soledad, el desamor y otras aflicciones, decepciones y disgustos personales.

En un extenso reportaje, la periodista Jocelyn Gecker, de Associated Press, concluyó que la IA está desempeñando un papel mucho más importante del que suponemos en la vida de los adolescentes. En realidad muchos padres no tienen ni idea de lo que está pasando con sus hijos. Hasta ahora la preocupación por las trampas escolares ha dominado el debate sobre los niños y la IA, pero lo cierto es que está desempeñando un papel mucho más importante en muchas de sus vidas, convirtiéndose en una fuente de referencia para obtener consejos personales, apoyo emocional, toma de decisiones cotidianas y resolución de problemas.

Esto supone un cambio sideral en las relaciones humanas. A diferencia de padres, hermanos y amigos reales, la IA siempre está disponible, no se aburre contigo, nunca te juzga, siempre te acompaña, jamás te lleva la contraria, siempre encuentra interesantes tus preguntas, opiniones y emociones. Son respuestas comunes y coincidentes de muchos menores a las preguntas de Gecker. “Es como si los bots estuvieran reemplazando definitivamente nuestras relaciones con otras personas”, afirma Gecker. Y lo más impresionante es que el grado de satisfacción de las relaciones con amigos virtuales es igual o superior, según las encuestas, a las conversaciones con amigos de carne y huesos.

Es lógico que la satisfacción del trato con los bots sea creciente, dado que esos colegas son amables, educados, serviciales, listos, hablan bien, te ayudan, nunca te contradicen y siempre aprueban y validan tus impresiones y comportamientos. Esto en unas mentes en formación de chicas y chicos de diez, doce, quince años, implica unos riesgos a los que deberían prestar mucha atención los padres, docentes y legisladores. La IA, desregulada y con un empuje igual o superior a los teléfonos digitales y las redes sociales, puede acabar creando generaciones de individuos torpes e inadaptados para las relaciones sociales.

Dice Michael Robb, autor principal de un estudio realizado en abril y mayo por Common Sense Media sobre el impacto de la IA en los jóvenes, que los compañeros virtuales deberían complementar y no reemplazar las interacciones del mundo real. “Si los adolescentes desarrollan habilidades sociales en plataformas de IA donde se los valida constantemente, no se los desafía, no aprenden a leer señales sociales ni a comprender la perspectiva de los demás, no estarán preparados adecuadamente para el mundo real”.

La organización sin ánimo de lucro Common Sense, en cuya ejecutiva se encuentran el director general de Goldmand Sanch, David Ludwig, así como la directora de la Fundación Comunitaria de Silicon Walley, Nicole Taylor, ha realizado también una evaluación de riesgos de las aplicaciones de IA más populares y ha detectado que tienen restricciones de edad ineficaces en materia sexual, que dan consejos peligrosos y que ofrecen contenidos dañinos. Esta organización recomienda que los menores de 18 años no utilicen aplicaciones de IA.

Sin embargo el impacto de la IA es tan asombroso que algunos estudiantes reconocen que acudirían al ChatGPT antes de sacar el bolígrafo para escribir sobre cualquier asunto. Otros no encuentran razones para hacer amigos reales con los que practicar deportes colectivos y librarse de las adición o atadura que les provocan los chatbots. “Si las redes sociales satisfacen la necesidad de muchas personas de ser vistas y oídas, creo que la IA complementa otra necesidad mucho más profunda: nuestra necesidad de apego y de sentir emociones”, dice un joven consultado. Es una de las múltiples aplicaciones de la IA para configurar el futuro ser humano. La IA hará tantas cosas por nosotros que el plagio de todas y cada una de nuestras capacidades, multiplicado por miles de millones de dólares permitirá detentar el poder a unos entes llamados OpenAI, Scale AI, Anthropic, Perplexity y Databricks, etcétera, cuyos propósitos y objetivos desconocemos.

