EL LUNES TE CUENTO
Llamaron a la puerta. Se asomó a la mirilla. Era una joven de ojos grandes y mirada angelical. Abrió.
–¿Dispone de diez minutos para contestar a una encuesta de opinión? –preguntó la joven.
–¿A quién puede interesar lo que yo opine? –dijo el hombre.
–A mi. Me saco medio euro por encuesta– contestó la joven.
El hombre hizo un cálculo maquinal: cincuenta céntimos por diez minutos, igual a tres euros la hora. Y aceptó responder al cuestionario. Desde luego, se consideraba una persona bien o muy bien informada sobre la política nacional. Su opinión sobre el Gobierno central era mala, sobre el Gobierno autonómico, peor. La situación económica le parecía muy mala, los servicios públicos le resultaban insatisfactorios, la sanidad pública le merecía una ínfima calificación y en la evaluación de la enseñanza pública dijo cero, una nota que repitió en respuesta a la asistencia a los ancianos desvalidos. A continuación puso un uno a las infraestructuras públicas de agua, luz y electricidad, conceptuó los distintos medios de transporte público con los términos “mal” y “muy mal”. En cambio, la fiscalidad le pareció estratosférica. Y así sucesivamente. Sobre el futuro opinó que sería mucho peor que el presente.
Cuando la joven de grandes ojos y mirada angelical le formuló las últimas preguntas, el tipo no tenía duda de que había ganado a pulso el mote de don Pésimo. Ella le preguntó a quién iba a votar en las próximas elecciones y el tipo siguió mintiendo. Luego dijo:
–¿No me va a preguntar usted sobre el empleo y los salarios?
La joven de grandes ojos y mirada angelical le contestó:
–No, eso no viene en el cuestionario.
–Vaya por Dios, la única cuestión a la que tenía intención de contestar la verdad y mira por donde…
–¿Quiere decir que ha mentido en todas sus respuestas?
El tipo elevó el extremo del labio superior como si esbozara media sonrisa y guiñara el ojo izquierdo al mismo tiempo y dijo:
–Por el medio euro que le pagan ¿no pensará que iba a proporcionar el beneficio de la verdad a quienes la explotan? Con el de la duda tienen suficiente.
A los encuestadores
