Archivo de la etiqueta: Carlos Meneses

La Cumbre del Clima en Brasil se enfrenta a las mentiras de Trump y los negacionistas

Luis Díez

Toda la panoplia de falacias gebelianas y más está siendo empleada por farsantes de la dialéctica y la comunicación social, agitadores baratos, políticos botarates y atolondrados seguidores del mismísimo presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, para negar las evidencias del cambio climático y los efectos desastrosos de la contaminación y el calentamiento del planeta. Toda esa endiablada red de mentirosos quieren aplicarnos la “política del champiñón”, consistente en mantenernos a oscuras y suministrarnos mierda, para que no pidamos cuentas sobre el constante atentado contra el medio ambiente de su industria basada en energías fósiles y sobre su rapiña y falta de compromiso con el futuro y las generaciones más jóvenes. El negacionista Trump ha llegado a sostener que los esfuerzos para reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero son “la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo”.

Esa afirmación proferida en septiembre pasado ante la Asamblea General de la ONU por el experto estafador Trump cayó como un escupitajo ante los mandatarios allí presentes de países de Polinesia y Micronesia que se están hundiendo por la subida del mar provocada por la liquidación progresiva de los polos. Pero además de asombro, provocó una seria reflexión sobre la necesidad de defender la verdad científica acerca del clima y la conveniencia de plantar cara a las mentiras de políticos y medios de comunicación más o menos corruptos y reaccionarios y siempre financiados por las empresas y corporaciones más sucias y voraces del capitalismo rampante.

Así que ahora, en Belém (Brasil), en la cumbre climática de la ONU, la COP30, se está abordando también el fenómeno de la desinformación y la intoxicación no con gases, aguas ni alimentos contaminados, sino con mentiras. Cuenta Carlos Meneses, de la Agencia EFE, que la propia COP30 ha sido víctima de noticias falsas en los meses previos y en su apertura. La narrativa toxica y las mentiras fueron denunciadas en la cumbre de líderes que precedió a la inauguración de la Conferencia. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el francés Emmanuel Macron denunciaron la ola de ‘fake news’ en torno a las discusiones sobre el calentamiento global.

Ya en el marco negociador, esta semana , unas cuatrocientas organizaciones lanzaron una carta abierta exigiendo a los gobiernos “medidas ambiciosas, robustas y vinculantes” contra esta lacra, las mentiras. De momento, un grupo de países europeos y americanos, entre los que se encuentran Brasil, Chile, Uruguay, Alemania, Francia y España, se han sumado a una declaración para promover la “integridad de la información climática”. Y también en el marco de la Conferencia, la sociedad civil brasileña ha presentado el “Diccionario de la mentira”.

Conviene saber que según ese diccionario, las mentiras pueden adquirir forma de “ataque directo” a personas e instituciones para socavar su credibilidad. Es la forma más usada por el negacionista mayor, míster Trump, en sus airados y teatrales monólogos. Luego está el llamado “greenwashing” o lavado en verde, una técnica de las empresas para simular más respeto al medio ambiente del que en realidad practican. También el “woke-washing” de determinadas compañías cuando simulan compartir causas y términos progresistas para maquillar el impacto sucio y contaminante de sus actividades lucraticas.

A esas técnicas de la mentira hay que añadir el llamado “astroturfing”o creación de organizaciones y fundaciones patrocinadas por empresas contaminantes; la “retórica anticiencia” mediante el uso de especialistas falsos o comprados para difundir teorías conspiranoicas capaces de hacer creer que el CO2 es saludable para los pulmones y fortalece a la especie humana. Y, por supuesto, “los lobbys” del petrolero y demás fuentes de energía fósil, muy contaminante, y “la propaganda” de políticos engrasados para que se asuman los argumentos negacionistas del cambio climático y se incorporen a los idearios y programas de los partidos políticos.

La finalidad de las mentiras y la desinformación sobre las causas científicamente demostradas del calentamiento global y el cambio climático, con sus efectos desastrosos, es mantener e incluso fortalecer el statu quo de la industria de los combustibles fósiles. En EEUU, por ejemplo, la patronal petrolera y carbonera pretende un nivel de protección federal equiparable a la industria del armamento, lo que supone un tratamiento legal de “sector estratégico”. Lo peor para el planeta Tierra es que con Trump en la mutilada Casa Blanca están a punto de conseguirlo.