Se van acuñando palabras como “tecnofeudalismo” para referirse al sistema político y legal del futuro y al papel que nos espera como siervos de la gleba. También se habla de los transhumanos capaces de habitar en otras realidades, no sabemos si en este u otros planetas e incluso complejos espaciales, pero lo cierto es que en la lucha por ese poder se están gastando millonadas que en buena lógica deberían servir para el desarrollo armónico, sin guerras, plagas, hambrunas ni canalladas como el genocidio contra los palestinos de Gaza por parte del Estado de Israel y su presidente Benjamín Netanyahu con el autócrata Donald Trump como cómplice principal.

Cierto que eso es mucho pedir y que, por el momento, las tecnológicas estadounidenses se dedican a competir contra las tecnológicas chinas, a litigar entre sí, a ver quién corre más, quien plagia mejor –hasta el New York Times ha demandado a Open AI por apropiarse de millones de contenidos con derechos de autor–, y en ese mundo de ingenios y minería de datos, a ver quien consigue dominar el mundo y uno de los recursos más dúctiles y abundantes que hay: el ser humano.

De la excrecencia mental a la violencia política

Luis Díez.

Solo un miserable con la mente muy sucia podía utilizar en la política partidista española el asesinato del activista de la utraderecha del Partido Republicano estadounidense Charlie Kirk. Es lo que ha hecho el hombre fuerte del PP, Miguel Tellado, al lanzar la pregunta de qué ocurriría aquí si el asesinado fuera de izquierda y el asesino de derecha. ¿En qué y en quién estaba pensando el susodicho al plantear tal hipótesis? ¿Daba por supuesto Tellado que el autor del disparo contra Kirk, perfectamente desconocido en España aunque muy elogiado por el presidente de EEUU Donald Trump, era de izquierdas antes de que la policía lograra averiguar su identidad e ideología y consiguiera detenerle?

A determinados botarates políticos sin talento natural ni más programa para nuestro país que la liquidación (incluso física) del adversario político se les escapa el ansia de crispar, azuzar y deteriorar la convivencia entre la gente. Un día dice el orondo del PP que ya están “cavando la fosa” para el presidente Pedro Sánchez y los suyos, al siguiente aparece su jefe Alberto Núñez Feijóo coreando en un karaoke el famoso “hijo de puta” dirigido a Sánchez con la fórmula frutera de su subordinada Ayuso y al siguiente vuelve el grueso a la materia cruel a cuenta del influencer trumpista Krik, a quien algunos sectores políticos y religiosos quieren convertir en mártir y, por supuesto, vengar su muerte.

¿De verdad el ruin Tellado busca algo similar en nuestro país? ¿Es eso todo lo que puede aportar a la convivencia un responsable político supuestamente creíble? ¿De verdad añoran el terrorismo político, valga la redundancia? La paz, la convivencia, las libertades públicas y la democracia como el mejor sistema político conocido son asuntos muy delicados para tratarlos con el trazo grueso y la chabacanería que emplean los líderes del PP, dizque “hombres de estado” en dura lid contra los malvados socialistas y feroz competencia con el ultraderechista visitante de Trump y Netanyahu, el Santi Abascal de la señora Aguirre.

A propósito de la muerte de Krik, quien recibió un disparo mientras hablaba bajo una carpa en el campus de Orem, en la Universidad de Utah Valley, también conviene señalar que el presidente Trump ha perdido una oportunidad excelente, otra más, de afrontar la restricción del libre acceso a las armas de fuego en su país.

Pero además, Trump ha desaprovechado la ocasión de hacer un llamamiento a la convivencia pacífica frente a los sectores más radicales de su partido que reclaman venganza. Por el contrario, ha añadido leña al fuego al afirmar el 10 de septiembre, horas después de la muerte de Krik, que la retórica de la “izquierda radical” era “directamente responsable del terrorismo que estamos viendo hoy en nuestro país”. Dos días después insistió en Fox y Friends que “Los radicales de izquierda son el problema, y ​​son crueles, horribles y políticamente astutos”.

Por su parte los demócratas condenaron el asesinato y han lanzado mensajes contra el odio y la violencia política. La congresista progresista y activista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez declaró que «el asesinato de Charlie Kirk corre el riesgo de desencadenar un caos político y una violencia que no podemos permitirnos en Estados Unidos”. Y el líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, dijo en una publicación del 10 de septiembre en X que “la violencia política NUNCA es aceptable”.

Aunque resulte paradójico, el último diálogo de Krik antes de recibir el balazo en el cuello que acabó con su vida fue con un TikToker autocalificado de liberal que le preguntó sobre los tiroteos masivos en los que están implicadas personas trans. En 2023, Kirk se sentó en el escenario de la Iglesia Awaken en Salt Lake City y dijo: “Creo que vale la pena pagar, lamentablemente, algunas muertes por armas de fuego cada año para que podamos tener la Segunda Enmienda y proteger nuestros otros derechos otorgados por Dios”.

Y dos días antes de su muerte retuiteó un video de sí mismo diciendo que “se avecina una batalla espiritual para Occidente”, con “el wokeismo o marxismo combinándose con el islamismo” para atacar “el estilo de vida americano, que es, por cierto, la cristiandad”. El propagandista de Trump, de 31 años, era acogido en campus y salones universitarios para celebrar charlas y debates con los estudiantes. En su caso, al contrario de lo que ocurrió con las protestas contra el genocidio perpetrado por Israel en Gaza, no había riesgo de que los centros fueran multados.

Su virulenta retórica contra las minorías raciales y religiosas, las personas LGBTQ+, las mujeres sin hijos, los progresistas y quienes discrepaban con él alcanzó extremos como calificar de “grave error” la ley de derechos civiles de 1964 y tildar de “horrible” a Martin Luther King. En un podcast llegó a pedir que si algún patriota de San Francisco o del área de la Bahía quería ser un héroe solo tenía que pagar la fianza del tipo que agredió con un martillo al esposo de la expesidenta del Congreso, Nancy Pelosi en 2022.

El matón que dibujaba sus mentiras

Luis Díez

El siguiente en la lista de críticos amenazados la semana pasada por Donald Trump es el exgobernador de Nueva Jersey, el republicano Chris Christie. Este antiguo antiguo colaborador de Trump –lideró su equipo de transición presidencial en 2016– compitió con él en las primarias republicanas de 2024 y no ahorró críticas a su figura. Hace unos días desveló en una entrevista a la cadena ABC que Trump había afirmado en campaña electoral ante determinadas personas que “configuraría un Departamento de Justicia capaz de actuar como su representante legal personal, y eso es lo que ha hecho”.

Ni que decir tiene que el presidente de Estados Unidos negó que maneje a su antojo y en beneficio propio la Administración de Justicia. Entonces Chistie entró en materia, el asunto que más perjudica a Trump ante sus bases ultraderechistas: su amistad con el procesado por pederastia Joffrey Epstein, un ricacho que organizaba fiestas sexuales con menores de edad. Ese Epstein se suicidó en la cárcel en 2019, según la versión oficial.

Trump nunca negó su amistad con el reconocido autor y promotor de delitos sexuales contra menores –de hecho conoció a su tercera esposa, Melania, en una fiesta organizada por Epstein en Nueva York–, pero aseguró que rompió con él en el año 2000 a raíz de una disputa por la compra de una casa en Miami. Trump prometió además en campaña electoral que desclasificaría y publicaría la información incautada por el FBI al depravado personaje. Quería despejar así cualquier duda sobre su comportamiento.

Pero en cuanto ganó las elecciones y empuñó el poder se olvidó de aquel asunto menor de su glorioso pasado. Entonces se lo recordó Elon Musk cuando dejaron de ser amigantes. “No publicas la lista de Epstein porque estás en ella”. Eso le dijo. Trump se enfadó muchísimo y le amenazó con “revisar los contratos a sus empresas”. Finalmente sellaron la paz. Pero el asunto Epstein volvió al primer plano de la actualidad para disgusto del presidente.