Por seguir con el ejemplo del Trump que hace diez meses retiró por segunda vez la firma de los Acuerdos de París de 2015 contra el cambio climático y que ha disuelto los comités científicos y eliminado la división de la NASA dedicada detectar y evaluar las emisiones con efecto invernadero, al tiempo que en agosto pasado suprimió la medición y consiguiente limitación nacional de las emisiones de anhídrido carbónico por parte de la Agencia de Protección Ambiental (“La EPA cero o EPA de Trump” llamanle ahora), su negativa a dar la cara en Brasil parece debida a la evidencia de sus mentiras y la carencia de otros argumentos para justificar la insolidaridad y el daño de EEUU al planeta al no limitar sus emisiones.

Su argumento ante la Asamblea General de la ONU fue: “Todas estas predicciones hechas por las Naciones Unidas y muchos otros, a menudo por razones erróneas, estaban equivocadas. Fueron hechas por personas estúpidas que han costado fortunas a sus países y no han dado a esos mismos países ninguna posibilidad de éxito. Si no se alejan de esta estafa verde, sus países van a fracasar”. Pues bien, esa mentira en tono bronco del negacionista jefe ni se tenía ni se tiene de pie. Basta comprobar que las emisiones netas de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) de los 27 países de la Unión Europea (UE) fueron en 2023 un 37% inferiores a las de 1990 –se redujeron de 4.872,5 millones de toneladas en 1990 a 3.160 en 2023– mientras el PIB aumentó un 68%, lo que demuestra la disociación progresiva entre emisiones y crecimiento económico.

La pregunta es si Trump miente para asustar y desacreditar a científicos y gobernantes serios y honrados o lo hace para no pagar por ser el segundo emisor mundial de malos humos, con 4.652 millones de toneladas de CO2 anuales, –más del 12% de la contaminación atmosférica del planeta–, solo aventajado por China, con 13.259 millones de toneladas-año (el 34% mundial), y seguido por la UE (3.160 millones de toneladas) Índia (2.955) y Rusia (2.015). Y la respuesta más simple es que está convencido de que la emergencia climática no afecta a su país o le importa un bledo y además miente porque puede, pues por algo es presidente de la primera potencia militar del mundo.

Entre tanto, resulta esperanzador que China vaya comprendiendo la necesidad de reducir las energías fósiles y aceptando el concepto de “crecimiento sostenible”. En ese sentido cabe señalar que su exportación de componentes para la producción de energía limpia (aérea, solar e hidráulica) ya supera los ingresos que obtiene EEUU por la venta de petróleo. Y eso contando los dividendos suplementarios del suministro a la UE tras el corte al petróleo ruso para sancionar al criminal del Kremlin por la invasión militar de Ucrania.

La delegación europea participa desde el lunes hasta el viernes en la cumbre climática de Brasil con la con la propuesta aprobada por el Parlamento Europeo de reducir las emisiones contaminantes un 90% hasta el año 2040. La cifra de referencia siguen siendo las 4.872,5 millones de toneladas emitidas por la UE el año 1990 y ya reducidas a 3.160 millones de toneladas en 2023. El pleno parlamentario aprobó el compromiso por 379 votos a favor, 248 en contra y 10 abstenciones. El PP español que lidera Feijóo y gobierna en las tres autonomías más dañadas el último año por desastres acentuados por el cambio climático –inundaciones mortales en la Comunidad Valenciana (foto) y enormes incendios, también con pérdida de vidas, en Galicia y Castilla y León– se desmarcó de los conservadores europeos y votó con la extrema derecha contra la reducción de las emisiones.

El objetivo de la UE es conseguir la “neutralidad climática” en 2050. Se trata además de “una obligación legal para todos los Estados miembros”, establecida en la Ley del Clima que ahora incorporará la enmienda sobre los objetivos intermedios y vinculantes para 2040 y el examen cada dos años del cumplimiento del objetivo. La norma también incluye la obligación de reducir, como mínimo, un 55% las emisiones netas de gases de efecto invernadero en la UE para 2030 respecto a 1990. Cierto es que con planteamientos políticos tan negativos y negacionistas como los del PP, abrazado a la ultraderecha, la recuperación de la salud del planeta sería imposible. Y las sequías, hambrunas e inundaciones provocarán más de lo que esas fuerzas falsarias y reaccionarias detestan: inmigración de millones de personas pobres en busca de un medio de supervivencia.