Entonces el antiguo abogado de Trump, ahora convertido en fiscal general adjunto de la Corte Suprema, Todd Blanche, tuvo la luminosa idea de practicar un interrogatorio a la compañera y cómplice de Epstein, Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años de prisión. La entrevista permitió a Maxwell afirmar que Trump y otros famosos personajes no estaban implicados en la trama de tráfico sexual por el que ella y Epstein fueron procesados.

Trump ordenó que se publicara la transcripción textual. Pero entonces salió el crítico Chistie a tachar de vulgar farsa un interrogatorio que la hija del famoso magnate de medios de comunicación Robert Maswell, muerto en Canarias en 1991, aprovechó para pedir el indulto. “Bien podía haber dicho –ironizo Chistie–: ‘el hombre que puede indultarme nunca ha hecho nada malo. El hombre que puede indultarme siempre ha sido maravilloso”.

Aunque la reclusa Maxwell aseguró que Trump era un amigo “cordial” y “amable” que no participó en “ninguna irregularidad” (en referencia a las fiestas sexuales con menores), la burla del exgobernador y antiguo colaborador enfureció a Trump, que le amenazó con reabrir el caso Bridgegate, una estratagema de Chistie consistente en cortar varios carriles del puente George Washinton para formar atascos en venganza contra el alcalde demócrata por no haber respaldado su reelección como gobernador.

La verdad es que el belicoso Trump, cómplice del genocidio de Netanyahu en la Franja de Gaza, no logra quitarse de encima el caso de su antiguo amigo Epstein sobre tráfico sexual con menores para ricos y famosos. El 18 de julio demandó al Wall Street Journal por reseñar una nota que Trump habría remitido a Epstein felicitándole el cumpleaños con un dibujo de una mujer desnuda. “Esas no son mis palabras ni mi forma de hablar. Además yo no hago dibujos”, afirmó en redes sociales.

Mintió. Pero cuando la verificadora del New York Times Linda Qui documentó que Trump donaba regularmente dibujos a organizaciones benéficas a principios de la década del 2000, admitió que “a veces la gente me decía: ‘¿Dibujarías un edificio? Y yo dibujaba cuatro líneas y un tejadito, ya sabes, para una cosa benéfica. Pero no soy una persona que dibuje. No hago dibujos de mujeres, eso te lo puedo decir. Dicen que hay un dibujo de una mujer, y yo no hago dibujos de mujeres”.

Algunos dibujos de Trump se subastaron a favor de la Misión Capuchina que dispensa alimentos a más de 3.000 familias cada semana en los barrios más pobres de Nueva York. Después de todo, aquel magnate inmobiliario que llegó a presidente, arengó a sus seguidores a asaltar el Capitolio en 2021 antes de reconocer la derrota y protagoniza ahora los más crueles episodios del desorden internacional, hizo algo positivo por alguien, aunque solo fueran dibujos.

Algunos dibujos realizados por Donald Trump en su época de magnate inmobiliario y publicados por The New York Times para demostrar que no dijo la verdad cuando afirmó que él no dibujaba.

Pero el martes, 8 del corriente, el Congreso estadounidense hizo público el dibujo aludido por el Financial Times y entregado a la comisión parlamentaria por el despacho de abogados que actúa como albacea del fallecido Esptein. Es este.

Los demócratas del Comité de Supervisión hicieron pública esta imagen, obtenida mediante citación del patrimonio de Jeffrey Epstein, el lunes. El texto dice: Voz en off: / Debe haber más en la vida que tenerlo todo. / Donald: Sí, lo hay, pero no te diré qué es. / Jeffrey: Yo tampoco, pues yo también sé que es. / Donald: Tenemos ciertas cosas en común, Jeffrey. / Jeffrey: Es cierto, ahora que lo pienso. / Donald: Los enigmas nunca envejecen, ¿te has fijado? / Jeffrey: De hecho, me quedó claro la última vez que te vi. / Donald: Un amigo es algo maravilloso. Feliz cumpleaños, y que cada día sea otro secreto maravilloso. Donald J. Trump